Capitulo 11
Alessia permaneció pegada contra la puerta al quedarse paralizada por lo que acaba de suceder. Sus compañeros prácticamente la habían sacrificado en ese instante para enfrentar al de ojos grises que no estaba del mejor humor del mundo y ahora que se encontraba dentro de su oficina e inclusive sin permiso, no sabía si huir lo más rápido posible o simplemente afrontar lo que estaba ocurriendo.
En cuando a él, seguía mirándola con sus ojos afilados, en un malhumorado silencio que tensionaba aún más a la castaña. Este estaba con sus codos descansando en sus muslos con su cuerpo ligeramente hacia adelante mientras fumaba un cigarrillo, parecía además de irritado, cansado.
—¿Y bueno? —expresó este cansado de la presencia y el silencio de la menor que parecía un animal asustado mientras lo miraba—. Que se supone que haces aquí, sin permiso.
La mente de la castaña por primera vez en tanto tiempo proceso la información que tenía disponible en un tiempo récord con tal de encontrar una excusa creíble y cuando pensó que no había forma de encontrar una forma de escapar del aprieto, algo se le vino a la mente como una luz de salvación.
—Me dijiste que te esperara en tu oficina antes de abandonar la sala de reunión —contestó algo aliviado pero aún sintiendo la tensión en ella—, por otro lado, nuestro grupo espera indicaciones para esta noche y en lo que acontece al club.
—Ah, ¿sí? —bufó llevando todo su cuerpo hacia atrás para recostar su espalda contra el respaldo del sofá—. No quiero ir a ese repugnante lugar.
—¿Cómo? —cuestionó.
Alessia quedó perpleja por el repentino cambio en la actitud del contrario, pues este siempre se había demostrado bastante duro con respecto a todas las cuestiones e incluso a pesar de ser un "amargado" como le consideraba la castaña, siempre solía ser meticuloso y responsable por más de que no quisiera.
—No tengo ganas de ir, podría matar a cualquiera si llegan a molestarme demasiado —expresó en un suspiro mientras sus ojos perdidos miraban el techo y ponía una ligera sonrisa en sus labios—. Alessia, acércate.
La castaña estaba confusa, y si que lo estaba pero aún asi se fue acercando con algo de cautela. Después de todo, no podía negarse del todo a las órdenes del contrario. Era la primera vez que lo veía de esa manera, aunque de cierta forma, ella comprendía un poco de ese sentimiento. Sabia que el de cabellos oscuros terminaría cumpliendo sus deberes, pero ahora parecía tan agotado que ni siquiera tenía fuerzas de levantarse o lidiar con la más mínima cosa que le recordara cada una de las tareas que tenía.
Una vez estuvo cerca, se mantuvo parada en frente de él esperando que le diga algo a continuación y así fue. El de ojos grises parecía estar analizando algo en su mente y finalmente se decidió a soltarlo.
—Quiero que a partir de ahora trates de conseguir información acerca de Ares y Jason de forma secreta —ordenó de repente—. No deben saberlo y trata de conseguir información que consideres de utilidad para usarlo.
—Pero... ¿cómo haré eso? Se darán cuenta de inmediato —contestó la menor con desconcierto—. Es imposible.
Este pareció bajar la mirada por un instante para observarla en silencio hasta que en un descuido tomó el brazo de la castaña y la estiró hacia él, gracias al brusco movimiento, Alessia casi cayó hacia él de lleno pero usando sus rodillas logró acomodarla a cada lado de sus piernas en el sofá, casi sentándose a horcajadas sobre el que en todo momento la miraba con una frívola expresión. Este tenía sus muñecas apresadas con sus grandes manos a comparación de los de ella.
—Claro que puedes, después de todo, eres muy amiga de las detectives Gianna Solén y Evelyn Scarlett —soltó de repente—, las subordinadas de Ares y Jason.
Por un momento Alessia sintió como su presión se bajaba de golpe y una ligera desesperación surgió por dentro de ella que no supo explicar. Quiso zafarse del agarre que él había impuesto por sobre ella pero este la tenía bien agarrada e incluso cuando intentó levantarse de ahí, el chico fue más rápido en tumbarla en el sofá y acomodarse lo suficiente como para que ella no pudiera moverse mientras seguía también inmovilizando sus manos. Luke sonreía con soberbia al estar por sobre ella y no pudo evitar soltar unas carcajadas al ver la cara pálida de la castaña que había entrado en crisis.
