【Día 6: Felación 🔞】
—Cuidado con los dientes.
El tono grave en la voz de Toji y el agarre firme sobre su cabello le hizo abrir la boca tanto como pudo para recibir el erecto y húmedo miembro en su cavidad.
El sabor salado y amargo del líquido pre seminal despertó sus papilas gustativas, un sabor que debía admitir, se había vuelto de sus favoritos, después de todo, probarlo más de un par de veces había terminado por acostumbrado el paladar de la chica.
Porque quizá su estrategia de chuparle la polla y dejarse coger cuando Toji lo deseará no era la más inteligente con tal de acercarse a Megumi; su mejor amigo y gran amor platónico.
¿Qué pensaría el chico si los encontraba en esa situación? ¿Continuaría siendo su amiga? ¿Y qué si decidía botarla por meterse con su padre?
Aunque de algo estaba segura, si Megumi descubría que se acostaba con su padre, tendría que mandar al carajo cualquier posibilidad de salir con él.
—Pon atención a lo que haces —ordenó con voz grave y la tomó del cabello mientras penetraba con más profundidad en la garganta de la chica—. Mientras estés conmigo sólo piensa en mí.
Kazumi asintió y envolvió el falo de Toji con sus manos antes de meterlo en su boca.
Era humillante rebajarse a obedecer órdenes de un hombre que apenas y la veía le hacía tragar su polla, pero peor a eso era disfrutarlo y buscar la mínima excusa para irrumpir en el hogar de los Fushiguro.
Al principio, estar cerca de Megumi era lo único que le llevaba a poner un pie en ese lugar, pero después de la primera vez que terminó la lengua de Toji en su vagina y su rostro tapizado del semen del mayor, la tentación fue mayor y terminó por convertirse en el desahogo sexual de Toji.
Kazumi quería y anhelaba estar cerca de Megumi aun si eso implicaba tener que chuparle la polla a su padre.
Porque así era la vida; no hay ganancia sin sacrificio. Pero si ese “sacrificio” era tan jodidamente bueno, no se iba a negar.
Tomó el falo de Toji y lamió de la base a la punta, tomándose el tiempo para lamer el glande como si de su helado favorito se tratara.
Kazumi levantó la mirada, encontrándose con la mueca llena de lascivia del Toji. Tenía las pupilas dilatadas y mordía su la inferior mostrando una sonrisa arrogante mientras un par de jadeos escapan de lo profundo de su garganta.
Kazumi sintió su intimidad mojarse ante tal imagen. Toji Fushiguro era tan jodidamente sexy y una tentación prohibida ante la que no debería ceder, pero ahí estaba, deseando ser tomada por él de todas las maneras posibles.
Resultaba contradictorio y una maldita broma estar enamorada de Megumi, pero desear a Toji. Esos hombres la volvían ambiciosa e irracional. ¿Era demasiado estúpido pensar en tenerlos a ambos?
Kazumi tomó el palpitante miembro de Toji y se lo metió por completo a la boca, chupando y lamiendo a su gusto mientras acariciaba con su mano libre los testículos hombre.
Pronto ruidos húmedos llenaron el aire acompañado de los gemidos de Toji, lo que terminó que las bragas de Kazumi terminarán empapadas.
Toji tomó a la chica del cabello y embistió la boca de la chica a su propio ritmo. Kazumi respiraba con dificultad mientras sentir el miembro de Toji chocar en el fondo de su garganta. Él la dominaba por completo y eso no hacía más que excitarla.
Entre jadeos, Toji terminó por venirse en la boca de la chica, quien no pudo más que tragarse la cálida y amarga esencia del hombre.
Una sonrisa arrogante se asomó en los labios del mayor cuando al sacar su pene de la boca de la chica un hilo de su propio semen recorrió la barbilla de Kazumi.
Le gustaba verla hecha un desastre, con los ojos llorosos, el rostro sonrojado y jadeante por él.
Sin embargo, la atmósfera erótica se rompió cuando el sonido de pasos acercarse los puso en alerta. Tan rápido como pudieron, Kazumi se puso de pie y limpió su rostro con la manga de su mano y Toji abrochó sus pantalones.
No podían ser descubiertos y menos si la persona que los encontraba era…
—¿Por qué no me dijiste que habías llegado, Kazumi? —Interrogó Megumi
Los ojos de la chica se iluminaron cuando el menor de los Fushiguro apareció. Temía ser atrapada, pero Megumi tenía un efecto sobre ella que le hacía sonreír como tonta y hacerle olvidar sus temores de instantes atrás.
Estando cerca de Megumi sólo podía pensar en como hacer lo posible para mantenerse a su lado.
—Se me hizo tarde y acabo de llegar —mintió fácilmente.
Megumi entrecerró los ojos y paseó su mirada entre la chica y su padre.
Había algo en el ambiente que no entendía y que tampoco le gustaba.
—¿Qué pasa, Megumi? ¿No le crees a tu amiga?—La mueca divertida de su padre le revolvió el estómago.
—¿Tendría por qué no hacerlo?
Toji sonrió.
—Tú dímelo, es tu amiga. ¿Por qué no lo harías?
Las piernas de Kazumi temblaron. ¿Y si Megumi los había descubierto?
—Como sea. ¿Nos vamos, Kazumi? Los demás deben estar esperando. —Más que una pregunta fue una orden.
—¡Claro! —Saltó contenta y le dedicó una sonrisa a Megumi.
Kazumi siguió gustosa a Megumi y caminó a su lado sin dejar de sonreír.
Al igual que siempre, resultaba placentero estar a su lado y tener la oportunidad de algún día conquistarlo. Sin embargo, había algo que poco a poco iba apagando aquella emoción de chiquilla enamorada, y ese era el hombre que quedaba atrás.
Como acto reflejo, Kazumi dió una última mirada a Toji. Él Le observó en silencio, con una tranquilidad abrumadora y una mirada que le hizo estremecer.
Ambos sabían que aunque no lo dijeran lo que sucedió esa tarde no sería su última vez. Ella volvería a Toji porque la lujuria, al igual que su corazón poco a poco le pertenecían a él.
6/8
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro