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• 𝘾𝘼𝙋𝙄𝙏𝙐𝙇𝙊 𝙓𝙑


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"Confesiones"

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—¿A dónde vamos? —Preguntó Scott, él junto a Stiles se encontraban en una especie de estación abandonada mientras se adentraban más al bosque.

—Ya verás.

—No deberíamos estar aquí. Mi mamá está en pánico constante desde lo que pasó en la escuela —Él informaba. Sí, después de lo sucedido en la preparatoria, todos los padres estaban en total terror. Por esa misma razón, Scott había escapado de su madre. Lindsay no tuvo tanta suerte, pues ella tuvo que llevarla hasta su turno nocturno en el hospital y obvio no quería desobedecer a su madre. Por esa misma razón, no acompañó a su hermano y mejor amigo.

—Tú mamá no es policía, no hay comparación. Créeme.

—¿Puedes decirme que estamos haciendo aquí?

—Sí, cuando dejan a tu mejor amigo...

—No me dejaron —Scott aclaró —. Tomamos un descanso.

—Bueno, cuando la novia de tu mejor amigo le dice que se den un tiempo... —Él sacó una botella de lo que parecía Whisky —. Embriagas a tu amigo.

Ambos amigos llegaron hasta un claro, donde Scott se sentó en una piedra y Stiles se recostó en la misma piedra que Scott. La botella ya estaba por la mitad, lo que significaba que ya deberían estar en ese punto que no recordarían nada al día siguiente, o en ese punto donde podrían decir cualquier cosa.

—Ella es solo una chica... Una chica de muchas, de muchas como hay en el mar —Stiles ya estaba borracho.

—Peces en el mar —Scott lo corrigió. Él se encontraba en sus cinco sentidos. El alcohol no había hecho efecto en su sistema.

—¿Peces? ¿Por qué hablas de peces? Yo hablo de chicas. Yo amo a las chicas. Las amo. En especial a las de cabello castaño oscuro, ojos azules y 1,61 de estatura.

—Creo que no estamos hablando de Lydia...

—¿Lydia? ¿Quién es Lydia?

—Entonces, ¿Te refieres a Lindsay?

—Sí, exacto. Oye, ¿Cómo supiste de quien hablaba? No importa... —Dicen que los borrachos siempre dicen la verdad, y talvez Stiles se estaba confesando y la chica que tendría que escucharlo no se encontraba ahí —. Talvez debería parar de fingir y empezar a confesar.

—¿De qué estás hablando? —Scott sonaba un poco más interesado en las palabras que su mejor amigo decía.

—Sí, debería confesar. En serio me encanta, amo cuando se vuelve loca... No puedo dejar de pensar en ella.

—¿Lindsay?

—Creo que... Creo que me gusta —Soltó así sin más —. Oye, no te ves feliz. Bebe un poco —Stiles volvió a tomar la botella para darle otro sorbo.

—Ya no quiero más.

—¿No estás ebrio?

—Nada.

—Talvez... Talvez, así como no necesitas tu inhalador, no te embriagas como lobo. ¿Yo estoy ebrio?

—Y mucho.

—¡Sí! —Él festejó feliz, como sí ponerse ebrio fuera lo mejor del mundo —. Por favor, amigo. Sé que se siente mal. Sé que duele... Lo sé, bueno no lo sé... Pero sé esto: Sé que, por mucho que duela terminar, peor es estar solo. Eso no tuvo sentido... —Comenzó a reírse —Necesito un trago —Iba a tomar la botella, cuando unos tipos aparecieron y se la sacaron de la mano.

—Que bien. Mira a estas dos muchachitas bebiendo —Eran dos tipos. Uno de tez morena, arriba de los veinte y otro de tez blanca, cerca de la edad del otro tipo.

—Dámela —Scott exigió.

—¿Qué, hombrecito?

—Creo que quiere un trago —Dijo el amigo del tipo.

—Quiero la botella.

—Scott, deberíamos irnos.

—Me trajiste para embriagarme, Stiles. Y no he terminado. —Scott se acercó al tipo parándose frente a él —Dámela —El sujeto negó con una sonrisa en sus labios —. Dame la botella de Whisky. —Scott repitió, pero ahora poniendo sus ojos de color amarrillo.

