1 De marzo 2003
[Colegio Eau Vive] • 11:30 a.m.
"Cada segundo dentro de este salón es un completo dolor de cabeza, quisiera poder tener el suficiente dinero para mantenerme y a la vez pagar por clases privadas" ...
Eran de las pocas cosas que el pequeño dolor dentro de mi cabeza me permitía pensar.
Las horas aquí eran tan lentas como una pluma al caer y mi paciencia se agotaba como si de una batería se tratará, cada minuto prendida era un porcentaje menor, pero todo esto es lo que debo enfrentar si quiero tener una mejor vida.
Puede que todo el mundo vea mi puesto como la razón de mis buenas calificaciones, pero la realidad es que es tan jodida-mente cansado y desastroso tener tantas cosas sobre la mesa que a veces pienso en renunciar, cosa que realmente no he hecho porque me gusta todo el empeño que estoy poniendo en mi vida escolar y el rendirse no es opcional. Aun así, es un milagro que pase todo con S este inicio de año.
Todo es muy grandioso, sin embargo, la verdad es que mi empeño y mis calificaciones no me ayudarán con mi dolor de cabeza en este momento.
Me encontraba prisionera en el aula de Biología, la maestra y yo ya habíamos terminado lo más duro dónde en la primera media hora de clase nos dedicamos tanto a hacer el reporte semanal como a revisar las anotaciones en el observador del estudiante y mientras tanto mis compañeros entregaban sus trabajos atrasados de hace 1, 2 o 3 meses, por no decir que estuvieron entregando absolutamente todas las actividades que realizamos en estos 3 meses.
Pero enfocándonos en el presente, ahora nos habían dejado un pequeño taller para resolver en grupos de a 5 que nos sumaría 3.9 puntos en el examen, todos tuvieron una buena reacción ante esto menos yo...
Odio el trabajo en equipo y además me tocó hacerme con los creídos de mi clase.
— ¿Se enteraron de lo que ocurrió en la madrugada?
— No, no tuve tiempo para leer el periódico ¿Qué pasó? —escuchaba los murmullos de mis compañeras, que, aunque fastidiosos me parecieran, lograron llamar mi completa atención.
Halsey con disimulo le pasó a su amiga el periódico de hoy, mientras tanto yo terminaba de solucionar el trabajo que supuestamente es en "equipo".
— Robaron a la familia de Kata Marlow y al parecer uno de los ladrones murió durante él escapé...
Me congelé con sus palabras.
No podía creerlo, ¿Kata Marlow?, quienes serían los idiotas que se metieron con ella.
Kata, es la nieta de la mejor amiga de la tía de Selena y Stephanie , hace un año exactamente doné dinero al hospital exclusivamente para los más enfermos y/o necesitados, muchos se acercaron a agradecerme y por eso la conocí, solo sé que ella no tiene una buena condición médica.
No había vuelto a saber nada de ella desde entonces, ni siquiera sabía que ya estaba lo suficientemente mejor para asistir a clases, pero es algo que me alegra muchísimo.
Sin embargo, esta madrugada durante mi salida del banco, escuche una conversación muy curiosa del grupo de Jack y de Isaac, los dos grupos más escurridizos de la ciudad, hablaban de asaltar la casa de una familia no muy adinerada, pero que tenía objetos que eran valiosos en el mercado y con la noticia que llegó a mis oídos me preocupa un poco que fueran ellos quienes se hubieran metido con los Marlow, esa familia no se lo merece y el hecho de que uno de los atacantes hubiera muerto es algo que no me importa en absoluto, se lo merece.
Pero las teorías en mi cabeza no me solucionan nada, solo abren y abren más preguntas que no puedo solucionar en este momento, esta noche me dedicaré a buscar las respuestas a todas mis dudas generadas, mientras tanto debo mantenerme en completo silencio con esos temas.
Aunque... Quizá pueda tomar mi tiempo libre para visitar a la familia.
— Jóvenes —la voz de la maestra me sacó de mis pensamientos, provocando que levantará mi cabeza de golpe— ¿Terminaron el trabajo?
