~ 01 ~
Una semana antes
—¡Tae! ¡Vamos, vamos! —Jungkook tuvo que detenerse y gritarle a su mejor amigo, quien venía varios metros atrás.
Taehyung contestó con silencio y sin cambiar ni un poco la marcha que llevaba, arrastrando los pies como si cada uno le pesara una tonelada. Realmente no tenía intenciones de apresurar su llegada al campus universitario, ni aunque su amigo se lo pidiera a gritos.
Kook se vio forzado a correr hasta llegar hacia él. Se puso detrás y comenzó a empujarlo.
—No volveré a llegar tarde por ti. El profesor Sen se molestará —dijo quejosamente mientras luchaba con el peso de su hyung—. Tae, rápido, vamos.
—¿Sabes lo que esto provoca?, que digas a cada segundo "Tae, vamos" sólo me hace querer ir más y más lento —contestó el mayor, mostrando indiferencia al estado estresado de su mejor amigo.
—No me molesta los jueves o los viernes, pero ¿podrías no hacer esto los días lunes? El profesor Sen es un sujeto difícil que valora demasiado la puntualidad en la primera clase del día —respondió el menor—. Argh, ¡Tae! ¡¡Pesas demasiado!!
—Nada que un miembro del club de boxeo no pueda sobrellevar —dijo Taehyung, inclinándose un poco más hacia atrás sólo para que Jungkook cargara con su peso.
Jungkook dejó de empujar y se apartó, lo que terminó en Taehyung cayendo al suelo de espaldas, al asfalto duro y caluroso que era impactado por los potentes rayos del sol de la tarde.
Sus brazos se extendieron a sus laterales y cerró los ojos, sin quejarse por el impacto.
—Deja de hacerte el muerto. Si no te levantas en dos segundos, te dejaré aquí —le advirtió el menor, mirándolo desde arriba—. Bien, tú te lo buscaste. Ten un buen día, hyung.
Jungkook se puso en marcha con un trote rápido. Adoraba a su mejor amigo, pero podía reconocer cuando era una mala influencia para él y sus calificaciones. Dejó a Taehyung en su lugar mientras el mayor fingía un desmayo, nada que no hubiera pasado antes.
En pocos minutos se adentró en las primeras colinas de césped verde recién cortado y regado y los senderos bordeados por muros cubiertos de anuncios, calendarios, y horarios pegados por todas partes. Por fin estaba en la Universidad. Ahora le quedaba dirigirse a su salón en el tercer piso, directamente a la primera clase de tercer año de Profesorado en Letras.
Ocupó su asiento típico y saludó a un par de compañeros. Dejó su mochila en la silla y sacó apuntes, cuadernos y demás pertenencias para iniciar la clase, por fortuna logró ingresar antes que el profesor Sen. Tras acomodarse sentado, recibió un mensaje de Taehyung.
ElMejorHyungDeTodoElUniversoEnteroSinExcepciones:
Hey
Hace demasiado calor, iré por un helado
15:02 PM
Jungkook frunció el ceño al ver que Taehyung había vuelto a cambiar su nombre de contacto sin su permiso.
KookieJeon:
Lo que se traduce en que no vendrás, ¿cierto?
Debes dejar de saltearte clases.
15:03 PM
ElMejorHyungDeTodoElUniversoEnteroSinExcepciones:
Seh, quizás otro día
15:03 PM
KookieJeon:
... Te veré mañana
Y esta vez no haré las actividades por ti
15:06 PM
ElMejorHyungDeTodoElUniversoEnteroSinExcepciones:
Te compraré hamburguesas con doble medallón de carne para la cena
15:08 PM
KookieJeon:
Hecho.
¡Nos vemos en la noche!
15:08 PM
Jungkook sonrió mirando la pantalla de su teléfono. No le avergonzaba venderse por una hamburguesa, mucho menos si ésta incluía doble medallón de carne.
Comprobó que su salón seguía llenándose de estudiantes apresurados y tomó consciencia de que, por mucho que intentara, sería difícil lograr que Taehyung fuese uno de ellos.
Era sencillo sacarlo de casa, pero era difícil llevarlo hasta el campus.
Su mejor amigo fue claro desde un principio: No quería ser profesor. Cuando Jeon le preguntó por qué no dejaba la carrera y buscaba otra, el mayor respondió que sus padres lo obligaban a mantenerse en Letras o de lo contrario dejarían de pagar su matrícula, lo que lo llevaría a una suspensión, y posteriormente a la expulsión.
Taehyung y él se conocían desde hacía varios meses, y profundizaron su amistad en poco tiempo. Para Jungkook su amigo fue mucho tiempo un enigma. Era brillante para hacer bosquejos y dibujos, y demasiado malo para recordar la historia del lenguaje universal descrita por diversos autores. También solía rondar los pasillos con aire desahuciado y pasaba muchos minutos mirando el cielo a través de las inmensas ventanas del campus. Parecía un lobo solitario, no conversaba con muchas personas, y la mayoría tampoco conversaba con él. Sin embargo, Taehyung destacaba por su extravagante aspecto. Su cabello estaba teñido en color gris, y lucía ondas que caían de forma agraciada hasta sus orejas. También acostumbraba a vestir ropa colorida y poco ajustada, todo lo contrario al estudiante promedio con camisa blanca, pantalón oscuro y cabello prolijamente corto.
Tae además vivía en una zona bastante costosa, en un departamento de varios metros cuadrados para un solo estudiante. Al principio presumió ante Jeon sobre su nivel de vida, pero terminó confesando la verdad poco después, trabajaba en un club nocturno los fines de semana, y con lo que ganaba mantenía la renta en aquel lujoso piso.
Jungkook se quedó perplejo, ¿por qué un estudiante mantenido por sus padres necesitaría trabajar? La sociedad era demasiado cerrada en cuanto a los jóvenes que forjarían el futuro del país, no estaba bien visto que un estudiante trabajara. El deber del estudiante era uno solo: Estudiar.
Kook supo pocas semanas después que Taehyung tenía mala relación con su familia. Familia adoptiva, además, en la que su amigo dijo que nunca logró encajar. La imagen del lobo solitario que Jungkook tenía sobre él poco a poco era devorada por la de un chico incomprendido que cargaba con muchas frustraciones, y que tenía un plan de vida poco claro.
Taehyung no era una mala persona. Solamente odiaba estudiar Letras, odiaba no contar con dinero extra para hacer algo más que pagar la renta, y odiaba tener que trabajar, aunque en sus exactas palabras "No estaba tan mal".
Jungkook intentó ayudarle, constantemente insistía en que podían hacer las actividades entregables juntos y arrastraba a su mejor amigo al campus día tras día, a veces con éxito, a veces sin el.
Pese a todo, Kook sabía que no se trataba de ningún caso perdido. Taehyung tenía capacidad de sobra, solo que no estaba siendo adecuadamente aprovechada. Luego de escuchar los problemas que su amigo atravesaba, le aconsejó que complaciera a sus padres y consiguiera el título de profesor para finalmente poder independizarse y luego vivir como quisiera. La idea no le gustó a Taehyung, pero era consciente de que no tenía demasiadas opciones.
