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—¿Secuestrarlo? —pregunté confundido.

En mis planes no estaba hacerle semejante cosa a mi llama gemela. Aunque pensándolo bien, apuntarle en la cabeza había sido incluso peor.

—Sí —dijo Jimin—. Esta jeringa tiene la sustancia que utilizamos siempre, pero si volvemos a la guarida puedo inyectarle algo menos dañino. Tengo otros líquidos preparados, sólo perderá la memoria —resolvió.

No podía quejarme. No sabía cómo hacerlo. Mi compañero era el genio de los brebajes. Él creaba las sustancias que utilizábamos en los atracos.

Sin más alternativa, tragué duro.
—¿Me prometes que estará a salvo?

—Vaya, realmente debe ser tu llama gemela, nunca te había visto modular como una gallina moribunda -se burló.

—¿Eso es un «sí»? —preguntó la melodiosa voz de mi amado. Tanta belleza y perfección en una sola persona, tenía que ser un sueño.

—Sí. No te lastimará, ni tampoco yo. Nadie te hará daño —le dije.

Me acerqué despacio a él. Debido a que seguía de rodillas en el suelo, extendí mi mano derecha hacia él.

Cuando la tomó, sentí que su calor entibiaba toda mi piel. Acababa de mitigar el frío. Su temperatura igualó la mía, su piel contra mi piel fue electrizante y a la vez tranquilizador.
Era increíble.

Seokjin se reincorporó despacio, con sus ojos fijos en los míos.
Todo lo que podíamos hacer en aquel momento era mirarnos. Y otra vez volví a sentirme completo y saciado. Sentí que todo estaba en orden, que lo único que deseaba era estar con él.

—Carajo, esto es serio —irrumpió la voz de Jimin, tras vernos.

De pronto el escenario del robo se sentía como un lugar mágico. Casi podía sentirnos a Seokjin y a mí flotando sobre una nube mientras sostenía su mano.

Él era más alto, tenía la tez más clara que la mía. A diferencia de mi color rubio, su cabello era oscuro, tan oscuro como el profundo corazón del océano. Sus manos encajaban a la perfección con las mías, fuertes y firmes. También lo eran sus hombros, mi amado tenía una espalda envidiable debo decir. En su rostro había una nariz de rasgos suaves, junto a unos labios pomposos que estaba convencido de que sabían a chocolate. Y esos ojos... los más bellos del universo. ¿Era posible enamorarse en apenas segundos?, ¿Era realmente el efecto del reencuentro con mi llama gemela?

Pero podía percibir su nerviosismo. No lo dijo, de hecho, fue un momento breve en el que ninguno de los dos pronunció palabra alguna. Sin embargo yo podía sentirlo. Podía sentir mis emociones así como también las de Seokjin.

Y él no se sentía feliz.

❣❣❣

Taehyung olía a menta.

No era exactamente su perfume, era más bien... su esencia. El aroma que acompañaba su piel, o algo similar.

Mi llama gemela. Nunca creí encontrarla. Las llamas gemelas eran una consecuencia devastadora de las almas fracturadas, ¿cómo podría haber sabido que mi alma había sufrido aquella desgracia?

No se suponía que fuera así.

Me negaba, me negaba rotundamente.

Yo era completamente autosuficiente.

Estos sujetos de trajes brillantes pero corazones oscuros asaltaron mi tienda. Llevaba apenas tres semanas trabajando allí, el negocio había abierto sus puertas hacía apenas un mes. Era la oportunidad perfecta para mostrar mis capacidades. Años enteros invertidos en mi excelente diplomatura y certificados que validaban mis estudios sobre joyas y orfebrería.

Todo mi esfuerzo se vio despedazado por dos rufianes de la clase más detestable abusándose del mundo de los emprendedores. Yo había sido víctima de una nefasta situación.

Y, para colmo, uno de los sujetos me hacía sentir escalofríos y ponía mis piernas a temblar.

Sabía que su nombre era Taehyung. Lo supe en cuanto me detuve a mirar su rostro, y fue cuando todas esas emociones extrañas me invadieron como si se tratara de una enfermedad infecciosa.

Sí, admito que llegué a temer por mi integridad. Nunca se sabe qué esperar de personas así, por lo que mostrar sumisión y obediencia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, y yo valoraba demasiado mi vida.

Tanto, que cuando mencionaron la palabra «secuestro» no tuve más opción que seguirlos y dejarme raptar. Era la serie de eventos más desafortunados que me ocurrían en veintisiete años.
Me obligaron a dejar todo lo más ordenado posible, aunque no quedaran joyas en la tienda. El tercer ladrón apareció con un conveniente bolso que sirvió para que terminaran de guardar todo lo que querían.
La impotencia que sentí me apretó los músculos de todo el cuerpo.

Cerramos la joyería como si ésta dejase de atender por la jornada, y subí al vehículo que me indicaron, en el cual llegó el tercer cómplice.

El día había sido un fiasco. Yo, atrapado en un coche apestoso cuyo conductor era compañero de los dos insolentes que irrumpieron mi tranquila cotidianidad. Los tres farfullaban y gritaban como si estuviesen en aprietos.

Oh sí, mis queridos amigos. Ustedes se pudrirán en la cárcel.

No sabía los nombres de los que iban en los asientos delanteros. Sólo conocía el de Taehyung, el sujeto que no dejaba de mirarme. Su aspecto era el de un hombre joven, aunque tenía ciertos rasgos de niño. Su cabello dorado lucía prolijo, probablemente como nunca antes. Tenía la piel bronceada y cejas pobladas, y sus ojos eran luminosamente azules. Su boca tenía forma de corazón, seguramente asocié esa comparación después de que me ayudara a reincorporarme. Cómico, me apuntó directo a la cabeza y luego se encontraba babeando por mí.

No quisiera detenerme a recordar las inexplicables y repentinas sensaciones que se apoderaron de mi cuerpo cuando conectamos miradas. En síntesis, tuve calor, olfateé menta, vi un resplandor azulado en su cuerpo, y escuché música de cámara.

El sujeto violento iba junto al que conducía como si estuviese jugando un videojuego.
No tenía idea de qué planeaban hacer conmigo ni a dónde nos dirigíamos. Tuvieron la osadía de confiscar mi teléfono y el reloj que obtuve como obsequio de bienvenida al ser aceptado en la joyería de la señora Wong, una estimada amiga de mis padres, quien dedicó buenos años de su vida a emprender en el mundo de la joyería. Ahora, su nueva sucursal era robada en menos de un mes de tiempo en el mercado.

Me mantenía quieto en mi sitio, pero con todo el ajetreo del coche y las calles sin asfalto, me resultaba difícil. Taehyung me aseguró que no me lastimarían, pero lo último que yo podía hacer era confiar en la palabra de alguien que estuvo a punto de asesinarme.

Mi única opción era seguir la corriente.

Y encontrar una oportunidad para escapar.

❣❣❣❣❣❣❣

Bienvenidxs a mi nuevo fanfic :')

Nos espera un camino no tan largo, con emociones diversas y narrado desde primera persona tanto para Taehyung como para Seokjin -algo que no había hecho hasta ahora-

En realidad no iba a publicarlo todavía pero no resistí.

Noviembre es un mes muy movido a nivel académico y a nivel personal también, pero sigo escribiendo y sigo trabajando en mis otros fics. Gracias por la paciencia.

Nos leemos pronto. Buena semana♥♥♥

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