ᯓ 𝗲𝗶𝗴𝗵𝘁𝗲𝗲𝗻
ᰍ . ° 𝗂 𝗅𝗈𝗏𝖾 𝗒𝗈𝗎 .ᐟ ˎˊ˗
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Mia se pasó toda la noche caminando por la playa. Sabía que podía ser algo peligroso caminar sola en medio de una playa desierta a media noche, pero el sonido de las olas rompiéndose contra la arena y la luz de la enorme luna llena era algo que la tranquilizaba. Y eso era lo que necesitaba Mia, tranquilizarse y relajarse después de la discusión que tuvo con JJ.
No podía dejar de repetirse en su mente constantemente las palabras tan hirientes que JJ le dijo. Su cabeza no dejaba de decirle que tan sólo le dijo la verdad, que estaba arrastrando a la gente con sus problemas de llamar la atención. Sobretodo porque como había crecido escuchando día tras día esos comentarios por parte de su padre, ahora JJ le había dejado claro que todo era cierto y que realmente ella era una mala persona que tan sólo causaba malestar y cargas emocionales a las demás personas.
Después de aquella discusión con los Pogues, decidió que lo mejor sería separarse de ellos, y no porque Mia quería dejar de juntarse con los Pogues, sino porque sentía que ahora ellos la odiaban, que JJ la odiaba, que todo el mundo la odiaba, y eso le rompía el corazón en pedazos.
Pero sus pensamientos desaparecieron cuando sus pies pararon frente a una casa. Cuando Mia levantó la mirada, se dio cuenta de que estaba en la casa de JJ. Enseguida, Mia se maldijo en voz baja porque a pesar de sentir mucha rabia y estar enfadada con JJ, sabía en el fondo que no podía alejarse de él. No le importaban todas las cosas hirientes que JJ le dijo anteriormente porque Mia aún le necesitaba a pesar de que JJ a ella no.
Cuanto más se acercaba a la casa de JJ, más le temblaban las piernas al caminar. No tenía nada pensado para decirle ni cómo reaccionaría al tenerlo de frente, pero lo único que tenía claro era que quería verlo.
—¡Mia! —alguien gritó.
Los pensamientos de la chica se desvanecieron por completo al escuchar su nombre y sus pies se detuvieron. No fue capaz de girar la cabeza para ver a la persona que le había llamado porque reconocía esa voz.
—¡Mia! —volvió a gritar esa persona al ver que la chica estaba completamente quieta en su sitio.
Kiara y Pope se acercaron a ella hasta quedar a sus espaldas, y al ver que Mia no era capaz ni de girarse para verlos a la cara por la vergüenza que sentía, ambos la envolvieron en un abrazo.
Mia no pudo evitar dejar que las lágrimas empezaran a deslizarse por sus mejillas. Se sentía tan culpable por todo lo que estaba pasando. Sus emociones estaban descontroladas, todo lo que sentía lo sentía con mucha intensidad y las palabras que escuchó en aquella discusión hicieron que aquellas emociones que Mia no era capaz de controlar se dispararan.
—Mia... —empezó a susurrar Kiara preocupada al ver el estado tan miserable en el que se encontraba su amiga—. Estábamos muy preocupados por ti.
Una vez se separaron del abrazo, Mia fue capaz de levantar la vista para verles las caras a Kie y Pope. Los dos Pogues no pudieron evitar mostrar unas muecas de preocupación al ver toda la tristeza que transmitían el reflejo de sus ojos.
—Te hemos estado llamando durante todo el día, Mia... —empezó a decirle Pope—. Pensábamos que te había pasado algo porque no nos contestaste durante todo el día.
—Me quedé sin batería —le respondió Mia con la voz entre cortada—. No pude cargar el teléfono porque no volví a casa.
—¿Has estado toda la noche sola? —le preguntó Kie con preocupación, y al ver que Mia asentía, se alarmó—. Te podría haber pasado cualquier cosa, Mia.
—Lo sé —susurró apenada.
—Ya sabes que si no quieres volver a tu casa siempre te puedes quedar en la mía o en la de Pope —le dijo Kie, pero Mia negó.
—Pensaba que después de nuestra discusión tal vez me odiabais y lo último que quería era que vosotros tuvierais que aguantar mis problemas.
—Mia, todos los amigos han discutido alguna vez, y no por eso se odian —le dijo Pope con firmeza—. Los amigos comparten sus problemas y preocupaciones y se ayudan entre ellos.
—Pope tiene razón —asintió Kie—. Sabemos que lo has estado pasando mal estos días, al igual que sabemos que JJ ha estado ayudándote. Pero queremos que sepas que puedes confiar en nosotros si necesitas desahogarte, y no por eso estamos "aguantando tus mierdas".
