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15| another year over

“otro año acabado”...


           RJ CONTÓ HASTA diez, y justo cuando llegó al décimo segundo, Harry y Hermione entraron en la enfermería.

—¡RJ, lo logramos! —Harry, le dijo irradiando felicidad. Después de oír la cerradura, se metieron en sus camas —y no solo salvamos a Sirius.

—¡Salvamos a Buckbeak! —asintió, Hermione. RJ los miró con los ojos brillando y comenzó a llorar contenta.

Hermione volvió a esconder el giratiempo debajo de la túnica. Un instante después, la señora Pomfrey volvió de su oficina con
paso enérgico.

—¿Ya se fue el director? ¿Se me permitirá ahora ocuparme de mis pacientes? —y miró a RJ —¿Qué pasó, cielo?

—nada, Poppy, nada —se echó hacia atrás, sonriendo —¿Me da chocolate aún que no me haya enfrentado a un dementor?

Pomfrey hizo una mueca pero sonrió y le dió, lurgo se quedó allí delante para asegurarse de que se lo comían Hermione y Harry.

Entonces, mientras comian el cuarto trozo del chocolate, oyeron un rugido furioso, procedente de algún distante lugar por encima de la enfermería.

—¿Qué fue eso? —dijo alarmada la enfermera.

Oyeron voces de enfado, cada vez más fuertes. Pomfrey no perdía de vista la puerta.

—¡Hay que ver! ¡Despertarán a todo el mundo! ¿Qué creen que hacen?

RJ sonrió aún más.

—Debió desaparecer, Severus. Debimos dejar a alguien con él en el despacho. Cuando esto se sepa…

—¡No desapareció! —bramó Snape, muy cerca de ellos —¡Uno no puede aparecer, ni desaparecer, en este castillo! ¡Potter tiene algo que ver con esto!

—Sé razonable, Severus. Harry está encerrado.

La puerta de la enfermería se abrió de golpe. Fudge, Snape y Dumbledore entraron en la sala con paso enérgico. Sólo Dumbledore parecía tranquilo. Fudge estaba enfadado, pero Snape se hallaba fuera de sí. Y la sonrisa imborrable de RJ solo empeoró a Severus.

—¡Confiesa, Potter! —vociferó —¿Qué hiciste?

—¡Profesor Snape! —chilló Pomfrey —¡contrólese!

—Por favor, Snape, sé razonable —dijo Fudge —Esta puerta estaba cerrada con llave. Acabamos de comprobarlo.

—ademas, no estuvimos ni tres minutos sin que alguien esté aquí —Argumentó, RJ.

—¡Le ayudaron a escapar, lo sé! —gritó Snape, señalandola. Tenía la cara contorsionada. Escupía saliva.

—¡Tranquilícese, hombre! —vociferó Fudge —¡Está diciendo tonterías!

—¡No conoce a Potter! —gritó Snape —¡Lo hizo él, sé que lo hizo él!

—Ya vale, Severus —calmó Dumbledore con voz tranquila —Piensa lo que dices. Esta puerta permaneció cerrada con llave desde que abandoné la enfermería, hace menos de diez minutos. Señora Pomfrey, ¿abandonaron estos alumnos sus camas?

—¡Por supuesto que no! —se indignó —¡Estuve con ellos desde que usted salió!

—Ahí lo tienes, Severus —continuó Dumbledore —A menos que crea que son capaces de encontrarse en dos lugares al mismo tiempo, me temo que no encuentro motivo para seguir molestándolos.

Snape se quedó allí, enfadado, apartando la vista de Fudge, que parecía totalmente sorprendido por su comportamiento, y dirigiéndola a Dumbledore, cuyos ojos brillaban tras las gafas. Snape dio media vuelta y salió de la sala de la enfermería irradiando furia.

—Su colega parece perturbado —comentó Fudge, siguiéndolo con la vista —Yo en su lugar, Dumbledore, tendría cuidado con él.

—No es nada serio —negó Dumbledore con calma —sólo que acaba de sufrir una gran decepción.

