Pobre.
—¡Ya te dije que maricón y joto no es lo mismo, pendejo! —gritó el moreno, harto de las preguntas absurdas del contrario.
—¡Me vale verga, imbécil! —exclamó, para luego levantarse del sitio en donde estaba. Sabía que por la posición incómoda que estaba le dolería el culo después, pero eso ya sería otro pedo y le valía gorro—. Oye, carnal, préstame pa' los tacos. Tengo un chingo de hambre.
—Wey, ¿te das cuenta que estoy más pobre que la pinche chingada y encima quieres que te dé?
—... Simón.
—Vete a la verga.
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