Mia no pudo evitar dejar caer algunas lágrimas. Se sentía tan agradecida por que el destino le hubiera puesto por delante a unos amigos tan increíbles como los Pogues que sentía que no los merecía.
Pero antes de que Mia les pudiera dar un abrazo para expresarles todo el agradecimiento que sentía hacia ellos, unas luces se encendieron.
—¿Que coño...? —murmuró Pope extrañado.
—¿Quién coño es? —preguntó Kie, alzando la voz para que la persona la escuchara.
Al no obtener respuesta, los tres Pogues caminaron lentamente en dirección a las brillantes luces. Al acercarse, Mia entrecerró sus ojos levemente, consiguiendo divisar al responsable de todo.
—¿Pero qué has hecho, JJ? —se adelantó a preguntar Pope.
Mia se quedó con un mal presentimiento cuando vio a JJ relajándose en un jacuzzi con alcohol y flotadores a su alrededor.
—Tengo un chorro apuntándome directo al culo. Tenéis que meteros ahora, ¿me oís? —les dijo JJ mientras se llenaba un vaso de alcohol y brindaba—. ¡Salud!
—¿Cuánto te ha costado? —le preguntó Pope, que aún se encontraba tratando de calmarse ante aquella escena.
—Pues... con el generador, la gasolina y... ah, sí, la entrega urgente... Casi todo, sí —respondió JJ con total naturalidad, como si le diese igual haberse gastado todo el dinero para comprar un jacuzzi.
—¿Casi todo? —la boca de Pope se abrió por la sorpresa.
—Sí, casi todo —afirmó.
—¿Te lo has gastado todo en un día? —le cuestionó Pope empezando a enfurecerse.
—Sí, pero venga tíos, ¡mirad esto! —exclamó mientras señalaba todos los lujos a su alrededor que había comprado—. Es lo mejor en terapia de hidromasaje, o eso me han dicho —pero Kie solo pudo darle una mirada llena de incredulidad—. ¿Qué, Kie? ¿Es que no puede uno darse un capricho? Venga, ya vale de tanto ahorrar y escatimar. Chicos, sólo se vive una vez, ¿no? Ya basta de sentimentalismos, venid al Ombligo del Mundo —les invitó JJ mientras se quitaba las gafas de sol.
—¿Al qué? —le preguntó Kie confusa.
—Al Ombligo del Mundo. Así lo he llamado. Ah, casi se me olvidaba —antes de seguir, JJ enchufó las luces que faltaban por encender—. Sí, es la caña, modo discoteca. ¡Esto es vida!
—¿Estás loco? —exclamó Pope, que estaba perdiendo los estribos—. ¡Haber pagado la indemnización!
—¡O habérselo dado a una entidad benéfica! —añadió Kiara, quien también parecía estar muy enfurecida.
—O mejor, haber comprado suministros para sacar el resto del oro del pozo —siguió diciendo Pope, pero aquello sólo hizo que JJ explotara la bomba que tenía por detonar dentro de él.
—Vale, ¿qué queréis que os diga? ¡No lo he hecho! —JJ, por la impotencia, se levantó de donde estaba sentado, revelando unos grandes moretones por todo su torso—. ¡He comprado esto, para mis amigos! Se lo he comprado a mis amigos. Bueno ¿sabéis qué? de amigos nada, lo he comprado para mi familia.
—JJ —murmuró Mia, quien se había mantenido en silencio durante todo este tiempo.
Mia no podía creer lo que estaba viendo. Un nudo se formó en su garganta cuando vio el torso de JJ repleto de moretones. Estaba tan sorprendida que no fue capaz de formular ninguna palabra más a parte del nombre de JJ.
—No te pongas sentimental, no pasa nada, ¿vale? —JJ no pudo evitar empezar a sollozar cuando vio que Mia empezaba a dejar caer por sus mejillas lágrimas—. Es una pasada, todo está... venga, venid.
Mia, sin pensárselo dos veces, caminó rápidamente hacia el jacuzzi y entró en él. No le importó que su ropa se mojara con el agua, de hecho, aquello era lo último que le preocupaba. Lo único que quería hacer en aquellos momentos era rodear a JJ en un abrazo, y fue aquello lo que hizo. Y cuando los brazos de Mia rodearon la espalda de JJ, el chico no pudo evitar romperse en sollozos mientras abrazaba de vuelta a Mia con fuerza.
—No he podido... Ya no puedo con él —susurró JJ con la voz entrecortada mientras Mia acariciaba su espalda—. Iba a matarlo.
Tras aquellas palabras, Kie y Pope se acercaron a ellos para unirse al abrazo y así apoyar a JJ.
