Capítulo 36
Maratón 3/5
Mi ceño fruncido se mantenía aún desde que Justin me había echo esa escena en la habitación. Estaba enfadada porque había invadido mi espacio personal ¿Qué hacia el mirando mi ropa interior? No me sorprendía ya que siempre lo hacía.
Me cambié de ropa poniéndome un pijama donde la parte de arriba decía en letra grande 'kiss me' y el pantalón de pijama tenía pequeños estampados de corazones. Este pijama había sido un regalo de mi abuela en navidades del año pasado.
Salí del baño para ver a Justin mirado su rostro en el espejo.
─Debería hacerme un corte de pelo.─Masculló para el.
─Deberías.─Dije mientras salía de la habitación.
Tenía hasta más flequillo que yo.
Caminé abajo para encontrarme con la sala vacía, todo el mundo se había ido a su respectiva casa. Los del personal no acostumbraran a quedarse después de las doce de la noche.
Me senté en el gran sofá para después encender la televisión y concentrarme en encontrar alguna película entretenida. Hoy era viernes y siempre los viernes los canales se encontraban repletos de películas o series.
Deje el control cuando encontré una película de zombies y me hice a un costado del sofá para empezar a hacerme una trenza de lado. Oí ruidos arriba y seguido un gruñido de Justin, rodé los ojos y me enfoque en la tele.
Las luces se apagaron de golpe asustándome más de que ya estaba pero lo que me pareció extraño es que la tele aún emitía la película, no creo que se haya ido la luz.
Pensé en Justin.
─Justin, si eres tú no hace gracia.
Mire alrededor buscándolo con la mirada por la luz que trasmitía la tele. Oí gruñidos provenir de la tele llamándome la atención así que ignoré lo de luz y nuevamente me concentre en esta.
La niña corría de los zombies como sus pies se lo permitían, corría por su vida mientras lloraba fuertemente. Cuando estuvo lo suficiente lejos de ellos paró a tomar un poco de aire, miró a su alrededor buscando supuestamente su familia desparecida. Cuando giro la cabeza a su derecha encontró a un hombre a centímetros de su cara. Un zombie...
Solté un gritó cuando alguien me mordió en la oreja, me retorcí en mi sitio asustada.
Escuche una gran carcajada salir del imbécil de mi esposo.
─¿Acaso estas loco?─Hable agitadamente llevándome una mano a mi pecho intentando calmar mi respiración─. Me lleve el susto del año, tus bromas son muy pesadas Justin.
Se sentó a mi lado y me observó por unos largos segundos haciéndome sentir incomoda.
─¿Qué?─Susurré.
─¿Qué?─Repitió─. ¿Acaso no puedo mirar a mi esposa?
Me quede en silencio mirando esos ojos encantadores.
Su mirada viajó de mis ojos a mi camisa y sonrió acercándose hacia mi.
No me dejó tiempo para escaparme por que me agarró por los lados de mi cabeza y me besó llevándome para atrás, tumbando me en el sofá.
Por impulso me agarré de su camisa con mis manos echas puño, arrugando su pijama.
Note como sonreía en el medio del beso y mordió mi labio inferior para dar fin al beso.
Soltó un suspiro y levanto la mano.
─Antes de que empieces a gritar por esto, no soy yo el que lleva una camisa con letra grande que dice bésame.─Levanto los hombros junto su mano que anteriormente estaba levantada.
No evite reírme mientras llevaba una mano a mi cabeza ya que Justin sin querer me había despeinado un poco.
─¿Mañana a que hora será la boda?─Preguntó algo pensativo.
Fruncí el ceño, obviamente debería saber a que horaempezaba la ceremonia de su mejor amigo.
─Será por la tarde y el banquete por la noche.
Asintió mientras miraba hacia la tele.
La película aún no había terminado y el zombie que supuestamente iba atacar a la niña fue victima de una navaja en su cabeza, matándolo. El hermano mayor de la niña lo había matado, salvando así a su pequeña hermana.
─Apuesto que mañana te emborracharas como la otra vez en el club.
Enarque la ceja mirándolo incrédula.
─¿Yo? ¿emborracharme? Esa noche solo quería desahogarme por eso bebí más de la cuenta.
«Mentira, bebiste para ser tocada por el papasote que tienes de esposo» afirmó mi conciencia.
Mentira, yo en ningún momento quise que el me manoseara de esa manera.
─Mañana no beberé, no como tú al menos.
─Pero admites que te tragaras unos cuantos tragos.─Habló en tono jocoso.
Negué con la cabeza.
Este, asintió con la cabeza.
─Sinceramente, no creo que te importe si me emborracho.
─Si, no quiero que hagas un espectáculo como la última vez en la boda de tu amiga.
─Mejor amiga.─Lo corregí.
─Lo que sea.─Blanqueo los ojos─. Tengo hambre, levántate a hacer algo que Mariana no hizo hoy la cena porque se tenía que ir temprano. ─ Palmeó mi muslo mientras se acomodaba en el sofá.
─Dios te dio pies, manos y dedos. ¿No?
─Si, gracias a dios.
─¡Pues no seas machista y levántate tu solo a prepararte algo!─Grité.
Dio un pequeño saltó por el susto y me miro mal para después suavizar su mirada.
─Tú eres la mujer de esta casa y además sabes cocinar muy bien.─Me halago mientras me guiñaba un ojo.
El hijo de puta sabía chantajear pero no logrará su objetivo.
Una idea se cruzó por mi mente y sonreí.
─Claro que sí, tendrás la mejor cena de tu vida.─Le mande un beso y me encamine hacia la cocina, lista para lo que venia.
Abrí la nevera y saque el pescado de hace una semana olí este y arrugué mi nariz por la mala olor. Cogí picante, azúcar, vinagre, canela y aceite.
Una risa salió de mis labios al saber que mi hermoso esposo tendría diarrea por unos días.
Lo sé, soy la mejor esposa.
Eche una cuchara de cada ingrediente y lo metí en el microondas por unos segundos.
Cuando estuvo lo suficiente caliente, cogí los cubiertos y se lo lleve a mi esposo. Antes de entrar al salón escupí un poco para darle el toque.
¿Veis como estoy ciegamente enamorada de mi amor? ¿También notéis el sarcasmo?
Puse la comida en la mesa y volví para un vaso de agua porque seguramente, lo necesitaría.
No soy tan mala persona.
Me senté delante de él y me crucé de brazos.
─¿No comerás?─Preguntó mirando más de lo necesario el plato.
─No tengo hambre.─Murmuré.─Que aproveche.─Sonreí divertida por lo que venía.
Sabía que mañana no amanecería viva.
Cortó un pedazo de pescado y se lo metió en la boca masticándolo y tragándolo. No hizo ninguna mueca por que deduje que no había llegado aún a su sorpresa. Volvió a hacer el proceso dos veces más y a la tercera escupió la comida en el plato.
Empezó a toser mientras yo me reía a carcajadas, agarró el vaso de agua y lo bebió en un abrir y cerrar ojos.
─¡_____ Parker corre por tu vida!─Gritó.
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