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07| bad quidditch match

“mal partido de Quidditch”...

     DURANTE LOS DÍAS siguientes, no se habló de otra cosa que de Sirius Black. Las especulaciones acerca de cómo había logrado penetrar en el castillo fueron cada vez más fantásticas.

Habían quitado de la pared el lienzo de la Dama Gorda y lo reemplazaron con el retrato de sir Cadogan. Esto no les hacía mucha gracia. Sir Cadogan se la pasaba retando a duelo a todo el mundo e inventando contraseñas ridículamente complicadas que cambiaba al menos dos veces al día.

RJ ahora estaba en un pasillo, sola, su varita estaba alumbrando el mapa que ella miraba. Buscaba en él algún rastro de Sirius Black, pero, en cambio, vió algo que la dejó confundida.

—¿Peter Pettigrew? —susurró, viendo a Ron caminar a la par de un nombre.

Iban demasiado juntos, así que supuso que era alguien de gryffindor o de otra casa que no conocía.

Suspiró, bajando su mirada lentamente a través del mapa, viendo a cada alumno caminar, marcando sus huellas en el papel, casi llegando a un nombre especial que se acercaba detrás del suyo cuando escuchó pasos detrás de ella. Giró asustada.

—Nox —apagó su varita —travesura realizada —acarició el mapa con su varita y comenzó a correr hasta la salida del pasadizo secreto.

Salió cerca de la salida al campo de Quidditch y suspiró, caminando a los vestidores, volteando cada tanto para ver si veía algo detrás de ella pero nada. Bajó el ritmo de su acelerado corazón cuando entró a cambiarse.

—¿Donde estabas? —volteó asustada al ver el rostro enojado de Oliver —¡Es un partido importante!

—Lo sé, lo siento, pero llegué a tiempo —se colocó bien el suéter, saliendo con él. Trotó hasta sentarse a un lado de Angelina que pasó su brazo sobre sus hombros.

Oliver Wood comunicó a su equipo una
noticia no muy buena:

—¡No vamos a jugar contra Slytherin! —les dijo muy enfadado —Flint acaba de venir a verme. Vamos a jugar contra Hufflepuff.

—¿Por qué? —preguntaron todos.

—La excusa de Flint es que su buscador aún tiene el brazo lesionado —Wood rechinó con furia los dientes —Pero está claro el verdadero motivo: no quieren jugar con este tiempo, porque piensan que tendrán menos posibilidades…

Durante todo el día había soplado un ventarrón y caído un aguacero, y
mientras hablaba Wood se oía retumbar a los truenos.

—¡No le pasa nada al brazo de Malfoy! —dijo Harry furioso —Está fingiendo.

—¡Es peor que una niña! —se quejó, RJ, siendo irónicamente una niña.

—Lo sé, pero no lo podemos demostrar ¡Aún que si, RJ, todos sabemos que es peor que una niña! —dijo Wood con acritud —Y practicamos todos estos movimientos suponiendo que íbamos a jugar contra Slytherin, y en su lugar tenemos a Hufflepuff, y su estilo de juego es muy diferente. Tienen un nuevo capitán buscador, Cedric Diggory…

Luego de una larga discusión, terminaron por ir a entrenar para el partido del sábado.

RJ miró el calendario mientras estaba en la biblioteca, desde el comienzo de clases, el profesor Lupin solo faltó tres veces, una vez al mes, estaba viendo esas clases con el calendario lunar. Es que tal vez era una teoría loca, pero era todo muy obvio. Las cicatrices, la poción, las fechas...

—¿Qué haces? —RJ dió un grito cuando Hermione se sentó a su lado —¿Sabes qué? ¡No importa! El problema es que Lupin volvió a faltar hoy...

—si, lo sé —RJ cerró el libro rápidamente. Absteniéndose a decir que vió a Lupin a través del mapa merodeador, yendo al sauce boxeador.

—¡Pero eso no es lo peor! Snape tomó su clase ¡Él es tan cruel! —casi se le quebró la voz al decirlo, preocupado a la niña —el caso es que nos pidió escribir una redacción de dos pergaminos sobre las maneras de reconocer y matar a un hombre lobo, no me molesta ¡Me molesta el hecho de que insultó al profesor Lupin por no enseñarnoslo todavía! Y es porque aún no era tiempo. Me llamó de una manera horrible, luego castigó a Ron por defenderme...

RJ se quedó pensando en lo de hombres lobo, Severus tomaba la única clase de Remus para hablar específicamente de ese tema, sumando sus miradas de odio a Remus Lupin.

—espera ¿Recién te das cuenta de lo cruel y malvado que es? —RJ miró incrédula a Hermione —¡Es el boggart de Neville! —gritó obvia y la bibliotecaria las chitó —lo siento...