—¿Scott? —Stiles lo llamó, pues él tenía sus manos en la espalda y podía ver como estaban saliendo sus garras. El tipo le dio la botella a Scott y este la tiró contra un árbol, transformándola en millones de pedacitos. —Scott, ¿Dime que eso fue por la separación? —Stiles dijo una vez estuvieron lejos del bosque. —¿O porque mañana es luna llena? —Scott le abrió la puerta del Jeep para que él pudiera subir —Vamos a casa, ¿Sí?
















[...]














A la mañana siguiente, Scott seguía en cama. El reloj marcaba las siete, pero él no tenía ganas de asistir a la escuela. Lindsay, quien tenía los ánimos a mil, entró a su habitación dispuesta a tirar de la cama a Scott si era necesario.

—¡Buen día, señor hombre lobo! ¡Hora de levantarse! —Sí, su humor era el mejor en días.

—Shh, ¿Puedes hacer silencio? —Scott volvió a taparse con las sabanas.

—No-oh —Canturreó —. Hoy es un magnifico día.

—¿Por qué estás tan feliz? Se supone que hoy hay luna llena. No tendrías que estar feliz.

—Scott, tienes que ser positivo. En la vida no es todo: "Oh, es luna llena. Hoy me quedaré en casa a actuar como un lunático toda la noche y si es posible, saldré a atacar a algunas personas" —Hizo una mala imitación de la voz de su hermano.

—Oye, no es gracioso. Y yo no hablo así.

"La mañana del lunes, la preparatoria de Beacon Hills tiene clases luego de estar cerrada jueves y viernes" —La radio que Scott tenía en su habitación, se podía escuchar —. "La policía aún busca al asesino, Derek Hale..." —La radio no pudo terminar su informativo, pues Melissa entró a la habitación y la apagó.

—Talvez deberíamos cambiarla... —Ella dijo, se acercó hasta quedar al nivel de Scott y le destapó la cara de las sabanas —¿Sigues con vida?

—No.

—¿Listos para volver a la escuela? —Preguntó ahora para sus dos hijos.

—No. —Scott respondió.

—Sí. —Lindsay contestó feliz.

—¿Te quedarás aquí otro día? —Ahora solo iba dirigida a Scott.

—No.

—¿Quieres un auto nuevo? —Scott la miró —. También yo. —Scott salió de la cama para dirigirse rumbo a su baño —No solo se trata de la escuela ¿Verdad? También se trata de ya sabes quién... ¿Quieres hablarlo?

—Ni lo intentes, mamá —Lindsay dijo para colocarse a un lado de su madre y cruzarse de brazos —. Scott está en modo: "Nadie me hable porque odio mi vida".

—No lo hablaré contigo —Scott añadió mirando a su madre y evitando las palabras de su hermana.

—Oye, yo también he pasado por rupturas. Y me refiero a unas desastrosas.

—No me importan tus rupturas, mamá. La recuperaré —Dijo para luego cerrar la puerta de su baño.

—¿Cuándo se volvieron tan independientes? —Melissa preguntó mirando a su hija. Ella solo alzó los hombros —Muy bien. Tienen dieciséis, pero actúan como chicos de veinte. Me hacen sentir vieja.

—Tú no eres vieja, mamá. Aun no llegas a tu fecha de caducidad. —Ella contestó riendo.

—Sí, sí muy graciosa. Anda, les prepararé el desayuno —Ambas abandonaron la habitación de Scott.

Ya en la escuela, Allison se encontraba intentando bajar del vehículo de su padre. Y con intentando me refiero a que su padre no le permitía bajar pues su puerta estaba trabada.

—Papá, sí insistes en traerme a la escuela, al menos déjame bajar del auto.

—Kate, ¿Qué opinas de la educación en casa? —Chris le preguntó a su hermana que los había acompañado.

—Am, bien, ¿Sabes? Soy del tipo que aprende haciendo las cosas.

—¿Qué opinas de los padres sobreprotectores que arruinan la vida de sus hijas? —Allison le preguntó ahora. Kate la miró, para luego acercarse al botón que se encontraba cerca de Chris y desactivar la cerradura de la puerta —Muchas gracias.

—De nada. —Allison bajó del vehículo y una vez ella se encontraba lejos, Kate volvió a mirar a su hermano —Oye, Chris...

—No... Tu mirada lo dice a la perfección. Sí, subestimé el peligro. Sí, debí haber actuado antes. Sí, tenía que escucharte. ¿Algo más? ¿O es suficiente?

