16| adrenalin
“adrenalina”...
UN CORAZÓN lento asesinaba, un corazón rápido igual, se dice que debe tener un constante ritmo. Por eso, la emoción o la depresión eran un arma letal para un pobre corazón fácil de alterar. Pero, específicamente, el miedo lograba detener un corazón o avanzarlo hasta reventar. RJ en esos momentos, no sabía cómo estaba el suyo, si se detuvo, si se aceleró... Tal vez se frenó, dió un vuelvo y arrancó a palpitar con fiereza cuando vió a Harry salir de entre los árboles.
Cientos y cientos de ojos miraban a Harry, incluso los de RJ y los del Colacuerno agachado sobre la nidada, con las alas medio desplegadas y con sus malévolos ojos amarillos, como un lagarto monstruoso de escamas negras, sacudiendo la cola llena de pinchos y abriendo surcos de casi un metro. La multitud gritaba muchísimo, pero RJ los oía distante, parecía ser de las únicas preocupadas. Harry pareció buscar algo en el gentío que gritaba por él, un pequeño brillo anaranjado que le brinde apoyo. Así hasta que vió a RJ.
—accio saeta de fuego —susurró, queriendo oír esas palabras de Harry. El castaño alzó la varita con su vista fija en la pelirroja.
—¡Accio Saeta de Fuego! —gritó, como si el viento hubiera llevado el susurro de la menor de los Weasley hasta Harry.
RJ sonrió y esperó a que el dragón no se moviera, tal vez no lo haría a menos que Harry se moviese de dónde estaba. El ojiceleste buscó en el cielo alguna señal de la escoba, incluso llegó a dudar ya que los segundos parecían eternos minutos y miró a RJ, incluso la multitud se había callado, a la espera de algún movimiento.
RJ vió la escoba ir detrás de Harry, la euforia rodeó el cuerpo de RJ que gritó y aplaudió de tal manera que sus manos no tardaron en volverse rojas y su garganta doler, el orgullo abandonó su cuerpo mediante su grito de festejo que pronto fue acompañado por los de la alocada multitud que vieron la Saeta al lado de Harry.
—¡Tú puedes, James! —le gritó sonriendo a tal punto que sus estiradas mejillas también le daban una sensación de dolor agradable.
Harry montó la escoba y alzó vuelo tan alto que lo veían como una mancha. Un segundo más tarde, Harry ya había tomado confianza.
—él puede, él puede —susurró Ginny, a un lado de su melliza que tomó su mano para apretarla.
—si, él puede. Él lo hará —asintió RJ, tratando de que su corazón no reviente de nervios.
Luego vio el huevo de oro brillando, bien protegido entre las patas delanteras del
dragón. Después volvió a ver a Harry y gritó por incontencion de nervios al verlo descender en picada.
El colacuerno lo siguió con la cabeza para ver como justo a tiempo frenó su descenso y se elevó en el aire. Le lanzó fuego justo al lugar en que se habría encontrado si no hubiera dado un viraje en el último instante… pero Harry pareció preocupado. RJ rió sorprendida, su estómago se llenó de fuegos artificiales al ver a Harry así, el ritmo de su corazón cambió.
—¡Cielo santo, vaya manera de volar! —vociferó Bagman, entre los gritos de la multitud —¿vió eso, señor Krum?
RJ sabía que tal vez Krum hubiera deseado enfrentarse a Harry en el mundial. El de lentes se elevó en círculos. El colacuerno seguía siempre su recorrido, girando la cabeza sobre su largo cuello.
Harry se lanzó hacia abajo justo cuando el dragón abría la boca, esquivó las llamas, pero la cola de la bestia se alzó hacia él, y uno de los largos pinchos le raspó el hombro. La túnica quedó desgarrada. El grito de terror de RJ fue tapado por el de la multitud.