Las cosas se volvieron un poco complejas luego de que Taehyung le confesara sus sentimientos.
Jungkook presionó su bolígrafo al recordar ese momento. Podía recordarlo con claridad. Había transcurrido... ¿dos meses?, ¿dos meses y medio?
Todavía no lograba entender qué había hecho él para ganarse la admiración y el cariño de su mejor amigo. La confesión de Tae llegó una noche en la que ambos estaban mirando una película, y no fue un momento romántico ni un momento trascendental. Ni siquiera estaban abrazados o apoyados en el otro.
Lo que dijo Taehyung fue casi《Hey, quería decirte algo que estuve pensando mucho tiempo. Y es que tú me gustas. Mucho》
Y Jungkook se quedó paralizado.
Jamás hubiera imaginado que Tae le diría algo así, nunca se comportó de forma diferente, ni actuó con vergüenza o con timidez. Esa noche simplemente se lo dijo y luego... Todo continuó de forma normal.
¿Qué se suponía que Jungkook iba a decirle?
Taehyung ya sabía sobre el flechazo que él tenía por un estudiante de medicina al que a veces veía en el campus. Lo sabía, y aún así decidió confesarse. Jungkook se sentía confundido.
Agradeció sus sentimientos, claro que sí. Incluso se sintió conmovido porque sabía que decir algo así requería de coraje, y Taehyung lo tuvo. Le dijo que podían seguir siendo amigos, y todo se mantuvo exactamente igual.
Jungkook también traía su propio pasado, una relación hizo estragos con su confianza y su autoestima, cosas que lo llevaron a mantener distancia física de su compañero, hasta que la incomodidad desapareció. Actualmente podían incluso dormir en la misma cama, la confianza mutua había crecido.
Así que ambos pasaban sus días juntos, siendo prácticamente inseparables. Jungkook podía decir que Taehyung lo sabía casi todo sobre él.
Casi.
♦♦♦
Después de un día intenso y agotador, Jungkook regresó a su hogar para tomar un baño y descansar un poco. El apartamento que tenía era pequeño, pero lo suficientemente cómodo para una sola persona. No tenía demasiados muebles ni decoración, todo lo contrario al de Taehyung.
Cuando la noche cayó, Kook se vistió y preparó su mochila con los apuntes y cuadernos que necesitaría para completar las actividades que le habían asignado en clases. Tenía que hacerlas de todos modos, y pensó que sería mucho mejor si había hamburguesas de por medio.
Caminó cerca de quince minutos y subió a un bus que lo llevó directo a la zona céntrica donde Taehyung rentaba. Las casas viejas y los edificios con poco mantenimiento habían quedado atrás, la zona norte contaba con amplias casas lujosas y edificios de más de treinta pisos equipados con lo último en tecnología y diseño visual. Jungkook siempre se maravillaba con los balcones extravagantes, en algunos incluso podía ver piscinas.
El hombre que le abrió la puerta del edificio vestía como un camarero, con traje fino y guantes blancos. Era más bien una formalidad, aquel señor no estaba a cargo de la seguridad. El ambiente iluminado y el techo decorado contaba con numerosas cámaras. Antes de subir al elevador, tenía que dejar sus datos en una máquina y un segundo hombre de traje palpaba levemente su ropa y mochila para asegurarse de que no llevase objetos peligrosos al departamento donde lo aguardaba el anfitrión. Era parte del protocolo a fin de garantizar la seguridad de los residentes. Sería un escándalo que el edificio permitiera la entrada de alguien con armas. Kook ya estaba acostumbrado. La única forma de saltarse eso era si Taehyung entraba con él.
Subió al elevador y poco después estuvo en el piso de su mejor amigo.
Tocó el timbre y esperó. Le sorprendió no obtener ninguna respuesta.
—¿Tae? —llamó en voz baja, antes de golpear dos veces con su puño.
Extraño.
Jungkook empujó ligeramente y comprobó que estaba abierta, otra cosa demasiado extraña.
Caminó con duda hasta que llegó al recibidor, viendo a Taehyung sentado en el suelo, con la espalda apoyada contra una pared y las piernas encogidas. Todo su cuerpo temblaba. A su alrededor había hojas esparcidas y varios platos rotos.
Kook arrojó la mochila al suelo y se apresuró a acercarse a su amigo.
—¡Hyung! —lo llamó preocupado—. ¿Qué es lo que ocurrió?
Tae se cubría la cabeza con los brazos, parecía aturdido por algo.
—Hyung —repitió Jungkook, moviéndolo con cuidado—. Tae, ¿estás bien?
—No quiero ir.
—¿Qué?
—No quiero ir a ese lugar. N-no pueden obligarme, yo- yo escuché voces y- y vi a personas decirme que tenía que ir. No lo haré. ¡¡No voy a ir!! ¡Váyanse de aquí, fuera!
Jungkook llegó a la conclusión de que Taehyung estaba alucinando.
—Hyung... ¿Ir a dónde?, calma respira, estás en tu hogar.
—¡No voy a ir! —gritó Taehyung cerrando los ojos y negando con la cabeza—. No confío en ellos. ¿Qué van a hacer conmigo?
—¿Quienes?
—No, no, no.
—Taehyung —lo tomó por los hombros—. Reacciona.
—No iré, no iré.
—¡Taehyung! —le gritó.
—¡No iré! ¡Me voy a quedar justo aquí y no podrán evitarlo! ¡No los dejaré llevarme! ¡No-
Jungkook le dio una bofetada. Taehyung se quedó tieso unos segundos.
—Disculpa, estabas delirando —dijo el menor.
—S-sí. Lo siento, yo... Perdón —Tae pareció volver en sí solo entonces, aunque su mirada lucía perdida—. ¿Cómo entraste?
—Dejaste la puerta abierta —contestó Kook—. ¿Qué demonios te ocurrió?, ¿Alguien entró y te hizo algo?
—No. No fue así —Taehyung se puso de pie con dificultad—. Uhm... Oh, mi vajilla está hecha añicos. Fue p-por ese extraño remolino.
—Hyung —Jungkook también se levantó—. ¿Cuál remolino?, ¿Quieres decirme qué fue lo que sucedió? Llegué y estabas temblando en un rincón.
—Yo... Dios —Tae se llevó una mano a la frente, claramente angustiado—. No vas a creerme.
—¿Qué?
—No salí de aquí, uhm, me refiero a este salón. Y nadie entró, al menos no por la puerta —explicó—. F-fue... fue como una luz blanca y cegadora junto con viento, y luego... Luego de pronto estaba en otro lugar. Nunca había estado allí, y había... personas o... más bien voces. Sí, voces que jamás antes escuché.
Jungkook escuchaba con atención, comenzando a aterrarse.
—Y ellos dijeron que tenía que ir allí. Que mi lugar era con ellos, pero no es así, no —Tae respiraba agitado—. No voy a ir. No sé qué quieren de mí, no entiendo nada. Dijeron que- que yo era un... ¿Un qué?... Un ser...
—¿Un Ser del Continuo?
Taehyung miró a su amigo con sorpresa.
—¿Cómo lo sabes?
—De acuerdo, debes calmarte primero —Jungkook tomó a su amigo de la mano y lo llevó al sofá azul—. Siéntate, tranquilo.
—¡No! ¡Tranquilo nada! —se quejó el mayor—. ¿Qué significa eso?, ¿Tú sabes lo que pasó?
—Taehyung, yo... —Jeon tragó saliva—. Yo soy igual que tú.
—¿Qué?, ¿Cómo que igual?
—Soy un Ser del Continuo. Justo igual que tú.
—Yo no soy eso —replicó Taehyung.
—Lo eres. Y el desastre que quedó en el suelo es, de hecho, muy parecido al que quedó en mi apartamento cuando me llamaron a mí.
—¿Te llamaron?
—Es obvio que entraste en pánico así que lo repetiré para ti —anunció Jungkook, sentado a su lado—. Somos Seres del Continuo. No somos humanos comunes, aunque lo parecemos. Somos Entidades.
—Sí, sí, dijeron algo de Entidades...
—Es lo que somos. Y, uhm, eso que acaba de ocurrir con la luz blanca y el viento para luego aparecer en otro lugar también me ocurrió a mí. Fue tu Despertar.
—Mi... ¿Qué?
—¡No es posible que te hayan explicado todo y no recuerdes nada! —gritó el menor.
—¡¡Pero no entiendo nada!!, ¿Ser del Continuo? ¡Yo sólo soy Taehyung!
—Tu despertar es lo que pasó recién. Un alboroto de luces, un torbellino de viento y cosas esparcidas en el suelo, algunas rotas. Es exactamente igual a lo que pasó conmigo. Eres igual que yo, Hyung. Somos Entidades. Por eso nos reclaman en aquel lugar —explicó—. Existen muchas dimensiones, la nuestra y la de esos seres. Nuestro lugar es allí, con ellos, porque somos Entidades.
Tae lo miraba nervioso, pero trataba de escuchar con atención.
—N-no sé por qué tú y yo puntualmente, creo que eso es aleatorio. Simplemente somos Entidades y ya —continuó Jungkook—. Tenemos habilidades que ningún ser humano común posee. Y pueden usarse mejor en aquella dimensión. Por eso dicen que debemos ir.
—P-pero ellos dijeron algo de que olvidaría todo y a todos-
—Sí, sí, lo recuerdo. Es algo que nos borraría de la faz de la tierra, como si jamás hubiésemos nacido. Nadie nos recordaría, y nosotros no recordaríamos a nadie. También dijeron algo de que la situación podía volverse peligrosa, pero no dijeron mucho más.
—Sí, es cierto. Jungkook, yo... ¿Entonces no somos seres humanos?
—No, o eso es lo que yo entendí.
—¿P-pero por qué justamente nosotros?, ¿Cuándo te pasó esto a ti?, ¿Por qué nunca me lo dijiste?
—Vamos, hyung, ¿Qué iba a decir? "Oye, una luz blanca me transportó a otra dimensión donde dijeron que debo quedarme porque no soy un humano, aunque lo parezco", ¿te suena creíble? —Tae negó con la cabeza—. Nunca se lo dije a nadie, creí que había sido mi imaginación, pero en el fondo siempre supe que no fue ningún sueño.
—¿Cómo es posible?, ¿Quienes eran esas voces?
—No lo sé. No vi rostros ni figuras, simplemente era un lugar... amplio y extraño. Con- con voces que podían oírse en mi cabeza y que dijeron que yo era un Ser del Continuo y ése era mi Despertar. No pude hacer demasiadas preguntas, pero dijeron que sucedía cerca de los veinte años, y que se llamaba así porque sólo entonces éramos conscientes de ser diferentes. También dijeron que mi lugar era allí. Ni siquiera sé qué es ese sitio.
—¿Y qué vamos a hacer?, ¿Qué fue lo que tú hiciste?
—Nada. Es decir, lo mantuve en secreto —explicó Kook—. Y dije que no iba a ir. No quiero dejar de existir, soy Jeon Jungkook y quiero vivir como Jeon Jungkook. Eso sucedió el año pasado —le contó—. Hace ya unos... ¿siete meses? creo. Simplemente no pienses en eso e intenta olvidarlo. Tenía miedo de que los días siguientes volvieran para llevarme o a decirme que fuera con ellos, pero no sucedió. Dijeron que era mi obligación, pero nunca dijeron que vendrían por mí.
—¿Escapaste?
—Algo así. Simplemente regresé sintiéndome aturdido igual que tú, y luego decidí que no iría. No volví a experimentar nada extraño nunca más.
—¿Crees que nos busquen?
—No lo sé. No ha pasado hasta ahora, así que...
—Jungkook, todo esto es muy extraño —dijo Taehyung, acercándose más a él—. ¿Qué se supone que son?, ¿Extraterrestres?, ¿Dioses?
—No lo sé hyung, no lo sé —Kook le tomó ambas manos entre las suyas.
—Tengo miedo.
—Yo también —admitió el menor, mordiéndose los labios—. Vivirlo es... parece un mal sueño. Una parte de mí piensa que fue eso, pero la otra sabe que no fue una alucinación. Esas cosas existen, y puede que estén vigilándonos ahora mismo.
—No iré. No lo haré —aseguró Taehyung.
—Tranquilo, ninguno de los dos lo hará. Simplemente... mantengamos la calma y tratemos de vivir con normalidad. Quizás no nos hagan daño.
—¿Y si lo hacen?, ¿Y si deciden que debemos dejar de vivir? ¿Quién nos ayudará?
—No sé —Jungkook se encogió de hombros—. C-creí que yo era algo así como único en el mundo pero ahora, saber que tú también... —los ojos de Jungkook se aguaron—. Perdón, hyung, es espantoso pero me alegra saber que no estoy mal de la cabeza.
—Eso o ambos lo estamos —resolvió Taehyung, sonriendo levemente—. Por favor, salgamos de aquí. Todavía tengo escalofríos, maldición.
—Vayamos a mi hogar.
—Sí.
Sin decir mucho más, Taehyung recogió la comida y preparó un pequeño bolso con una muda extra y algunos artículos de higiene personal. Limpió recogiendo los restos de platos esparcidos por el suelo y dejó el recibidor tan ordenado como estaba antes de aquella espeluznante experiencia casi paranormal.
—¿Puedo dormir en tu cama esta noche?
Jungkook lo miró con duda. Taehyung abrazaba un almohadón sentado en medio de la cama con expresión de tristeza.
—¿Y yo dónde voy a dormir? —preguntó el menor, que estaba acomodando su ropa dentro del modesto armario que tenía en su habitación.
—Puedes dormir aquí también.
—Hyung...
—Sigo aterrado, ¿de acuerdo? Qué tal si al dormir vuelvo a ese lugar. ¿Qué tal si nunca más despierto?
