
ᴘʀɪᴍᴇʀ ᴅÍᴀ
Sobrenatural
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Los chicos estaban esperando en la estación del tren. Afuera estaba nevando muy fuerte. La temperatura fría se sentía hasta en la estación calefaccionada.
—Brick, —lo llamó una molesta Buttercup calentando sus manos. —¿cuándo viene tu tío? Hace media hora que estamos esperando.
Boomer y Bubbles venían ambos con un vaso descartable de café. Sonreían mientras hablaban.
—¿No había más café? —preguntó Butch con una ceja alzada.
—Oh, la máquina de café se trabó después de servir mi café. —dijo con culpabilidad. —Supongo que fue por el frío...
—Es hasta extraño este clima. Hace demasiado frío. —explicó Blossom mientras se abrazaba.
—Es como todos los inviernos. —dijo Butch mientras metía sus manos en los bolsillos de su buzo.
—Eres tan ignorante. —le reprochó Buttercup. —El noticiero dijo que es uno de los inviernos más fríos.
—Nadie mira los noticieros ahora. —exclamó Butch con enfado.
—Nadie los mira, pero todos se informan. —miró críticamente a su amigo. —Menos tú, claro está.
—Son insoportables. —se quejó Brick abriendo una notificación. Era un mensaje de su tío.
«Estoy afuera. Salgan»
—Salgamos. Mi tío ya está afuera. —dijo Brick mientras tomaba su bolso.
Los chicos iban cada año a la casa del tío de Brick, en Angle Inlet, Minnesota. Una ciudad bastante grande, con bosque, cabañas de maderas, fauna extensa y personas muy cálidas. La casa no era exactamente del tío, era de la familia de Brick pero su tío era él único que vivía lo suficientemente cerca para visitar la casa de vez en cuando. Empezaron a hacer este viaje desde que Blossom y Brick se hicieron novios. La parejita quería pasar las vacaciones de invierno juntos pero daba la casualidad que sus amigos querían estar con ellos también, así que decidieron viajar a las pequeñas propiedades de Brick. Fue algo complicado de hacer al principio pero luego se volvió rutina. Pasaban algunos días en la cabaña, iban al bosque y esquiaban.
Los chicos salieron de la estación. Estaba nevando levemente, sin embargo las calles, las veredas y los tejados estaban cubiertos de nieves. Había una camioneta roja con unas ruedas gigantes esperando afuera. De allí salió un señor canoso con una gran barriga.
—Ey, chicos. —los llamó.
—Hola Rick. —saludó Butch. —mientras le daba un abrazo dándole una palmada en su espalda.
—¿Qué tal todo chico? —le respondió el tío de Brick.
—¡Rick! —dijo Blossom dandole un fuerte abrazo y un beso en la mejilla.
—Blossom. —saludó él con una sonrisa. —No he tenido muchas noticias tuyas eh. Mi sobrino ya no me cuenta nada. —comentó él.
—No te cuento nada porque cotilleas con todo el pueblo. —dijo Brick con una sonrisa mientras, también, se abrazaban.
—Mi sobrino favorito. —exclamó.
—Soy tu único sobrino. —murmuró.
—Lo sé. —le palmeó uno de sus hombros. —Ey, hola chicos. —terminó de saludar a Buttercup, Boomer y Bubbles. Ellos saludaron de la misma manera.
Todos ayudaron para poner los equipajes en el baúl de la camioneta. Subieron al coche. Brick y Rick adelante, Boomer, Butch y Buttercup detrás, y encima de Boomer y Butch, Blossom y Bubbles.
—Butch no te vayas a pasar eh. —lo amenazó Brick viéndolo desde el espejo retrovisor.
—Tranquilo, que tu chica no es mi tipo. —dijo Butch recibiendo una sonrisa cariñosa de Blossom.
—Tampoco eres el mío. —nombró ella sin darle mucha importancia al asunto.
Por el otro lado Bubbles trataba de no moverse mucho. Sentía que pensaba una tonelada encima de Boomer. No quería sentirse nerviosa pero era inevitable. Y Boomer también estaba nervioso. Le gustaba la chica desde primaria.
