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IV

Sariatu despertó con dos ligeros ronroneos, abrió sus ojo para mirar a una gata blanca, le resultaba familiar pero no recordaba de dónde

-Hola bonita- acaricio su cabeza hasta que vio a otro gato un poco más grande acercándose -Dos gatos angora- acarició a Saru -Eres muy grande y lindo-

Ambos felinos respondieron con un ronroneo, Sariatu estaba con una bata y se sentó, vio en la orilla de la litera un vestido azul


Era muy bonito, le gustaba; se cambió y salió de la habitación, estaba buscando a Némesis pero no lo encontró por ningún lado, tal vez había salido y lo más probable es que no regresaría hasta dentro de unas horas.
Ya era medio día y Sariatu estaba preparando el almuerzo,había estado limpiando la cabaña y cuando terminó se dedicó a cocinar. Ya había terminado cuando escucho que la puerta se cerraba, se asomó y vio a Némesis dejándose caer en el sofá,se veía exhausto, puso el platillo en una bandeja y sirvió energon en un vaso y lo llevo a la sala de estar

Némesis tenía su rostro cubierto por la palma de su mano cuando escucho a Sariatu acercarse, lo que lo hizo mirarla

-Sariatu, ¿qué se te ofrece?- dijo poniendo sus codos en sus rodillas

-Nada realmente, solo le traía el almuerzo- puso la bandeja en la mesa

-Gracias, pero no tienes porqué hacerlo-

-Por favor, no puedo estar sin hacer nada-

-De acuerdo,gracias- dijo para tomar un bocado, le faltaba solo una ligera pizca de cocción -Le faltó un poco de cocción- se levantó y caminó hacia ella.

Levanto su mano para tomarla del brazo pero Sariatu se cubrió como si fuera a golpearla, Némesis retiro su mano un poco, no entendía su reacción. De forma lenta y delicada la tomó del mentón haciendo que lo viera, Sariatu vio sus manos, sus garras se veían tan afiladas

-¿Por qué hiciste eso?- preguntó tranquilamente

-Pensé... que me golpearía por el platillo,prometo que no volverá a suceder- Némesis la tomó delicadamente de los brazos

-A ver, tranquila, no pasa nada,y no tengo porqué golpearte, o dame una razón para hacerlo-

-Cyborg siempre me golpea si la comida no está bien cocida- era eso, la femme bravía que conocía había sido adiestrada a ese modo, tan indefensa

-Sariatu, escucha, yo no te voy a golpear por algo tan insignificante, ni por algo grave, a una dama se le respeta y no se le pega- la femme se sorprendo al escuchar eso

-Pero mi lord...- fue interrumpida por el mech

-Nada, eres una dama y yo debo respetarte, y también Cyborg debería de hacerlo- Némesis la miraba con tanto cariño, la mirada fría y dura que tenía siempre se había ido por unos instantes -Vamos al comedor, debes tener hambre- la llevo al comedor y como todo un caballero, la ayudo a sentarse.

Sariatu se puso a comparar a Némesis con Cyborg, eran muy diferentes, el día anterior lo notó, mientras que Cyborg no la esperaba cuando ella se quedaba atrás, Némesis volteaba y se detenía a esperarla, sin importar el tiempo que tardara, en cambio Cyborg,le gritaba que se diera prisa o se regresaba y la tomaba del brazo haciéndola caminar rápido. El Rey siempre caminaba a su ritmo, y siempre se aseguraba de que fuera a su lado o cerca de él, ya fuera que ella fuera un poco atrás o un poco adelante, sus tratos hacia ella la hacían dudar de casarse, quería estar cerca de él por alguna razón. Némesis regresó con ambos platillos y se sentó,mientras comían conversaban sobre cualquier cosa.

Ambos salieron al bosque, Némesis la llevaría a un lugar que recientemente había visto, debido a los cambios que Cybetron seguía teniendo, apenas lo había encontrado.
Ambos se adentraron en una cueva, y con cuidado caminaron hasta llegar al lugar

Era muy hermoso, Sariatu se fascinó con la belleza del lugar, camino por el camino de rocas y se sentó junto al árbol,Némesis la siguió y se sentó a su lado

-¿Te gusta?- preguntó mirándola

-Es... muy hermoso, jamás había visto un lugar como este-

-Me alegra que te guste-

Sariatu, un tanto insegura, se recargo en su brazo, Némesis no hizo más que rodearla con su mano, sabía que necesitaba un poco de protección.
Desde lejos, un guardia del norte los miraba, Cyborg lo había enviado a vigilarlos; se fue antes de que pusieran verlo y se comunicó con el Rey.
Regresaron a la cabaña, cuando entraron, Némesis recibió una llamada del norte

-¿Qué se te ofrece Cyborg?- preguntó viendo la pantalla

-Quisiera hablar con Sariatu, ¿está ahí?- preguntó con un tono un tanto molesto

-Si, Sariatu, es para ti- la femme tomo la d-pad y subió a la habitación que le había asignado

-Mi rey, ¿qué necesita?- estaba un poco nerviosa y asustada

-Creí haber sido muy claro, te regresas en una semana, nada más, ya arreglaremos cuentas tú y yo cuando regreses- corto la llamada.

Sariatu bajo algo desanimada y le entrego la d-pad a Némesis

-¿Qué ocurre?- preguntó al verla algo triste

-Me voy en una semana- dijo mirándolo

-Entiendo, aún nos queda una semana, intentaré mostrarte todos los lugares posibles-

-¿De verdad?- dijo emocionada

-Si, de hecho, podemos ir aún río cerca de aquí-

-Gracias, gracias, gracias, gracias- lo abrazo dando ligeros saltos, provocando una risa entre dientes por parte del Rey

-Bueno, solo voy a cambiarme-

Fue a su habitación y se quitó la armadura, por un momento se vio en el espejo, su pintura marcada con rasguños y heridas anteriores, salió con una gabardina puesta, ambos salieron y fueron al río.


Era un río grande, Némesis se adentró un poco y la incitó a hacerlo también, Sariatu se adentró poco a poco.
Sintió un pez rozar su pie y Némesis lo atrapó con ayuda de sus garras, pero el pez comenzó a moverse y se zafó de su agarre,haciendo que Némesis cayera al agua.
Sariatu se río un poco cuando sintió otro pez, haciéndola brincar y caerse también, se sentó toba empapada, pero no le importaba.
Siguieron jugando e intentando atrapar peces para después dejarlos libres.
Sariatu vio a Némesis atrapar uno con su boca, sus cuatro colmillos (dos arriba y dos abajo, como un gato) eran muy afilados, lo llevó a la orilla y se lanzo contra otro, consiguiendo atraparlo. Aunque fuera alguien muy reservado, era tierno y blando.

La noche llegó, los dos estaban recostados en el pasto afuera de la cabaña, observando el cielo

-No me había divertido tanto en mucho tiempo- dijo la femme blanca

-Me lo imagino, yo... hacia tiempo que no me divertía así también- paso una estrella fugaz

-Una estrella fugaz, pida un deseo-

-Lo que deseo en algo imposible- dijo con pesar

-¿Qué desea?- preguntó curiosa

-Desearía no haber cometido el error que le costó la vida a mi esposa-

Sariatu se sintió mal por él, deseaba poder hacer algo, su chispa sentía algo extraño al estar cerca de él, Némesis solo esperaba que, por lo menos, estuviera a salvo en el reino del norte, no quería lastimarla por segunda vez.

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