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~ 04 ~

Jungkook estaba furioso. Era la segunda vez que golpeaba la puerta, y esta vez lo hizo sin tanta suavidad.
Sabía que Tae estaba adentro, pero no se dignaba a abrirles.

Jimin y Jungkook estaban afuera del hogar de Tae. Jeon esperaba lograr que su novio y su amigo pudiesen llevarse bien, era un gran paso que Jimin estuviese al tanto de la vida complicada de Taehyung. Ambos habían acordado brindarle contención y afecto.

Pero era difícil si el rubio los ignoraba.

Adentro, Tae estaba en la cama, hecho un ovillo envuelto en las sábanas. Todavía se sentía demasiado desanimado como para empezar el día.

Jungkook le gritó, lo amenazó y hasta lo llamaron por teléfono. Finalmente, accedió a abrirles.

—Gracias Tae —Jimin sonrió con bondad desde el otro lado del teléfono, antes de colgar.

—¿De verdad abrirá? —Jungkook estaba demasiado acelerado. Su novio había logrado lo que él creía imposible hasta hace dos segundos.

—Lo hará. Pero atrévete a hacerle algo, y te echaré de su departamento, ¿está claro? —le advirtió el pelinegro.

El menor asintió con dinamismo. Al escuchar el sonido de la llave girando dentro de la puerta, la miró mientras parecía luchar internamente entre mantenerse en su lugar o dar un empujón para finalmente acceder al interior. Involuntariamente se movía con ansiedad, como lo hacen las mascotas esperando reencontrarse con su dueño.

Taehyung abrió, con la vista baja y el pijama todavía puesto.

Jungkook sitió toda una oleada de emociones mezcladas. Sus ojos oscuros miraron a los del mayor con insistencia, pero sin obtener respuesta. No podía comprender por qué Tae se comportaba así. Como si nada le importara, ni siquiera el hecho de que había personas tratando de ayudarle.

El rubio dejó la puerta abierta, y volteó hacia el interior sin más.

Jimin se adelantó a su novio, y entró mirando atentamente el lugar.
—Tu hogar se parece un poco al de Jungkook —habló con una sonrisa.

Y la misma se esfumó en cuanto su novio se acercó a Taehyung, caminando con una mirada dura y una postura desafiante. Por la expresión de su rostro creyó que se acercaría a gritarle, sin embargo, a Jungkook le bastó plantarse justo frente al mayor, mirándolo fijamente, como si estuviera reprendiéndole con la mirada.

Era su mejor amigo. Y aunque prácticamente lo conocía perfectamente, le dolía ver que actuará así. Le enfurecía que Taehyung no pusiera de su parte.

Taehyung primeramente retrocedió un poco, y al levantar su mirada miel y fijarla en la del menor, se mantuvo impávido.

Jimin notó la tensión. Prefirió guardar silencio mientras los dos se miraban sin decir palabra alguna. Creyó que ni siquiera los vio pestañear.

—Me ignoraste... —comenzó el castaño, sin quitarle los ojos de encima.

—Dije que estaba bien —replicó Taehyung.

—Me mentiste.

—No quería hablar contigo.

—Te pedí que confiaras en mí. ¿Crees que me gusta hacer esto? Preocuparme, ser insistente y molesto... ¿Crees que me divierte perseguirte para saber sobre ti?

—¿Y tú? —el rubio se animó a acercársele un poco más— ¿Crees que mis altibajos emocionales son un capricho?, ¿Que disfruto pasar de sentirme bien a sentir que no valgo nada?... ¿Te parece que lo hago con la intención de molestarte, Jungkook?

Sus labios temblaron. Jungkook perdió la compostura y tragó saliva. Taehyung parecía tener depresión, y él sabía que eso era complejo. Demasiado como para ayudarle en todo lo que quería.
—Taehyung, yo-

—No lo controlo —continuó el mayor, luciendo afectado también—. Desearía que fuera así, pero no es el caso. Y me odio cada vez que me ocurre —soltó con desprecio—. Pero lo que más odio, es saber que hago pasar por un mal momento a quienes se preocupan por mí.

¿Por qué?, ¿Por qué la vida de Taehyung tenía que ser tan difícil siempre?

Jeon se sentía responsable. Sentía que todo había sido su culpa. Por pensar en salvarse en lugar de hacerlo cuidando el bienestar de Taehyung.

—L-Lo único que necesito que entiendas, Taehyung, es que es imposible que no me preocupe por ti... Y no ayudas si en vez de responder, te encierras en tu soledad.

—Necesito esa soledad.

—Entonces sólo dilo.

—¡Te lo dije!

—¡¡No lo hiciste!! —Jungkook levantó la voz— ¡Lo único que hiciste fue ignorar mis mensajes y llamadas!... Decir que necesitas estar a solas no es lo mismo que desaparecerte, Taehyung. Hay una importante diferencia —comentó, perdiendo la paciencia— ¿Quieres saber por qué decidí ir a clases y no volver a tocar cuando me fui, ayer?... Porque sonreíste tratando de decir que todo estaba bien. Y yo sabía que estabas mintiendo, pero me dije que debía confiar en ti, por eso lo hice. ¿¡Y qué obtuve!? —hizo un gesto con los brazos—. Que decidieras ignorarme cuando te escribí en la noche, y estar como un maniático mirando el teléfono esperando que me respondieras... —lo miró dolido. Ahora fue Taehyung quien se tragó las lágrimas—. N-no me lo estás haciendo fácil, hyung —continuó el menor.

Mierda y más mierda. Todo era como una pesadilla.

El rubio bajó la vista, sintiéndose todavía peor. Se sobó un brazo por sobre el pijama, y retrocedió un par de pasos.
—Tal vez deban irse ahora —comentó sin volver a mirar a ninguno.

Jimin presionó los labios, apenado. El muchacho delgado que ahora miraba al suelo lucía tan frágil y marchito...

—Kookie, vámonos —susurró, entendiendo que Taehyung necesitaba tranquilidad ahora.

—No quiero irme —replicó.

—Perdona las molestias —dijo Jimin—. Nos iremos ahora.

—¡No quiero irme! —volvió a decir mientras su novio le sujetaba una mano, invitándolo a alejarse.

—Tenemos cosas que hacer, Kook. Tae necesita estar solo —el pelinegro tironeó de su brazo.

—¡Pero no...! ¡¡No!!

—Te llamará en cuanto se sienta con ánimos de hablar, ¿No es así, Taehyung?

El dueño de casa asintió vagamente desde su lugar.

—Hyung... —los ojos oscuros de Jungkook lo miraron con súplica, esperando algún gesto de su parte además de mantenerse en silencio— ¡Hyung! —lo llamó mientras Jimin lo sacaba del lugar.

—Kookie —la voz de su novio se suavizó—. Le pediste que te dijera si necesitaba estar solo. Es exactamente lo que está haciendo ahora, debes respetar su decisión —intentó explicarle.

Taehyung fue capaz de oír toda la conversación. A un Jungkook intranquilo y un Jimin paciente que se lo llevaba a rastras, fuera del complejo de departamentos.

—¡¡Jimin!! —para ese momento, el Jungkook enfurecido estaba ausente, dejando a la luz al muchacho inseguro de voz temblorosa.

—Kookie, intenta entenderlo, por favor —el mayor todavía lo llevaba de la mano, en dirección a la universidad.

—¡¡No quiero entenderlo!!, ¡¡Quiero volver allí y decirle que deje de ser tan...!!

—¿Tan qué? —su novio se volteó a mirarlo con cansancio, deteniéndolos a ambos— ¿Tan inestable?, ¿Tan enfermo?... ¿Eso es lo que quieres decirle? —Jungkook suspiró con angustia antes de finalmente empezar a llorar—. No es fácil... —Jimin suavizó su voz, y lo acercó a él, tomándole la otra mano—. Sé que fuiste sincero con él, pero quizás no elegiste el momento más adecuado, Kookie —le explicó—. Quiere su espacio ahora, debes dárselo.

Jungkook sabía que Jimin tenía buenas intenciones, pero todo era más difícil porque se trataba de un Mundo Nuevo.

—Tú no lo entiendes —sollozó—. Sé que puedo ser exagerado, pero... Es porque insistí, que evité que se dirigiera a ese lugar para morir —sus ojos se clavaron en los de su novio—. Si ya sé de lo que es capaz, ¿¡cómo esperas que no sienta miedo cada vez que se ausenta!?...

—Porque debes confiar en él, Jungkook —el pelinegro acercó una mano a su rostro—. Si Taehyung no confiara en ti, ni si quiera se habría molestado en abrirnos. Tú también le importas. Por eso intenta mantenerte al margen.

—¡¡Pero yo no quiero estar al margen!! —protestó entre lágrimas— ¡¡Yo necesito asegurarme de que no hará alguna tontería!!... ¿¡Por qué es tan difícil de entender?!

—Kook, escúchame —esta vez, el mayor volvió su voz más seria—. Apoyar a alguien no siempre implica estar a su lado. Mucho más si la otra persona te pide espacio.

—P-pero-

—Escucha —repitió mirándolo, y trasladando su otra mano a su cabellera—. Sé que tus intenciones son buenas. Sé que estás asustado, y te preocupas genuinamente por él —aclaró mientras le limpiaba una mejilla—, pero tú nunca has estado en ese lugar. Nunca has experimentado culpa por preocupar a los demás, no en la medida en que lo hace Taehyung —explicó con calma—. Sí, no te gusta verme afligido, ni tampoco me gusta verte a ti así... Pero los dos sabemos que si alguno necesita ayuda, bastará con decirlo para obtenerla —Jungkook se mantuvo en silencio, observándolo atentamente—. Con Taehyung eso... Eso es diferente —concluyó, un poco entristecido—. Él siente que es una molestia. Y aunque no te lo haya dicho, debe serle incómodo que se sienta así y tú quieras imponer otra cosa. Kookie, si te digo que me siento un inútil, a veces la respuesta certera y firme de "no lo eres" no hará que me sienta mejor... ¿Entiendes a lo que me refiero?

—F-fuiste tú quien dijo que había que acompañarlo... Y c-cuidarlo —replicó con angustia.

—También fui yo quien dijo que no debíamos presionarlo, ¿recuerdas?... —Jimin sonrió comprensivo ante el semblante confuso de su novio. Se acercó a sus labios, y lo besó con ternura—. Tranquilo, cariño. Lo estás haciendo muy bien... Ahora démosle su espacio, ¿sí?

—P-pero ¿lo has visto?... No debe haber comido nada... No tocará bocado, estoy seguro... Ni s-siquiera debe haber tomado sus medicinas —se lamentó.

—De acuerdo, en vista de que no vas a desistir, volveremos al salir de clases. ¿Te parece bien?

—Sí, m-me parece bien —se calmó un poco, suspirando. Jimin ahora besó su frente.

—Kookie, a veces eres demasiado terco —comentó sin ánimos de criticarlo o reprenderlo.

Jungkook enterró el rostro en su pecho al darle un fuerte abrazo. Incluso si no lo decía en voz alta, que su novio estuviera a su lado hacía una enorme diferencia. De no ser por él, estaba seguro que jamás habría entendido que su amigo necesitaba pasar tiempo a solas, aunque no se sintiera bien. Para él todavía era un poco extraño, pero Jimin estaba en lo cierto: No estaba en el lugar de Taehyung, y por ende, no era sencillo comprenderlo.

Confiar en él...

Confiaba en el Tae del Mundo Viejo. El que constantemente se quejaba de todo pero no hacía nada para atentar contra su propia vida. El Taehyung de aquí sí que le preocupaba.

Por eso, regresó a verlo más tarde.
Esta vez Jimin no pudo acompañarlo.

Era curioso cómo su mente lograba reconstruir recuerdos que él no poseía en su antigua vida.

Del mismo modo que podía recordar muchos momentos vividos con su novio, recordaba experiencias. Algunas buenas y otras no tanto.
En aquel preciso momento pensó que era bueno tener un alambre doblado en el bolsillo de su pantalón, porque con eso -y un aprendizaje que apareció ahí- logró forzar la puerta de entrada del hogar de Taehyung para poder ingresar.
Kook no sabía que podía hacer eso hasta que rebuscó en esa mochila mental llena de recuerdos difusos. Ni siquiera tenía sentido que pudiese sentirlos propios cuando no los había vivido jamás, pero así era.

Todo estaba igual que en la mañana. Caminó con duda, adentrándose. Cerró, y dejó la mochila sobre el suelo antes de encaminarse al dormitorio.

—Taehyung... —esta vez ya no tuvo vacilación en la voz. Su amigo seguía en la cama.

Lo encontró hecho un ovillo frío, con las luces apagadas y un ambiente tan sombrío que le heló los huesos.
Kook se recostó a su lado un momento. Luego, se animó a pasar un brazo por encima.

Tuvo que comprobar que seguía respirando porque pensó que quizás ya estaba...

Cerró los ojos y trató de calmarse.

Taehyung tenía depresión.

Maldita sea. De entre todas las cosas sumadas a esa enfermedad tan horrible, tuvo que tocarle depresión.
Era su culpa, ¿cierto?... Los ojos de Jungkook se aguaron. ¿Qué podía hacer para ayudarlo? Era injusto que su mejor amigo estuviese en aquel estado.

—Lo siento mucho —se disculpó—. Sé que no soy la mejor compañía, y que quizás alguien como Jimin podría ayudarte más que yo... P-pero... ¿Está mal querer hacer mi parte de todas formas?

Lo había estropeado. Aunque su vida con Jimin era maravillosa, no podía dejar de sentirse responsable por todo lo que le ocurría a Taehyung.

Luego, se sentó en la cama, reprochándose esa actitud. Era suficiente. Lamentarse por todo no iba a ayudar a Tae. Tenía que actuar y ser más responsable, como se lo dijo Jimin.

Se levantó de la cama de su amigo.
Encendió las luces. Apartó las persianas de las ventanas dejando que la luz natural ingresara también. Revisó el baño y la cocina. Era hora de cocinar algo y hacer que comiera. Revisó la tina, porque haría que tomara un baño.

Tenía que ser determinado y tomar medidas, de lo contrario nada cambiaría.
Con eso en mente, regresó al cuarto de su amigo.

—Hyung... —trató de mantener la compostura— Vamos... Ven. No has comido nada. Estás helado, deberías tomar un baño. De prisa —insistió, pero el mayor permaneció inmóvil—. Tae... —su voz se volvió un reclamo desesperado. Taehyung no tenía intenciones de salir de la cama. No estaba ocupándose de él mismo. El mensaje era demasiado claro, demasiado directo: Quería morirse. Jungkook tragó con dificultad antes de encaminarse nuevamente a la cama, para destaparlo—. No voy a irme —anunció con firmeza—. Ni aunque tenga que hacerlo todo yo —dijo al tiempo que lo sujetaba por los hombros con suavidad y lo sentaba sobre el colchón.

El rubio apenas si parpadeó.

El menor quiso llorar al ver en detalle sus labios agrietados, las ojeras tan instaladas bajo sus ojos, ahora más apagados que nunca, que miraban a la nada. Taehyung no era así. El chico que solía comer comida chatarra y jugar durante horas a juegos de carrera era entusiasta y divertido, incluso un poco burlón si salía victorioso.

Cosas terribles tenían que haberle pasado para que acabase luciendo así. Kook respiró hondo, consiguiendo mantenerse sereno, antes de tomarle el rostro y dirigirlo hacia él.

—Hyung —lo llamó—. ¿P-por qué te haces esto?... —preguntó con dolor— ¿Por qué no me hablas?, ¿Estás molesto conmigo? ¿Me odias?... Si quieres que me vaya, no lo haré a menos que prometas que vas a salir de esta cama —comentó con la voz temblorosa—. Hyung... —sin poder contenerse más, comenzó a llorar. Se sentía casi como hablarle a un cadáver. A alguien que no estaba mirándolo, y que definitivamente no podía escucharlo. Jungkook se mordió los labios con impotencia—. No importa —mencionó acercando su frente a la del mayor—. Me quedaré contigo.

No importaba si era un Mundo Nuevo o no. Taehyung era Taehyung, y él iba a quererlo como ya lo hacía.

Ahora, su mejor amigo necesitaba ayuda. Y él pondría todo de sí para dársela.

Porque eso hacen los amigos.

Con delicadeza volvió a recostarlo en la cama, antes de encaminarse al baño y empezar a llenar la tina con agua caliente.

Buscó en el armario otro pijama, que dejó sobre la cama junto a una toalla blanca de buen tamaño. Se limpió el rostro algunas veces, pasando el brazo por la punta de su nariz. Y no perdió tiempo en dejar a fuego lento una olla con agua y sal, para preparar arroz.

De pronto, los sonidos de sus pasos entre la cocina, el baño y el cuarto de Taehyung estaban llenado todo el departamento.

Jungkook volvió a la cama, y pasando un brazo tras la espalda del rubio lo reincorporó.

—No es bueno dormir con frío ¿sabes? —habló mientras desabotonaba con cuidado su camisa—. Es fácil enfermarse... Ji-Jimin siempre me aconseja bañarme por las noches cuando estamos en invierno. Dice que así el cuerpo no se somete a los cambios bruscos de temperatura que experimentamos durante el día... Todavía es temprano, pero como no vas a salir de aquí, sería bueno hacerlo ahora —Jungkook le quitó la camisa, y luego tuvo que ayudarse con los brazos para alcanzar sus piernas y quitarle el pantalón.

Sonrió ante la ironía. Cuando Taehyung se ponía ebrio, siempre bromeaba con que algún día lograría que Jungkook acabara en su cama. Taehyung le había confesado sus sentimientos y por supuesto que deseaba algo más que su amistad. Nunca imaginó que sería él quien le quitaría la ropa primero.
Pero se trataba de una emergencia. Kook fue cuidadoso y evitó mirarlo demasiado para no generar incomodidad.

Aun así, fue imposible no conmoverse al ver que sus costillas asomaban bajo su piel. También notó las cicatrices en sus piernas, justo por encima de las rodillas. Eran muchas marcas seguidas, una tras otra. Jeon sollozó y se limpió el rostro rápido. Estaba siendo más difícil de lo que había imaginado.

Taehyung no habló, no dejó de mirar hacia un punto fijo, totalmente ausente. No opuso resistencia, ni aunque su ropa interior estaba siendo removida y quedaba desnudo frente a un chico que no era Seokjin.

Jungkook lamentó que su amigo fuera tan manejable como una marioneta con los hilos de comando cortados. El vergonzoso muchachito que se sonrojaba enseguida parecía ser una persona diferente a la que envolvió en la toalla blanca.

Sin dificultad, el menor lo arrastró con sus brazos hasta el borde de la cama, y se agachó levemente para poder cargarlo. Demasiado liviano.

El baño estaba impregnado de vapor de agua y gotitas condensadas en las paredes más cercanas a la tina que estaba a tope.

El castaño claro sostenía a Taehyung envuelto en un rollito blanco, y casi con malabares, consiguió dejarlo en el agua sólo humedeciendo una pequeña parte de la toalla.

Apoyó las rodillas contra el piso, y sumergió los brazos en el agua. Estudiaba cada reacción que el rubio pudiese hacer, y se preocupaba más cuando no obtenía ninguna.

—Una esponja en forma de estrella... —comentó al tomar la que estaba en una esquina de la tina—. Cuando era niño, tenía una igual... Mi madre siempre hacía del baño todo un juego. Recuerdo que decía que otros niños no querían bañarse, ya sabes, el típico berrinche cuando estás entretenido con otra cosa —sonrió, poniendo un poco de jabón líquido en la esponja de color azul—. Pero yo amaba la hora del baño. Las burbujas, el jabón... La espuma. Cantábamos juntos, y me entregaba algunos juguetes de hule para que pudiera meterlos en el agua —con cuidado, frotó la esponja mediana por su espalda—, supongo que era permisiva. O creativa, según cómo lo mires... También... Usaba un shampoo que venía en un bote con forma de dinosaurio, no recuerdo ni cómo se llamaba... Me encantaba ese dinosaurio. Siempre me gustaron los animales carnívoros. Los que cazaban a su presa, los que eran valientes y rudos —comentó, ahora trasladándose a su cuello—. Siempre quise ser como ellos, me daban la impresión de ser fuertes. Yo quería ser fuerte también. Como un león, o un tigre... Los felinos me gustan mucho... —continuó. Y a medida que conseguía encadenar más temas para continuar hablando, lo hizo.

No dijo nada relevante en realidad, pero escucharse a sí mismo era mejor que mantener el silencio angustiante en la habitación.

Muchos eran recuerdos de su verdadera vida, no de la nueva.

Jungkook no sabía en lo absoluto cómo disipar el malestar que estaba experimentando al ver a su amigo en ese estado. No se le ocurrió más que simplemente hablarle, como lo hacían los adultos a los niños, o los enfermeros a sus pacientes mayores, relatando anécdotas o cuentos.

Enjabonó y lavó sus brazos, hombros, cuello, pecho... Todo, cuanto estuvo a su alcance. Trató de ser lo más suave posible. Puso especial atención en que cada vez que deslizara sus manos por alguna parte de su piel, fuera más una caricia que un intento de cubrirlo de espuma blanca o agua.

La tina, que al principio contenía agua cristalina, fue opacándose por las constantes sumergidas de sus brazos y la estrella azul. Tae seguía mirando hacia la nada. Jungkook se animó a tararear para no interrumpir su labor.

Le sostuvo el rostro con una mano, mientras removía los rastros de lágrimas secas en sus mejillas con la otra.

Puso shampoo en su cabello dorado, y como recordaba que su madre lo había hecho con él, inclinó el mentón del mayor hacia atrás, antes de usar una mano para cubrir por encima de sus ojos y así enjuagarlo.

Madre.

Se suponía que había pedido expresamente que Taehyung tuviera una familia amorosa. Lo hizo porque sabía que su amigo tenía problemas con sus padres adoptivos, y porque había vivido muchos años sintiendo rencor y pensando que nunca debió nacer.

Se suponía que eso era lo que había conseguido aquí, pero la familia de Taehyung estaba lejos de él. Se preguntó si realmente tenía una madre amorosa y un padre que le inspirara confianza. No habían hablado mucho sobre eso, pero sabía que en este Mundo, Tae tenía hermanos menores.

No le era difícil imaginárselo jugando con niños. Aunque Taehyung parecía un lobo solitario y un chico melancólico en realidad era como cualquier otro joven. Era gracioso, ingenioso y divertido. Era un tramposo a la hora de jugar a las cartas, y un hábil consumidor de alcohol. Cuando estaba ebrio se reía de todo y por todo. Ése era el recuerdo que Jeon tenía de él. Un sujeto muy brillante que era un flojo. Y un buen amigo.

Cada estrella que atrapes, yo guardaré para ti... —una canción de cuna. ¿Realmente su mente terminó recordando una canción de cuna?— Y si acaso te duermes, nubes pondré junto a ti... —de pronto, el malestar que sentía empezó a disminuir. Notó que Taehyung hizo un gesto con la cabeza casi imperceptible en cuanto él comenzó a cantar.

¿Así se sentía una madre?, ¿Con el constante deseo de proteger a su bebé de todo mal?... Porque Jungkook estuvo seguro de que incluso si no tenía ni una pizca de instinto paternal, lo único que quería era poder impedir que algo o alguien volviera a herir al joven que estaba terminando de bañar. Al frágil rubito que estaba lleno de marcas, de recuerdos dolorosos.

Acababa de descubrir que podía sentir y dejar crecer esa emoción. La de querer brindarle protección. No muchas veces Jungkook sintió algo así.

Los luceros que tienes, debes cerrar, y soñar... continuó con un tono suave, mientras retiraba el jabón de sus tobillos.

De pronto, se interrumpió al oír el sonido de la tapa de la olla golpeteando. Lo había olvidado por completo. Dejó a Tae y se apresuró a entrar en la cocina.

Suspiró con alivio al ver que más que un poco de agua salada esparcida en los alrededores, nada había sido incendiado, derretido o quemado. Apagó el fuego y decidió no continuar hasta que no tuviera a su amigo fuera del agua.

Terminó empapado hasta el pantalón, pero se sintió satisfecho cuando estuvo sosteniéndolo hecho un rollito blanco nuevamente. Ahora, su cabello húmedo asomaba junto a una pequeña parte de su naricita por un costado. No pudo evitar sonreír con dulzura.

Lo dejó sobre la cama, y siguió cantándole mientras frotaba su cabello. Buscó el aceite con aroma a menta, y cuando lo halló en el segundo cajón del pequeño armario, leyó cuidadosamente la etiqueta. Taehyung permaneció quieto mientras él deslizaba las manos tibias por sus brazos, hombros y espalda, poniéndole el bálsamo mentolado que tenía función humectante, según lo que acababa de leer.

La delicadeza con la que el menor se permitía tratarlo era similar a la de estar manejando porcelana en vez de un cuerpo de carne y huesos. Él era lo único que conectaba al rubio con el mundo real. Con algo más de confianza, manejó el peso de sus piernas para ponerle el pijama y pasó cada uno de los botones por su respectivo ojal.

Jungkook sonrió cuando notó las pequeñas rugosidades propias de pasar demasiado en el agua en la punta de sus dedos, como en los de su amigo. Al terminar de vestirlo, se sintió satisfecho. Era una especie de realización diferente a cualquier otra que pudo experimentar antes. Se puso de cuclillas al costado de la cama, sosteniendo sus manos, preguntándose cómo conseguiría hacer que comiera algo.

Tae ya estaba limpio. Ahora era turno de acomodar un poco el resto de su hogar.

Jungkook cambió las sábanas. Y luego de decidir que no era buena idea forzar que Tae comiera, lo arropó con cuidado.

Aunque se veía y olía mucho mejor después del baño y de usar el óleo mentolado, Taehyung seguía enseñando un semblante triste.

¿Qué más podía hacer él para ayudarle?

Jungkook se permitió acomodarse a su lado por sobre las sábanas, estando enfrentados. Pasó los brazos por su espalda y lo acercó a su lado, queriendo resguardarlo tanto como pudiese.

—Hyung... Me importas mucho —susurró, mirándole angustiado—. Tu vida es muy valiosa para mí —confesó mientras pasaba una mano por su flequillo— Y también para tu familia. Nosotros nos preocupamos por ti, eso es inevitable cuando quieres a alguien —explicó con calma—. Y... S-sé que es agotador escucharlo, pero esto es momentáneo, Taehyung. Te lo dije antes, ¿recuerdas?... Que todo esto pasaría tarde o temprano. Debes ser paciente. Debes tener fe en que las cosas mejorarán —su voz temblaba más de lo que hubiese querido—. Necesito que sigas intentándolo. Necesito que entiendas que yo sí te quiero... Dime cómo ayudarte. D-dime qué debo hacer, y lo haré... Juro que lo haré...

Suspiró con tristeza al no obtener respuesta. Ojalá pudiera hacer más.
Taehyung cerró los ojos, sin hacer nada más. El castaño claro se mordió los labios reprimiendo las lágrimas.

"No dejaré que te rindas" pensó. Y mientras ganaba determinación, se acercó a besarle en la frente.

Sus brazos todavía eran capaces de sostenerlo. Su cuerpo todavía podía otorgarle calor; y aunque no demostraba especial aceptación por tenerlo a su lado, tampoco estaba rechazándolo. Jungkook se aferró a eso, tanto como a la esperanza de que al despertar, pudiese volver a escucharlo hablar, y ver su mirada miel con su típico resplandor.

Pasaron dos horas.
Dos eternas horas en las que Jungkook se las ingenió para apartar todo lo demás de su mente, excepto desear la mejoría de Taehyung.

Quizás solo tenía que pensar en ello, como cuando el tren se detuvo. Él simplemente pensó en vivir. Y pensó en Jimin y en todo lo demás. Existía la posibilidad de que si pensaba que su mejor amigo sanaba, lo hiciera de verdad.

O eso trataba de decirse a sí mismo.

Logró dormir un poco, pero despertó antes que él. Optó por permanecer en silencio hasta ver la reacción de Tae.

Como si se tratase de un mal sueño, Taehyung arrugó la frente al mirarlo.

—¿Jungkook?... ¿Realmente estás aquí? —preguntó, con voz atrofiada.

—Hola, corderito —el menor sonrió con alivio. Al parecer había funcionado—. Sí, aquí estoy. ¿Qué hay de ti?... ¿Estás aquí?

El rubio asintió.
—Aquí estoy —luego, como si estuviese avergonzado, bajo la mirada—. Tú me... Yo... Lo siento... —balbuceó sin moverse demasiado.

Jungkook negó con la cabeza.
—Ya hemos superado eso, hyung. ¿Te sientes mejor?

—No mucho.

—Sé que no debes tener apetito, pero necesitas comer algo —el castaño claro se sentó en la cama—. Yo no soy bueno cocinando... ¿Te molesta si llamo a Jimin?

—Oh, es cierto —Taehyung lo imitó—. Ustedes solucionaron las cosas...

Jungkook sonrió alegremente, además de mirar con curiosidad el cabello de su amigo, luciendo revuelto y con un mechón de la parte posterior de su nuca que sobresalía por estar peinado hacia arriba.

—Adelante —prosiguió el mayor, bostezando perezosamente.

El de ojitos oscuros tomó el teléfono que guardaba en el bolsillo, y tecleó sobre la pantalla para escribirle a su novio.

—Hyung ¿estás bien? —preguntó en cuanto notó que Taehyung se cubría el rostro con las manos.

—Me duele mucho la cabeza. Últimamente me pasa cada vez que despierto, no sé por qué...

Kook frunció el ceño. Normalmente uno dormía con dolor de cabeza y despertaba sin él. Sin embargo, aquel era un síntoma que él también llevaba experimentando desde que despertó en el Mundo Nuevo.

Taehyung no lo notó, pero la mirada de Jungkook se iluminó ante la posibilidad de conectar con el Taehyung que era una Entidad al igual que él.

Entonces, un golpe de serenidad lo llevó a decidir que quizás eran sólo ideas suyas. Ante la duda, preguntó.
—No estás tomando los medicamentos, ¿o sí?

