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── 🪷 ⋆ ࣪ 17 ֶָ֢֪

Lee Felix no para de tragar.

Christopher cree que en lugar de un bebé, el Omega tiene un agujero negro creciendo en su vientre. Es la décima dona que lo ve comiendo en el día, sin contar las que come escondido en su escritorio.

Realmente no sabe en dónde le cabe tanta comida.

"Aquí tiene, señor Bang." Dejan una leche de fresa sobre su escritorio. Christopher mira a su secretario con ojos entrecerrados, mientras que el Omega le sonríe con inocencia fingida, sus mejillas llenas de azúcar. "Disfrútelo, por favor." El Alfa le gruñe.

"Tienes que dejar de sobornarme para que no te diga nada por comer en horarios de trabajo." Le dice, mas se acerca a tomar la bebida, colocando el pequeño sorbete antes de darle un trago y contiene el gemidito se satisfacción cuando el sabor de la leche inunda su paladar.

"Lo haré cuando deje de aceptarlos." Felix le dice, dándole el último bocado a su aperitivo.

Christopher lo observa detenidamente, con las mejillas gorditas y el rostro brillante, su secretario luce completamente adorable mientras se limpia los restos de azúcar de sus comisuras.

La idea de que Minho luzca así también estando en cinta hace gruñir a su lobo como loco. No, no, no. Cancelar, cancelar. No es bueno darle ideas.

"Su madre llamó. Otra vez." Le contó con resignación. "Dice que la llame, necesita hablar con usted de algo urgente relacionado con su Nana." Christopher observa a Felix atento y termina por asentir, observando al Omega alejarse con pasos vagos.

Toma su celular, respondiendo el mensaje que Minho le envió hace unos minutos sobre si estaba de acuerdo con que pidieran comida china para cenar. Respondió que y obtuvo un par de caritas felices con varios corazones como respuesta.

Deslizó el dedo por los contactos, seleccionando el de su madre para marcar luego la opción de llamar. Bang Sooyeon respondió al segundo timbre.

"Hola, mamá." Inició y se sorprendió al no escuchar ningún sonidito de queja. "Mi secretario me dijo que te llamara, ¿le sucedió algo a Nana?"

"Sabes que el próximo sábado es su cumpleaños, ¿no?" Su madre le preguntó y él hizo un sonido afirmativo. "Bueno, le dije a tu hermano que no hacía falta que viniera a Seúl. Iremos a Busan por el cumpleaños de tu abuela." Le cuenta. "Y cómo sé que la adoras, no tengo que convencerte para ir. Asegúrate de conseguir un buen regalo y trae al Omega." Su madre colgó antes de que pudiera decir algo.

Christopher miró la llamada finalizada con las cejas fruncidas, sintiendo un dolor de cabeza comenzar a instalarse. Su abuela para los regalos era muy quisquillosa. Desde que tiene memoria Christopher la ha escuchado criticar todos y cada uno de los presentes que recibe por su cumpleaños.

Detalló la hora en su celular, utilizaría el resto de la tarde para ir a comprar el dichoso regalo sino la idea de tener que comprarlo no lo dejaría dormir en toda la noche. Salió de la oficina con pasos rápidos, deteniéndose frente al escritorio de Felix y no se sorprendió al verlo masticando una manzana.

"¿Qué le regalarías a una anciana senil de ochenta años que desprecia el gusto para los regalos de su familia?" Le preguntó y Felix parpadeó confundido hacia él.

"¿Una bola de estambre para que teja como todas las abuelitas normales?" Medio respondió medio preguntó y el gruñido de su jefe le avisa que esa no era la respuesta correcta. Si le regala eso a su Nana la mujer era capaz de desheredarlo.

"No me sirve." Responde en seco. "Compra dos boletos de avión para Busan. Los quiero para el viernes." Le pide y Felix asiente, escribiendo lo que acababa de decir en un post it para pegarlo luego en una de las esquinas de su portátil.