—¿Acaso piensas que soy estúpido? —expresó altanero— soy yo quien ingresa a los subordinados para trabajar con la familia Empirio, por supuesto que lo sabré y lo sé todo —expresó alzando una de sus cejas a medida que la castaña ejercía más fuerza para intentar liberarse—. Pude haberte matado junto a tus amigas desde hace un tiempo, pero no lo he hecho, mínimo podrías escuchar mis palabras sin problemas, ¿no?
Alessia tenía el corazón latiendole sin control pues estaba en un aprieto demasiado grande. Pensaba en buscar alguna forma en que lo pudiera matar en este mismo instante, pero él había aprovechado que ella bajó la guardia para apresarla sin dejarle escapatoria y aún si lograba matarlo en este momento, moriría incluso antes de intentar escapar por todos sus compañeros que estaban afuera y los miles de otros agentes de las demás Trinidades que vigilaban las instalaciones. ¿Cómo siquiera contactaria con sus amigas antes de que se den cuenta de que mató a un sujeto tan importante del lugar?
Al no encontrar otra solución más viable, dejó de forcejear para pretender escuchar las palabras del contrario que sonrió ligeramente cuando ella obedeció a su petición. Debía buscar una mejor solución.
—Eso, eres una chica inteligente —expresó en un cumplido complacido—. Sé que perteneces a la policía al igual que tus amigas y Jules.
La castaña sentía que cada vez le costaba más el respirar a medida que el de ojos grises hablaba, ¿cómo es que lo descubrió todo de repente? ¿Sabía hasta lo de Jules? Quizás habían cometido más errores de los esperado...
—Lo de Jules lo sabía desde hace unos años, pero me sirve demasiado como para matarlo —confesó indiferente—. Tampoco me interesa lo de tus amigas y tú. Siempre y cuando me sirvan de utilidad, entonces pudo soportar ver a las cucarachas merodear por ahí, ¿sabes?
—Entonces... ¿en qué se supone que te seremos de utilidad?
—Necesito gente para destruir a Jason —contestó sin más, sus ojos grises relucian gélidos en la oscuridad mientras su mirada estaba fija en la castaña que aún se encontraba bajo él—. Sé que también tratan de investigar un tema relacionado a él, por lo que el enemigo de mi enemigo, es mi amigo. Mientras ustedes me sean de utilidad, yo también les ayudaré en su propósito y cuando todo acabe, las dejaré ir sin matarlas —finalizó mientras sonreía diminutamente.
Alessia estaba atónita ante la proposición del mismo, si era cierto que ya sabía de su identidad de ante mano, entonces quizás si tenía planeado esto para acabar con Jason usando métodos externos. Aunque realmente no sabía si confiar en sus palabras del todo ya que también había la posibilidad de que ellas lo terminen traicionando a él... no, quizás hasta tenía un plan para ello por si pasaba. Pero mirando el panorama, quizás el ponerse de su lado momentáneamente mientras buscaban otras alternativas de escape sea la mejor opción.
—Puedo ignorar el hecho de que son policías si me ayudan y a cambio les dejaré vivir e irse de aquí sin repercusiones —habló serio—. Quiero destruir a las personas que acabaron con la vida de mi hermano.
—¿Podría pensarlo?
Esta vez fue Luke quien se sorprendió ante el pedido de la castaña y este pronto soltó una risa que no pudo ahogar, ¿quería pensarlo? Realmente ella no estaba en posición de pedir algo así e incluso ahora mismo estaba jugando con su suerte pero también el de ojos grises comprendió que sería más beneficioso si la castaña piensa que tuvo oportunidad de decidir algo. El compromiso hacia él seria más fuerte de esa manera e incluso si llegara a negarse, simplemente la mataría junto a todas sus compañeras.
—De acuerdo, piénsalo —expresó este mientras iba soltando lentamente a la castaña que estaba tensa como una roca, parecía ciertamente perdida pero obtener aunque sea un mínimo de tiempo le sería de utilidad para hablar con sus amigas al respecto—. Pero si es posible no le digas nada a tus camaradas —expresó mientras se volvía a sentar en su sitio anterior—. Puede ser que eviten información si saben que estas aliada conmigo.
—Si ellas saben lo que está ocurriendo entonces colaboraran aún más para dar la información que obtienen, ¿por qué esconderian información?
—Al menos una de tus amigas terminaran haciéndolo —contestó sacando un nuevo cigarrillo para él—, no sé del todo el motivo principal por el que están aquí, pero por lo que vi, la rubia que está con Jason es demasiado moldeable —expresó—, no ha pasado ni un mes y medio pero está cayendo en las redes de ese imbécil. No me sorprendería si él también supiera de sus identidades.