—No —admitió—. Quizás sea por eso —Taehyung se miró a sí mismo en silencio.

Jeon se mordió los labios con nervios.
¿Debía preguntarle o no?

No era posible que Tae fuese una Entidad en la actualidad. No, porque nunca percibió nada fuera de lo normal a su lado. Eso era diferente a cómo se sentía el Taehyung del Mundo Viejo.
Kook se distrajo en su móvil. Lo mejor era no arriesgarse a meter la pata.

—No quise gritarte —dijo—. Soy malo expresándome. Y a veces tiendo a reaccionar mal. Perdona.

Taehyung sonrió levemente.
—Pensé que dijiste que estaba superado...

—Me dejaste pensando en todo, Taehyung —se acomodó contra el respaldo—. Y la verdad es, que no puedo ponerme en tu lugar. Ni tú tampoco en el mío.

Eso era tan cierto.
Y arriesgarse a hablar sobre todo lo que estaba ocurriendo quizás no serviría de nada.

Taehyung permaneció observándolo en silencio. Jungkook dejó el teléfono sobre su pecho y ahora miraba al frente, pensativo.
—Dejemos de buscar diferencias —continuó— ¿Estoy equivocado si digo que los dos nos preocupamos por el otro? —Tae negó con la cabeza en respuesta—. ¿Si digo que queremos ayudarnos? —levantó la mirada hacia él recibiendo otro gesto idéntico—. Y... ¿puedo asumir que ambos vamos a esforzarnos porque esto no se repita? —preguntó expectante.

Antes de asentir, Tae esbozó una sonrisa.
—¿No estás molesto conmigo?

—Verás, corderito —Jeon acercó una mano a su frente, y la deslizó por sus cabellos—. No puedo enojarme contigo...

Era imposible molestarse con él. No podía. Incluso cuando se ponía ebrio y hablaba tonterías. Incluso cuando protestaba por las actividades de la universidad y se rehusaba a asistir a clases. E incluso cuando se burlaba de él por perder en los juegos de carreras.

Taehyung era un ser extraordinario. Y Jungkook se sentía feliz de que fuese su mejor amigo.

Ante el gesto de Kook, Tae cerró los ojos e inclinó la cabeza en dirección a su mano, pidiéndole más afecto. Eso logró que Jungkook se conmoviera aún más.

Tae todavía tenía ese lado mimoso que lo volvía dulce y tierno.

♦♦♦

Jimin llegó poco después de que su novio lo invitara.

Los tres pasaron un buen momento entre la preparación de los alimentos y la charla fue animada a la hora de comer. Hubo algunas anécdotas, risas y bromas. Tae no estaba habituado a recibir gente, pero pensó que era bueno poder compartir tiempo con Jungkook y su novio.

Sin embargo, no fue difícil notar que los observaba con atención de vez en cuando. Quizás era porque le resultaba bueno ver dos personas enamoradas, o porque no podía dejar de pensar en su situación con Seokjin. 

Jimin se animó a preguntárselo.

—¿Tae?, ¿En qué piensas?

—Lo siento, me distraje —respondió, apartando la mirada de su plato.

Jungkook y Jimin intercambiaron una mirada de entendimiento.

—Hyung, puedes hablarnos sobre lo que te preocupa.

—Si quieres —carraspeó el pelinegro, para recalcar que no iban a obligarlo.

Taehyung sonrió bajando la mirada. Tenía la atención de dos personas que se preocupaban por su bienestar de forma honesta.

—Lo que me... pasó —habló con timidez—. Lo que me hizo actuar así... Jungkook —lo miró—. Lamento no habértelo dicho. Ayer fue mi... Uhm, mi aniversario de seis meses con Seokjin.

Incluso si luchó por no hacerlo, Jungkook se tensó al escuchar el nombre del de ojos platinados. Por supuesto, no podía ser de otra forma. Porque aunque ya no estaban juntos, ése imbécil seguiría siendo la causa de todo el malestar en Taehyung, eso le enfurecía. 

Jimin, que estaba sujetándole un brazo, se lo apretó casi de forma imperceptible. Si Taehyung finalmente estaba hablándoles, ellos no debían hacer más que escuchar.

—Y... Bien, supongo que ponerme a recordarlo todo, sólo lo empeoró —admitió bajando la cabeza—. No creo estar superándolo. No creo ser capaz de olvidarlo. Y por mucho que lo intento, no puedo odiarlo.

Jungkook hizo el intento de hablar, callándose de forma automática cuando Jimin volvió a presionarle el brazo.

Empujó la lengua en la cara interna de su mejilla. En el fondo, sabía que Jimin estaba conteniéndolo por su bien, y por el bien de Taehyung.

—Lo único que quería ayer, era que viniera a verme. Me miento al decir que lo quiero lejos de mí —murmuró—. N-no sabía que esto iba a ser tan difícil... No tenía ánimos de nada. Falté a mi clase, y probablemente ya esté suspendido en mi trabajo. Pero nada de eso me importa —sus ojos se aguaron—. ¡Quiero verlo! Quiero que volvamos a estar juntos. Que las cosas sean como antes... Y c-como sé que eso no pasará, me estoy perdiendo a mí mismo.

—¿Realmente estarías dispuesto a perdonarle lo que te hizo? —Jimin habló con firmeza, sin sonar descortés.

Taehyung asintió con la cabeza dejando correr las lágrimas en un llanto silencioso.

Jungkook se lamentó en silencio. 

<Mierda. Quiérete un poco, maldición>

Taehyung era rencoroso, cosa que no era buena, pero al menos tenía el orgullo como para ignorar a quienes lo habían herido. Eso no estaba sucediendo en el Mundo Nuevo. Tae estaba destrozado, y no le importaba mendigar atención y afecto, aún de quien le había roto el corazón. Jeon odiaba, odiaba en sobremanera que su amigo eligiera ser una segunda opción, que se conformara con mentiras y se sintiera tan poca cosa como para merecer algo mejor. Sin notarlo, estaba enfocando ese odio en Seokjin, ignorando que su compañero sólo era otra víctima de las circunstancias.

—Tae, tú todavía crees que él siente algo por ti ¿no es así? —insistió Jimin.

—No me importa si no lo hace —admitió, todavía con la vista baja—. Yo sé que no puedo hacerlo feliz. Que probablemente siga dándole problemas... —se limpió levemente—. Pero yo sigo amándolo. Y quiero estar con él.

—¿Incluso si llega a decirte que jamás te quiso?

Jungkook miró a su novio, pasmado. ¿No estaba siendo cruel?

Taehyung soltó una minúscula risa.
—Eso ya lo sé —levantó la vista hacia Jimin.

—¿Y no te importa que siga lastimándote?

Esta vez, el rubio mantuvo su triste sonrisa.
—No hay nada que él pueda hacerme que no me lo haya hecho yo.

Eso fue la gota que colmó el vaso. Jungkook se puso de pie y miró a Taehyung, consternado.

—No dejaré que te acerques de nuevo a él. No lo harás, Taehyung.

Jimin y Tae lo miraron sorprendidos. El gesto del menor de los tres había sido brusco y repentino.

El rubito tragó saliva en cuanto notó que su amigo no estaba bromeando. Los ojos de Jeon estaban cargados de determinación.

—Uhm, creo que lo que Kook intenta decir es que -

—No. No hay un segundo mensaje detrás —Jungkook interrumpió a su novio—. Es exactamente tal y como lo dije. No vas a volver con Seokjin, hyung. Eso sólo te hará más daño y ya has tenido suficiente. Tal vez hoy creas que es imposible superarlo, pero no es así.

—Dulzura, no creo que debas... —Jimin hizo un gesto tratando de calmarlo. Al igual que Tae, seguía sentado.

—En verdad no entiendes nada —habló Taehyung, dirigiéndose a Jungkook. Jimin lo miró expectante—. Ya no se trata de mí, se trata de lo que siento por él.

—¡Justamente por eso! ¿Puedes dejar de ser terco por un momento?

—No le grites, no es necesario alzar la voz —intervino Jimin.

—No lo entiendes. En realidad tampoco pretendo que lo hagas.

—¿Entender qué? —demandó Kook—. ¿Que estás actuando de manera miserable al rogar que te de algo de amor?

—¡¡No me importa mi propio bienestar!! —le gritó, levantándose—. ¡No me importa lo que pueda pasarme porque en este punto lo único que siento es que si él no está a mi lado voy a morir!

—¡¡Abre los ojos, Taehyung!! ¿Estás diciendo que por una ruptura amorosa no te queda nada más en la vida?, ¿¡Te estás escuchando!? —respondió indignado. 

—¡¡Jin es mi vida!! —le dijo el mayor, con los ojos llorosos—. Tú no lo entiendes, pero Kim Seokjin es la razón por la que aún sigo aquí, Jungkook.

El menor respiró hondo, conteniendo el malestar. Taehyung, frente a él, estaba desbordado y no quería desbordarse también. 

—Lo amo, ¿de acuerdo? Más que a mi vida —continuó Tae—. Y sí, es patético decir que porque no estamos juntos me siento muerto, pero es así. ¡Es así, Jungkook! Y no pretendo que lo entiendas. Sólo... permíteme sentirlo, ¿bien?... Aunque no sea lo mejor, aunque no esté bien... Yo lo amo. 

Jeon apartó la vista. Apretó los puños y no pudo contestarle. No sabía cómo.

Jimin decidió intervenir nuevamente.

—Escuchen, no hay que discutir, podemos seguir hablando en paz... —terminó por ponerse de pie al igual que ellos dos.

—No digo que me alientes a seguir sintiendo esto, pero al menos me gustaría que no me juzgues... —dijo Taehyung, dolido—. Créeme que es algo que no puedo controlar. Y me gustaría que fuera diferente. 

Jungkook cerró los ojos y suspiró.

Definitivamente no podía concebir que su mejor amigo quisiese volver a una relación con Jin. Mucho menos siendo tan dependiente.

—Pero Jin ha cuidado de ti —dijo Jimin—. La prueba más grande es, como mencionaste, que hoy estás aquí, ¿no es así?... Entonces significa que lo que hizo por ti no es simplemente cortesía.

Jungkook no podía creer que Jimin estuviese dándole esperanzas a Taehyung. Sin embargo, el hecho de que Tae hubiese descrito tantos momentos buenos junto a Seokjin, lo ponían en conflicto. ¿Para qué cuidar y proteger a alguien que decía no amar?

Si bien Seokjin mantuvo su relación con Hoseok, también pasó mucho tiempo cuidando de Tae. Eso tenía que tener una razón.

¿Y si aquella razón era, después de todo, amor?

—Creo que deberías hablar con Seokjin —sugirió Jimin.

Los ojos de Tae se iluminaron.

—¿Lo dices en serio?

—¿Lo dices en serio? —repitió Kook.

—Sí. Es decir... Es algo que tiene que decírtelo él mismo. Aclarar qué cosa siente por ti, y qué sintió todo este tiempo, mientras estaban juntos —opinó el pelinegro.

—Yo no estoy de acuerdo —Jungkook miraba al suelo, con la mandíbula tensa y una expresión de enojo.

Jimin suspiró, dándole una mirada de compasión a Taehyung. Era evidente que ambos diciéndole cosas diferentes dificultaba su toma de decisión.

—Tenemos posturas diferentes —intervino el pelinegro, con una sonrisa—. Pero la decisión final siempre será tuya. Jungkook se mordió la lengua para no soltar todo lo que pensaba—. Como sea, siempre vas a contar con nosotros —añadió el mayor con una sonrisa.

El rubito lo miró atentamente. Jimin era realmente dulce.
Desde que llegó, se ocupó de prepararlo todo y de alimentarlos a los tres. Ahora, estaba más que dispuesto a darle apoyo tras haberlo escuchado sin hacer demasiadas preguntas. Él era diferente a Jungkook.

—M-me... —alzó la voz, un poco cohibido—. Me gustaría saber qué piensas, Jungkook —incluso si no era lo más agradable a oír, la opinión de su amigo le importaba, incluso si ambos ya habían dejado en claro lo que sentían respecto a Seokjin.

—Ya lo dije. Que no estoy de acuerdo —respondió seriamente.

—Dile por qué —lo alentó su novio. Jungkook levantó la vista finalmente, mirando un instante a Taehyung.

—Porque no, y punto.

Jimin suspiró con cansancio.

—Jungkook, dulzura —puso gentilmente una mano sobre su hombro. Estaba diciéndole que hiciera un esfuerzo, con una mirada insistente.

—Yo... —habló el menor, tras tomar aire—. Creo que es una pérdida de tiempo. Eso es lo que pienso.

—¿Qué si lo hago, lo habré hecho para nada? —se animó a preguntarle el rubio.

—Que sólo conseguirás desanimarte más, Taehyung. Honestamente, no sé por qué insistes en buscarlo. Todo este tiempo estuvo mintiéndote, no fuiste su prioridad, y no te eligió pudiendo hacerlo —su voz se tornó dura, y miró al rubio firmemente—. Por mucho que sientas que tu vida sin él no vale nada, probablemente haya alguien más ahí afuera que jamás te haría algo así. Tú mereces mucho más que esto, hyung. Mereces amar a alguien que te ame de verdad.

Taehyung escuchó en calma, y bajó la vista un momento.
—Pero yo... L-lo amo a él —comentó, como si estuviera confesando algo malo—. Y... n-no estoy tan seguro de que me haya tratado tan mal como dices —tragó un poco nervioso—. Después de todo, si estoy aquí, también se lo debo a él —le recordó.

Jimin sonrió victorioso. Él apostaba porque el rubito y Seokjin volverían a estar juntos. A veces su positivismo era tan grande, que conseguía dejar en evidencia a quienes no compartían su postura: Jungkook.

El castaño hizo una mueca, disconforme. Por mucho que lo detestara, Seokjin realmente le había salvado la vida a Tae, y eso no podía cambiarse.

—Bien... —declaró, con resignación—. No voy a apoyarte cuando decidas hablarle. Pero lo haré pase lo que pase después de eso.

Jimin rodeó a su novio por el brazo, sonriéndole.
—Vamos a estar aquí para ti —añadió, mirando a Taehyung.

El rubio notó que la pareja frente a él le sonreía con sinceridad mientras entrelazaban sus manos. De pronto tuvo la impresión de estar viendo a sus padres, quienes solían darle las mismas palabras de aliento.

—Gracias —respondió conmovido.

Ahora, estaba determinado a buscar a Seokjin para poder hablar con él. 

Un poco más tarde, los novios decidieron ir con Tae hasta cierto punto del viaje, para luego desearle suerte y despedirse.

Curiosamente, Jungkook notó el cielo llenándose de nubes negras. Se avecinaba una tormenta, y eso sólo plantó en su cabeza la idea de que el encuentro entre Jin y Tae no saldría bien.

La ciudad todavía estaba colmada de movimiento. Los tres amigos avanzaron por las calles conversando de manera animada hasta que estuvieron justo en la esquina en la que tenían que separarse. Jimin y Jungkook seguirían por su lado, y Taehyung iría en busca de Seokjin, a su hogar.

—Hyung, estaré esperando —le dijo fuerte y claro. Iba a estar especialmente atento hasta saber cómo había salido todo. 

Taehyung asintió con una sonrisa.

—Por favor, no lo olvides... O sino enloquecerá —comentó Jimin, poniendo una mano al costado de su boca y apuntando a su novio con el pulgar—. Ten cuidado.

—Lo tendré. Nos veremos después —respondió el de ojos miel—. Gracias por todo.

El pelinegro fue el primero en soltar momentáneamente a su novio para extender los brazos y avanzar hacia a Taehyung, con una sonrisa afectuosa. El rubito no perdió tiempo en abrazarlo, también sonriente.

—Tienes mi número. Si no quieres hablar con Kookie, no dudes en escribirme —susurró a su oído con complicidad.

—¡Gracias! —Tae se admiró de que su flamante amigo fuera tan sagaz en notar que a veces, le costaba dirigirse a Jungkook.

Luego, fue el castaño quien lo abrazó. El musculoso jovencito lo rodeó con fuerza, cerrando los ojos. Temía. Temía demasiado que las cosas resultaran mal, y que algo llegara a ocurrirle. Acalló sus preocupaciones, para decirse que debía aprender a confiar más en él, y a respetar sus decisiones.

Si todo iba mal y Tae no volvía con Jin, él estaba listo para ser su soporte y evitar que volviese a derrumbarse. Se apartó despacio, y lo miró con una mezcla de orgullo y lástima. Su amigo estaba dejando todo su corazón en un sitio no muy seguro, pero él no podía hacer nada más que apoyarlo.

—Ánimo, corderito —le dijo palmeándole la espalda levemente—. Cuídate.

Taehyung sonrió alegremente. Esos dos estaban despidiéndose de él como si fuese a rendir el examen de ingreso a la Universidad. Les dio una última mirada, agradecido. La imagen de ambos saludándole con la mano plantó nuevamente en su mente la idea de que serían unos padres realmente amorosos.

Dio un pequeño trote para cruzar la calle, con la capucha gris sobre su cabello y sus pantalones deportivos. Su corazón golpeó en su pecho entusiasmado con la simple idea de que volvería a ver al amor de su vida. De que había posibilidad de solucionarlo todo, y que si todo iba bien, no solo recuperaría su relación, sino que además ya sumaba dos increíbles personas a su vida. La ilusión le dibujó una sonrisa en el rostro, y sembró ese sentimiento que hacía cosquillear su estómago, como jamás creyó que volvería a sentir.

Más allá, Jungkook y Jimin caminaron en silencio unos segundos. El agarre en la mano de Jimin se volvió más fuerte.

—Quiero felicitarte. Lo has hecho muy bien, dulzura —le dijo mientras seguían caminado.

—Eso espero.

—No estés tan preocupado. Tengo un buen presentimiento —comentó el pelinegro, sonriendo con entusiasmo.

—¿De su reencuentro? No lo sé, Vida —se llevó la mano libre a la nuca, presionando levemente.

—Ya lo verás. Te dirá que todo salió bien.

—¿Por qué estás tan seguro?

—Porque está claro, Jeon —se encogió de hombros como si fuese obvio—. Seokjin ama a Taehyung, simplemente la situación se salió de su control. Vamos, piensa en frío —dijo tras ver el rostro de su novio—. Cuidó de él, pagó sus consultas médicas, y el día que fuimos a su hogar se comportaban como una pareja de esposos. Ambos están enamorados, pero Jin no supo manejar su relación con Hoseok. Y... —tragó saliva—. El mismo Hoseok me lo dijo.

Jungkook se detuvo en seco.

—¿Qué dijiste? 

—Hablé con él —Jimin también se detuvo. No estaba dispuesto a cometer el error que había cometido Seokjin, ocultándole todo a su pareja—. M-más bien, Hoseok vino a verme para hablar conmigo...

Jungkook le soltó la mano.

—Espera. No empieces —Jimin hizo un gesto para tratar de volver a sujetarlo, pero Jungkook retrocedió. Jimin entendió que su novio lucía de nuevo con los nervios a flor de piel—. No quiero que pienses cosas extrañas, ¿de acuerdo? Déjame explicarlo primero.

—¿Cuándo se vieron?, ¿Por qué no me lo dijiste hasta ahora?

—Te equivocas, sí te lo dije cuando fui a verte a tu hogar. Fue el día después de la pelea que tuvieron, ¿recuerdas?

Otra vez. Otra vez salían a flote sus inseguridades, su pensamiento sobre que Jimin no lograba superar su relación con Jung Hoseok. 

—Fue esa misma noche. Él se apareció por mi hogar con la nariz quebrada, tenía una venda cubriéndole medio rostro y me habló sobre lo que había ocurrido. Luego fui a verte, discutimos y nos distanciamos, ¿lo recuerdas?

Sí, lo recordaba. Jungkook incluso se lo recriminó, pero su enojo del momento no dejó que Jimin pudiese explicarse. 

—No fue una conversación amigable, mucho menos tras saber que había peleado a puño limpio contigo —añadió Jimin—. P-pero fue... fue algo así como nuestra despedida definitiva.

Jungkook sacudió la cabeza.

—¿Cómo que "despedida definitiva"? —preguntó indignado.

—Fue el cierre de nuestra tormentosa separación, eso es lo que intento decir —explicó Jimin—. Fue a buscarme para ponerme al tanto, y para confesar que yo no fui el que falló en nuestra relación. Fue él y su manera de alejarnos mientras se acercaba a Seokjin. Eso me dio paz, de cierta forma. No lo entiendes... —dijo tras ver la expresión del menor frente a él.

Jungkook se cubrió los ojos con las manos. 

Realmente no podía entenderlo.

—Te amo a ti —el pelinegro se acercó a él despacio, poniendo sus manos a los lados de los brazos de Kook—. Te amo, Jeon Jungkook. Pero estabas en lo cierto al decir que nunca había logrado reponerme por completo de esa relación.

—Lo amas.

—No, te amo a ti.

—¡¡Lo amas!! —respondió Jungkook—. Soy la sombra de lo que fue Hoseok en tu vida, ya lo sé. ¡¡Ya lo sé!!

—No, dulzura. Tú eres mi presente —tomó una de sus manos y la besó—. Estoy enamorado de ti, Kookie. Pero esto era necesario para ayudarme a cerrar esa etapa, y que no perjudique mi relación contigo. No significa absolutamente nada más para mí.

Jungkook hizo el intento por apartarse otra vez, pero Jimin fue más veloz y lo atrapó entre sus brazos.

—Eres mi amor, mi luz y mi corazón, Jungkook —le aseguró—. No pido que te sientas feliz por saber esto, pero quiero que sepas que lo necesitaba para mejorar —aclaró a su oído, hablándole suavemente—. Hoseok también me dijo que Seokjin definitivamente amaba a Taehyung, por cómo sucedieron las cosas. Básicamente sufrió todo lo que tuve que sufrir yo por él cuando todavía éramos novios.

—Oh, ya veo. Entró a tu casa, le invitaste un té y quién sabe qué mas...

—Dos personas pueden hablar como adultos aunque hayan mantenido una relación antes. 

Jungkook sentía que sus piernas y brazos perdían fuerza y hasta se sintió mareado. Saber que su relación con Jimin no era sólida, que Tae por poco se deja morir en el interior de su casa y todo lo demás, rebalsaban su límite físico y emocional.

—Por favor, suéltame.

—No.

—Jimin... —Jungkook ni siquiera pudo llorar. Estaba harto.

—Si te hice saber esto ahora, es porque entiendo lo que tú quieres para Taehyung. Que se aleje del pasado, pero sin guardar rencor y sanando de todo lo anterior, ¿o no?... Llevo haciéndolo desde que terminé con Hoseok. Y esto era lo último que faltaba para completar ese ciclo. No fue nada más. Jungkook... ¿Kook? ¡Kook! —Jungkook se desmayó en sus brazos, y Jimin tuvo que usar más fuerza para sostenerlo—. ¡Jungkook! —lo llamó de nuevo, mientras luchaba para mantenerlo de pie. Al notar que no podía, se agachó con cuidado.

—¡Ayuda! ¡¡Ayuda, por favor!! —gritó desesperado mientras lo recostaba en el piso boca arriba.

Al seguir en medio de la acera, las personas que iban de paso comenzaron a acercarse. Jimin pidió auxilio y una ambulancia para su novio, que afortunadamente no tardó demasiado.

♦♦♦

Jimin vio cómo su novio descansaba recostado en la camilla, y siguió acariciando su cabello despacio.

Ya había recibido el informe del médico y una pequeña indicación de la enfermera para cuando el menor despertara. No se trataba de nada grave, sin embargo Jungkook no solía perder el conocimiento de aquella forma. De hecho, era la primera vez que ocurría desde que eran novios.

Por fortuna, el color rosa estaba regresando a la piel de sus mejillas. Lo único que tenía era un suero de solución fisiológica para hidratarlo conectado a su brazo izquierdo.

 —Hey, bebé... —le dijo en voz baja al ver que lentamente abría sus ojitos cafés.

Jungkook parpadeó con pesadez hasta que pudo abrirlos bien, sintiéndose agotado.

—¿Qué pasó?

—Te desmayaste —respondió Jimin, sin cesar sus caricias—. ¿Estás comiendo bien?

Jeon frunció el ceño ante la luz blanca que estaba en el techo. Era demasiado estridente a sus ojos.

—Ya recordé —musitó con la voz ronca.

—Dulzura... —Jimin se acercó a inspeccionarlo mejor—. ¿En verdad estás bien? —Jungkook desvió la mirada—. No creas que no me he dado cuenta de tus cambios. ¿Qué es lo que ocurre?

—N-nada —musitó mientras sus ojos se empapaban—. Solamente estoy cansado.

—¿Cansado de qué? —preguntó el pelinegro, manteniendo el tono bajo.

<De toda esta cosa tan bizarra. De este Mundo> 

—No voy a presionarte de ninguna forma —susurró Jimin después de dejar un beso encima de los cabellos de su frente—. Puedes decírmelo cuando desees.

Jungkook tragó duro para aguantar el llanto. Asintió vagamente al comentario de su novio y luego decidió que no importaba lo duro que fuera saber que Jimin y él todavía no consolidaban una relación totalmente sólida, porque cuando todo regresara a la normalidad, probablemente ya estaría muerto.

Esa noche, el ambiente se mantuvo silencioso y algo incómodo entre los dos. 

Pero cuando Jimin se metió en la misma cama donde solían dormir y decidió abrazarlo bajo las sábanas, Jungkook también se aferró a él para conciliar el sueño. Jimin era cálido, y aunque dormía solo usando boxers, su piel podía darle calor y brindarle seguridad y confort, al menos para dormir.

♦♦♦

Jungkook supo por Taehyung que todo había salido bien el día anterior. Le envió un mensaje dándole a entender que Jin y él habían regresado. No había dicho eso precisamente, y Kook aún tenía algunas dudas.

Esperaba que su amigo le hiciese alguna invitación puesto que comenzaban a reunirse seguido, pero no sucedió. Eso le indicó que efectivamente, ambos habían decidido volver a estar juntos como novios.

Jungkook también tenía ciertas dudas acerca de cómo debía sentirse por eso.

Al cabo de unos días, comenzó a extrañarlo. Tae ya no le escribía seguido y parecía más y más ocupado. Kook sabía que eso era bueno, porque significaba que no tendría tiempo para tener pensamientos negativos.

Jungkook trató de pasar sus días retomando la rutina de las clases y conviviendo con su novio. 




Finalmente, Tae lo invitó a su hogar. 

Jungkook se sentía emocionado. Sería bueno volver a verlo y comprobar cómo se encontraba. Pero Jeon no contaba con que al llegar, Seokjin estuviera allí también.

—¡Jungkookie! —Taehyung se abalanzó sobre su amigo tras abrir la puerta.

Una enorme sonrisa se dibujó en el rostro del menor, que no perdió tiempo en rodearlo y acomodar su mentón por sobre uno de sus hombros. Sin embargo, la misma se esfumó tan pronto como pudo divisar a Seokjin, de pie en la entrada del balcón.

En realidad, era lógico esperar que la parejita volviese a hacer todo en compañía del otro, pensó. Y si Seokjin estaba allí... Jeon recorrió fugazmente el lugar y encontró a la Entidad un poco más allá.

El de ojos grisáceos lo miró un breve instante, y bastó para que Jungkook se molestara.

—Me da tanto gusto verte —sonrió el rubito todavía abrazándole.

—A mí también —respondió subiendo los brazos a su espalda.

Suga resopló con fastidio desde el extremo opuesto en el que Seokjin estaba apoyado.
—Está tocándolo demasiado —bufó.

Jungkook pudo oírlo, y una vez más, lo ignoró. Curiosamente ese sujeto de piel blanquecina y cabello teñido de azul no parecía representar una amenaza para él.

—¿No deberías abrigarte un poco más? —le preguntó Tae distanciándose al notar que el muchachito tenía nada más que una remera y su mochila.

—No hace frío hoy, hyung —le sonrió.

Tae hizo una mueca.
—Bien, quizás hoy no. ¡Adelante, ven! —le permitió pasar, antes de cerrar la puerta.

—Hola —saludó el mayor educadamente.

Jungkook se sentó y empezó a sacar carpetas, cuadernos y su portátil, dejándolos sobre la mesa. La voz de Seokjin era como un murmullo molesto e innecesario.
—Hola —respondió sin mirarlo.

—Esto no me gusta. No me gusta nada —dijo el guía.

Seokjin frunció los labios, contando mentalmente hasta diez para no reprochar aquella altanera actitud.

Jungkook actuaba de manera desinteresada. No se molestaría en ocultarle a Seokjin y a su amigo extraño que él no estaba a favor de esa relación. No, sabiendo que Tae era frágil y podía caer en la oscuridad. Si volvía a suceder, se encargaría de tomar el asunto entre sus manos, específicamente entre sus puños.

—Cielo, ¿por qué no me ayudas a empacar? —sugirió Tae, probablemente luego de notar la tensión en el ambiente.

—Sí, eso haré —el castaño se metió en el cuarto sin rechistar, dejándolos a solas. Suga fue tras él.

Taehyung se sentó frente al recién llegado, listo para ayudarlo. Se suponía que iban a estudiar juntos.

—Volvieron —comentó Kook sin mirarlo, y sin reparar en el pequeño detalle de lo de "empacar".

—¿Nosotros? Sí, así es —Taehyung le sonrió ampliamente afirmando los codos sobre la mesa—. Al fin estamos juntos otra vez...

El menor finalmente posó sus ojos sobre los de su amigo.
—Es bueno verte animado.

—¿Cómo podría no estarlo?, estoy tan perdidamente enamorado, Kook —suspiró mirando distraídamente hacia arriba—. Y muy, muy feliz.

La imagen tan reconfortante del rubito que sostenía su rostro con una mano mientras un ligero rubor se instalaba en sus mejillas era adorable. Jungkook no podía cuestionar nada, aun si no estaba del todo de acuerdo. Temía que su estado fuese efímero, que aquel infeliz que estaba ahora en su habitación volviera a jugar con él.

—¿Has comido?

—Sí, ¡Jinnie cocinó para mí! También tomé mis medicinas, y hace no mucho me di un baño. Es como si mi energía hubiese regresado. Me siento ligero, fuerte y saludable —declaró, ahora sujetándose los tobillos con las piernas cruzadas y balanceándose levemente—. Bueno, puede que solo sea una sensación, ¡pero no la había sentido en muchos días! ¡Eso debe ser algo bueno!

Jungkook escuchaba atentamente, sin poder quitarle los ojos de encima. El mayor había recuperado el brillo en su mirada miel. El entusiasmo en su voz era más que evidente, su sonrisa estaba llena de vida.

Era un poco frustrante entender que algo que a él le llevaba días de esfuerzo, Seokjin lo conseguía en apenas un par de horas. Taehyung estaba bien.

—S-si me decías que él estaba aquí, no hubiera venido a molestar —bajó la mirada. De pronto se sintió tontamente triste y hasta desplazado. Era estúpido sentirse así, pero no pudo evitarlo.

—No molestas. Tú me lo decías cuando estabas con Jimin, y ahora lo entiendo —respondió—. Además quería verte.

—¿Por qué? — "¿No te basta con estar con tu novio?" pensó, haciendo un puchero de forma inconsciente.

Taehyung inclinó la cabeza hacia un lado.
—¿Por qué no?

—No espero que volvamos a pasar casi todo el día juntos, hyung. Estás con él. Ya entendí que no necesitas nada más —comentó decaído, su vista fija en los apuntes. Luego, tomó consciencia de que aquello había sonado como el reclamo de un niño caprichoso. Ya era tarde, ya lo había dejado salir.

—¡Hey! —se quejó el mayor, ladeando una sonrisa—, ¿Qué estás diciendo? —Jungkook se cruzó de brazos, sin molestarse en disimular su pequeño berrinche—. Awww, estás poniendo los cachetes de conejito —Taehyung se puso de pie y rodeó la mesa hasta sentarse a su lado— Mírate —lo apretujó con dulzura.

—Hyung, basta —esquivó su agarre de forma inútil, sonrojándose.

—No voy a olvidarme de ti, no te pongas celoso... —sonrió ahora acariciándole la barbilla.

—Yo no tengo celos —se retrajo—. Solamente digo que ya pareces estar mucho mejor y hasta más entretenido. Es lógico pensar que no quieras que pasemos tanto tiempo juntos, lo entiendo perfectamente. Terminaré de hacerte mis consultas y me iré —aseguró. Era inútil negarlo, Taehyung ya lo sabía.

—Eso es tener celos —respondió entre risas—. Además, estás mirándome con una carita de tristeza... ¡Aww, eres el conejito más tierno! —lo acercó con sus brazos resguardando su cabellera clara entre su pecho— ¿Le haces reclamos como éste a Jimin? —quiso saber.

—Es mi novio. Por supuesto que lo hago, él es mío —asomó la mirada por sus brazos. Entonces, en un impulso de posesividad y molestia, añadió—. Tú también eres mío.

—¿Yo? —preguntó divertido.

Jungkook volvió a bajar la vista, le ardían las mejillas. ¿Por qué había dicho eso? Escondió su rostro en la camisa bordó del mayor, sintiéndose avergonzado.

<Eres mí amigo, maldición. Mío>

Qué patético. Jungkook realmente se sentía un bobo. No podía creer que se sentía auténticamente celoso del tiempo que Seokjin le robaba por estar con Tae. Era ridículo, una amistad y un noviazgo no tenían punto de comparación, y él lo sabía perfectamente... pero aún así sentía celos. 

Nunca había sentido eso antes, probablemente porque el Tae del Viejo Mundo le hacía saber a diario que estaba a su entera disposición. Taehyung a veces se acostaba con extraños pero ellos no despertaban ni una pizca de celos en Kook. No representaban nada en la vida de Tae, y quizás era por eso que Jungkook no sentía molestia al verlo con otros muchachos.

Ahora, la situación era diferente.

Taehyung estaba completamente loco por Seokjin, y eso no era malo. Si era correspondido -como parecía ser- entonces todo estaba bien.

Todo bien, ¿cierto?

Sólo quería que Taehyung estuviera bien. ¿Le molestaría saber que Jungkook podía ser tan bobo?

—Entonces ése será nuestro pequeño secreto —susurró el mayor con complicidad, demostrando que no estaba enfadado.

Jungkook lo miró una vez más, y le sonrió de vuelta todavía un poco abochornado. Rodeó su espalda con sus fuertes brazos y volvió a hundir la cabeza contra su ropa. Taehyung deslizó una de sus manos entre sus cabellos claros. 

Por fin su corderito estaba bien.

Poco después lograron comenzar a trabajar en sus actividades. Kook estaba orgulloso y sorprendido de ver en Tae a un estudiante dedicado y trabajador. Era maravilloso verlo concentrado, y dispuesto a poner de su parte para comprender los textos y las cuentas que debían realizar. 

Jungkook quería lo mismo para el Taehyung del Mundo Viejo, ahora estaba convencido de que no era imposible.

En un momento, la atmósfera calma que tenían se vio interrumpida por algunos gritos. Jungkook y Taehyung voltearon hacia la habitación, ¿Seokjin? parecía estar discutiendo o más bien... tramando algo. Nombró a Jimin y habló de algún encuentro. Tae se puso de pie para ir a comprobar.

—¡¡No dejaré que vuelva a verlo!!, No se atreverá a ir a mi departamento, no lo tendrá nada fácil. Tae va a vivir conmigo ¡¡Conmigo!! se escuchó claramente desde adentro.

Ambos entendieron que Jin se refería a Jungkook.

—¿Cielo? ¿Está todo bien? —el rubio se acercó a la puerta, y segundos después asomó su cabeza.

Jungkook se sentó y suspiró. Al menos sabía que el desagrado era mutuo. 

—¿Jinnie? —Tae lo miró con una sonrisa nerviosa—. Tranquilo, ya hemos empezado a trabajar... Kookie se irá pronto. N-no es necesario que planifiques nada...

El castaño se cubrió la boca con ambas manos, los ojos bien abiertos. ¿En qué momento había empezado a levantar la voz? No supo qué contestar, y Taehyung se conformó con salir del cuarto, asegurándose de cerrar la puerta.

—Está loco. ¿¡Cómo puede gustarte alguien tan infantil!? —preguntó con disgusto.

 El rubio sonrió con arrogancia.
—Y lo dice el que infla las mejillas cuando se molesta...

—¡Eso no es para nada infantil! —se cruzó de brazos.

—¿Y cruzarse de brazos totalmente enfurruñado sí lo es? —le preguntó, finalmente sentándose frente a él. El menor se descruzó de forma automática, bajando la mirada—. Los dos pueden ser peor que niños. Estoy seguro de que Jimin concuerda conmigo...

—Pues él y Jimin NO van a encontrarse. Puede ir olvidándose de eso —determinó.

—Hmmm —Tae llevó una mano al mentón, pensativo—. Aunque, a mí sí me gustaría que pudiéramos hacer algo todos juntos. Como una cita doble.

—¿¡Una cita qué!?

—¿¡Qué!? —gritó Seokjin abriendo la puerta del cuarto, delatando que había vuelto a espiarlos.

Tae volteó a ver a su novio.
—Sí... Jamás he estado en una. Sería divertido —comentó despreocupado.

—Estás demente —replicó Jungkook.

—Amor... No creo que sea una buena idea —opinó Seokjin.

—A mí me gustaría verlo —sonrió Suga, saliendo tras el mayor.

Jungkook elevó una ceja. La Entidad era un metiche.

—Tú cállate. Cuando espero que estés de mi lado, jamás lo haces —protestó el de ojos grisáceos.

Taehyung abrió los ojos con estupor, recordando que Jungkook no podía ver al viajero. Lo que él no sabía, era que Jungkook sí estaba viéndolo y además lo estaba escuchando. 

¿Sería bueno seguir con el juego? Con una cuota de maldad añadida, comentó.

—¿Con quién hablas?... Estás realmente loco, Seokjin —estiró las piernas y se mostró más cómodo.

El mayor se mordió los labios, reprochándose aquel desliz. Los delgados hombros del de camisa blanca se movieron por la risa.

—Sí que sería entretenido —añadió el de cabello azul.

—¿Por qué no?... —preguntó el rubito de forma inocente, aprovechando volver al tema—. Ya sé que no se llevan bien, pero sería una buena oportunidad para que aprendan a hacerlo. Le preguntaré a Jimin qué piensa.

—No te dirá que no. Mi novio ama estas tonterías —respondió Jungkook entre dientes.

—Desde luego, porque él sí sabe ser considerado y amable —replicó Seokjin con un gesto de cabeza.

¿Se atrevía a crear una discusión?

—¡Jinnie! —lo rerpendió Taehyung.

—Olvídalo, hyung. Qué puedo esperar de alguien como él, a fin de cuentas —dijo el menor, de forma superada.

—Ah, ¡Tú! —lo apuntó—. No tienes ni siquiera educación, ¡¡Me pregunto cómo alguien tan bueno como Jimin consigue soportarte!!

—Pobre Taehyung, ¿No te cansas de atosigarlo?

—¡Ya basta! ¡Basta los dos! —el rubio puso una tono firme—. Qué decepción. Se supone que ambos son personas maduras y civilizadas.

Suga permaneció inmóvil junto a los dos que estaban siendo regañados, cada uno con la cabeza baja.

Taehyung se reincorporó, mirando a su novio.
—¿Terminaste de guardar mis cosas? —Seokjin negó—. Entonces ve y hazlo... Y tú —ahora miró a Jungkook—. Siéntate como corresponde, y empieza a programar de una vez.

El castaño mayor volvió de inmediato al cuarto, al tiempo que el de remera se acercaba más a la mesa y acercaba el ordenador hasta sus manos. Todo bajo la mirada insistente de un Taehyung demandando orden.

—Eso es tomar las riendas —asintió el guía con aprobación—. Parece que es obvio quién manda aquí.

No mucho después, Taehyung estaba trabajando a la par de su amigo. Le ayudó a identificar lo que más le costaba, a hacer y verificar sus planteos, para finalmente corroborar los resultados.

Jungkook escuchaba con atención, preguntando algunas veces y luego volviendo su vista al monitor. Cada tanto emitía sonidos de entendimiento, sus ojos oscuros se abrían de emoción al llegar al mismo resultado que el rubio, y sonreía con alegría.

Para cuando tuvo que marcharse, agradeció que su amigo no volviera a mencionar lo de la bendita cita doble. Se despidieron con una sonrisa y una amistad que seguía intacta. 

—Gracias por tu ayuda Hyung, en verdad siento que esto ya no es tan difícil —le dijo de pie en la entrada. La noche ya había caído.

—No hay de qué —respondió Tae—. Todo es sencillo si uno puede tomarse el tiempo de entenderlo. Si tienes alguna duda, puedes preguntarme.

—¿Puedo volver si no sé cómo hacer alguno de los ejercicios?

—Uhm... —Tae dudó—. Ya no voy a vivir aquí. No vengas, porque no voy a estar. Pero puedes venir al hogar de Seokjin.

Jungkook trató de no reaccionar mal.

—¿Ustedes van a comenzar a convivir así nada más?

—Sí, desde mañana —asintió el mayor, un poco nervioso—. Lo decidimos juntos. Quiero estar todo el tiempo que pueda con Jinnie...

—Lo entiendo. Emm, entonces... cuídate y creo que nos veremos después...

—También tú —Tae sabía que su amigo estaba conteniéndose para no opinar, se lo agradeció en silencio. De todas formas, ya estaba decidido.




—Acordamos que sería en un parque. Ya está hecho, y vamos a ir —sentenció el pelinegro.

Jungkook se cruzó de brazos.

Jimin acababa de informarle que, efectivamente, Taehyung y él habían arreglado todo por su cuenta para poder reunirse los cuatro. El lugar: Nada menos que un parque. No es que a Jungkook no le gustaran, él y Jimin eran amantes de las atracciones más extremas. Pero, ¿Taehyung?...

Jimin bajó el fuego del horno y se acercó hasta su novio, quién estaba apoyando un hombro contra el marco de la puerta de la cocina.

—Dulzura, vayamos a divertirnos ¿sí? —le sonrió, al tiempo que sujetaba una de sus manos.

El menor suspiró.
—¿Cuándo...?

—Mañana. En la tarde.

—¿Mañana?

—Sí. Nosotros terminamos temprano, y él no tiene clases... En cuanto a Seokjin, ¿No te parece extraño que no haya estado yendo a la universidad? Aparentemente mañana también se tomará el día libre y podrá venir con nosotros...

—No sé qué cosa pasa por la cabeza de ese sujeto. Ya te comenté que cuando estuve con Taehyung se puso como un loco.

Jimin rió.

—Estaba celoso. Además, tú, pequeño entrometido —se acercó a su rostro juntando la punta de sus narices— ¡Eres bastante pesadito cuando te lo propones!

—¿No deberías estar de mi lado? —se quejó el castaño claro con una sonrisa.

—Claro que lo estoy ¡Pero porque te conozco, sé exactamente qué tipo de personita eres! Y si se trata de molestar a los demás...

Jungkook lo abrazó por la cintura sin apartar su sonrisa. El pelinegro se afirmó en sus brazos, firmes y fuertes. La prenda negra sin mangas le permitía ver sus bíceps, su color trigueño y una delgada capa de vellos castaños. Su piel estaba tibia, Jimin deslizó sus manos acariciándole suavemente.

—Soy un ángel —declaró arqueando las cejas.

—Un ángel negro —añadió el mayor antes de subir los brazos en torno a su cuello— Mí ángel —Jungkook lo arrinconó contra el muro y sus brazos. La idea de ser "suyo" lo enloquecía—. Mmm... Jungk-... —jadeó— Cariño... —rió suavemente—. Estoy a mitad de la preparación... Tenemos que comer ¿sabes? —consiguió apartarse un poco.

—Yo sé exactamente lo que quiero de almuerzo —respondió mientras volvía a arremeter contra su cuerpo.

Escuchó la risa animada del pelinegro, quien le permitió besarlo tanto como quiso. O eso pensó.

—Maldición, se está quemando —Jimin se apartó apenas percibió un aroma fuerte proviniendo del horno, dejando a Jungkook con el cabello revuelto, los labios rojos y la respiración agitada, tendido sobre el sofá.

Un par de minutos después, los dos compartían la comida. Quizás, lo único que conseguía que Jungkook dejara su apetito sexual a un lado, era el apetito de su propio estómago. Y aunque Jimin se mostró inconforme porque la carne terminó cocida en exceso, él comió todo cuanto estuvo en su plato.

Seguían en la mesa, mucho más relajados después de haber compartido la comida y un agradable momento juntos.

—¿Cómo va tu práctica?

—Bien —Jungkook bebió un trago de su refresco—. Con la ayuda de Taehyung he resuelto casi todo. Tengo un par de dudas, lo llamaré enseguida.

—¿No irás a verlo?

El menor negó con la cabeza, y el pelinegro frunció el ceño sin comprender.

—Se mudó a vivir con Seokjin —le informó a su novio.

—Se mudó a vi... ¿En serio? ¿Por qué?

