Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

FUERA DE LA ZONA DE CONFORT

Llegamos al fin donde estaba Keyla, mientras veía a mi hermano doblar la esquina del edificio.

- Hola, apuesto que eres Liam, encantada de conocerte al fin, he escuchado mucho sobre ti.

- Keyla ¿Cierto?, es un gusto conocerte, Alex también me ha hablado mucho de ti.

Mientras conversábamos sobre cómo fue nuestro recorrido. Sentí la vibración de mi teléfono en el bolsillo trasero de mi Jean; era un mensaje de mi hermano "Te espero en el auto, te quiero", tras contestarle con un "Está bien, yo igual", me reincorporé a la conversación.

- ¿Y cómo has pasado hasta ahora tu regreso a la ciudad? – cuestionó intrigada Keyla.

- Relativamente bien, aun me sigo adaptando, la ciudad ha cambiado mucho.

- En ese caso, si quieres conocer algo, o si estás aburrido, nos avisas, nosotras te ayudamos. 

- Agradezco mucho el gesto, y por supuesto que te tomaré la palabra - sonrió amablemente.

Internamente, me parecía muy graciosa la oferta de Keyla, considerando que a duras penas nosotras teníamos permiso para salir y frecuentar solamente ciertos lugares que nuestros padres consideraban seguros; ella pasó por alto todo, y nos ofreció como guías turísticas.

Al terminar toda la jornada en la Universidad, nos despedimos y regresamos cada uno a nuestras casas. Estaba contenta porque a pesar de todo, había alcanzado a completar el proceso de matrícula; además me sentía emocionada por el siguiente día.

En la noche mientras me preparaba para dormir, mi hermano golpeó la puerta de mi balcón.

- Hola, ¿Qué pasa? – le pregunté mientras le abría la puerta.

- Mañana voy a madrugar muy temprano para ir a la Universidad, ¿vas a venir conmigo?

- ¿Por qué tan temprano?, no creo estar lista tan temprano, y no quiero madrugar tanto.

- Tengo que irme antes de que mi madre baje a desayunar, aun no me atrevo a decirle lo de la carrera, y espero tener todo el día de mañana para pensar que hacer.

- Está bien – le contesté preocupada – le voy a decir a Manuel que me lleve mañana.

A la mañana siguiente, Nana me despertó golpeando la puerta.

- Cariño, buenos días, tienes que bajar a desayunar, te preparé tu desayuno especial de primer día.

- Enseguida bajo Nana, gracias. – le respondí mientras me estiraba.

- ¿Sabes porque Alexander salió tan temprano?, no alcancé a prepararle su desayuno especial.

- Anoche me dijo que tenía unos pendientes de su carrera. – le contesté rápidamente - ¿Y mamá?

- Ya salió a la oficina.

- Mmmmmm .... Bueno – hice una mueca.

En camino a la Universidad recibí un mensaje de aliento de mamá; y mientras le contestaba, Keyla me escribió para encontrarnos a la hora del almuerzo. Al llegar, estaba mentalizada en no repetir lo que me pasó el día anterior, así que estaba preparada.

Comencé a caminar por los pasillos viendo todo a mi alrededor, había muchas más personas que el día anterior, y de nuevo, quedé impresionada por su manera de vestir y la confianza que transmitían

Al fin llegué a mi salón, decidí sentarme en la fila del centro y al frente para poner atención, puse la carpeta y mi laptop en el escritorio, y finalmente decidí usar mi teléfono hasta que el maestro llegue. Mientras estaba distraída en mis redes sociales, vi unos Jeans parados frente a mi pupitre.

- Estas en mi lugar – oí una voz en tono frío. Levanté mi mirada y la reconocí. Era la chica de ayer. Esta vez no me iba a tomar por sorpresa.

- ¿Disculpa? – le contesté

- Estás en mi lugar – me volvió a decir – hay muchos más espacios vacíos, retírate del mío.

- ¿Tuyo? – le cuestioné – yo no veo tu nombre en él, es el primer día, los asientos no fueron asignados ayer, llegué antes, tengo derecho.

- Siempre me siento al centro y al frente – pusi su mano en la cintura.

- Lo siento este es mi lugar y como dijiste hay muchos puestos vacíos, tienes muchos para escoger, siéntete libre de sentarte donde quieras.