—¿Cómo han estado las cosas por aquí tío? —preguntó Brick cambiando de conversación.
Rick suspiró antes de contestar:
—Ha estado todo muy raro... —dijo mientras encendía el auto. —El clima, los lobos, las personas. Todo está muy raro...
—¿Raro?, pero qué dices. —dijo Butch sin entender.
—Calla ignorante. —le dijo Buttercup. Butch suspiró.
—Cómo decía, el clima ya de por sí está más rebelde... hemos tenido varías tormentas de nieve. Los animales también han estado inquietos. —prosiguió Rick.
—Eso seguro es por las tormentas. No deben estar acostumbrados. —exclamó Blossom con seguridad.
—Yo también pensaba eso... pero últimamente la policía forestal ha encontrado varios cadáveres...
—¿Cadáveres? —preguntó Brick.
—Sí, sí... venados, y hasta lobos. —frenó en uno de los semáforos. —Lo peor de todo es que eran cadáveres descuartizados...
—Uy, qué asco. —dijeron Blossom y Bubbles, aterradas por lo que oían.
—¿Un cazador tal vez? —preguntó Boomer.
—No, no, no lo creo... No podrían ser heridas de cuchillos y menos de una escopeta. Era como si fuesen mordidas...
—De seguro fueron osos, ya sabes... —murmuró Buttercup.
—Lo osos hibernan. —exclamó Butch. —¿Quién es la ignorante ahora? —Buttercup le sacó la lengua.
—También alguno de los ancianos se quejaron de las nuevas compañías mineras. —prosiguió Rick, ignorando completamente la pelea entre Butch y Buttercup. —Están trabajando en las minas antiguas.
—¿Las de mil novecientos sesenta y dos? —preguntó Brick un poco preocupado. Rick asintió. —Pero esas minas son peligrosas, las estructuras son muy débiles para que sigan trabajando allí.
—Eso mismo dijo el consejo.
—¿Y los ancianos?, ¿qué dijeron? —preguntó Blossom.
—Ya saben, típicas amenazas nativas. —dijo sin darle importancia. Hubo unos minutos de silencio. Las nuevas noticias que contaba Rick daban la sensación de que no fue la mejor idea ir a Angle Inlet ese año. —Ah casi lo olvido. Tengo que ir al mercado a comprar algunas cosas, ¿estarán bien si los dejo solos?
—Luego de contarnos lo que acabas de contarnos la respuesta es un claro no. —respondió Buttercup por todos. —Pero no venimos ha cargarte la vida Rick, así que ve tranquilo.
Rick sólo sonrió por la honestidad de la chica. Al cabo de unos minutos llegaron al portón de las propiedades de la familia de Brick. Brick salió para abrir el portón. Cuando lo hizo volvió a la camioneta.
—Joder, hace un frío. —comentó Brick al sentir de nuevo el aire caliente de la camioneta.
—Bienvenido al invierno. —dijo Butch con una sonrisa guasona.
Rick manejó unos kilómetros más hasta llegar a la cabaña principal. Los chicos se bajaron de la camioneta con los bolsos.
—Bueno chicos, les dejo las llaves. Debo irme antes de que anochezca.
—Pero si a penas son las cuatro. —dijo Butch confundido.
—Bienvenido al invierno. —le dijo Rick con una sonrisa y arqueando una ceja. —Brick, —lo llamó. —cuídame las llaves eh. —dijo lanzándoselas. —Nos vemos. —dijo antes de arrancar el motor y dar un giro marcha atrás para después salir.
—Bien, ¿entramos? —preguntó Butch con su bolso en su mano y la otra intentando calentarla. Todos asintieron. Brick intentó abrir la puerta, pero la cerradura estaba congelada. No podía girar la llave.
—Joder, ¿alguien tiene un mechero y un desodorante? —cuestionó viendo a sus amigos.
—No vayas a quemar tu herencia. —dijo Buttercup dándole su desodorante en aerosol.
—¿Olor a pino? ¿En serio Buttercup? —preguntó Butch al leer la etiqueta del envase.
