~ 10 ~
Cuando Taehyung ingresó en el departamento, Jin y Yeontan se sobresaltaron, los dos estaban jugando en el recibidor.
—Hola —sonrió al verlos con una pelotita roja, era la favorita de Tannie.
—¡Hola! —saludó Jin. El cachorro bajó de un salto del sofá y corrió entusiasmado a saludar al recién llegado—. Uhm... ¿Todo fue bien?
Martes, 20:44 PM
—Sí —Taehyung le sonrió con alegría. Luego, corrió apresurado hacia él.
Seokjin lo recibió entre sus afectuosos brazos. Fue breve, pero pudo ver que Tae tenía la nariz un poco roja y los ojos cristalinos.
—Mi preciosito osito mimosito —le dijo de forma cursi, y le dio un beso en la frente.
Entonces, Tae hizo un sonido que Jin pudo reconocer de inmediato:
"Muruguruprrrrr"
Seokjin lo escuchó contra su pecho y una parte de su memoria lo llevó de regreso a la Realidad Alterna, porque Tae hacía ese sonidito cuando se daban mimos. Lo recordaba, era una de las pocas cosas que no habían desaparecido de sus recuerdos.
—¿Era algo así? —preguntó el menor, avergonzado.
—Sí. Algo así —respondió Jin sonriente—. ¿Cómo estás?
—Uhm- no fue tan terrible. Y mira —le mostró la bolsa que tenia colgando de un brazo—. Recibí un regalo.
—¿De tu madre? —Taehyung asintió con la cabeza y se lo extendió. Jin abrió el paquete—. ¡Un osito!
—Una osita —corrigió el menor—. Es la pareja del oso de peluche que está en mi armario.
Jin pensó en la vez que Tae le contó la historia de aquel muñeco viejo. El oso de Taehyung tenía la nariz remendada y le faltaba casi por completo una oreja. Sólo entonces notó el parecido entre los dos peluches. El nuevo tenía un moño.
—¿Así que en realidad eran una colección como pareja?... Es un regalo muy hermoso, ¿no lo crees? —preguntó conmovido.
—Sí. No esperaba que ella recordara a mi osito —admitió sonriente. Entonces, repentinamente sus ojos se llenaron de lágrimas—. E-es que pasó tanto tiempo...
Jin volvió a abrazarlo.
—Lo sé. Yo lo sé.
—Estoy confundido —dijo en un sollozo—. N-no sé qué sentir.
—Tesoro, puedes sentirlo todo. Tristeza, nostalgia o alegría... está bien.
Taehyung le agradeció en silencio, el consuelo de aquel abrazo le ayudaba a calmar su ansiedad.
Su madre había insistido en volver a reunirse para su cumpleaños, pero él rechazó la propuesta. En cambio, le dijo que podrían verse después de Año Nuevo. Todavía era extraño saber que ella quería incorporarse a su vida y había cierta incomodidad de por medio. Tae había decidido que era mejor enfrentar ese vínculo y tratar de repararlo, pese al dolor, pese al rencor, y pese a todo el tiempo perdido. Descubrió que abrazar su infancia era lo que le ayudaba a sanar. Él estaba dispuesto a poner de su parte, pero a su propio ritmo.
—¿Prefieres que nos quedemos aquí por la noche? —le preguntó Jin. Si Tae no se sentía bien para salir a celebrar Navidad, no tenían que celebrarla.
—No, no —alzó la mirada hacia su novio—. No cambiemos los planes. Quiero estar contigo, es nuestra primera Navidad juntos... ¿a menos que ya no quieras salir?
—Sólo estaba asegurándome de que estuvieses bien —respondió Jin—. Muy bien, entonces mantengamos los planes y salgamos por la noche.
Las festividades de fin de año solían disfrutarse en familia o en pareja, y Navidad se celebraba dos días seguidos en las fechas 24 y 25 de diciembre. Seokjin y Taehyung habían decidido pasar la noche navideña de ése martes 25 afuera, la ciudad se colmaba de color y de vida para la celebración. Había desde restaurantes con reserva, hasta números musicales abiertos al público y sectores donde realizarían juegos con temática para toda la familia.
El plan era cenar en casa, y luego simplemente disfrutar la noche paseando. Las bajas temperaturas de invierno no eran impedimento para que las personas dejasen sus hogares en busca de una celebración colectiva. Además, el show de fuegos artificiales al final de la jornada era todo un espectáculo que más de uno deseaba presenciar.
Así, cuando la noche cayó, Tae fue el ayudante de cocina de Jin. Ahora ambos tenían delantales grises, y el de ojos mieles estaba tomando sus primeras lecciones para aprender a preparar la cena y el almuerzo sin usar comida instantánea. Cocinar de a dos era divertido. Taehyung se maravillaba por la destreza de Seokjin combinando condimentos y sabores.
La cena también se volvía un momento agradable, especialmente cuando se permitían ser más relajados y se instalaban en alguno de los sofás mirando la televisión. Usando los palillos, Tae le daba de comer a Jin en la boca y viceversa. Y si alguno volteaba comida era motivo de risas y burlas más que de molestia.
Luego, era hora de levantar y lavar. Taehyung se ocupaba de eso porque Seokjin era el cocinero. La regla implícita era "el que cocina, no limpia", pero ya que Tae había ayudado, Jin estaba a cargo de secar todo.
A veces tenían largas charlas sobre lo que comerían el día siguiente o las compras de los víveres, y otras, ponían música para inspirarse. Tae era fanático del jazz y de clásicos antiguos, así que cuando estaba muy metido en la melodía, tomaba un brazo de Jin para invitarlo a bailar como se hacía en los años treinta. El swing de la trompeta era tan alegre y característico, que incluso Seokjin se estaba volviendo un fan.
Más tarde, los dos salieron de la mano vestidos con abrigos oscuros y corbatas rojas a juego.
Lev los llevó en coche hacia su destino. Los despidió con una sonrisa amable mientras se sostenía el sombrero con los guantes de blanco inmaculado.
El sendero estaba iluminado con luces blancas y azules que colgaban de postes negros simulando ser lluvia. Las mismas luces adornaban algunos árboles. Taehyung enlazó su brazo izquierdo al derecho de Seokjin, y dieron unos primeros pasos asombrados por la belleza de la decoración navideña. La multitud se desplazaba con ritmo tranquilo entre conversaciones en voz baja y rostros felices. A lo lejos se escuchaban villancicos instrumentales, estaban dispuestos en parlantes cerca de las luces como parte de la decoración. Predominaban los colores rojo, dorado y verde. Formas de pino, estrellas de 8 puntas y campanas. Las fachadas de las tiendas relucían con carteles deseando Feliz Navidad.
Taehyung no dejaba de mirar en todas direcciones sorprendido por la cantidad de gente que había tomado la misma decisión que ellos dos. Él no estaba acostumbrado a celebrar demasiado en las fiestas de fin de año.
Jin le apretó la mano.
—¿A donde quieres ir primero? Yo quiero beber algo caliente.
—De acuerdo —respondió Tae, antes de ponerse en puntitas para intentar ver mejor entre la multitud.
Cuando encontró un pequeño puesto que tenía el cartel de "Chocolate", apresuró un poco el paso. Se trataba de una mesa pequeña donde una mujer estaba repartiendo la bebida en vasos plásticos térmicos, y una más joven manejaba el dinero. Ambas tenían tiaras con pequeñas guirnaldas de colores en la cabeza.
Taehyung pidió dos vasos y se deleitó con el exquisito aroma humeante que desprendía el líquido. Regresó con Jin y le entregó el suyo junto a una servilleta de papel.
Bajo el sonido de la música, chocaron vasos y se miraron sonrientes antes de beber.
Tae carcajeó tras ver que a Jin le había quedado marcado un bigote marrón.
—¿Qué? —Seokjin frunció el ceño sin entender la razón de la risa de su novio. El menor se dibujó el bigote en su propio rostro, y Jin se apresuró a limpiarse con la mano—. Oh. No es justo, tú no tienes nada —protestó.
—Tu chocolate estaba espumoso —respondió Taehyung. Jin utilizó la servilleta de papel y todavía se mostraba enfurruñado. Entonces, el de ojos mieles se acercó fugazmente a su oído—. Vuelve a beber, y te lo limpiaré con mi lengua, ¿Quieres?... —preguntó de forma sugerente.
Seokjin carraspeó intentando no darle más importancia. A veces su novio hacía comentarios indecentes en cualquier momento y lugar, y él no lo aprobaba.
Taehyung, por otro lado, amaba verlo reaccionar de forma nerviosa.
—Y no olvides que esta noche el festejo seguirá en mi cama. Estoy esperando por mi NaviDaddy —susurró con voz provocativa.
Esta vez, Jin tosió después de ahogarse con el chocolate. Taehyung había hecho un juego de palabras ingenioso considerando que estaban celebrando Navidad. Sus orejas se pusieron rojas y no hizo más que esconder su rostro tras el pequeño vaso que sostenía.
Mentiría si dijera que no le enloquecía esa faceta atrevida y sensual de Taehyung, pero para él era mejor disfrutarla en la intimidad de su hogar.
—Osito pervertido —lo retó en voz baja.
—Grrr —le gruñó con ánimos de continuar fastidiándolo. Jin le dio un empujón con el codo y él comenzó a reír. Le encantaba molestarlo. Especialmente porque Jin era tan o más pervertido que él, sólo que no le seguía el juego en lugares públicos.
Las bromas cesaron, y Tae llevó del brazo a Seokjin a ver diferentes puestos donde había actuaciones breves con temática navideña, show de títeres, de malabares y trucos de magia. También se entretuvieron tratando de ganar algunos juegos como derribar latas con una pelota, dardos, o encestar el mayor número de canastas en sesenta segundos.
Más allá, y sin saberlo, Soo Yun y Kang caminaban juntos porque también habían decidido salir esa noche. Después de pensarlo mucho, ella decidió retomar los estudios, y su novio estaba dispuesto a brindarle todo el apoyo necesario. Kang estaba determinado a alejarla de una vez por todas de los bares, burdeles y las actividades nocturnas. Ella vestía tacones altos en botas de cuero, y un abrigo oscuro que marcaba bien su silueta. En su cuello, el más reciente presente de Kang, una bufanda blanca de piel sintética, y llevaba orejeras del mismo color. El agente de Unique, por su parte, estaba vestido con uno de sus clásicos trajes. Ni aunque fuese casi media noche dejaba los lentes oscuros de lado, sin embargo, estaba intentando dejar de fumar... por insistencia de Soo Yun. Caminando uno junto al otro ella era más baja que él, pero estaba a la altura perfecta como para recostarse ligeramente en el hombro izquierdo de su novio.
Otro que estaba en el mismo lugar pero que no se cruzó a nadie, fue Jimin. Se arrepentía de no haberse llevado un abrigo más grueso como había insistido su madre. Estaba afirmado en uno de los postes de luz a un costado de la acera, viendo cómo la gente caminaba de manera pausada mientras conversaban o reían.
Originalmente, su plan no era quedarse en Seúl. Ese momento a solas le hizo notar que nunca hubiese esperado estar allí haciendo eso si se lo preguntaban hace algunas semanas.
Costó, pero Jimin convenció a su familia de pasar las festividades en Seúl. De esa manera, no tenía que dejar su hogar y todavía podía reunirse con ellos. Tuvo que insistir bastante y hasta hizo mención de Jungkook como principal razón, lo que causó las sospechas de su familia de que estuvieran saliendo. Jimin prefirió no confirmarlo, ni tampoco negarlo. En todo caso, la duda jugaba a su favor.
Kook hizo lo mismo y para él no fue tan difícil. Su madre estaba ahora en la ciudad, y volver a verla fue mucho más reconfortante de lo que esperaba.
Tras pasar el brindis del 24 de diciembre cada uno con sus familiares, decidieron encontrarse la noche del 25 para "dar una vuelta y matar el tiempo", otra forma de llamarlo cita, quizás. Jimin no se detenía a pensar demasiado en aquello, solamente quería ver bien a Jungkook.
