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『Capítulo 5: pareja』
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e despertó algo incómodo por el peso encima suyo. Al final el idiota sí se había salido con la suya y Chuuya le dió atención toda la noche. Con suaves caricias y pequeños, temblorosos besos por todo el rostro, con miedo a que el mayor se despertará y viera que aún sentía algo por él. Aunque también era obvio para ambos que los sentimientos seguían ahí, flotando, nunca se habían hundido y no planeaban hacerlo.
Conecto su mirada con la castaña, haciendo que pegará un pequeño brinco. No se esperaba verlo despierto.
-Chuuya es bueno consintiendo.
Las palabras de Dazai sonaron en la habitación, alarmando a Chuuya. ¿Sabía que le había besado toda la cara y que lo miro con ternura? moría de vergüenza.
Sus mejillas se empezaron a tornar levemente rosado, hasta llegar a un rojo. Aunque Chuuya negara cualquier cosa, el rojo de sus mejillas lo delataban.
-Si, bueno. Es lo más que podía hacer si estabas pegado a mí como una maldita garrapata. No siquiera pude cargar a Kenji bien.- Quiso alzar sus hombros en la primera frase, para demostrar que no le daba la suficiente importancia a sus palabras ni que ahora mismo estaba totalmente rojo por vergüenza a ser descubierto.
-Es que Chuuya trata a todos bien~, menos a mí persona. Me parece taaaan injusto, Chu-chu~.
Claramente el tono de dolido que utilizo era falso. Chuuya bufó intentando quitarse el peso de encima, pero Dazai solo se acomodó más.
-Quitate, necesito limpiar la casa, en realidad; necesitamos limpiarla.
-No me quitaré, ¡Chuuya es tan cómodo! podría pasar el resto de mis días pidiendo tú atención, y nunca me cansaría de terminar encima de ti.. durmiendo.
Gracias a todos los dioses que había dicho la palabra "durmiendo", porque a oídos de ambos lo último fue con doble sentido, aún sí Dazai no iba a decir esa frase con doble sentido, pero de igual modo ambos la entendieron así.
El rojo de su cara de estendio aún más.
-Solo. Quítate.
-Son las seis apenas, Chuuya. ¿Cómo vas a levantar a los más pequeños? ellos necesitan dormir bien para no terminar tan enanos como tú.
Chuuya le dedicó una mirada acusadora, listo para empezar una pelea nuevamente. Pero los labios de Dazai contra los suyos hizo que se olvidará de cualquier burla a su estatura.
Fue un simple roce de labios, realmente nada fuera de lo común. Pero para ambos, estar sin esos labios y volverlos a sentir luego de tanto tiempo, para ellos fue mágico.
Dazai abrió los ojos, y con una sonrisa, una verdadera. Pronunció:
-Te amo Chuuya. Llevó enamorado de ti desde mis 16 años hasta mis 22, y posiblemente así siga hasta que muera. Realmente te amo y desearía poder revertir el pasado, solo para llevarte conmigo al lado de la luz, porque es el lugar en donde tú perteneces, me da igual mi que seas, realmente necesitas ser feliz, incluso más que yo.
Cada palabra se escuchaba menos real a la anterior. ¿Dazai confesando sus sentimientos? no se lo creía.
O eso decía. Pues estaba llorando, finas y pequeñas lágrimas empezaron a recorrer su rostro, aunque de inmediato se tapo e intento dejar de llorar para que nadie lo viera en ese estado, una mano contra la suya lo aparto. Dazai, el mismo odioso Dazai que siempre lo molesta y lo abandonó sin decirle nada, ese Dazai que conoce de pies a cabeza, ese Dazai que fue si primer y único amor; le beso la mano, un gesto que Nakahara probablemente no olvidaría en mucho tiempo.
Y para terminar asesinando su pobre corazón dolido, empezó a limpiar las lágrimas, luego a dejarle pequeños y repetitivos besos por todo el rostro, sintiendo la humedad y frío de las lágrimas recientes en sus labios.
Su corazón decía: "Sí."
Su mente decía: "No."
Pero Dios, ¿cómo decirle no a ese idiota que lo traía enamorado desde hace años?
Nuevamente las lágrimas volvieron a su rostro, y con una pequeña sonrisa pronunció con dificultad:
-Tambien te amo, Osamu.
Ambos corazones nuevamente se habían encontrado, y esta vez lucharian para seguir juntos. En sus adentros, la pareja agradeció a sus jefes por encerrarlos acá por necesidades del guión.
-¿Ahora qué? pensaba que me terminarás pegando y botando a la calle, mientras me maldecias y tirabas cuchillos para ver si moría.
Chuuya soltó una carcajada, la cuál hizo que el corazón de Osamu latiera más rápido. Realmente amaba cada parte del pelirrojo.
-Bien, esa escena no está tan lejos de la realidad. E, ¿imagino que podríamos volver a tomar lo que teníamos, no?
La pregunta fie dicha con miedo. Miedo a que un no salieran de los labios del castaño, y que todo terminará siendo una broma.
-Por ti hasta vuelvo a cometer asesinato. Solo si es una situación de vida o muerte, cómo matar a Tachihara.