— Sí señora —Respondió Halsey antes de que yo pudiera decir algo.
Gruñí en un tono bajo, sujete las hojas entre mis manos y me dedique a revisar página por página para estar segura de que todo quedo solucionado antes de entregárselo a mi maestra, mis compañeras me miraban aguantando las ganas de decir "apresúrate idiota" cosa que me molestaba, pero la mirada relajada de mi maestra hacía mi persona me mantenía calmada.
— Listo —susurré y le entregué las hojas.
La señora Carmen me sonrió amable, retirándose de la mesa hacia el siguiente grupo. Supe lo que significaba aquella mirada, sonreí incrédula y me dediqué a esperar el sonido de la campana para salir a recreo, sacando de mi mochila un libro que me compré hace un tiempo y deseaba terminarlo pronto.
En ese tiempo escuché una que otra palabra molesta por parte de Halsey, pero la ignoré, mi libro me importaba más que sus quejas hacia mí. Además, me desquitaré con ella en la entrega de notas.
12:00 p.m.
Después de 5 largas horas de monitorear mi curso, dar informes, discutir y realizar el pequeño trabajo que nos dejó uno de nuestros maestros, finalmente escuché la campana que indicaba la salida de un infierno llamado Aula 106, hacía un bello recreo de 1 hora y 13 minutos, más los minutos extras que teníamos los de horario nocturno.
Me retiré de mi aula con la mochila al hombro y una carpeta en manos, caminando con prisa hacia los casilleros y observando a mi alrededor con detenimiento, a fin de localizar a Kata, mis amigos o un periódico que hubieran dejado tirado por el pasillo. Sin embargo, lamentablemente no tuve la fortuna de encontrar alguna de las tres.
La última hora para mí fue más desastrosa que las anteriores, aunque pude descansar el ruido no me lo permitió y no tuve ni la oportunidad de concentrarme en el libro, después de terminar una página el dolor de cabeza ya me estaba matando, además, sentía una pequeña presión y necesidad por muchas cosas, creo que el dormir solo cuatro o cinco horas está comenzando a afectarme. Ruego que las vacaciones empiecen pronto, un día de estos me quedaré dormida en clase si continúo así.
Ignore a toda persona que pasaba por mis costados y sus comentarios, continuando con mi camino y divisando mi casillero al final del pasillo.
— Buenos días, Alexandra —escuchaba uno que otro saludo de distintas personas, los cuales correspondía con un gesto o un movimiento de mano, pero nunca con palabras para evitar conversaciones.
Me detuve frente al casillero y sacando las llaves de mi bolsillo, lo abrí.
No registraba mi casillero desde hace como 3 semanas, pero había cosas interesantes que no recordaba haber guardado allí. Poco a poco fui revisando todo, no había mucho, sin embargo, entre cartas, cuadernos, recibos y algunas fotos, pude encontrar algo extrañamente peculiar que no tenía que ver con el colegio.
Era un pequeño llavero con el símbolo que utiliza Isaac para su grupo, no había ninguna llave, solo un pequeño hilo que sostenía una mini nota escrita en un pedazo de papel periódico está, por lo que noté, tiene la fecha de hoy.
Los secretos y la privacidad son importantes para todos, especialmente en la noche, pero yo sé la verdad. Necesito tu ayuda y tú también necesitarás la mía.
Mañana a las 8:30 p.m. en el puente de Rue des Archers. Si no te presentas, te buscaré
Al terminar de leer, tomé un largo y profundo respiro para mantener mi calma.
— Fantástico —me queje en voz baja, cerrando la puerta de mi casillero con algo de fuerza.
No sé qué significa esto, pero si esa persona me dejó esto en el casillero escolar supongo que no tiene que ver con el horario nocturno y que quizá sea solo un compañero de gimnasia que quiere hablar conmigo o me está jugando una broma.
Pero donde no sea así y me equivoque, no tengo idea de lo que voy a hacer.
"Retiraré mis palabras. Hoy no es mi día" pensé.