—¡No es el único! —repuso Fudge resoplando —¡El Profeta va a encontrarlo muy divertido! ¡Ya lo teníamos arrinconado y se nos escapó entre los dedos! Sólo faltaría que se enterasen también de la huida del hipogrifo, y seré el hazmerreír. Bueno, tendré que irme y dar cuenta de
todo al Ministerio…

—¿Y los dementores? —le preguntó Dumbledore —Espero que se vayan del colegio.

—Sí, tendrán que irse —resopló Fudge, pasándose una mano por el cabello —Nunca creí que intentaran darle el Beso a un niño inocente… estaban totalmente fuera de control. Esta noche volverán a Azkaban. Tal vez deberíamos pensar en poner dragones en las entradas del colegio…

—¡Si! —gritó emocionada, RJ.

—Eso le encantaría a mi alumna como ve, y ni hablar de Hagrid —dijo Dumbledore, dirigiendo a RJ una rápida sonrisa.

Cuando él y Fudge dejaron la enfermería, Pomfrey corrió hacia la puerta y la volvió a cerrar con llave. Murmurando entre dientes, enfadada, curó los rasguños de RJ y volvió a su despacho. Se oyó un leve gemido al otro lado de la enfermería. Ron se acababa de despertar. Lo vieron sentarse, rascarse la cabeza y mirar a su alrededor.

—¿Qué pasó? —preguntó —¿Dónde está Sirius? ¿Dónde está Lupin? ¿Qué ocurre?

Harry y RJ se miraron.

—Explícaselo tú —dijo Harry a Hermione, tomando un poco más de chocolate.

RJ se destapó de su cama y se pasó a la de Harry, el de lentes se sonrojó rápidamente viendo a la pelirroja que solo se pasó para quitarle el chocolate provocando la risa de Harry. Y pronto, Hermione les contó todo lo que hicieron.

Cuando dejaron la enfermería al día siguiente a mediodía, encontraron el castillo casi desierto. El calor abrasador y el final de los exámenes era notorio, así que pasearon por los terrenos del colegio, sin parar de hablar de los extraordinarios acontecimientos de la noche anterior y preguntándose dónde estarían en aquel momento Sirius y Buckbeak.

—¿Y que diremos en casa sobre Scabbers? —Preguntó, RJ, cuando se sentaron al borde del lago.

—que se murió, como pensamos. Crookshanks se la comió —Ron habló, encogiéndose de hombros.

—¿Saben? Aún tengo una duda —Hermione miró a RJ —el profesor Lupin habló sobre un mapa, sobre Lunático, Cornamenta, Canuto y Colagusano.

—ah, eso —RJ rió forzadamente —ni idea, estaba delirando, consecuencias de la luna llena —mintió haciéndole una mueca cómica a Harry que soltó la carcajada.

—Ya diles —pidió, acomodando sus lentes. RJ supiró volteando a verlos.

—Los gemelos me dieron un mapa, mi primera semana de clases, dónde me mostraba todo Hogwarts, las personas que se movían en él, incluso animales si estos tenían nombre, a los fantasmas, la manera de abrir los pasadizos y a dónde te llevaban... Básicamente un mapa exacto y muy bueno de Hogwarts. Ellos lo crearon, los merodeadores —Admitió, sonriendo inocente.

—¡Entonces por eso ganaron la apuesta! —Hermione se quejó.

Una sombra los cubrió. Al levantar la vista vieron a Hagrid, medio dormido, que se secaba la cara sudorosa con uno de sus enormes pañuelos y les sonreía.

—Ya sé que no debería alegrarme después de lo sucedido la pasada noche —dijo —Me refiero a que Black se volviera a escapar y todo eso… Pero ¿a que no adivinan…?

—¿Qué? —dijeron, fingiendo curiosidad.

—Buckbeak. ¡Se escapó! ¡Está libre! ¡Lo estuve celebrando toda la noche!