—Yo sólo quiero hacer lo correcto —murmuró JJ con impotencia.
—Lo sé, JJ, lo sé —le respondió Mia con un susurro suave y compasivo mientras se limpiaba rápidamente una de las lágrimas que se deslizaban por su mejilla. Lo último que querría JJ era verla débil en aquellos momentos porque lo que el chico necesitaba era seguridad ante las palabras de Mia.
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Al notar que JJ tan sólo se desahogaría del todo con Mia, Kie y Pope decidieron alejarse un poco de ellos para dejarles su espacio.
JJ parecía estar más tranquilo, cosa que relajó a Mia. Ya no quedaba rastro de alcohol en JJ, que ahora estaba sobrio. Sin embargo, aunque JJ ya pudiera mantener una conversación normal, ambos se mantuvieron en silencio la mayoría del tiempo. Lo que necesitaba JJ era que Mia estuviera a su lado, demostrándole que iba a estar con él en todo momento.
—Oye, Mia —rompió el silencio JJ, a lo que Mia, al notar los nervios en la voz de JJ, se giró para prestarle atención—. Sobre lo que te dije el otro día, quería disculparme.
—JJ, no te preocupes —le tranquilizó Mia mientras le mostraba una pequeña sonrisa—. Está todo olvidado.
Aunque, a pesar de que sabía que todo aquello que dijo JJ fue en un momento en caliente, Mia todavía recordaba con exactitud cada una de las palabras que salieron por la boca de JJ. Y a pesar de que quería olvidarlas, aún seguían clavadas en ella.
—Mia, sé que quieres complacer a todo el mundo, y eso está bien, pero siempre te acabas poniendo a ti por detrás de los demás cuando tú deberías ser tu prioridad. Y sé que lo que te dije en aquel momento no es tan fácil de perdonar u olvidar —le empezó a decir JJ mientras Mia llevaba su mirada a sus manos—. Sólo quiero que entiendas que me arrepiento muchísimo de lo que te dije y aún no he sido capaz de perdonarme por eso. Utilicé lo que me contaste en confianza para atacarte y hacerte daño cuando tu sólo querías ayudarme.
Mia asintió, dispuesta a seguir escuchando lo que JJ le tenía que decir.
—Te traicioné, y es algo que no me puedo perdonar —murmuró JJ, dirigiendo su mirada a sus pies—. No me molesta que acudas a mí para contarme esos problemas que tanto te atormentan, ni mucho menos pienso que eres una carga emocional para mí —Mia no pudo evitar sonreír de lado al escuchar aquellas palabras—. De hecho, me alegra saber que cuentas conmigo para lo que sea, y...
—Te creo, JJ —le interrumpió Mia volviendo a mirarle con esa pequeña sonrisa que tanto le gustaba a JJ—. Y te perdono.
No le hacían falta más explicaciones porque veía reflejado en los ojos de JJ honestidad, y eso era lo que Mia más valoraba.
—Me matas con esa sonrisa, ¿lo sabías? —Mia rió al escuchar aquello.
Algo que amaba de JJ era que aunque estuvieran en un momento sentimental o delicado, él siempre le sacaba una sonrisa con comentarios graciosos que le quitaban tensión al ambiente.
—Sabes... —empezó a decir Mia, empezando a notar que se ponía nerviosa y la voz le empezaba a temblar—. No sé cómo decirte esto porque es la primera vez que me pasa, y mira que he estado practicando estos días las palabras perfectas para este momento...
—Me estás asustando, Mia —le dijo JJ con sarcasmo—. Sabes que puedes decirme cualquier cosa.
—Sí, lo sé —dijo Mia—. La cuestión, ¿recuerdas el día de la fiesta Kook? —y cuando JJ asintió, Mia siguió—. Ese momento en el que me dijiste, ya sabes, te quiero, ¿era verdad?
JJ tragó salvia. Con todo lo que les estaba pasando estos días a los Pogues y tras las constantes peleas con su padre, JJ había olvidado por completo que en la fiesta de los Kooks le confesó a Mia en un momento de impulsividad aquel "te quiero".
Por una parte, JJ quería negarle aquello por miedo a que Mia le rechazara porque aquello, después de estos días tan miserables para él, sería el detonante que le faltaba a JJ por explotar en aquellos momentos. Pero, realmente, una gran parte de él quería asentir porque tenía aún esa pequeñita esperanza de que Mia le dijera de vuelta que lo quería.
Así que, finalmente, con miedo, JJ acabó asintiendo.