—Bien que el otro día me dijiste que te encantaba. —le guiñó el ojo molestándolo un poco más. Butch elevó sus ojos ignorándola y le pasó su encendedor a Brick. Todos se alejaron lo suficiente para que Brick no los quemase. Al terminar de descongelar la cerradura y abrir la puerta, Brick y Blossom se fueron para encender la chimenea, Butch y Buttercup fueron a encender la caldera, y Bubbles y Boomer entraban los bolsos.
—¿Quieres que te ayude? —cuestionó Boomer al ver a Bubbles cargando con una mochila y dos bolsos grandes.
—No te preocupes puedo sola. —dijo ella con una sonrisa. Vio cómo él entró con otras valijas. Intentó subir las escaleras hasta que una de los bolsos grandes cayó en la nieve. Suspiró de frustración. Dejó el bolso y la mochila al frente de la entrada para después buscar el bolso que se cayó. Sacudió la nieve del bolso lo más rápido que pudo, pero ya estaba mojado. —Mierda. —dijo quejándose. Pero sus quejas terminaron cuando en los árboles a lo lejos vio una cara espectral y unas manos blancas. No dudó ni un segundo antes de entrar a la casa corriendo y cerrando la puerta, dejando los bolsos afuera. Su respiración y pulso se aceleró de sobremanera. Trabó la puerta y empezó a espiar por la ventana. El rostro espectral seguía allí. Tenía unos ojos negros y una sonrisa alargada. Su rostro era blanco como la nieve, como si estuviese muerto. Veía cómo el espectro avanzaba entre los árboles. Se alejó de la ventana, asustada.
—Ey, ¿todo bien? —Bubbles dio un saltó y gritó al sentir la mano de Boomer en su hombro.
—Oh Dios. —suspiró de alivio cuando vio que se trataba de Boomer. Lo abrazó fuertemente. —Gracias al cielo. —dijo otra vez tratando de regular lo que sentía.
—Bubbles, ¿qué pasó? Te ves muy asustada. —dijo él mientras tomaba las mejillas de Bubbles.
—H-había algo afuera. Me asusté muchísimo. Era como una persona, pero era blanca como la nieve y sus ojos eran completamente y-y... —Boomer la vio con el ceño fruncido. Se acercó a la ventana para ver lo que Bubbles trataba de describir.
—¿Estás segura de lo que viste? —ella asintió repetitivamente. Él la abrazó de nuevo, tratando de tranquilizarla. —De seguro fue solo una imaginación de lo que nos contó Rick. No te preocupes. —le acarició la cabeza. —¿Entraste las cosas? —preguntó cuando la notó más relajada. Vio que ella negó. —Iré a buscarlas, ¿sí?
—¡No! Boomer te juro que vi algo allí. —insistió Bubbles.
—Tranquila, no me pasará nada. —le sonrió y abrió la puerta para entrar las cosas.
Bubbles miraba por la ventana. Esta vez no había nada. Sin embargo ella seguía inquieta. Cuando Boomer entró con las cosas, respiró con alivio.
—Vamos con los chicos, ¿sí? —preguntó Boomer con una sonrisa. Ella sólo asintió.
•••
Brick ponía algunos leños en la chimenea. Le agregó diario que había encontrado en la cocina. Intentó prenderlo con varios fósforos, hasta que decidió usar la técnica del desodorante y el mechero. En menos de unos segundos ya tenían el fuego encendido.
—Mira tú, eres un experto con el fuego ¿eh? —dijo Blossom mientras se sentaba en el sillón. Brick la miró con una ceja alzada y se sentó al lado de ella.
—Claro, con todas las barbacoas con tu padre. —exclamó mientras se sentaba a su lado. La abrazó por los hombros y le dio un pequeño beso en la frente.
—Ni me hables de él. —dijo enojada. Él sonrió un poco al ver su ceño fruncido.
—¿Quieres hablar de eso? —cuestionó con cautela.
—Sólo me enojé con él porque no puede admitir sus putos errores. —suspiró cansada. —Siempre es lo mismo con él... —dejaron de hablar unos minutos. El ambiente se había relajado muchísimo después de terminar con la conversación del padre de Blossom. Ambos estaban entrando en calor; la chimenea y el calor corporal estaban haciendo lo suyo.