- Escúchame bien Gitanita – me señaló  con el dedo – no me quieres provocar.

El ruido del maestro dejando caer los libros en el escritorio para llamar nuestra atención no interrumpió; pues no lo sentimos entrar.

- Señoritas, buenos días, ¿Se puede saber que está pasando tan temprano en la mañana?

- Está en mi lugar – dijo la chica.

- ¿Su lugar? – insistió el maestro - Podría explicarme como es ese su lugar si ayer no recuerdo que hayan asignado los puestos - acomodó sus lentes - ¿Quién llegó primero?

- Yo – le contesté firmemente.

- En este caso, ¿Señorita.....? – señaló a la chica con el esfero.

- Miller – contestó orgullosa - Irina Miller.

- Señorita Miller, busque un asiento por favor.

Irina estaba furiosa, me regresó a ver, sacudió su cabello con la mano, y buscó un asiento lo más lejos posible de mí. Yo estaba asustada, nunca había hecho eso, siempre me ha gustado pasar desapercibida, pero me sentí bien; al final de todo no había hecho nada malo, solo defendí mi derecho.

- Bueno una vez terminado este capítulo de drama infantil, creo que podemos comenzar la clase – dijo el maestro.

Mientras anotaba todo lo que me parecía importante, sentí que alguien me observaba, regresé a ver sobre mi hombro derecho, y vi a un chico mirándome, apenas notó que lo atrapé infraganti, agachó rápidamente la mirada, y se puso a escribir en su cuaderno. Me pareció muy tierno que me esquivara la mirada, por lo que sonreí involuntariamente.

Al terminar las primeras clases, llegó al fin la hora de almuerzo, por lo que decidí ir a mi casillero para dejar algunos libros.

Luego me dirigí a la cafetería y mientras decidía que comprar, sentí que alguien me agarró de la cintura.

- ¡Buu! – era Keyla.

- Oye – me reí – ¿Cómo te fue durante las primeras clases?

- ¡Muy bien! – expresó emocionada – todo es hermoso las cocinas son enormes y tienen todos los utensilios que te puedas imaginar, definitivamente me encanta mi carrera.

- Me da mucho gusto por ti – toqué la punta de su nariz con mi dedo índice.

- ¿Y a ti cómo te fue?

- Todo bien. Recuerdas que te conté, que una chica me molestó ayer.

- Si, obvio.

- Resultó ser mi compañera, y me armó un drama por el asiento donde estaba sentada. ¿Lo puedes creer?

- ¿En serio hizo eso? ¿Pero que se cree?, dime que no le cediste tu asiento por favor.

- No lo hice – dije emocionada.

- Eso cariño, no siempre tienes que ser tan complaciente.

- ¡Oye! – le reclamé.

- No me malinterpretes, te quiero, pero a veces, por no decir casi siempre, pones los intereses de otras personas sobre los tuyos, y por eso algunos se aprovechan de eso.

- Lo sé – dije mientras levantaba los hombros. – decidí desde hoy que voy a trabajar en eso.

Encontramos una mesa pequeña con 5 asientos, decidimos que era perfecta para nosotros, y mientras esperábamos a los chicos, recibí una llamada de mi hermano.
- Alex, hoy voy a comer en el otro comedor, decidimos almorzar todos como curso para conocernos mejor.
- Ok - le respondí un poco triste - que te diviertas.

Mientras terminaba la llamada, recibí un mensaje de Liam. "Alex hoy voy a almorzar fuera de la Universidad, diviértanse"

- Alex y Liam no van a venir, parece que solo vamos a almorzar las dos - le informé a Keyla las novedades. 

- Los tres – dijo una voz detrás de nosotras, que hizo que brincáramos de los asientos.

Regresé a ver, era Christian, el chico del concierto.

- Hola chicas - nos saludó, se sentó con nosotras, y puso su comida sobre la mesa. - ¿Puedo almorzar con ustedes? - nos preguntó.

- ¡Por supuesto! – respondimos al mismo tiempo.

- Ok – se llevó una papa frita a su boca.

Cuando comenzamos a comer, la mesa se puso un poco silenciosa, y como Keyla era experta en romper el hielo, trató de iniciar una conversación.

- Entonces, Christian ........ ¿Qué estás estudiando?