Aún así, Harry sobrevoló por la espalda del colacuerno, primero por un lado, luego por el otro, no demasiado cerca para evitar que echara fuego por la boca, pero arriesgándose todo lo necesario para asegurarse de que la bestia no le quitaba los ojos de encima.
—¿A qué estás jugando, James? —preguntó RJ, con la sorpresa y confusión reluciendo en su sonrisa de admiración.
Harry se elevó un par de metros más, y el dragón soltó un bramido de exasperación. Harry era como una mosca molesta para él. Volvió a azotar con la cola, pero Harry estaba demasiado alto para alcanzarlo. Abriendo las fauces, echó una bocanada de fuego… que él consiguió esquivar.
—¡Vamos! —lo retó Harry en tono burlón, virando sobre el dragón para provocarlo —¡Vamos, ven a atraparme…! Levántate, vamos…
—¿Qué hace? —Ginny le preguntó a su hermana.
—la mayor idiotez de su vida —dijo antes de morder su labio inferior, tratando de que su gigante sonrisa no se ensanche.
La bestia se alzó al fin sobre las patas traseras y extendió las correosas alas negras, y Harry se lanzó en picado. Antes de que el dragón comprendiera lo que Harry estaba haciendo ni dónde se había metido, éste iba hacia el suelo a toda velocidad, hacia los huevos por fin desprotegidos. Soltó las manos de la Saeta de Fuego… y agarró el huevo de oro.
Y escapó acelerando al máximo, remontando sobre las gradas, con el pesado huevo seguro bajo su brazo ileso.
Toda la multitud se alzó en aplausos y gritos; RJ, en cambio, cayó sentada en la banca, boquiabierta. Harry lo había conseguido, con el peor dragón, con menos heridas que los otros, más rápido y fácil.
—¡Miren eso! —gritó Bagman —¡Mírenlo! ¡Nuestro paladín más joven fue el más rápido en agarrar el huevo! ¡Bueno, esto aumenta las posibilidades de nuestro amigo Potter!
RJ aplaudió suavemente, negando con una pequeña sonrisa y sin salir de la sorpresa, rió cuando Harry voló sobre las gradas, con el ruido de la multitud retumbando y aterrizó con suavidad, a un lado de McGonagall, Hagrid y OjoLoco que lo llamaban para enviarlo a enfermeria.
Ginny gritó y samarreó a RJ que rió, saltando a abrazar también a Hermione que chillaba contenta.
—¡Lo hizo, lo hizo! —Hermione gritó en el oído de RJ con una alegría incontenible. RJ limpió las lágrimas eufóricas de Hermione que destilaba emoción —¡Tenemos que ir a verlo!
RJ miró a abajo, luego a Hermione y a Ron que les hizo una seña, ella asintió y los tres corrieron para escabullirse de las personas a ir a meterse a la carpa de enfermería.
—Hagrid me dijo como entrar —Ron les dijo, sonriente.
—¿Ya entendiste lo de James? —le preguntó sonriente a Ron que se encogió de hombros.
—si, lo siento también, RJ —admitió, verdaderamente arrepentido.
—eres mi hermano, sopenco, no hay nada más importante para mí que todos ustedes. Eres mi héroe ¿Recuerdas? —lo abrazó y luego chilló —¡James lo hizo estupendo!
—si, así es —asintió Ron, emocionado —¡Por aquí!
Llegaron a la carpa, está se abrió y mostró una melena que RJ reconoció al instante, antes de que Harry salga, RJ se lanzó sobre él, saltó encima del de lentes y enrolló sus piernas en su torno, la risa llena de adrenalina de Harry inundó los tímpanos de la pelirroja.
—¡Eres un grandísimo idiota! —gritó en su oído mientras Harry los daba vueltas, girando sobre sus talones y riendo —¡Eres fantástico, James!... un fantástico idiota.