—Ahí estás —Jungkook lo nombró y él inmediatamente se enderezó. Kook estaba vestido de forma elegante, y por primera vez en muchos días, pudo ver una expresión de felicidad en su rostro. Sus ojos oscuros se achicaban un poco, y su sonrisa dejaba ver unos dientes frontales que le daban una apariencia graciosa pero igualmente armoniosa.
—Por fin. Estaba a punto de irme —mintió Jimin, fingiendo desinterés.
—Lo siento. No quería llegar con las manos vacías —le dijo el menor, tras sacar de su bolsillo una pequeña caja roja.
El rubio se quedó inmóvil. De pronto, el corazón se le aceleró en un santiamén. ¿Un regalo?, ¿Jungkook realmente le estaba dando un regalo? Miró la pequeña caja que tenía un moño blanco, y tragó duro ante la posibilidad de que fuese un...
—¿P-por qué me das esto?
Jungkook se encogió de hombros.
—Solamente quería darte algo en agradecimiento por todo.
Jimin todavía estaba nervioso. Con algo de duda, abrió la caja, y se llevó una sorpresa al ver que se trataba de dos prendedores plateados. Tenían símbolos matemáticos.
—¿Una integral?... y una-
—Derivada —continuó Kook—. Sé que sabes que son operaciones de cálculo, pero el mensaje de atrás es el motivo por el que me gustaron.
El mayor tomó con cuidado ambos prendedores, viendo que en el reverso y en letra muy pequeña, cada uno tenía una frase.
—"Estoy integrado a tu vida", "Mi vida deriva de la tuya" —leyó en voz alta, y luego sonrió—. Es demasiado nerd y cursi al mismo tiempo.
—Es para cuando... —Jungkook carraspeó para recobrar fuerza en la voz—. C-cuando vuelvas a enamorarte. Así podrás dárselo a tu persona especial.
Jungkook recordaba que Jimin y él los usaban como colgantes en la Realidad Alterna, pero era evidente que no volvería a suceder. En su mejor esfuerzo por renunciar a esa esperanza inútil de recuperar su amor, Jungkook decidió entregarle eso a Jimin como una muestra de superación. Kook reconocía que él era bastante egoísta, pero al tratarse de Jimin simplemente quería que fuera feliz. Esa felicidad aguardaba por el rubio junto a otra persona, y él tenía que aceptarlo.
Jimin volvió a mirar los prendedores, y luego a Jungkook.
—Bueno, vayamos a hacer algo, o de lo contrario me congelaré si sigo de pie aquí —dijo Kook, y se permitió sujetar de un brazo a Jimin para llevarlo con él.
El rubio guardó los prendedores en su caja, y luego la caja en el bolsillo de su pantalón. Aunque creyó que el menor diría que era uno de sus juegos para fastidiarlo, Jungkook no volvió a decir palabra en un largo rato. Jimin esperaba que saliera con alguna frase como "Deberías darme uno a mí", o "Mira qué hermoso regalo nos di", pero no fue así.
Quizás realmente estaba intentando aceptar la verdad.
Jimin llevaba algunos días dándole vueltas a eso. Al amor que Jungkook decía sentir por él, al hecho de que, al igual que el amor de Seokjin por Taehyung no era un capricho, el que sentía aquel jovencito de cabello oscuro caminando a su lado por él, también era honesto y real.
Sí, lo había besado un par de veces, y sí, se preocupaba por él y lo echaba de menos cuando no estaba cerca... pero, ¿enamorarse? Jimin sabía que era una palabra que no encajaba del todo en lo que sentía por Jungkook.
Aún así, claro que se sentía bien saber que otra persona lo veía de modo especial y que lo encontraba perfecto. Jungkook podía ser muchas cosas malas, pero también era dulce. Después de caminar unos minutos, Jimin se apartó y alejó su brazo para ofrecerle una mano en su lugar.
Jungkook lo miró con sorpresa.
—Sí, ya —le tomó la mano de una vez—. No es el fin del mundo, ¿ves? —le dijo Jimin para retomar el paseo.
Jungkook bajó la mirada y se mordió los labios con nerviosismo. Dejó pasar algunos segundos, y luego, con algo de timidez, consiguió enlazar los dedos con los suyos.
Ver sus manos unidas le dio nostalgia, y al mismo tiempo, tranquilidad. Era un gesto simple, pero le llevaba pura alegría al corazón.
Jimin no hizo ningún comentario de desagrado, ni protestó al respecto. Trató de mentalizarse con la misma frase que acababa de usar: no era el fin del mundo. No era el fin del mundo salir con Jungkook la noche de navidad y caminar junto a él.
No había nada de malo en aceptar la compañía de ese Ser del Continuo y seguir tratándolo como a un humano más. Porque allí, en medio de tantas personas diferentes, Jungkook no era un fenómeno ni nada paranormal. A Jimin le resultaba difícil asociarlo a alguna "Entidad" mientras podía sentir el calor del agarre de su mano y verlo resguardar su cuello en medio de la bufanda que vestía a causa de experimentar el frío nocturno.
La historia que le contó tenía sentido, y aunque sonara como un disparate, Jimin le creía. De ser falsa, tendría que tratarse de una mentira tremendamente elaborada, y por si fuese poco, encajaba a la perfección con la conducta post- accidente de Seokjin.
Jimin se preguntó por qué razón Seokjin le había ocultado la verdad. Él fue quien lo visitó en la clínica durante los días que estuvo hospitalizado... pero todo lo que Jin hacía era preguntar por Taehyung.
El rubio se cuestionó si Jin se lo hubiese contado a Namjoon de haberlo encontrado despierto. Quizás, sí.
—¿Jimin? —la voz de Kook lo sacó de sus pensamientos.
—Disculpa, ¿Qué cosa dijiste?
—Que si te parece bien subir al puente, es desde donde mejor se aprecian los fuegos artificiales —repitió Jungkook—. ¿Te sientes bien?, ¿En qué pensabas?
—En Namjoon hyung —contestó—. No supe nada más sobre su estado. En realidad, era Jin hyung quien me tenía al tanto... creo que debería preguntar por mi cuenta.
—Oh... —Jungkook asintió—. Sí, deberías.
—Es sólo que- me impresiona mucho verlo lleno de cables y máquinas. Especialmente porque sé muy bien lo grave de su estado —admitió, cabizbajo—. Lo extraño.
El menor se apegó a él en señal de apoyo.
—Lo lamento, sé que debe ser muy duro. Pero él todavía tiene posibilidades de despertar, su cuerpo está dando batalla.
—Mucha batalla —reconoció el rubio—. Uhm- tú... ¿te importaría acompañarme? Podría visitarlo mañana, o pasado mañana —Jimin sólo tras decirlo notó lo que acababa de hacer, ¿por qué pedirle a él que lo acompañara?, ¿Por qué Jungkook querría aceptar algo así?
—Sí, descuida. Iré contigo —aseguró Kook de inmediato, algo sorprendido por la petición de Jimin.
—Oh... Q-quiero decir, bien. Gracias. Y sí, subamos al puente. Hay demasiada gente aquí abajo —respondió, sin soltar el agarre de sus manos.
En poco tiempo los dos atravesaron a gran parte de la multitud para dirigirse hacia los primeros escalones de concreto, que ya estaban ocupados por varias personas amontonadas tratando de ganar un buen lugar para tener una vista decente del cielo. Pidiendo permiso, accedieron hasta quedarse delante del barandal. Estaban algo apretados, así que Jungkook empujó a Jimin para después colocarse detrás.
—Oye...
—¿Qué? Eres el más bajo, si yo voy adelante, no verás nada —dijo Kook, como si fuese obvio.
Jimin se mordió la lengua. Odiaba ser bajo en estatura, pero a fin de cuentas Jungkook estaba en lo cierto. Pronto notó que la mayoría de las demás personas junto a ellos habían hecho exactamente lo mismo. En realidad, era la única forma de acomodarse entre tanta gente.
Sin quererlo, se cohibió un poco cuando Jeon se acercó y pasó los brazos por debajo de los suyos. Era esperable, tenía que sujetarse de algo y si no lo hacía del barandal tendría que abrazarse a él, como ya lo hacían las personas a sus laterales.
Sintió aire tibio rozándole una de sus orejas. Ese tonto estímulo lo puso nervioso, se odió.
—Ya casi es hora. Mantén tu vista bien arriba —le dijo Jeon desde atrás.
—¿Arriba dónde?
—Hacia allá —señaló el menor, mostrándole la cúpula de uno de los edificios céntricos—. Salen desde la terraza del edificio de la calle principal, y van en dirección curva hasta donde está el inmenso árbol adornado con luces —le mostró el trayecto moviendo ligeramente su índice—. ¿No habías venido antes? —Jimin negó con la cabeza—. ¿De verdad?
—Casi siempre estoy en casa de mis padres para estas fechas —le recordó.
—Cierto.
Entonces, fueron sorprendidos por el sonido de unas campanas, seguido de los aplausos y gritos de la multitud al ver los primeros estruendos cobrando formas luminosas en todo el cielo oscuro. Jimin realmente tenía una excelente vista desde ese punto. Los caminos de fuego terminaban en diversos colores, blanco, azul, rosado, naranja, violeta, verde. Algunos centellaban en más luces, y otros caían dejando una estela visible. Pronto todo el cielo estuvo cubierto de vida.
—Feliz navidad Jimin —le dijo Jungkook, tras permitirse abrazarlo despacio y apoyar el mentón en uno de los hombros del mayor.
—Feliz navidad —respondió, agradecido por tenerlo de espaldas y no de frente. Su cara estaba roja como un tomate.
Trató de concentrarse nuevamente en los fuegos. Tragó saliva. Sus manos estaban firmes, sujetando el barandal como si le ayudara a calmarse. No era que le desagradara el abrazo de Jungkook, sino que le molestaba haberse alterado y estar nervioso.
Jeon cerró los ojos un minúsculo segundo. Estaba agradecido de estar allí, y de que Jimin estuviese con él, justo delante suyo permitiéndole un abrazo. Volvió a abrirlos, y pensó en su extraña suerte.
Quiso grabar ese instante en su memoria hasta el final de sus días... pero sabía que si era llevado por las Entidades, le arrebatarían ése y todos sus demás recuerdos.
Deseó poder congelar el tiempo. Atesorar y guardar esa noche para que pudiese sentirla una y otra vez cuando quisiera. Sería estupendo contar con un respaldo de los mejores momentos vividos para experimentarlos cuando estuviese triste. Un sentimiento melancólico lo asaltó, y desistió de seguir ahondando en ese tipo de pensamientos. En cambio, se concentró nuevamente en las mágicas luces del cielo, y en cómo aparecían brillando un momento y luego eran reemplazadas por otras igual o más impresionantes. Se concentró en lo bien que se sentía contener a Jimin entre sus brazos, aún si era por algunos breves minutos. Su corazón lloró.
♦♦♦
Viernes 28 de diciembre, 20:49 PM
—¿Y bien?, ¿Qué te parece?
—Debo decir que está muy bien... —Seokjin dio una vuelta de 360 grados y asintió.
El salón de fiestas en el que estaba era uno de los más lujosos que había visto en su vida. Se trataba de un piso completo que contaba con grandes ventanales y un balcón, y desde el piso 30 la ciudad tenía una vista nocturna impresionante.
—¿No piensas que sea demasiado? —le preguntó Yumi. Sostenía la llave del lugar en una de sus manos—. Quizás él piense que es demasiado...
—¿Tae? Nada de eso, le encantará —opinó el castaño, todavía mirando el recinto con atención—. Entonces, ¿la barra se colocará aquí? —preguntó, señalando un sector específico junto al balcón.
—Sí. Min Jae traerá sus cosas y aunque le dije que no era necesario, él insistió en que nadie prepara las bebidas como lo hace él.
—¿No le molesta estar trabajando durante la fiesta?
—Dijo que Tae ama sus cocteles —respondió la rubia, encogiéndose de hombros—. Parece que no.
Jin asintió. Quizás ese era el regalo que el pelinegro quería darle a Taehyung: sus bebidas. Después de todo, tenía experiencia suficiente.