- Programación - señaló la laptop que estaba junto a su comida.

- ¿Eres bueno con las computadoras? – le cuestioné.

- No es por presumir, pero sí; no solo soy bueno .... Soy excelente – afirmó.

- Cool – dijo Keyla, mientras yo sonreía.

- ¿Y ustedes que estudian? – preguntó

- Yo estudio economía y Keyla gastronomía.

- Interesante, para tener personalidades tan parecidas, estudian carreras muy diferentes.

Mientras almorzábamos, miraba mi ensalada y no me parecía muy apetecible, pero era lo que debía almorzar hoy así que continúe comiendo.

- Entonces chicas ...... ¿ya decidieron donde encajan?

- ¿Encajan? – nos cuestionamos - Encajamos ¿Cómo o dónde?

- Chicas miren a su alrededor – Christian señaló el lugar.

Mientras inspeccionábamos el comedor, notamos algo que habíamos pasado por alto, los grupos del almuerzo parecían estrictamente divididos por mesas.

- Les explico – dijo Christian mientras afinaba su voz. – En esta Universidad, los estudiantes están divididos en varios grupos: primero están los hijos de los políticos, directivos de la Universidad, y de las familias más prestigiosas de la ciudad; después tenemos a los hijos de empresarios, las familias con los negocios más rentables. Luego están los chicos que hicieron su dinero por ellos mismos, en este grupo están los artistas, cantantes, actores, y modelos; detrás de ellos están los estudiantes hijos de negocios en crecimiento, son empresas exitosas, pero no tanto como los del segundo grupo. Finalmente están los becados y aquellos que no se identifican con ningún grupo, la mayoría de ellos son separados de sus grupos por escándalos; ya sea, generados por ellos mismos, o por sus familias.

- ¿No sabía que la Universidad ofrecía becas? – mencionó Keyla.

- Cuando las empresas ganan mucho dinero y son reconocidas, algunas veces crean fundaciones o son patrocinadoras de fundaciones externas para mejorar su imagen. Esta Universidad, ofrece una beca por facultad en cada ciclo escolar, así deja de verse tan elitista y exclusiva, y genera la imagen de ser más accesible y humana.

- ¿Cómo sabes tanto? – le pregunté intrigada.

- Siempre hago la tarea – respondió.

Keyla y yo estábamos concentradas escuchando todo lo que Christian nos contaba.

- Entonces ¿A qué grupo pertenecen chicas? ¿A qué se dedican sus familias?

- Mi madre diseña ropa, así que diré la moda. Y la familia de Keyla es dueña de una de las cadenas de helados más grandes de la ciudad

- ¿Y tú a qué grupo perteneces?

- A ningún grupo – afirmó Christian – no me gustan las etiquetas.

- ¿A qué se dedica tu familia? – cuestionó Keyla.

- Negocios.

- ¿Negocios? ¿Qué negocios?

- Por ahora dejémoslo en solo negocios.

Tras su ambigua respuesta, sentí que nos ocultaba algo, pero extrañamente sabía que no era malo, él se veía tan confiable, amable y divertido, por lo que no lo seguí cuestionando. Todos nos guardamos cosas para nosotros mismos; y como nos acabábamos de conocer, claramente no nos tiene confianza, así que decidí obviar el momento.

Terminamos de comer, Keyla tenía clases por lo que se fue apurada, y como Christian y yo teníamos libre esa hora, decidimos quedarnos conversando en la mesa. De pronto una idea se comenzó a generar en mi cabeza.

- Se que recién nos conocemos, y no quiero sonar abusiva, pero quiero pedirte un favor enorme. – sabía que la idea no correspondía a mi comportamiento normalmente, pero mi hermano necesitaba ayuda y no quería dejarlo solo, estaba confundido y quería ayudarlo.

- ¿Dime como te puedo ayudar?

- Ok, te voy a contar algo, ésto solo lo sabemos mi hermano y yo así que te pido discreción.

- No hay problema – contestó atentamente.

- ¿Puedes arreglar un documento?

- ¿Documento? De que tipo ¿No es nada ilegal cierto?, digo, apenas nos conocemos y ya me estás invitando a cometer delitos – bromeó.

- No, no es ilegal, bueno eso creo, creo que sí, un poco – comencé a dudar si era lo correcto.

