
14
Al día siguiente, por la mañana, lo que menos le apetecía a Jungkook era levantarse de su cama, a pesar de no haber podido dormir en toda la noche, y tener que ir a clase, a enfrentarse al mundo. Además, estaba seguro de que había cogido un resfriado la noche anterior.
Tomó su móvil aún tumbado en la cama y abrió WhatsApp.
Jimin lo había desbloqueado.
Se incorporó de un salto y enseguida se dirigió al baño a ducharse para luego vestirse corriendo e ir a la Universidad.
¿Significaría ese desbloqueo que Jimin se había arrepentido y lo había perdonado?
La dura realidad le dio un golpe en las narices cuando la mirada de Jimin y la suya se cruzaron en el pasillo y Jimin fingió no haberlo visto.
Jungkook respiró profundamente antes de continuar andando y entrar en clase.
Se sentó en su pupitre tras saludar a Jimin, quien lo ignoró de nuevo. El profesor aún no había llegado, así que Jungkook aprovechó para hablar.
—Gracias por desbloquearme. -murmuró.
Jimin resopló y miró hacia otro lado.
—¿Sigues enfadado?
— ...
Fue ahora Jungkook quien resopló levemente.
—No te entiendo Jim...- un fuerte estornudo interrumpió a Jungkook- Aah...al final si que me he resfriado...- dijo hablando para si mismo.
Pero Jimin giró su cabeza y lo observó.
—¿Resfriado, eh? Toma. -Jimin le tendió un paquete de pañuelos.
Jungkook los tomó con una pequeña sonrisa.
—Sí, gracias. -dijo antes de sonarse la nariz con un desagradable ruido.
—¿Y como es eso? Ayer por la tarde estabas bien.
Jungkook paró de sonarse los mocos. Si Jimin tenía orgullo, él tambien.
—Ahmm...no, o sea, en realidad creo que ayer por la tarde ya me encontraba mal.
Jimin enarcó una ceja.
—Oh...ya veo. ¿No habrás dormido esta noche con la ventana abierta, verdad? Ha hecho mucho frío.
Jungkook puso su mejor cara de sorpresa.
—¿Lo hizo? Vaya, ni me he enterado, duermo con la ventana totalmente cerrada.
Comenzó a jugar con un bolígrafo entre sus manos, nervioso al recordar el maldito frío que había pasado de madrugada esperando como un idiota a que Jimin apareciese.
Jimin rió de la nada, confundiendo a Jungkook, quien lo miró con el ceño fruncido.
—Tiene gracia.
—¿...se puede saber el qué? -preguntó algo molesto Jungkook.
—Tu mentira.
Jungkook frunció aún más su ceño y se acercó con la silla un par de centímetros más a Jimin.
—¿Qué?
Jimin dirigió su mirada al pasillo que se entreveía por la puerta de la clase semiabierta.
Jimin palmeó con un golpe seco la espalda de Jungkook.
—La próxima vez que estés más de una hora quieto esperándome, asegúrate de llevar abrigo.
Jungkook quiso responder, pero en ese preciso instante, el profesor entró y tuvo que colocarse en su mesa de nuevo correctamente.
"Capullo" pensó antes de abrir su libro y asimilar la hora y media de clase que le esperaba sin poder hablar con Jimin sobre...bueno, sobre sus problemas de relación.
Relación de amistad, claro.
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