—¡Eso es estupendo! —dijo Hermione, dirigiéndole una mirada severa a Ron, que parecía a punto de reírse. RJ se levantó a abrazar a Hagrid.

—si se dan cuenta que RJ no abraza a nadie que no sea Hagrid o alguien que la esté pasando mal ¿Verdad? —susurró, Ron.

—es porque Hagrid da abrazos muy buenos —se defendió la niña —¡Estamos muy felices por ti y Bukbeack!

—Sí, no lo atamos bien —explicó Hagrid, contemplando el campo satisfecho —Esta mañana estaba preocupado, pensé que podía tropezarse por ahí con el profesor Lupin. Pero Lupin dice que anoche no comió nada.

—¿Cómo? —preguntó Harry.

—Caramba, ¿no lo oiste? —le preguntó Hagrid, borrando la sonrisa. Bajó la voz, aunque no había nadie cerca —Snape se lo reveló esta mañana a todos los de Slytherin. Creía que a estas alturas ya lo sabría todo el mundo: el profesor Lupin es un hombre lobo. Y la noche pasada anduvo suelto por los terrenos del colegio. En estos momentos está haciendo las maletas, por supuesto.

—¿Qué? —preguntó Harry alarmado —¿Por
qué?

—Porque se marcha —dijo Hagrid, sorprendido de que Harry lo preguntara —Lo primero que hizo esta mañana fue presentar la dimisión. Dice que no puede arriesgarse a que vuelva a suceder.

—¡No puede hacer eso! —RJ gritó, no, no ahora que él le dijo que era Lunático, necesitaba escuchar todas sus leyendas con los merodeadores.

—Voy a verlo —dijo Harry.

—No creo que podamos hacer nada...

—No importa. De todas maneras, quiero verlo. Nos veremos aquí mismo más tarde.

—voy contigo, James.

La puerta del despacho de Lupin estaba abierta. Ya había empaquetado la mayor parte de sus cosas. Lupin se inclinaba sobre
algo que había en la mesa y sólo levantó la vista cuando Harry llamó a la puerta.

—Los vi venir —sonrió Lupin. Señaló sobre lo que estaba inclinado: el mapa merodeador. Harry y RJ pasaron, Remus vió como iban tomados de la mano.

—Acabamos de estar con Hagrid —dijo Harry—nos dijo que presentó usted la dimisión. No es cierto, ¿verdad?

—Me temo que sí —contestó Lupin. Comenzó a abrir los cajones de la mesa y a vaciar el contenido.

—¡Pero, Lunático! —le gritó, RJ, incrédula. Remus sonrió por el apodo.

—¿Por qué? —preguntó Harry —El Ministerio de Magia no lo creerá confabulado con Sirius, ¿verdad?

Lupin fue hacia la puerta y la cerró.

—No. El profesor Dumbledore se las arregló para convencer a Fudge de que intenté salvarles la vida —suspiró —Fue el colmo para Severus. Creo que fue muy duro para él perder la Orden de Merlín. Así que él… por casualidad… reveló esta mañana en el desayuno que soy un licántropo.

—¿Y se va sólo por eso? —preguntó Harry. Lupin sonrió con ironía.

—Mañana a esta hora empezarán a llegar las lechuzas enviadas por los padres. No consentirán que un hombre lobo dé clase a sus hijos, chicos. Y después de lo de la última noche, creo que tienen razón. Pude haber mordido a cualquiera de ustedes… No debe repetirse.

—¡Es usted el mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que hemos tenido nunca! —suplicó Harry —¡No se vaya!

—¿Imagina si ponen a Quejicus en su puesto? ¡O a alguien peor! Ese puesto está maldito, usted casi rompe la maldición, no se vaya... —le rogó, RJ.

Lupin negó con la cabeza, pero no dijo nada. Siguió vaciando los cajones.

—Por lo que el director me contó esta mañana, la noche pasada salvaste muchas vidas, Harry. Si estoy orgulloso de algo es de todo lo que aprendiste. Háblame de tu patronus.