Jungkook se encogió de hombros, más molesto que desinteresado.
—Me lo dijo antes de que me fuera, que no volviera a buscarlo en su departamento.

—Cariño, ¿él de verdad está bien? —la voz de Jimin denotaba preocupación.

—Lo está.

—Pero... Algo debe andar mal. Quizás está teniendo problemas con su salud, y necesita que alguien lo cuide.

El castaño bajó la vista.
—No es eso.

—¿No?, ¿Acaso se lo preguntaste?

—Jimin, él está bien —aseguró—. Jamás lo había visto tan feliz y animado. Volvió con Seokjin, y todo parece ir de maravilla. Es estupendo. Me alegro por él.

Con una mirada inquisitiva, el mayor lo analizó. Lo que había dicho era bueno, pero en su voz sonó demasiado monótono... demasiado... Hipócrita.

—¿No te da gusto que éste feliz?... —comentó, dejándose llevar— No. No es eso. Lo que no te agrada, es que esté con Seokjin.

A Jungkook lo asombró la seguridad con la que Jimin acababa de decir eso. Era evidente que lo conocía muy bien.

—Puede hacer lo que le plazca —resolvió, tratando de quitarle importancia—. Es bastante grande e inteligente como para cuidarse a sí mismo, no necesita de mi aprobación.

—Correcto. Todo eso es cierto... ¿Pero?

—Llámame paranoico o lo que prefieras, pero no tengo un buen presentimiento sobre que estén juntos. Hay... —miró fijamente el suelo— Algo que está molestándome —frunció el ceño levemente—. Creo que algo malo va a pasarle a Taehyung.

<Y lo peor, es que de alguna forma sé que no podré evitarlo>

Jungkook seguía rodeado por sensaciones extrañas y presentimientos, pero últimamente se habían aplacado. Ahora, repentinamente todo ese malestar regresaba a él sin motivo aparente.

Llevaba la cuenta de los días que habían transcurrido desde que despertó en aquel Nuevo Mundo. De pronto pensó que quizás debía hacer la cuenta al revés, en regresiva. 

Algo le decía que tendría que volver a su lugar en algún momento, incluso si no quería.

Jimin trató de indagar en aquel pensamiento de su novio, pero no lo consiguió.

Jungkook prefirió, en cambio, hacerle una llamada a Tae para consultarle sobre algunos ejercicios que no había logrado resolver. 

El pelinegro estuvo de testigo durante todo el intercambio de oraciones que esos dos estaban teniendo por móvil. En cuanto vio que Jungkook comenzaba a irritarse, lo vio caminar de un lado a otro cubriéndose el rostro y finalmente lo escuchó decir:

—Bien, entendido —interrumpió—. Vuelve con Seokjin y diviértanse. Te veré después —colgó.
Volvió a suspirar y arrojó el teléfono a un lado, molesto.

—Dulzura... —Jimin se puso de pie y se acercó a su lado, viéndolo tensar sus puños—. Cariño... —masajeó sus hombros—. Está bien.

—No. No está bien. ¿Sabes por qué?, ¡Porque no puede ser que intentemos conversar un par de minutos y el otro imbécil se le tire encima como si nada!

—Kook...

—No, Jimin. No hay forma de que lo entienda, lo siento —se puso de pie—. Seokjin es enfermante, de verdad.

—Eso no es culpa de Taehyung —argumentó el pelinegro sentándose y sosteniéndose el rostro, mirándolo con intención.

—No me importa. Yo intenté pedirle ayuda a él, no a su novio. ¿Qué tan idiota se debe ser como para no permitirle ni siquiera unos minutos al teléfono?... Que le den.

El mayor negó con la cabeza, sin volver a intentar calmar al muchachito que ya era un manojo malhumorado.
—Espero que mañana aprendan a quererse —le dijo canturreando con una sonrisa.

Jungkook no respondió. Emprendió camino al cuarto en la planta alta.

No podía pensar en crear un buen ambiente ni nada similar. Algo definitivamente estaba mal con él y su forma de atosigar a Taehyung.

Pero más allá de eso, algo estaba mal de verdad. Mal con Seokjin, con la Entidad que lo acompañaba y con el Mundo en el que estaban.

Jeon se sentó en la cama de la habitación estando furioso. No podía saber qué demonios iba a pasar, y eso lo llenaba de frustración. 

Para evitar discutir con Jimin y seguir en ese estado irritable, tomó una toalla y se metió bajo la ducha helada. 

A veces, la privacidad del baño era el único lugar donde podía encerrarse en sus pensamientos sin preocupar a Jimin. Allí, mientras los delgados hilos de agua fría bañaban su cuerpo y se colaban entre sus cabellos, cerró los ojos y trató de concentrarse en saber qué le esperaba.

Ya había logrado cosas antes con simplemente enfocarse lo suficiente mentalmente.

Esta vez, sin embargo, no sucedió.




—Kookie, si no quieres ir, podemos decírselo a Tae y estoy seguro de que él entenderá —le dijo Jimin en un susurro, abrazado a él bajo las sábanas.

Era de madrugada. No había luces encendidas, así que la voz dulce del pelinegro sacó a Jeon de su somnolencia. 

—¿Uhm?

—Que no tenemos que ir si no quieres —insistió Jimin.

Jungkook pensó en eso durante unos segundos. 

—Tú quieres ir, ¿cierto?

—Yo sí. Creo que será bueno poder convivir con los dos en otro contexto, y además quiero ver si Jin se comporta bien con Taehyung.

Jungkook se giró sobre el colchón hasta mirarlo de frente, con una sonrisa.

—Gracias por cuidar de él.

—Dijimos que íbamos a hacerlo, ¿o no? —Jimin le devolvió la sonrisa—. Promete que te portarás bien... sólo será un momento.

—Creí que estabas tratando de convencerme de no ir...

—No, es algo así como aplicar la psicología inversa —los ojitos del mayor se volvieron dos líneas—. ¿Qué dices?

—Iremos. 

♦♦♦

Jungkook hacía una mueca mirando en dirección a la calle, junto al banco pintado de amarillo donde Jimin estaba sentado, apoyando los codos en sus muslos sosteniendo su rostro.

15:30 PM

Seokjin y Taehyung llevaban media hora de atraso.

El lugar era todo un recinto al aire libre. La entrada era un enorme armazón de hierro encerrando el nombre del parque con barrotes delgados y pintados de múltiples colores, adornado con luces que se encendían en la noche. Dos inmensos árboles hacían sombra a cada extremo de la base de la entrada, y donde había un asiento de cada lado.

De la nada, la silueta de ambos corriendo hacia donde estaban hizo que el castaño claro descruzara los brazos.

—¡Son ellos! —anunció el pelinegro poniéndose de pie.

—Era hora.

—Vamos bebé. Prometiste ser amable y portarte bien —le dijo al muchachito que traía pantalón negro, mientras le limpiaba por sobre el hombro.

—Ajá —contestó el menor de mala gana, rápidamente sorprendido por recibir un beso del mayor.

—Gracias. No pensé que finalmente accedieras a venir, estabas completamente negado hasta ayer, ¿de verdad soy tan persuasivo?

—Algo así... —miró un momento hacia el cielo, perdiéndose en las nubes y el color celeste tan vívido—. Todavía creo que estoy a tiempo de hacer un esfuerzo.

¿Para qué crear un mal momento y perjudicar a Taehyung?

Ya sabía que todo debía terminar tarde o temprano. Podía hacer un esfuerzo por entender a Seokjin, después de todo no olvidaba que su aspecto se mantenía exactamente igual que el que tenía en el Mundo Viejo, y que la presencia de la Entidad era clara señal de que algo en torno a Jin estaba mal.

De alguna forma, Jungkook lo sabía. Eso era lo que más detestaba. Saber las cosas y no saberlas al mismo tiempo. No entender las razones.

Jimin ladeó levemente la cabeza en respuesta, como si no comprendiese del todo. Antes de poder decir algo, los novios ya estaban frente a ambos.

—¡Chicos! Per-donen la demora —se disculpó Tae recobrando el aire mientras se doblaba hacia adelante, con el castaño a su lado haciendo lo mismo.

—Nos perdimos —admitió el mayor levantando la vista hacia ambos.

—Le dije que debíamos bajar cuatro calles antes, y no quiso escucharme —lo apuntó el rubio.

—¿Cómo iba a saber que el tren había cambiado el recorrido?, ¡La última vez que abordé esta linea fue hace como dos años! —se quejó Seokjin.

—Los dos tuvieron la culpa. Son pésimos orientándose —reprochó el guía desde atrás, también tratando de recuperar el aliento.

—Lo que importa es que finalmente están aquí —les sonrió Jimin.

—Tras más de treinta minutos de retraso —carraspeó Jungkook.

—Kook —lo llamó en voz baja.

—Pues para tu mala suerte, así es —bufó el de cabello azul.

—¡Perdónanos! —Tae se abalanzó de inmediato sobre su amigo, dándole un fuerte abrazo que lo hizo retroceder unos pasos.

—¡Hyung! —se quejó sintiéndose asfixiado. En parte, había sido algo bueno. Kook estuvo a punto de contestar tras escuchar ese comentario de parte de la Entidad de cabello azul.

—Te he echado tanto de menos —sonrió.

—Llevamos apenas un par de días sin vernos, Taehyung.

—¿Ya no te diriges a mí como "hyung"? —lo regañó el rubio.

Jungkook notó cómo se ceñía más a su cuerpo.

—¡Y-ya basta! —estaba abochornado, y su rostro se volvía rojo.

Jimin y Seokjin los observaron sin más que sonrisas. Cuando el menor miró por sobre un hombro de su amigo, vio a su novio abrazándose al castaño esbelto. Como si Seokjin lo supiera, abrió sus ojos platinados y lo observó unos segundos. "Yo también puedo abrazar a tu novio" interpretó Jungkook tras obtener una mirada de suficiencia por su parte.

—Hey Jungkookie, más despacio —Tae le dio unas palmaditas tras notar que el menor comenzaba a apretarlo con sus brazos fuertes.

—Perdona —Jungkook aflojó la tensión de inmediato, distanciándose un poco avergonzado—. Te ves bien —le dijo al inspeccionar su semblante un momento.

—Me siento bien —contestó el mayor—. Ah, Kookie, me gustaría hablar contigo.

—Escucho.

Estaban aprovechando que Jimin y Jin estaban teniendo una conversación más allá.

—¿Tienes algo que hacer al salir de aquí?

—Volver a casa, supongo...

—¿No tienes planes con Jimin?

—Irá a estudiar a la biblioteca con su grupo, así que no.

—¿Te molesta si te acompaño? Estaremos más tranquilos.

—Para nada, solo... ¿Qué puede ser como para que no quieras comentarlo ahora?

Taehyung miró por sobre su propio hombro viendo que los otros dos estaban cerca.

—Será mejor cuando estemos a solas —bajó la voz.

Jungkook ladeó la cabeza.
—De acuerdo.

—Gracias —Taehyung sostuvo sus manos de forma afectuosa. Jungkook asintió sujetándose a ellas un instante.

—Hyung, te extraño —admitió mientras miraba sus manos unidas.

—¿Entramos? —Jimin y Seokjin se acercaron a ellos.

Jungkook y Tae voltearon casi al mismo tiempo, distanciándose.

—Entremos —el rubito se volvió hasta sujetarse a un brazo de su novio. Seokjin le regaló una mirada afectuosa.

Jimin y Jungkook los siguieron detrás. Suga entró al final.

Tuvieron una tarde animada, donde los cuatro recorrieron todo el parque, incluyendo las atracciones más extremas y las más tranquilas. Jungkook incluso logró ganar un premio con la figura de acción que más quería. Decidió poner de su parte y consiguió entablar una cordial conversación con Seokjin. Olvidó completamente la presencia de la Entidad y se permitió disfrutar de la Realidad que estaba viviendo. No podía ser un sueño, ni tampoco una ilusión.  




—Adelante. No tuve tiempo de limpiar, y he estado pasando mucho tiempo en casa de Jimin, no le des importancia —comentó el castaño claro abriendo la puerta de su hogar.

Taehyung ingresó con una sonrisa. Llevaba tiempo sin visitar el departamento de su amigo. El perfume de Jungkook impregnaba todo el lugar, como si lo utilizara sobre las cortinas en vez de ponerlo en su piel o su ropa.

El rubio se sentó mirando el lugar donde estaba la computadora conectada a los parlantes, recordando aquellas canciones viejas que su amigo adoraba. Ahora él también estaba más familiarizado con algunas melodías y artistas.

—¿Tienes hambre?

—No, descuida.

—Bien, entonces escucho —Kook se sentó en frente afirmando un codo en la mesa.

—¿No piensas comer?

—La comida puede esperar, mi amigo es primero.

—Awww —el rubito sonrió enternecido.

Jungkook bajó la vista un momento, y con voz suave inquirió.
—¿De qué se trata?

Taehyung se acomodó en su sitio. Un poco nervioso empezó a jugar con sus pulgares.
—Alguna vez... ¿Has estado en alguna situación en donde querías ayudarle a Jimin, pero finalmente no había nada que pudieras hacer? —preguntó mirando fijamente hacia la mesa de madera lustrada.

Jungkook sopesó su respuesta tras ver su semblante decaído. Aquella pregunta involucraba indirectamente a Seokjin.

Antes de despedirse todos, Seokjin fue hábil en susurrarle que si realmente se preocupaba por Tae, tenía que ir a la estación de tren de la Universidad el día lunes, alrededor de las seis. Eso lo dejó un poco confundido, quizás la visita de Tae se debía a eso.

—A veces sólo podemos acompañar.

—Eso no responde a mi pregunta —dijo el mayor, con intención.

—No hay remedio para la muerte. Cuando el primo de Jimin falleció por leucemia, lloró en mis brazos todas las noches durante una semana. Tenía trece, era como su hermanito menor —de repente el semblante del castaño se oscureció—. No pude hacer nada, y me sentí frustrado. No sé si habrás oído sobre el caso, fue noticia hace como ocho meses.

Era impresionante cómo podía recordar eso como si realmente lo hubiese vivido.

—No, lo siento.

—No importa... El punto es, que para Jimin y toda su familia fue un golpe muy duro. Aunque alcanzó a recibir el tratamiento más efectivo, era tarde.

—Lo lamento mucho —comentó el rubio entristecido.

—Creo que lo está superando, pero es duro perder a alguien. Fue seguramente la primera vez en la que me sentí todo un inútil siendo su novio.

—Eso era mucho más grande que ustedes dos.

—Sí, lo entiendo... Pero no dejó de frustrarme. Sentí que mi compañía no remediaba nada, y que no tenía forma de llevar calma a su corazón. Estaba realmente desesperado —Tae escuchaba atentamente—. A veces intentar ser fuerte para el otro es bastante complicado. Yo estaba ahí, sabía que tenía que estar para él. Lo acompañé al hospital y lo cuidé en las noches, pero no parecía ser suficiente.

Tae lo miró con empatía.
—Entonces sí sabes lo que se siente...

—Te está ocurriendo, ¿cierto?

El rubio bajó una vez más la vista. Sus ojos claros se veían apagados.
—Sí —Jungkook hizo una pausa silenciosa esperando oír más—. No sé qué hacer —soltó Taehyung revelando su voz cargada de angustia.

