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🍎 Creando Vinculos 📻

Una semana desde la
hospitalización de Isadora.

Vespera se había mudado al hotel a petición del demonio de la radio. Aunque le pareció inesperado, su padre, Vox, insistió en que aceptara la invitación, argumentando que sería de mala educación rechazarla, como si él tuviera alguna consideración por las buenas maneras.

Así que ahora vivía en el Hazbin Hotel, bajo la atenta, juzgona y controladora mirada de Lucifer. Si, Alastor había llevado a Vespera al hotel para mantenerla controlada, lo hacía desde las sombras, sin que ella se diera cuenta. Sin embargo, su esposo era mucho más obvio. Alastor no entendía cómo el mismísimo rey de la estafa no podía disimular mejor; pasaba las 24 horas del día vigilando todo lo que hacía Vespera. Al caer la noche, aseguraba la puerta de Isadora con magia angelical, para que Vespera no pudiera entrar a su habitación y molestar a su princesa.

“¡Lucifer, un poco de discreción!”, pedía Alastor, consciente de que una presión constante podría cambiar el comportamiento habitual de Vespera y hacer que ocultara su verdadera identidad.

Esa mañana, desde su balcón, Alastor observaba los juegos de convivencia de Charlie entre los participantes: sus encantadoras hijas y Vespera. Había instalado un micrófono en el suéter de Evelina para poder escuchar todo lo que Vespera respondía.

—Cariño~ —Lucifer apareció de la nada, acercándose y dándole un beso—. ¿Qué anotas?

Lucifer miró curioso la libreta en manos de su amado; todo lo que había escrito parecía una lista de puntos.

—Estoy evaluando a Vespera.

—Oh, a ver.

Le arrebató la libreta y comenzó a leer con atención. Los aspectos que Alastor consideraba importantes en una persona y en una pareja estaban destacados, y en rojo resaltaban: respeto, bienestar deseado por la pareja, educación y relación familiar. En esta última, Vespera solo tenía un punto.

—¿Por qué en la familiar solo tiene un punto? ¿Es porque es hija de esos bastardos que tanto odias?

—Mmm, admito que no me agraden para nada sus padres, pero lo anoté por la relación que tiene con ellos.

—¿A qué te refieres?

—Una vez le comentó a Charlie que no tenía buena relación con ellos. Nació de imprevisto; esos dos idiotas no esperaban quedar embarazados.

—Igual que nuestras hijas.

—Algo así, pero hay algo que las hace diferentes.

—¿Y eso es...?

—El cariño. Nosotros queríamos mucho tener a Isadora y Evelina cuando nos enteramos y las criamos con amor. Vespera, en cambio, escuché que Valentino confesó abiertamente que intentó provocarse abortos y también matarla cuando nació. Sus padres la negaron durante mucho tiempo, dejándola al cuidado de sus compinches. Cuando finalmente la reconocieron, fue Vox quien lo hizo.

—Si no quieres a tu hija, ¿para qué reconocerla después? ¿Habrá cambiado de opinión y empezó a amarla?

—Mmm, no lo dudo. Conozco a Vox más de lo que me gustaría admitir, y seguro su razón fue porque vio provecho en ella, tal vez para seguir con el negocio.

Lucifer suspiró con pesadez, dirigiendo su mirada hacia Vespera, que sonreía ante un chiste de Charlie.

—Pobre niña, seguro tuvo que sufrir mucho.

—Efectivamente —Alastor volvió a tomar su libreta y anotó un punto sobre la relación con ajenos y la educación—. Pero a pesar de ello, es bastante educada. No causa problemas y evidentemente sabe alegrar a la gente y convivir con ella; eso le suma puntos, sin duda.

—¿Y qué me dices del respeto y bienestar con la pareja? ¿Cómo está su puntuación ahí?

—Bien, no es excelente, pero parece que respeta a Isadora, la ayuda cuando lo necesita y siempre está pendiente de ella. Solo parece que en la... cama se descontrola un poco, ya sabes.

—¡Ni lo menciones! Aún estoy furioso con eso. —Lucifer se dio unos tres golpecitos en la cabeza—. No quiero imaginar a mi hija en esas situaciones; es asqueroso.

—Deberías empezar a controlar tu cerebro un día de estos. Tu imaginación te matará —Alastor negó, rodando los ojos. No comprendía cómo su marido era capaz de imaginar todo lo que le contaban sin poder controlarlo. ¿Era eso normal?

Dejando eso de lado, unos toques en la puerta los interrumpieron. Lucifer fue a abrir, encontrándose con su hija mayor, Charlie.

—Charlie, querida, ¿qué te trae por aquí? —Alastor también se acercó, atento.