—Ey, mira eso. —señaló Blossom a la chimenea.
—¿Qué pasa? —preguntó para luego ver el fuego. Las llamas que antes estaban tranquilas, ahora estaban descontroladas. Las llamas se empezaron a separar y a aumentar. —Qué carajo. —murmuró él separando levemente a Blossom.
De las llamas aparecieron unas personas escapando de lo que parecían unas llamas. Se podían oír unos gritos agobiantes y desgarradores.
—¿Q-qué es eso? —murmuró Blossom preocupada.
Luego de las llamas aparecieron unos rostros claros con ojos oscuros. Unas sonrisas cínicas aparecieron en ellos. Sus cuerpos eran flacos y pálidos, como si hubiesen muerto de hambre. Estaban jorobados y su tamaño era más grande que el de un ser humano normal. En sus manos se podía ver sangre, no sabían si de personas o de animales. Al final de la secuencia abrían su boca mostrando unos dientes y gritaban de una forma aguda provocando que fuego se apagase.
—Brick, ¿h-has visto lo mismo que yo? —preguntó Blossom aterrada tomando el brazo de Brick.
—No sé lo que acabo de ver, pero eso no era normal. —de repente empezaron a escuchar unos pasos detrás de ellos. Brick rápidamente tomó el encendedor y el desodorante de Buttercup.
—Ey, baja eso que somos nosotros. —dijo Boomer alzando sus manos.
—Joder, qué susto Boomer. —chilló Blossom mientras se levantaba del sillón.
—Últimamente están un poco alterados. —murmuró Boomer.
—Acabamos de tener una especie de visión fantasmal con el fuego de la chimenea. —explicó Brick.
—¿Y vieron rostros? —preguntó Bubbles esperanzada de que dijesen lo que ella vio.
—Sí, exacto. —dijo Blossom. —También unas personas que escapaban de un incendio raro...
—¿Estará relacionado con los que no contó tu tío? —preguntó Boomer.
—Definitivamente. —aclaró Blossom. —¿pero por qué tu tío no nos contó más?
—Tal vez no le pasó lo mismo... —murmuró Bubbles tratando de razonar.
—Permíteme dudar eso. En teoría hace unos días que está aquí... —dijo la pelirroja un poco inquieta por lo que estaba analizando.
—Pero si estuviese viviendo aquí, la caldera estaría prendida y la chimenea tendría cenizas de otra fogata... —dijo Brick tratando de encontrar una explicación a todo.
—Hablando de caldera, Butch y Buttercup, ¿no estarán tardando mucho?
•••
—¡Piedra, papel o tijera! —gritaron ambos al mismo tiempo.
—Mierda. —murmuró Buttercup al ver que ella había sacado tijera y él piedra. —Esto es tan estúpido. —susurró mientras bajaba primera al sótano.
—Tú quisiste hacerlo. —le reprochó Butch mientras encendía el único foco del gran sótano.
—Te odio tanto. —exclamó Buttercup mientras se dirigía a la parte trasera del sótano. —Butch ven aquí y ayúdame. —pidió cuando ya estaba con la caldera. —¡Butch! —lo llamó una vez más. —¿Me puedes explicar qué coño estás haciendo? —le gritó cuando se acercó a Butch.
—Encontré este libro. —dijo señalando la tapa del libro. "Historia de Angle Inter", decía el titulo.
—Deja de hacer payasadas y ven a ayudarme. —le dijo Buttercup. —Además odias leer Butch.
—Vamos. Déjame leer por lo menos una parte. —dijo abriendo aleatoriamente el libro. —Tal vez te guste hasta más que a mí. —le sugirió al ver algunas imágenes. —Mira esto. —le señaló una foto de las antiguas minas y otra mientras se incendiaban.
—Butch, eso es terrible. —dijo Buttercup viendo aterrada lo que veía. Butch pasó la página de nuevo. En esas hoja habían fotos de cadáveres completamente quemados.