—Hyung, a veces sólo podemos acompañar —repitió.

—No yo, no puedo... No soy capaz de decirle en voz alta lo mal que me siento, si lo hago sólo empeoraré su estado; y obligarme a pretender que todo estará bien está empezando a enloquecerme —admitió con los labios temblorosos.

—Hyung... —Jungkook se puso de pie y caminó hasta dejarse caer a su lado.

Taehyung se inclinó a abrazarlo de inmediato.
—Tengo miedo —confesó.

Jungkook lo sostuvo, mostrándose confundido.

—¿Por qué?, ¿Qué es lo que va a ocurrirle? —¿Era posible que aquel acercamiento tan repentino entre ambos que él estuvo criticando fuese por lo que ocurría con Seokjin y esa Entidad? La cabeza de Jeon trabajaba a mil—. Tae... No temas. Lo que sea, se solucionará.

—¿Cómo lo sabes?

En realidad, eso no lo sabía. Pero pensó que era lo único que podía justificar el apego tan repentino entre Jin y Tae, y el hecho de que él también se sentía intranquilo por algo que vendría en el futuro. Precisamente el Lunes.

—¿No es eso lo que un amigo debería decir siempre? —el mayor sonrió por un instante—. Tranquilo, mi corderito —su voz se volvió apacible mientras le acariciaba el cabello—. Vas a estar bien.

Taehyung en realidad no estaba preocupado por sí mismo, sino por su novio. Suponía que él continuaría con su vida tras el regreso del mayor, y sabía que no estarían juntos. Pero eso era apenas un detalle en comparación a lo que Seokjin debería enfrentar.

Ni siquiera podía hablarlo libremente con su amigo, y aun así, logró sentirse reconfortado. Mientras tenía el mentón apoyado sobre uno de los hombros del menor, recordó esa sensación tan particular... Que le decía que llevaba bastante tiempo conociendo a Jeon Jungkook.

♦♦♦

Viernes 23:41 PM

Jimin ladeó la cabeza sonriente al ver el logo de la tienda en la bolsa que su novio traía. Recibió al menor con un beso, y lo invitó a entrar.

—Kook, eso que traes ahí...

Jungkook la escondió tras su espalda.
—Te lo mostraré después —declaró enseñándole sus dientecitos blancos.

El pelinegro aceptó pese a sentir mucha curiosidad. Reconocía la tienda del sex shop, ¿qué podría haber comprado su novio?

El menor dejó la bolsa tras el sofá, y se sentó en un extremo exhalando un pequeño suspiro. Jimin se sentó poco más allá, y enseguida unos brazos firmes le rodearon la cintura y lo atrajeron hasta estar entre las piernas de su novio. Con una sonrisa, rodeó su cuello con los brazos y se posicionó hasta sentarse con ambas piernas colgando hacia afuera del sofá, de costado. Su nariz transitó por la piel del rostro del castaño claro, reconociendo su perfume y llenándose de una sensación cálida.

Jungkook inclinó la cabeza levemente hacia arriba, y finalmente dio un suave roce a los labios carnosos del mayor. Se retrajo abriendo lentamente los ojos y recorriendo su melena oscura. Había ocasiones en las que sabía que podía devorarle de un bocado.

—¿Me extrañaste? —Jimin rió levemente al sentir al menor dándole besitos en su cuello.

—Sí —contestó sonriente. Taehyung y él habían visitado la tienda para comprar algunas cosas. Tae quería sorprender a su novio, y Jungkook decidió hacerlo él también con el suyo.

El mayor pasó una de sus manos por su frente, echándole el cabello revuelto hacia atrás para poder besarlo allí.
—Tuviste una semana muy atareada. Por fin es viernes —su voz se volvió tan suave como una caricia—. Ya no más trabajos por entregar... Puedes relajarte, dulzura —se acercó hasta besar sus párpados— ¿Quieres que te ayude a relajarte? —ofreció ladeando una sonrisa.

Jungkook hizo un sonido en afirmación y volvió a sus labios una vez más.

Amaba demasiado a Park Jimin.

El pelinegro compartió un par de besos con él, y luego se retrajo levemente.

—Estoy seguro que obtendrás un buen puntaje por todo el esfuerzo que hiciste.

—Eso espero, en verdad necesito mejorar mi promedio.

—Lo harás. Estuviste trabajando por días... Además, Taehyung te ayudó.

—Sí... —el menor pareció pensativo de repente.

—¿Está todo bien?, ¿Cómo está él?

—Está bien. Feliz, según lo que dijo. Para este momento lo más probable es que hayan llegado. Viajarían juntos.

Jimin lo miró con confusión.
—No los entiendo... Seokjin dijo que estaba atravesando un momento duro, pero ¿se va de viaje, así como así?

—Va a marcharse.

—¿Qué?

—Dejará la ciudad —respondió Jungkook, incomodándose un poco—. Taehyung no me dijo mucho más... Al parecer es inevitable.

Eso era lo que Jeon necesitaba para confirmar que ese "algo" que lo estaba molestando sí estaba vinculado a Jin.

Tae fue sutil en decirlo, pero Jungkook supo que no era del todo sincero. La palabra Viaje podía implicar mucho más que cambiar de ciudad.

La expresión del mayor demostró sorpresa.

—¿Se mudará?

—No lo sé, vida.

—Vaya que es repentino... Ya entiendo por qué me habló así.

—¿Así? —inquirió el castaño claro

—Fue... Como cuando alguien se despide. No dijo "Adiós", pero incluso me dio un abrazo después de darme las gracias... Ahora lo entiendo —permaneció meditabundo un instante—. Espero que Taehyung vaya a estar bien.

Jungkook apretó los labios, recordando las palabras de Seokjin respecto a lo de ir a la estación de tren el lunes.
—Yo también... —permaneció un instante pensativo, y luego se recompuso—. Él se comportó bien contigo, ¿cierto?

—¿Seokjin? Sí, como siempre —asintió el pelinegro—. Le mencioné que ustedes se habían vuelto cercanos en poco tiempo, y que para mí también era sorpresivo. Aunque no parecía del todo tranquilo.

—Tae lleva tiempo sin hacer amigos.

—Al igual que tú —remarcó el mayor—. Y aun así, ambos se llevan de maravilla... Es lo que le dije, que ambos parecían destinados a encontrarse.

Jungkook sonrió levemente. Tae y él eran Entidades en el Mundo Viejo, y habían pactado vivir y ayudarse mutuamente para sobreponerse a eso. Puede que de alguna manera eso causara que pudiesen reencontrarse y volver a ser amigos.

—Lo haces parecer algo mítico —dijo, de manera irónica.

—¿No te da esa impresión a ti tampoco?... ¿Cómo explicas que las personas seamos más afines a algunas que otras?

—¿Por qué simplemente nos agradamos? —sugirió.

—Quizás haya una razón mayor...

En realidad, Jimin no estaba tan errado. Asombrosamente, acertaba bastante en su comentario. Kook sólo pudo admirarlo más y más.

—Tú y tu amor por la ciencia del ocultismo a veces me dan escalofríos —admitió el menor tras mirarlo un instante— ¿Podemos dejar de hablar sobre eso, y centrarnos en nosotros?, o por lo menos, en lo que te compré...

—¿Compraste algo para mí? —sonrió sorprendido.

—Espero que te guste... —apretó los labios antes de alcanzar la bolsa y entregársela.

Los ojos de Jimin resplandecieron al notar el obsequio, un disfraz bastante erótico ¡Un disfraz! Con una sonrisa tímida, volvió al menor.

—Esperaba que lo usaras esta noche —se animó a comentar Jungkook. Jimin asintió con la cabeza mientras se cubría las mejillas sonrojadas con parte del disfraz que tenía peluche blanco y suave. Sus ojitos oscuros eran lo único que el menor podía ver de su rostro— ¿Lo harás? —preguntó, mordiéndose los labios ante lo adorable que se veía su novio ahora.

Con las manos cerradas en puños, hizo movimientos circulares antes de responderle un dulce y bajito "Meow"

♦♦♦

El fin de semana fue tranquilo.

O algo así.

No fue tan bueno porque la sensación, esa horrible sensación, había vuelto. Era la misma que había sentido antes de que ocurra todo. 

Antes del accidente de tren.

Y Jin lo había llamado a la estación de tren. Maldición.

Jungkook se mordía las uñas mientras miraba por la ventana, perdido en algún lugar de sus pensamientos.

Jimin notó que su novio volvía a tomar cierta distancia y se sumergía en melancolía. A veces sí estaba presente, a veces no tanto.

Trató de pedirle información, de mostrarse dispuesto a extenderle una mano y brindarle un hombro, un oído para escuchar. Jungkook aceptó, pero no del todo, y Jimin podía notarlo.

Eso dolía. 

Pero, tras todo lo acontecido con Hoseok, le concedió esa distancia y aquel silencio. Kookie le hablaría cuando quisiera hacerlo. Él sabía que se lo diría cuando estuviera listo.

Lamentablemente nunca pasó.  




—¡Ay! —se quejó al sentir que el mayor le pellizcaba.

—Mírame cuando te hablo.

Jungkook se sobó el trasero abultando los labios. Jimin afirmó los codos en la cama, mirándolo con intención.

—No me pasa nada —frunció el ceño y le dio la espalda otra vez.

No se lo diría. Después de quince días de mantener el secreto, no valía la pena poner todo su vínculo con él en riesgo. Jimin quizás no le creería, y él no estaba dispuesto a correr ese riesgo y alejarlo de su vida.

—Mentiroso. Dime qué fue lo que te ocurrió, desde que llegaste estás mirando por la ventana. Se supone que salir a correr te relaja, pero hoy pareces preocupado —El menor permanecía sentado en una esquina de su cama, abrazándose las piernas. Él y el pelinegro habían pasado la noche en su departamento. La rutina de siempre comenzaba con trotar cuarenta minutos en el parque, y ni la lluvia impidió que se colocara una capucha, los auriculares y saliera igualmente. Jimin lo veía llegar renovado, pero este día era diferente—. Kook... —se estiró hasta acariciarle una rodilla—. Dulzura, puedes decírmelo —puso una voz amable, presionando un poco contra su piel. El pantalón corto dejaba expuesto desde sus rodillas hasta los pies.

Jungkook agachó la cabeza, todavía de espaldas.
—Te... —se interrumpió, carraspeando—. Tengo que ir a un lugar importante esta tarde. No podré quedarme contigo todo el día. Sería mejor si nos encontráramos para cenar.

Jimin frunció el ceño, confundido.
—¿Por qué no lo mencionaste antes?

—Porque no iba a ir —volteó hasta poder mirarlo por sobre un hombro.

Tenía miedo, auténtico miedo por lo que fuera a suceder. La única razón por la que reunió el coraje de enfrentarlo fue porque sabía que no le quedaba opción.

—¿Sucedió algo? —inquirió el mayor, mientras buscaba su ropa en el suelo, para cubrir su desnudez.

—Solo cambié de parecer.

—¿Y no piensas decirme de qué se trata? —sonrió mientras se vestía con el bóxer blanco. Jimin se colocó un jean azul oscuro encima y procedió a ponerse los zapatos, sentado en el otro extremo de la cama. No esperó que su novio le brincara encima de la nada— ¡Jungkook! —se inclinó hacia atrás haciendo equilibrio para no caer, pues el menor estaba sobre su espalda con todo su peso.

—Te amo. Te amo mucho, y siempre voy a estar agradecido de que te hayas fijado en mí. Eres un novio increíble, Park Jimin —soltó de forma apresurada, antes de besarle en la mejilla.

—¿Gracias?... —lo miró con duda. Jungkook se apartó para quitarse la ropa deportiva y reemplazarla por prendas limpias. Jimin se quedó mirándolo en silencio durante algunos segundos—. ¿Otra vez vas a salir?

—Sí, pero volveré pronto. Almorzaremos, luego irás a tu clase y yo a la mía. Y nos reencontraremos en la noche, en tu departamento, ¿te parece bien?

—¿No puedo acompañarte?

—¿Qué? —volteó a mirarlo—. No.

Se colocó una camisa oscura, pantalones ajustados y zapatos. Demasiado formal como para ir a clases.

—¿Debo permanecer aquí confiando en que todo estará bien aún si no me dices lo que está ocurriendo? —preguntó ahora. Cuando Jungkook se decidía a hacer algo, rara vez había forma de detenerlo.

—Sí, ése es un buen plan —respondió el menor, terminando de acomodarse frente a un espejo. Sonrió para él al notar que lo seguía con los ojos, y se aproximó hasta besarle dulcemente en los labios—. La comida corre por mi cuenta el día de hoy, ¿de acuerdo? —apretujó sus mejillas.

—De acuerdo —Jimin asintió, aunque no se quedó muy conforme con aquel cambio de actitud tan repentino.

—¡Te amo! —el menor cargó una mochila a sus hombros y tras despedirse, salió, dejándolo solo.

Jimin se pasó una mano por el cabello, peinándolo hacia atrás.
Su novio llevaba algunos días con ese tipo de arranques. De la nada parecía eufórico, a veces permanecía horas sin hablarle, en la noche se transformaba en el jovencito más mimoso del mundo, y solía ausentarse para regresar con regalos para él. Había sido así desde la noche en la que le obsequió aquel disfraz. ¿Qué estaba ocurriéndole?




Jungkook comenzó a correr. Sólo cuando estuvo lo suficientemente lejos, se permitió llorar y dejar salir todo lo que apremiaba su corazón. 

Se contuvo, porque estaba en la vía pública y no era común ver a alguien en tal estado.

Se limpió el rostro varias veces, e incluso se detuvo para tomar aire y respirar hondo. Estaba completamente seguro de que no volvería a ver a Jimin, así que trató de hacer esa despedida lo más breve posible. 

Le asustaba no saber qué ocurriría al momento de llagar a la estación de trenes. Le asustaba no volver a ver al chico del que se había enamorado, a sus amigos y familia. 

También pensó que personas de esa extraña dimensión pudiesen estar esperando por él al momento de llegar a la estación, o que caería en alguna trampa. Jungkook estaba nervioso, ansioso y preocupado. Tenía tristeza, dolor en el pecho y angustia. 

Eran muchas cosas juntas, todas mezcladas y revueltas, haciendo que le costara caminar y respirar al mismo tiempo. 

De lo único que estaba convencido era de que no había vuelta atrás. 

Él creó ese Mundo. Él tomó elementos al azar, opciones, y deseos personales... y lo creó. Él era responsable por todo lo que había alterado el equilibro del Universo o la Galaxia. Y toda acción, comprende una reacción. 

Jungkook logró recomponerse para demabular durante algunas horas en la ciudad. No quería pasar sus últimos momentos junto a Jimin porque sabía que no soportaría despedirse de él sin ser un mar de lágrimas, afortunadamente lo había manejado bien. Llevaba su mochila, pero no tenía nada de importancia allí. Tampoco reparó en la forma en la que iba vestido, curiosamente más formal de lo habitual.

Recorrió las calles, el centro, algunas tiendas por fuera, y dos parques. 