—No sé ni por dónde empezar a decir esto —Mia rió nerviosamente mientras se tocaba el cuello nerviosamente—. He querido ignorar esto todo este tiempo porque lo último que quería ahora mismo era sentir lo que siento. Mis problemas me han estado absorbiendo cada día más, pero siempre has estado ahí para ayudarme. Y es algo que aprecio mucho porque gracias a ti me he reconciliado con Sarah, cosa que pensaba que nunca pasaría.
JJ rió levemente, pero aquella risa se detuvo cuando notó la mano de Mia posarse sobre la suya. Los nervios hicieron que JJ carraspeara su garganta mientras llevaba su mirada a aquellas manos con sorpresa.
—Y, al ver que casi te pierdo el otro día... —Mia se detuvo por unos segundos mientras llevaba su mirada al suelo—. Me dolieron tus palabras, pero me dolió más el hecho de pensar que te perdería. Y ahora verte con todas estas heridas me mata... —susurró Mia mientras dirigía su mirada hacia los moretones de JJ.
—Por los moretones no te preocupes —trató de tranquilizarla JJ—. He estado peor otras veces.
—A eso es a lo que me refiero. Cada vez que pasa una cosa así, me muero sólo de pensar en que te podría perder para siempre —siguió diciendo Mia—. Y eso me lleva aquí.
Al escuchar que Mia estaba a punto de hacer la gran confesión, JJ se tensó. Por otra parte, Mia se puso más nerviosa de lo que estaba, por lo que algunas de las palabras que decía se trababan entre ellas.
—Cuando aquella noche me dijiste ese te quiero, me quedé tan sorprendida que no supe qué responder —le confesó Mia—. Pero en mi cabeza, habían unas voces que me gritaban que te confesara que yo también te quiero —Mia se detuvo al pronunciar aquellas palabras, pero antes de que JJ pudiera decir algo, siguió—. Y estaba dispuesta a decírtelo aquella noche, pero llegó Rafe y estropeó el momento. Así que, ahora que no hay ningún Rafe Cameron que me pueda interrumpir... JJ Maybank, te quiero, y me gustaría estar contigo.
JJ, ante aquella confesión, no pudo evitar formar una gran sonrisa con sus labios mientras miraba a la chica con adoración. Por otra parte Mia, al encontrarse con los ojos de JJ, no pudo evitar, con otra sonrisita, mirar hacia sus manos con nervios.
Pero la sonrisita de Mia fue sustituida por una mueca de sorpresa al notar que JJ se había acercado a ella mientras la agarraba de la cara y juntaba sus labios con los de ella. Y al notar que Mia le correspondió aquel inesperado beso, los labios de JJ se curvaron en otra sonrisa.
Aquel primer beso de Mia fue mucho mejor de lo que se hubiera imaginado en un pasado. Siempre leía novelas románticas y soñaba en tener un primer beso igual de especial y bonito como el de las protagonistas, pero debía admitir que estaba siendo mucho mejor de lo que se esperaba, y lo mejor de todo, con aquella persona tan especial a la que nunca se hubiera imaginado querer.
JJ estaba súper eufórico por aquel momento porque, por fin, sabía con exactitud que la chica a la que amaba le correspondía. Y, a pesar de que, al contrario de Mia, este no era su primer beso, podía afirmar que era el más especial y mágico para él. Y aunque desearía no apartarse nunca de Mia, lo hizo para responderle a todo aquello que le dijo la chica.
—No sabes cuánto he esperado este momento —susurró JJ mientras se alejaba de ella con una sonrisa—. De ser una chica a la que veía a lo lejos en los pasillos y de la cual tenía prejuicios por su apellido, ha pasado a ser, y créeme que es verdad, la persona mas importante para mi.
Mia rió mientras le daba un golpecito en el hombro a JJ. Deseaba con todo su ser nunca salir de aquella burbuja en la que se encontraba con JJ. No estaba preparada para afrontar los problemas del exterior porque ahora que, después de dar este paso con JJ, no quería que el mundo se le volviera a caer encima.
—Me has enseñado que, aún estando roto por dentro, puedo disfrutar cada pequeñito momento y vivirlo al máximo —le confesó JJ—. Y esos momentos son siempre las risas y los piques que tenemos los dos.
Mia sonrió con dulzura y JJ no pudo evitar pensar en la suerte que estaba teniendo al ver aquella sonrisita que lo volvía tan vulnerable.
—Te quiero, MJ —le susurró JJ mientras se acercaba a ella.
—Me gusta el nuevo apodo, ahora los dos tenemos una "j" en el nombre —le dijo Mia mientras soltaba una risita—. Yo también te quiero, JJ.
ᯓ★ 𝗺𝗮𝗱𝗱𝘀𝗰𝗹𝗶𝗻𝗲
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