Tengo tantas cosas en la mente que no sé qué creer en realidad, tantas cosas en un solo día, creo que todas las noticias y situaciones extrañas se están mezclando en mi mente.
Necesito pensar en otra cosa.
Tome la decisión de intentar calmar mis pensamientos y no ser tan negativa. Volví a abrir mi casillero para guardar todas mis cosas allí, incluyendo la maleta para descansar mi espalda, al final cerré y coloqué el candado de nuevo.
Voy a esperar a las chicas unos 10 minutos y si no han llegado, me voy sin ellas, no puedo esperarlas todo él recreó.
Hoy no...
12:25 p.m.
Mis amigas no se aparecieron en ningún momento, no me sorprendió porque es raro que Stephanie salga de la cafetería rápido y normalmente Selena siempre la acompaña o se va con el chico de siempre.
No las iba a esperar más tiempo, les dejé un mensaje con el portero antes de irme, diciendo que iría a comprar unos materiales que me faltaron y regresaría en media hora o más.
Era obvio que era mentira y ellas no caerían, pero, sé que entenderán que se demoraron y yo tenía prisa. O al menos espero que si piensen eso porque es la verdad y si no, bueno, se los explicaré cuando las vuelva a ver.
Saqué mi teléfono del bolsillo y unos audífonos blancos los cuales me puse inmediatamente para poder prender la música y guardar el teléfono en el bolsillo delantero de mi pantalón.
Para mí no había nada mejor que disfrutar de una buena música para ignorar el ruido del tráfico y las conversaciones ajenas, que eran las cosas que más... "Irritantes" me parecían.
Especialmente el ruido.
Las calles, el ruido e incluso el humo de los autos me molestaba más que el ruido que hacían los niñitos de mi salón, era horrible que de repente abriera la boca para respirar aire fresco y en vez de eso llegará un camión botando humo como chimenea, pero directamente en toda mi cara.
Además de ser tan molesto, estos transportes son los causantes de la mitad de la contaminación que hay aquí, por no decir que eran los únicos.
En mi opinión, una vida alejada de la tecnología, de los ruidosos autos y de todas esas cosas que nos vuelven perezosos, esa clase de vida estaría muy bien, pero debo admitir también que a veces estos pedazos de metal nos salvan de varios apuros, aunque a la vez nos hacen un montón de daño, cómo casi todo en la vida, siempre hay algo negativo y positivo con cada cosa que hacemos o consumimos.
Pero puedo confirmar que estos temas no son buenos para dialogar.
Cuando llegué a la casa de los Marlow, me sentí notablemente más tranquila por el ambiente tan bonito que tenían estás calles, sin embargo, la situación seguía preocupándome.
La casa era muy grande para mi gusto, pero era muy linda. Formaba parte de un conjunto de casas de esa cuadra, pero esta era muy reconocible por ser la única que, tanto su exterior como su interior, estaban compuestos por maderas claras y oscuras, simulando una casa un poco antigua, aunque hermosa, a diferencia de las demás que eran compuestas de cemento y pinturas blancas, viéndose más modernas. Tenía dos pisos, sótano y según recuerdo unas siete habitaciones, pero se me hace que tiene más, sin embargo, no he entrado a esa casa desde que me aleje de esta familia y no recuerdo nada.
Me acerqué a la puerta, tocando el timbre y esperando pacientemente a que me abrieran.
No fue mucho tiempo, cómo dos minutos después me abrieron la puerta y para mi sorpresa pude ver cómo una pequeña niña se asomaba tras de esta.
— Oh, buen día, pequeña —saludé sonriendo con amabilidad— ¿Tus padres están en casa? —ella asintió— Me harías el favor de llamarlos.
En ningún momento escuché una palabra de la niña, al final solo se fue corriendo, supongo que a llamar a sus padres como se lo pedí, o eso espero.
Me quedé allí esperando con paciencia por un largo tiempo más, pensando en las mil y una cosas que recorrían mi mente sin dejarme tranquila.
Sé que algo está por ocurrir, un conflicto grande, lo sé porque solo me siento de esta manera cuando algo va a pasar. No sé exactamente que sea, pero quiero creer que ese sueño raro tendrá algo que ver con esto, quizá no todo el sueño, pero sí una parte de este.
Estoy segura de que Jack planea algo malo, quizá sea él solo con su grupo, pero algo me hace suponer que Isaac también estará involucrado.
Me urge tener respuestas, pero el día no está colaborando para pasar más rápido y eso me impide concentrarme en mi vida normal.
— Alexandra, madre mía, que gusto verte otra vez —la voz masculina del Sr. Marlow me sacó de mis pensamientos de inmediato, logrando por un momento que mis pensamientos se desviarán hacia el tema más "importante" en este momento.
— Buen día, Sr. Marlow —le sonríe amigable— ¿Interrumpo?
— No, para nada... ¿A qué se debe tu agradable visita?
— Escuché lo que ocurrió anoche y quise venir para asegurarme de que todo esté bien, también para ayudar en lo que necesiten.
— Uh agradecemos tu preocupación Alexandra, pero no es necesario que nos ayudes más de lo que ya lo has hecho... Ven, pasa —dio un paso al lado de la puerta, abriéndome paso para que entrara.
Edgar Marlow, uno de los "mejores" y pocos investigadores privados de la ciudad, que, según me ha contado, también ayuda a la policía en casos que requieran su ayuda.
Siempre me he llevado bien con él, pero uno de mis miedos al ser amiga de algunos policías e investigadores, es que descubran los delitos que cometí y quién soy en realidad, ya que él es otro que trabaja en descubrir quién es la persona detrás de "Alexa", sin embargo, como todos, está muy lejos de descubrirlo y eso me ayuda a mantenerme tranquila.
Por ahora.
Pero preferiría no prestar atención a ese miedo de ser descubierta, soy una chica común en este momento, por lo tanto, dudo demasiado que consigan descubrirme así.
El Sr. Marlow estaba vistiendo un traje de colores marrones con un abrigo tipo topcoat y su placa en el cinturón, por lo que supongo que ya casi se iba a trabajar.
— Gracias... Pero yo deseo ayudar y es por eso que estoy aquí —me detuve a su lado— ¿Cómo están? ¿Cómo está Katha?
Cerró la puerta y me miró sin quitar su sonrisa amable, tomándome del hombro.
— Sabes lo duras que son este tipo de situaciones, pero lo estamos enfrentando —desvió la mirada y empezó a caminar hacia lo que parecía ser la sala— Agradecemos que quieras ayudar, por ahora, a ella le vendrá bien verte, aunque, por consejo médico está tarde será enviada de regreso al hospital...
Mi expresión cambió a una sería, entendiendo que sería muy poco lo que vería a aquella chica en cuanto regrese al hospital—. ¿Aún está muy mal?
— No, para nada, desde que pudimos pagar su tratamiento ha mejorado bastante, sin embargo, aún necesita de su tanque de oxígeno para respirar bien.
Baje la vista al suelo por un momento.
En serio quería colaborarles para que pudieran obtener otra vez los objetos robados, pero fue tan grande la cantidad de dinero gastada por cada pieza que no estoy segura de poder recolectar todo otra vez.
Sin embargo, no quiero ni debo perder la esperanza, sé que algo podré hacer.
Elevé la mirada para verlo otra vez— Entiendo... Sea como sea los ayudaré, no importa cuánto tiempo me tomé.
— Tranquila señorita Gómez, concéntrate en pagar tu estudio y vivienda, ahorita para Katha lo más importante es tener el apoyo de una amiga.
Sonreí. Sabía lo que quería decir y para mí sería un gran honor volver a estar a su lado, pero eso no quitará que les ayudaría económicamente.
— No se preocupe, tengo buena paga y ahorros, no tendré problema en ayudarle con los gastos —hable tranquila— Además creo que usted sabe que mucho de mi dinero se gasta en cosas útiles para personas y niños necesitados, así que sin dudar puedo ayudarles.
Sin quitar su vista de encima, cruzó los brazos y sonrió.
