ᯓ 𝗲𝗹𝗲𝘃𝗲𝗻
ᰍ . ° 𝗍𝗁𝖾 𝗋𝗈𝗈𝗆 𝗍𝗁𝖺𝗍 𝖼𝗈𝗆𝖾𝗌 𝖺𝗇𝖽 𝗀𝗈𝖾𝗌 .ᐟ ˎˊ˗
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Betty, Kiara y Leo dieron unos golpecitos a la puerta que tenía frente a ellos. Hermione les abrió la puerta, dejándolos entrar. Era una extraña sala de una sola habitación enorme. Habían cojines por el suelo en filas, objetos y materiales para practicar magia defensiva y espejos por las paredes. Betty juraría que nunca había visto aquella sala antes.
—¿Cómo es que nunca he visto esta sala antes? —les preguntó Betty, observando cada detalle a su alrededor.
—Es la Sala de los Menesteres —le explicó Harry—. Es una habitación que aparece cuando tienes una necesidad real. A veces está ahí, y a veces no lo está, pero cuando aparece, siempre está preparada para tus necesidades.
—Wow —murmuró Leo asombrado.
A las ocho en punto, todos los alumnos llegaron y se sentaron sobre los cojines que estaban en el suelo. Ron fue hacia la puerta y cerró el pestillo, para luego volver y sentarse entre Betty y Kiara.
—Bueno, este es el sitio que hemos encontrado para nuestras sesiones de prácticas, y por lo que veo... todos lo aprobáis.
—¡Este lugar es fantástico! —exclamó Kiara y varias personas expresaron también su aprobación.
—Creo que deberíamos empezar por buscar un nombre —propuso Hermione—. Esto fomentaría el espíritu de equipo, ¿no os parece?
—Podríamos llamarnos Liga AntiUmbirdge —sugirió Angelina.
—O Grupo Contra los Tontos del Ministerio de la Magia —dijo Fred.
—Me gusta ese nombre —le dijo Betty mientras reía junto a Ron.
—Yo había pensado —empezó a decir Hermione mirando con el ceño fruncido a Fred— en un nombre que no revelara tan explícitamente a qué nos dedicamos, para que podamos referirnos a él sin peligro fuera de las reuniones.
—¿Entidad de Defensa? —propuso Cho—. Podríamos abreviarlo ED y nadie sabría de qué estamos hablando.
—Sí, ED me parece bien —intervino Ginny—, pero sería mejor que fueran las siglas de Ejército de Dumbledore, porque eso es lo que más teme el Ministerio.
La propuesta de Ginny fue recibida con murmullos de conformidad.
—¿Estáis todos a favor de ED? —preguntó Hermione con tono autoritario mientras los alumnos, entre ellos Betty, levantaban sus manos—. Sí, hay mayoría. ¡Moción aprobada!
Hermione clavó el trozo de pergamino en el que habían firmado todos en la pared, y en la parte alta del pergamino, escribió con letras grandes.
𝙀𝙅𝙀́𝙍𝘾𝙄𝙏𝙊 𝘿𝙀 𝘿𝙐𝙈𝘽𝙇𝙀𝘿𝙊𝙍𝙀
—Muy bien —dijo Harry cuando Hermione se sentó de nuevo—, ¿empezamos a practicar? He pensado que lo primero que deberíamos hacer es practicar el expelliarmus, es decir, el encantamiento de desarme.
—¡Vaya! —exclamó Zacharias cruzándose de brazos—. No creo que el expelliarmus nos ayude mucho si tenemos que enfrentarnos a Quien-tú-sabes.
—Yo lo utilicé contra él —le dijo Harry con serenidad—. En junio, ese hechizo me salvó la vida —Zacharias se quedó con la boca abierta de sorpresa, con cara de idiota—. Pero si crees que está por debajo de tus conocimientos, puedes marcharte.
Pero Zacharias Smith no se movió, permaneció quieto en su sitio.
—Vale —continuó Harry—. Podríamos dividirnos en parejas y practicar.
Betty se puso en pie para buscar una pareja, porque sabía que Leo y Kiara se iban a poner juntos. Hermione estaba con Ginny y Harry se había puesto con Neville. Dio una ojeada a su alrededor para encontrar a Ron parado en medio de los estudiantes, buscando también a alguien con quien practicar.