—Iba a decir que deberíamos ir por combustible... —Ella señaló el marcador de combustible el cual se encontraba casi en rojo. Chris arrancó el auto, para desaparecer de la preparatoria.

—Esto es raro —Allison habló con Lydia una vez se encontraron dentro —. Todos hablan de lo que pasó la otra noche y no saben que fuimos nosotros.

—Gracias por la protección de menores.

—Lydia, ¿Crees que tomé una decisión incorrecta?

—¿Por tu chaqueta con ese vestido? —Suspiró —. Por completo.

Allison rio —Sabes de lo qué hablo.

—¿Hola? Scott nos encerró en un salón y nos dejó solos. Tiene suerte de que no presentemos cargos. ¿Sabes? No culpo a Lindsay de eso. Ella solo seguía a su hermano. Tenemos que hacer que Scott pague nuestras terapias.

El Sheriff se encontraba saliendo de la oficina del director junto a otros oficiales, al ver a su hijo esperándolo fuera de esta, le pidió un segundo a sus compañeros para dirigirse a hablar con él.

—¿No tenías un examen hoy?

—¿Qué ocurre? ¿Encontraste a Derek?

—Trabajo en ello. Tú ve a tu examen.

—Papá, escúchame...

—Hazlo.

—Esto es importante, debes tener cuidado. En especial esta noche —Advirtió Stiles.

—Siempre tengo cuidado —Noah le dijo a su hijo.

—Papá, nunca has manejado este tipo de cosas, no como estas.

—Lo sé, y por eso traje personas que saben lo que hacen. Detectives estatales. Ve a tu examen.

Stiles soltó un bufido, agarró su mochila y caminó hasta su siguiente clase. La cual obviamente compartía con los mellizos McCall. No sé sí era por el alcohol que consumió la noche anterior que aún seguía en su sistema, pero después de todas las palabras que había soltado, ahora Stiles tenía miedo de estar cerca de Lindsay. No sabía si Scott le había dicho algo, o si se habría enterado por algún lado, lo único que podía hacer ahora era evitarla, para no arriesgarse. Después de todo, su confesión fue sincera. Sí sentía algo por la chica McCall.

Scott entró al salón y se dirigió hacia donde Allison se encontraba. Ella no lo miraba, no le decía nada. Habían terminado, y no se sentía en la obligación de hablarle.

—Allison.

—Señor McCall, por favor tome asiento —Harris le dijo. Y Scott se sentó apartado de ella —. Tienen 45 minutos para terminar el examen. 25% de la calificación pueden tenerla justo ahora escribiendo su nombre en la primera página del examen. Aunque, como sucede cada año uno de ustedes, inexplicablemente, no escribirá su nombre y me volveré a preguntar porque tomé la decisión de ser maestro. Bien, evitemos esta decepción y comiencen —Dio clic en su cronometro para medir el tiempo y todos los alumnos comenzaron su examen.

Scott apenas comenzó a hacer su examen y ya se lo notaba muy nervioso. Estaba como perturbado por algo. De vez en cuando miraba a Allison, pero esta no lo miraba ni siquiera por un segundo. Lo que obligaba a Scott a volver su vista al examen. De la nada, Scott se levantó de su asiento y abandonó la clase, recibiendo los llamados del profesor Harris, pero los cuales no hicieron efecto alguno. Lindsay, quien se preocupaba por su hermano, se levantó para seguirlo.

—Señorita McCall, sí sale en busca de su patético hermano, tenga por seguro que dará este examen por perdido y sus notas conmigo ya no serán las mismas. —Lindsay se acercó hasta el escritorio de Harris, agarró entre sus manos el bolígrafo con el cual él calificaba y se puso un gran desaprobado en su hoja.

—Le ahorré el trabajo, profesor —Ella le dejó el examen en su escritorio y se alejó en busca de su hermano, aunque no antes de susurrar un "Imbécil" El cual iba dirigido hacia Harris, claro, él no lo escuchó.

Stiles, quien era obvio que los seguiría a cualquier parte, se levantó de su asiento y se encaminó hasta donde los hermanos corrieron.

—¡Señor Stilinski! —Harris lo llamó, ya era tarde, se había alejado —. ¿Alguien más que desee abandonar mi clase? ¿No? Sigan con sus exámenes.