- De que se trata – preguntó intrigado.

- ¿Podrías arreglar una proforma y un certificado de carrera de la Universidad?

- Claro que sí, pan comido, la pregunta es ¿por qué?

- Ok, quiero que solo cambies el nombre de la carrera, nada más, solo eso.

- ¿Estas estudiando una carrera a escondidas?

- Yo no – baje el tono de voz – mi hermano para ser más específicos.

- ¿Padre estricto? – cuestionó.

- Madre estricta – respondí.

Mientras convencía a Christian de ayudarnos, sentí la mano de mi hermano en mi hombro.

- Hey – ¿Qué están haciendo? ¿y Keyla?

- Tiene clases – le contesté – él es Christian.

Tras una corta presentación y un saludo con apretón de manos, Christian nos miró atentamente.

- Esperen..... son ¿gemelos?

- Mellizos – le contesté.

- ¿Y los dos se llaman Alex?

- En teoría - dijo mi hermano. 

- ¿Quién es el mayor?

- Yo por un minuto – respondió mi hermano.

- Si, pero el siente como si fuera mayor por un año - comenté. 

Le comencé a explicar a Alex la idea que se me había ocurrido, al comienzo parecía escéptico, pero tras darle más detalles, fue convenciéndose de a poco.

- ¿Estás seguro que no quieres hablar con nuestra madre primero? – le cuestioné preocupada.

- Ya sabes cuál será su respuesta – movía su pierna de arriba hacia abajo mientras estaba sentado, haciendo mover la mesa en el proceso.

- Sabes que mamá te pedirá los documentos al salir de clases ¿verdad?

- Si, necesito hacer esto Alexandra.

- Quiero que sepas que yo no estoy de acuerdo en engañar a mamá, pero tampoco quiero que tomes decisiones solo, así que estoy aquí contigo.

- Para ser una persona que no está de acuerdo, orquestaste todo esto, estás muy involucrada en esta situación. – nos interrumpió Christian.

- Christian tiene razón, no quiero arrastrarte en esto – replicó mi hermano.

- Muy tarde – le respondí.

- Ok hermanita vamos a hacer esto - afirmó

- Solo necesitan que cambie el nombre de la carrera, solamente eso ¿estoy en lo correcto?

- Si, solo eso – contestó mi hermano - solo es para proceder con el depósito, mamá no se dará cuenta, y mucho menos la Universidad.

La culpa comenzaba a recorrer mi cuerpo, comencé a sudar y mi pie se empezó a mover involuntariamente. Quería salir corriendo, pero no pude, ya no podía retroceder.

- Entonces cambiamos negocios .... ¿Por ....? – mencionó Christian mientras no dejaba de ver la pantalla de su laptop.

- Diseño.

- Ok, ¿diseño gráfico?

- No, diseño de modas. – respondió mi hermano casi susurrando.

Christian levantó la mirada, dejó de teclear.

- Cool – dijo rápidamente y regresó a lo suyo.

El lindo gesto de seguir sin cuestionar ni juzgar, me agradó, me confirmó que fue una buena idea contarle la situación; y la predisposición que tuvo al ayudarnos, a pesar de habernos conocido recientemente, hizo que sintiera que sus intenciones con nosotros son buenas. 

Luego de unos minutos estaba todo listo, los documentos quedaron idénticos a los originales.

- Aquí tiene chicos – nos entregó los sobres, orgulloso de su creación.

- En serio te agradecemos por tu ayuda – le dije mientras los revisaba.

- Si, muchas gracias – mencionó mi hermano - ¿Cómo podemos pagarte por ésto?

- No fue nada – guiñó el ojo – suerte chicos - tomó sus cosas y se alejó. 

Ya en casa, era hora de la cena, Nana nos había avisado que mamá quería cenar con nosotros, por lo que ya sabíamos de qué se trataba.

- Alex querido, hoy no me entregaste la documentación, tu hermana lo hizo ayer mismo.

- Si madre, lo olvidé, pero aquí los tengo – le pasó tímidamente la carpeta.

Miró detenidamente los documentos, en silencio.

- Me puedes explicar que es ésto – dijo mi madre mirando fijamente a mi hermano.

No puede ser ..... pensé, se dio cuenta.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro