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4. I can hear you.

Protagonistas: Midoriya Izuku y Todoroki Shoto.

Advertencias: Es fluff, como todo lo que escribo sobre Tododeku. ¿Decir que es BL es necesario?

Palabras: 3900.

Todos tenemos malos días en los que todo resulta como la misma mierda, incluso cuando crees que tu vida al fin va como quieres, e Izuku Midoriya lo sabe a la perfección, porque ha tenido cientos de esos días. El día de hoy por ejemplo, estando en su mejor momento como héroe número ocho de Japón y apuntando al número uno lo más pronto posible, no está trabajando tan bien como quisiera y la frustración solo lo entorpece más.

Un villano produjo una explosión que destruyó varios edificios a la redonda, llevaba más de la mitad del día evacuando civiles luego de haber atrapado al culpable. Todas las agencias de la ciudad enviaron equipos para ayudar, así que había vuelvo a ver a compañeros de UA que hacía mucho no contactaba más allá de memes en redes sociales, no fue la mejor forma de reencontrarse pero así era su trabajo.

—Dynamight, el último piso ya está despejado —informó a su compañero a través de la radio, mientras volvía a barrer la mirada a su alrededor y caminaba rápido en la estructura temblorosa—. Daré un vistazo rápido de nuevo mientras bajo.

—Apúrate, esta mierda no parece poder soportar más y no pienso cargar con tu trasero roto.

Solo soltó una risa sin responder, bajando al siguiente piso. Al menos podía apreciar el hecho de que Kacchan pensó en ayudarlo a salir... o algo así.

—Ayuda.

En el quinto piso, Izuku creyó escuchar algo. Pero tan pronto como se giró para intentar encontrar la fuente del sonido, todo el edificio volvió a estremecerse y al final del pasillo el techo se vino abajo.

— ¡Por favor! ¡Ayuda!

La persona gritó con fuerza esta vez, e Izuku no dudó en lanzarse hacia la habitación junto al techo desmoronado.

El lugar parecía una biblioteca, ahora destrozada y sin uno de los muros que daba a la calle. En una esquina, donde se acumularon los estantes y libros caídos, se encontraba una mujer atrapada que no lograba sacar las piernas. Además, ella parecía haberse herido con la explosión de las ventanas, rodeada de pedazos de vidrio.

Izuku actuó rápido, despejando sus piernas mientras le daba palabras de aliento.

—Tranquila. Te sacaré de aquí en un segundo —Empujó el último estante, haciendo a un lado un montón enciclopedias. Al fin pudo ver las piernas de la chica, sintiendo un poco de alivio al notar que ella se movió un poco, y tal vez sus heridas no iban más allá de golpes y cortes—. Voy a cargarte, ¿está bien?

Ella soltó un grito ahogado, abriendo la boca para explicar algo, pero el edificio volvió a temblar.

— ¿Deku? ¿Estás arriba todavía?

— ¡Sal del edificio, Deku de mierda!

La voz preocupada de Todoroki fue interrumpida por blasfemias de Bakugo, amenazando con comenzar la demolición incluso si él no salía.

Izuku solo pudo chasquear la lengua y tomó a la joven en brazos —Lo siento, tenemos que salir ya.

Comenzó a correr hacia el lugar donde ya no existía una pared, luego saltó y se dispuso a usar flotar para evitar una caída en picada. Durante unos segundos, pudo permanecer en el aire mientras escuchaba a Katsuki comenzar la demolición controlada antes de que el edificio afectara al vecino, y se giró para darle una de sus sonrisas tranquilizadoras a la mujer.

Ella seguía con una mirada de horror, moviendo sus manos para sujetarse del cuello de Midoriya. Cuando la piel de su cuello hizo contacto con la de ella, algo hizo cortocircuito dentro de Izuku.

— ¡Oh por Dios! ¡Lo siento! —la voz de la civil sonaba lejana, y Midoriya vio que sus ojos estaban casi blancos. Probablemente activó su don sin querer.

Podía sentir el viento golpeando todo su cuerpo, pero nada se comparaba con el infernal dolor de cabeza que lo llenó. Quiso ignorarlo, al percatarse de que dejaron de flotar y ahora caían al vacío, pero apenas podía controlar al OFA. Sus propios pensamientos nerviosos se estaban mezclando con otros, con una voz muy parecida a la de la mujer en sus brazos.

Intentó usar black whip y sostenerse del edificio de al lado, pero no calculó bien y terminó arrancando un pedazo de concreto que voló hacia el otro lado. Al menos allí ya no había civiles.

Y entonces un cuerpo chocó contra el costado de Izuku, un par de brazos lo rodearon y la caída se detuvo. Cuando exhaló, pudo ver el vaho de su aliento, y el frío filtró su traje. En especial cuando la persona que lo atrapó habló contra su nuca.

—Izuku, ¿estás bien?

Oh, los labios de Shoto fueron lo último que sintió antes de desmayarse.

Cuando volvió a despertar, el dolor tras sus ojos había mermado, y apenas podía despegar los párpados para distinguir que se encontraba en una habitación de hospital. Gimió mientras se acomodaba, no podía moverse demasiado debido al golpe de cansancio tras doce horas de trabajo sin pausa.

— ¡Señor héroe! Lo siento tanto.

Se asustó un poco al descubrir que no estaba solo, y no pudo evitar echarse para atrás mientras dirigía la mirada hacia la joven a su lado.

—Ah, eres tú —balbuceó, su voz sonando ronca. Debió estar un buen tiempo inconsciente. Notó que ella estaba parada a una distancia prudente de su cama, con las manos juntas al frente y una expresión de arrepentimiento en su rostro—. ¿Estás bien? No resultaste herida en la caída, ¿verdad?

— ¡Ay por favor! ¡Fue usted quien estuvo inconsciente seis horas! —lloriqueó—. Agradezco tanto que me haya ayudado, y al mismo tiempo me apena.

Su labio inferior tembló. E Izuku quiso hacer lo mismo con solo verla tan angustiada.

—Hey, tranquila. Estoy bien... ¿Cómo te llamas?

—Soy Akira, señor... Tengo algo que decirle —da un paso al frente, apenas—. Cuando me ayudó a bajar, accidentalmente activé mi don contra usted.

Izuku solo asiente, acomodándose para quedar sentado contra el respaldo de la cama. Se rio un poco.

—Eso pude notarlo.

Akira soltó un gemido lastimero.

— ¿Tu peculiaridad provoca dolores? No te preocupes, ya está pasando.

—Oh, no son dolores precisamente —el tono de la joven apagó la sonrisa de Midoriya—. Mi don se llama Conexión, puedo escuchar los pensamientos de las personas tras tocarlos.

Eso es genial, fue lo primero que pensó Izuku, procediendo a profundizar al respecto en su mente, llevándose una mano a la barbilla.

—No es tan genial como parece.

Se exalta y la mira con los ojos muy abiertos — ¿Escuchaste eso?

Ella se sonroja.

—Sí, pero no es como que escucharé todos sus pensamientos, señor. Ya puedo controlarme y evitar escucharlos todos.

Midoriya asiente, y le dedica una mirada confundida a la joven.

— ¿Qué es lo que te preocupa entonces? Tu don debe tener un límite de tiempo, ¿no? —la joven asiente—. Bueno, ya terminará y todo estará bien.

—Eso no es lo que me preocupa. Es que lo activé estando fuera de mis cabales, intenté decirle que no me tocara en el edificio y buscar mis guantes, pero todo pasó tan rápido —Akira suspira derrotada—. Las veces que esto sucede, las personas afectadas también pueden escuchar los pensamientos de otros por un tiempo indefinido.

Digiriendo la información, la mano derecha de Izuku regresa a su barbilla. Bueno, nada quitaba que aquello seguía resultándole genial. Un don como este sería útil en investigaciones de la policía, para interrogatorios.

—No sé si seguirá activo en usted, solo quería pedirle que me dijera si sufre algún efecto secundario —la joven al fin termina los metros que los separaban, y estira un pedazo de papel con sus datos escritos. Hace una reverencia innecesaria ante la perspectiva de Izuku, y vuelve a sonrojarse de la pena—. No tengo una forma exacta para ayudarlo, ¡pero prometo hacer mi mejor esfuerzo! Puedo hablarlo con mi médico.

Sonriéndole, Midoriya guarda la hoja junto a lo que parecía ser su bolso para emergencias a un lado de la cama.

—Prometo decirte si algo pasa, pero no creo que sea una experiencia terrible. Suena interesante... ¿Entonces se activa con el tacto?

—Así es, aunque cuando lo traslado a terceros suele ser menos predecible. Una vez una amiga pudo escuchar los pensamientos de todo un grupo de personas en la misma habitación —Akira se rasca la nuca con una mueca—. Señor Deku, a decir verdad escuchar los pensamientos de otros no es tan genial como parece.

Lo mira a los ojos, en ellos hay toda una historia escondida que avala sus palabras.

—Podría abrumarlo, podría escuchar cosas que no quería saber o que no estaba listo para descubrir. Ojalá no pase por eso.

—Gracias por tu preocupación, Akira.

Cuando la joven se retiró, y una enfermera apareció para revisarlo, Izuku realmente pensó que el efecto desapareció mientras estaba inconsciente. Pues la profesional tocó sus brazos y revisó las heridas en sus piernas, pero no pudo escuchar lo que esta pensaba.

No puede decir que no estuvo aunque sea un poco decepcionado al respecto.

—Así que ahora escuchas pensamientos ajenos. Eso resulta espeluznante para un acosador como tú —La repentina intromisión de su amigo de la infancia hizo que Midoriya soltara un gritito del susto.

— ¡¿Kacchan?! ¿Estuviste allí todo el tiempo? —preguntó mientras empujaba la cortina que dividía sus camas.

Allí estaba el rubio, postrado en la cama con ambas piernas enyesadas, y un collarín. Sus ojos carmesí le dieron una de sus usuales miradas asesinas.

—Deku —escupe su nombre, y mientras seguía viendo lo herido que se encontraba el chico, Midoriya hurgó en su memoria buscando la razón por la que estaba así—. Dime, ¿puedes escuchar mis pensamientos ahora?

Oh. El recuerdo de él lanzando un pedazo de concreto a la nada llegó a su mente. Tragó saliva de inmediato.

—No necesito escuchar tus pensamientos para saber que quieres matarme, Kacchan —susurra.

Lentamente devuelve la cortina a su posición anterior.

— ¡Mierda Deku! ¡Mírame, idiota! ¡Juro que te mataré en cuanto me saquen esta mierda!

Se acurrucó en su cama mientras las enfermeras ingresaban al cuarto para tranquilizar a Katsuki. Tuvieron que sedarlo porque si seguía moviéndose así, ralentizaría su recuperación.

Al menos Izuku podría salir pronto, tras un examen general y la promesa de tomarse al menos dos días de descanso antes de volver a patrullar.

***

Era de noche cuando salió del hospital, hablando por teléfono con Mirio.

—Puedo caminar, no te preocupes.

—No digo lo mismo de Bakugo—la risa escandalosa del rubio llenó la línea, y no pudo evitar reír un poco también—. Ok, no le digas que dije eso... Mañana le enviaré flores.

—Va a odiarlo, casi tanto como me odia a mí ahora.

—Nah, ese odio no es comparable —Mirio suspira, todavía divertido—. Me alegra que al menos ambos salieron vivos. Y no pienses mucho en Bakugo, fue un accidente, los médicos dijeron que estaría como nuevo en menos de una semana.

Un estremecimiento cruzó el cuerpo del chico.

— ¿Se supone que eso debe consolarme o asustarme?

—Prepárate, amigo. Y asegúrate de que su reencuentro no sea en la agencia, estamos con corto presupuesto.

Tras un poco más de charla, corta con su amigo y sigue su camino hacia la parada de autobuses. Al menos estaba a solo media hora de su apartamento, solo quería llegar y dormir hasta tarde.

Oh, él está bien. La voz repentina sonando en su cabeza lo hizo detenerse, giró sobre los pies hasta que se encontró cara a cara con su amigo.

Todoroki vestía de civil, y las luces nocturnas hacían un algo con su rostro que lo estaban favoreciendo demasiado para el bienestar de Izuku. El de cabello bicolor lo miraba con alivio, y una sonrisa danzando por sus labios.

—Izuku, me alegra verte consciente de nuevo —le dice, caminando hacia él viéndose todo genial con su traje casual color azul oscuro.

Y Midoriya acababa del salir del hospital, lo sabe, pero igual se sintió un poco desentonado con su vieja camiseta con un "pijama" estampado en ella, y los pantalones holgados que sufrieron mucho en el lavarropas. No es como que su bolso de emergencia cargara trajes, pero es que...

Ah, como sea. No era la primera vez sintiéndose nervioso alrededor de Shoto.

Qué alivio. Qué alivio.

—Oh, sí —dice, sonriéndole a su amigo—. Solo tuve unos golpes, gracias a ti.

Lo haría mil veces más.

¿Cómo hacía Shoto para hablar sin mover los labios?

—No hay nada que agradecer. Somos amigos. Habrías hecho lo mismo.

El pecoso ríe y asiente mirando al suelo.

Es tan hermoso.

¿Huh?

Vuelve a mirar hacia el más alto, Shoto no ha despegado los labios y sigue mirándolo sonriente.

Quisiera abrazarlo.

Un momento... ¿podría ser?

Recuerda que antes de desmayarse, la parte de atrás de su cuello había entrado en contacto con los labios de Todoroki mientras este le hablaba.

Quiero besarlo.

Se sonroja hasta las orejas, haciendo cortocircuito una vez más.

— ¿Izuku?

Oh, Akira tenía razón. 

***

Esa noche, el viaje a casa acompañado de Shoto fue toda una odisea para Izuku, porque cada cosa que Todoroki pensara, sonaba de inmediato en su cabeza, y provocaba que su corazón latiera sin control, y sus manos fueran más torpes de lo normal. En especial cuando su amigo insistió en pasar por comida antes de ir al apartamento.

Y claro, no es como que dejará que el más alto pagara la comida y simplemente se fuera después de dejarlo en la puerta del apartamento, así que lo invitó a comer antes de que fuera a su casa.

No era la primera vez que Todoroki comía con él en su apartamento, pero si la primera vez que escuchaba sin filtros lo que el otro pensaba al ver su alrededor.

Tal vez debí pasar a limpiar y preparar todo antes de que regresara... Aunque no tengo la llave, ¿es muy intrusivo proponer tener llaves del apartamento del otro?

Izuku apenas podía recalentar lo que compraron sin poner caras ante lo que escuchaba, pero no podía hacer nada con el sonrojo en las puntas de sus orejas.

Dios, Todoroki tenía razón, su apartamento estaba hecho un desastre. Llevaba mucho sin limpiar, la última vez que lo hizo fue porque Katsuki lo fue a buscar y le gritó que vivía en un chiquero.

Si viviéramos juntos no sería tan complicado.

El par de palillos que llevaba se le cayeron ante esa idea, y Shoto seguía impasible mientras acomodaba el resto de los cubiertos. ¿Hola? Midoriya Izuku está teniendo una crisis acá.

— ¿Estás bien, Izuku?

No.

—Claro que sí —le da una sonrisa brillante—. Buscaré otros palillos, ya regreso.

Shoto podía ser silencioso por fuera, pero por dentro no se callaba.

No parecía tener mucho en el refrigerador, y estará en casa hasta que se recupere, debería comprar provisiones.

Quiso decirle que no era necesario, e iniciar toda la explicación de que lleva la última hora y media escuchando sus pensamientos, pero no pudo. Ya sabía demasiado para comunicárselo, y prefería tragarse todo antes de avergonzar a Todoroki. Tal vez se lo diga en un futuro lejano... o nunca.

— ¿Qué harás mañana?

—Posiblemente dormir hasta el mediodía —le responde con una risa sincera. Shoto asiente, bajando sus palillos para prestarle atención—. Luego iré al mercado y volveré a casa para ver televisión hasta volver a quedarme dormido.

Izuku suspira y se recuesta en el respaldo de la silla.

—Hace mucho que no pensaba en dormir tanto.

—Te lo mereces, llevas mucho tiempo trabajando sin parar.

Y después de la última misión, solo merece quedarse en casa y ser mimado.

El de cabello verde comenzó a toser y golpearse el pecho, para disimular su pánico y el sonrojo apoderándose de su rostro.

¿Todoroki estaba pensando en mimarlo? Nunca había imaginado que sería de ese tipo.

Dang. Mentira. Midoriya sí había pensado en ello, en especial durante el enamoramiento en sus dos últimos años de UA, antes de convertirse plenamente en profesionales y empujar esos sentimientos a una esquina para enfocarse en su carrera.

Ya pasaron cinco años, todavía se reía como colegial cuando Todoroki sin querer hacía una broma que sacaba de quicio a Bakugo. Y hoy descubrió que el chico, en su mente, es mucho más de lo que había creído.

Pensando constantemente en el bienestar de Izuku, o en cosas triviales como preguntándose si cerró bien una de las ventanas en su apartamento, una vez más pensando en Izuku para decir que se veía hermoso.

Nunca antes alguien había dicho, o en este caso pensado, que se veía hermoso tantas veces en corto tiempo. Además, las pocas veces que Shoto se lo dijo en voz alta, casi explotó de rubor, no estaba preparado para algo como esto.

—Dejaré de quitarte tiempo. Que tengas buena noche, Izuku —le dijo un rato más tarde, dirigiéndose a la salida.

En la puerta, ambos se quedaron torpemente mirándose bajo el umbral, como si fuera que no se despidieron ya tres veces en el trayecto desde la cocina hasta allí. Todoroki parecía querer decir algo, pero volvía a cerrar la boca.

Izuku ya sabía, lo escuchó en sus nerviosos pensamientos, y por lo mismo no podía abrir la boca tampoco.

Más tarde, se quedó mirando la corta conversación que tuvieron cuando le preguntó al heterocromático si llegó bien, y este lo mandó a dormir. Midoriya sonrió, decidiendo que luego de esta noche su enamoramiento platónico con su amigo ya no era tan platónico, y que tenía esperanzas.

También que debía preguntarle a Akira cuánto tiempo más escucharía al chico pensar en abrazarlo y besarlo, porque no podría sobrevivir a más de eso, no cuando quería hacer lo mismo.

***

¿Podía ser que Izuku tenía secuelas de la última misión? Todoroki lo vio a lo lejos mientras daba su patrulla por la zona; tal y como dijo anoche, el chico fue al mercado para comprar suministros. Y Midoriya brillaba usualmente, pero ahora la sonrisa en su rostro no se apagaba, incluso cuando miraba el precio de la fruta que últimamente solo había subido.

—Y esta mañana quise ver a Bakubro, pero cuando entré al cuarto lo vi lanzando flores a la cara de Lemillion. Nunca antes pensé en las posibilidades de una escena como esa —le comentaba Kirishima a su lado, eran de diferentes agencias, pero ese día sus patrullas se superponían en la misma zona.

— ¿Entonces debería mandarle una ronda de flores? —Shoto lo dijo con cara seria, pero estaba bromeando, y el pelirrojo se rio enviando su cabeza hacia atrás.

—Ah, ¿viste a Midoriya? ¿Cómo está? Bakugo me dijo que cuando despertó ayer ya se había escapado, planea volarlo por los aires en cuanto lo encuentre.

Todoroki chasquea la lengua, siguiendo con la caminata mientras miraba cada esquina de la calle.

—Está bien. Y no fue su culpa, Bakugo no fue lo suficientemente rápido —Una idea surca su mente—. Debería poner eso en la tarjeta de las flores.

— ¿Te encanta coquetear con la muerte? Dios, mejor solo coquetea con Midobro en su lugar. Es más seguro.

El héroe medio frío y medio caliente se torna completamente caliente, con el rubor apoderándose de su rostro mientras su amigo reía entre dientes.

Bueno, ha intentado hacerlo, pero es un poco difícil cuando no es capaz de decir en voz alta lo que piensa. Comentarle a Izuku que se ve bien, y que suene casual, implica toda una preparación previa; al igual que todas las veces que propuso ir a cenar juntos, Shoto necesita tener un plan seguro al que aferrarse para que las cosas salieran bien.

Le gustaría tener un plan al que aferrarse para decirle que le gusta, pero no se le ocurre nada y no quiere ser demasiado ostentoso, ni incomodar al otro; no quiere presionarlo a corresponder confesándose en una cita de un restaurante caro, pero tampoco quiere destapar sus sentimientos mientras comen fideos instantáneos. De todas formas, es un tanto difícil para Shoto ordenar sus emociones y luego compartirlas.

Las palabras se quedan cortas para lo que piensa de Midoriya. Fue la persona que lo ayudó a aceptar su poder, y convertirse en una mejor versión de sí mismo, también ha sido el amigo más cercano y leal que ha tenido. Ambos se acompañaron en estos años de lucha y recuperación, no cree que haya una forma de resumir todo eso en palabras.

Y últimamente solo quiere estar cerca del otro, abrazarlo y besar sus mejillas pecosas. Shoto no es una persona de piel, bueno, pensaba que no lo era, hasta que comenzó a querer sentir la piel caliente de Izuku contra la suya, o recostar la cabeza contra su esponjoso y suave cabello.

— ¿Sho-chan?

Parpadea, girando para encontrarse con el dueño de sus pensamientos últimamente. Se había quedado tan inmerso que olvidó que fue a su casa para ver unas películas y hacerle compañía.

Solo los alumbraba la luz del televisor, y un poco del alumbrado público que llegaba a traspasar las cortinas al otro lado, pero los ojos verdes de Izuku seguían siendo como reflectores. Grandes, brillantes, y bellamente rodeados por gruesas pestañas.

Eran encantadores, como todo Midoriya Izuku.

Distingue un cambio de color en las mejillas del más bajo, quien baja la mirada al suelo pero una sonrisa se logra ver en sus labios.

—Perdón, ¿Me decías algo?

—Solo pregunté si te gustó la película, te quedaste mirando la pantalla mucho tiempo.

Rascando su mejilla, y avergonzado, Todoroki responde.

—Ah, sí. Estuvo linda.

No había prestado suficiente atención y no recordaba ni la mitad de lo que sucedió.

Izuku suelta una risa.

Entonces, el ambiente se sintió muy íntimo, con el volumen bajo de los eternos créditos de la película, la canción era bonita. Además del sonido de la ciudad, que entonces no importaba mucho porque el corazón de Shoto se aceleraba al notar lo cerca que estaban.

Podía sentir el calor corporal del otro en su costado.

Y se preguntó, ¿podría ser un buen momento para decirle sobre sus sentimientos? Ambos eran héroes profesionales con una carrera estable a estas alturas, dentro de los diez mejores. Entendía que todavía tenían mucho que recorrer, pero amaría hacerlo a su lado.

¿Midoriya estaría de acuerdo? ¿O tal vez debería esperar un poco más? ¿Y si mejor prepara algo para otro día que tengan libre? Tal vez deba cocinarle katsudon y...

Su hilo de pensamientos y respiración se cortaron al sentir un par de dedos sujetándolo gentilmente de la barbilla, se quedo quieto viendo el rostro de Izuku aproximarse hasta que era capaz de sentir su respiración chocando contra sus labios. De cerca, podía distinguir las pecas del chico incluso en aquella casi oscuridad.

—Ahora es un buen momento —le dijo, Shoto tragó saliva porque si tan solo se movía un poco, podría unir sus labios—. Si es lo que quieres, bésame.

Aunque las palabras eran audaces, Midoriya estaba hecho un manojo de nervios, lo supo cuando pasaron cinco segundos con el heterocromático procesando la información y el chico casi vaciló.

No podía permitirlo, así que se apresuró en moverse hacia el frente y dirigir sus manos a la parte trasera de la cabeza de Izuku. Lo sostuvo con cariño mientras acariciaba sus labios, y las manos del chico de cabello verde descansaban sobre su pecho, donde su corazón estaba teniendo una fiesta.

Todoroki descubrió que a veces no necesitas decir mucho para comunicarte, en especial cuando la otra persona lleva todo este tiempo escuchando lo que piensas. 


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