— Sé que te gusta ayudar, te pagan muy bien en tus dos trabajos y eres muy inteligente, pero deberías preocuparte más por tu estudio... Aceptaré tu ayuda, aun así, cuida que no se descuente de tu gasto mensual.
Agrandé la sonrisa, sin embargo, aunque estaba siendo cuidadoso con cada palabra, no tardé en descifrar lo que quiso decir en realidad...
— Me estuvo investigando, ¿Verdad? — comenté.
— Conoces mi trabajo, pero no fue solamente a ti...
Interrumpí— A todos los que podrían estar debajo de las máscaras de los dos delincuentes más buscados ¿Verdad?
— Exactamente.
— ¿Sospecha de mí?
— No, pero por la edad y nombres de muchos chicos y chicas es que han sido o siguen siendo investigados. Espero realmente que tú no estés involucrada en esto.
Me quedé pensando un segundo en lo que comentaba Edgar, manteniendo mi postura firme y la pequeña sonrisa dibujada en mi rostro.
— Por supuesto que no estoy involucrada en eso, no tiene de qué preocuparse, pero... El nombre de "Alexa" puede ser un simple apodo, no creo que alguien sea tan idiota de ponerse un sub-nombre similar a su nombre real, en especial si se trata de un delincuente.
Sí, sí, lo sé, me acabo de auto nombrar "idiota", pero es que sí lo soy; sin embargo, tengo una muy buena excusa.
Cuando empezaba en el mundo de la delincuencia, era tan solo una niña de casi 11 años que estaba aprendiendo, ocultándose tras una máscara y una ropa negra de hombre, mi primer apodo fue Alex y años después cuando relevé mi verdadero género, la misma comunidad me puso el apodo de Alexa, sin darme el lujo de escoger y desde entonces no se me ha ocurrido otro nombre para mí, o algo que le quité importancia a los nombres que empiecen con "Alex".
— Sé lo que quieres decir, de todas maneras, necesitamos estar seguros —apartó la mirada para observar el reloj, escuché como inhalaba aire y el tintineo de las llaves saliendo de su bolsillo— Si gustas puedes ir a saludar a mi esposa y las niñas, están en la segunda habitación que encuentres cuando subas las escaleras, estarán encantadas de verte otra vez, yo debo irme al trabajo.
— Me encantaría verlas. Mucha suerte el día de hoy —extendí mi mano para estrecharla con la de él.
— Igualmente, Alexandra, cuídate. Espero verte pronto— Aceptó el apretón y con una sonrisa nos despedimos.
Lo vi salir por la puerta principal y el sonido del auto cuando lo prendió. Yo solo me quedé estática un rato, viendo a la nada y pensando en una de muchas cosas que tenía en mente.
"Tengo que cuidar mucho mejor mis pasos" pensé.
Si es verdad lo que me dijo, significa que seguramente están vigilando cada paso de todos los sospechosos, incluyéndome desgraciadamente, por lo tanto, ya no podré hacer los cambios de vestuario en mi casa u otras cosas que puedan delatarme.
Esta noche seguramente no me dé tiempo de buscar un nuevo lugar donde pueda hacer mis cambios sin dificultad, pero si no llego muy cansada me pondré a organizar mis horarios.
Bueno, tengo más trabajo, que maravilla.
Elevé mi cabeza hacia las escaleras, arreglé mi chaqueta y dando un largo suspiro para relajarme, empecé a dar silenciosos pasos subiendo por aquellos escalones.
Cuando iba llegando a la segunda planta, escuché un par de voces, una risa de una niña pequeña que imagino provenía de la menor que vi al llegar y la voz de una adulta, más exactamente la voz de la Sra. Marlow.
Sonreí. Un pequeño sentimiento de alegría se presentó en mí en ese momento, el simple hecho de volver a verlas me emocionaba, aunque solo fuese por unos minutos.
Me detuve, observé la puerta de par en par y me asomé, en la cama de la habitación se encontraban sentadas las chicas a las cuales escuché, la Sra. Marlow estaba peinando a Kata y la pequeña niña saltaba sobre la cama con una expresión alegre iluminando su rostro.
