~ 3.5 ~
Así que, después de decidir que lo mejor era ser un poco más egoísta, Jungkook logró sobrellevar esos momentos horribles en el Mundo Nuevo.
Habló (más bien peleó) con Jimin. Aceptó la ayuda y compañía de Taehyung. Obtuvo rechazo por parte de sus supuestos amigos, se emborrachó y recibió a Tae ebrio. Luego hablaron, rieron, y bailaron.
Y solo entonces Kook tomó consciencia de lo similares que eran su novio y su amigo. Jimin y Taehyung eran personas diferentes, pero con ciertos rasgos parecidos en personalidad. Eso le resultó gracioso y curioso a la vez, porque sería extraño que se hubiese enamorado de un sujeto que se parecía a su mejor amigo.
Jimin y Taehyung quizás no eran tan diferentes, pero Jungkook estaba seguro de que nadie podía compararse a Jimin. Pasar tiempo con Tae le ayudó a entender, también, que había sido excesivamente duro con su novio por lo que había ocurrido con Hoseok. Y mientras más lo pensaba, más entendía que no podía ser indiferente a aquel malestar producido por estar distanciado de él.
Audio 1: "Jimin..."
Audio 2: "Jimin, escucha, yo... Quiero hablar contigo"
Audio 3: "Necesito verte. En verdad, en verdad fui un idiota. Sé que tengo millones de defectos, pero tú sin embargo me aceptas como soy, y yo te juzgué como si no te conociera. Lo lamento mucho"
Audio 4: "Por favor... Contéstame."
Lunes.
Jungkook tenía puesto los auriculares y acababa de reproducir todos los mensajes en formato de audio que le había enviado a su novio, entre el domingo y el día de hoy.
Empezaba a desesperarse. La aplicación de mensajería dejaba ver que su novio ya los había escuchado, pero todavía no recibía respuesta. ¿Jimin no quería verlo?, ¿Qué haría él para revertir esa situación?... ¿Y si el mundo acababa y ellos dos nunca volvían a reconciliarse?
Soltó un suspiro de desencanto. Estaba en el hospital, sentado en una fila de asientos junto a otros pacientes, y ése no era el mejor ambiente para continuar enviando audios de su desesperación a Jimin.
Taehyung acababa de entrar. En su control, debería informar sobre los efectos adversos de la medicación que tomaba, y el rubio estaba convencido de que recibiría medicinas nuevas. Jungkook se había ofrecido a acompañarlo. Quería estar al tanto de su condición.
Mirando hacia la puerta por la cual su amigo había desaparecido, decidió que trataría de darle espacio a su novio. Quizás era demasiado pronto.
Vida💘:
Jungkook, perdona.
15:17 PM
Tuve una clase extra, por eso no contesté.
15:17PM
Cuando el menor leyó su nombre completo escrito, hizo una mueca. Jimin no solía referirse a él de aquel modo tan formal.
Kookie💓:
Descuida.
15:18 PM
¿Podemos hablar?
15:19PM
Bastante directo, pero Jungkook estaba ansioso.
Vida💘:
Te llamaré en diez minutos.
15:19 PM
Kookie💓:
No puedo hablar ahora. Estoy en el hospital.
15:20 PM
Vida💘:
¿Estás en un hospital? ¿¡Qué te sucedió!?
15:20 PM
Kookie💓:
Nada. Estoy acompañando a Taehyung, viene a control
15:20 PM
El siguiente mensaje tardó un poco más en llegar, probablemente porque decirle que estaba con Tae no había sido la mejor idea.
Vida💘:
¿Él está bien?
15:23 PM
Kookie💓:
Sí, por fortuna
15:24 PM
Vida💘:
Entonces avísame y te llamaré en cuanto salgas
15:24 PM
Kookie💓:
Bien. En cuanto salga
15:25 PM
No valía la pena discutir por quién llamaría a quién, por lo que el menor se conformó. Ya era demasiado bueno que Jimin accediera.
Kookie💓:
Quiero verte. Te extraño
15:25 PM
La melancolía se apresó momentáneamente de su corazón, y sintió que necesitaba demasiado sujetarse a esas pequeñas manos tibias que su novio tenía.
Era un pésimo novio. Y de no ser por Taehyung, estaba seguro de que también era un mal amigo.
Sostuvo el teléfono mientras esperaba con los ojos clavados en la pantalla.
Vida💘:
También te extraño
15:26 PM
Jungkook sonrió conmovido. Se dejó caer contra el respaldo de su asiento, y suspiró con cierto alivio. Jimin todavía era demasiado bueno con él.
Taehyung salió del consultorio sosteniendo papeles en las manos, y Jungkook se puso de pie de forma automática.
Cuando el rubito se acercó a él, reparó en su semblante entristecido.
—Hyung... ¿Todo bien? —preguntó poniendo una mano en su hombro.
—Algo así... Debo ir a comprar todo ésto —Tae miró fijamente el papel con anotaciones.
El siguiente llamado se realizó con una señal sonora y el número se proyectó en la pantalla grande que colgaba de la pared. El movimiento de personas continuaba, y los pacientes se alteraban como si todos fuesen a ser llamados en ese mismo momento.
—Vayamos entonces —dijo el castaño claro para empezar a caminar, su brazo en la espalda de su mejor amigo.
Taehyung obedeció. Lucía particularmente desanimado.
Salieron del edificio y Jungkook no tardó en hablar.
—¿Qué sucedió?, ¿Cómo estás?
—La palabra no sería "bien" —suspiró el rubio—. Uhm, he cambiado de antibióticos otra vez. Y tengo más suplementos y vitaminas agregados. Hay algo más, se supone que me ayudará a recuperar mi peso.
—Compraremos todo.
Para ese momento, Taehyung ya le había explicado al más joven sobre su problema con la alimentación, su peso, lo difícil que le resultaba comer con normalidad, y el problema económico por el que pasaba.
—Nada de "compraremos" —replicó el mayor—. Puedes acompañarme, pero no quiero que pagues nada.
—Hyung, no seas así...
—No, Jungkook. Estoy hablando en serio —el menor presionó los labios, dudoso—. Tengo lo suficiente —comentó Taehyung, con la intención de tranquilizarlo.
—¿De verdad?
—Sí, de verdad.
Cuando estuvieron en el interior de la farmacia, Jungkook se mantuvo a un costado, tras buscar en internet el nombre de los medicamentos que compraría su amigo, y detenerse a leer los efectos adversos de cada uno. Taehyung en el Mundo Viejo rara vez tomaba medicación, ahora, en cambio, tenía un montón de indicaciones y horarios debido a las píldoras.
Taehyung estaba en la fila, haciendo cuentas rápidas sobre lo que le quedaría de dinero y cómo debería administrarlo para llegar debidamente a fin de mes.
Al salir, Jungkook avanzó a su lado sin despegar la vista de su teléfono, tras quitarle la bolsa y comprobar que había escrito bien los nombres de las medicinas.
Caminaron a la par mientras el mayor lo miraba con curiosidad esperando a que respondiera qué estaba haciendo.
Esquivaron a las muchas personas que transitaban por las calles.
De repente, Jungkook sintió una presencia imponente que hizo que comenzara a buscar a su alrededor. Un muchacho de cabello negro, esbelto, vestido con una chaqueta que parecía costosa, cargaba una pila de papeles. Jungkook divisó con sorpresa el rostro de uno de sus conocidos: Kim Namjoon.
El sonido de muchas hojas deslizándose por el piso atrajo momentáneamente la atención de los pocos que pasaban cerca, incluido Taehyung. El joven ahora intentaba desesperadamente recogerlo todo, mientras las personas pasaban a su lado sin detenerse.
Kook no fue la excepción. Namjoon estaba allí, era parte del Mundo Nuevo. Su apariencia sí que lucía diferente, y Jeon trató de concentrarse en descifrar qué clase de individuo era tras sentir esa presencia extraña y ese sentimiento de duda.
Tratando de fingir desinterés y sin mirarlo, se concentró. Kim Namjoon proyectaba una luz similar a la de Seokjin, pero mucho más débil, Jungkook podía recordar eso a la perfección. Fue lo que lo llevó a decidir acercarse a Jin en lugar de a él dentro del vagón detenido. ¿Había tomado la decisión correcta?
El rubio miró un momento al sujeto esbelto, con duda.
—Tae, ¿qué pasa? —lo llamó al notar que se había detenido. Namjoon no parecía una Entidad ni nada similar, pero algo lo volvía claramente perceptible para él. Siendo así, lo mejor era alejarse.
—¿No deberíamos ayudarle? —preguntó Tae sin despegar la vista del muchacho que estaba a unos metros frente a ellos.
—No. Fue por su propia torpeza. Andando —Jungkook retomó el paso como si nada, dispuesto a marcharse cuanto antes. Quizás Namjoon no era una Entidad, pero no iba a quedarse a averiguar qué cosa era.
Taehyung se apresuró a acercarse al desconocido ignorando a Jungkook. Se agachó y tomó una a una las hojas que estaban dispersas por el suelo, ganándose una mirada un tanto avergonzada del -torpe- que había volteado todo.
Jungkook resopló con cansancio. Taehyung nunca lo escuchaba, eso seguía siendo exactamente igual que en el Mundo Viejo. Se cruzó de brazos y decidió esperar al mayor desde donde estaba.
¿Qué le ocurría a Namjoon? De alguna manera era como si él... Podía verlo, incluso oírlo conversar brevemente con Taehyung, pero, aún así había algo extraño en él. Jungkook trataba desesperadamente de entenderlo.
¿Quizás era él la pieza clave que necesitaban Seokjin y la Entidad de nombre Suga?, ¿Y por eso estaban buscándolo?... ¿Realmente existía algo como una "pieza clave" en todo ese disparate alterno?
Jungkook vio que a los dos se sumaba un tercer sujeto mucho más alto y de tez morena. Jamás lo había visto antes.
Lo más seguro era que si Namjoon y Taehyung se relacionaban las cosas acabaran complicándose para él.
—Hyung, ¿ya? —Jungkook se acercó a él, impaciente.
—Sí, perdona... Vamos —Tae se acercó a su lado y retomaron el camino—. ¿Por qué no le ayudaste también?
—Porque no —replicó Jungkook. Era más sencillo decir eso a decir todo lo que intentaba procesar en su cabeza.
—Oye, deberías ser más amable.
—¿Qué gano yo haciendo eso?
—Hacer del mundo un lugar mejor —respondió Taehyung.
—¿Y si no me gusta el Mundo? —Jungkook miró hacia el cielo un momento, entendiendo la ironía de su propia frase.
En realidad, no sabía decir cuál de los dos era más complejo, el Viejo o el Nuevo. Ambos tenían cosas buenas y malas, y Kook no podía inclinarse demasiado por ninguno de los dos.
—Bueno, el Mundo Perfecto no existe —resolvió el rubio, retomando el paso.
—Sí. Creo que ya entendí eso —le respondió con melancolía.
—¿Te ocurre algo, Jungkookie? —preguntó Tae con curiosidad.
—No. Nada —sacudió la cabeza—. ¿Cuánto te costó todo eso? —señaló la bolsa que llevaba.
—Mucho. Espero que valga la pena.
—Lo valdrá si obedeces las instrucciones.
Después, continuaron sin volver a hablar sobre Namjoon, o sobre el Mundo Ideal que definitivamente no existía.
♦♦♦
Jungkook pensó que si sus días dentro de aquel Mundo iban a terminar pronto, lo mejor era tratar de preservar su salud mental y emocional.
Y con Jimin lejos, eso no era posible.
—¿No vas a ir a clases? —preguntó Jimin, confundido. Notó que Kook parecía estar trotando porque lo escuchaba jadear de tanto en tanto aunque estuviesen hablando por teléfono.
—Se me hizo tarde —respondió Jungkook.
Tenía buenas piernas, pero el trayecto desde el hogar de Taehyung hacia la universidad era largo.
—De acuerdo... Sales cerca de las nueve ¿correcto?... ¿Quieres venir a casa? —Jungkook se mordió los labios antes de responder—. Para hablar —añadió Jimin— Si no estás muy cansado, claro.
—Iré —contestó el menor—. Te veré allí.
—Te esperaré.
Tan pronto como colgó, se permitió acelerar el paso e incluso dar algunos saltitos. Una sonrisa se dibujó en su rostro y sus manos cosquilleaban del entusiasmo. Estaba inmensamente feliz de escuchar que su novio deseaba verlo. De saber que lo haría, en apenas un par de horas más.
Jimin tenía un corazón noble que rara vez podía ser rencoroso, era simplemente demasiado para alguien como Jungkook.
Ellos definitivamente continuarían juntos.
♦♦♦
No prestó nada de atención a sus clases.
Se preguntó si hacerlo serviría de algo después de todo.
Mientras sus profesores hablaban, Kook miraba con insistencia sus hojas en blanco y la punta de su lapicera. Todo se volvió insignificante a su alrededor.
¿Tenía sentido estar allí?, ¿seguir pretendiendo que aquel lugar era real?
Jungkook apretó su lapicera. Era real, tan sólida y firme que difícilmente podía percibirla como parte de un Mundo Alterno. Las personas que lo acompañaban en el auditorio también lo eran. Sus voces, sus aspectos y las emociones que tenían. Muchos eran desconocidos para él, pero formaban parte de aquel espacio.
Del Mundo Nuevo.
No veía luces en nadie. No percibía nada fuera de lo normal. Se preguntó si alguna vez volvería a experimentar lo que había vivido esos instantes dentro del tren detenido.
¿Por qué tuvo que pasarle a él?, ¿Quién era?, ¿Un fenómeno?... ¿Un Dios?
Si el Mundo Nuevo y sus condiciones habían sido fruto de sus deseos, ¿por qué no era su Mundo Ideal?... Kook sentía que estaba atrapado dentro de una burbuja.
Las burbujas le gustaban por sus colores a contra luz y su esfericidad. Las recordaba puntualmente cuando era un niño y jugaba en la tina junto a su madre y varios juguetes de plástico, entre ellos un gran dinosaurio y un tigre.
Las burbujas eran lindas, pero demasiado efímeras. Delicadas, tanto, que ante un simple estímulo podían reventar. Él se sentía así. Dentro de algo que era sensible a perturbaciones, y que podía explotar de un momento a otro, sin vuelta atrás.
Hubiera deseado tener más habilidad para poder predecir cuándo sucedería.
Cuando terminó con las actividades en el campus, se apresuró a llegar al hogar de Jimin. No le importó correr un par de calles y quedarse sin aliento. Necesitaba verlo. Necesitaba reparar lo que había arruinado por sus nervios y su inseguridad.
Se detuvo finalmente frente a la entrada, doblándose hacia adelante después de llamar al timbre.
Jimin apareció con un rostro un poco sombrío.
—Luces agotado —fue lo primero que le dijo—. No tenías que forzarte.
—Se me pasará —respondió Jungkook. Revisó por décima vez el teléfono, pero no había ninguna respuesta al menaje que le había enviado a Taehyung para verificar su estado, ¿realmente estaba bien?. Definitivamente insistiría más tarde.
—Adelante... —el pelinegro se hizo a un lado, permitiéndole ingresar en la casa.
Jungkook entró con la mirada fija en el suelo, y se permitió dejar su mochila a un costado antes de sentarse en el sofá, manteniendo la espalda tan derecha como si estuviese en presencia de la directora de su instituto cada que era llamado a detención.
El castaño fortachón solía meterse en problemas cuando estaba entrando en la adolescencia. No era que se dedicara a buscarlos, sino que más bien los problemas parecían perseguirlo a él, y a su temperamento. Como fuera, casi siempre terminaba con la cabeza baja mientras hacía un esfuerzo por mantenerse sentado de forma correcta ante la mujer de presencia amenazante. Por sobre todo, Jungkook odiaba llevar sus problemas escolares a casa. Se sentía terrible el tener que enfrentar la mirada decepcionada de su madre.
Así se sentía él ahora. Una decepción para su novio.
Jimin sabía que en realidad, el que estuviese sentado así era un claro reflejo de sus nervios. Eso, junto al constante mordisqueo en su labio inferior y una mirada que iba desde sus zapatos hasta la alfombra, ida y vuelta.
El menor lucía bastante ansioso.
Y en realidad, lo estaba. Tan pronto como volvió a ver los ojos de Jimin, quiso saltarle encima y decirle que sabía que había sido un idiota con él. Rogar perdón aferrado a sus brazos, y jurar que jamás volvería a comportarse de ese modo.
Sin embargo, el hecho de saber que había cometido un error no dejaba de ser grave. Y aunque estaba casi seguro de que su novio lo perdonaría, él se sentía fatal por haberle hecho daño.
Además, sus clases iban cada vez peor. Los contenidos nuevos estaban a la orden del día, pero él no terminaba de salir de la montaña de trabajos atrasados que lo aprisionaban como si fuesen cadenas. Pesadas y sonoras cadenas. Era capaz de oírlas cuando su profesor repasaba conceptos de clases anteriores sobre los que él no tenía ni la más mínima idea. Sonaban cada vez que comprobaba que le faltaba reforzar fórmulas, memorizar conceptos y entender bien el funcionamiento de los programadores.
Tras haberse pasado el sábado bebiendo, y el domingo en compañía de su amigo; no era de extrañar que sus progresos académicos fueran nulos. Eso, sumado a todo lo que implicaba ser un fenómeno en un Universo Paralelo sufriendo las consecuencias de no haber planificado mejor sus decisiones por estar atrapado en pánico dentro de un tren con gente quieta y luces.
Decidió que le permitiría a Jimin expresarse primero. Estaba listo para recibir quejas, gritos y sermones. Estaba preparado para aceptar las consecuencias de haber dicho todas esas cosas hirientes nombrando a Hoseok.
¿En qué estuvo pensando?, ¿Por qué su novio tenía que soportar sus actitudes infantiles vinculadas al Mundo Viejo, donde Jungkook odiaba al amigo de Taehyung?
Era difícil separar ambos lugares y no sentirse abismalmente pequeño ante la noticia de saber que Jung Hoseok había salido con Jimin. Que, por más que fuese dentro de un Universo Paralelo, ambos habían llegado a quererse, y a hacer todo lo que una pareja hace.
Kook sentía que no tenía oportunidades con Jimin en el Mundo Original, y saber que Hoseok las había tenido lo ponían celoso y molesto. ¿Por qué no podía ser él?, ¿Por qué Jimin se sentía atraído por mujeres y únicamente por dos hombres: Seokjin y Hoseok?
Casi sin darse cuenta, sus ojos se nublaron y su semblante decayó más. Tanto, que apenas notó que Jimin cuidadosamente acercó su mano a su cabello y lo acarició con suavidad.
Como si hubiese estado esperando aquel gesto, Jungkook no tardó en cerrar los ojos y luego acercarse a él, dejándose caer de lado y abrazándole las rodillas. Se sentía un tonto. Un tonto que no estaba seguro de si todo lo que había ocurrido se debía a su buena suerte o a una especie de maldición.
—Lo siento —habló con pena mientras escondía el rostro entre sus piernas.
Jimin amplió su sonrisa, conmovido tras escuchar la vocecita afligida con la que su novio se había disculpado.
—Kookie, te extrañé —admitió, sin cesar el pasaje de sus manos por los mechones, ahora, de su nuca.
—No debí tratarte así... En verdad me comporté como un estúpido —admitió. No podía perdonarse el haber alejado de esa manera al muchacho del que estaba locamente enamorado.
Jimin deslizó las manos buscando su rostro, y al conseguir que su novio volviera a mirarle, se encontró con un Jungkook de ojos enrojecidos que presionaba los labios con tristeza. El mayor volvió a sonreír con amabilidad.
—Te amo —le dijo Kook desde el fondo de su corazón—. No quiero que dudes eso...
—También te amo —respondió Jimin soltándole un momento—. Sé que actué mal. Tuviste razón todo el tiempo. Tengo que aprender a lidiar con mis propios problemas, sin entrometerte a ti.
—No, no es así —replicó Jungkook—. Es todo lo opuesto —sonrió levemente, entrelazándose a sus manos—. Quiero que entiendas que podemos hablarlo. Siempre estaré de tu lado. No temas hacerme saber las cosas que te preocupan.
Los ojitos oscuros de Jimin lo observaron en silencio.
—Te arrastré a esto conmigo, pero sin decírtelo —contestó mientras era sostenido por el castaño claro.
—Y no quiero que dejes de implicarme... Sólo prefiero que me lo hagas saber desde un principio, ¿sí?
—Tuve miedo. In-intentaré trabajarlo —balbuceó Jimin.
Jungkook ladeó la cabeza con pena y ternura a la vez. Incluso Jimin tenía inseguridades, siendo la hermosa persona que era.
—Y yo también lo hubiera tenido de estar en tu lugar —le dijo Jungkook—. Me molesté, y sé que exageré. No quise herirte. Fui desconsiderado —admitió—. Sé de sobra que no tienes malas intenciones. Sé que decidiste actuar así pensando que sería lo mejor para los dos. Lamento hacer que lloraras. Lamento haberme ido sin decir nada más. Lo que dije no estuvo bien. No debí hacerlo —se disculpó nuevamente.
—Entonces... ¿No crees que estoy obsesionado?
—Dios, por supuesto que no —ahora fue el menor quien le sostuvo el rostro entre sus manos—. Tratarte así es inaceptable. Prometo que no volverá a suceder —aseguró—. Yo quiero ayudarte. No importa la situación que sea, ni lo difícil que parezca, podrás hacerlo. Y si necesitas ayuda sólo debes pedirla. Tu bienestar es lo más importante para mí.
Quería ser un buen novio para Jimin.
—Ya no llores... —Jimin se acercó a su rostro—. Los dos cometimos errores. Ahora vamos a esforzarnos por mejorar, y no volver a lastimar al otro, ¿de acuerdo? —sostuvo su mano mientras presionaba los labios para no empezar a llorar también.
El castaño claro asintió con rapidez antes de extender los brazos y acercar a su novio a su cuerpo. Lanzó un suspiro de calma mientras se aferraba al mayor. Hundió su nariz contra su ropa, y disfrutó de embriagarse en su perfume. Las lágrimas cesaron.
No pasó demasiado hasta que Jimin buscó acercarse a sus labios y se fundieron en un cálido y ansiado beso.
—¿Por qué siempre que peleamos tenemos que distanciarnos totalmente por dos o cuatro días? —habló un poco dolido.
—No lo sé —contestó Jungkook—. Pero intentemos que no se repita.
En especial porque sentía que todo podía terminar muy pronto.
Jimin sonrió antes de volver a besarlo, luego se apartó para examinar su rostro con atención. Las yemas de sus dedos se deslizaron desde su sien hasta la punta de su mentón. Su piel era tan suave.
—Kookie, tuviste un día largo ¿cierto?
Jeon encadenó los brazos a la espalda de su novio, y se permitió hundir el rostro en su pecho. Con un leve empujón, ambos estuvieron recostados sobre el sofá.
El mayor resopló una risa. Cada vez que Jungkook quería mimos, era común que buscara acomodarse sobre sus piernas o sus pectorales. Cerraba los ojitos como si fuese un cachorrito somnoliento, y sonreía con bienestar en cuanto él empezaba a pasar sus manos entre sus mechones castaños.
Jimin le deba paz, incluso si no sabía nada. Jungkook consideró hablarle sobre lo que había ocurrido, pero mientras más lo pensaba, más creía que lo mejor era no hacerlo. ¿Quién podría entender una historia tan descabellada sin ninguna prueba? Jimin quizás lo tomaría por loco. Cualquiera que lo escuchara hablando sobre el accidente y los Mundos Diferentes lo consideraría un lunático.
¿Por qué arruinar el tiempo restante junto a Jimin hablando sobre eso? Lo más prudente era guardarse todo para sí mismo y esperar. Esperar a que todo se revirtiera, o explotara, o se desvaneciera como un simple sueño. Incluso podía decir que estaba esperando a la mismísima muerte. Jungkook no sabía a qué estaba enfrentándose, pero estaba convencido de que no sería bueno.
Ojalá pudiese controlarlo. Ojalá encontrara modo de prepararse con mayor certidumbre y no vivir sumergido en las dudas y en el miedo. Cerró los ojos y tragó saliva para calmarse.
—Quiero quedarme aquí —musitó.
Jimin, con naturalidad, respondió.
—Si no mal creo, tu pijama está en el segundo cajón del armario... Y el cepillo extra está en el baño, puedes quedarte.
Era tan inocente y dulce. Kook quiso llorar.
—No "aquí" —aclaró mientras abría ligeramente los ojos—. Sino aquí, donde estoy ahora.
<Donde todo parece estar bien, donde sé que al menos alguien me ama>
—... ¿Encima de mí? —rió animado.
Sintió un cosquilleo cuando el más joven respondió asintiendo con la cabeza, hundiendo el mentón. Sin cesar las caricias, Jimin sonrió enternecido. Jungkook podía parecer hostil y poco sensible; pero en realidad tenía un lado muy adorable.
—De acuerdo, bebé —susurró con afecto—. Quedémonos justo aquí.
Jungkook asintió despacio casi sin moverse.
Deseó poder dormir y olvidarse de todos los problemas y el dolor. La presencia de Jimin parecía sanarlo y él estaba agradecido por eso. Aún en medio de tanta confusión, su novio estaba allí para él.
♦♦♦
Su reconciliación con Jimin vino de la mano junto a largas y necesarias conversaciones, especialmente sobre Taehyung.
Jungkook se aseguró de dejarle claro a su novio que Tae era simplemente un amigo, y una persona que necesitaba mucha ayuda. No desperdició detalles al contarle su historia y todo lo que estaba sobrellevando con su enfermedad y su separación de Seokjin.
Como supuso, Jimin se mostró conmovido y también arrepentido por sus celos.
Jeon no podía explicar absolutamente todo, pero compartir con su novio la carga que implicaba sentirse responsable por Tae le ayudó bastante. Jimin se mostró comprensivo y dulce, y le dijo a Jungkook que estaba haciendo un buen trabajo al tratar de ayudarle a su amigo.
Sabiendo que las personas en la situación de Tae necesitan mucho amor, Jimin estaba convencido de que su novio podía ser el indicado para demostrarle a Taehyung que la vida valía la pena, y que él y muchas otras personas apreciaban su existencia.
Conocía a Jungkook muy bien, así que conocía su faceta dulce y protectora. Taehyung necesitaba rodearse de personas como él. Con eso en mente, alentó a su novio a que continuara cerca de él y le ayudara en todo lo que fuera posible.
Jeon se mostró desbordado y dudoso porque creía que no sería capaz de hacerlo bien, pero Jimin nunca dejó de darle ánimos... Y finalmente Jungkook se atrevió a pedirle ayuda.
—¿Me estás pidiendo que me haga su amigo también?
—¡Sí! —respondió Kook, con una sonrisa sobrellevada.
Jimin se retrajo, un poco confundido. Esa era la primera vez que uno de sus novios lo incluía de aquella forma. Y era algo bueno, ¿no es así?
—¿No va a molestarse si le dices que lo sé todo?
—¿Por qué se molestaría? Sabe que te amo. Fue él quien me aconsejó que buscara hablarte con calma para que arregláramos las cosas.
Ahora fue el mayor quien sonrió alegremente, limpiándole las lágrimas.
—Realmente quieres que lo haga ¿no es así?
El menor asintió, terminando de sollozar.
—Seguramente tú podrás enseñarle cosas que yo no, y podrás corregirme si ves que me excedo de alguna forma. Para mí es fácil perder los estribos... —especialmente porque su hyung se comportaba de forma muy dependiente y sumisa. Jimin sería perfecto para encontrar un balance, y para demostrarle que sus intenciones sólo eran fraternales.
—Eso es porque no tienes demasiada paciencia con nadie —contestó el mayor—. Por el contrario, Tae parece ser tranquilo.
Tae era como un corderito. A veces uno que fingía ser rebelde, y a veces uno obediente y dulce.
—Es adorable —admitió Jeon—. Estoy seguro de que vas a tomarle cariño muy pronto... Pero no más que a mí, ¿de acuerdo? —pidió en un tono inocente.
No podía creerlo, Jungkook nunca pensó que Jimin y Taehyung pudiesen ser amigos, eso era prácticamente imposible en el Mundo Viejo, donde Tae no se molestaba en disimular su desagrado por el amor imposible de Kook.
Pero era bueno saber que ambos podían llevarse bien, aunque fuese en un Mundo Diferente.
—¿De qué hablas?... Yo no fui quien se lo llevó a la cama esa noche —se quejó Jimin al tiempo que arqueaba las cejas.
—No lo digas así —Kook se sintió atacado, jamás, jamás se había acostado con Taehyung—. Dormí en mi propio colchón y todos fuimos felices. Aunque bueno, ahora que lo recuerdo... —mencionó con aire misterioso, recordando que efectivamente se metió en la cama para abrazar al rubio tras verlo tiritando.
—¡Hmm! —Jimin hizo un sonidito reprobatorio—. Te has comportado mal entonces... ¿Admites la culpa?
—Admito que Taehyung es atractivo, y que si tú no te acuestas con él, entonces lo haré yo —lo desafió con una sonrisa malévola.
Mentía. Jamás haría algo así, pero era divertido molestar a Jimin.
—Jeon Jungkook —el mayor le dio una mordida en el lóbulo de su oreja, haciendo que emita un chillido en respuesta—. ¿Qué pasó con tu lado posesivo, eh? ¿Me entregarías en bandeja de plata a alguien más? —quiso saber, siguiéndole el juego para terminar sentándose sobre sus piernas a horcajadas.
—¡Eso ni hablar!, Taehyung tendrá que pasar sobre mí primero...
Jimin sonrió ante aquella determinación, sin embargo, en cuanto se detuvo a mirar a su novio, entendió a qué se refería exactamente con lo de "pasar sobre mí". Le dio un golpe en el pecho mientras Jungkook reía a carcajadas.
Ellos habían forjado su relación sobre pilares firmes en donde podían estar cómodos si bromeaban de aquella forma. Por supuesto, bajo las sábanas, la verdad era más que evidente, y los dos sabían que se pertenecían mutuamente.
Los besos continuaron, y la sensación de alivio que experimentó el castaño claro fue inmensa. Su novio iba a ayudarle. Lo acompañaría. Ellos estaban juntos.
Las cosas pudieron volverse más y más intensas, pero Jungkook quiso tratar una vez más. Sujetó el teléfono, y volvió a marcar el número de su amigo, esperando que le respondiera.
Sí, estar en los brazos del chico de sus sueños lo enloquecía... pero Taehyung era su mejor amigo.
Del otro lado, Taehyung se cubría el rostro ante la insistencia de su amigo. No quería responderle. Su voz, para ese entonces, debía sonar lo suficiente atrofiada por el llanto, y Jungkook lo notaría. Era tarde, estaba tratando de conciliar el sueño, pero ni sus pensamientos grises ni las llamadas del menor parecían querer darle un respiro.
—¿Nada? —Jimin se mantuvo en su lugar, viendo cómo su novio fruncía el ceño.
—Maldita sea —bufó endureciendo la mandíbula—. Le dije que no volviera a hacerme esto —alejó el aparato y tecleó sobre la pantalla—. No puede estar durmiendo, su última conexión fue hace dos minutos —protestó.
Ahí estaba el Taehyung rebelde. Jeon odiaba que no cumpliera su palabra, especialmente en la delicada situación en la que estaba.
—Kookie... —la voz de Jimin fue una advertencia.
—¡Más le vale responder ésta vez! —dijo, antes de volver a colocar el teléfono en su oído.
—Si contesta, no le grites —su novio lo señaló con el índice.
—Le gritaré todo lo que quiera, ¡¿Cómo puede ser tan desconsiderado después de que le dije que no volviera a ignorar el teléfono de ésta forma?! —escupió entre dientes—. Lo mataré, juro que lo mataré en cuanto escuche su vocecita diciéndome "pirdin Jingkiik ni iscichí" —sentenció con voz burlona antes de endurecer sus facciones.
Disciplina, eso era lo que el Taehyung de ambos Mundos necesitaba. Muucha disciplina.
Jimin suspiró resignado.
—Hola... —y el rubio finalmente le respondió.
—¡¡Kim Taehyung, hace más de media hora que intento comunicarme contigo!! —gritó Kook poniéndose de pie.
—Vaya, también me da gusto saludarte —respondió el mayor con desinterés.
—¡¡No te hagas el gracioso ahora, estoy muy molesto!!, ¡¡Te dije que no volvieras a dejar el teléfono sin atención!! ¡¡Te lo dije muy claro!!
Jimin, ahora en el sofá, cruzó las piernas y observó con curiosidad la forma en que su novio caminaba en círculos mientras refunfuñaba.
—Deja de gritarme. No he tenido un buen día y no quería hablar contigo, es así de simple.
—También te dije que me llamaras si te sentías mal... Taehyung, nunca vas a confiar en mí ¿o sí?... ¿¡Por qué me haces a un lado!?
—¡¡Por que estoy cansado de dar más problemas!! —gritó el rubio en respuesta. Sólo entonces Jungkook notó su respiración entrecortada. Inmediatamente suspiró, llevándose una mano al puente de su nariz—. Y ya sé que vas a d-decirme que no soy un problema y todas esas estúpidas frases motivacionales ridículas...
—Taehyung, te gusta escuchar todas esas frases motivacionales estúpidas y ridículas —replicó en un tono mucho más calmado, sin querer reparar en el orden en el que el mayor había mencionado aquellas palabras.
—Pues no son la respuesta a lo que necesito ahora. Y no quería que me escucharas llorar, por eso no te llamé. ¡Ni quería que me llames! —aclaró molesto.
—¡Entonces haz como que no te llamé y punto! ¡Deja de crear un problema por nada! —respondió Jeon, volviendo a levantar la voz.
—Ah, te dije que todo era problemas y más problemas... ¡¡Claro que lo haré!!
—Y no me molestaré en decirte que estaba preocupado porque me importas, ni mucho menos que espero que puedas descansar bien —pisoteó el suelo molesto.
—¡¡Y yo no voy a responder que me hiciste sentir mejor!!
—¡¡Bien!!, ¡¡Y mañana no estaré fuera de tu departamento hasta que me abras!!
—¡¡Pues yo definitivamente no pienso esperarte!!
Jimin sonrió de oreja a oreja en cuanto vio que su novio inflaba las mejillas con aire, contrariado.
—Esta conversación ha terminado ¡Ve a dormir! —sentenció el castaño claro.
—¡¡Esta conversación jamás existió!! —gritó el rubio del otro lado—. ¡¡Buenas noches!!
El pelinegro soltó una carcajada apenas su novio apartó el teléfono de su oído mirándolo mientras apretaba los dientes. Lo siguiente que hizo Jungkook, fue arrojar el dispositivo sobre el sofá como si fuera una pelota de tenis.
—Kookie... —Jimin se puso de pie para buscar tomar su rostro.
—¡¿Te das cuenta!?... Mañana, ¡Mañana le daré su merecido!
¡¡Ingrato de pacotilla!! Jungkook atravesaba Realidades Alternas, peleaba con su novio, esquivaba Entidades, y dejaba la universidad de lado, todo, para estar disponible para Taehyung... ¡Y el maldito seguía ignorándolo como si nada!
Jimin ya estaba besando amorosamente sus mejillas, totalmente divertido ante la situación.
—¿Ustedes discuten así todo el tiempo?
—De hecho... E-esta es la primera vez que discutimos —Jungkook se rascó el cuello. En el Mundo Nuevo, claro. Ellos peleaban más en el Mundo Viejo, especialmente cuando Tae se saltaba las clases.
—Pues suenan exactamente igual que un matrimonio.
—¡No digas eso!, ¡No es cierto!
El pelinegro volvió a besar su mejilla mientras lo miraba sonriente.
—Entonces... Mañana iré a conocer a tu esposo y sabré por qué lo tratas tan mal —se animó a seguir bromeando, ganándose un ataque de cosquillas de parte de su novio.
Salió corriendo en dirección a las escaleras, y de pronto Jungkook no tuvo más apetito.
Pensándolo bien sí, pero sólo de Park Jimin.
Subió apresurado tras él, mientras las carcajadas melodiosas del pelinegro resonaban en todo el lugar; y sin mucho esfuerzo, lo sostuvo por las muñecas antes de empujarlo hasta la cama.
Jimin se dio por vencido de inmediato aflojando sus brazos, que quedaron por sobre su cabeza y con los que formó los dos arcos simétricos de un corazón a modo de disculpa. Jungkook lo soltó y finalizó la pelea, sintiéndose feliz por su triunfo.
Otra vez, otro momento de tensión.
Jungkook no sabía si dar el siguiente paso o no. Se suponía que siendo novios se habían acostado muchas veces, pero él no era el Jungkook que Jimin seguramente esperaba bajo las sábanas, y tenía temor de estropearlo todo.
Entonces, un impulso loco y pasional lo llevó a dejar de pensar de una vez por todas. Lo tenía justo bajo su cuerpo, sobre la cama y completamente entregado a él. Jungkook lo besó con ansias y deseo. Deseo que intentó reprimir por muchos días.
Aún se sentía nervioso, pero enterró la boca en la de él y movió su lengua buscando la del mayor mientras sus manos comenzaban a tocarlo, primero por encima de la ropa, y luego buscando su piel. Lo aprisionó por completo casi sin permitirle tomar aire. Todo era real, la excitación que aumentaba, el calor entre sus pieles y las sensaciones que comenzaban a erizarle el cuerpo.
Se apartó un breve instante, y se llenó de satisfacción tras ver el estado acalorado de Jimin, con sus mejillas ruborizadas y su mirada oscura. Tenía la ropa desalineada y los cabellos desordenados, Jungkook se mordió los labios... Era vivir uno de sus más locos sueños, tener al muchacho que amaba en su habitación, amándolo y sabiendo que él lo amaba también.
—Bien... Continuemos —jadeó antes de volver a hundirse a buscar más del mayor. No le importó ser un poco brusco o acelerado, Jimin no puso objeciones ni quejas.
En realidad, Jimin amaba que Jungkook se impusiera como lo estaba haciendo en aquel momento. Moría y vivía por el cuerpo de Jeon, por sus brazos fornidos y sus piernas fuertes. Por ver el sudor en su frente y la forma en que su garganta dejaba salir sonidos rasposos con cada gemido. Jungkook era un activo intenso, varonil y muy pasional... pero...
Lo gracioso de su novio como activo era que solía creer que era quién dominaba.
Si Jimin se negaba a algo, Jungkook solía intentar convencerlo y -casi siempre- conseguirlo. Sin embargo, si era el mayor quien deseaba algo, Jungkook se lo entregaba de inmediato. Tan pronto como chasqueara los dedos.
Ver que su novio se desvivía por cumplir sus caprichos y fetiches era adorable. Sobre todo, porque en el estudiante de sistemas había demasiado ingenio. Y en Jimin, la capacidad de imponerle retos.
Al final, los dos estaban tan entregados al otro que en cierto momento, era completamente irrelevante quién ordenaba a quién, sino que podían encontrarse hasta mezclarse y volverse una misma mente, un solo cuerpo y un único corazón.
Y en aquel momento, Park Jimin estuvo seguro una vez más de que el único ser en el planeta que podía completarle era Jeon Jungkook.
Lo había imaginado al revés, siempre se vio a sí mismo a merced de Jimin, pero estaba siendo lo contrario.
Y joder, fue lo mejor que le pasó en la vida.
O al menos, lo mejor dentro de toda esa cosa rara de un Mundo Nuevo.
Jimin era la persona más maravillosa de la galaxia. Cuidó de Jungkook y fue muy dulce. Kook se preguntó si su novio siempre era así, o si había escogido esa noche en particular para comportarse como el novio más increíble de todos.
Más allá de que sus cuerpos alcanzaron el éxtasis divino y las sábanas acabaron empapadas en fluidos, los dos estaban completamente saciados y tranquilos. Sin importarle si era un comportamiento habitual o no, Jungkook buscó todo el cariño que pudo en Jimin, y él se lo dio todo.
Se preguntó en qué momento de su vida olvidó que así debían ser las relaciones de pareja.
Su noviazgo anterior había sido un fiasco. De hecho, le sorprendía saber que su pasado dentro del Mundo Nuevo incluía hombres y mujeres, cuando él todavía estaba trabajando en borrar las heridas psicofísicas de su última relación.
Jungkook estuvo saliendo con un sujeto que terminó siendo un abusador. Entró en el círculo vicioso de ser el sujeto golpeado y maltratado, y casi no sobrevive. En algún momento normalizó toda la violencia: las peleas, la toxicidad y las violaciones. En algún momento fue sólo un cascarón hueco sin motivo para vivir.
Cuando salió de eso, de manera escandalosa, legal y pública, fue objeto de burlas y de comentarios desagradables. Eso lo llevó a aislarse y a comportarse como si fuera invisible dentro de cualquier salón de clases. Prefería no acercarse mucho a nadie, y le avergonzaba que pudieran saber sobre su pasado.
Fue difícil. Fue duro para él y para su familia, pero logró recuperarse. O al menos, casi completamente.
Jungkook no solía pensar mucho en el pasado, pero se puso algo melancólico después de su primera noche con Jimin. Entendió lo equivocado que estuvo al soportar todo lo que soportó creyendo que su pareja cambiaría, y se avergonzó de sí mismo por ser tan idiota.
Luego pensó que si los Dioses del Universo le habían dado esa posibilidad, de vivir junto a Jimin aunque fuese sólo unos días, entonces ya podía morir tranquilo. En realidad, siempre soñó con volverse adulto y alcanzar la estabilidad económica y emocional como para tener un hogar propio y una familia... pero quizás era pedirle demasiado a la vida.
Probablemente su condición como bicho paranormal lo había llevado a retrasar su hora. Tal vez debió morir a manos de su abusador. O tal vez debió hacerlo adentro de ese tren. Quizás ya estaba muerto y lo que estaba viviendo era algo así como el limbo antes del juicio final.
Jeon pensó que era una buena idea comenzar a practicar el desapego, porque creía que su hora estaba demasiado cerca. Si trataba de vivir con plena consciencia sus últimos días, puede que fuese algo disfrutable.
Jimin dormía a su lado luciendo como un ángel. Jungkook lo miraba con ensoñación, él tenía que ser realmente el ser más maravilloso de la galaxia.
Quizás el Universo necesitaba de más personas como Jimin y menos personas como él.
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Le agregué el .5 al capítulo porque es más corto que los anteriores TwT
¡Buenas! este libro sigue en proceso. Queda apenas un capítulo más hasta que JK regrese al mundo Original y se cuente lo que pasó desde allí en adelante desde su perspectiva
Noté que muchas personas le están tomando cariño a Kook, gente no hagan esooo ya es tardee xd
Mentira, o bueno no tanto... ya veremos.
Gracias por leer :) buena semana♥ ♥ ♥
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