—De todos modos es cierto. Es muy buen barman, también con sus malabares —mencionó Yumi—. Y por allí estará la mesa para los obsequios. Habrá globos decorando las esquinas.
—¿Cuál es la capacidad del lugar?
—150 personas. No creo que superemos las treinta, pero estará bien.
—¿Y qué hay de su madre?
—Bueno, no estaba muy segura de si Tae querría incluirla —admitió—. ¿Podrías tratar de averiguarlo? Ella estaría encantada de asistir, pero si él no lo aprueba, entonces...
—Se vieron hace poco y todo fue bien, pero van despacio. Intentaré preguntárselo de forma disimulada —aceptó Jin. Inmediatamente volvió a prestar atención al recinto donde celebrarían el cumpleaños de Taehyung.
Hubiese deseado poder organizarlo él. Hacer las gestiones correspondientes, preguntárselo a Tae, mimarlo con sus preferencias en cuanto a comida, colores, y espacio. Los planes habían resultado diferentes, Yumi decidió que haría las reservaciones necesarias y se puso al hombro toda la organización. Jin no pudo objetar mucho, especialmente porque en aquel momento su situación financiera no había mejorado demasiado.
Finalmente, su orgullo se sentía algo herido pero sabía que en realidad era una tontería. Que fuese el novio de Taehyung no significaba que otra persona no pudiese hacer algo como organizarle una fiesta sorpresa, mucho más si se trataba de su propia familia. En lugar de estar feliz por saber que la media hermana de Tae mostraba interés en él y en darle algo bonito el día de su cumpleaños, Jin tenía esa sensación extraña de no haber sido partícipe.
—Yumi... —la llamó después de un momento—. De verdad agradezco mucho que te hayas tomado el trabajo de conseguir este salón y de gestionar todo lo demás. Te pagaré, tienes mi palabra.
Yumi ladeó la cabeza con una sonrisa de pena.
—Jin, no me interesa el dinero. Y como alguien de condición similar a la mía, sé que sabes a lo que me refiero —le respondió—. La verdad es que no conozco demasiado bien a Tae, pero mi intención es que pase un cumpleaños diferente a los anteriores, porque ahora su vida es diferente —luego, suspiró—. ¿Sabes? no es tan fácil. Sé que para él también debe ser complicado, pero en verdad, en verdad, intento poner de mi parte para que ambos podamos llevarnos como hermanos —confesó, notablemente frustrada—. Y a veces siento que él solo quiere que me aleje.
—¿Qué?, ¿Acaso él te dijo eso?
—No, claro que no. Es... —se abrazó a sí misma—. Es una impresión que tengo, eso es todo.
Jin sintió compasión por ella. Desde que se conocieron, Yumi no hizo más que tratar de ayudar a Taehyung... pero era evidente que ella era la que estaba más predispuesta a reparar el vínculo familiar que tenían.
—Si te sirve de algo, creo que tú eres más madura que Tae —comentó en un intento por animarla—. Lo digo en el sentido de que has aprendido a gestionar mejor tus emociones. Eso es algo en lo que él todavía está trabajando. Y también, yo sé lo que se siente su rechazo —sonrió levemente.
Cómo olvidarlo.
Tae en el Mundo Alterno le había advertido que podía llegar a tener comportamientos hostiles o desagradables, y él ciertamente no esperaba que fuesen tan evidentes. Al final, todo eso ahora era parte del pasado. Que Taehyung fuese más o menos empático no lo volvía una mala persona. Él simplemente estaba tratando de habituarse a su nueva vida y a sus nuevos conocidos lo mejor que podía.
—¿Te rechazó a ti? Nunca me habló sobre eso —notó ella—. Uhm, de hecho, no hablamos demasiado sobre nada.
—Sé que estás ansiosa. También, sé que todas tus intenciones son buenas. Él lo sabe también, eso es seguro. Así que solo puedo aconsejarte que seas paciente.
—Es mi único hermano —comentó cabizbaja.
—Y siempre lo será —le recordó—. Pero como alguien que también ansiaba poder pasar más tiempo con él, te diré que lo mejor es ir despacio. Yo cometí muchos errores al tratar de acercarme a Tae. Sólo... intenta no pensarlo demasiado. Cuando menos te des cuenta, será él quien te buscará a ti.
Yumi suspiró una vez más, y luego afirmó con la cabeza.
Seokjin se acercó hasta poner una mano en uno de sus brazos, en señal de apoyo.
—También, em- creo que debo reconocer que no empezamos con el pie derecho. Estabas haciendo tu trabajo, y todos nosotros estábamos confundidos sobre tus intenciones con él.
—Sí, debió ser frustrante —reconoció ella—. No podía darles tanta información a Soo Yun o Min Jae. Y tú y yo nunca antes habíamos hablado.
—Al principio de todo, fue Soo Yun quien comenzó a notar algo extraño. Ella me advirtió sobre tu interés por Taehyung, y también fue ella quien me pasó un número que sino mal recuerdo... era para contactarte a ti. Llamé varias veces, y al final fue Dahir quien habló conmigo.
—Lo siento —ella hizo una reverencia con las manos juntas—. Era mi teléfono del trabajo, y no tenía permitido comunicarme con personas ajenas al plan original. Aunque no lo creas, rompí esa regla varias veces, y no quería arriesgarme a cometer más errores. Todo venía como siempre hasta que contemplé la posibilidad de que Taehyung fuera mi hermano. Hablé con mi jefe, y le dije que necesitaba manejar la situación por mi cuenta.
—Creo que debió ser difícil, sí.
—Se suponía que era un trabajo más, pero en medio inauguraron el burdel, luego la madre de Taehyung se presentó en mi casa, mis padres se separaron, y eso me llevó a investigar cómo había sucedido todo.
—Taehyung me dijo que tú eras algo así como la intermediaria entre ellos dos.
—Sí. Fui directamente a la fuente —comentó cabizbaja—. Hablé con ella, le pedí que me contara todo. Luego me mostró pruebas. Entonces lo entendí: el matrimonio de mis padres estaba acabado. Mi padre no era el hombre maravilloso que yo siempre admiré, era simplemente un irresponsable mentiroso —declaró con enojo—. Fue capaz de hacer algo tan bajo como abandonar a la mujer que llevaba en el vientre a su hijo, ¡su propio hijo! ¡Y después fingió que no pasó nada durante años! ¿Cómo pudo hacer algo así? —preguntó indignada.
Miró a Seokjin, y notó que él la miraba con sorpresa. Entonces, se calmó.
—Sí, estoy muy molesta como habrás notado —comentó con un tono más sereno.
—Estás en tu derecho.
—Taehyung puede quitarle hasta el último centavo de su preciada herencia si quiere. Ojalá lo haga —murmuró enfadada.
Seokjin prefirió no contradecirla. De todo modos, no estaba seguro de que su novio fuese a hacer algo así o no.
—Si quiere hacerlo, ten por seguro que lo hará —asintió.
—Eso espero —suspiró con fuerza—. En fin. El punto es, que después de resignarme a que mi vida familiar tuviese un giro, supe que tenía que actuar. Confirmar que mis sospechas eran ciertas. Odio decirlo, pero Taehyung se parece a él. Físicamente —resaltó.
—¿A su padre?
—Es idéntico —Yumi afirmó con la cabeza—. Lo noté cuando me crucé con él en ese sanatorio... Ya no había vuelta atrás, dejé de pensar en el trabajo, en mi rol como actriz y en lo que quería mi jefe. Unique nunca tuvo como objetivo proteger a las personas del burdel, pero le dije que yo iba hacerlo por tratarse de mi hermano. Arriesgué el operativo por incumplir las reglas, más de una vez. Recuerdo que una noche tuve que salir repentinamente del club, Tae estaba en una de las mesas conmigo y lo dejé confundido —le contó—. Y Hyun se puso como loco, me dijo que era peligroso estar allí y fue por mí. Lo arrastré a mis errores y tuvo que cubrirme.
—¿Estás diciendo que crees que por tus acciones, el operativo fue diferente?
—Quizás —se encogió de hombros—. Pero no hay duda de que dejé que me afectase demasiado, y eso trajo consecuencias. Por ejemplo, después de esa noche en la que tuve que huir, ellos anunciaron que no abrirían.
—¡Es cierto, ya lo recuerdo! —contestó Seokjin—. Soo Yun apareció en nuestro hogar diciendo que debíamos ser precavidos. Sus jefes nunca antes habían cerrado las puertas un día de trabajo.
—Quizás fue por mi culpa. No tenía que ir, pero me aterraba la idea de que abusaran de Taehyung —confesó—. Las subastan eran duras, había mucha gente dispuesta a dar mucho dinero por él. Al principio, Unique nos proporcionaba el dinero como estrategia para reunir información. Pero luego, comprometí mis fondos para que nadie lastimase a Taehyung.
—Lo sé. También traté de evitar que le hicieran daño, pero recuerdo que poco antes del operativo, hubo una noche en la que no logré ganar la subasta.
Yumi frunció el ceño.
—¿Dijiste poco antes del operativo? Entonces deberías haber perdido contra mí —razonó.
—P-pero nosotros no nos cruzamos en el sector de subastas. Es más, nunca nos vimos allí adentro —notó el castaño.
—Yo sí a ti. Sabía que si estaba contigo, nada malo le ocurriría. Pero hubo una noche en la que Hyun fue en mi lugar. ¿Es posible que perdieras contra él?
—Sucede que la noche que ocurrió eso, un amigo fue en representación mía —le contó. Podía recordar que Channie regresó al coche con el rostro lleno de decepción.
—¿Un amigo?
—Un sujeto como de mi altura, cabello negro, bien vestido —explicó—. Le di dinero y las instrucciones para que consiguiese a Tae, pero no pudo.
—Cielos, es que subasté contra tantas personas... —ella se llevó una mano a la cabeza.
—Mira, quizás puedas reconocerlo —Jin tomó su teléfono y le enseñó una foto de Chanyeol a ella.
—¡Sí! Recuerdo a ese sujeto —respondió con la vista fija en la pantalla del móvil de Seokjin—. Estaba decidido a quedárselo, pero como nunca antes lo había visto creí que tenía intenciones de- bueno, ya sabes —entonces, se cubrió la boca con ambas manos—. Fui descortés con él, lo siento.
—¿Descortés?
—Me mofé de que no tuviera dinero suficiente —admitió con vergüenza—. Era evidente que estaba escribiendo cifras que no podría pagar.
—Es un buen amigo —Seokjin sonrió con orgullo. Chanyeol había dado todo de sí para quedarse con Taehyung esa noche. Saber que había perdido contra Yumi le devolvía paz, siempre pensó que habían abusado de su novio mientras no estaban juntos—. Entonces, Hyun y tú evitaron que alguien más pudiese lastimar a Tae. Gracias. Ahora que lo menciono, Taehyung me contó que cuando lo conoció, se presentó como tu novio.
—Sí. Sé que el burdel no funcionó tanto tiempo como el resto del club, pero aún así debió ser muy duro para él. Hicimos nuestro mejor esfuerzo por protegerlo, pero debió ser horrible cuando ninguno pudo ayudarle. También para ti —observó.
—Sí —admitió, bajando la cabeza—. Espantoso. Lo que importa es que Unique obtuvo la victoria y el juicio sigue su curso —comentó recobrando la compostura.
—Sí, pero hubo muchos heridos. Siendo honesta, debido al divorcio de mis padres la situación en mi hogar es caótica. Papá y mamá son abogados, están usando todo su arsenal el uno contra el otro —le contó—. De no ser por eso, ya hubiese renunciado a Unique.
—¿Pensabas renunciar?
—Mi hermano se estaba asfixiando dentro de un edificio en llamas, y ellos jamás priorizaron la seguridad de nadie más que sus agentes. No lo he olvidado. Necesito el dinero hasta que todo el embrollo con mi padre culmine —le contó—. Pero cuando mi situación mejore, abandonaré esa organización nefasta que no se preocupa por las personas. Ya fue suficiente.
Jin asintió con aprobación. Era bueno saber que tanto ella como su hermano escogían alejarse de todo ese ambiente.
—Sí, Unique es bastante... particular. No fue agradable saber que pasaron días siguiéndome a mí y a más personas.
—Lo sé.
—O saber que secuestraron a Soo Yun para contarle todo —recordó—. ¿Por qué Dahir estaba tan seguro de que ninguno de nosotros los delataría?
—Llevábamos meses observándolos. No es tan difícil notar cuando los empleados no están contentos con su jefe. Dahir decidió que era mejor advertirles, puesto que Unique no estaba dispuesto a protegerlos. Hyun y yo intervenimos en el plan para acompañar a Taehyung, Soo Yun y los demás.
—Creo que fue arriesgado. Si alguno de nosotros abría la boca, todo hubiese salido mal. Incluso recuerdo que cuando nos reunimos con Min Jae, hubo varios empleados en desacuerdo.
—Comprendo lo que dices. Yo tampoco lo entiendo bien, pero es Dahir quien tiene experiencia en esta clase de operativos. Y aunque no lo entienda, debo admitir que no suele equivocarse. Además... no luce como una persona a la que desees desobedecer —le dijo.
—Sí. Me dio instrucciones para que no interviniera con Taehyung, pero no dio demasiados detalles al respecto. Solo dijo que involucraba a un agente y un asunto delicado. De haberlo sabido, no habría desconfiado tanto de ti.
—No importa, descuida —negó con la cabeza—. Afortunadamente todo salió medianamente bien —sus ojos claros lo miraron con amabilidad—. Ahora nuestra atención debe estar en Tae, y en que tenga un cumpleaños feliz. A propósito, ¿puedo saber si ya escogiste su regalo?
—Uhm- sí, sí —balbuceó—. En realidad, le daré dos cosas. S-solamente pensaba darle una de las dos en privado —involuntariamente se sonrojó.
Yumi ladeó la cabeza con duda. Entonces, repentinamente imaginó que se trataba de algo que Jin quería compartir con Taehyung en la intimidad. Inmediatamente sus mejillas se pusieron coloradas.
—¡Ah, entiendo! Fue una pregunta privada, disculpa. Está bien, lo siento.
—¡No! —Jin se retrajo—. ¿Q-Qué estabas pensando? ¡No es nada de eso! —negó apresurado.
—¿No?, ¡No importa! Perdona la pregunta.
—Disculpa el malentendido, no quise decir que sea algo para que nosotros dos- es decir- Argh, mejor sólo... Sí. Su cumpleaños es lo importante y ya compré su regalo —habló rápido.
—Muy bien. Genial . Excelente —Yumi asintió rápido también—. Entonces creo que si le das el visto bueno a este lugar, ya podemos irnos. La decoración estará lista en poco —ella comenzó a caminar hacia la salida.
—¿Necesitarás ayuda? —Jin la siguió.
—El servicio contratado lo hará todo, descuida. Sólo tenemos que venir mañana y disfrutar de la fiesta.
El plan era celebrar una o dos horas antes, y luego brindar a las 00:00 del 30 de diciembre en punto. Se trataba de una fiesta sorpresa, por lo que Jin le dijo a su novio que había reservado una mesa en un lugar que era nuevo en la ciudad.
Tuvo que ser algo esquivo y cuidadoso para que Taehyung no sospechara nada. Se excusó con la compra de víveres, así que tras la reunión breve con Yumi, debería pasar por algún lugar a comprar leche o algo así.
—Bien. Repasemos el plan, Tae y yo nos preparamos para salir, hago que Lev nos traiga y alguien del servicio contratado nos seguirá el juego cuando diga que teníamos una reserva.
—Sí —afirmó Yumi, ya estaban llegando al ascensor—. Entran juntos, todo el lugar estará a oscuras, y entonces salimos a gritar "¡Sorpesa!" —dijo entusiasmada—. Y habremos cumplido la misión.
Jin sonrió. Le parecía gracioso que ella se refiriera a la fiesta sorpresa como "misión".
Luego de despedirse, Jin le indicó a Lev que se detuviera en algún supermercado para comprar algo. No tenía en claro qué, así que le dio una lista de solo tres cosas: leche, azúcar y pan.
Todo iba bien. Seokjin estaba relajado y contento por los planes de cumpleaños para Taehyung. Al llegar a casa, su novio lo esperaba en pijama y con un cuadro a medio terminar.
21:34 PM
—¡Cielo! Bienvenido —le sonrió. Jin lo vio usando las prendas manchadas que solía ponerse al momento de pintar algo, algo así como un uniforme muy colorido. Y desde luego, estaba descalzo.
Taehyung se acercó a su novio y sosteniendo la paleta con pinturas en un brazo, la hizo a un lado para ponerse en puntitas y alcanzar los labios de Jin.
El cuadro que estaba pintando era un paisaje, específicamente un atardecer en una playa. Jin no dejaba de asombrarse con el talento de Taehyung. Había pasado de dibujar en blanco y negro, a atreverse a hacer cuadros usando pinturas como todo un artista.
—¿Sólo eso?, ¿Por qué tardaste tanto entonces? —Tae frunció el ceño al ver que Seokjin sostenía apenas tres cosas de su mencionada "compra de víveres".
—Uhm- Ya sabes, el tráfico, las personas dentro del supermercado —fingió estar molesto por haber tardado tanto—. Odio esperar —le recordó, en un intento de que su novio le creyera.
—Sí, lo sé muy bien —Tae regresó al cuadro, pero antes pateó la pelotita de goma de Yeontan en dirección al pasillo. El cachorro negro corrió a buscarla apresurado.
Jin dejó su abrigo en el perchero y agradeció que Taehyung no insistiese respecto a la tardanza.
El arbolito de navidad se veía imponente en medio de la sala, y poco más allá estaba el atril donde Tae ahora estaba dando pinceladas anaranjadas en lo que era el cielo.
—Está quedando increíble —lo felicitó el mayor. Tae volteó a verlo con una sonrisa avergonzada.
—Gracias. Uhm- creo que no está tan mal para ser amateur.
—Imagina lo que lograrás cuando comiences a estudiar formalmente en la Universidad de Artes. Serás más increíble todavía —Jin se sentó en su sofá rojo.
—Quizás, pero eso toma tiempo. Por ahora me conformo con ver que sé usar un poco los colores.
—No seas tan modesto —Jin recibió la pelotita del hocico de Tannie, y volvió a arrojársela.
—No es modestia —insistió—. Es que soy un novato para los que realmente se dedican a esto.
—¿Y querrías ser un pintor profesional?
—No lo sé, no creo tener el don. Esto es práctica más que talento —volteó hacia su cuadro—. Y creo que me gusta más la fotografía —declaró.
—Las de tu blog son estupendas —Seokjin sabía que Tae cada tanto actualizaba en el perfil de nombre "V" que él encontró mientras estuvo hospitalizado—. ¿Qué hay de la escultura?, ¿O la escritura?
—Nunca lo he probado. Y soy terrible expresándome así que creo que la escritura sería mi última opción.
—¿Sabes? Cuando regresé de la Realidad Alterna y desperté en esa camilla todo adolorido y lleno de molestias, no podía dejar de pensar en todo lo que había ocurrido. Parecía un sueño —Jin se recostó un poco en el sofá—. Pero al mismo tiempo, yo sabía que no había sido ningún sueño. Entonces después de un par de días, le pedí a mi madre que me comprara un cuaderno, y ella apareció con un diario.
—El que tienes ahora —Tae volteaba hacia su novio de vez en cuando, todavía pintaba el cuadro.
—Sí. Y al principio me pareció estúpido tener que usar un diario.
—¿Pero no fuiste tú quien pidió eso?
—Yo pedí un cuaderno —corrigió—. Pero entendí que no importaba el formato, sino que fuese papel. Nunca antes había usado un diario personal, así que me sentí tonto por tener que usar uno en aquel momento —reconoció—. Ahora estoy contento de haber comenzado a escribir mis recuerdos en ese diario. Me permitió aferrarme a mis promesas. A todo lo que había pasado en esa Realidad donde yo era una anomalía. Escribir es bueno. En mi caso, fue crucial. Quién sabe, quizás tú también podrías encontrar algo bueno en comenzar a escribir...
—Jinnie...
—Y no necesitas escribir sobre ficción, puede ser simplemente acerca de cómo te sientes, o tus mejores recuerdos —insistió el mayor.
—Muy bien, lo tendré en cuenta —respondió con una sonrisa.
Jin hizo un gesto con los labios, y Tae se apresuró a darle un besito.
—Oh, Jinnie, por cierto —fue Taehyung quien esta vez le lanzó la pelotita a Yeontan—. ¿Cómo dijiste que se llamaba el lugar al que iremos mañana?
—Es un restaurante —luchó para no mostrarse nervioso.
—Sí, sí, pero cuál es el nombre.
—Oh... Uhm- ¿p-por qué? Son nuevos en la ciudad, lo más probable es que no hayas escuchado nunca ese nombre —balbuceó.
—Confío en tus gustos, solamente quería saberlo porque captaron tu atención bastante rápido, y eso es raro —cambió el pincel por uno más delgado y comenzó a darle forma a las nubes.
Jin se mordió los labios. Jamás se planteó la posibilidad de que Taehyung repentinamente tuviese "curiosidad" por el nombre del bendito restaurante que no existía. Tenía que pensar. Rápido.
—S-se llama... El lugar se llama... Aatrox.
Tuvo que recurrir al nombre de uno de los personajes de un videojuego. Jin no era tan fanático, pero había un par de juegos de pc que le gustaban mucho. Aatrox era una bestia con cuernos en la cabeza que llevaba una espada.
—¿Aatrox? —Tae volteó—. Suena extraño.
—S-sí. Pero leí que son expertos en c-comida griega —musitó.
—¿Comida griega? —el de ojos mieles sonrió—. ¿Entonces eso es lo que comeremos?
La mentira se volvía cada vez más insostenible. Seokjin sonrió con nerviosismo y asintió.
El menor se encogió de hombros y volvió una vez más a su pintura.
—Muy bien. Espero que sean tan buenos como dicen ser —comentó, enfocado en sus trazos.
Jin tomó el móvil y le escribió a Min Jae con la palabra S.O.S
Min Jae:
¿Seokjin? ¿Qué pasó????
21:45 PM
¿Hola?
21:46 PM
Jinnie de Tae:
Necesito que crees una página y un perfil falso en algunas redes
21:46 PM
Taehyung está sospechando del restaurante
21:47 PM
Min Jae:
Me asustaste, creí que era otra cosa.
21:47 PM
¿Y qué le dijiste?
21:47 PM
Jinnie de Tae:
Que el lugar se llama Aatrox y que son expertos en comida griega
21:48 PM
Min Jae:
COMIDA GRIEGA
21:50 PM
AHSDJKSHDAKJ 🤣 🤣 🤣
21:50 PM
COMO QUE COMIDA GRIEGA JIN. POR QUEE COMIDA GRIEGA??
21:50 PM
Y PARA COLMO PONGO "AATROX" Y ME SALE UN BICHO DIABOLICO EN GOOGLE 😵💫
21:51 PM
Jinnie de Tae:
Fue lo único que se me ocurrió en el momento
21:52 PM
Por favor ayudaaaaaaa
21:52 PM
Min Jae:
JIN, UN PERSONAJE DE LOL? EN SERIO? 🤡 🤡 🤡
21:53 PM
Jinnie de Tae:
PIENSAS AYUDAR O NO
21:53 PM
Min Jae:
Siiii sisi
21:54 PM
Entonces, un restaurante que se llama Aatrox y que sirven comida griega.
Entendido👌
21:55 PM
Jinnie de Tae:
Sí. Y que Unique o los demás invitados le den buen puntaje y comenten que es un buen lugar
21:56 PM
Soo Yun puede ayudar
Por favor, o todo se va a estropear por mi culpa🙏
21:56 PM
Min Jae:
🫡
21:57 PM
Voy a lograr que se vea creíble y que tenga varias reseñas
21:58 PM
Jinnie de Tae:
GRACIAS
21:58 PM
Seokjin suspiró con alivio. Si quería sostener la mentira, tenía que volverlo lo más realista posible. Esperó un momento y al cabo de algunos minutos Min Jae le envió un link con una página y las capturas de la cuenta en algunas redes sociales.
