01
Kazutora había empezado a vivir junto a Keisuke y Chifuyu hacía un par de meses, después de haber tenido bastantes problemas debido a su padre y a su pareja anterior. Sus dos mejores amigos le habían ofrecido un lugar donde quedarse, y Kazutora no podía estar más agradecido por eso.
Aunque no va a negar que era un poco incómodo; después de todo, Keisuke y Chifuyu eran pareja y mostraban mucho cariño entre ellos. Por eso mismo, debía esforzarse en mudarse cuanto antes, ya que no estaba en sus planes molestar a más personas. Ya había tenido suficiente preocupación con respecto a su hermano menor, como para preocuparlo de nuevo, más aún cuando él se encontraba en estado de gestación. No podía hacer eso.
Las opciones parecían reducirse cada vez más, pero no podía darse el lujo de llorar o tirar todo por la borda. Había prometido ayudar a Keisuke y Chifuyu mientras se quedaba con ellos, aunque estos le habían dicho que era totalmente innecesario que hiciera eso. Pero Kazutora había insistido; además, le habían dado trabajo y un lugar donde quedarse. No podía andar de vago.
Por eso, todas las mañanas se levantaba más temprano que sus amigos, preparaba el desayuno, limpiaba la casa y servía el desayuno a Peke J.
Algo básico y a lo que se había acostumbrado después de haber vivido con Souma, su ex, durante casi más de dos años. Era una rutina que no planeaba abandonar, además de que le ayudaba a distraerse. Cuando ciertas cosas sucedían en la habitación de la pareja, podía despejarse y relajarse pensando en cómo miraría a ambos a la cara. Porqué no es muy cómodo escuchar a tus amigos darse amor a la 1 de la mañana en la habitación continua a la tuya.
— Las cosas que te pasan por idiota son impresionantes, Kazutora Hanemiya. — murmuró mientras observaba su dedo bajo el agua. Se había cortado mientras cortaba verduras; era un fracaso.
Escuchó un ruido de una puerta abriéndose y se giró para encontrarse con la pareja de enamorados, quienes acababan de levantarse. Se apresuró a cerrar el grifo del agua para no malgastar y con una toalla secó su mano mientras se acercaba al par de pelinegros.
— Buenos días, par de tortolos — los saludó mientras les molestaba un poco, estaba en su derecho después de haber escuchado a ese par hacer cosas poco aprobadas por Jesucristo todas las noches.
— Tooooraaa. — Le llamó Chifuyu mientras se acercaba a él y lo abrazaba, escondiendo su cabeza en su cuello.
Kazutora tanteó su espalda como pudo. Debía haber vendado su dedo cortado antes de que ese par se despertara. Bastaría con que ellos vieran la pequeña y diminuta cortada en su dedo para que se alarmaran.
— ¿Qué te pasó en el dedo? — Preguntó Keisuke tan pronto como su cerebro pareció despertarse lo suficiente para notar la toalla en su mano izquierda, específicamente en su dedo anular.
— Nada... — "Oh, Dios, aquí vamos de nuevo." Se lamentó inconscientemente. Amaba a sus amigos, pero a veces le resultaba incómodo que se preocuparan tanto por él. Quiere decir, no se iba a morir por una pequeña cortadura en el dedo.
— ¿Tora? — Chifuyu se separó del abrazo y lo sujetó de los hombros. Kazutora supo que estaba acabado. Tenía que decir la verdad o ese par se la sacaría y todo sería peor.
— Ya, bueno. Me hice un pequeño corte con el cuchillo, pero está bien, no pasa nada. Ahora mejor vayan a sentarse a desayunar.
Después de su explicación, Chifuyu y Keisuke intercambiaron miradas preocupadas.
— ¿Estás seguro de que está bien? Deberíamos ver eso, podría infectarse. — Keisuke se acercó para examinar la herida, mientras Chifuyu asentía con preocupación.
Kazutora se sintió abrumado por la atención, pero sabía que no lograría convencerlos fácilmente.
— Está bien, de verdad. Solo necesito un vendaje rápido y ya. No quiero ser una molestia. Vayan a desayunar, en serio.
Chifuyu y Keisuke intercambiaron otra mirada, pero finalmente cedieron.
— De acuerdo, pero déjanos vendarte eso después del desayuno, ¿vale? No discutas. — Chifuyu señaló con firmeza.
Kazutora suspiró resignado y asintió.
— Tora, ¿y tu abrigo? — Preguntó el de cabellos negros largos, ya estaban a punto de salir rumbo a la veterinaria.
— ¿Eh? No planeaba llevarlo... Hoy hace buen clima. — Se excusó el bicolor antes de observar a Matsuno negar con la cabeza.
— Tora, no puedes ser tan descuidado... Todavía estamos en invierno, y eres muy propenso a enfermarte.
— ¿¡Hah!? ¿Yo, descuidado? ¡Pero ninguno de ustedes lleva abrigo! — protestó el bicolor.
— Pero eso es diferente, Tora. Ni Fuyu ni yo somos tan descuidados como tú. — Habló Keisuke.
— Hmm, tus defensas realmente son muy malas, Kazutora.
Al final, el chico del tatuaje de tigre no tuvo otra opción más que usar el dichoso abrigo, incluso cuando ni siquiera hacía frío y era el único raro que iba por la calle con uno.
Entonces, Kazutora se preguntó por qué Chifuyu y Keisuke lo trataban así, ¿lo veían como su hijo o algo así? Tal vez era su intento para que él pudiera sentir el afecto paterna o algo por el estilo.
Aunque tampoco lo necesitaba, sus daddy issues no eran tan fuertes, o al menos eso quería creer. A parte, ya lo había superado, o eso quería creer. Había dejado de ir con su psicóloga hacía menos de dos semanas, pero no podía decirles eso ni a Chifuyu ni a Keisuke.