—¿Cómo lo sabe? —preguntó Harry anonadado, compartiendo una mirada con RJ.

—¿Qué otra cosa podía echado a los dementores?

Harry contó a Lupin lo que había ocurrido. Al terminar, Lupin volvía a sonreír:

—Sí, tu padre se transformaba siempre en ciervo —confirmó —Lo adivinaste. Por eso lo llamábamos Cornamenta. —Lupin puso los últimos libros en la maleta, cerró los cajones y se volvió para mirar a Harry —Toma, la traje la otra noche de la Casa de los Gritos —le entregó a Harry la capa invisible—:Y… —Le entregó a RJ el mapa merodeador —Ya no soy profesor tuyo, así que no me siento culpable de devolvertelo. A mí ya no me sirve. Y estoy seguro de que Cornamenta me obligaría a devolvertelo, ya que tienes todo lo que quisimos alguna vez para el futuro dueño del mapa.

RJ tomó el mapa y sonrió.

—lo cuídare como oro —prometió, guardandolo en su túnica.

—Usted me dijo que Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta me habrían tentado para que saliera del colegio… que lo habrían encontrado divertido.

—Sí, lo habríamos hecho —confirmó Lupin, cerrando la maleta —No dudo que a James le habría decepcionado que su hijo no hubiera encontrado ninguno de los pasadizos secretos para salir del castillo. Además, Harry, ¿Te cuento un secreto?

RJ soltó a Harry y él se acercó a Lupin.

—Tu padre estaria esperando a que sigas con la maldición que tienen los Potter, él decía que ellos estaban condenados a las pelirrojas, en especial si ellas eran tan inteligentes y valientes como una que conozco —señaló con su cabeza a RJ. Harry rápidamente se sonrojó y volvió hacia atrás carraspeando su garganta —se te nota en los ojos, Harry.

Alguien llamó a la puerta. Harry se guardó rápidamente la capa invisible. Era el profesor Dumbledore. No se sorprendió al ver a ambos.

—Tu coche está en la puerta, Remus —anunció.

—Gracias, director.

Lupin tomó su vieja maleta y el depósito vacío del grindylow.

—Bien. Adiós —dijo sonriendo —Fue un verdadero placer ser profesor suyo. Estoy seguro de que nos volveremos a encontrar en otra ocasión. Señor director, no hay necesidad de que me acompañe hasta la
puerta. Puedo ir solo.

—Adiós entonces, Remus —saludó Dumbledore escuetamente. Lupin apartó ligeramente el depósito del grindylow para estrecharle la mano a Dumbledore. Luego, con un último movimiento de cabeza dirigido a ambos chicos y una rápida sonrisa, salió del despacho.

Harry se sentó en su silla vacía, mirando al suelo con tristeza. RJ se paró detrás de la silla y abrazó a Harry por el cuello, el chico puso sus manos sobre la suya y apoyó ligeramente su cabeza sobre la de RJ.

—¿Por qué tan tristes? —le preguntó en voz baja, Dumbledore —Tendrían que orgullo después de lo ocurrido anoche.

—No sirvió de nada —repuso Harry con amargura —Pettigrew se escapó.

—y el profesor Lupin perdió su empleo —Añadió, RJ.

—¿Que no sirvió de nada? —dijo Dumbledore en voz baja —Sirvió de mucho. Ayudaron a descubrir la verdad. Salvaste a un hombre inocente de un destino terrible, Harry.

—Profesor Dumbledore: ayer, en mi examen de Adivinación, la profesora Trelawney se puso muy rara —RJ soltó a Harry y se sentó sobre el escritorio vacío.

—¿De verdad? —preguntó Dumbledore —¿Quieres decir más rara de lo habitual?

—Sí… Habló con una voz profunda, poniendo los ojos en blanco. Y dijo que el vasallo de Voldemort se reuniría con su amo antes de la medianoche. Dijo que el vasallo lo ayudaría a recuperar el poder. —Harry miró a Dumbledore —tambien dijo algo sobre que la Khaleesi debía ser protegida y luego volvió a la normalidad y no recordaba nada de lo que había dicho. ¿Sería una auténtica profecía?