Se cuestionó por lo que había hecho, se culpó, y también en cierto punto se felicitó por no perder la cordura. 

Luego, fue hora de ir a la Estación de trenes. 

Lunes, 17:40 PM

Mantuvo un paso tranquilo pero constante.

La ciudad a su alrededor seguía su curso, la vida seguía su curso. Él podía escuchar los sonidos, percibir diferentes aromas y sabores. Sus ojos veían todo con detalle. No era posible que eso fuese una ilusión, no. Era un Mundo Real, uno que quizás estaba o existía en una dimensión diferente.

¿Cómo había logrado crearlo?, Quizás ni siquiera había sido responsabilidad suya, sino algo totalmente aleatorio. Jungkook supo que quizás nunca obtendría esas respuestas.

Miró su teléfono. 17:56 PM

Estaba allí, pero se trataba de un día normal con gente normal. Kook no percibía nada fuera de lo común. Ni tampoco veía a Seokjin o a Taehyung. 

Preocupado, comenzó a caminar. Se mezcló con la multitud de personas presentes, estudiantes, niños y adultos. De diferentes edades y tamaños, con aspectos diferenciados y personalidades únicas. 

Nada. ¿Acaso Jin le había mentido?

Jungkook se preocupó más cuando vio que la gente se amontonaba hacia el límite del andén porque el tren se aproximaba desde lejos. El suelo comenzó a temblar producto del peso del enorme vehículo. Decidió empezar a correr. 

No los hallaba, no había rastro de Seokjin por ninguna parte, ni tampoco del rubio delgado que estaba enamorado de él. 

El tren se detuvo, emitiendo chirridos y sonidos fuertes. La voz de una mujer anunció su llegada, siendo exactamente las 18:01 PM. 

Jungkook evitaba a las personas para seguir avanzando de manera paralela al curso del tren y sus vagones, mientras todos lo hacían de manera perpendicular para ingresar por las puertas. Un potente ruido agudo acompañó la abertura de las mismas. Jeon sentía que comenzaba a faltarle el aire.

Tuvo que esquivar ahora a las personas que salían del interior del tren, y cuando finalmente volteó a verlo, notó que resplandecía del mismo modo que lo hacían las paredes aquel día en el que él quedó atrapado con el tiempo detenido.

Sus ojos se abrieron de manera desmesurada. ¿Nadie más podía notar eso? La gente actuaba con total normalidad. Jungkook, por otra parte, estaba shockeado. Era el mismo tren, tenía que ser el mismo.




—Chicos... —Namjoon sintió culpa por interrumpir la cercanía entre Jin y Tae, pero era hora de abordar.

Seokjin caminó junto a Taehyung siendo los últimos en la fila. Giró la cabeza hacia atrás, comprobando la hora en uno de los monitores de la estación. Y abrió los ojos con sorpresa al divisar la silueta de un muchacho cargando una mochila, brazos fuertes, rostro rectangular, ojos oscuros. Estaba corriendo hacia allí, y fijó su vista en la de él por algunos segundos. Era Jungkook.

Kook notó de inmediato que Jin iba a abordar, y como Tae iba a tras él, asumió que se marcharía también. Vio que junto a ellos estaba Namjoon, y de pronto todo en su cabeza cobró sentido: Los cuatro, abordando el mismo tren que era el que se había accidentado. Ganó impulso y aceleró. Jin le indicó con un gesto que se apresurara.

¿Por qué?, ¿Hacer eso garantizaba que todos fuesen a estar a salvo después?, Namjoon tenía esa misma luz débil que Jungkook recordaba haber visto en el vagón, y se preguntó dónde estaba la Entidad de nombre Suga, porque no percibía su presencia.

Más allá, su despedida de Taehyung estaba rompiéndole el corazón a Kim Seokjin. 

—Te amo —le dijo una última vez, sus manos en sus mejillas.

—Encuéntrame, Jin —Tae habló con un delgado hilo de voz, sus manos sobre las de él—. Tienes que vivir. Tienes que encontrarme, y luego hacer que te ame —lo miró directamente a los ojos—. Promételo.

—Jin —Namjoon insistió, tras poner un pie en el interior del tren. Extendió su mano al mayor.

—Lo prometo —Seokjin sostuvo con firmeza la mano derecha de su novio, y luego le dio un beso en el lugar donde estaba su alianza plateada, antes de alejarse soltándolo del todo.

Desde Jeon donde estab notó que Namjoon estaba sujetando a Seokjin, y Seokjin a Tae. Jungkook no lograría llegar a tiempo. La señal sonora se activó para alertar a los ciudadanos ante el cierre inminente de las puertas. 

Jin subió junto al columnista, las puertas se cerraron apenas dos segundos después. Namjoon le hizo un gesto a modo de saludo a Taehyung, y éste se lo devolvió, quedándose del otro lado.

Seokjin contempló su mirada miel posarse en él, exhibiendo desesperación, tristeza, agradecimiento, afecto, todo; su carita humedecida, los labios temblando, el cabello rubio ligeramente desordenado.

Tardó un poco, pero Tae consiguió dirigirle una última sonrisa. Sincera, amorosa. Esperanzada.

Jungkook corrió más. Entonces, notó que Taehyung no había subido, y que no hubo urgencia de esperarlo a él. Era como si los únicos que debían subir ya lo hubieran hecho: Namjoon y Seokjin, pero, ¿por qué?

Tae estaba de espaldas.

—¡¡Hyung!! —lo llamó. El tren se puso en movimiento, con todos sus sonidos estridentes acompañándolo—. ¡Taehyung! —gritó ahora.

Cuando el tren se alejó de la plataforma, Tae tomó consciencia de que su amigo estaba allí.

—¿Jungkook? —preguntó confundido—, ¿qué estás haciendo aquí?

Jungkook se abrazó a él con fuerza. Tae estaba llorando. 

—Descuida. Estaremos bien, vamos a estar bien los dos.

—¿Estar bien? —asomó la cabeza tratando de buscar su mirada—, ¿De qué hablas?

Jungkook recordaba que el tren se accidentó un par de paradas luego de la Estación de la Universidad. Respiraba agitado y lucía inquieto, pero no soltaba a Tae.

—Vamos a estar bien. No olvides nuestro pacto.

—¿Qué pacto? No entiendo nada —sollozó Taehyung, todavía afectado por la partida de Seokjin.

—Nuestro pacto. El de vivir —respondió Jungkook—. Espero que Jin y Namjoon lo logren también.

Taehyung se apartó con cuidado. Lo miró atentamente y luego decidió que tenía que preguntárselo.

—¿Tú lo sabes? —ante el semblante de temor de Jungkook, añadió—. ¡Lo sabes! Aguarda, ¿cómo es que lo sabes? ¿¡Qué está pasando!?

—Jin te lo dijo —dedujo Jungkook, confirmando de una vez por todas que el Jin que acababa de abordar era el mismo que el de su mundo.

—¡¡Jungkook!! —Tae le tomó el rostro, como queriendo asegurarse de que no le mentía—. ¿Tú realmente sabes todo lo que pasó sobre el Mundo Restringido?

—¿El Mundo Viejo? —Jeon no podía evitar temblar.

—El Mundo Restringido —corrigió—. Jinnie llegó aquí por error, y ahora debió marcharse. Está junto a Namjoon, su persona requerida, en una hora aproximada y en el mismo lugar en el que se creó la ruptura en el Espacio-Tiempo. ¡¡Ahora dime por qué estás tú aquí!! —demandó.

—Y-yo... S-Seokjin me dijo que debía venir. Creo que lo hizo para asegurarse de que tú estarías bien-

—Eso no. ¡Hablo de todo esto del pacto y de que les deseas a Jin y a Namjoon que lo consigan! —exigió.

—Tae... —Jungkook lo miró con los ojos llorosos—. Tae, lo siento. Y-yo fui la persona que creó todo esto. 

El rostro de Taehyung se desdibujó.

—¿¡Qué tu hiciste qué!?

—Yo lo hice. Yo soy el responsable, p-pero ¡fue sin intención de herir ni lastimar a nadie! —lloró—. Yo no lo sabía, simplemente... Simplemente traté de concentrarme en vivir y entonces, aparecí aquí, viviendo con Jimin, l-luego te conocí y eras el novio de Jin, ¡Tú detestas a Jin! —aseguró—. Pero aquí también estabas enfermo, y luego quisiste suicidarte y no podía alejarme y fingir que no era mi problema. Así que traté de entrometerme con cuidado, aún estando asustado de Suga y de-

Taehyung retrocedió y se puso levemente pálido.

—Jungkookie... —lo miró con horror—. ¿Qué se supone que eres?

—Una Entidad —respondió Jungkook—. Y una persona que sólo ha causado problemas, lo sé.

Luego, sin darle tiempo a reaccionar, lo abrazó una vez más.

—¡¡Lo siento tanto!! Por favor, no me odies. Prometo que cuidaré de ti y mantendré nuestro pacto. Lo prometo, Tae. Y prometo que- que haré que tu vida sea mejor, y trataré de vivir con más consciencia de ahora en más... Y quizás pueda buscar una oportunidad con Jimin.

—Por eso me resultabas tan familiar, por eso siempre sentí que ya nos conocíamos —balbuceó Taehyung, sobrellevado—. P-pero Jungkook, Jin hizo algo terrible para poder volver, y todo es porque soy una Entidad también, ¿no es así?

—Lo eres —afirmó el menor—. Ambos lo somos, pero descuida. Yo nos protegeré a los dos —le aseguró.

Taehyung se quedó en silencio, probablemente estupefacto por escucharlo decir todo eso.

Luego, sin previo aviso, una potente luz apareció desde los rieles y Jungkook se abrazó a su amigo cerrando los ojos.

Cuando volvió a abrirlos, vio que ya no se encontraba en el andén. 

Jeon Jungkook estaba en un sitio diferente, sin espacio, y sin límites. Era otra Dimensión, y estaba asustado de volver a oír esas voces omnipresentes que le habían hablado el día de su despertar.

No había tren. No había gente, ni suelo, o techo, o paredes. Jungkook buscó a su alrededor, y vio que Taehyung estaba más allá, luciendo desorientado.

—¡¡Tae!! —lo llamó. Él no pareció escucharlo. Si ambos estaban allí, ¿significaba que los habían atrapado? Kook le tomó una mano, y luego comprobó que Tae parecía un sonámbulo. No tenía los ojos abiertos, y sus movimientos eran como los de persona sumamente agotada, casi dormida.

Jungkook no dudó en guiarlo. 

—Vámonos de aquí. Tenemos que hallar la salida —le dijo. No importaba si su amigo no estaba del todo consciente, pero lo sacaría de allí. Los dos saldrían de allí.

Jungkook se armó de valor para comenzar a moverse, notando que parecía imposible porque no se sentía como si avanzaran. El lugar era tan tétrico y tenebroso como recordaba. No estaba a oscuras, pero se sentía como un sitio poco amigable.

Al notar que no funcionaba caminar, Jungkook cerró los ojos y se concentró en hallar un camino. 

<Un camino de vuelta a casa>

En su mente, dibujó un camino de luz por el que tenían que ir para volver a sus vidas. Cuando abrió los ojos, Tae seguía tras él en ese estado de semi-consciencia. Y frente a ellos, se creó un espacio que les indicaba por dónde debían ir. Era como un tunel azul y grande.

Jungkook lo siguió sin dudar, llevando a su mejor amigo con él. En realidad, no estaba seguro de si hacer eso era bueno, o de si resultaría. Pero valía la pena intentarlo. 

Cuando llegaron al final, otra vez se cubrió los ojos por la luz enceguecedora que inundó todo el lugar. Atinó a cerrar los ojos, y luego perdió el conocimiento de manera inmediata. 

No sin antes desear, por una última vez, una nueva oportunidad.

♦♦♦

Jungkook no podía creerlo.

Frente a sus ojos, un sinfín de movimientos y sonidos lo aturdieron enseguida. Tenía los ojos bien abiertos, podía ver el sol de media tarde, podía ver un gran número de personas corriendo desde y hacia el andén, algunos incluso le dieron un pequeño empujón. La gente corría, gritaba. Y él estaba allí, de pie, clavado al suelo sin poder moverse.

Acababa de salir del tren, el tren que ahora estaba a sus espaldas. Su cuerpo tembló. Cualquiera que pudiera verlo diría que estaba en shock, pero la situación era demasiado reciente y nadie se detuvo a verificar si él se encontraba bien o no.

¿Había regresado?

Cuando sintió que su cuerpo logró responderle, bajó la vista hacia sus manos. Éstas se movían de manera errática y temblorosa, y tenía pequeños hilos de sangre en ambas. Ni siquiera notó que había recuperado su mochila y la tenía en la espalda.

Escuchaba tanto ruido tras él, que irremediablemente volteó. No se suponía que estuviese allí, Taehyung y él estuvieron de pie juntos en el andén de enfrente hacía apenas segundos, luego atravesaron ese camino extraño y ahora, Kook aparecía del otro lado, solo.

El tren se comprimía en los vagones delanteros, plegándose como si fuese papel. Jungkook se horrorizó ante la imagen, que incluía personas heridas y cuerpos apilados expulsados por las ventanas.

Ni siquiera se percató del cristal que tenía incrustado en su brazo. No podía sentir dolor, frío o nada más. Su cuerpo simplemente temblaba y él apenas era consciente de eso. Todo cayó sobre su peso y se sintió como si lo aplastara. Sus recuerdos con Jimin siendo su novio, su desesperación por llegar a tiempo a la estación de tren, su vida como estudiante de sistemas informáticos, la vida que acababa de desaparecer. Cerró los ojos y se cubrió la cabeza, como queriendo protegerse de algo que amenazaba con golpearlo.

Había regresado.













♦♦♦♦♦♦♦

¡Buenas noches personitas bellas! Gracias por su paciencia y su enorrme amor :D 

Con esto se concluye la perspetiva de Kook, se ahondará un poco más en el Mundo Actual en el siguiente, y luego se retomará el arco principal en donde Jin y Tae están juntos y Namjoon despertó junto a Suga. 

Estoy ansiosa por mostrarles más cosas, pero seguramente se aclararon bastantes. Sé que había personas no muy conformes con la personalidad de JK a lo largo de Find Me en el Mundo Alterno, con esto se muestra el por qué de cada una de sus acciones. Su personaje es más complejo que un simple novio celoso e inseguro, espero que haya quedado claro ^^

¿Alguna consulta? ¿Algo que no se haya entendido? Déjenme saberlo aquí y voy a responder sin dar spoilers. 

Estuve ocupada con mis exámenes, estoy a dos materias de recibirme wiii :3 pero eso consume bastante de mi tiempo TwT 

Hay muchas personitas bellas nuevas sumándose a esta trilogía, quiero darles la bienvenida. A veces me demoro en contestar pero siempre lxs leo! Y me alegra saber sus opiniones. De hecho estuve pensando en hacer algún tipo de video sobre todas las reacciones y comentarios más destacados/graciosos que han dejado entre los 3 libros xd algún día lo voy a hacer jakdjs quizás cuando termine este, ¿les gustaría verlo o es mucho mambo mío? jaaja

Gracias por leer, y como siempre, espero que tengan una Buena semana♥♥♥

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