—¿Scott? ¿Lindsay? —Stiles llamó a ambos, pero ninguno le respondió. Sacó su teléfono y marcó el número de su amigo, el cual sonó unos metros más lejos. En los vestidores para ser más exactos.

—¿Estás bien? Tranquilízate... Todo estará bien.

Stiles podía escuchar la voz de aquella chica que rondaba en su cabeza estos últimos días. Y al parecer su intento de ignorarla no sería posible. Pues era obvio qué, si quería ayudar a su amigo, y estar con él eso implicaba también estar con Lindsay. Stiles se acercó a donde ellos estaban y pudo ver como Scott se encontraba bajo el chorro de agua de una ducha.

—¿Qué le pasa? —Preguntó él al llegar.

—No... No puede respirar... —Ella le informó.

Stiles buscó algo dentro de la mochila de Scott, la cual había dejado tirada en medio de todo el pasillo y se lo entregó —Usa esto. Rápido.

Scott uso su inhalador y logró controlar su respiración —¿Tuve un ataque de asma?

—Creí que ya no sufríamos de eso... —Lindsay dijo mientras ayuda a su hermano a reincorporarse.

—No, tuviste un ataque de pánico. Pero pensar que tenías un ataque de asma detuvo el ataque de pánico.

—Irónico —Stiles y Lindsay soltaron a la vez. Ellos se miraron sin decir nada.

—¿Cómo lo sabes? —Preguntó Scott.

—Solía tenerlos cuando mi mamá murió. No es divertido. —Lindsay lo miró con pena. Ella sabía todo lo que Stiles sintió cuando perdió a su mamá. Era una niña aún, pero muy empática con relación a los sentimientos de los otros.

—La vi y sentí como que me golpearon las costillas con un martillo.

—Sí, se llama corazón roto. Hay millones de canciones sobre eso.

—No puedo dejar de pensar en ella.

—Puedes pensar en esto —Lindsay habló por fin —. Su papá caza hombres lobo, tú eres un hombre lobo y eso podría volverse un lio. Eso no ayudó... Lo siento.

—Oye, amigo... Sí, te dejaron y debe ser horrible.

—No, no es eso —Contestó Scott —. Era como si pudiera sentir las emociones de otros.

—Debe ser por la luna llena. Te encerraré en tu habitación como lo planeamos.

—Un segundo, ¿Cuándo planearon eso? ¿Y que pensaban hacer conmigo? ¿Qué me trasformara y anduviera por la ciudad llamando la atención del Alfa? —Lindsay dijo.

—Lo planeamos ayer cuando fuimos a... —Stiles detuvo su habla, no quería que ella supiera que habían ido a emborracharse y que había dejado libre sus sentimientos —. Da igual, contigo planeábamos hacer lo mismo. Tienes más control, no tienes por qué preocuparte. Scott perdió su ancla y necesita toda la ayuda. Así el Alfa, que es su jefe, no podrá encontrarnos.

—Genial. Será perfecto pasar mi noche de lunes encerrada para no salir —Soltó ella con sarcasmo.

—Encerrarme no es la solución —Scott dijo.

—¿Lo dices por qué sí sales puedes ser atrapado? —Stiles preguntó un poco preocupado.

—No. Porque sí salgo, mataría a alguien.

















[...]

















Allison se encontraba en la cafetería, sola. Aunque eso quedó en el olvido cuando Jackson se sentó a un lado de ella. Allison se encontraba comiendo una galleta, por lo que una mancha de chispa de chocolate había quedado a un lado de sus labios.

—Tienes algo en el... Permíteme —Jackson dirigió su mano hasta el rostro de la chica Argent para limpiarle la mancha de chocolate.

—Gracias —Ella le agradeció —. ¿Quieres la mordida? —Jackson volteó para mirarla un poco extraño.

—¿Qué?

—¿Quieres la mordida? —Señaló la galleta.

—Am, no gracias... —Pasó su mano por la nuca, sintiendo su herida.

—¿Estás bien? ¿Por lo de la otra noche?

—Mejor de lo que pensé —Contestó —. ¿Aún piensas en todo lo que pasó?

Ella asintió —Sobre todo en Scott. No he hablado con él.

—Talvez es buena idea.

—¿Crees que cometí un error? —Allison preguntó. Algo de lo que ninguno se había percatado, era que Scott se encontraba en el otro extremo de la cafetería escuchando su conversación.

—No. De hecho, creo que tiene justo lo que se merece.