La respuesta fue dada, realmente se imaginaba algo peor o más romántico, pero conociendo a Dazai era mucho pedir.
Y aún más conociendo los celos enfermizos que cargaba con su amigo. Desde que se unió a la mafia ambos se hicieron grandes amigos, aveces Chuuya desparecia dos días enteros por andar con Tachihara, y aunque no tuvieran una relación, el castaño empezó a celar a niveles extremos al pelirrojo.
Más de una esos dos casi se agarran del cabello por el pelirrojo.
Ni hablar de la vez en que Tachihara le iba a pedir ir al centro comercial para jugar algunos videojuegos, y el castaño de acercó por atrás de Chuuya, solo para tomarlo por la cintura y atraerlo completamente hacia él, con su dedo agarro la gargantilla e hizo la cabeza de Chuuya más para donde él. El frío dedo de Dazai al hacer contacto con la cálida piel de Chuuya provocó un escalofrío por este último, y antes de siquiera reaccionar tenía al castaño cuál perro metido en su cuello olfateando el perfume que se había puesto esa mañana, pero la peor escena de esa vez, fue sin dudas cuando Chuuya sintió la lengua de Dazai en su cuello, intentando succionar la piel para al menos, dejar una pequeña marca—la cual sí logró—.
El sonido de sorpresa que emitió la boca del más bajo, fue tomado como un gemido a oídos de ambos, aunque en realidad fue una queja con asombro mal pronunciada.
Chuuya estuvo una semana entera golpeando a Dazai cada que lo veía por la marca que le dejo en el cuello.
Luego de unos meses oficialmente comenzaron a andar, y las marcas en el cuello de Chuuya eran tan frecuentes, que la mayoría de la Port Mafia sabía que ya estaba ocupado e incluso veían como algo normal cuando el castaño se acercaba para hacerle una en medio pasillo porque alguien se le quedó mirando por mucho rato, y según Dazai, de una manera con doble sentido.
A Chuuya nunca le molestó realmente esa acción, lo que sí le molestaba es que lo celara hasta con un perro. Pero nuevamente, según Dazai, el perro quería aprovecharse de él, cosa que no tenía sentido ya que, literalmente era un perro.
Pero por otro lado le gustaba que fuera así de posesivo con él.
Volviendo a la realidad. Nuevamente lo primero que hizo Dazai, fue dejarle una marca en el cuello, por más que este le dijo que en esa casa no por los comentarios de los niños.
Pero aún así lo hizo.
Y se veía hermoso, esa marca en su cuello era algo que a Dazai le gustaba hacer, era su parte favorita del día, mayormente porque eso significaba que él había ganado a todos esos idiotas que confundían la amabilidad de Chuuya con coqueteo.
Odiaba no tener su gargantilla puesta en ese momento, porque había hecho tres más.
-¡Osamu! deja de ser tan celoso, por el amor de Dios.
-Me niego, yo sé cuando quieren pasarse de la raya contigo. Lo digo porque yo también te llegué a mirar igual, ¡yo lo sé Chuuya~!
¿Era su imaginación o se estaba comportando de una manera infantil?
Solo acarició sus cabellos, despeinandolo un poco.
-Estas loco si crees que media mafia y medios enemigos me miran con rostro de "me voy a follar a ese tipo", solo tú lo haces, y es raro.
-¡Te digo que lo sé! Tachihara en especial, en el momento en que se hablaron por primera vez..¡Ví como te miro!
-¿Y eran ojos de deseo? según tú.
-Sí, lo eran y lo siguen siendo. Necesito que sepan que eres solo mío.
¿Estaba mal decir que le gustaba que fue ra posesivo...? y ya era la segunda vez que lo recalcaba.
-Ya todos saben que soy tuyo, no por las marcas que dejas en mi, más por como te comportar, pareces perro rabioso.
-Deja de compararme con ese animal. Pobre ser rabioso, no perro; ese eres tú.
Y ahora quería golpearlo. Pero en vez de eso tomo su rostro para darle un dulce beso como respuesta.
Claro que Dazai lo aceptó gustoso.
-Estamos saliendo.- Afirmó Dazai, a la pregunta que había echo antes.
-Espero que está vez te comportes y dejes tus actitudes de celoso, terminarás durmiendo con el perro.
-¿¡Con Akutagawa!? no gracias.
Pero esa vez sí se ganó un golpe en la cabeza.
-No le digas perro.
-Pero le dicen: "perro", no es mi culpa.
-Y tú le sigues la corriente, es solo un apodo y ya, todos tenemos uno.
-Seguira siendo perro para mí.
Otro golpe más.
-¡Ay! está bien, no es perro entonces, pero deja de golpearme, me llegarás a matar y no podré decirle a todos que tengo el novio más hermoso y perfecto del mundo~.
Demonios. Dazai sabía cómo ganárselo, y lo hacía de maravilla.
Su rostro volvió a estar rojo, no podía cuando el castaño soltaba ese tipo de cosas de la nada. Y se prometió que solo por unas horas no le daría un golpe.
Aunque le costará la vida no hacerlo.
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Soukoku mis papis, ya cásense. Yo les pago todo si quieren 😾
Ando muy generosa, no? Espero no desaparecer 8 meses luego de actualizar seguido-
~terminado: 16/11/22~
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