Acto Veintitres
El portal se abrió en el pueblo de Snowdin, estaba en silencio nadie gritaba, solo escuchaba algunos llantos, y al caminar más, veía a todos reunidos en el centro del pueblo, abrazados entre sus familias, algunos con los ojos cerrados y con la mitad de sus cuerpos pero parecían estar en paz, siguió caminando y algunos voltean a mirarle y recibía solo sonrisas, algunos momentos antes de ser polvo.
Su alma se sentía presionado y el aire parecía faltarle, sus pasos sobresalían al undirse entre la nieve al crujir, buscando a Gaster.
Entre la multitud reunida pudo ver a un humano sosteniendo las ropas de la Alphys de ese mundo y al fantasma de Mettaton recostado en sus piernas. Todo era una escena bastante dolorosa, no podía acostumbrarse por más que lo viera una y otra vez.
-¿Error?- al girarse se pudo encontrar con el científico quién estaba sentado en el suelo con la humana recostada en sus piernas, sus ojos estaban cerrados y su alma, la representación de la Justicia flotaba sobre su pecho, opaco y desquebrajado.
-¿No es hermosa mi hija?- sonreía mientras acariciaba su cabello
-Se quedó dormida- Error notaba que había estado llorando y que era el último de su familia, ya que podía notar como a su lado se encontraba la ropa de Papyrus y Sans, y entre el polvo el cuerpo de otro humano, con el alma de Valentía flotando sobre su pecho sin color y la mitad destrozándose.
-Gaster, necesito tu ayuda- el científico le miró
-Creo que el creador de Ink lo pudo esconder- pero aún le miraba perdido
-Anoche trabajamos hasta muy tarde- Error se inco para estar a su altura
-Ella es una muy buena hija, siempre atenta, muy amable y cariñosa- Error suspiro
-Gaster...- posó su mano en el hombro del científico y este le miró aún sonriendo
-No quiero despertarla, está muy cansada- volteo a mirarla con mucha ternura
-Gaster, por favor reacciona- mientras él sentía que el tiempo se le iba
-No quiso irse a casa sin mi- no soportaba ver esto
-¡Gaster necesito tu ayuda!- lo sacudió con fuerza al gritarle.
Respiro profundamente mientras miraba le miraba como parpadeaba
-¿Error?- en ese momento fue como si el trance en el que se encontraba por el dolor se esfumará
-¿Qué haces aquí?- Aún se sentía adormecido y perdido mientras sostenía su cabeza
-Dream me dijo que tenías algo para mi- Gaster levantó la vista
-El frasco, tienes que llevarselo- Gaster vio a su hija y después a los demás
-Esto no deja de ser doloroso- miró de nuevo a su niña y colocó con cuidado la cabeza de la humana entre la nieve y beso su frente
-Ya nos veremos mi niña, espérame un poco mas- y se levanto para sentir sus piernas flaquear, su cuerpo empezaba a volverse polvo.
-No, no puedo caminar- Error tenía algo en mente pero no quería hacerlo, estaba renuente
-Vamos, te ayudaré- pero era capaz de todo por Ink, así que Gaster se apoyo en Error para caminar, al rodear su brazo por la espalda, sentía que se glitcheaba pero trataba de controlarlo, no podía permitir un reinicio.
-Mi laboratorio, hay que ir a mi laboratorio- le costaba mantenerse conciente, cada cinco o seis pasos se tropieza, y perdía sus fuerzas. Bajo por el ascensor sin embargo Gaster ya no podía caminar, la mitad de sus piernas ya no estaban.
-No puedes seguir arrastrándome- las puertas del ascensor se abrieron
-Dejame aquí- Error se nego
-Solo entra a mi laboratorio, en la habitación donde esta el sofá cama- La mitad de su cuerpo ya no estaba
-Sobre la repisa, ahí encontraras su cinta con unas placas de pintura y un frasco de muchos colores- Error miraba como era difícil mantenerse despierto
-No, no, no, yo no puedo dejarte aquí solo- Gaster negó con la cabeza
-Yo ya estoy muerto- Esas simples pero duras palabras, lo hizo callar
-Lleva los frascos y el pincel a Ink- sus manos las dejó caer
-Y aprovecha el tiempo que él pueda sentir- y con una sonrisa cerró su ojo, solo fueron segundos para que solo quedará su ropa.
Se levantó y corrió a su laboratorio,hasta llegar a una enorme puerta, invoco un Gaster Blaster y derribo la puerta de seguridad.
-El cuarto... ¿Donde esta el cuarto?- busco entre las habitaciones hasta dar con el que tiene el sofá cama y tal como lo dijo, estan las cosas de Ink. Guardo todo en su bolsillo, agarro el pincel y abrió un portal.
Era momento de ir por Ink.
.
.
Mientras en Asylumtale habían dado las 6:30 de la tarde, los enfermeros junto con la Doctora Alphys llevaban el medicamento que a Ink le corresponde. El ex guardián habré sus ojos y levanta la mirada, los hombres se adentran hasta la esquina donde él se encuentra recargado, lo levantan para desatar la camisa de fuerza.
-Tal vez te guste salir un momento- Toriel le sonríe en cuanto entra
-Pero debes tomar tu medicamento primero- Una enfermera trae una bandeja con el medicamento y un vaso de agua.
Ink les mira sin expresión, ni emoción, para ver la bandeja, toma la pastilla y la echa a su boca, y con el vaso de agua la traga
-Que buen chico eres- ella sonreía, estaba emocionada por llevarlo al nuevo jardín, esperaba que las nuevas flores le ayuden. Pero la enfermera se desmaya dejando caer la bandeja, Toriel se arrima a revisarla al incarse en el suelo para notar como su cuerpo comienza a ser polvo.
-¡Resguarden a los pacientes!- habló Toriel a uno de los enfermeros y los gritos empezaron a surgir
-Avisa al personal- asintió y salió corriendo para avisar a sus compañeros, sin embargo Alphys también cayó al suelo. Toriel estaba asustada, sentía cansancio y mucho sueño, tenía miedo de su condición, trato de levantarse pero ya no podía, sus pies ya no estaban. Estaba más que aterrada.
Miró a Ink quien sólo inclinó la cabeza de lado al ver como el cuerpo de la Doctora desaparecía poco a poco, recordaba el sentimiento que hacia surgir los que tenían esa expresión en su rostro
-¿Esta asustada?- quería saber, ella le miró y centro su mente fuera del pánico
-Todos nos asustamos cuando vamos a morir- Ink recordó lo que Gaster le había dicho semanas atrás
-¿Esta preparada para morir?- ella nunca lo había pensado, sin embargo al recordar su vida y a su hijo... quizás lo está.
Nunca hubo un día en que no despertara a Frisk con un beso en su frente, se despidiera de él con un abrazo y con un te quiero, para verse en su trabajo con una sonrisa. Esa era su vida, su familia, su todo. Ella encanto en alto su mirada y asintió.
-Pero me hubiera gustado estar con mi niño- Ink la miró, sus piernas desaparecían y ella lloraba, no por morir, si no por su hijo
-¿Donde esta?- pensaba en que quizás podría hacer algo, ayudarla, así como la Alphys original lo ayudo.
-No lo sé, debía estar de camino a casa- Ink miró fuera de la habitación y empezó a caminar
-¿A dónde vas?, ¡Espera!- pero solo siguió caminando, bajo las escaleras, pasó por el pasillo mientras a su alrededor gritaban y morían al desplomarse en el suelo, salió del edificio y siguió caminando.
En todo el camino no se detuvo, solo siguió hasta casi llegar a Waterfall donde vio entre los cúmulos de polvo un pequeño cuerpo tirado y un alma roja flotando. Ink se acerco, se agachó en cuclillas y lo miro, inclinó su cabeza y después se fijó en su alma
-Te encontré- lo levantó junto con su alma, y emprendió el camino de regreso, hasta entrar al edificio, sin embargo esta vez había mucho silencio, subió las escaleras y abrío la puerta encontrando solo la ropa de la doctora.
Miró el polvo, Toriel ya no estaba, sin embargo bajo el cuerpo del pequeño con mucho cuidado junto a los restos
-Ya están juntos- miró la habitación con detalle, y de pronto el suelo, notando el frasco de la medicina, el cual levantó
-Alguien, por favor ayúdenme- escuchó de fuera, siguió la voz llegando a otra habitación donde vio a Undyne luchando por su vida. Ink se quedó de pie frente a ella. No sentía nada, ni tristeza, ni lástima, tampoco compación.
-¿Soy malo?- pregunto a la chica al agacharse pero ella no entendía
- ¿Soy malo por no sentirme triste por tu muerte?- ella no le contesto, por el terror y el miedo de estar tan indefensa frente de aquel ser
-Yo... Yo...- ya no podía hablar, trato de mirarlo con fiereza pero su mirada perdida no cambiaba
-¿Soy malo...?- volvió a preguntarle pero está vez ella parecía tratar de mantenerse despierta, mientras trataba de alejarse de su tacto, hasta cerrar sus ojos para dejar de luchar y se volvió polvo.
-Tal vez lo soy- miró las pastillas y simplemente se fue.
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