Comenzó a llenar el rostro de Harry de besos que rió, RJ bajó de un salto y sostuvo el rostro del de lentes mientras seguía repartiendo besos, hasta que mordió fuertemente su mejilla y él soltó un quejido por el exceso de adrenalina que tenía la pelirroja. Algo en él quiso que uno de todos esos besos vaya en sus labios, pero se conformó con estar vivo.
—¡Harry, estuviste genial! —chilló Hermione. Tenía marcas de uñas en la cara, donde se había apretado del miedo —¡Alucinante! ¡De verdad!
Harry miró a Ron quien estaba pálido y miraba a su vez a Harry como si éste fuera un fantasma.
—Harry —dijo Ron muy serio —quienquiera que pusiera tu nombre en el cáliz de fuego, creo que quería matarte.
—Lo comprendiste, ¿eh? —contestó Harry fríamente —Te costó trabajo.
RJ sonrió y volteó, notó a Cedric jugando con sus manos y se acercó hasta abrazarlo.
—Hey... —saludó riendo, RJ lo apretó con todas sus fuerzas.—¡Me lastimas, pequeña Weasley!
—estoy tan feliz que estés bien y lo hayas conseguido —susurró sonriente, apretujando al chico hufflepuff que la abrazó de vuelta —me enorgulleces, Diggory.
—muchas gracias, RJ —le susurró de vuelta —sin ti y Harry, yo no habría sabido de los dragones...
RJ iba a hablar pero escucharon a alguien gritar de emoción e irse corriendo: Hermione. RJ rió contenta y también chilló por la gran energía acumulada.
—¡Apresurense, ya darán su puntuación! —les gritó a Harry y Cedric, antes de salir corriendo detrás de Hermione.
RJ llegó hasta un costado de dónde estaba Hermione, las dos trataron de ver la puntuación de Harry.
Los jueces estaban justo al otro extremo, en elevados asientos forrados de color oro. Madame Maxime, la primera del tribunal, levantó la varita, de la que salió lo que parecía una larga cinta de
plata que se retorcía formando un ocho. Ocho de diez.
—¡Estaba para un nueve! —le gritó RJ y Hermione abucheó.
A continuación le tocó al señor Crouch, que proyectó en el aire un nueve. RJ gritó feliz. Luego le tocaba a Dumbledore. También él proyectó un nueve, y la multitud vitoreó más fuerte que antes. Es que el acto de Harry estaba para un nueve, perfecto si no fuese por lo del hombro.
Ludo Bagman: un diez.
—él ama a James, estoy más que segura —RJ le dijo a Hermione que asintio.
Y entonces Karkarov levantó la varita. Se detuvo un momento, y luego proyectó en el aire otro número: un cuatro.
—¿Qué? ¡No! —RJ parecía dispuesta a lanzarse al tribunal, Hermione la sostuvo —¡Mago olor a culo, eso es abuso de poder y resentimiento, ve a lavarte los dientes, idiota mal nacido, a Krum le diste un diez y lo hizo horrendo, hijo de...! —Hermione le tapó la boca.
—que boquita.
Voltearon y RJ vió a Charlie, su hermano mayor.
—¡Charlie! —abandonó todo enojo que se volvió felicidad,
—¡RJ! —corrió para abrazarlo pero a un paso frenó, viendo a su hermano que extendió los brazos esperando un abrazo.
—Charlie. —gruñó molesta y su hermano bajó un poco los brazos, confundido.
—¿RJ? —preguntó pero su hermana lo señaló con su dedo acusador —¿Qué hice?
—¡Qué no hiciste! ¡Sabías de los dragones! ¿Qué te costaba hacer trampa por tu hermanita? —le gritó indignada y Charlie blanqueó los ojos antes de abrazarla.
—¡Tenía todo un juzgado en contra! Sabes que si no fuera porque mi trabajo estaba en juego, te lo hubiera dicho pero en un segundo —La abrazó con fuerza y RJ sonrió.