Pasó prácticamente la tarde buscando un regalo entre tienda y tienda. Al final se decidió por un colgante de oro blanco con un diamante en forma de trébol. Bien, así si su abuela le preguntaba por qué le había comprado aquello, entonces él diría que era para desearle suerte.

Pero conociendo a su abuelita adorada le preguntaría que si le estaba regalando suerte para llegar a los 82. Sí, Bang Jung-eun era muy difícil de complacer y él no perdería la cabeza por eso. Se detuvo frente a uno de los estantes cuando un objeto específico llamó su atención, trayendo un rápido recuerdo a su mente.

Entró a la tienda, iba a ser su última compra del día.

꒰🪷꒱

"Entonces, reduje nuestras opciones a tres posibles playas, pero aún no me decido por ninguna." La voz de Changbin balbuceando se escuchó desde el auricular. "Yoon dice que estoy siendo "nerviosito" , pero es la primera vez que mi bebé va a la playa, tiene que ser perfecto. ¿Me entiendes?" Minho sonrió, sacando la comida china para dejarla sobre la encimera "Te enviaré un email con las que elegí y me ayudas. Quiero tu opinión."

"Está bien, puedo hacer eso." Sonrió. "Aunque no tienes que estresarte tanto, hyung. Él ni siquiera lo va a recordar. Es muy pequeño para eso. Lo mejor será que te lo tomes con calma, ¿sí? Todo irá bien." Escuchó al Omega suspirar y Minho supo que estaba haciendo pucheros.

"Lo sé, es solo que...es mi bebé." Minho sonrió ante su tono lloroso. "Y hablando de bebés, ¿cómo están las cosas con Christopher?"

"No sé cómo de bebés saltaste a mi relación con Christopher" Changbin resopló al otro lado de la línea, como si la repuesta fuera obvia.

"Pues porque Christopher puede hacerte bebés." Murmuró con obviedad y Minho rodó los ojos, ignorando sus mejillas calientes. "Ya, en serio. ¿Cómo están las cosas entre ustedes? " El Omega preguntó curioso y Minho alzó la mirada cuando escuchó un par de pasos.

Christopher apareció por la puerta de la cocina, cargando dos bolsas en una de sus manos y el Omega sonrió al verlo acercarse, lanzándole un beso en silencio al Alfa.

"Están bien." Responde y sus ojos brillan cuando Christopher se acerca, inclinándose a dejar un rápido beso en sus labios. Era algo nuevo entre los dos, desde hace unos días Minho ya no tiene que exigir besos y eso le encanta. "Estamos muy bien."

"Bien, me alegro por ti." Changbin le dice bajito y Minho le sonríe al Alfa, quien lo mira curioso. "Supongo que puedes preguntarle si quiere venir a la playa también. No es mi persona favorita del mundo pero si te hace feliz a ti y a tu lobo, tengo que aguantarlo." Murmuró con resignación. "Bueno, ya tengo que colgar. Asegúrate de revisar tu correo, quiero tu opinión acerca de las playas."

"Okay, hyung." Terminó la llamada, toda su atención volcándose en el Alfa apoyado en la encimera. "Hola." Murmuró bajito, caminando hasta esconder la nariz en el cuello de Christopher, aspirando su aroma. "¿Fuiste de compras hoy? ¿Es para el cumpleaños de tu abuela?" Le preguntó y escuchó un gruñidito que lo hizo sonreír.

"Pasé toda la tarde escogiendo un regalo solo para que cuando se lo dé ella critique los mil y un defectos que tiene." Se quejó y Minho sonrió con el rostro escondido en su cuello. "Mamá quiere que vayamos a Busan para el cumpleaños de Nana, así que le pedí a Felix que comprara dos boletos de avión para el viernes." El Omega asiente y Christopher lo ve perderse en sus pensamientos. "Hey, no tienes que venir conmigo si no quieres. Sé cómo se comporta mamá contigo, así que si no te sientes cómodo no tienes por qué venir, ¿bien?" El Omega ríe.