Continuaron caminando un rato más hasta llegar a la dichosa veterinaria. Como todas las mañanas, Keisuke abrió la tienda, mientras Kazutora y Chifuyu iban a revisar a los animalitos que pasaban la noche en la veterinaria.
Aún así, Kazutora aprovechó la distracción de la pequeña parejita para quitarse el abrigo. Realmente no entendía la necesidad de haberlo llevado en primer lugar. Luego, fue por el delantal de la tienda y por la escoba que estaba en la parte trasera. Lo mejor sería barrer un poco el lugar antes de que llegara la gente.
Con el delantal puesto y la escoba en mano, Kazutora comenzó a barrer el interior de la veterinaria. Mientras se concentraba en su tarea, reflexionaba un poco sobre lo mucho que había cambiado su vida en los últimos meses. La convivencia con Chifuyu y Keisuke le brindaba una sensación de estabilidad que nunca había experimentado antes.
Realmente se sentía bien viviendo con sus amigos. Tal vez era porque nunca antes en su vida había recibido tanto cariño, especialmente desde el divorcio de sus padres, cuando su madre se marchó de casa, dejándolo atrás para poder comenzar de nuevo. ¿Debería haber hablado también con su psicóloga también sobre sus posibles "mommy issues"? Era como si se hubiera llevado dos problemas por el precio de uno.
Mientras tanto, la tienda se llenaba de la cálida luz matutina, y Kazutora esperaba que el día en la veterinaria transcurriera sin contratiempos.
Suspiró y volvió adentro para dejar la escoba en su lugar. Hoy no le apetecía atender al público, así que esperaba que la parejita enamorada se encargara de eso. Decidió enfocarse en las tareas detrás de escena, ordenando suministros y preparando el espacio para las consultas que se avecinaban. Aunque prefería mantenerse fuera del centro de atención, sabía que había mucho trabajo por hacer para asegurar que todo funcionara sin problemas en la veterinaria.
El sonido de su teléfono lo sacó de su ensoñación. Había estado revisando el inventario de la tienda durante la mañana, sumergiéndose en sus pensamientos, algo poco común para él, especialmente sin ser interrumpido por Chifuyu o Baji.
Tomó el teléfono y observó el número de contacto: "Michiiii 😺". Frunció el ceño ligeramente confundido; Takemichi no era una persona mañanera. Entonces se alarmó, ¿y si el parto de Takemichi se había adelantado y no tenía a nadie más a quién llamar?
— Takemichi, ¿estás bien? ¿Ya viene el bebé? ¿Estás solo en casa? ¿Dónde está...? — Antes de que Kazutora pudiera preguntar por la pareja de su medio hermano menor, Takemichi lo interrumpió.
— "Tora, cálmate, estoy bien", hizo una pausa, "Estamos bien", aclaró antes de soltar una pequeña risa, "solo quería saber cómo estabas".
Kazutora bufó. Ahora no solo eran Chifuyu y Baji quienes lo trataban como si fuera un niño, ahora también su hermano menor con 7 meses de embarazo se encargaba de hacerlo.
— Estoy bien, lo juro. Pero estaría mejor si tú y tu pareja dejaran de tratarme como un niño pequeño.
— "Pero nos preocupas, Tora", Kazutora juraría que Takemichi estaba haciendo un pequeño puchero en ese mismo instante.
— No soy un niño. Tengo 24 años, Michi, sé cómo cuidarme. Y si estás preocupado por lo que pasó con Souma... No tienes que preocuparte, no lo he vuelto a ver desde hace... poco menos de dos meses. — Murmuró lo último en voz baja, esperando que Takemichi no lo oyera, lástima que el pelinegro tenía buen oído.
— "Hace dos meses... espera, ¿cómo que hace dos meses!? Tora, ustedes terminaron hace medio año, después de que te golpeó... ¿por qué lo volviste a ver?"
Kazutora inhaló profundamente, sintiendo cómo la situación se escapaba un poco de su control.
— Lo sé, lo sé... Fue un error. Solo... necesitaba cerrar algunas cosas, ¿sabes? No volverá a pasar, lo prometo. Además, estoy bien, no te preocupes más por eso.
Takemichi suspiró al otro lado de la línea, pareciendo ligeramente exasperado.
— "Tora, lo entiendo, pero... por favor, no vuelvas a hacer algo así. Te preocupas a ti mismo y a todos nosotros, ¿de acuerdo?"
Kazutora asintió, aunque sabía que su hermano no podía verlo.
— Lo siento, Michi, de verdad. Gracias por preocuparte. Pero en serio, estoy bien, ¿vale?
Hubo un momento de silencio antes de que Takemichi respondiera, con un tono más tranquilo esta vez.
— "Está bien, Tora. Cuídate, y nos vemos pronto, ¿sí?"
Kazutora sonrió, agradecido por al menos tener a alguien de su familia tan preocupado por él.
— Claro, nos vemos. Adiós, Michi.
Kazutora guardó el teléfono en su bolsillo y acomodó su delantal. Consideró acercarse a Chifuyu o Keisuke para ofrecer su ayuda.
— Kazutora. — Escuchó la voz grave de Keisuke a su espalda, y esperaba que no hubiera escuchado su conversación con Takemichi, sabía que su mejor amigo no iba a pasar por alto si se había reunido con su ex pareja abusadora.
Tragó saliva y se volteó para ver al más alto. Oh, Dios, ten piedad, pensó mientras observaba el rostro enojado de Baji. Se preparó para enfrentar las consecuencias de lo que Keisuke acababa de escuchar.
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