—si, lo sé... —se sentó rendida —¿Tú no deberías ir a entrenar?

—¡Mier...

—¡Oye!

—¡Lo siento, me estoy juntando demasiado con el quejón de Oliver!

Hermione vió como ella salía corriendo de la biblioteca y negó con desaprobación.

Era el día del partido, pero había una gran tormenta.

Todo el colegio salió a ver el partido, como de costumbre. Corrían por el césped hasta el campo de quidditch, con la cabeza agachada contra el feroz viento que arrancaba los paraguas de las manos.

Los miembros del equipo se pusieron la túnica escarlata y esperaron el discurso de Wood, pero no pasó. Wood intentó varias veces hablarles, tragó saliva con un ruido extraño, cabeceó desesperanzado y les indicó por señas que lo siguieran.

—Wood, tranquilo —RJ palmeó su brazo —das más pena que papá luego de descubrir que los patitos de ule no servían para nada.

—¿Que son los patitos de ule? —la miró confundido y RJ hizo un ademán saliendo.

El viento era tan fuerte que se tambaleó al entrar en el campo, chocando con Harry que la sostuvo del brazo. A causa del retumbar de los truenos, no podían saber si la multitud los aclamaba. Pero lo hacían, aún más cuando estaban emocionados de ver cómo jugaba RJ Weasley.

Los de Hufflepuff se aproximaron desde el otro extremo del campo, con la túnica amarilla. Los capitanes de ambos equipos se acercaron y se estrecharon la mano. Diggory sonrió a Wood, pero Wood parecía tener ahora la mandíbula encajada y se limitó a hacer un gesto con la cabeza.

RJ sacó del barro su pie y pasó la pierna por encima de la escoba. La señora Hooch se llevó el silbato a los labios y dio un pitido que sonó distante y estridente… Dio comienzo el partido.

RJ se elevó rápidamente, pero la escoba oscilaba a causa del viento. La sostuvo tan firmemente como pudo y dio media vuelta de cara a la lluvia, con los ojos entornados.

Al cabo de cinco minutos, RJ estaba helada de frío. Tanto que temblaba, pero había tenido que comenzar a jugar. Vió como uno de hufflepuff lanzaba la quaffle y voló hasta atraparla ella, se aferró a la escoba, tomando velocidad y tratando de ver a través de la lluvia, podía sentir a uno de hufflepuff acercándose pero lanzó la pelota a los aros.

—¡Y RJ anota! —se escuchó a Lee Jordan —¡Los primeros diez puntos son para gryffindor gracias a su nueva cazadora!

Perdió la noción del tiempo. Era cada vez más difícil sujetar la escoba con firmeza. El cielo se oscureció, como si hubiera llegado la noche en plena mañana.  Todos estaban ahora tan calados, y la lluvia era tan densa, que apenas podía distinguirlos…

Angelina llevaba la quaffle cuando se la quitaron, pero una bludger casi derribaba al de hufflepuff que soltó la pelota y Katie voló a tomarla para lanzarsela a RJ que la tomó y voló para meterla.

—¡Nuevamente, anotación de RJ, vaya que impresiona la nueva joven del equipo. Diez puntos más para gryffindor. Un total de cuarenta, dos anotaciones de Angelina y dos de RJ!

Con el primer relámpago llegó el pitido del silbato de la señora Hooch, justo luego de la anotación de Katie. RJ bajó pero casi cayó al barro por su mal aterrizaje. La niña limpió su rostro de agua y miró a todo el equipo que aterrizó en el barro, salpicando.

—¡Pedí tiempo fuera! —gritó, Wood, a sus jugadores —vengan aquí.

Se apiñaron en el borde del campo, debajo de un enorme paraguas. RJ aprovechó para tomar agua, adorando esos segundos dónde no tenía lluvia estorbando.

—¿Cuál es la puntuación?

—Cincuenta puntos a nuestro favor. Pero si no atrapamos la snitch, seguiremos jugando hasta la noche.

—Con esto me resulta imposible —respondió Harry, blandiendo las gafas.

—¿A caso eres tonto, James? —le preguntó, paranoica RJ —¿Por qué no las hechizaste?

—¿Hechizarlas? —preguntó, confundido.

—Dame tus gafas —le pidió, acercándose a dónde estaban las varitas del equipo junto a sus botellas de agua. RJ golpeó las gafas con su varita y dijo:

—Impervius. —Y se las devolvió a Harry diciendo—Ahí las tienes: ¡repelerán el agua! —Wood la hubiera besado.

—¡Magnífico! —exclamó emocionado, abrazando a la niña que rió —¡De
acuerdo, vamos a ello, lo estás haciendo muy bien, RJ!

—¡Lo sé!