—Estás más paranoico que yo —se burló Jungkook—. Tranquilo. No debería suceder nada malo. Creo que si estás asustado eso empeorará todo.
—Por favor —insistió el mayor.
—Está bien, está bien. Puedes dormir en mi cama esta noche.
—Y tú también, ¿cierto?
—Bien. Yo también —aceptó—. Te lo debo por las hamburguesas.
Aunque estaban un poco conmocionados, la comida los ayudó a calmarse ligeramente. No hicieron ninguna actividad universitaria. Conversaron para distenderse y finalmente ambos estaban en el cuarto de Jungkook, preparándose para dormir. Apagaron las luces y se metieron bajo las sábanas.
La madrugada era oscura y silenciosa. Taehyung se sentía observado. Cuando su mejor amigo estuvo a su lado, se pegó a él como sanguijuela, casi asfixiándolo.
—Tae... no respiro —se quejó el menor.
—Lo siento —Taehyung relajó la tensión de sus brazos—. Jungkook, no quiero morir.
—No vas a morir. Ninguno de los dos lo hará.
—¿Por qué tenemos que ser esas cosas y no podemos ser humanos comunes? Siempre digo que odio mi vida pero todavía tengo esperanzas de cambiarla, ¿sabes? —murmuró el de cabello gris.
—No lo sé. Creo que es... algo inevitable. Quizás estaba escrito que teníamos que ser Entidades. Pero no sé el porqué.
—Buscar ayuda con la policía no servirá, ¿correcto?
—Dudo que los oficiales sepan algo sobre dimensiones extrañas —respondió Jungkook—. Intenta calmarte.
Taehyung se encogió haciéndose un ovillo, asustado.
—¿Qué vamos a hacer?
—Hyung... —Jungkook reconoció su voz llorosa y lo abrazó—. Simplemente... vivamos. Aún si es poco, todavía somos Taehyung y Jungkook, ¿cierto?
—¿Pero por cuánto tiempo?... Esto pasó sin ninguna advertencia, yo estaba por servir la comida y luego quedé temporalmente ciego y al abrir los ojos estaba allí, ¿qué tal si vuelven a hacerlo y no nos permiten volver?
—Ya lo hubieran hecho, ¿no lo crees? Digo, si dicen que es nuestra obligación pero no nos secuestran tal vez sea porque no pueden hacerlo —Tae lo miró, aunque no podía distinguir bien su expresión en la penumbra—. Llevo pensando eso desde hace mucho tiempo. La mejor prueba es que sigo aquí.
—Puede que tengas razón —reflexionó el mayor.
—Sí. Así que solo... intenta vivir como hasta ahora. Además no sé tú, pero yo nunca tuve poderes ni habilidades supernaturales.
—Yo menos. Pero en verdad no quiero morir, no ahora. Quizás si me ofrecían eso cuando era adolescente hubiera aceptado, estaba harto de todo —le dijo Taehyung.
—Despertar... ¿Por qué crees que le llamen así?
—No sé. Todavía tengo miedo, Kook. Si no podemos evitarlo entonces... prométeme que no vas a olvidarme.
—Tae...
—Si eres como yo entonces tú podrás recordarme, ¿o no? —sollozó.
—No llores —trató de consolarlo—. No vamos a morir. Uhm, técnicamente seguiríamos viviendo sólo que en ese sitio extraño.
—Pues yo no quiero ir. Así que si me raptan dile a mis amigos que los quiero.
—Tonto. Verás que todo estará bien.
—¿C-cómo lo sabes?, ¿C-cómo lograste continuar sin sentir temor?
—Tengo temor todo el tiempo, aunque no lo creas —la voz de Jungkook se quebró—. Es decir, si muriera mañana mismo, ¿qué hice con mi vida?... ¿Fui feliz?, ¿Hice cosas significativas? No. Simplemente... viví sin valorarlo y luego ¿qué?
—Tampoco quieres morir, ¿cierto? —Tae se sentó en la cama tras oírlo llorar.
—No. Por eso- uhm, por eso decidí que iba a tratar de vivir con más consciencia —Jungkook también se sentó a su lado y encendió la luz de la lámpara de noche—. A tratar de lograr las cosas que deseo, aunque soy apenas un estudiante inexperto y sin dinero —sonrió—. Estoy intentando cambiar eso en mí... Ya no quiero tener miedo. Tuve miedo mucho tiempo —dijo, haciendo referencia a su última relación—. Ya no quiero sentir eso.
—No lo sentirás —respondió Taehyung—. Hagamos un pacto —dijo mirándolo fijamente—. Trae algo punzante, lo haremos como hombres.
—¿¡Qué!?
—¡De prisa! ¡¡Trae un cuchillo!!
—¡Cuchillo! —se escandalizó Jungkook.
—Sólo trae algo para poder hacernos un corte. No tiene que ser muy grande, podemos usar hasta un alfiler —le dijo el mayor.
Jeon salió de la cama y un poco confundido fue hacia la cocina. Minutos después regresó con el más grande de sus cuchillos.
—Kook, eso es exagerado —sonrió Taehyung.
—Es el más filoso —respondió con nerviosismo. Se lo entregó a Tae y luego se sentó a su lado, esperando que él iniciara.
Taehyung lo sostuvo con una mano y luego, con la otra, pasó la hoja metálica por su palma. Se mordió los labios cuando vio un hilo de sangre manchando el cuchillo.
—Ahora hazlo tú —se lo regresó a Jungkook.
Con duda, el menor imitó el mismo gesto de su amigo. En segundos vio su mano inundarse con el color rojo.
Tae lo miró fijamente.
—Vamos a hacerlo mejor. Vamos a aferrarnos a lo que somos, y a lo que tenemos, aunque sea poco. Y s-si algún día vienen por ti, yo intentaré ayudarte. Y tú lo harás conmigo.
—Sí —afirmó Jungkook—. No estamos locos, da igual si somos humanos o Entidades. Estamos aquí y aquí seguiremos. Será una promesa. No dejaré que te lleven.
—No dejaré que te lleven —repitió Taehyung—. Es un pacto —lo corrigió. Y casi de forma simultánea unieron sus manos, apretándolas con fuerza. La sangre de ambos se mezcló con los nervios, las lágrimas y el miedo—. Vivamos, Jungkook.
—Vivamos mucho —sonrió, tratando de calmarse.
Par de ingenuos
Un pacto lleno de sinceridad pero sin recursos no servía de nada. Jungkook lo entendió demasiado tarde.
Mantuvieron en secreto aquel suceso. Y por recomendación de Kook, evitaron pensar y hablar demasiado sobre el tema. Durante un par de días ambos tuvieron vendas pequeñas en la mano que habían utilizado para el pacto de sangre.
Aunque Taehyung seguía asustado, conforme su vida continuaba igual que antes, de a poco fue calmándose. Pasaba casi todo el tiempo con Jungkook. Era el chico que le gustaba, así que saber que ambos compartían algo tan extraño como el hecho de ser Entidades, incrementaba sus esperanzas de conseguir una oportunidad.