—Bueno, sé que han estado tensos por todo el tema de Isadora y Vespera, pero... quería ayudar.

—¿Ayudar? —Lucifer y Alastor lo dijeron al mismo tiempo, mirándose confundidos.

—¡Sí! Será como una dinámica de convivencia, pero privada y modificada solo para ustedes dos y mi hermana, así podrán aclarar sus diferencias y todos vivirán felices! —terminó diciendo, alzando los brazos y provocando que cayera confeti mágico del techo.

—Oh... gracias, manzanita, pero ya estamos haciendo la investigación nosotros.

—Pero...

—No, Lucifer, me gusta la idea de Charlie. Así podremos escuchar con nuestros propios ojos cuánto ama a Isadora.

—¿Así? Oh, entonces sí, hagamos esa dinámica de convivencia.

—¡Claro!

—Pero que sea en la noche. Ahora tengo una junta con los pecadores.

—Ok, papá, no te preocupes. En la noche todo estará listo —la sonrisa de Charlie era inmensa y se veía muy emocionada.

Después de eso, Charlie se fue a seguir sus dinámicas con los huéspedes del hotel. Lucifer se despidió de Alastor y se dirigió a su reunión con los pecados capitales. Alastor se tomó un descanso de vigilar a su posible nuera, disfrutando de un té y un libro en paz, acompañado de Niffty.

Eran alrededor de las ocho de la noche y Alastor aún esperaba a su esposo. Pensaba recibirlo con una cena "ligera": le había antojado preparar unos pancakes con helado de vainilla. Aunque eso no era algo que él normalmente comería, ya se había acostumbrado al sabor característico del azúcar, gracias a estar casado con el ser más dulce de la humanidad. Continuó cocinando cada pancake a la perfección mientras tarareaba la música que sonaba en su radio.

Estaba por terminar la última tanda de pancakes cuando sintió un hormigueo extraño en el vientre. Le resultó raro, así que apagó la estufa y se dirigió al baño. Sin embargo, mientras caminaba, sus piernas le fallaron y terminó cayendo al suelo. Se torció el tobillo y no pudo levantarse.

—¡Señor Alastor, ¿estás bien?! —Vespera Lumen, al verlo en el suelo, se preocupó y salió corriendo a ayudarlo. Lo levantó y lo llevó a una silla donde lo sentó—. ¿Estás bien?

—Sí, no te preocupes, solo se me torció el tobillo.

—Déjame ayudarte.

—N-no es necesario.

—Señor Alastor, relájese, sé lo que hago. —Vespera sonrió de manera dulce y regresó con una bolsa de hielo. Alastor suspiró, dejándose ayudar mientras ella cuidaba de su tobillo.

[ . . . ]

—¡Familia, ya lleg...! ¡Santa mierda! —Lucifer dejó caer todos sus documentos y corrió hacia la cama, donde Alastor estaba con un pie vendado.

—Hola, amor —Alastor giró la cabeza para ver a su marido, sonriendo.

—¿Qué te pasó? ¿Por qué tienes el pie vendado?

—Pisé mal y se me torció el tobillo. No fue nada, solo se me falseó, ¿verdad, Vespera?

Vespera asintió. —No se preocupe, yo me encargué de curarlo perfectamente, mi rey.

—Muchas gracias, Vespera —respondió él, sonriendo y abrazándola como agradecimiento.

Después de una amena conversación entre risas con los reyes del infierno, sus hijas y respectivas nueras, todos se fueron a dormir.

Lucifer estaba sentado junto a su esposo, que dormía mientras lo abrazaba. Con cariño acariciaba su cabello y orejas. Volteó la mirada hacia la mesa de noche, donde estaba la lista en la que evaluaba a Vespera. La acercó y la leyó, tomando un lápiz para empezar a asignar puntos, incluso en el cuadro familiar. Sabía que Vespera podía tener una familia complicada, pero nadie elige a su familia.

Lucifer la comprendía, ya que él mismo había tenido problemas con los suyos, aunque ahora se estaban reconciliando. Pero, al final, no siempre tu familia te define como persona.

Y Vespera había demostrado tener un verdadero sentido del amor familiar en esos pocos minutos con ellos, así que le sumó seis puntos más.

———————————————
Les presento a las niñas ya mayores >:3
Y tambien a la hija de Vox y Valentino

Notas:

• No se nota mucho pero la piel de Vespera es como lila.

• Ame el estilo de vestir de Evelina. Así bien abstracto, que no sabe ni que traia puesto jajaja.

• Le puse su bastón a Evelina, el mismo que tenia de pequeña. Ella quiere ser como su papa Alastor >:D

- Sus estaturas:

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