— Buenos días a todas
En cuanto abrí la boca sentí la mirada de todos sobre mi persona, no escuché nada en ese instante hasta qué...
— ¡ALEXANDRA! —el grito de las dos mujeres recorrió toda la casa, dándome una gran sonrisa de alegría.
A decir verdad, casi me dejan sorda, solamente les faltó lanzarse a abrazarme, lo cual agradezco que no ocurriera. No me gustan esos tipos de afecto.
1:05 P.M
Nos habíamos ido de aquella habitación y nos encontrábamos sentadas en el comedor con nuestros respectivos platos frente a nosotras, aunque ya estaban vacíos. La madre de Kata, Karen, me había invitado a almorzar junto a ellas aprovechando que tenía bastante tiempo disponible y como no había manera de que les negara una comida, acepté.
Desde mi llegada hasta el momento hemos mantenido una larga charla sobre mí, mis trabajos y mi estudio, pero yo aprovechaba también para preguntar sobre la persona que realmente importaba en ese momento, Kata.
— Y, ¿ya regresaste al colegio? —decidí preguntar y aclarar mi duda de una vez, agarré la taza de té entre mis manos y me bebí la última gota que quedaba en ella.
— Sí, volví a ingresar el mes pasado, pero... Creo que me tengo que retirar de nuevo —bajo la mirada a su plato vacío.
Quité mi sonrisa, no puedo creer que en todo este tiempo no la viera en la institución.
— Tranquila, no pienso que sea por mucho tiempo —le dije para no ser muy negativa con la situación— ¿En qué año vas?
Volvió a mirarme— Quinto año, ¿y tú? No te he visto en el edificio.
— Último año —respondí— eso explica por qué tampoco te vi.
Hace mucho tiempo que dejé de ir al edificio de quinto y casi nunca me los cruzo. Anteriormente, iba porque me gustaba pasar tiempo con la bibliotecaria, pero desde que se jubiló no he tenido razones para volver a asomarme al edificio.
Hasta ahora.
— ¿Oye Alexandra, sigues en gimnasia artística?
Volví a mirar a Karen, asintiendo
— Sí, jamás la abandonaría, es lo que más amo... pero por desgracia es mi último año en el equipo del colegio —deje la taza sobre la mesa y mire hacia una ventana al otro extremo del comedor.
Sentí las miradas confusas de ambas, parecían que no entendían a qué me refería o la razón por la cual ya no estaré con el equipo donde empecé a desarrollar mi talento.
— ¿Por qué?
Tome aire profundamente, con una mirada sería y pérdida en el brillo que atravesaba la ventana.
— Johan, mi entrenador, quiere que forme parte de un grupo nuevo que esté a mi nivel y que incluso podría enseñarme cosas nuevas... Pero no creó que acepte —cruce mis brazos— No sé si estoy lista para ir al exterior
— ¿Eso significa que te propuso ingresar a un nuevo equipo en el extranjero? Alex, eso suena fantástico —Kat me miraba con sorpresa mientras Karen permanecía con una suave sonrisa.
— Es una gran oportunidad, deberías aceptarlo. ¿A qué parte del extranjero serías enviada?
— No sé en qué parte del mundo estén ellos el otro año, pero si acepto irme ahora llegaría a Miami, cosa que no pasara —respondí con seguridad sobre mis palabras.
Sé que para muchas personas cercanas a mí es sorprendente que este tipo de comentarios salgan de mi boca, muchos creen que mi deseo es viajar y conocer todo el mundo, pero la verdad es que no es así.
Nunca he conocido nada más aparte de Castravand y los pueblos vecinos, ni siquiera había pensado en irme más lejos, este siempre ha sido mi hogar y además es una de las mejores ciudades para estudiar y formarte para cualquier carrera, si no fuera por el gran problema de delincuentes que tenemos desde el alboroto de 1913, pienso que seríamos muchos más habitantes en la actualidad.