El perfil decía "Aatrox, nuevos en Seúl y expertos en comida griega. Gracias por elegirnos!"
Min Jae había escogido el negro y rojo como colores principales, quizás por inspirarse en el personaje del juego. La página era sobria, y el logo tenía una forma abstracta interesante con unas letras modernas. Si no supiese la verdad, Jin pensaría que era un restaurante nuevo, especialmente porque el perfil estaba llenándose de fotos de mesas y sillas mostrando la decoración elegante del lugar. En pocos minutos comenzaron a llegar "reseñas" de 4 y 5 estrellas. Todo iba estupendo.
Seokjin se alegró de que Min Jae fuese tan hábil con la computadora, y que sus contactos de Unique le sirvieran para llevar a cabo el pequeño engaño.
Ahora, Taehyung no tendría sospechas.
♦♦♦
Sábado 29, 13:13 PM
—Bien —Taehyung suspiró—. Espero tener suerte esta vez —presionó una tecla y envió su postulación a un trabajo. Se trataba de una galería de arte que estaba en búsqueda de personal con o sin experiencia previa.
Jin, quien estaba detrás del asiento sosteniéndolo por los hombros, le dio un beso en la mejilla.
—Todo irá bien tesoro.
Taehyung llevaba días postulando a diferentes puestos, pero hasta el momento no había obtenido nada. Esperaba que esta vez fuese diferente.
—Uhm- amor, ¿tenías pensado ver a tu madre mañana, quizás?
—Me lo pidió —admitió Taehyung—. Aún no le dije nada.
Jin trató de ser sutil.
—Entiendo. Deberá adaptarse a tus reglas.
—Mmm... ¿Crees que deba verla?
—No lo sé. ¿Tú quieres verla o todavía no?
Tae se encogió de hombros.
—Me daría lo mismo, creo. Pero entiendo que ella espera celebrar el día conmigo...
—Seguramente sí. Pero lo que importa es lo que tú sientas, y lo que tú desees —resaltó Seokjin, todavía estaba de pie tras el asiento de Taehyung—. ¿Quieres verla en tu día de cumpleaños?
—En realidad... la persona que quisiera ver una vez más, es mi abuelo —admitió entristecido—. Bueno, no era mi abuelo en realidad, pero me quería como si yo fuese su nieto. Lo extraño.
Jin volvió a darle un beso y luego un abrazo, apoyando el mentón en uno de los hombros del menor. Taehyung le sujetó las manos con cariño.
—Creo que se sentiría muy feliz de saber que estás bien, y que estás pensando dedicarte a lo que más te gusta —susurró Seokjin—. En donde sea que esté, sé que te desea lo mejor.
Tae se sintió reconfortado tras oír eso. Sabía que probablemente era cierto, su abuelo fue el único en alentarlo con sus bocetos y dibujos.
Sin poder evitarlo, una pequeña lágrima rebalsó de uno de sus ojos y luego se limpió para sonreír. Ladeó la cabeza levemente y le dio un beso a su novio.
♦♦♦
18:32 PM
—No creo que sea bueno decirle, será mejor que espere a que Tae se comunique con ella —dijo Jin al teléfono. Iba caminando por el centro de la ciudad con prisa.
—Muy bien, respetaré su decisión. Min Jae le contó a Hyun lo de Aatrox —Yumi rio del otro lado de la línea—. Yo también dejé una reseña positiva.
—Gracias, me salvaron. No sé si Tae lo haya buscado, pero si fue así debería estar totalmente convencido de que iremos allí esta noche.
—Eso espero. ¡Nos veremos!
—Hasta la noche —se despidió Seokjin.
Ahora que ya estaba aclarado el asunto de la madre de Taehyung y lo del restaurante falso, Jin estaba rumbo a la joyería en la que tenía depositadas todas sus esperanzas.
Uno de los regalos de Seokjin para Taehyung era un anillo de compromiso.
En realidad, era un juego de alianzas. Las recordaba. Recordaba las alianzas que le obsequió en el Mundo Alterno, incluso las tenía dibujada en su diario. Llevaba días en búsqueda del mismo modelo, había recorrido todas y cada una de las joyerías de Seúl sin éxito, pero todavía buscaba una oportunidad.
En realidad, tenía la opción de esperar un par de días en lo que el modelo reingresaba a stock, pero para entonces el cumpleaños de Tae habría pasado. Jin estaba determinado a conseguirlo, aunque claro que tenía plan B. Además, ya tenía otro obsequio para llevárselo en la noche a la fiesta. Así que técnicamente hablando, compró dos presentes y estaba buscando el tercero.
El primero era el que le entregaría en la noche: una nueva cámara de fotos. Sabía que era algo seguro porque el mismo Taehyung se lo había confirmado la tarde anterior, que estaba muy interesado en la fotografía. Eso junto a un ramo de rosas aguardaba en el baúl del coche de Lev, el escondite perfecto.
El segundo obsequio era el que le daría si su búsqueda fallaba: un collar. Seokjin había escogido una gargantilla de oro blanco que le sentaría muy bien al color miel de los ojos de su novio. Estaba convencido de que había sido una buena elección, pero desde luego, todo su entusiasmo estaba centrado en las alianzas de compromiso.
Originalmente había planeado dárselas como regalo de Año Nuevo, pero le ganó la emoción y ahora quería que fuesen un obsequio de cumpleaños.
—Cuánto lo siento, teníamos un modelo similar que se vendió —le dijo la empleada de la joyería a Seokjin,
—¿De verdad?, ¿Y n-no hay nada más que sea parecido al dibujo? —insistió con desesperación, enseñándole una vez más el dibujo de su diario.
—Me temo que no —negó con decepción—. Pero la semana entrante tras las festividades probablemente recibamos modelos nuevos. ¡Puede venir en unos días y escoger el que más le guste!
Seokjin suspiró. Le agradeció a la joven mujer y se retiró de la tienda con los ánimos por el suelo.
Cuando estuvo fuera, el viento helado pasando por su rostro raspó sus mejillas y lo obligó a cubrirse con ambas manos. Mierda. No tendría el regalo más importante, maldición.
Farfullando en voz baja, se resignó a la gargantilla. No era mal obsequio, pero era inevitable no sentirse molesto tras tener otra idea originalmente.
Lo único bueno era que Taehyung no lo sabría, así que podía deprimirse y maldecir a solas sin afectarlo.
♦♦♦
—¿Cielo? ¿Te ocurre algo?
—¿Eh? No, nada —le aseguró con una sonrisa.
Iban uno junto al otro en los asientos traseros del coche de Lev. Ya vestidos con trajes, corbata y zapatos elegantes, Yumi le hizo saber a Seokjin que todo estaba listo. Debían presentarse en el lugar y pedir por la mesa reservada.
22:35 PM
—Es que has estado un poco callado —le reclamó Taehyung con un puchero en los labios.
—Disculpa Tesoro —lo acercó a él y le dio un beso breve—. ¿Me concentré demasiado en la luna llena del exterior?
Para fortuna de Seokjin, la noche estaba despejada y ambos podían ver el cielo a la perfección. La luna lucía espléndida y brillante, cosa que Jin usó de excusa para no demostrar su frustración por lo que le había ocurrido en la tarde mientras Tae pasaba un rato con Soo Yun.
—Pero pensé que te interesaba más el sol. Yo soy tu solcito, ¿o no? —susurró en voz baja y algo aniñada.
—Mi sol, mi tesoro, mi osito, mi vida —respondió entre beso y beso. Se alivió tras ver que Taehyung sonreía contra sus labios y lo miraba con dulzura—. Eres un encanto.
—Tú más —contestó—. Mi cielo, mi ángel, mi alma —le devolvió cada beso con cariño—. Estoy tan feliz de que estemos juntos. Creo que será el mejor cumpleaños que haya tenido —se afirmó en uno de sus hombros.
Jin lo estrechó de lado contra su cuerpo.
—Te lo he dicho antes y seguiré diciéndolo: te mereces el mundo entero —le tomó una mano y enlazaron sus dedos—. Espero que puedas sentirte muy feliz en tu día, y que recuerdes lo importante que es que estés aquí. Y que comas todo lo que desees —bromeó.
Taehyung soltó una carcajada.
—¡Oh, Jinnie! eso me recuerda... Creo que Aatrox no es un sitio muy confiable.
—¿A q-qué te refieres?
—Estuve viendo algunas fotos, y es como que no coinciden —frunció el ceño—. El salón principal tenía terraza y algunas mesas de exterior, pero en otra foto se ve todo pintado de gris oscuro y con banquetas y barra en lugar de mesas, ¿no crees que es extraño?
Tan adorable.
Seokjin no pudo evitar sentirse enternecido. Tae, efectivamente, se había tomado el trabajo de buscar fotos del sitio y parecía querer advertirle a su novio.
—¿Y las reseñas?, ¿Qué dice la gente? —le preguntó.
—Bueno, ¡eso es lo más raro! —se quejó—. Una chica dijo que ella y sus amigas se habían divertido en la pista, y un sujeto dijo que tuvo una espectacular cena romántica junto a la orquesta que tocaba en vivo. ¿Qué significa?, ¿Será un restaurante temático o algo así?
—Descuida. Lo sabremos muy pronto.
—¿Por qué tú estás tan tranquilo? Eres el que normalmente se la pasa leyendo comentarios y viendo reseñas para estar seguro... —Taehyung confiaba en Seokjin, pero no dejaba de pensar que el lugar podía ser una estafa y que no quería pasar la noche de su cumpleaños en un sitio extraño.
—La comida griega es mi debilidad —mintió—. Si son buenos, te fascinará. Haré que te enamores de todos los platillos más deliciosos, y lo volveremos nuestro restaurante favorito, ya lo verás —le guiñó un ojo con complicidad.
Al menos él lucía seguro. Taehyung asintió y decidió que no le daría más vueltas.
Últimamente sus días seguían siendo caóticos entre las cosas judiciales, sus problemas familiares, la terapia, y la búsqueda de un empleo. Ahora, lo que quería era relajarse y pasar un momento agradable junto al amor de su vida.
Le dijo a Soo Yun que ella y algunas personas más podrían visitarlo por la tarde para comer pastel y saludarlo. Sería algo pequeño y tranquilo en casa, sin lujos ni nada demasiado especial. Su cumpleaños no era algo que lo entusiasmara demasiado.
Ingresaron juntos del brazo. La recepcionista tras el mostrador dejó de mirar la pantalla del monitor para concederles su atención.
—Buenas noches, ¿en qué puedo ayudarles?
—Buenas noches. Teníamos una reserva para dos —dijo Seokjin.
—Por supuesto —la joven mujer de uniforme se puso de pie y Jin pensó que su traje era perfecto, rojo y negro, como los colores que había visto en la página del restaurante falso—. Acompáñenme por favor —se adelantó a ambos e ingresó en el elevador.
Tae se sorprendió de que la mujer dejase el mostrador así como así sólo para acompañarlos, ¿era tan necesario que ella fuese con ambos?
Cuando las puertas metálicas volvieron a abrirse, la mujer les indicó con un gesto que podían descender.
—Ingresen al salón del final del pasillo, un encargado los guiará a su mesa. Gracias por elegir Aatrox esta noche, disfruten su cena —se despidió, presionando el botón para regresar a planta baja.
Tae y Jin se miraron con sorpresa.
—¿Y bien?, ¿Qué te pareció? —Jin le dio un codazo suave a Tae. Quería saber si ya tenía una mejor opinión del lugar.
—¡Bien!
Jin sonrió animado, la recepcionista acababa de hacer un estupendo trabajo. La anticipación en su pecho creció y se trasladó a su estómago con una sensación de nerviosismo. ¿Le gustaría la sorpresa a Tae?, ¿Le parecería adecuado que la cena de a dos fuese reemplazada por una fiesta?
Los últimos pasos fueron los más largos.
Finalmente, entraron juntos. Al ver todo a oscuras, el primer reflejo de Taehyung fue sujetarse con fuerza del brazo de su novio.
Y antes de que Seokjin pudiese decirle algo, las luces se encendieron. Del techo cayeron un montón de globos, mientras todos los presentes aparecían y gritaban a coro "¡Sorpresa!"
El rostro de Taehyung estaba lleno de asombro.
Pudo ver que se aproximaban hacia él y a Seokjin en medio de gritos eufóricos.
Yumi, Min Jae, Hoseok, Soo Yun, Hyun, Kang... personas del refugio donde era voluntario, entre ellos Ami, ex-compañeros del burdel, como Ja Eah, Eun Mi, incluso Mi Suk... Todos allí. Todos producidos con ropa elegante, trajes, vestidos, tacones y maquillaje, dándole una bienvenida en medio de silbidos, rostros felices y aplausos.
—¡¡Sorpesa!! —Soo Yun se acercó y tomó una fotografía usando la cámara de su teléfono.
Yumi corrió a darle un abrazo fuerte, al que se sumaron Min Jae y luego Hoseok.
Taehyung sonrió mientras asomaba el rostro por encima del hombro de su Hyung pelirrojo con dificultad.
—¿Y esto? —inmediatamente miró a Seokjin—. ¿¡Y nuestra cena!? —preguntó.
—Digamos que la mesa para dos se hizo un poco más grande... —Jin le guiñó un ojo.
—¡Tae Tae! Capturé el momento exacto donde tu rostro está blanco como el papel —se burló Soo Yun, quien se acercó a darle un abrazo cuando los demás se apartaron un poco.
—Gracias... Oh, vaya, sí que acaban de darme una sorpresa —admitió sobrellevado. Saludó enseguida a todos los demás presentes entre abrazos más cortos y apretones de mano amistosos—. ¿Y el restaurante?
—No existe —contestó Yumi.
—¿¡Qué!?
—Todo fue culpa de Jinnie —lo expuso Min Jae—. Comida griega, por Dios.
—Lo siento —Seokjin le enseñó una bonita sonrisa burlona, finalmente se libraba de la carga de aquella mentira blanca.
—¿Entonces Aatrox no es un lugar real? ¡Pero yo lo busqué!
—¡Ha! Sabía que ibas a hacer eso —contestó Jin—. Tenía que cubrir bien el plan, Tesoro. Nada podía quedar al azar.
Taehyung soltó una carcajada animada.
—¡Por eso se veía tan sospechoso!
—Ninguno pensó que realmente fueras a buscar información del lugar, así que cuando Jin nos avisó, trabajamos rápido —le contó Hyun.
—Debí imaginarlo —dijo Tae. Luego miró a Kang—. ¿Unique?
—Puede servir para algo más que arriesgar tu vida en un operativo —acotó Kang, asintiendo. Una risa general se levantó tras su comentario.
Yumi lo tomó del brazo y lo llevó a ver el resto del salón, la decoración de las mesas, la vista increíble desde la ventana, y por supuesto, el sector donde estaban todos sus regalos.
—Es por tu cumpleaños, en caso de que no lo hayas notado todavía —bromeó. Su vestido azul oscuro resaltaba muy bien su cabello rubio—. La comida se servirá en un momento. Tenemos mesa dulce, rincón para hacer las fotografías —le enseñó una esquina del salón decorada con un enorme sofá para que un grupo se acercara—, y barra personalizada.
Sólo entonces notó que Min Jae, además de lucir elegante, tenía puesto un delantal.
—¡Oh, vamos! —le dijo Taehyung sin poder creerlo.
—Será mi regalo para ti, caramelito —se burló—. Por esta noche puedes beber todo lo que desees. Pero no me hago responsable de tus acciones, eso no.
El pelinegro se colocó tras la barra y tomó algunas botellas para empezar su show.
Enseguida los presentes se amontonaron para verlo. Min Jae se acomodó los puños para tener más libertad, y aprovechando la atención de su público, comenzó a lanzar las botellas sobre su cabeza, una tras otra, llegando hasta tres. Los trucos eran su especialidad. Tomó seis copas triangulares, la coctelera, el hielo, y comenzó a batir a buena velocidad. Las dispuso de tal forma que armó dos torres de tres, y tras un par de piruetas más, sirvió la bebida en forma de cascada.
Todos quedaron impresionados. Seokjin nunca lo había visto trabajar así, y fue el primero en decir "Woa" en voz alta antes de iniciar con los aplausos.
La barra estaba mucho más completa que la del burdel, estaba bien iluminada y se veía completamente profesional. Para sumar, el estudiante de ingeniería que estaba a cargo de las bebidas lucía como completamente desenvuelto y relajado, como si hacer aquello fuese cosa de todas las noches.
Tomó algunas botellas con etiquetas sofisticadas y colores extravagantes, de las que sirvió medidas diferentes y batió. También usó jugos de frutas, hielos, azúcar para decorar, hojas de menta, rodajas de limón y de naranja, y desde luego, hizo flamear algunos tragos. Las llamas rojizas se volvían azules y parecían danzar bv sobre el licor. Un completo espectáculo para quienes nunca antes habían visto algo así.
Le obsequió a Taehyung un trago especial, una bebida rosa decorada con limón y azúcar, y le dijo que tuviese cuidado en no dejarse llevar por el sabor dulce, o acabaría rápidamente embriagado.
Las mesas eran menos de diez, redondas, cubiertas por manteles blancos. Las sillas también estaban envueltas con listones rojos. El salón estaba decorado con telas y globos, los que ahora estaban en el suelo, pero no resultaban incómodos para que los invitados pudiesen desplazarse a gusto.
La comida se sirvió por los meseros sin demora. Digno de un restaurante, el menú "Taehyung" incluía entrada, plato principal y postre. Todo estaba delicioso. Tae estaba junto a Jin, Yumi y Hyun.
Después de la comida, los invitados comenzaron a moverse entre las mesas para charlar. Los mozos reacomodaron el salón de modo que las mesas no quedasen en medio y fueran un estorbo para que todos pudieran relacionarse estando de pie.
Seokjin se permitió relajarse al ver que su novio se rodeaba de los demás y entablaba conversaciones animadas con todos los grupos. La sorpresa había sido un éxito, y él lucía más que contento.
—Hey, Jin... —Hoseok se acercó a él y puso una mano en uno de sus hombros.
Jung pensó que la escena de verlo solo a un lado simplemente contemplando el salón era la más adecuada para describir a un novio orgulloso.
—Hoseok... —Jin le dio una mirada fugaz y su atención volvió a Taehyung, quien hablaba más allá con Soo Yun y Kang.
—¿Estás contento? Él luce feliz.
—Sí, claro que sí —asintió Jin—. Espero que recuerde lo mucho que lo queremos todos los que estamos aquí...
—Vi que Lev trajo un regalo de forma discreta y luego se marchó —observó el pelirrojo—. ¿Tuviste suerte?
Desde luego que Hoseok estaba al tanto del presente que Jin quería darle a Taehyung.
—No, me temo que no —suspiró—. Creo que eso tendrá que esperar... La cámara y el collar serán lo de esta noche.
—Oh —murmuró Hobi con decepción—. Pero no pasa nada. Tienen todo el tiempo del mundo de todas formas —lo animó.
—Lo sé, pero el tiempo con nosotros siempre fue un poco diferente —sonrió, entendiendo el peso de sus propias palabras.
—Bueno sí, siempre hicieron las cosas a su propio ritmo —reconoció Hoseok—. Empezando porque se hicieron novios en qué, ¿tres semanas desde conocerse?
Para Hoseok y los demás era así, para Jin, existían quince días más debido a la realidad alterna.
—Le hablé por primera vez en medio de la calle cuando todavía usaba mis muletas un 24 de octubre —recordó—. Y nos volvimos novios el 16 de noviembre...
—Y el accidente pasó un 26 de septiembre —añadió Hoseok, tratando de hacer cuentas mentalmente—. ¡Es verdad! Ustedes han estado saliendo por exactamente cuarenta y cinco días... ¿y ya piensas prop-?
—¡Shh! —Seokjin se escandalizó y le dio un suave empujón para luego atraerlo a su lado nuevamente—. Por favor... —miró en todas direcciones para asegurarse de que nadie los había oído.
—Está bien, está bien, pero descuida... nadie le presta atención a esos números. Sólo haz lo que tu corazón te diga, y estoy convencido de que él hará lo mismo.
—Aguarda, ¿cuarenta y cinco días? —le preguntó Jin—, ¿eso es contando los días que estuvimos distanciados porque se fue a vivir con Soo Yun?
—Vamos Jin, ustedes nunca estuvieron separados en realidad. Yoonie desaparecido los unió luego de que tuvieran esa pelea, para mí es como si nunca hubiesen cortado —opinó.
Jin se encogió de hombros. Quizás su amigo estaba en lo cierto, pero podía recordar claramente que Tae le había dicho algo como "¡¡nosotros no somos nada!!" en medio de una de sus discusiones.
Sacudió la cabeza, nada de eso importaba en realidad. Los números eran simples números, y los sentimientos de su corazón pesaban mucho más.
Pero entonces, la idea de que Taehyung creyese que era demasiado pronto le oprimió el pecho. ¿Y si él en realidad no tenía planes de formalizar todavía?, ¿Qué tal si pensaba que era una idea apresurada para el poco tiempo que llevaban de novios?
—Oye hyung, vamos, vamos —Hobi le dio dos golpes amistosos—. No comiences a pensar tonterías.
—Lo siento, tienes razón —aceptó—. Sé que no será esta noche, pero igualmente me pone nervioso pensar en el tema —reconoció, algo abochornado.
Hoseok volvió a darle dos palmadas en el hombro.
Antes de poder decirle algo más, Taehyung se acercó hacia ambos con una sonrisa que mostraba su buen humor.
—¿Cómo están?, ¿De qué hablaban? —quiso saber.
—Estaba- le decía a Jin que podía unirse al refugio aunque fuese sólo un día a la semana como voluntario. No le parecía correcto, pero le dije que es algo que muchos socios hacen.
—Ahh, ¿por eso la palmada en el hombro?, ¿tratabas de darle ánimos? —contestó Tae—. Es cierto Cielo, muchos socios tienen trabajos muy duros y no pueden ir más que una vez por semana o dos veces al mes —le contó, al tiempo que se acercaba a su lado—. No tienes nada de qué preocuparte, toda ayuda es bienvenida.
—Exacto.
—Uhm, gracias, entonces creo que comenzaré... ¿en unos días? —miró a Hoseok con duda. En realidad simpatizaba mucho con la causa y todo, pero no al punto como para querer unirse de forma oficial.
—Seguro, te enviaré el formulario de inscripción por la mañana —le sonrió el pelirrojo, intentando ocultar su nerviosismo.
Taehyung se envolvió a un brazo de Seokjin con cariño.
—Te encantará, serás mi ayudante para alimentar a los cachorros.
—Entendido.
—Jinnie, ven conmigo un momento —le dijo.
—¿Sucede algo malo?
—No, no, es que quiero mostrarte algo —de a poco comenzó a arrastrarlo con él. Saludaron con la vista a Hobi y comenzaron a alejarse.
—Ya puedes decírmelo —le dijo Jin en un susurro luego de notar que estaban alejándose del grupo de gente presente en el salón.
—Es el balcón. Yumi me dijo que estaba a nuestra disposición, pero que por el frío lo más probable era que no lo usáramos.
—Oh, el balcón —no le prestó mucha atención antes, mientras veía el salón junto a Yumi. Caminó junto a su novio y vio que, efectivamente, hacia el sector izquierdo había un corto pasillo que los llevaba a unas puertas de vidrio inmensas.
El balcón estaba adornado, justo como el resto del salón, con telas rojas y negras. Además, había un sillón contra el barandal, algunas velas y una mesa pequeña. Parecía un rincón privado. Lo único malo era tener que someterse a las bajas temperaturas invernales.
—Oh... mira esto —Tae se apresuró a sentarse en el sillón blanco, aguantándose el frío—. Debimos venir con nuestros abrigos.
