XVI
Los autobots regresaron al pueblo, todo estaba como si no hubiera pasado nada, estaba adornado con papel picado, flores artificiales y otros más. Némesis llevaba a su femme del brazo, en cuanto lo vieron unos sparklings se acercaron corriendo y lo abrazaron de las piernas
-Mi Señor- dijo la femmling
-Gracias por devolvernos nuestro hogar- digo el mechling
-No tienen que agradecer- dijo el Rey
-Niños, dejen al Rey tranquilo- llegó una femme y tomó años cachorros -Mis disculpas mi lord-
-No se preocupe, son cachorros, ellos son así- dijo en un tono suave. La femme agradeció y se retiró.
Los autobots fueron al castillo y al entrar vieron todo diferente, una escalera que se dividía en dos
Por la puerta frente a la escalera era el gran salón y las escaleras llevaban al comedor, la bahía médica, la bodega de armas, entre otros.
Némesis y Sariatu entraron a su habitación, era algo diferente, el ventanal seguía siendo el mismo, la litera y lo demás era diferente
-Lo primero que digo y lo primero que hacen- dijo el Rey al ver las muebles
-¿Hay forma de cambiar de habitación?- preguntó la femme, a ninguno le gustaba los lujos
-Lastimosamente, no, así que tendremos que acostumbrarnos- dijo Némesis viendo a su alrededor.
Sariatu fue y se sentó en la litera, era cómoda, pero lo que no les agradaba era que se viera lujosa -¿Qué tal si vamos a comer algo?-
-Claro, así podremos ver el comedor- cuando iban a salir, un guardia entró a la habitación todo agitado
-Mi Señor, un robo en el pueblo de las montañas- dijo entre jadeos
-Voy enseguida, regreso en un rato- le dio un beso corto a su femme y salió.
En el pueblo, un ladrón iba corriendo unos metros alejado de donde terminaban las casas cuando el caballo del Rey llegó corriendo y reparó relichando haciendo que el mech cayera de espaldas. Los guardias llegaron y detuvieron al ladrón mientras Némesis bajaba de su caballo y se acercaba, el ladrón miraba al Rey con algo de miedo
-¿Qué fue lo que robo?- preguntó a los guardias
-Unas d-pads con información vital del reino-
-Llevenlo a la prisión, no podemos permitirnos perder información valiosa-
-Como ordené Mi Señor-
Llevaron al ladrón a una celda. Némesis estaba en la bodega de información, revisando con los guardias que no faltara nada más
-Quiero que la información sea resguardada con la máxima seguridad posible- ordenó
-A sí será señor-
El Rey salió y subió a su caballo para regresar al castillo.
En cuanto lo vio llegar al pueblo bajo para recibirlo. Némesis dejo su caballo en los establos y lo desencillo, escuchó pasos y se giró para ver a Sariatu
-¿Qué paso?-
-Un ladrón de información, pero ya está detenido- se acerco a la femme mientras ella lo abrazaba -Se te hizo costumbre abrazarme cada que llego ¿no?-
-Me preocupa que sean trampas, conozco a Cyborg, es un tramposo cuando se trata de guerra o batallas-lo miró -Me disculpo se le incomode- se separó
-Para nada, solo no estoy tan acostumbrado- acaricio su mejilla -Vamos a dentro- la tomo de la cintura y comenzaron a caminar -¿Ya comiste algo?- la femme abrió un poco más los ojos -Tomaré eso como un no-
-Prefiero esperarlo, después se queda solo- dijo la femme mientras lo miraba
-De acuerdo- le regaló una sonrisa
Llegaron al comedor, era muy bonito, una mesa blanca larga, cuadrada y circular en las esquinas con sillas rojas con dorado. En el lado corto circular estaba una silla más grande que las demás, la silla del rey, y a su derecha una un poco más chica que la del rey
-Bueno, ¿qué le gustaría comer?- preguntó Sariatu
-Lo que sea esta bien- dijo el mech
Silky entró con una charola con dos platillos y los puso en la mesa
-Silky, te dije que guardaras reposo- dijo Sariatu -Silky, ve a descansar yo me encargo de todo- la femme más pequeña la abrazó por la cintura negando
-Silky, hazle caso a Sariatu, aún no estás en condiciones- rendida aceptó y se retiró -¿Tú te encargaste de la comida?- le preguntó a Sariatu
-Claro, no podía dejar que ella lo hiciera, no está en condiciones- hablo firme
-Me alegra que te preocupes por los demás- le dio un beso en la mejilla
Se sentaron a comer, el platillo era caldo de carne con verduras, Sariatu sirvió el energon en las copas. La femme tenía una duda, pero no sabía si era el momento adecuado
-¿Te pasa algo querida?- dijo mientras la miraba
-Es solo que tengo una duda, pero no se si sea adecuado decirlo- dijo un poco insegura
-Puedes decirme, sea lo que sea, no creo que sea malo- tomo un sorbo de su energon
-¿Qué es lo que dicen que hacer el amor?- esto hizo que el Rey escupiera su bebida -¿Dije algo malo?-
-No, es solo que- se limpió con una servilleta -Tu pregunta me tomó por sorpresa, ¿qué quieres saber?-
-Lo que es, es que he escuchado que dicen "hacer el amor" pero no lo entiendo- Némesis la miraba, todavía era muy inocente
-Es básicamente la interfaz, pero no solo es la penetración, sino también dar y recibir caricias, besar, entre otras cosas, para que me entiendas, es lo que hicimos en la cabaña aquel día- cuando volvió a mirarla, vio que estaba algo azulada -Te acordaste ¿verdad?- la femme llevo sus manos a su rostro
-¿Entonces fue eso?- preguntó apenada
-Básicamente- tomó su mano entre las de él -No tienes porqué avergonzarte, es totalmente natural-
-Nunca había hecho eso, al menos no que recuerde- lo miro
-Con el tiempo pasará, y no te preocupes, no pasa nada malo- beso su mano.
Mientras seguían comiendo, Sariatu pensaba en los tratos de Cyborg y los del Rey de Cybetron, eran completamente opuestos, Némesis era cariñoso y respetuoso con ella, nunca le ponía una mano encima sin su permiso, recordó aquella noche, él le había pedido su autorización de forma indirecta, pero Cyborg no,la había forzado, nisiquiera fue delicado con ella, en cambio el Rey, no era brusco, ella lo amaba y no quería separarse de él.
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