—te extrañé... —abrazó fuertemente a su hermano.
—yo igual, pequeña ¡Vamos a ver a Harry! A tu... Espera ¿Qué onda con eso de qué son novios? —preguntó avanzando con ella, su rostro se volvió ceñudo.
—¿En serio crees que me hubiera puesto de novia con James y no te hubiera dicho? —cuestionó incrédula y Charlie sonrió.
—¡Sabía que era mentira!
Llegaron al colegio, con la multitud yendo en busca de Harry; RJ, Hermione y Charlie lo encontraron en la entrada.
—¡Estan empatados en el primer puesto, Harry! ¡Krum y tú! —le dijo Charlie, precipitándose a su encuentro —Me voy corriendo. Tengo que llegar para enviarle una lechuza a mamá; le prometí que le contaría lo que sucedería. ¡Pero es que fue increíble! Ah, sí… me ordenaron que te dijera que tienes que esperar unos minutos. Bagman les quiere decir algo en la tienda de los campeones.
—¿Ya te vas? —preguntó RJ a su hermano mayor.
—luego vuelvo a saludarte, sin miedo. No me iría sin despedirme de mi hermana favorita —la abrazó y despeinó su cabello antes de besarlo.
—¡Oye! —se indignó, Ron.
—ve, Harry —Charlie le pidió, alejandose. Ron abrió sus brazos atónito y RJ rió.
—te esperamos aquí, James —Avisó la pelirroja, dando saltitos. Harry asintió, yéndose con su Saeta y el huevo de oro.
A los minutos, mientras RJ chillaba y hablaba con emoción con Ron que también estaba conmocionado, Harry se acercó a ellos. Fue por detrás de RJ y la tomó antes de darle vuelta en los aires, ella carcajeó.
—¡James! —la bajó y ella lo miró casi temblando de emoción —¿Y? ¡Qué te dijeron!
—La segunda prueba será a las nueve y media de la mañana del veinticuatro de febrero —les contó yendo con ellos dentro —Tambien dijeron que los huevos de oro se pueden abrir, aquí, por estás bisagras, supuestamente tenemos que resolver el enigma que contiene el huevo ya que nos indicará en qué consiste la segunda prueba, y de esa forma podremos prepararnos para ella.
—¡Uff! Al menos ahora les dan más pistas.
—¡Colin!
Fred y George reían mientras Colín daba vueltas con RJ en su espalda. El hermanito de Colin reía a carcajadas también. Estaban todos en la sala común de Gryffindor a la espera de Harry para festejar por su épica prueba genialmente superada.
Colin la bajó después de que ambos se marearan y cayeron a uno de los sofás. La música estaba a todo volumen, todos bailaban y reían. Los más pequeños se irían en cuanto Harry llegara, solo para verlo, ya que los gemelos y Lee habían traído cosas para mayores que no podían correr el riesgo de darle a los niños.
—¡Llegó!
Todos vieron en la entrada a Harry entrar con Ron, RJ se levantó de un salto contenta, subiendose arriba de la mesa y sacándole a Angelina su copa con cerveza de mantequilla.
—¡Muchachos, muchachos! —llamó RJ, viendo a todos que pararon de alagar a Harry. El de lentes miró a la pelirroja que alzó la copa en su dirección —¡Propongo un brindis por nuestro campeón, Harry James Potter! —todos gritaron y alzaron sus copas —felicidades...
Bebió de la copa y Harry sonrió embelesado, pero todos carcajearon cuando RJ tiró su bebida porque George la tomó de las piernas y la subió sobre su hombro como una bolsa.
—¡A festejar!
George corrió con su hermanita en brazos que reía hasta sentarse en el sofá con Harry, Ron, Hermione, Fred y Lee. Todos rodearon a ese grupo. George dejó a RJ sentada en medio de él y Fred.