Scott se levantó de donde se encontraba y caminó hasta los vestidores, pues era hora del entrenamiento de Lacrosse y ya estaba harto de escuchar la conversación que Argent y Whittemore mantenían.

—Voy a entrar al equipo de Lacrosse —Lindsay dijo llegando al lado de su hermano.

—Lindsay, ¿Qué...? ¿Cómo entraste aquí? No puedes estar aquí, es el vestidor de chicos.

—Primero, estuve más veces aquí que en los vestidores de chicas. Y no, no lo malpienses —Ella dijo al ver la cara que su hermano puso —. No es fácil estar con ustedes si no me adentro a su asqueroso mundo de deportistas.

—¿Por esa misma razón te unes al equipo de Lacrosse? —Scott añadió cerrando su casillero y sentándose en la banca para atarse las agujetas de sus zapatillas.

—No. Me uno al equipo de Lacrosse para probar que no solo los hombres pueden jugarlo. Quien sabe, quizás algún día derroquemos a los hombres y creemos un nuevo equipo, pero con chicas —Se sentó a su lado.

—¡Oye, McCall! —Alguien lo llamó —. A ver cuando nos presentas a su sexi hermana —Él dijo para luego soltar un silbido.

—Yo me encargo —Lindsay habló para acercarse al sujeto.

—Hola, lindura, ¿Quieres que te enseñe como jugar? —La miró de arriba a abajo.

—Estos despreciables seres humanos me dan asco.

—Yo tengo algo que no te puede dar asco, lindura —Dijo con una sonrisa maliciosa.

—Ahora sí acabaron con mi buen humor. —Lindsay se acercó más a ese humano y le metió un buen puñetazo en la cara —Ahora, el próximo que se le ocurra decirme algo, terminara como su amigo. En el piso, quejándose del dolor. Como un bebé pidiendo a su mami. —Ella dio media vuelta para volver a sentarse a un lado de su hermano. Mientras el tipo seguía en el suelo y con sus amigos alrededor riéndose de él. —Nadie se mete con un McCall.

—Eso fue... Increíble. —Stiles dijo, pues había llegado justo cuando Lindsay le estaba dando su merecido al sujeto.

—Lo sé.

—A propósito, ¿Qué haces aquí? —Preguntó él. Ya se encontraba con su uniforme de Lacrosse.

—Vine para que el entrenador me deje unirme al equipo de Lacrosse.

—¿Crees que lo conseguirás?

—Stiles, amigo mío, siempre consigo lo que quiero —Ella dijo con confianza. Stiles solo la miró con una sonrisa satisfactoria en sus labios.

—Muy bien, genios. Escuchen. —El entrenador hizo sonar su silbato y todos se reunieron junto a él. —Debido a la reciente epidemia de conjuntivitis, gracias Greenberg, las siguientes personas estarán de titulares en periodo de prueba. Énfasis en la palabra "Prueba". —Leyó un pedazo de papel en sus manos —Rodríguez. Felicidades, eres titular. Taylor, Martínez, ¿Qué? ¿No está? —Escuchó que alguien le había dicho que no estaba —Bueno, hay un lugar libre y... Ay, Santa madre. No puedo leer ni mi propia letra. ¿Qué es esto? ¿Una S? No, no, no es una S. Es una... ¿B? Es una B. Sin duda es una B. —Podía notarse decepción en el rostro del joven Stilinski, pues su sueño era jugar de titular en el equipo —Muy bien. Entonces, Rodríguez, Taylor, Martínez que no está, y... Bilinski.

Al escuchar su apellido, el moreno saltó de felicidad. Estaba mal escrito, pero no importaba, sería titular.

—¡Sí! ¡Yeah, sí!

—¡Bilinski! —El entrenador lo llamó.

—¿Sí?

—Cierra la boca.

—Sí, señor.

—Stiles... —Scott le habló.

—Es Biles. Dime Biles o juro que te mataré.

—Otra cosa —El entrenador volvió a hablar —. A partir de hoy, de inmediato, habrá un co-capitán. Felicidades, McCall.

—¿Qué? —Preguntó Jackson descolocado por la decisión de Finstock.

—Como qué, ¿Qué? Jackson esto no te quita nada. Se trata de combinar fuerzas separadas en una unidad. Se trata de usar tu unidad, la unidad de McCall y haremos una enorme unidad —Finstock trataba de dar una respuesta coherente a la pregunta de Jackson —. McCall, son Jackson y tú ahora. Todos los demás... ¡Los quiero en el campo!

