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ᯓ 𝘁𝘄𝗲𝗹𝘃𝗲

ᰍ  .  ° 𝗍𝗈 𝗐𝖾𝖺𝗌𝗅𝖾𝗒 𝗐𝖾 𝗐𝗂𝗅𝗅 𝖼𝗋𝗈𝗐𝗇 .   ˎˊ˗
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Betty desayunaba tranquilamente unas tostadas mientras leía el periódico. Kiara seguía durmiendo y Leo estaba desayunando con un amigo suyo de Ravenclaw.

Por la puerta, entraron Ron y Harry, y el Gran Comedor se llenó de murmullos de los Slytherin, que no decían cosas buenas. Cuando Ron pasaba por el lado de algunos alumnos de Slytherin, ellos murmuraban cosas como: "¿ya has reservado una cama en la enfermería, Weasley?".

Ron no se reía, sin embargo, se ponía verde en cuestión de segundos. Malfoy se puso delante de Ron con una quaffle y la dejó caer sobre sus pies, haciendo que las orejas de Ron se volvieran completamente rojas y empezaran a temblarle las manos.

Pero algo que vio Betty de lejos fue que la mayoría de Slytherin llevaban unas insignias con una corona y debajo había escrito: a Weasley vamos a coronar. Y conociendo a los Slytherin, Betty sabía que las cosas no pintaban demasiado bien.

Cuando Harry y Ron se sentaron, Betty se levantó y caminó directa hacia la mesa de Ron. Si algo quería lograr Betty era que Ron se sintiera tranquilo antes del partido.

Cuando estuvo lo bastante cerca de la mesa, Harry se giró y al verla, le dijo a Ron que se diera la vuelta, y la cara nerviosa de Ron pasó a mostrar una expresión relajada.

—Sólo quería desearte buena suerte —le dijo Betty con una cálida sonrisa—. Seguro que lo vas a hacer genial.

Pero Ron negó con su cabeza, volviendo a entrar en pánico. Harry le dejó un hueco a Betty para que se sentara al lado de Ron.

—Debo estar loco para hacer lo que voy a hacer —susurró Ron, colocando su cabeza entre sus manos—. Loco de atar.

—Jugarás muy bien, Ron —le dijo Betty haciendo que Ron la mirara desconfiado—. Es normal que puedas estar nervioso, pero eres muy bueno como guardián.

—Lo haré fatal —le contradijo Ron—. Soy malísimo, no acierto ni una. ¿Cómo se me ocurriría meterme en semejante lío?

—Cálmate —le dijo Harry tocándole el hombro—. Piensa en la parada que hiciste con el pie el otro día. Hasta Fred y George me dijeron que fue una jugada espectacular.

Ron se giró bruscamente hacia Harry.

—Eso fue un accidente —susurró casi sin aire—. No lo hice a propósito; resbalé de la escoba cuando nadie miraba, y en el momento en el que intentaba volver a montarme en ella le di una patada en la quaffle sin querer.

—Bueno —dijo Harry tratando de no mostrar lo sorprendido que estaba por aquella desagradable confesión—, unos cuantos accidentes más como ese y tendremos el partido ganado, ¿vale?

Pero Ron seguía en un estado de nerviosismo gigantesco.

—¡Hola! —saludó alguien detrás de ellos.

Betty se giró: Luna Lovegood había venido desde la mesa Ravenclaw hasta ellos. Mucha gente la miraba sin parar, o bien riéndose con sus amigos o bien señalándola con el dedo. Luna había conseguido un gorro con forma de cabeza de león y lo llevaba en la cabeza.

—Yo estoy con Gryffindor —les dijo Luna señalando su gorro con una sonrisa—. Mirad lo que hace —Luna le dio unos golpecitos con la varita. El gorro abrió la boca y soltó un rugido tan realista que hizo que los alumnos que estaban cerca de ellos pegaran un brinco asustados—. ¿Verdad que es genial? —preguntó muy contenta—. Quería que tuviera una serpiente en la boca para representar a Slytherin, pero no tuve tiempo. En fin... ¡buena suerte, Ronald! —y tras decir eso, Luna se marchó.

—Me encanta su gorro —susurró Betty aún impactada por el león.

Pero por la puerta del Gran Comedor, vieron a Angelina ir directa hacia ellos muy deprisa acompañada de Alicia y Katie.