—"El gran incidente del 74." —leyó Butch. —"Una de las bombas programadas para la explotación de plata hizo un terrible incendio en las minas. Más de mitad de los mineros murieron adentro por la explosión. Algunos de ellos terminaron con grandes quemaduras que causaron su muerte. Los pocos sobrevivientes fueron tratados en los hospitales más cercanos. Según los ejecutivos de la compañía minera dijeron que había sido un error de la ubicación de la bomba..."
—Oh Dios mío. Se oye terrible. —murmuró la chica.
—Y es aún peor. —continuó Butch. —"Algunos ciudadanos dicen que se escuchan lamentos desde las minas, como si los mineros estuviesen vivos. Extraños sucesos ocurrieron luego del accidente."
—¿Crees que esté relacionado con lo que nos dijo Rick? —cuestionó Buttercup.
—Creo que sería bueno mostrarle esto a los demás... —dijo tomando el libro y empezando a avanzar para salir del sótano.
La luz empezó a parpadear y las cañerías empezaron a hacer ruidos extraños. El viento chocaba con las pequeñas ventanas del sótano provocando un sonido muy agudo.
—Butch, ¡corre mierda! —le gritó Buttercup mientras ambos subían las escaleras y cerraban la puerta del sótano.
—Eso fue demasiado extraño...
—Extraño y con una clara explicación. —dijo la chica señalando el libro, haciendo referencia a la historia que acababan de leer. —Busquemos a los chicos ya. —Butch asintió y empezaron a correr hacia la sala principal.
—¡Butch! ¡Buttercup! —gritó Blossom cuando los vio. Los cuatro chicos se acercaron a ellos. —Estábamos buscándolos.
—Nosotros a ustedes. —exclamó Butch. —Acabamos de encontrar algo importante.
—Nosotros vivimos algunas cosas paranormales. —continuó Brick.
—Solo ellos tres. —señaló Boomer recibiendo una mirada despectiva de parte del grupo.
—Debemos irnos. —susurró nerviosa Bubbles al escuchar algunos ruidos extraños. —No quiero permanecer más en este lugar.
—Coincido con ella. Luego explicaremos todo. —aclaró Blossom.
—Le enviaré un mensaje a Rick. Le diré que nos encuentre afuera de este lugar. —dijo Brick escribiendo rápidamente en su celular.
Los ruidos empezaron de nuevo. Esta vez eran claramente eran gritos. Gritos de dolor y agobio. Las luces se apagaban y prendían hasta que se apagaron completamente. Buttercup, Boomer y Blossom encendieron el flash de los celulares. Apuntaron al suelo para luego apuntar hacia al frente. Tres monstruos estaban al frente de ellos. Eran flacos, pálidos y horribles. Estaban encorvados y sus manos estaban llenas de sangre. Los seis no dudaron ni un segundo antes de correr hacia la salida.
Brick tomó uno de los jarrones apoyado en uno de los muebles. Lo lanzó sin mirar atrás mientras aún corría. Blossom trataban de alumbrar correctamente para no chocarse con nada. Cuando pudieron salir de la casa, Boomer cerró la puerta para seguir corriendo.
—Dios mío, Dios mío, Dios mío, ¿qué está pasando? —gritó asustada Bubbles mientras corría. El aire frío les pegaba en cara mientras que la nieve los enfriaba aún más. Solo querían escapar de toda esa pesadilla. Los ruidos volvieron a ser intensos. Butch giró levemente su rostro para ver que los tres monstruos los seguían persiguiendo.
—¡Sigan corriendo! —gritó desesperado mientras sostenía el libro con fuerza.
Cuando llegaron al portón del principio abrieron rápidamente las puertas y así también las cerraron. Se alejaron lo más rápido posible de la rejas. Sin embargo los monstruos se dispersaron como arena cuando llegaron al portón, como si hubiese una capa inviable que evitaba que avancen.
—Estamos a salvo. —dijo Brick abrazando a Blossom.
—Eso espero. —dijo Boomer haciendo lo mismo con Bubbles.
—No pienso volver aquí nunca más. —murmuró Buttercup acercándose a Butch.
—Ni yo. —dijo él tomándole la mano. —Vámonos antes de que esas cosas vuelvan...
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No estoy acostumbrada a escribir con este género, pero espero que les guste :)
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