—Ya lo creo —Jin lo acompañó, e inmediatamente se abrazó a sí mismo. Miró a su alrededor, el balcón era muy espacioso y estaba bien decorado. Pasó un momento breve y luego miró al menor—. ¿Te gustó la sorpresa? Yumi trabajó muy duro.
—¡Sí! claro que sí —sonrió Taehyung—. Realmente no esperaba tener una fiesta completamente para mí. Me contó un poco acerca de cómo fueron los preparativos. Uhm- no he tenido cumpleaños así antes —admitió cabizbajo.
Seokjin lo atrajo a su lado y le dio un beso en la mejilla.
—Espero que te acostumbres a las grandes fiestas en tu honor, porque ésta será la primera de muchas —sonrió al escuchar la risa grave de Tae—. ¿Ansioso por tus regalos?
—Sí, sí, ¡Mucho! ¿Viste cuántos son? ¡Woa! Una montaña entera de regalos para mí.
—Sí, amor. Hoy es tu día, todo es para ti —le dijo dulcemente.
—Jinnie —murmuró con timidez—. Tú también tienes regalo, ¿cierto?
—Sip. ¿Quieres verlo ahora, es eso?
Taehyung negó con la cabeza.
—En realidad... quería hablarte a solas porque yo también... Yo- es que... —se puso visiblemente nervioso. Comenzó a jugar con sus manos—. Yo también compré algo que quería.
—¿Te hiciste un auto-regalo? ¡Es estupendo! —lo felicitó—. ¿Es algo que querías y por fin pudiste comprar?... ¿Qué pasa Tae? —preguntó tras ver que se mordía los labios.
—Es algo... para los dos —murmuró avergonzado.
—¿Para los dos? —Jin creyó haber oído bien. Tae lo confirmó asintió con la cabeza.
Algo para los dos.
Una idea caliente y fugaz lo atravesó enseguida, Seokjin recordaba perfectamente la noche de su cumpleaños. No sólo porque tuvo una maravillosa cena y el presente del cuadro de Yoonie, sino porque Taehyung decidió usar un disfraz y entregarse a él del modo más sumiso y excitante posible.
¿Podía ser algo así? Jin se acercó un poco más al menor, mirándolo con entusiasmo y curiosidad.
—¿Y lo veremos en casa? —quiso saber, cada vez más interesado. Taehyung volvió a asentir—. ¿Por qué estás tan avergonzado? Seguramente no es nada que no vayamos a disfrutar... normalmente eres un osito pervertido —susurró en su oído.
Los ojos de Tae se abrieron como platos.
—¡¿Acaso crees que es..!?
—¿Entonces no?
—¡¡No he dicho nada!! —se defendió.
—No, pero entonces supongo que yo estoy imaginando cosas —contestó Jin.
—Sí es, pero no es lo importante, quiero decir- yo... yo sólo, ¡Argh! —farfulló.
Jin no entendía nada.
Escucharon voces aproximándose. Toda la horda de invitados se acercaba cantando el Feliz cumpleaños.
Jin miró su reloj de muñeca. 00:00 del 30 de diciembre.
Inmediatamente tomó a Taehyung entre sus brazos, y en un movimiento osado, lo sujetó por la espalda y la cabeza, y giró hacia abajo dejándolo medio recostado en el sillón y sus piernas para darle un beso apasionado.
—Feliz cumpleaños, amor de mi vida —le dijo en voz profunda admirando la belleza de aquellos ojos mieles brillantes.
Taehyung estaba con la espalda en las piernas de su novio. El gesto del beso lo había sorprendido, además, los labios de Seokjin verdaderamente lo volvían loco. Tiró de la corbata de Jin, y lo atrajo de nuevo a su boca para darle un segundo beso cargado de pasión. Beso que fue interrumpido por los invitados, que aparecieron en el balcón y comenzaron a silbar y a hacer ruidos molestos a causa de descubrir la escena.
Soo Yun traía dos copas extra, y Kang, a su lado, una botella de champagne.
Jin ayudó a Tae para que pudiese ponerse de pie, y luego recibieron las copas para sumarse al brindis. Todos tenían una en la mano.
Taehyung pensó que era necesario dar un mini-discurso tras haber recibido la atención y el tiempo de todos los presentes, así que se adelantó unos pasos a su novio y les dio las gracias. Enseguida dijo que lo mejor era regresar al salón y cerrar el balcón, y recibió una ronda de aplausos mientras se dirigían al interior una vez más.
La noche fue maravillosa. El salón lujoso decorado con telas, mesas con manteles y sillas cubiertas le daba un aire de evento importante. Taehyung disfrutó de la comida, de las bebidas, y de toda la compañía que tenía. El buen ambiente reinaba con algo de música suave, chistes y anécdotas cómicas.
En determinado momento, logró olvidarse de todas sus preocupaciones. Eso normalmente le ocurría cuando estaba con Jin, pero era estupendo poder hacerlo en compañía de amigos y seres queridos. Cuando fue consciente de estar rodeado de tanto afecto, no pudo evitar perderse en sus pensamientos en medio de la charla.
Había personas felices de conocerlo, de tenerlo en su vida.
De estar celebrando junto a él algo tan simple como un año más de vida.
Cuando era un niño, Taehyung no hallaba demasiada emoción en su cumpleaños. En realidad, en la casa donde vivía le hacían su platillo favorito, le compraban un pastel, y recibía regalos como ropa o útiles para la escuela, pero no se sentía... especial. No había nada que le hiciese esperar ansioso la llegada del treinta de diciembre. Nunca comprendió de todo el por qué. Los niños de su edad recibían lo mismo, incluso sus hermanos adoptivos. También hacían algo similar cuando alguno de los cinco cumplía un año más de haber llegado a la casa.
La persona que ansiaba ver, la que sí lo hacía sentir especial y feliz, era su abuelo.
Ese señor de corazón inmenso que lo recibió con los brazos abiertos, y que fue paciente con él. Porque en sus primeros encuentros, Tae se escondía de él por miedo. Normalmente los adultos no le prestaban atención, y si era así, generalmente era para regañarlo... así que cuando ese anciano lo llamaba o le pedía que se acercara, Taehyung se ponía nervioso.
Como si se tratase de domesticar a algún animalito, el abuelo de Taehyung comenzó a darle dulces o algún juguete pequeño si reunía el coraje suficiente como para acercarse cuando lo llamara. Con el tiempo, el miedo se desvaneció. Los otros nietos del señor rondaban a su alrededor gritando y cantando y él no parecía molestarse por ello. Jugaba con todos, los perseguía por el patio, o los ayudaba a montar en bici o en algún columpio.
Tae comenzó a acercarse también, y así fue como le mostró su cuaderno de dibujos y le contó sobre sus días en la escuela. Pasó de acercarse tímidamente, a sentarse en sus piernas y a reír a carcajadas por sus bromas. El día más feliz de la semana era cuando sus padres le decían que toda la familia iría a pasar la tarde a casa del abuelo. Taehyung ansiaba verlo, reunía sus mejores dibujos para enseñárselos, y trataba de recordar todo lo que le había pasado en la semana para contárselo a él.
Fue por algunos años, hasta que un día recibió la peor noticia de todos: su abuelito repentinamente había fallecido. El dolor de dejar de verlo marcó su vida demasiado. Pero ahora, con más madurez, estaba convencido de que aquel señor tan amable sólo podía estar en el paraíso. Y sabía que le debía mucho porque quizás sin saberlo, le dio a un niño huérfano y quebrado miles de momentos felices y cálidos, sin importar si era o no su cumpleaños.
Gracias a terapia, Taehyung comenzó a tomar consciencia de que quizás el desinterés en su cumpleaños era producto de no estar seguro de por qué había nacido, ni por qué estaba en aquella casa en lugar de estar junto a su madre. El paso de los años volvió a ese niño que se sentía extraño, en un adolescente que odiaba el día en que había nacido, y ahora, en un adulto joven que estaba intentando reparar esa herida.
Tenía familia. Tenía amigos, y también un novio que le entregaba todo y más. Incluso había adoptado un perro, y poco a poco las cosas comenzaban a ordenarse en su vida. Estaba poniendo de sí para mejorar. Para poder sentirse feliz más seguido, y para disfrutar de todas las cosas buenas que le pasaban, porque tenía que comenzar a pensar que las merecía auténticamente.
Se sumó a las conversaciones animadas, brindó con todos, bebió mucho y hasta bailó.
Era, efectivamente, el mejor cumpleaños de todos.
—¿Estás bien?, ¿No estás cansado? —le preguntó Seokjin.
03:55 AM
—Muuuuy bieeen, muy bien mucho —asintió contento—. ¡¡Tannie, hola!! Te abandonamos algunas horas, lo siento —se agachó para darle mimos al cachorro.
Jin dejó su abrigo y el de Tae en el perchero. Luego, también se agachó para saludar a Yeontan. Tras él, Lev ingresó con una enorme bolsa donde estaban todos los regalos para el cumpleañero.
—Puedes dejarlos en el sofá —le indicó Jin—. Muchas gracias, y buenas noches.
—Buenas noches Lev —lo despidió Taehyung.
—Buenas noches y feliz cumpleaños —hizo un gesto tocando su sombrero de chofer y luego salió del lugar.
Tae estiró los brazos al techo mientras bostezaba. Con un movimiento rápido de piernas, hizo volar sus zapatos hacia un costado del salón, y caminó hacia Jin de forma graciosa.
—Te has estado balanceando de forma cómica los últimos cuarenta minutos... ¿Los tragos de Min Jae te pusieron ebrio?
—Bueno- sí bebí más que otras veces —admitió el menor—. Pero me siento bien y con muuucha energía —inmediatamente volvió a bostezar.
—Sí claro, Señor Energía. Mejor vayamos a dormir...
—Pero quiero abrir mis regalos.
—¿Estás seguro?, ¿No prefieres descansar y abrirlos por la mañana?
—¡Mira cuántos son! Tengo que verlos ahora, ya mismo —fue hasta su sofá y tomó la bolsa que Lev había dejado antes de salir—. Oh, no todos tienen tarjeta —dijo tras revisar algunos. Se lamentó al entender que no podría saber qué le había regalado cada invitado.
—¿Puedo verlos contigo? —preguntó Seokjin, descendiendo por los escalones para sentarse a su lado.
—¡Sí, claro! —sus ojos mieles recorrieron la bolsa—. ¡¡Que emoción!! ¡Nunca había recibido tantos, tantos regalos a la vez! —parecía un niño contento, Jin lo miró con afecto. Taehyung abrazó las bolsas y cajas con moños y comenzó a pensar en cuál abrir primero—. ¿Cuál es el tuyo? —quiso saber.
—El mío tiene un moño blanco —Taehyung rebuscó apresurado, hasta encontrarlo.
—¡¡Es una caja grande!! —la tomó entre sus manos y la agitó para luego pegar su oído al paquete—. No tengo idea de qué puede ser.
—Adelante —hizo un gesto con un brazo y luego subió a Yeontan a sus piernas, el cachorro lucía igual de entusiasmado que su dueño.
Taehyung abrió la caja rompiendo el envoltorio con ansiedad y una sonrisa en su rostro. Enseguida, su expresión se transformó.
—¡Ohh! ¡¡Una cámara!! —no podía salir de su asombro. Él, como simple aficionado, sabía de equipamiento para fotografías y estaba impresionado por tener en sus manos uno de los modelos más completos para capturar imágenes—. ¡¡Debió costarte una fortuna, cielo!!
—Eso no importa. ¿Te gusta?
—¿¡Qué si me gusta!? ¿Es broma? ¡¡No puedo creer que tengo una cámara así!! ¿Te imaginas las increíbles cosas que podré hacer? ¡Woa! ¡¡Se verán como fotografías profesionales!! —habló apresurado—. Pensé en comprar alguna en algún momento, pero son equipos caros... Oh, Jinnie... Muchas gracias. ¡¡Gracias de verdad!!
Inmediatamente se abalanzó sobre el castaño y le dio un beso largo. Seokjin lo recibió sosteniéndole el rostro, ambos quedaron recostados sobre el sofá.
—Sé que vas a usarla mucho. Espero que se convierta en una buena herramienta para ti.
—Claro que sí —Tae se retrajo y volvió a mirarla en su caja—. ¡¡Tengo cámara nueva!! —exclamó orgulloso mientras la abrazaba.
—Deberías abrirla —le sugirió el mayor. Taehyung lo obedeció... y volvió a sorprenderse al ver una caja mediana escondida en el interior.
—¿Otro regalo? —Jin lo observaba expectante. Tae lo abrió y su corazón volvió a saltar en su pecho al ver la gargantilla—. Jin... esto es...
—Feliz cumpleaños, Osito Mimosito —Seokjin se permitió tomar la caja de entre las manos de Taehyung, y sostuvo la joya para luego colocársela a su novio.
Tae se acercó para que Jin se la ajustara mejor. Podía sentir que era liviana y que hacía poca presión cerca de su garganta. Era una joya bellísima e igualmente fina. Tae no podía dejar de pensar que era lo más lujoso que había recibido en su vida, probablemente. Intentó mirarse, inútilmente.
Seokjin, entonces, le enseñó la pantalla opaca de su móvil para que Taehyung pudiese ver su propio reflejo. La joya se veía muy bien.
—Jin... no sé si merezco todo esto.
—Tae, por favor...
—No, lo digo en serio —murmuró con timidez, mientras llevaba una mano a su cuello para tocar con las yemas de los dedos los detalles de la gargantilla—. ¿No piensas que es demasiado?
—¿Demasiado, cómo? —le preguntó el mayor—. ¿Demasiado costoso?, ¿Demasiado para ti?, ¿Demasiado para los dos?
—D-demasiado para mí. Es como si- como si acabaras de ponerle un collar de diamantes a un perro callejero.
Seokjin atinó a cubrirse la boca y su risa se cortó en un ruido seco. Al ver que Taehyung lo miraba en silencio, entendió que hablaba de forma seria.
—Espera... ¿estás diciéndome que con el presente que te compré, te sientes incómodo?, ¿Cómo un perro con un collar costoso? —elevó una ceja.
Tae se apresuró a retractarse. A veces era muy malo para escoger las palabras que quería usar.
—No, no. No estoy diciendo que tu gargantilla me haga sentir inferior ni nada similar... es sólo que... no lo sé.
—Sí, estás diciendo que te hice sentir inferior. Entonces puedes devolverla —le enseñó la caja.
—Jin... —Taehyung notó el cambio en el tono de voz de Seokjin. Su novio había sido serio. Lo había herido—. Perdóname —le dijo de inmediato.
Seokjin negó con la cabeza. En aquel momento, entendió que lo mejor que pudo haberle pasado era no encontrar las alianzas. Si Taehyung se sentía acomplejado por una gargantilla, los anillos lo hubiesen puesto mucho peor.
—¿Eso s-significa que no me perdonas?
—No, intento decir que no estoy molesto —aclaró Seokjin—. Si te hace sentir mal, entonces guárdala. No tienes que usarla si no quieres hacerlo.
Taehyung se mordió los labios con angustia al ver que Jin lucía decepcionado.
—Jin, yo quiero que —se interrumpió nervioso. Al diablo todo, lo haría de una vez por todas—. Jin, estoy así por otra cosa.
—¿Qué?
—Que estoy sintiéndome así por otra cosa. No por tu regalo. Amo tu regalo, amo tu generosidad y tus ganas de verme feliz y bien —explicó acelerado. Estaba muerto de nervios. Balbuceaba y tenía la respiración algo agitada. Maldición, no era así como lo había planeado.
—Tae... —Seokjin estudió su expresión comprendiendo que algo no iba bien—. ¿Qué sucede?
—Yo... Es que yo... —repentinamente, se puso de pie y comenzó a caminar en círculos—. Es-estoy nervioso, ¿bien?
—Me doy cuenta —aceptó el mayor—. Lo que no entiendo es porqué.
—P-porque no quería- ¡Argh!, siempre tengo que estropear todo. Tengo que decirte algo. Tú regalo es hermoso, tú eres hermoso —explicó deteniéndose a mirarlo.
—Uhm... ¿gracias?
—¡¡Oh, Dios!! —Taehyung se cubrió el rostro, claramente agobiado.
—Si no fuese posible, diría que tienes que darme una noticia importante como que estás embarazado o algo así.
—¡¡Sí!! —gritó el menor. Jin se quedó atónito—. Quiero decir, ¡¡no!! No estoy embarazado —luego comenzó a reír por su comentario—. Qué tontería, perdona.
—Bien, si no estás embarazado, ¿qué cosa tienes que decirme?
—Es por el regalo.
—¿Mi regalo?
—¡No, no el tuyo! ¡El mío!
—Oh... —recordó Seokjin—. ¿El que mencionaste en la fiesta mientras estuvimos en el balcón?
—Sí... —Tae volvió a cubrirse el rostro—. ¡Quería que fuese especial!
—¿Qué cosa, el regalo?
—¡¡No!! ¡¡El momento!!... pero en vez de eso estoy histérico y tú allí sin entender nada. Mierda, maldición, me odio.
—Tae, amor, respira... todo está bien —Jin hizo el intento por levantarse, pero entonces Taehyung se arrodilló a sus pies, frente al sofá.
Sus manos temblorosas se situaron sosteniéndole las rodillas. Taehyung reunió coraje y lo miró a los ojos. A esos ojos platinados que amaba con toda el alma.
Con un movimiento rápido, rebuscó en el bolsillo de su pantalón, y sacó una caja pequeña.
—Jin... Kim Seokjin, ¿t-te casarías conmigo? —preguntó temeroso mientras abría la cajita negra y le enseñaba dos anillos.
Dos alianzas. Juntas, bellas, en una almohadilla oscura, resplandeciendo en plateado.
Los ojos de Jin se llenaron de lágrimas. La emoción le puso los nervios de punta, erizándole los vellos de la nuca. Sólo atinó a cubrirse la boca, perplejo. Taehyung le había propuesto matrimonio.
—¿Dirás que sí? —murmuró Taehyung, con los ojitos mieles llenos de ilusión.
—¡Sí! ¡¡Sí, claro que sí!! —tiró de él y lo atrajo a su boca. Se dieron un beso cargado de nerviosismo y amor auténtico—. ¡Te amo!
—Te amo, Cielo —le respondió Taehyung en medio de una sonrisa sobrellevada.
Seokjin se limpió el rostro enseguida. Todavía estaba intentando comprender que no estaba soñando. Terminaron ambos en el suelo, junto al sofá.
—Yo- cómo es que... ¿Cuándo decidiste hacer esto? —le preguntó.
—Hace algunos días. Tenía que ser antes de año nuevo, porque quiero que el año por venir sea para nosotros, Jin. Nosotros juntos. Será nuestro, para que logremos todo lo que queramos —declaró con convicción.
Seokjin volvió a besarlo. Y otra vez.
—No vas a creerme, pero te compré la gargantilla porque no conseguí las alianzas que quería.
—¿¡Qué!?
—Sí, así que básicamente me ganaste —admitió—. Quería darte mi propuesta esta noche. ¿¡Cómo es posible que los dos hayamos pensado en lo mismo!?
—¡No lo sé! —Taehyung volvió a reír—. Pero creo que demuestra que estamos conectados, ¿o no? ¡¡Eres el amor de mi vidaa Jinnie! —lo abrazó con cariño—. ¡Oh! Entonces míralas, ¿estas alianzas están bien? —se las enseñó.
Jin tuvo escalofríos.
—No puede ser. ¡No! ¡Dios! tengo la piel completamente- ¡¡Tú fuiste el que las compró en la tienda!!
—¿Cuál tienda?
—La tienda a la que yo fui. ¡La empleada me dijo que habían venido el último modelo similar!
—¿Similar a qué?
Seokjin se puso de pie con torpeza y corrió a toda velocidad hacia su cuarto, dejando a Taehyung en el suelo. Yeontan se asustó por el sobresalto y siguió al castaño ladrando como si lo persiguiese para decirle "¡Date prisa, muéstrale!".
Cuando Jin regresó, le enseñó a Taehyung el dibujo que meses atrás, había trazado a mano de las alianzas que intercambiaron en el Mundo Alterno. Tae comparó el dibujo sencillo con las que él había escogido de la joyería. Tuvo escalofríos cuando comprendió que eran sumamente parecidas. Tragó saliva y una sensación helada le recorrió la espalda. Yeontan se sumó a los dos oliendo el diario.
—¿Es p-posible que sea una simple casualidad?
—No lo sé. ¡No lo sé! Pero fuiste tú el que las escogió. ¿Por qué ese modelo? —le preguntó expectante—. Había muchísimos, ¿por qué justo ése?
—¡No sé! Simplemente pensé que eran las más bonitas —se encogió de hombros. Luego, se quedó mirando al mayor fijamente—. Santo Cielo, Jin. De verdad estamos conectados. Tú y yo somos algo más que simplemente dos personas que se aman, estoy convencido.
—Viví quince días en una Realidad Alterna enamorado de ti, ¡por supuesto que somos más que dos novios! —recriminó—. Esto tenía que pasar. Todo, ¡todo esto!
—¿Estamos destinados? —los ojos claros de Tae brillaron con entusiasmo.
—Quizás, sí. Quizás sin importar el Mundo en el que vivamos, tú y yo estamos juntos.
—Jin, nuestro amor trasciende tiempo y espacio —dijo con fascinación—. Es increíble.
—Se lo preguntaré a Yoongi —decidió Jin—. Le preguntaré si es posible que pasen tantas casualidades. Es muy loco. Demasiado.
—Tú vuelves loco a cualquiera, Kim Seokjin —Tae le dio un beso en la mejilla—. Desde ahora serás Señor Kim Kim.
La risa estalló en el pecho del mayor. —¡Tú también serás Señor Kim Kim!
Tannie ladró moviendo la colita entusiasmado.
—Y tú serás la mascota del matrimonio Kim Kim —le dijo a Yeontan, cargándolo para acariciarle la cabecita.
—Tiene que entrar con un ramo de rosas —decidió Tae.
—¿Yeontan? —preguntó Jin—. ¿Y luego acercarse al altar para entregárnoslo?
—Sí, sí. Luego de caminar por la alfombra con un arnés blanco —contestó el menor divertido—. Oh, Jin... perdona, hubiese querido que la propuesta fuese en un momento mucho más especial.
—¿A qué te refieres con algo más especial? Tesoro, fue tu cumpleaños, estamos en casa, celebrando en el... bueno, en el suelo del departamento —rió—. Pero es nuestro lugar. Estamos con Tannie y además, escogiste las alianzas que yo dibujé. Parece un sueño...
—Estaba nervioso. La gargantilla me hizo pensar que quizás las alianzas no te gustarían... Por eso estaba tan inseguro —explicó.
—Tenías miedo —adivinó Jin—. Pero descuida, son exactamente las alianzas que iba a buscar para los dos —luego, se acercó a su rostro una vez más—. Te amo, Taehyung. Gracias.
Tae le rodeó el cuello con los brazos.
—¡Te amo Seokjin! —le devolvió el beso—. Gracias a ti.
04:16 AM, Domingo 30 de Diciembre. Taehyung y Seokjin volvían a elegirse para compartir sus vidas, su amor, y todos sus proyectos futuros.
El tiempo les demostraría lo importante y valioso que era todo lo que habían compartido juntos.
♦♦♦♦♦♦♦
SE NOS CASA EL TAEJIN DE LA TRILOGÍA ToT ♥♥♥
Buenass, capítulo 10 listo. Creo que quedan unos 5 más de esta misma duración aproximadamente (quince mil palabras) para terminar esta tercera parte de la historia.
Gracias por la espera, gracias por leer, gracias por la paciencia, gracias por no olvidar este fic. Les aseguro que este año termina sí o sí, y lo que empezó con Find Me va a tener su merecido final.
Este cap tuvo un poco de todo, pero más centrado en el TaeJin. El que viene les adelanto va a ser más sobre JK y sobre... su condición.
Un abrazo para quien esté leyendo esto y buena semana :') ♥♥♥
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