—¿Dijo Khaleesi? —le preguntó, asustada, RJ.

—si... —asintió, Harry, sin entender el pánico en RJ.

—Pienso que podría serlo —dijo pensativo —¿Quién lo habría pensado? Esto eleva a tres el total de sus profecías auténticas. Tendría que subirle el sueldo…

—Pero… —Harry lo miró incrédulo: ¿cómo podía tomárselo con tanta calma? —¡pero yo impedí que Sirius y Lupin mataran a Pettigrew! Esto me convierte en culpable de un posible regreso de Voldemort.

—En absoluto —respondió Dumbledore tranquilamente —¿No te enseñó nada tu experiencia con el giratiempo, Harry? Las consecuencias de nuestras acciones son siempre tan complicadas, tan diversas, que
predecir el futuro es realmente muy difícil. La profesora Trelawney, Merlín la bendiga, es una prueba. Hiciste algo muy noble al salvar a Pettigrew.

—¡Pero si ayuda a Voldemort a recuperar su poder…!

—Pettigrew te debe la vida. Enviaste a Voldemort un lugar teniente que está en deuda contigo. Cuando un mago le salva la vida a otro, se crea un vínculo entre ellos. Y no creo que Voldemort quiera que su vasallo esté en deuda con Harry Potter.

—No quiero tener ningún vínculo con Pettigrew —negó Harry —Traicionó a mis padres.

—Esto es lo más profundo e insondable de la magia, Harry. Pero confía en mí. Llegará el momento en que te alegres de salvarle la vida a Pettigrew. Traté mucho a tu padre, Harry, tanto en Hogwarts como más tarde —agregó dulcemente —Él también habría salvado a Pettigrew, estoy seguro.

—Anoche… pensé que era mi padre el que había hecho aparecer mi patronus. Quiero decir… cuando me vi a mí mismo al otro lado del lago, pensé que lo veía a él.

—Un error fácil de cometer —dijo Dumbledore —Supongo que estarás
harto de oírlo, pero te pareces extraordinariamente a James. Menos en los ojos: tienes los de tu madre. —Harry sacudió la cabeza.

—Fue una idiotez pensar que era él. Quiero decir… ya sé que está muerto.

—¿Piensas que los muertos a los que quisimos nos abandonan del todo? ¿No crees que los recordamos especialmente en los mayores apuros? Tu padre vive en ti, Harry, y se manifiesta más cuando lo necesitas. ¿De qué otra forma podrías haber creado ese patronus tan especial? Cornamenta volvió a galopar anoche... Sirius me contó anoche cómo se convertían en animagos —añadió Dumbledore sonriendo —Una hazaña extraordinaria… y aún más fue que no me enterara. Entonces recordé la muy insólita forma que adoptó tu patronus cuando embistió al señor Malfoy en el partido contra Ravenclaw. Así que anoche viste realmente a tu padre… Lo encontraste dentro de ti mismo.

Dumbeldore se dió media vuelta pero luego miró a RJ que jugaba con sus manos.

—y, señorita Weasley, le recomiendo leer el libro 347 de la sección prohibida, pidale a Mcgonagall un permiso, se lo dará —sonrió, saliendo de allí.

Y dejando con sus confusos pensamientos a ambos chicos.

Nadie en Hogwarts conocía la verdad de lo ocurrido la noche en que desaparecieron Buckbeak, Sirius y Pettigrew, salvo Harry, RJ, Ron, Hermione y el profesor Dumbledore. Al final del curso, había muchas teorías acerca de lo que pasó, pero ninguna se acercaba a la verdad.

—gracias por acompañarme, Lunática —RJ le dijo a Luna que iba a su lado.

—no es nada, me gusta ayudar —se encogió de hombros.

Las dos vieron a la bibliotecaria acercarse y darles el libro que RJ buscaba, luego salieron a la biblioteca normal y se sentaron en una banca, las dos juntas.