"Que tu madre sea una víbora mercenaria no es culpa de tu abuela. Sí voy a ir, solo estaba pensando qué regalarle." Christopher resopló al escuchar esto último.

"Pues suerte con eso. Ya sabes cómo es de quisquillosa." Se apartó de Minho, yendo a probar un poco de la comida sobre la encimera.

"Ya veré que hago." Murmuró con diversión, acercándose a curiosear en las bolsas. "¿Qué le compraste? Déjame adivinar, ¿otro collar caro?" Los ojos de Christopher se abrieron en sorpresa mientras dejaba de masticar. Minho rodó los ojos. "Siempre le regalas lo mismo para cada cumpleaños. No me extraña que tu abuela se queje." El Alfa terminó de tragar, mirándolo ofendido.

"Eso es porque estoy buscando el collar perfecto para ella." Miente y Minho se ríe de él, con los ojos brillantes. "En la roja está el regalo de Nana, el que hay en la negra es para ti." Señaló las bolsas con un gesto de sus manos y el Omega lo miró con ojos grandes, la sorpresa enmarcada en su cara y Christopher rió, resultándole adorable la imagen. "¿No tienes curiosidad de saber qué es? Lo compré para ti pensando en que te gustaría."

En menos de tres segundos el Omega ya estaba sobre la bolsa negra, rebuscando con rapidez para ver qué era su regalo y por el jadeo que dejó ir cuando vio de qué se trataba, Christopher cree que todo ese tiempo Minho estaba conteniendo el aliento.

"¡Oh mierda, oh mierda, oh mierda! ¡Christopher! ¡Esto es, esto es...!" Dejó ir un chillido de felicidad con su regalo aferrado al pecho "¡Joder! ¡Gracias!" Chilló feliz y el Alfa se vio a sí mismo sonriendo ante la felicidad ajena. "¡Muchas gracias, mi amor!" Christopher se congeló ante esto último.

Perdió la sonrisa al mismo tiempo que Minho lo hacía, mirándolo con los ojos brillosos y la expresión asustada. Los ojos del Omega recorren su rostro en busca de alguna señal de malestar y Christopher sabe bien por qué hace aquello.

Al principio de su matrimonio Minho siempre se había referido a él con ese mote cariñoso, Christopher le había pedido que dejara de llamarlo así y como siempre, el Omega había cedido a sus demandas. Le tocaba esta vez ceder a él.

"Está bien, puedes llamarme así. No me molesta." La mirada asustada del Omega se transformó en cuestiones de segundo en una de felicidad, asintiendo repetidas veces hacia él mientras toqueteaba su regalo.

Cuando pasaba por las tiendas había visto una de esas cámaras profesionales en exhibición. En cuestión de segundos ya estaba adentro preguntándole al propietario del lugar cuál de todas le recomendaría para una persona aficionada a la fotografía. Él le enseñó la más cara y Christopher no escatimó en gastos.

"Chris." Minho lo llamó y en cuanto centró su atención en el Omega, el flash de la cámara lo cegó por unos segundos. "Mi Alfa es tan guapo." Murmuró feliz, mientras volvía a enfocar la cámara en Christopher. "Sonríe." El Alfa forzó una sonrisa, provocando risas en Minho, quien no tardó en tomar la foto.

"A ver." Christopher se acercó, observando las fotos que había tomado Minho. Arrugó sus cejas, mirando la foto y luego el rostro contento del Omega. "No sé qué es tan exactamente guapo en mí, pero gracias." Minho se acercó a dejar un beso en sus labios.

"Eres arte, Christopher Bang. Puro arte."













La mami de chan es Jessica Jung de snsd y la abuela es una actriz, sale en parásitos y en un drama de Netflix que se llama ella de día, otra de noche, es la chica cuando es señora; lo digo para que le den cara a los personajes obviamente.

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