—Cuando terminéis de desayunar, podéis ir directamente al terreno de juego —les indicó a Harry y a Ron—. Comprobaremos las condiciones del campo y nos cambiaremos.

—Iremos enseguida —le aseguró Harry—. Es que Ron todavía tiene que comer un poco.

Pero pasaron los minutos y Ron no consiguió comer ni un trozo de fruta. Cuando se levantaron de la mesa, Betty se levantó también y agarró a Harry del brazo, apartándolo un poco.

—No dejes que Ron lea lo que hay escrito en las insignias de los de Slytherin —le susurró Betty de manera que Ron no pudiera escuchar nada.

Harry la miró inquisitivamente, pero Betty negó con su cabeza para avisarlo, porque Ron se acercaba a ellos.

—Buena suerte, Ron —le deseó Betty poniéndose de puntillas y besándolo en la mejilla—. A ti también, Harry.

Pareció que Ron volvió un poco en sí cuando Betty le besó; se tocó el lugar donde Betty lo había besado, un tanto aturdido, como si no estuviera muy seguro de lo que acababa de passar.








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Betty llegó de las primeras para asegurarse de tener las mejores vistas del campo. Kiara y Leo estaban sentados a su lado; no fue tan fácil convencerles para ir tan pronto, pero Betty fue muy insistente en que quería estar en el mejor asiento.

Las tribunas del campo de quidditch fueron llenándose lentamente, pero lo que le llamó la atención a Betty fue que los Slytherin tenían pancartas con el dibujo de una corona en el centro.

Pero lo que se empezó a escuchar en las tribunas la hizo enfadar, y cuando se dio cuenta de quiénes eran los responsables de su enfado, por su cabeza pasaron miles de hechizos humillantes para lanzar.

Los Slytherin cantaban una canción, la cual tenía una letra horrible, dedicada para Ron.

La cara de Betty estaba completamente roja de la ira que desprendía, e incluso estuvo dispuesta a buscar al organizador de todo eso para darle su merecido, pero Kiara y Leo la detuvieron al instante, poniéndole como excusa que la podían castigar.

Con un bufido molesto e indignado, Betty se quedó sentada en su asiento, esperando que Ron ignorara a todas las serpientes.

De repente, la gente de las grada empezaron a silbar y a gritar emocionados: el equipo de Gryffindor había salido al campo. Todos se reunieron en el medio del campo y los capitanes de cada equipo, Angelina y Montague, se estrecharon la mano.

La señora Hooch se puso el silbato en la boca y pitó. Soltaron las pelotas y los jugadores empezaron a jugar. Ron voló como un rayo hacia los aros de gol para hacer su trabajo de guardián.

—Y es Johnson, Johnson con la quaffle, cómo juega esta chica, llevo años diciéndolo, pero ella sigue sin querer salir conmigo...

—¡Jordan! —se escuchó el grito de la profesora McGonagall.

—Como iba diciendo —Lee carraspeó su garganta—, Warrington ha superado a Montague, ¡ay! La bludger de Crabbe ha golpeado a Johnson por detrás... Montague atrapa la quaffle, Montague sube de nuevo por el campo y... La bludger de George Weasley le ha dado de lleno en la cabeza a Montague, que suelta la quaffle y la atrapa Bell; Katie Bell, de Gryffindor, le hace un paso hacia atrás a Alicia Spinnet, y Spinnet regatea a Warrington, esquiva una bludger y el público está entusiasmado, escuchadlo, ¿qué es lo que canta?

Lee hizo una pausa para escuchar y la canción que cantaban los Slytherin se escuchó fuerte y clara.

𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭𝘦𝘺 𝘯𝘰 𝘢𝘵𝘳𝘢𝘱𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘭𝘰𝘵𝘢𝘴
𝘺 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘢𝘳𝘰 𝘴𝘦 𝘭𝘦 𝘤𝘶𝘦𝘭𝘢𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴.
𝘗𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘚𝘭𝘺𝘵𝘩𝘦𝘳𝘪𝘯 𝘥𝘦𝘣𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘯𝘵𝘢𝘳:
𝘢 𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭𝘦𝘺 𝘷𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘢 𝘤𝘰𝘳𝘰𝘯𝘢𝘳.

𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭𝘦𝘺 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘷𝘦𝘳𝘵𝘦𝘥𝘦𝘳𝘰
𝘺 𝘴𝘦 𝘭𝘦 𝘷𝘢 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘢𝘧𝘧𝘭𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘢𝘨𝘶𝘫𝘦𝘳𝘰.
𝘎𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴 𝘢 𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭𝘦𝘺 𝘩𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘨𝘢𝘯𝘢𝘳,
𝘢 𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭𝘦𝘺 𝘷𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘢 𝘤𝘰𝘳𝘰𝘯𝘢𝘳.

Al darse cuenta de lo que cantaban los Slytherin, Lee trató de hablar lo más fuerte posible para apagar la letra de la canción.

—¡Y Alicia vuelve a pasársela a Angelina! —gritó Lee—. ¡Vamos, Angelina! ¡Ya sólo tiene que superar al guardián! Lanza y.... ¡Ay!

El guardián de Slytherin logró parar la pelota y le pasó la quaffle a Warrington, que salió disparado hacia la portería, esquivando a Katie y Alicia.

Ron, que era una figura solitaria al fondo del campo, estaba suspendido frente a los tres aros mientras Warrington se acercaba a él como un rayo. Y cuando estuvo frente a él, los Slytherin elevaron su voz.

𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭𝘦𝘺 𝘯𝘰 𝘢𝘵𝘳𝘢𝘱𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘭𝘰𝘵𝘢𝘴,
𝘺 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘢𝘳𝘰 𝘴𝘦 𝘤𝘶𝘦𝘭𝘢𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴.
𝘗𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘚𝘭𝘺𝘵𝘩𝘦𝘳𝘪𝘯 𝘥𝘦𝘣𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘤𝘢𝘯𝘵𝘢𝘳:
𝘢 𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭𝘦𝘺 𝘷𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘢 𝘤𝘰𝘳𝘰𝘯𝘢𝘳.

—Va a ser la primera prueba para Weasley, el nuevo guardián de Gryffindor, y una nueva promesa del equipo... ¡Ánimo, Ron!

Pero un grito de alegría surgió de la zona Slytherin; Ron se había lanzado desesperadamente hacia Warrington, quien lanzó la quaffle entre sus brazos, entrando limpiamente en el aro central.

—¡Slytherin han marcado! —exclamó Lee entre los silbidos y lo vítores del público—. Diez a cero para Slytherin... Mala suerte, Ron.

Los de Slytherin cantaron más fuerte aún.

𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭𝘦𝘺 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰́ 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘷𝘦𝘳𝘵𝘦𝘥𝘦𝘳𝘰
𝘺 𝘴𝘦 𝘭𝘦 𝘷𝘢 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘢𝘧𝘧𝘭𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘢𝘨𝘶𝘫𝘦𝘳𝘰.
𝘎𝘳𝘢𝘤𝘪𝘢𝘴 𝘢 𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭𝘦𝘺 𝘩𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘨𝘢𝘯𝘢𝘳,
𝘢 𝘞𝘦𝘢𝘴𝘭𝘦𝘺 𝘷𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘢 𝘤𝘰𝘳𝘰𝘯𝘢𝘳.

—Ahí va Warrington otra vez —gritó Lee—, se la pasa a Pucey, Pucey deja atrás a Spinnet, vamos Angelina, tú puedes alcanzarlo... Pues no, no ha podido... Pero George Weasley golpea una bludger y Pucey suelta la quaffle y Katie Bell... también la deja caer... Montague se hace con ella y va directo hacia los aros. ¡Vamos, Gryffindor, bloqueadlo!

Betty apretó sus puños con fuerza cuando Montague consiguió marcar un punto. El partido estaba siendo injusto y no entendía cómo ningún profesor hacía algo para detener la canción de los Slytherin.

Pero tan sólo iban veinte a cero, Gryffindor aún tenía tiempo para remontar el partido, pero Ron se dejó marcar dos puntos más. La única esperanza de los Gryffindor era atrapar la snitch.

—Katie Bell, de Gryffindor, esquiva a Montague y a Pucey y le lanza la quaffle a Johnson, que supera a Warrington, va hacia la portería y... vamos, Angelina.... ¡Gryffindot ha marcado! Cuarenta a diez en el marcador.

Y Gryffindor siguió marcando algunos puntos, haciendo que el público vitoreara, y los rugidos del sombrero de Luna se oían con facilidad. Betty, Leo y Kiara animaban a los Gryffindor lo más fuerte posible para que la rídicula canción dejara de escucharse.