—Disculpe, entrenador... —Lindsay lo llamó antes de que todos los jugadores se despejaran. Pues si ella iba a hablar, quería hacerlo frente a todo el equipo.

—¿Tú como entraste aquí? —Le contestó mirándola.

—Pues por la puerta, dah. En fin, lo que quería decirle es que quiero entrar al equipo.

Bobby soltó una risa. Al igual que todos los jugadores, a excepción de Stiles y Scott. —¿Tú? ¿Entrar al equipo de Lacrosse? Sí sabes que esto no es un juego para niñas, ¿No?

—Escúchame, Bobby —Ella se levantó para poder quedar a su altura —. Sí, soy una niña, pero si me dejas estar en ese puesto de titular a prueba, verás que puedo patearles el trasero a todos tus mediocres jugadores, incluido mi hermano. Si no, pregúntale al chico de allá —Señaló al tipo que le había metido un puñetazo en la cara —. No tienes su nariz asi por nada.

—Escúchame, McCall —Bobby dijo —. Tienes una sola oportunidad, a la primera que fallas, te largas. —Sí, Bobby no era esa clase de persona que trata amablemente a su equipo. —¿Entendido?

—Sí, entrenador. —Ella dijo con una sonrisa.

—¡Alguien que le dé un uniforme! ¡Y muevan sus anémicos traseros al campo! ¡Sí, te hablo a ti también, chica McCall! —Finstock dijo para luego abandonar los vestidores.

El mismo sujeto que había sido golpeado por Lindsay, es quien le entregó todo el equipamiento completo de Lacrosse. Al igual que un jersey con el número 23 en él. El chico se lo entregó de mala gana y Lindsay le agradeció con una sonrisa falsa.

—Genial, estoy en el equipo.

—Bien por ti. Quiero ver cómo te enfrentas a la ira de todos aquellos que deseaban ocupar ese lugar libre de titular, el cual les fue arrebatado por ti. —Stiles añadió —Si yo no hubiera sido elegido para titular, estarías en mi lista negra.

—Pero sí eres titular, Bilinski —Le hizo burla —. Además, estos niños de mamá no me vencerán. —Lindsay se terminó de colocar su uniforme, claro, en los vestidores de chicas, y luego volvió a adentrarse en los de los chicos, pues sus compañeros aún seguían ahí —Oye, somos números continuos. —Dijo mirando su playera y la de Stiles.

—Oye, sí —Stiles la miró con una sonrisa —. ¿Pueden creerlo? Lindsay y yo somos titulares. Scott es capitán. ¡Esto es increíble! ¡Soy titular! —Los tres abandonaron los vestidores.

—No dejaremos que eso suceda —El tipo que Lindsay había golpeado, hablaba con Jackson —. No podrá ser un co-capitán con una lesión. Y no dejaré que esa niña vuelva a humillarme así. La destruiré en el campo.

—Sí, porque no anota más que todos los demás —Danny añadió —. Y creo que ella sería una buena jugadora.

—¿Esa es la opinión de mi mejor amigo? —Jackson le preguntó.

—La opinión de tu mejor amigo es: ¿A quién diablos le importa quién es el capitán? Él es buen jugador. ¿Y qué importa sí hay una chica en el equipo? Si juega bien, ¿Qué más da? Ganaremos los partidos por venir —Danny dijo sin importancia —. Deberías aprender a controlarte. Relájate, Jackson.

—¿No están emocionados? Yo estoy emocionado —Stiles comentaba mientras se dirigían al campo.

—¿Cuál es el punto? Es un estúpido título.

—Lo dice el chico que casi se moría por estar en nuestra posición —Lindsay le respondió —. No te agrandes ahora sólo porque eres capitán.

—Co-capitán. Además, puedo oler la envidia que hay aquí.

—Un segundo, ¿Puedes oler envidia?

—Sí, la luna llena intensifica todo. Qué raro que tú no lo sintieras —Dijo mirando a su hermana.

—Mi olfato debió atrofiarse con el olor a masculinidad dentro del vestidor.

—Pueden sentir algo como... No lo sé. ¿Deseo? —Stiles preguntó.

—¿Cómo que deseo? —Scott contestó con otra pregunta.

—Como deseo sexual...

—¿Deseo sexual? —Preguntaron ambos hermanos.