—Creo que, al ser Ravenclaw, eras de más ayuda que Colin y Ginny —admitió, RJ —ademas, sin dudas, eres mejor guardando secretos que ellos. ¿Podría contarte algo?

—estuvimos todo el curso juntas, así que si, somos amigas —sonrió, y RJ afirmó.

Como si un peso hubiera sido sacado de sus hombros y se sintiera tan liviana como una pluma, RJ comenzó a contarle todo lo de Voldemort a Luna, terminando con el apodo de la Khaleesi.

—...Creo que Dumbledore quería que lea algo sobre eso aquí —Terminó. La peliblanca se quedó unos segundos en silencio.

—papá me dijo una vez que la Khaleesi era sinónimo de princesa —Admitió, Luna, abriendo el libro para buscar entre sus páginas —hubo un año, creo que el de mi nacimiento, dónde todos hablaban de una Khaleesi, diciendo que todo Lord debe tener a su compañera. Que quien-tú-sabes fue derrotado porque no tenía una Khaleesi, porque no tenía amor. Y el amor...

—el amor es la magia más fuerte, lo que salvó a James —asintió, RJ.

Luego encontraron la página donde salía el dibujo de una muchacha hermosa con una corona. Hablando sobre las Khaleesis de los magos más poderosos.

—¿Lo copiamos? —le preguntó Luna y ella asintio, rápidamente copiaron la información de la página entre las dos.

Luego de acabar, volvieron a dejar el libro y caminaron de vuelta, juntas, mientras hablaban en bajos susurros lo que habían leído, sin dudas, Luna se había vuelto la confidente y consejera de RJ que necesitaba de alguien con el intelecto y comprensión que poseía Lovegood.

Llegaron hasta el gran comedor y se separaron, al llegar a la mesa, se sentó a un lado de Percy y Oliver que se tensaron.

—RJ, tus notas —Ginny se las tendió —no grites...

RJ abrió sin entender, hasta que vió sus notas, todas perfectas hasta llegar a pociones, Severus Snape la había aprobado casi rozando la nota para desaprobar ¡Y no la podría desaprobar injustamente porque era la mejor de la clase!

—ya me vengue —RJ se encogió de hombros y dejó con fuerza el sobre sobre la mesa.

Percy obtuvo las más altas calificaciones en ÉXTASIS. Fred y George consiguieron varios TIMOS cada uno. Mientras tanto, Gryffindor, en gran medida gracias a su espectacular actuación en la copa de quidditch, había ganado la Copa de las Casas por tercer año consecutivo. Por eso la fiesta de final de curso tuvo lugar en medio de ornamentos rojos y dorados, y la mesa de Gryffindor fue la más ruidosa de todas, ya que todo el mundo lo estaba celebrando.

Y para finalizar, Severus Snape cayó en las bromas de RJ. Justo en la mesa que estaba en la cocina con los elfos, ella colocó en el lugar de Snape Caramelos escupe-fuego en el envoltorio de dulces normales, cuando él comió uno, todos rieron a carcajadas al verlo escupir fuego y casi quemar al profesor Flitwick. Severus, furioso, se apresuró a tomar la taza muerde-nariz con zumo con sabor a vómito. La secuencia de él tomando la bebida, sin tener tiempo a sacar el vaso, ya que le había mordido la nariz, quedó grabada para siempre en la mente de RJ.

Sus ojos flameantes se dirigieron a RJ que reía con Fred y George que chocaron los cinco con ella debajo de la mesa.

—¿Quien habrá sido? —preguntó, Dumbledore —porque yo veo que los Weasley no se movieron y son los elfos quienes preparan la comida —hizo un ademán de indiferencia.

Severus salió furioso del Gran Comedor mientras escupía, literalmente, fuego.

Luego RJ miró a la mesa gryffindor y gritó:

—¡¿Quienes ganaron la Copa de Quidditch y la de las Casas?!

—¡Gryffindor!

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