El frío iba tomando el cuerpo de la castaña que cada vez tenía la mente más bloqueada y blanca por las revelaciones. Si Luke lo había descubierto entonces había una gran probabilidad de que los demás también pudieran saberlo, ¿o aún no lo habían hecho? ¿Tenian siquiera ahora una oportunidad de salir de allí con vida?
—Piénsalo bien, Alessia —añadió este—. Esta quizás sea tu última oportunidad para salvar a tus amigas. Puedes decirles de esto si consideras que actuaran con cautela como lo has hecho ahora pero necesito una respuesta pronta, no voy a perder mi tiempo con estas cosas —soltó áspero. Llevó su cigarro a sus labios y tomó una bocanada de este antes de volver a hablar y que el humo se fuera filtrando con sus palabras—. Pero independientemente si se lo dices o no a tus amigas, no se lo digas a Jules.
—¿Por qué? —cuestionó. Estaba tan impactada que ni siquiera podía formular mejores cosas en su mente. ¿Estaba tomando una buena decisión en hacerle caso? ¿Debía hacer algo más? ¿Podría hacerlo?
—Solo no lo hagas y en parte, no confíes demasiado en él —respondió serio.
(...)
El club estaba en su tope, mucha gente bailando en la planta baja mientras el humo, bebidas, música y bailes provocativos inundaban todo el lugar. Por supuesto las Trinidades no estarían entre ese grupo de personas descontroladas, ellos estaban dirigiéndose al sector vip de la segunda planta.
Allí tenían un bar privado, un sector de descanso especial donde se reunirían con otro grupo de personas para cumplir cierto protocolo luego de una gran negociación como lo hacían en cada año con sus socios.
Las féminas por supuesto no faltaban ahí, hermosas mujeres con vestidos que poco y nada dejaban a la imaginación paseando por un lado al otro a espera de que alguna trinidad o socio las llamaran para pasar la noche en una de las habitaciones privadas de la segunda planta.
—Evelyn, ve a corroborar el sector.
La voz en su transmisor le avisó que debía empezar a movilizarse y fue por eso que comenzó su patrullaje mientras se aseguraba que su otro compañero llegara a reemplazarla con la vigilia de su Trinidad. No había podido reunirse con sus amigas luego de la discusión que tuvieron Gianna.
Desde ese entonces su mente no la había dejado en paz con el sentimiento de intranquilidad que se instalaba en su pecho al no obtener ninguna respuesta que pudiera tranquilizarla. Pero tenía esperanza de que al menos podría reunirse con alguna en ese lugar mientras realizaban sus patrullajes.
Iba con tranquilidad por uno de los pasillos en donde se encontraban las habitaciones privadas, debía asegurarse de que allí tampoco hubiera ningún peligro por si alguno escogía a una de las mujeres del club para pasar la noche. Después de lo que ocurrió en la anterior fiesta estaba muy claro de que las Trinidades eran amenazadas constantemente en ser asesinadas y no sería raro que algún asesino estuviera oculto por allí esperando a que alguno de los mandos se asomara por los lugares.
Ciertamente ya estaba hastiada de tener que cuidar de esas personas y aún así no haber conseguido en todo este tiempo alguna información relevante sobre su hermana.
Se sobresaltó al sentir como alguien la tomaba de sorpresa desde una de las puertas para meterla dentro de la habitación de golpe. Al entrar la habitación se encontraba a oscuras y me inmediato le habían puesto algo de tela mojada en el rostro que supuso que debió tratarse de algún tipo de cloroformo y por supuesto mientras la sostenían desde atrás, parecía que alguien delante suyo trataba de quitarse rápidamente la ropa que traía puesta.
La morena, como pudo, pateó a la persona que tenía frente a ella lo suficientemente fuerte como para hacerla chocar contra la pared contraria y aprovechando esa chance golpeó con su cabeza el rostro de la persona que tenía detrás suyo la cual la liberó prontamente para apaciguar el dolor de su rostro. En eso, la persona que anteriormente se encontraba frente a ella prendió la luz para ver que carajos había ocurrido y fue ahí recién cuando Evelyn pudo visualizar de quien se trataba.
Eran dos subordinados de Jason.
A pesar de que la morena actuó con rapidez, un poco de los efectos de aquel líquido quedó en ella haciendo que sus reflejos hubieran decaído de cierta forma, obligándola a permanecer en alerta mientras una de sus manos iban apoyadas en una de sus cabezas.