Pero no puedo quejarme, vivir por acá es muy costoso, la mayoría de las familias tienen una cantidad abismal de dinero y debido a eso es que todavía tenemos una cantidad exagerada de delincuentes, y digo exagerada porque tampoco es que sea una ciudad demasiado grande.
— ¿Por qué no quieres irte?
Observe a Kata quien todavía me veía con impresión.
— Este es mi hogar y por el momento, no quiero irme, cuando mis estudios finalicen tomaré una decisión mejor sobre irme o quedarme.
Ambas mantenían su mirada impresionada, cuya, segundos después cambiaron por una sonrisa comprensiva.
1:25 P.M
No recuerdo cómo empezamos a hablar sobre el porqué no me agradaba la idea de irme de aquí, solo sé que me sentí incómoda porque sinceramente desconozco las razones por las cuales no quiero irme tan rápido, aparte de lo que dije antes, supongo que es por el miedo de empezar una nueva vida en donde no conozco absolutamente nada ni a nadie, pero eso solo es un pensamiento, la verdad es que no lo sé, solo quiero pasar más tiempo en donde crecí y descubrir cada detalle que estas tierras puedan ofrecerme, o por lo menos mientras encuentro una mejor razón para marcharme.
Después de darles la única respuesta lógica que se cruzó por mi mente, cambiamos de tema y nos quedamos charlando durante 20 minutos más, al menos hasta que vi la hora.
Me levanté de aquel sillón en donde me encontraba sentada en ese momento y miré a ambas mujeres con una suave sonrisa.
— Bueno... Gracias por todo a ambas, pero ya debo irme, se me hace tarde —les comenté rápido antes de que nuestra conversación continuara.
Mi amiga se levantó con cuidado del sillón y se fue acercando hacia mí— ¿En serio te tienes que ir ya?
Asentí— Sí, tengo trabajo en el colegio y necesito estar allí temprano...
Me quedé muda cuando sentí los brazos de Kata sobre mí, rodeando mi pecho. Me estaba abrazando. No dije nada y mucho menos correspondí ese abrazo.
Nunca he mostrado problema por los abrazos, pero son tan pocos los que he recibido que, para mí, se sienten muy extraños.
— ¿Podrías visitarme un día de estos, Alexandra?, por favor.
Abrí los ojos de par en par y la miré de reojo, pensando en una respuesta adecuada. Lo que me pedía era difícil, pero por su tono no podía decirle que no, tal vez casi todo mi tiempo este ocupado ya, pero quizá pueda conseguir un espacio para visitarla de nuevo.
— Uh, está bien Kata, tal vez pueda visitarte de nuevo este finde
— ¿¡En serio!? —me miró con una sonrisa de oreja a oreja, con la misma cara de emoción que vi en ella cuando llegué.
Asentí de nuevo, sonriendo muy ligeramente— Sí, aunque si por alguna razón no puedo ir, te lo haré saber...
— Ok... ¡Gracias!
Grito casi en mi oreja, causando que mi expresión calmada cambie a una de desagrado.
La fuerza del abrazo aumentó y aun cuando le pedí que me soltara, no lo hizo, más bien hizo aún más fuerza hasta tal punto de dejarme sin aire por unos micro segundos. La señora Marlow tuvo que ayudarme para que ella me soltara.
A pesar de estar enferma tiene mucha fuerza~
Ambas se disculparon y sin previo aviso nos empezamos a reír por lo ocurrido mientras yo me despedía.
Este día ha sido definitivamente muy loco, esta familia para mí es la joya de la ciudad por todo lo que han hecho por los habitantes y siempre estaré agradecida de haberlos conocido, también de ayudarlos.
Hay una frase que me dijo la Sra. Karen durante nuestra conversación, y aunque es demasiado para mí, me hizo dar cuenta de que, a pesar de todo, pude hacer muchas cosas buenas.
"Para nosotros, tú eres nuestro premio por todo el trabajo que hemos hecho en esta ciudad, Alexandra, gracias a ti nuestra vida mejoró precisamente en el momento que nos creíamos derrotados y en quiebra..."
Ay... Si tan solo supieran todo lo que hice para conseguir ese dinero.
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