Betty se acercó a Ron.
—¿Tienes pareja? —le preguntó y Ron enseguida negó—. ¿Practicamos juntos?
—Claro —aceptó Ron y ambos se colocaron en una esquina de la clase.
—¡Muy bien! —exclamó Harry para llamar la atención de todos—. ¡Ya podéis empezar!
De pronto, la sala se llenó de gritos de ¡expelliarmus! Las varitas volaban en todas direcciones, chocando contra muebles y alumnos. Betty era demasiado rápida para Ron, cuya varita saltó de su mano cayendo al suelo.
Ron bufó diciendo que era sólo suerte, pero después de repetirlo unas cuantas veces, se dio cuenta de que Betty realmente era buena.
Cuando Betty estuvo a punto de desarmar a Ron, una varita chocó contra Betty. Ella la recogió y se la dio a Luna, su perteneciente. Cuando se giró, de repente Ron alzó la varita contra ella y exclamó.
—¡Expelliarmus!
Betty no tuvo tiempo de reaccionar y su varita salió volando de sus manos, cayendo sobre sus pies. Ella lo miró indignada, pero no pudo reprocharle nada al verlo celebrando su victoria.
—¡Alto! ¡Alto! —gritó Harry, pero nadie lo escuchó. De repente, el ruido de un silbato resonó por toda la sala. Todos dejaron de lanzar hechizos y miraron a Harry—. No está mal, pero todavía podéis mejorar mucho —Zacharias le lanzó una mirada furiosa—. Volvamos a intentarlo.
Ron y Betty siguieron practicando. Betty logró desarmar varias veces a Ron, sin embargo, Ron la desarmó tan sólo cinco veces si contabas la vez en la que Ron había tropezado y al caerse le quitó la varita a Betty de un manotazo.
—¡Oye, Harry! —gritó Hermione desde el otro extremo de la sala—. ¿Controlas la hora?
Harry miró su reloj y mostró una expresión de sorpresa cuando vio que eran las nueve y diez, lo cual significaba que debían marcharse ya a sus salas comunes si no querían un castigo con Filch. Harry hizo sonar el silbato y todos lo miraron.
—Bueno, ha estado muy bien —comentó Harry—, pero la sesión se ha prolongado más de lo previsto. Tenemos que dejarlo aquí. ¿Quedamos la semana que viene a la misma hora en el mismo lugar?
—¡Antes! —exclamó Dean Thomas con entusiasmo y la mayoría de estudiantes estuvieron de acuerdo.
—Entonces el próximo miércoles por la noche —determinó Harry—. Ya decidiremos si haremos alguna reunión adicional. ¡Ahora será mejor que nos vayamos!
Los estudiantes empezaron a salir de la sala y Betty vio como Kiara y Leo la esperaban en la puerta para irse. Ella se giró hacia Ron.
—Me están esperando, así que supongo que nos veremos mañana en clase.
—Claro —sonrió Ron nerviosamente, y de repente, hizo algo que dejó a Betty paralizada. Ron se acercó a ella y antes de que Betty pudiera reaccionar, le dio un rápido beso en la mejilla—. Adiós, Bett.
Ron se fue hacia sus amigos, que estaban sonriendo, casi corriendo de los nervios. Betty pestañeó dos veces y caminó desorientada hacia Leo y Kiara.
—¿Has visto cómo he desarmado a Kiara, Betty? —le preguntó Leo a Betty nada más llegó, y empezaron a caminar de regreso a su sala común.
—Sólo me has desarmado una vez —puntualizó Kiara dolida—. Yo te he desarmado muchas más veces.
—No te he desarmado sólo una vez. Han sido como mínimo tres.
—Sí, claro, contando la vez en la que me has desarmado cuando estaba hablando con Hannah.
Siguieron discutiendo hasta que llegaron a la sala común, pero Betty no les hacía caso, sólo podía recordar lo que acababa de pasar con Ron y podía afirmar con certeza que ya no había manera de hacer que Betty pudiera bajar a la Tierra.
ᯓ★ 𝗺𝗮𝗱𝗱𝘀𝗰𝗹𝗶𝗻𝗲
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