—Ella no es una de esas chicas —bufó el hombre del frente que había prendido la luz.
—Es un miembro de el grupo de Ares, si no me equivoco —expreso el de atrás sobando su nariz golpeada.
—¿Una mujer en los grupos de la familia Empirio? Crei que solo servían de secretarias y en la cama —añadió nuevamente el primero.
—Escuché que tres se integraron, quizás solo hagan eso después de todo.
—Dejen de decir pura porquería, par de retrasados —habló Evelyn con molestia luego de escuchar sus descarados comentarios—, ¿qué se supone que hacen?
—A veces las chicas que son de la trata vienen aquí para entrenarse y bueno, nosotros nos hacemos voluntarios para ayudarlas, ¿no? —dijo el primero con una risa desagrablemente divertida—. Te agarramos por equivocación, debemos movernos rápido para esto.
—¿Aquí están las chicas de tratas de persona? —interrogó la morena con interés— ¿dónde?
—Eso da igual, ya que estas aquí... ¿por qué no nos divertimos?
El que se encontraba detrás de la morena, pareció querer avanzar hacia ella junto a su compañero para arrinconarla nuevamente, después de todo la noche no duraba para siempre y de alguna manera querían divertirse antes de volver a sus puestos. ¿Que mejor que con una compañera de trabajo?
Lo cierto es que Evelyn ya no estaba de humor para esas estupideces por lo que con rapidez había sacado dos dagas escondidas en los bolsillos de sus pantalones oscuros que empuñó colocando el filo de los mismos en el cuello de cada uno evitando que den un paso más hacia ella.
—Responde mi pregunta —gruñó la misma con suma irritación.
El del frente parecía nervioso por el repentino actuar de la muchacha por lo que quedó totalmente quieto en su sitio.
—E-Espera, no te alteres —respondió el mismo.
—Hey, mujer.
El de atrás fue quien le había llamado haciendo que mirara de reojo hacia él, quien parecía ser el más grande que su otro compañero ahora que lo miraba bien. Este tenía una mirada molesta y gélida hacia ella.
—Voy a desfigurar tu puta cara hasta la muerte —amenazó el mismo sin importarle que tuviera apuntándose la daga en su cuello.
Evelyn sintió una molestia inexplicable emerger de su cuerpo ante esa amenaza y sus ojos vibraron por la violencia que comenzaba a instalarse en ella.
—Intentalo si puedes.
(...)
Había estado esperando el momento oportuno para poder separarse de su grupo y realizar una llamada importante para asegurarse que sus planes marcarán sin problemas. Pensó en usar una de las habitación que bien se había asegurado que no tuviera ningún tipo de exposición hacia afuera para que pudiera hablar con toda tranquilidad.
Pero al abrir, quedó atónito por lo que vio.
—¿Qué tenemos aquí? —murmulló malicioso al ver la grotesca escena frente a sus ojos verdes.
Jason quien entró a la habitación descubrió el cuerpo de uno de sus hombres cubierto en sangre en el piso, mientras que el otro se encontraba de rodillas frente a una mujer que no tardó en reconocer. Ella lo tenía sostenido del cabello el cual era el único soporte para mantenerlo erguido.
—S...Señor... —murmulló agonizante el hombre que anteriormente había amenazado a esa morena que ahora mismo estaba cubierta de sangre.
Evelyn miró a la Trinidad de reojo y tuvieron un breve contacto visual antes de que la misma cortara el cuello de ese ultimo hombre sin vacilación para finalmente soltarlo y que este callera al suelo.
El silencio inundó por completo ese cuarto hasta que Evelyn reaccionó a que Jason se encontraba presente, pero no se exaltó. Solo giró un poco hacia él, puso una rodilla en el suelo y se inclinó frente a él como se solía hacer siempre al tener una Trinidad presente.
—Me disculpo por el desorden, Trinidad. Es un honor estar frente a ustedes —habló la fémina que tenía la mirada gacha, aguantando toda la molestia que seguía acumulada en ella. Más al tenerlo a él en frente y producto de la conmoción de lo que había ocurrido.
Pero fuera de escuchar un grito un reacción negativa por parte del contrario luego de matar a sus subordinados, este mismo miraba con asombro la escena. Y a pesar de que la fémina parecía estarlo desafiando por sus recientes acciones de matar a alguien teniéndo la mirada fija en él, esto solo le generó un cierto nivel de satisfacción.
Y no pudo evitar sonreír con fascinación.
—Interesante...
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