—Sí. Lujuria, pasión, excitación...

—¿De Lydia? —Scott preguntó. Él sabía que Stiles ya no sentía nada por ella. O al menos no tanto como antes, pero para no tener que decir el nombre de su hermana, dijo lo primero que se le cruzó. Y Lydia estaba hablando con una chica cerca de ellos.

—¿Qué? No... —Contestó él nervioso —. En general. ¿Pueden determinar deseo sexual?

—¿De Lydia hacia ti? —Scott volvió a cambiar el "Lindsay" por "Lydia", pero ambos amigos sabían cuál era el nombre correcto en esa oración.

—Sí, de Lydia hacia mí. —Y ahí, podíamos notar como la expresión de Lindsay no era la mejor. Pues en los pensamientos de ella, Stiles aún seguía muy enamorado de Lydia. Pero en la cabeza de Stiles, Lydia casi no ocupaba su mente, pero sí la chica a un lado de él con el número 23 en su uniforme —Necesito saber si tengo oportunidad con esa chica.

—¿Por qué no le preguntas? —Scott echó una leve mirada a su hermana a su lado, para que Stiles entendiera que debería decirle todo lo que le dijo anoche en su estado de ebriedad.

—Para salvarme de una total y aplastante humillación. Gracias, Scott. ¿Podrías preguntarle al menos si le agrado? Saber si sus latidos aumentan, sus feromonas vuelan o lo que sea...

—Bien.

—Te amo. Te amo. Eres mi mejor amigo en todo el mundo. —Scott caminó hacia donde Lydia se encontraba para preguntarle algo sobre Stiles. Pues, Lindsay estaba mirando, y si no, descubrirían que era todo mentira.

—¿Y yo que soy? ¿La amiga que solo sirve de segunda opción? —Lindsay lo miró.

—Oye, no. Eres mejor que eso. A ti también te amo... —Stiles se retractó de sus palabras al ver que ella no decía nada —Como amiga... Eres la mejor.

—Sí, lo que digas. Andando, Bilinski. Tenemos que demostrarles a todos que somos mejores titulares que ellos. —Lindsay lo tomó de la mano, y sintiendo mariposas en el estómago, por parte de ambos, se dirigieron hasta el campo.

Scott se acercó a Lydia, interrumpiendo su conversación con la chica. —Oye, Lydia, ¿Podemos hablar un segundo?

—Claro —La chica se despidió de Lydia, y ella llevó a Scott a la oficina del entrenador Finstock —. ¿Es sobre la otra noche? ¿Necesitas hablar?

—Necesito preguntarte algo... —Scott cerró la puerta de la oficina para luego mirar a Lydia. —¿Sabes...? ¿Sabes si a Allison aún le gusto? —Él iba a decirle algo de Stiles, pero su relación con Allison le importó más.

—Claro que aún le gustas.

—¿En serio? —Scott respondió con una sonrisa.

—Siempre le has gustado. Como amigos. Sólo amigos.

—Amigos...

—Si me lo preguntas... Sí, claro. Nadie me lo pregunta. Cometió un gran error. —Scott estaba mal, estaba nervioso. —Pregúntame como lo sé.

—¿Cómo?

—Porque sé que nos encerraste para protegernos. Porque sé que cuando un chico arriesga su vida por ti, debes estar agradecida.

—¿Estás agradecida? —Scott sonaba diferente y se veía diferente.

—Creo que podría sorprenderte... De lo agradecida que puedo ser. —Ella se acercó a Scott de una forma lenta y seductora. Scott, cegado por el deseo, aceptó los coqueteos de Lydia y juntos terminaron besándose apasionadamente en la oficina de Bobby. 
















🌙🌙🌙

Bueno, muchas cosas pasaron el día de hoy en este capítulo. Primero, la confesión de Stiles hacia Lindsay. Estaba borracho, y ella debería haber estado ahí, pero las cosas se dieron de otra manera, y Lindsay se enterará de otra manera también sobre que Stiles gusta de ella. Ya lo leerán pronto.

Segundo, Lindsay entró al equipo de Lacrosse. ¿Qué les pareció eso? Es algo que quise implementar desde que decidí escribir esta historia. Cambiar el rumbo de las cosas. Y estoy muy satisfecha con el resultado.

Ahora sí, muchas gracias por leer. Nos leemos en el siguiente capítulo. Cuídense mucho.

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