Unos minutos después, Betty vio como Harry descendía con Malfoy pisándole los talones, ambos persiguiendo la snitch dorada. Pero de repente, Harry tiró de la escoba hacia arriba, capturando la snitch en su mano y los seguidores Gryffindor empezaron a gritar emocionados.

Estaban salvados, ya no importaba que Ron se hubiera dejado marcar esos puntos, nadie lo recordaría porque Gryffindor había ganado. Pero entonces, una bludger golpeó con fuerza a Harry en la parte baja de la espalda y cayó de la escoba. Por suerte, como estaba a menos de dos metros del suelo, Harry cayó al suelo de espaldas sin hacerse el ni el más mínimo rasguño.

Betty buscó con su mirada a Ron por todo el campo, pero no logró encontrarlo, sin embargo, vio como Malfoy gritaba algo y Harry y George se abalanzaban sobre él, comenzando a golpearlo. Madam Hooch obligó a que Harry y George se fueran, y ambos salieron furiosos del campo.

Kiara, Leo y Betty se levantaron, sintieron que ya era hora de marcharse a su sala común. Pero Betty tenía otro plan; quería ver a Ron antes de volver a su sala común.

Betty se despidió de Leo y Kiara cuando entraron al castillo, y fue corriendo hacia la sala común de Gryffindor. Tuvo que pedir disculpas a varios alumnos con los que chocó por accidente, pero no dejó de correr.

En la puerta de la sala común se encontró con Hermione, quien la miró interrogantemente al verla parada delante del cuadro de la Dama Gorda.

—Si estás buscando a Ron, está dentro —le indicó Hermione—. Tápate los oídos.

Betty le hizo caso y se tapó los oídos; Hermione le dijo la contraseña a la Dama Gorda y la puerta se abrió.

—Gracias, Her —le sonrió Betty antes de correr dentro de la sala.

Estaba completamente vacía, seguramente porque todos estaban volviendo del campo de quidditch. Betty subió las escaleras hacia las habitaciónes de los chicos y paró frente a una puerta con un letrero en el que estaba el nombre de Harry, Ron, Neville, Dean y Seamus.

Betty dio tres golpecitos en la puerta, y desde dentro, se escuchó la voz de Ron.

—Hermione, ya te he dicho que no quiero salir.

Betty abrió la puerta lentamente y entró en la oscura habitación. Ron estaba tumbado bocarriba con una mano en su cabeza, pero cuando vio la puerta abrirse, giró su cabeza para ver a Betty en la puerta. Ron se sentó inmediatamente en la cama y le dijo que pasara.

—Betty, ¿qué haces aquí? —le preguntó Ron.

—He venido a verte —le respondió Betty—. Quería saber cómo estabas —Ron le hizo señas para que se sentara a su lado—. Gryffindor ha ganado.

Betty quiso saltar de una ventana en aquel momento; era obvio que habían ganado, ya que Ron lo había visto. Y justamente, hablar del partido no era lo que iba a hacer que Ron se sintiera mejor.

—He hecho el ridículo delante de todos, Betty —dijo Ron pasando una mano por su cuello nerviosamente—. No he conseguido parar ninguna pelota... Sabía que tendría que haber renunciado... Soy un desastre...

—Ron, no eres un desastre —le interrumpió Betty—. Esa estúpida canción de los Slytherin es lo que ha hecho que te desconcentres. Ellos querían que pasara esto, pero de todos modos habéis ganado, y nadie se acordará de esto, ¿vale?

—La canción no tuvo nada que ver —negó Ron—. Acabo de ver que soy penoso en el quidditch.

—Por más que lo intentes, no voy a cambiar de opinión, Ron —le dijo Betty agarrándolo de las manos—. Hasta Harry e incluso tus hermanos piensan que eres bueno, sólo tienes que confiar en ti mismo.

Ron sonrió levemente.

Betty estuvo hablando unos minutos más con Ron, pero tuvo que marcharse cuando los alumnos empezaron a entrar en la sala común. Sabía que Ron no se creía nada de lo que Betty le decía, pero ella iba a asegurarse de que Ron se sintiera seguro de si mismo.

ᯓ★ 𝗺𝗮𝗱𝗱𝘀𝗰𝗹𝗶𝗻𝗲

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