Capítulo 8.
Ahora Zeus era mi nuevo compañero de aventuras, era un buen perro a pesar de ser callejero. Aunque no es que me molestara que viviera en las calles. A pesar de que Zeus era un perro de mucha experiencia todavía seguía siendo pequeñito a comparación de otros perros. Por eso habíamos hecho una unión.
Todo empezó aquel día, el tercer día conociéndolo para ser específicos, él había sido bueno y me había enseñado algunas técnicas que todo perro que vivía en las calles debía saber. Estábamos a punto de tomar un buen bocadillo que recientemente un humano había botado en la basura cuando un perro gigante se acercó a nosotros.
—Este bocadillo es mío—Apenas y le había entendido porque no había podido oler su trasero, la conexión no era muy buena y tampoco le había permitido establecer conversaciones conmigo. Cosa que estuvo a nuestro favor.
El perro quiso robar la comida de Zeus y mía, así que a Zeus le mordió la pulga de las ideas y me había susurrado que gruñera. El perro ladrón corrió luego de escucharme, luego Zeus me explicó la situación.
—Ser pequeño es difícil, no intimidas, das ternura. En las calles debes aprovechar ese porte, tus patas crecerán más, Firulais, tus dientes se harán cada vez más y más filosos. Cuando tienes hambre haces lo que sea y si eso incluye una pelea pues debes prepararte.
—No me gusta pelear—le había dicho.
—Así como no te gusta la comida que huele mal. Aquí mi otro consejo, a veces debes usar los dientes y las garras para sobrevivir en las calles, otra veces solo necesitas gruñir y hay ocasiones que solo le debes decir un largo a otro perro.
—¿Cómo se cuándo debo hacer alguna de esas cosas?
—Pues... Lo sabrás.
Después de eso hemos hecho un buen equipo en esta última semana. Y gracias a las estrellas que no había tenido que usar mis dientes y las garras, aun eran muy pequeñas. Hablando de mis patas, mis uñas ya estaba horribles y necesitaba mi paticure urgentemente. Cuando le comenté eso a Zeus no dejó de burlarse de mí. Dijo que mi anterior humana me había convertido en un perro faldero sin la necesidad de vivir en un bolso.
No había entendido nada de lo que me había dicho.
La cosa es que en las calles no hay personal para los perros callejeros. Si quieres limar tus uñas solo debes arrastrar tus patas sobre el asfalto y las uñas se liman solitas, este fue otro consejo de Zeus. Cuando lo intenté fue horrible, si hay algún perrito leyendo esto no lo hagas, me raspé un taquito de mi pata y ahora eso me arde. ¡Necesito mi paticurista! O tal vez unos zapatos que no me lastimen cuando camine sobre el asfalto, tiende a calentarse mucho cuando está haciendo calor.
Para el calor otro de mis mejores amigos había sido la tierra, era tan fría y... asquerosa. Si no tuviera algunos gusanos en ella me arrojaría sobre ella como si de una cama de agua se tratara. Zeus si lo hacía, además según él calmaba las picadas de las pulgas.
No quise decirle nada pero le había visto una garrapata en la oreja, nunca había visto una de esas... Eran horribles. Gracias a las estrellas no había reencarnado en una garrapata, veía difícil conseguir un alma pura en esa forma.
Un día despertamos bajo una banca de un parque. Había sido el único lugar que conseguimos para dormir. Zeus podría haber dormido en cualquier otro lugar pero yo era un perro más grande y los lugares que me podían proteger del frío solo eran para tamaño miniatura. Fue cuando después de tanto buscar conseguimos un cartón debajo de la banca. Fue la primera vez que Zeus y yo dormimos acurrucados, era lo mejor para los dos.
El problema de ese parque es que muchas personas iban a hacer ejercicio. Ustedes dirán, muchas personas, habrá un alma pura entre toda esa gente, ¿cuál es el problema, Firulais? Olía mal y nadie quería acariciarme. Algunos me miraban de lejos, otros arrojaban comida para Zeus y para mí y estaban esos que si se detenían para acariciarme, pero nada iba más allá y eso solo me quitaba más mis esperanzas. Ser un perro apestaba y más si eres un callejero.
Además, los humanos no sólo corrían si no también se subían a las bicicletas y comenzaban a pedalear con sus enormes palos, cosa que era horrible porque cada vez que veía sus ruedas moverse instantáneamente me daban ganas de morder una de ellas y eso también me había traído muchos problemas.
En fin, cuando despertamos Zeus aún estaba un poco KO, pero yo lo escuché, contra el suelo, con rapidez y a lo lejos lo vi. ¡Bicicleta!
—Firualis, no.
Si Firulais, nada de perseguir ruedas, sé un perro alfa, no dejes que una cosa tan vil como esa nuble tus sentidos, sé... ¡Oh Dios mío, venía para acá!
Los ladridos no tardaron en salir y tuve que correr detrás de la bicicleta, pero ocasioné que el humano que estaba sobre ella chocara contra una papelera.
—¡Amoooor! ¡Ayuuuda!
Oh Dios, ¿pero porque hay tantos humanos con voces tan chillonas? Esos son los que deberían estar en peligro de extinción.
Aunque me dio igual que la humana chillara, yo estaba mordiendo felizmente mi rueda. Aunque debo admitir que sabía un poco feo, pero esto era bueno para mis encías, cada vez picaban más. Zeus me había explicado que era porque mis dientes cada día crecían aún más y era normal que pícara o doliera y tuviera la necesidad de morder cosas.
—¿Estas bien?—escuché decir al otro humano, el que acompañaba a la chillona.
—¡Esa cosa asquerosa hizo que chocara!
—¿Cosa asquerosa? Es solo un perro, Alexa.
—¡¿Solo un perro?! ¡Es un abominable saco de pulgas! ¿No ves que es callejero?
Diría que no soy un saco de pulgas pero, últimamente me ha estado picando la espalda. ¡Oh Dios, extraño mi baño antipulgas!
—¡Voy a matarlo!
La chica sacó una roca de no sé dónde y estuvo a punto de arrojármela, me asusté, muchísimo, tanto que me congelé en mi sitio. Pero su acompañante me salvó, lo pude oler, era un alma pura.
—¿Qué coño te ocurre?
—Voy a matar a esa plaga.
—¿Estas demente? Es solo un perrito, se divierten de esa manera.
—Mi Pinky es solo un perrito—Muy bien, hay otro Pinky en la ecuación, menos mal que me cambié el nombre. La chillona me señala con su dedo—. Eso ni debería existir.
—¿Sabes algo, Alexa? La que no debería existir es otra. No puedo creer que se me ocurriera salir contigo. Esta actitud hacia un animalito demuestra exactamente el tipo de persona que eres. ¡Esto se acabó!
—¡Amooooor!
Uy no, que alguien arregle esa voz chillona.
Con mi cola bien alzada y caminando elegantemente me alejo de la chillona y aquel humano para acercarme a Zeus.
—La rueda no sabía bien.
—¿Cuántas veces tengo que decirte que no debes perseguir humanos en bicicleta?
—Pero si yo no estaba en bicicleta, solo corrí con mis patas. Duh, creo que te está afectando la edad, mi querido Zeus.
Cada 💛 es un baño antipulgas para el Firu Firu.
Noticia: A partir de hoy estaré actualizando esta historia tos lo días VIERNES, si por algún motivo no puedo hacerlo se los notificaré en instagram como: intocablesxcollege :)
Este capítulo está dedicado a Yaron, espero que te guste ❤
La dedicación del siguiente capítulo la estaré escogiendo al azar entre los comentarios :)
Nos leemos entonces el próximo viernes.
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