☆꧁༒Dieciocho༒꧂☆
☆꧁༒☬ℙⒺяг@☬༒꧂☆
☆꧁Pasado༒꧂☆
Hinata no estaba lista para lo que de verdad implicaba ser la compañera de un lobo como Naruto. No había caído en cuenta como los lobos de la manada la mirarían de otra manera, hasta los cachorros parecían querer caminar de puntas de pie cuando estaba cerca. Ino era una de las pocas que seguía hablándole de manera normal, abrazándola cuando tenía la oportunidad o haciendo preguntas molestas, como en ese momento.
—¿Qué se siente al estar con él?— le pregunto mientras comían algo un mediodía en la casa de la rubia.
Hinata frunció el ceño, con su mirada clavada en las pastas y revolvió un poco la comida. Ya había pasado una semana y no sabía cómo contestar a su amiga. Ella finalmente se encogió de hombros, como si de verdad no fuera algo importante.
—¡Hinata!— gruñó molesta la rubia—. No seas mezquina, ¿a quién más le contarás cómo va tu relación?
Ella se mordió el labio, removiendo su trasero en la silla. Eso era verdad, pero sentía su rostro caliente en sólo contar lo que de verdad hacían.
Naruto había cumplido su palabra, cosa que no debería extrañarle. Aún recordaba lo tímida que se había sentido a la mañana siguiente que ella había pasado la noche con él y como Naruto la había tratado. Cada noche, él se había encargado de marcarla con su esencia y haciendo que ella se corriera múltiples veces. Él se preocupaba que comiera todas sus comidas, siempre que ella estaba distraída, él parecía en su espalda, haciendo que se asustara. Cómo él siempre la marcaba con su olor, le era casi imposible reconocer el suyo cuando se acercaba.
Hinata bajó la mano y se tocó el bajo vientre, frunciendo levemente el ceño. No había permitido que Naruto la viera de frente totalmente desnuda, ya que él vería las cicatrices y no quería dar explicaciones por ellas. Él le había fruncido el ceño cuando Hinata le había dicho que no quería estar de frente, pero terminó aceptando su pedido sin mucha discusión.
— No es gran cosa—, dijo sin pensar y algo molesta.
Sintió su cara calentarse cuando vió el rostro de su amiga. Ino tenía los ojos como platos, su boca abierta de par en par, con el tenedor lleno de espaguetis a medio camino de su boca. Ella se recuperó y parpadeó hacia Hinata. Sus mejillas se sonrojaron cuando se inclinó hacia ella y murmuró:
—¿No es gran cosa? Yo.. bueno—, su amiga desvío la mirada, el color en sus mejillas haciéndose más fuerte—. Bueno, creí que él sería grande. Ya sabes..— ella agitó la mano donde tenía el tenedor.
Hinata alzó una ceja y luego sintió el calor bajando por su cuello cuando Ino alzó y bajó las cejas, haciendo su mirada sugerente.
—¡Ino!— gruñó molesta, soltando el tenedor con molestia en el plato. Ella también se acercó al centro de la mesa y miró a su amiga con molestía —. No hablaré de su.. ya sabes— murmuró.
Ino alzó las cejas, como si no comprendiera sus palabras, pero en unos segundos su mirada se volvió cómplice. Ella le guiñó un ojo con burla.
— Oh, entiendo —, dijo con una risita. Ella volvió a sentarse derecha, llevando el tenedor a la boca y masticando rápidamente. Después de tragar, siguió —: Ya sabes, él es tan grande. Sus manos son enormes y es muy alto—, ella levantó la mirada al cielo, como si lo estuviera mirando frente a ella en ese momento —. Y sus brazos son enormes y su trasero..
— Basta— gruñó bajo Hinata—. Estás hablando de mí compañero —, dijo sin pensar.
Ino alzó una ceja, sorprendida y luego sonrió.
— Lo siento, tienes razón —, aunque no parecía culpable de ningún modo.
— Si, claro — murmuró, poniendo sus ojos en blanco.
Más tarde, en la cabaña adónde ahora vivía, que era la de Naruto, recordó su conversación con Ino. Ella se quedó pensativa, mirando hacia los árboles por la ventana mientras sus propias palabras resonaban en su memoria:
" Estás hablando de mí compañero..."
Frunció el ceño, pensando que era la segunda vez que lo reclamaba verbalmente frente a alguien más. No había vuelto a repetir las palabras que había dicho en la casa del Alfa, hacia unos días. No se había sentido mal hacerlo, pero su lado instintivo gruñía en su interior, como si se enojará por el reclamo. Después de todo, Naruto se negaba a completar la unión. Si, ella se sentía nerviosa por ello, pero cada vez que él empezaba a seducirla, se olvidaba de los temores. Sólo los recordaba cuando él finalmente terminaba fuera de ella, ya que le recordaba que él esperaba algo más.
—¿ Qué sucede?
Ella pegó un pequeño chillido y giró su cabeza para ver a Naruto parado en el umbral de la cocina. Hinata le frunció el ceño.
— ¿Podrías hacer algún ruido para avisar, verdad?— le gruñó suavemente.
Naruto tenía una expresión sería, pero sonrió de lado, divertido con su pregunta.
—¿Por qué?—, preguntó con voz profunda —. Es más divertido verte saltar cada vez que llego.
Hinata le hizo un mohín—. Eres molesto—, él no había perdido su veta bromista con ella. En todo caso, él parecía más relajado, tranquilo en todos los aspectos.
Todo lo contrario con ella, ya que se sentía tensa, como si algo no estuviera en su lugar. Ella suponía que era el hecho de que ahora era compañera de alguien.
Naruto se movió, caminando hacia ella, pero se desvío cuando notó que ella estaba tensa, como si fuera una cuerda lista para romperse.
— Si es importante para ti —, dijo en voz baja mientras abría el refrigerador, razón por la cuál Hinata no pudo ver su rostro—. No volveré a sorprenderte.
Hinata parpadeó hacia él, podía sentir su pecho pesado, con un sentimiento que no había sentido hacia mucho. Ese sentimiento se hizo más pesado cuando Naruto sacó su cabeza del refrigerador y la observó con una botella de agua en su mano. Su mano, instintivamente, fue hacia el nudo que sintió en el centro de su pecho, justo dónde latía su corazón.
Naruto sonrió, fue una sonrisa que no llegó a sus ojos, y ella parpadeó, tambaleante por el fuerte sentimiento de culpabilidad y dolor que surgió como venganza. Su lobo, en su cerebro, gimió adolorido, como si pudiera también sentirlo.
— Hoy toca patrullar—, dijo Naruto, dándole la espalda, su voz tranquila pero ella observó sus hombros llenos de tensión —. Así que, finalmente está noche no te molestaré.
Hinata abrió la boca levemente, asombrada por sus palabras, pero no pudo negarlo cuando Naruto simplemente salió de la cocina. Ella hizo una mueca, apretando los labios cuando el dolor fue más profundo y lacerante. Sus ojos se llevaron de lágrimas, y miró fijamente a sus muslos, con la vista perdida intentando entender lo que le estaba pasando.
Una lágrima rodó por su mejilla, cuando su lobo le respondió con un profundo gruñido, entre adolorido y enojado.
"Lastimas a compañero"
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