Brilló otro rayo, seguido por el retumbar de un trueno. La cosa se ponía cada vez más peligrosa pero ellos volvieron al partido y a seguir con las anotaciones. RJ estaba con la quaffle cuando una blodger golpeó su escoba y la soltó gritando.

La niña se sostuvo casi a punto de caer con su mano de la escoba, colgando en medio del campo de Quidditch. Miró hacia arriba, queriendo volver a subirla a pesar de que la quaffle fue tomada por un Hufflepuff, pero la niña vió como Harry soltaba su escoba a demasiados metros de altura.

—¡James! —gritó asustada, subiendo a su escoba rápido.

Harry caía, caía entre la niebla helada.

La pelirroja no tuvo que volar muy alto cuando Harry ya casi alcanzaba su altura, así que voló hasta tomar al chico de la muñeca. RJ casi cayó de su escoba por la fuerza de la caída de Harry pero lo sostuvo, soltando su otra mano para también agarrar el otro brazo de Harry. Sostuvo al chico, bajando lentamente con su escoba.

—¡Ayuda, está inconsciente!

—tuvo suerte de que RJ lo atrapara.

—Creí que se moriría pero justo lo atrapó, ninguno hubiese llegado.

—¡Gracias entonces a la blodger que le enviamos accidentalmente a nuestra hermana!

Harry abrió los ojos de repente. Estaba en la enfermería. El equipo de quidditch de Gryffindor, lleno de barro, rodeaba la cama. Ron y Hermione estaban allí también y parecían haber salido de la ducha. RJ estaba más cerca de él, siendo lo primero que veía los ojos de la pelirroja.

—James... —murmuró, aliviada de verlo despertar. Los demás lo notaron también.

—¡Harry! —exclamó Fred, que parecía exageradamente pálido bajo el barro —¿Cómo te encuentras?

—¿Qué sucedió? —dijo incorporándose en la cama, tan de repente que los demás ahogaron un grito. Harry incluso golpeó la frente de RJ y los dos soltaron un quejido —auch.

—Mas despacio —le pidió, RJ, riendo suavemente mientras se frotaba la frente y se alejaba dos pasos.

—Te caíste —explicó Fred —Debieron de ser… ¿cuántos? ¿Veinte metros?

—Creímos que te habías matado —dijo Katie, temblando —pero RJ te atrapó antes de que impactes, claro, casi te la llevas a ella contigo pero logró bajarte.

—entonces te trajimos a la enfermería —terminó, RJ.

—Pero el partido —preguntó Harry —¿cómo acabó? ¿Se repetirá?

Nadie respondió. RJ incluso miró a otro lado decepcionada.

—¿No habremos… perdido?

—Diggory atrapó la snitch —respondió George —poco después de que te cayeras. No se dio cuenta de lo que pasaba. Cuando miró hacia atrás y te vio en el suelo, quiso que se anulara. Quería que se repitiera el partido. Pero ganaron limpiamente. Incluso Wood lo admitió.

—¿Dónde está Wood? —preguntó Harry de repente, notando que no estaba allí.

—Sigue en las duchas —dijo Fred —Parece que quiere ahogarse.

—Esta peor que Myrtle la llorona. —susurró, RJ, haciendo una mueca.

Harry acercó la cara a las rodillas y se agarró el pelo con las manos. Fred le puso la mano en el hombro y lo zarandeó bruscamente.

—Vamos, Harry, es la primera vez que no atrapas la snitch.

—Tenía que ocurrir alguna vez —secundó George.

—Todavía no terminó —dijo Fred —Perdimos por cien puntos, ¿no? Si Hufflepuff pierde ante Ravenclaw y nosotros ganamos a Ravenclaw, y Slytherin…

—Hufflepuff tendrá que perder al menos por doscientos puntos —dijo George.

—Pero si ganan a Ravenclaw…

—Eso no puede ser. Los de Ravenclaw son muy buenos.

—Pero si Slytherin pierde frente a Hufflepuff…

—Todo depende de los puntos… Un margen de cien, en cualquier caso…

—ya callense —los chitó, RJ, ante la expresión de Harry —nos recuperaremos, anotamos bastantes puntos, será fácil. Solo fue un pequeño contratiempo.

Después de unos diez minutos, la señora Pomfrey llegó para echarlos.

—Luego vendremos a verte —le dijo Fred —No te tortures, Harry. Sigues siendo el mejor buscador que tuvimos.

El equipo salió en tropel, dejando el suelo manchado de barro. La señora Pomfrey cerró la puerta detrás del último, con cara de mal humor. RJ se quedó con Ron y Hermione que se acercaron un poco más a la cama de Harry.

—Dumbledore estaba muy enfadado —contó Hermione con voz temblorosa —Nunca lo había visto así. Corrió al campo mientras tú caías, RJ te tomó y te dejó en el suelo mientras él apuntaba a los dementores con la varita y les arrojó algo plateado.

—Le hizo un Expecto Patronum —la corrigió, RJ —Es un hechizo avanzado para espantarlos, por eso abandonaron inmediatamente el estadio…

—Entonces te puso en una camilla por arte de magia —explicó Ron —Y te llevó al colegio flotando en la camilla. Todos pensaron que estabas… es decir, RJ estaba llorando.

—eso no es cierto —se quejó, la niña. Esquivando la mirada del ojiazul que notó la nariz roja de la chica, que se podía disimular por el frío, pero no sus ojitos cristalizados.

—¿Agarró alguien la Nimbus?

Ron y Hermione se miraron. RJ hizo una mueca incomoda.

—¿Qué pasa? —preguntó Harry.

—Bueno, cuando te caíste… se la llevó el viento —murmuró Hermione con voz vacilante.

—yo no la vi cuando te atrapé —siguió RJ —entonces...

—¿Entonces?

—significa que se la llevó lejos.

—Y chocó… chocó… contra el sauce boxeador.

—¿Y? —preguntó con temor.

—Bueno, ya sabes que al sauce boxeador —dijo Ron —no le gusta que lo golpeen.

—El profesor Flitwick la trajo poco antes de que recuperaras el conocimiento —explicó Hermione en voz muy baja.

RJ se agachó muy despacio para tomar una bolsa que había a sus pies, le dio la vuelta y puso sobre la cama una docena de astillas de madera y ramitas, lo que quedaba de la fiel y abatida escoba de Harry.

—lo siento mucho, James —murmuró, la pelirroja. Harry se echó hacia atrás abatido. RJ sacó de su bolsillo un dulce —¿Chocolate? —forzó una sonrisa, Harry la miró abatido pero tomó el chocolate y lo mordió.

Que desastre.

Con la derrota que Ravenclaw infligió a Hufflepuff en el partido de quidditch de finales de noviembre, Wood recuperó su energía obsesiva y entrenó al equipo con la dureza de costumbre bajo la fría llovizna que persistió durante todo el mes de diciembre. Aún que RJ recibió unos golpes bastante buenos al caer varias veces de su escoba y Angelina y Katie casi matan a Wood pidiéndole un descanso para la niña.

—Aun que me molesta, me alegra que tus visitas a enfermería ya no sean por pesadillas y simplemente por los hematomas —Pomfrey le dijo, viendo a la niña que rió bajando la cabeza.

—yo sé que me extraña cuando no estoy aquí —sonrió encantadora, provocando su risa.

—por supuesto, ahora ve —Acarició su brazo y RJ dió un salto para salir, justo cuando el profesor Lupin entraba.

—RJ —saludó sonriente a la niña que respondió el gesto.

—Profesor Lupin.

Salió, viendo cómo él se sentaba a desayunar con la enfermera como casi siempre. RJ volteó, luego de que Harry le dijese que plantaron el sauce boxeador cuando Lupin entró a la escuela, ella había estado más atenta a Lupin.

Ahora, dos semanas antes de que terminara el trimestre, el cielo se aclaró de repente, volviéndose de un deslumbrante blanco opalino, y los terrenos embarrados aparecieron una mañana cubiertos de escarcha. Dentro del castillo había ambiente navideño. El profesor Flitwick ya había decorado su aula con luces brillantes que resultaron ser hadas de verdad, que revoloteaban.

RJ caminaba, escuchando a los alumnos comentaban entusiasmados sus planes para las vacaciones. Ron, RJ y Hermione habían
decidido quedarse en Hogwarts, y aunque Ron dijo que era porque no podía aguantar a Percy durante dos semanas, RJ porque quería entrenar mejor el Quidditch, y Hermione alegó que necesitaba utilizar la biblioteca, no consiguieron engañar a Harry: se quedaban para hacerle compañía y él se sintió muy agradecido.

Estaba programada otra salida a Hogsmeade para el último fin de semana del trimestre. RJ miraba al de lentes y se sentía muy mal por él, ya le daba pena todas las desgracias que cargaba el chico, así que pensó en una solución.

Pero solo había una y... Digamos que se arriegaría demasiado a que su secreto sea delatado, pero podía confiar en Harry más que, incluso, en Ginny.

—¡Podemos hacer allí todas las compras de Navidad! —dijo Hermione —¡A mis padres les encantaría el hilo dental mentolado de Honeydukes!

Había empezado a nevar y el castillo estaba muy tranquilo y silencioso. RJ se despidió de Hermione y Ron, mirando a Harry que entraba desganado al castillo, así que, rindiéndose, terminó por aceptar su propia idea.

Claro que, a medida que caminaba, algunos la saludaban aún que ella no los conocía. RJ se estaba haciendo conocer entre los pasillos de Hogwarts.

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