—¿Es ese? —preguntó Lee, tomando el huevo. Harry asintió —¡Jo, cómo pesa! —se lo tendió a Harry, él se lo pasó a RJ que lo tomó emocionada.
—es precioso —sonrió examinandolo —¿Ya lo abriste?
—tiene que abrirlo solo y resolver la pista solo —Hermione objetó —Son las reglas del Torneo…
—Claro, porque aquí respetamos las reglas —RJ susurró irónica, viendo a Harry que rió. Ellos dos habían visto los dragones —ten, James.
—no, no, ábrelo tú —negó, dándole los honores a la pelirroja que alzó las cejas sorprendida.
—¡Haganlo juntos, pero por amor a Merlín, haganlo ya! —gritó un chico de gryffindor y rieron. RJ se levantó y se sentó a un lado de Harry.
—¿A la de tres? —le preguntó Harry, sosteniendo el huevo de oro.
—uno... Dos... Tres...
Ambos hundieron las uñas en la ranura y apalancaron para abrirlo. Estaba hueco y completamente vacío. Pero, en cuanto lo abrieron, el más horrible de los ruidos, una especie de lamento chirriante y estrepitoso,
llenó la sala.
—¡Ciérralo! —gritó Fred, tapándose los oídos con las manos. RJ y Harry cerraron el huevo al segundo y lo soltaron como si quemara.
—me pita el oído —susurró RJ, parpadeando varias veces —sonó como una banshee o Ron cuando ve una araña y grita.
—Yo creo que se parecía más bien a Percy cantando… A lo mejor tienes que atacarlo cuando esté en la ducha, Harry. —George se bueló y RJ rió.
—¿Quieres un trozo de tarta de mermelada, Hermione? —le ofreció Fred. Hermione miró con desconfianza la fuente que él le ofrecía. Fred sonrió.
—No te preocupes, no le hice nada —le aseguró —Con las que hay que tener cuidado es con las galletas de crema.
Neville, que precisamente acababa de probar una de esas galletas, se atragantó y la escupió. Fred se rió.
—Sólo es una broma inocente, Neville…
Hermione se sirvió un trozo de tarta de mermelada y preguntó:
—¿agarraste todo esto de las cocinas, Fred?
—Ajá —contestó Fred muy sonriente. Adoptó un tono muy agudo para imitar la voz de un elfo—: «¡Cualquier cosa que podamos darle, señor, absolutamente cualquier cosa!» Son la mar de atentos… Si les digo que tengo un poquito de hambre son capaces de ofrecerme un buey asado.
—¿Cómo te las arreglas para entrar? —preguntó Hermione, con un tono de voz inocentemente indiferente. RJ negó repetidas veces detrás de Hermione, con pánico, Fred la miró confundido y Hermione volteó a ver a RJ que fingió demencia examinando el huevo de oro.
—Es bastante fácil —dijo Fred —Hay una puerta oculta detrás de un cuadro con un frutero. Cuando uno le hace cosquillas a la pera, se ríe y... —Se detuvo al ver que RJ movía sus brazos aletarada y negaba, Fred calló —¿Por qué lo preguntas?
—Por nada —contestó rápidamente Hermione.
—¿Vas a intentar ahora llevar a los elfos a la huelga? —inquirió George. —¿Vas a dejar todo eso de la propaganda y sembrar el germen de la
revolución?
Algunos se rieron alegremente, pero Hermione no contestó. RJ se aclaró la garganta.
—¡Bien, los de primer y segundo año a dormir! —les gritó, los más pequeños se quejaron —¡Rápido o haré que Fred y George les den sus caramelos vomitivos! —como una parvada de pavos aterrados, los más pequeños corrieron escaleras arriba y todos carcajearon —Ahora si.
Fred y George junto a Lee sacaron las peores cosas que tenían, escondidas en toda la sala común y comenzaron a repartirlas, incluso los del año de RJ se habían ido, quedando solo ella, Ginny y Colin.
—¡A festejar!
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