epilogue
Personas uniformadas entraban y salían de la casa, limpiando el lugar y buscando alguna pista sobre lo que había pasado.
Gente cerrando el paso a los periodistas, impacientes por obtener información.
Era un completo caos.
El agente encargado del caso tenía la mirada fija en el cuerpo cubierto por una sabana que los médicos forenses estaban revisando.
Por lo que le habían informado, era una joven de 27 años. Chasqueo la lengua y se acercó a su compañero.
Al parecer, este tenía mucho que decirle.
- ¿Recuerda ese caso que había logrado enloquecernos por 1 año entero, hace 5 veranos? -pregunta el compañero.
- ¿Aquel chico que se había disparado después de desfigurarse completamente el rostro? -asiente.
- Exacto, aquel que ibamos a trasladar al hospital psiquiátrico.
- ¿Y eso qué, agente Maxon? -pregunta el agente superior.
- Pues que, agente Blake, esta joven era la chica que tuvimos que internar aquella vez - Blake miró sorprendido a su compañero.
-Pero...¿qué...- ambos quedan en silencio al ver al médico forense acercarse.
- Señores, procederemos a trasladar el cuerpo a la morgue, encarguense de lo que resta, ¿algún familiar se ha contactado?
- No, señor, la joven al parecer no tenía ningún familiar en este país, pero seguiremos buscando- responde Maxon - pero, ¿ha encontrado algo?
- La señorita...-se interrumpe pensando en el nombre.
- Violet Harrison -habla el agente superior.
- La señorita Harrison posee varias cicatrices en los brazos que podrían ser producto de autolesiones bastante profundas, y a juzgar por su condición física, sufría de trastornos alimenticios -ambos agentes tragan saliva.
- Encontramos algunos antipsicoticos en el baño, ella había sido ingresada a un hospital psiquiátrico hace 5 años, pero estoy seguro de que no estaba ni un poco mejor como para salir de allí- Maxon habla, obteniendo una expresión angustiada del médico.
Los ojos de Blake seguían recorriendo el lugar, cuadros de fotografías destrozados, rastros de sangre hasta el lugar donde habían encontrado el cuerpo. Su celular había comenzado a sonar, entonces pide disculpas a sus acompañantes y sale para atender la llamada.
Su jefe lo había llamado para que lo informe del caso, también sorprendido al escuchar lo que el agente Maxon le había comentado. Colgó la llamada y notó que una señora de aproximadamente 50 años lo estaba mirando.
- ¿Se le ofrece algo? -pregunta.
- Joven, ¿fue suicidio, cierto? -luego niega con la cabeza- en verdad estoy segura de que lo fue.
- ¿Cómo estaría tan segura? A pesar de que es la principal sospecha, se necesitan varios análisis, es un caso complicado.
-Esta chica estaba completamente loca -afirma- la conozco desde niña, era la mejor amiga de mi hija, siempre fue una muchacha extraña, pero un día había empeorado, se volvió agresiva, vivía aislada de todos, hasta había escapado de su casa - empieza a hablar, y el agente Blake no tiene más remedio que escucharla. Tal vez podría sacar algo de todo eso.
- Según mi hija, Violet había conocido a un chico de su edad y desde eso que ella había cambiado. Después de graduarse, se habían mudado juntos y parecía que todo había vuelto a la normalidad, pero su madre llegaba llorando a mi casa diciendo que ambos estaban enfermos, que se maltrataban o que estaban obsesionados con el otro y no sabía que hacer. Decía a su hija que volviera a la casa o intentaba sacarla de ahí, pero era imposible. Las pocas veces que veía a Violet estaba llena de moretones, con la cara tan pálida como un muerto y tan delgada que daba miedo. Pero algunas veces los veía a los dos, como si fueran la pareja que más se amaba en el mundo, me di cuenta que realmente ambos estaban locos.
No quiso interrumpir a la señora, así que solo asentía en silencio, a pesar de que nada de lo que decía era algo que le sorprendía.
- Antes de lo que ocurra lo que pasó con el chico Arthur, Violet había llegado totalmente destrozada a mi casa, buscando a mi hija. Pidiendo ayuda para el muchacho, al parecer este estaba completamente ido, llegando a asustar realmente a la joven. Ese día ella nos confesó que todos los golpes y lesiones se los causaba ella misma al no saber qué hacer, que él nunca la había tocado de esa forma pero que vivía una agonía al pensar que, cuando se desconectaba de sí mismo, la lastimaba.
Llorando nos dijo que ella era el problema, pero que necesitaba ayuda para él. Le pedimos que se quedara a dormir ese día, pero ella desapareció y no volvimos a saber de su persona hasta que nos contaron lo que pasó y que la habían llevado a internar.
Se queda pensando, ante la atenta mirada del joven.
- ¿Así que él realmente nunca le hizo nada? -pregunta y la mujer se encoge de hombros.
- Eso es lo que ella dijo, aunque no tengo idea del porqué nunca admitió hacerse daño a sí misma y permitió que él enloquezca por la culpa -el hombre traga saliva.
- Vaya, eso...realmente es nuevo -asiente.
- El día que todo ocurrió, no pude dormir tranquila, recordando su desesperación para que ayudaramos al chico que llamaba el amor de su vida. Tiempo después, la sacaron del hospital.
- Estoy seguro de que no terminó el tratamiento, ¿verdad? -niega.
- No lo hizo, sus padres pagaron a uno de los enfermeros para que la saque y la trate en su casa, pero haciendole creer que eran pareja. Le dijeron que Arthur la maltrataba, que la había secuestrado y pensaba matarla, y por un tiempo eso la tuvo paranoica, pero volvió a la normalidad, viviendo tranquila con el que se hacía pasar como su esposo - dirige la mirada a la casa abarrotada de agentes y médicos- al parecer la normalidad no duró mucho.
-¿Sabe qué pasó con el enfermero? No encontramos ninguna pertenencia de hombre -lo mira.
- Supongo que se fue, no sabría decirle, joven - asiente.
- Muchas gracias por esto, señora -ambos se levantan del banco en el que se encontraban sentados.
- Hubiera deseado poder ayudarla, mi niña le tenía mucho cariño -y con eso último, se va.
Suspiró fuerte. Aunque la información era fuerte, ambos estaban muertos, ya no servía de nada.
Caminó de nuevo a la casa, el agente Maxon mirándolo curioso.
- Esperaremos los resultados de los estudios, y el jefe quiere que vayamos a su oficina, así que hay que dejar todo a cargo de los demás muchachos -dice y el mayor asiente - por cierto, te dije que era ella -le pasa una fotografía- te espero afuera.
El agente Blake observa con cuidado la fotografía en sus manos, sintiendo un nudo en la garganta. Era uno de los casos más complicados que había tenido en su carrera.
En la fotografía, una pareja sonriente, joven, parecían hasta brillar de amor.
El chico, de cabello negro y ojos miel, observando con amor a quien abrazaba de costado.
La chica, de cabello de un brillante rojo, feliz, completamente saludable.
Detrás de la foto, algo escrito.
"Violet Harrison, mi amor, mi luz, mis miedos, mis lágrimas, mi dolor y mi felicidad, te lo entrego todo.
Porque tú eres la que causa cada uno de ellos.
Arthur Jones"
end
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