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Realmente, muchas veces Dazai tuvo ganas de tirarse por el puente mas cercano que estuviera en su radar visual.
Conocimiento público a este paso, porqué pareciera que cada transeúnte en Yokohama ahora estaba empeñado en observarlo como animal de zoológico a la hora de tan solo acercarse a un cuerpo de agua.
Y para nada era sospechoso que a los minutos alguien de la ADA se encontrara corriendo para agarrarlo (Más que nada Kunikida de todos modos).
Sin embargo, de todas esas veces desafortunadas, algo era diferente. Esos momentos cuando no lo rodeaban transeúntes y se notaba que era feriado al no haber ningún alma afuera en las calles.
Cuando el estaba por caer en lo profundo, alguien se encargaba de sacarlo de ese abismo, rodeándolo y a la vez guiando con mucha dedicación el camino hacía la orilla.
Muchas veces intento al abrir los ojos después de sentir que se ahogaba buscar la persona que lo sacaba a tiempo, sin embargo desaparecía a penas él podía respirar bien.
Pero él sabía.
Sabía el calor de esos brazos, y el aroma a corchos de roble, la técnica de agarre, a la vez que el poco cuidado que tenía con su cuerpo.
Y a pesar de que quisiera ignorar este conocimiento, no podía.
Realmente le gustaría pensar que es alguien misterioso, pero simplemente estaba tan acostumbrado que incluso le hacía hacer formar una sonrisa de forma involuntaria el pensarlo.
Muchas veces había visto a Chuuya preocuparse por él, incluso cuando estaban en la Port Mafia, independiente si otros niños terminaban golpeándolo hasta que se aburrieran, Chuuya lo iba a recoger y luego volvía con pequeños rasguños a la enfermería. Él pelirrojo ideaba una forma de pelearse con ellos para contarle todo a él.
Como si dijera "Me vengué por ti, felicítame"
A veces le gustaría poder tener la fuerza de tomarle la manga de su ropa y decirle gracias, y no gracias por haber ido en contra de sus deseos.
Sin embargo, aún así sabía que el pelirrojo se molestaria y probablemente le diga que se vaya al carajo.
Pero eso estaba bien también.
Las cosas están bien como están.
No podía desear por algo mejor que esto, y en realidad mas que ser algo por lo que el se preocupara demasiado, le daba alivio.
Alivio porqué no importa dónde este, de alguna forma sabe que cierto pelirrojo siempre estará ahí para cubrirle la espalda. Algo molesto si es que alguien busca los mismos fines que él, sin embargo es leal.
Y eso es lo que importa.
En el pasado tal vez habría pensado que es algo tonto tener ese concepto relacionado a alguien, pero ahora admiraba eso, al estar del otro lado de la moneda ya no es algo simplemente "tonto" o de ciegos.
Por esto mismo, el que tenga a Chuuya dispuesto a salir de su camino para ayudarlo, es más que suficiente para él.
No deseaba más ni menos, y le daba esperanza de que algún día él se quedará y pudieran volver a pasar las tardes juntos en la orilla del lago.
Porqué él, aún lo quería. Y estaba seguro de que el otro también lo hacía. Solo que le faltaba tiempo para realizarlo también.
Pero el esperaría lo suficiente hasta que esos brazos no se esfumen al momento de él abrir los ojos empapado de agua al salir del río.
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