Sin embargo, Kook mantenía su vista en un sólo objetivo: Park Jimin.
Taehyung no lograba asimilarlo, el sujeto le parecía aburrido y para nada atractivo. Le costaba entender porqué su mejor amigo babeaba por él.
Por si fuera poco, Tae tenía otro rival, esta vez dentro de su mismo salón: Kim Seokjin, más conocido como el sujeto que probablemente había estado en la cama de todos los estudiantes del campus. Un rico de actitud petulante que se creía mejor a los demás. La gente hacía comentarios despectivos sobre él, y Seokjin no se molestaba en negarlos así que probablemente todo era verdad. Taehyung lo sorprendió mirando a Jungkook más de una vez, y estaba convencido de que Seokjin estaba próximo a lanzarse sobre Jeon.
Qué tonto, Jungkook jamás le daría atención, nunca se prestaría para ser otra conquista añadida a la lista de Seokjin, por supuesto que no.
Era viernes, es decir final de la semana académica y comienzo del descanso y el tiempo para completar las actividades pendientes.
18:22 PM
—Hyung, parece que vas a matar a alguien —se burló Jungkook mientras analizaba la expresión de su mejor amigo.
—Lo siento, estaba pensando —dijo Tae, caminando junto a él por el campus. Salían de la última clase y estaban rumbo a la estación de tren.
—¿Pensando en algún asesinato?
—No exactamente.
—¿A quién quieres desaparecer?
—A Seokjin.
—Hyung, ya te lo dije. Creo que no siente nada por mí, y si así es, no puede importarme menos. Además, he visto la forma en que Jimin lo mira.
—¿Cómo?
—Con demasiada admiración —bufó el menor—. No me gusta nada.
—Sólo sé que Seokjin es un idiota. Seguramente cree que puede contigo.
—No podrá. Este cuerpo se está reservando para Jimin —le dijo en voz baja.
—Jimin es otro idiota, sólo que él está saliendo con una chica. No creo que vea a Seokjin de ninguna forma especial.
—Estás ciego —respondió Kook—. Y no me recuerdes lo de la chica, me duele el corazón —Jungkook se llevó una mano al pecho, de forma dramática—. Es posible que sólo sean amigos, eso me daría chances.
—¿Alguna vez intentarás acercarte a él? —quiso saber Tae.
—Es difícil para mí.
—Sí, siempre que lo ves sales huyendo —señaló el mayor.
—Qué patético —reconoció Jungkook.
Se detuvieron en la estación, estaba repleta de gente. Jungkook estaba anotado en más clases que su mejor amigo, así que a menudo salía un poco más tarde. Sin embargo, era común que Tae lo esperara y regresaran juntos.
El tren que estaba cerca del campus venía desde la zona céntrica e iba directo hacia la zona donde Tae vivía. Más adelante, entraba en algunos suburbios cercanos al lugar donde Jungkook rentaba. En el andén del frente, el tren iba hacia el centro de la ciudad. La cantidad de pasajeros era prácticamente la misma independientemente de la estación final, y la hora pico se daba temprano en la mañana, cerca del medio día, y luego en la tarde, cuando los estudiantes terminaban sus clases y los trabajadores salían de las compañías.
Jungkook y Taehyung conversaban de forma animada aunque fueran de pie. Después de un par de estaciones era habitual que consiguieran asiento.
—Tae, ¿estás bien?
El mayor lo miró con duda.
—¿A qué te refieres? Me siento bien.
—¿No sientes nada extraño?
—¿Extraño como qué?
—Mmmm —Jungkook murmuró pensativo—. Como si algo fuera a pasar.
—¿Un presentimiento, dices?
—Algo así. No estoy seguro.
—No siento nada. Debe ser lo que comiste —dijo de forma burlona.
Jungkook intentó restarle importancia.
—Tienes razón, debe ser eso.
—Entonces, ¿vendrás el domingo?
—Sí. Tengo la nueva demo del videojuego, te encantará.
—Genial. Pero me gustará más cuando me compres el juego —respondió el mayor, haciendo referencia a la apuesta que habían hecho recientemente.
Uno de los libros de Taehyung había desaparecido. El mayor pensó que se trataba de alguna broma de su dongsaeng, sin embargo Jungkook aseguraba que Tae debía haberlo extraviado en algún sitio. Jungkook inició la apuesta, quien lo encontrara, ganaría. Para Taehyung era sencillo, Kook no se resistiría a que su mejor amigo le comprara un nuevo videojuego, sería cuestión de tiempo para que el libro apareciese en sus manos. En todo caso, le importaba más ver su sonrisa que recuperar el bendito libro.
—Tú me lo comprarás a mí —dijo Jungkook, sonriendo.
—No lo creo —Taehyung se puso de pie y caminó hacia las puertas del tren para bajarse—. Nos vemos el domingo.
—Nos vemos el domingo —contestó Jungkook, saludando con una mano.
El tren se detuvo y una oleada de gente descendió mientras algunas personas subieron.
El viaje de Jungkook seguiría unos minutos más.
Creyó que la sensación extraña desaparecería al cabo de algunas horas, por eso en cuanto la noche cayó y se vio solo en su habitación en medio de la oscuridad, tuvo problemas para conciliar el sueño. ¿Por qué se sentía así?
♦♦♦
Domingo, 19:39 PM
Jungkook llegó al hogar de su mejor amigo y estaba esperando que Tae le abriera después de presionar el botón del timbre. Una vez más, era extraño que tardara tanto.
Sin querer, escuchó risas de su hyung que provenían desde el interior del departamento, y segundos después, éste abrió la puerta.
—¡Llegaste! Adelante —se hizo a un lado.
Kook entró con una sonrisa que se desvaneció en cuanto vio que Jung Hoseok estaba allí también.
—Me voy —dijo el pelirrojo, sin más.
—Hyung, por favor —las súplicas de Tae nunca funcionaban con Hoseok, pero lo intentó igualmente—. Puedes quedarte y podemos pasar la noche como tres personas civilizadas.
—No lo creo, Taehyungie.
Hoseok, estudiante de veterinaria, rostro alargado y contextura delgada, odiaba a Jungkook. Aunque estaba cómodamente sentado en el sofá azul del dueño de casa, se puso de pie y caminó hacia el perchero donde estaba su abrigo y una bufanda. Sin decir palabra alguna, se vistió con prisa, como si quisiera salir del lugar de una buena vez.
—¡Hyung!
—Te veré luego, pequeño —le dijo con un tono amable y cálido, ignorando completamente al recién llegado—. Estudia. Y cuídate —se despidió para finalmente salir del departamento.
Un silencio pesado inundó el recibidor.
—Uhm... lo siento —se disculpó Jungkook. Tae estaba de pie frente a la puerta por donde su amigo acababa de marcharse.
—No lo sientas. Siempre es igual —el de melena gris suspiró con pesadez—. Creo que nunca lograré que te acepte.
—Pienso lo mismo. Hoseok simplemente me odia, y yo no le hice nada.
—No es por ti, es por mí —Tae giró sobre sus talones y le hizo un gesto a su amigo para que dejara sus cosas en el perchero.
—Ajá, si, soy una mala influencia —dijo Kook, haciendo comillas con los dedos—. Honestamente, me da igual si le agrado o no, pero lamento que siempre sea un momento incómodo.
—Hobi hyung es terco, pero no es una mala persona. P-puede ser algo sobreprotector de vez en cuando...
—Es molesto —replicó Jungkook—. Ni siquiera me conoce pero ya decidió que soy malo para ti.
—Creí que eso te daba igual —señaló Tae, sonriendo.
—¡Me da igual, por supuesto! —aseguró el menor—, pero podría ser más maduro y dejar de lado su papel de hermano mayor celoso. Es ridículo.
Taehyung soltó una carcajada.
—Mírate, estás completamente enfadado.
—No lo estoy —Jungkook protestó con las mejillas infladas.
—Ah, Kook, eres adorable —Tae le acarició el mentón con una mano—. Hobi hyung también lo es, me gustaría que ambos pudieran llevarse bien.
—Sigue soñando —el menor puso los ojos en blanco y apartó la mano del mayor—. Bueno, suficiente de Hoseok —rebuscó en su mochila y sacó el disco con la demo del videojuego que tanto esperaba Taehyung—. ¡Mira lo que tengo aquí! ¡Enciende la consola, de prisa!
Taehyung afirmó con la cabeza y corrió hacia el televisor inmenso que estaba a la izquierda de la entrada principal.
Ambos eran amantes de los videojuegos, podían pasar horas jugando juntos, descargando algunos y probando demos.
Normalmente Tae podía concentrarse en la partida con facilidad, pero Kook notó que su amigo parecía demasiado atento a su teléfono. Además, cada pocos segundos sonaba una notificación.
—¿Sucede algo? —preguntó luego de que Taehyung volviera a interrumpir el juego.
—Uhm, sí... quiero decir, no —dijo levantando la vista hacia el televisor—. Es Min Jae...
—Oh. ¿Cómo está? —preguntó con curiosidad.
Jungkook conocía al amigo pelinegro de su hyung. Min Jae era también un compañero de trabajo de Tae, y ambos estaban en una relación un poco extraña. En más de una ocasión Jeon llegó al departamento y descubrió que habían pasado la noche juntos. Ya que Tae no se molestaba en pedirle que pospusieran lo que fuera que iban a hacer, Kook se vio interrumpiendo lo que claramente era un momento íntimo.
La situación siempre era igual: Jungkook llegaba, Tae despertaba apresurado, echaba a Min Jae de su hogar y luego centraba toda su atención en su mejor amigo. Jeon vio semi desnudo a Min Jae más de una vez, y siempre lo oía quejarse de la manera poco amable en la que Taehyung lo obligaba a marcharse.
Taehyung decía estar enamorado de él, sin embargo tenía sexo con otro sujeto.
Eso no era algo que le molestara, poco le importaba lo que su mejor amigo hiciera con su vida privada. Aún así, no lograba comprender por qué Tae siempre hacía lo mismo. Comúnmente era Min Jae, pero a veces aparecian sujetos diferentes a los que nunca había visto antes. Así que Jungkook estaba acostumbrado a llegar a casa de su hyung y encontrarlo con el sujeto que se cogió la noche anterior.
A excepción de Hoseok, claro.
De toda la situación, Jungkook deducía que Taehyung buscaba compañeros sexuales para suplir su deseo de estar con él. Era un pensamiento demasiado egolatra, pero suponía que esa era la verdadera razón. Además, Tae no se molestaba en ahorrarle todo el show a Jungkook, casi como si quisiera decirle en la cara "Mira, puedo vivir sin ti perfectamente".
Si los papeles se invertían, Kook estaba convencido de que Taehyung armaría un escándalo por llegar a visitarlo y encontrarlo enrollado con un sujeto desconocido. Algo que definitivamente jamas sucedería.
—Él está bien. Quiere que nos veamos esta noche.
—¿Le dirás que sí?
—En realidad no tengo ganas —admitió Taehyung. Kook no volvió a decir nada—. Ya sabes, es un buen sujeto y lo quiero, pero no como para algo serio o formal —explicó—. Creí que sólo las mujeres se ilusionaban con esas cosas pero no es así.
—¿"Esas cosas"?
—Con una relación seria.
—Ya veo....
—El otro día se lo dije a Soo Yun, todas las relaciones son complicadas.
—Sí, así es.
—En fin, volvamos al juego —dijo Tae para luego tomar los mandos de la consola y continuar. Jungkook le ganó el duelo, luego perdió el siguiente. Comieron comida chatarra y continuaron la serie policial que habían empezado la semana pasada. Las horas volaban sin que ninguno de los dos lo notara.
03:32 AM, Tae lo despidió en la puerta principal.
—Fue divertido —dijo en un bostezo—. ¿De verdad prefieres regresar a casa? Tengo espacio en mi cama... —Taehyung sabia la respuesta, pero siempre insistía.
—Lo siento, es lunes y tengo mi rutina propia para iniciar las actividades. Te veré en el campus.
—De acuerdo. Nos veremos después... —saludó con una mano.
—Hasta mañana, hyung.
Era una frase común. Sin embargo, Jungkook no vería a su mejor amigo el día siguiente.
♦♦♦
Lunes, 09:11 AM
Jeon Jungkook despertó aquella mañana con una sensación extraña en su vientre. Se sentía como algo removiendo sus entrañas, no era doloroso pero sí incómodo.
Su apartamento era iluminado por el sol que entraba a través de la ventana de su cuarto y la que estaba en el comedor. Movió las cortinas de su habitación a un lado, y unos tenues rayos dorados lo obligaron a cubrirse los ojos con el dorso de su brazo derecho.
Sus sentidos comenzaban a activarse en su entorno, el sonido del canto de las aves, el aroma a madera mojada, porque sus vecinos estaban reparando el cerco de su casa y la noche anterior cayó una leve llovizna, los músculos de su lengua haciendo los primeros movimientos en el interior de su boca.
Cuando sus párpados se acostumbraron a la luminosidad, abrió los ojos con pereza, viendo el inmenso cielo sin una sola nube.
Parecía que iba a ser un buen día. No había motivos para que no fuera así, pensó. Aunque llevara un par de días sintiendo que algo malo pasaría, podría ignorarlo. Debía vestirse, preparar sus cosas y asistir a clases, como lo hacía semana tras semana. Todo iría bien si hacía eso.
Y si fingía ignorar la desagradable sensación que comenzaba a llenar su pecho sin explicación alguna.
Taehyung no apareció.
Era común de cierta forma, y extraño al mismo tiempo. Tae realmente estaba esforzándose por asistir a clases con regularidad y con mejorar su situación académica, pero a veces no podía dejar de ser él mismo y mandar todo por la borda.
Jungkook suponía que debía haberse quedado en casa, así que optó por no molestarlo. Hacerlo no tele-transportaría a su mejor amigo al salón de clases. Su asiento estaba casi al final, cerca de las ventanas. Hablaba sólo con algunos de sus compañeros, su clase estaba llena de personajes peculiares.
El primero era Taehyung, claro, el chico de aspecto sobresaliente que parecía un rebelde sin causa. Había otras personalidades, como la del superdotado Kim Namjoon, un estudiante modélico que era el orgullo de la universidad y el motivo por el que algunos profesores mantenían la fe en las generaciones futuras; y la de su mejor amigo: Kim Seokjin.
Jungkook no tenía una opinión clara sobre Seokjin, especialmente luego de notar que éste lo miraba con cierta insistencia de vez en cuando. Aunque delante de Tae lo negaba constantemente, no era difícil notar que Jin parecía interesado en él. Kim Seokjin era una burla dentro del salón, sus gustos sexuales eran de público conocimiento y había un grupo exclusivamente dedicado a hablar sobre sus hábitos entre las sábanas y sus escándalos amorosos liderado por Son Yunjong y su séquito de chusmas. Debido al trauma de su última relación, Jungkook prefería mantenerse indiferente, así que aunque era consciente de la existencia de Seokjin, no sabía nada sobre él.
Luego estaban la chica rica y presumida de la clase, el fortachón deportista con nada más que un balón de fútbol en su cerebro, los que no estudiaban, los que sí lo hacían y una o dos personas más. También había rumores escandalosos que eran parte de la cultura universitaria en la facultad de letras, como que la profesora Chang se había acostado con varios de sus alumnos, que el profesor Jung era un lunático obsesionado con la taxidermia, que el club de natación estaba compuesto exclusivamente por alumnos gays, que todas las porristas eran lesbianas, y que obligaban a los alumnos de medicina a torturar animales pequeños en sus prácticas. Los de sistemas: unos nerds; los de investigación: súper nerds; los de ingeniería: un montón de engreídos; los de botánica: obsesionados con las plantas... y así sucesivamente.
Jungkook sólo quería paz. Ir a clases y convivir con algunas personas, conseguir el amor de su chico ideal y luego tal vez algunas cosas locas como ganar la lotería o el próximo campeonato amistoso de boxeo. Cualquier cosa menos ser una Entidad.
Su madre era su familiar directo más cercano, luego estaban sus abuelos y algunos tíos y primos a los que veía con suerte una vez en el año. Su ex novio abusó de él y creó una grieta en su autoestima e hizo mucho daño físico en su cuerpo. Cuando logró salir de ese infierno, le costó un poco recuperar la confianza en las personas, pero lo consiguió. Decidió ingresar al club de boxeo para aprender defensa personal y para canalizar su estrés, y era uno de los mejores dentro de su grupo.
La última clase incluía práctica y teoría, así que comenzaba temprano y luego se prolongaba hasta la tarde.
Kook saludó a sus compañeros del club en el patio, vio dos videos musicales en su teléfono mientras comía en el receso, y luego continuó sus actividades hasta que la tarde cayó. La semana apenas iniciaba pero el primer día era intenso. Jungkook guardó sus pertenencias en su mochila, estaba listo para regresar a casa.
Estaba comenzando a pensar en planes de la cena y en lo mucho que Tae se había atrasado por su ausencia. Perdido en sus pensamientos, fue asaltado por una voz tímida y dulce a la vez.
—Jungkook... ¿T-tienes un momento? —era Kim Seokjin.
Oh-oh. ¿Sería ése finalmente el momento que tanto temía? Había oído a Seokjin, y ahora lo estaba mirando. No podía simplemente marcharse sin contestar nada. Asintió brevemente y cuando cargó la mochila en uno de sus hombros, descendió los escalones esquivando a otros compañeros y se detuvo frente a él.
Si Jin le proponía una cita, él la rechazaría tratando de ser cortés. Sería amable, se dijo. Amable pero firme.
—Y-yo... Q-quería devolverte esto —Jin lucía nervioso, buscó dentro de su maletín y le entregó el libro de Taehyung—. Creo... Creo que lo olvidaste bajo tu mesa la semana pasada.
¡El libro de Taehyung! La apuesta había sido una brillante idea, ahora tendría un juego más añadido a su colección. Lo recibió y se quedó pensando en lo maravillosa que era su fortuna.
—P-perdona —Seokjin se disculpó con torpeza—. Debí entregártelo antes pero simplemente olvidé que estaba en mi maletín.
Bien, quizás eso retrasó un poco la victoria, pero no era gran cosa.
—Gracias —respondió Jungkook—. En realidad, este libro no es mío. Es de mi amigo —Tae tendría que soportar todas las burlas que él le daría.
—Oh, claro, comprendo. Entonces... Discúlpame con tu amigo. Y-yo... lamento haberlo retenido tantos días.
—No importa —miraba el libro con orgullo—. Creo que acabo de ganar una apuesta
La confusión de Seokjin fue evidente.
—¿Perdona?
—Lo siento, pensaba en voz alta —Jungkook sonrió—. Verás, mi hyung y yo llevamos varios días discutiendo sobre este libro. Él pensó que yo estaba escondiéndolo en mi hogar, pero yo le decía que debía haberlo olvidado en algún lugar —explicó—. Es demasiado atolondrado. Al final, terminamos apostando. ¡Ahora resulta que gané! —celebró con entusiasmo.
Tal vez Kim Seokjin no era tan terrible después de todo.
—¿P-puedo preguntar qué apostaron?
—Un nuevo videojuego —le contó—. ¿Conoces "Ultimate Race 4"? Es sobre carreras con vehículos futuristas en pistas sobre las distintas lunas de Júpiter. Las gráficas son impresionantes, en serio —ya podía saborear la primera partida en la pantalla del televisor gigante de Taehyung, dedicaría buenas horas a subir de nivel y luego lo desafiaría a un duelo 1vs1.
—N-no, lo siento, no he oído sobre ése juego —dijo Jin, parecía avergonzado.
—Vaya, es una lástima... Pero como te decía, tiene muy buenos gráficos, unos efectos visuales muy bien logrados y además una banda sonora muy potente. Deberías jugarlo, ¿te gustan los videojuegos? —puede que Seokjin tuviese otros hobbys.
—Realmente estoy muy poco en el tema, pero sí, a todos le gustan, creo.
—A todos, sí. Deberías ver la demo. Lo mejor es que está ambientado en realidad virtual —le contó. Era la mejor parte del juego, verlo todo y vivirlo como si estuvieras allí—. Puedes verlo todo con unos lentes especiales, son un poco pesados, y cubren casi todo tu rostro, así —pasó las manos cerca de su rostro—. Pero puedes ver todo el lugar. Júpiter parece un buen planeta.
¿Habría entidades viviendo en Júpiter?
Seokjin le sonrió de vuelta, asintiendo.
—¿Cómo fue que apostaron? Si el libro ¿aparecía o no?
—Yo inicié la apuesta. Yo le dije que quien lo encontrara, sería el ganador de UR4. ¡Y gracias a ti he ganado!
—Bien, me alegro de verdad —Jin parecía sincero, así que Jungkook decidió que podía intentar conocerlo.
—Tal vez te interesaría jugarlo —sugirió—. Es muy divertido, y no tiene mucho tiempo en el mercado. Los críticos piensan que será uno de los mejores juegos de todo el año.
—Me encantaría, si a ti no te molesta —respondió el mayor.
—¡Oh, no, claro que no! Podemos juntarnos los tres y pasar una tarde descargando demos o probando versiones betas de algunos juegos nuevos, a Taehyung le gustará saber que hay alguien más interesado en esto —sumarlo a su grupo de amigos sería interesante, quizás Tae y Jin podrían llevarse bien, pensó.
—Gracias. Suena bien. ¿Podemos conversarlo en la semana? —era un poco evidente que Jin esperaba una invitación para que ambos estuvieran a solas, Kook se mordió los labios ligeramente con un poco de lástima.
—¡Seguro! Le diré a hyung, sé que la idea le encantará.
Jungkook guardó el libro en su mochila y luego volvió a cargarla en uno de sus hombros.
—Bien, eso espero. Uhm... Pues, fue un gusto. Soy Kim Seokjin —se presentó, extendiendo una mano.
—Jeon Jung... Bueno, ya sabías mi nombre —le devolvió el apretón—. Entonces... Jin Hyung ¿cierto?
—Uhm, sí, sí. Jin Hyung es... Perfecto —respondió Jin. Estaba completamente sonrojado.
—Genial. ¡Nos veremos el jueves!
Jungkook se despidió y bajó las escaleras del auditorio, saliendo del lugar.
Seokjin parecía una persona agradable, con interés genuino en él, así que tal vez podía intentar reunirse con él y con Taehyung a jugar, claro, primero debía convencer a su celoso mejor amigo.
Antes de ir a la estación, se quedó en la biblioteca buscando libros para sus próximas clases, lo que le quitó algo más de tiempo del que esperaba.
Su mochila pesaba bastante ahora, pero él se sentía contento. Moría por ver la cara de Tae cuando le dijera que encontró su libro y que quien lo tenía era nada menos que Kim Seokjin.
Llegó a la estación y optó por alejarse lo más posible del cúmulo de personas que solían amontonarse en los primeros vagones.
18:11 PM
Cuando subió, se quedó de pie en el final del vagón. Era el último. Debido a que se encontraba algo tenso, bajó la mochila a sus pies y estiró un poco el cuello y los hombros.
Aquella molesta sensación seguía allí, pero nada había sucedido. Más bien todo lo contrario, ganó una apuesta y tendría un nuevo videojuego. Todo iba bien. Todo seguiría bien.
Kook se sostenía con un brazo de uno de las estructuras con forma de caño que estaban cerca de los asientos. Sólo para aliviar su espalda, se colocó la mochila hacia el frente, y se distrajo mirando el paisaje por la ventana. El bellísimo atardecer anaranjado se veía despejado y un poco caluroso.
Pensó en adelantarle algo a su mejor amigo enviándole un mensaje. Todavía estaba buscando el teléfono en uno de sus bolsillos cuando un sonido estridente lo alertó junto a los demás pasajeros.
Segundos después, la inercia lo impulsó violentamente hacia adelante, haciéndolo caer a varios metros de donde iba de pie. Todo su peso quedó sobre la mochila, y a su vez sobre uno de los asientos cercanos a la ventana. El vidrio había estallado, Jungkook sintió un dolor punzante en su brazo, cerca del hombro. El impacto lo aturdió un momento, pero distinguió gritos y personas alteradas. ¿Una bomba?, ¿Un atentado?
La luz del vagón se fue de un momento a otro y todo quedó a oscuras, haciendo que las voces de desesperación se elevaran. Jungkook cerró los ojos con fuerza, y se concentró en que no quería morir.
No quería morir. No quería morir. No quería morir.
Pensó en eso con tanta intensidad, que cuando volvió a abrir los ojos luego de que el ruido se viera reemplazado por el silencio absoluto, comprendió que algo andaba mal.
Jungkook estaba de pie a mitad del pasillo, y podía ver a los demás pasajeros como si éstos estuviesen congelados, completamente quietos en blanco y negro. Las paredes del vagón se veían transparentes y si miraba hacia adelante podía ver a todas las personas que iban a bordo a lo largo del inmenso ferrocarril.
Creyó que era una alucinación, una imagen mental producto de su pérdida de consciencia. Volteó a un lado, y se vio a si mismo, con uno de sus brazos empapado de sangre. Había sangre en la cabeza de algunas personas, o en la boca de otras. ¿Qué demonios estaba sucediendo?, ¿Cómo logró trasladarse hacia el centro del vagón si seguía junto a la ventana rota?
Sintió miedo. Caminó esquivando a las personas, y cuando se detuvo frente a su propio cuerpo notó que parecía inconsciente, no podía tocarlo, no podía hablarle y no sabía cómo regresar allí. Debido a que no lograba adivinar su propia condición, llegó a pensar que ya estaba muerto.
Ante sus intentos fallidos por volver a su cuerpo, caminó con duda hacia adelante. Nadie se movía, nadie hablaba, era como una película en pausa, con todos los actores detenidos y en silencio. Llegó al penúltimo vagón, las personas de allí también se habían golpeado y parecían heridas pero sin tanta gravedad. Jungkook notó que si ponía especial atención, podía adivinar quienes estaban bien y quienes no.
Comenzó a correr. Estaba empezando a desesperarse.
—¡Alguien ayúdeme! —gritó con todas sus fuerzas. Su propia voz hizo eco—. ¡Por favor, ayuda!
Mientras avanzaba, veía que las heridas de los pasajeros eran cada vez peores. ¿Qué había ocurrido con el tren?, su mirada iba y venía en todas direcciones, había tantas personas a bordo que sólo en aquel momento tomó dimensión de la gran cantidad de gente que usaba el transporte público.
Jungkook distinguió una luz azul varios vagones más adelante. Sin dudarlo, avanzó. La luz provenía del interior de una persona, y se horrorizó cuando comprobó quién la tenía.
—Taehyung —lo llamó—. ¡Tae! ¡Despierta! —se acercó a él.
Su mejor amigo estaba atrapado bajo dos personas, y aunque la luz brillante llenaba su cuerpo desdelapartedelpecho, no parecía que fuese a despertar pronto. Kook intentó sacarlo de allí, pero al igual que con su propio cuerpo, no podía sujetarlo ni moverlo. Peor aún, no lograba identificar si Tae estaba bien o no.
—Hyung, creí que estabas en tu hogar —Jungkook notó de inmediato que uno de los brazos de Taehyung estaba en una posición anti natural que lo obligó a cerrar los ojos. Su mejor amigo estaba en un vagón central mucho más adelante que él, sus heridas serían más graves.
Jungkook volvió a mirar a su alrededor. ¿Por qué sólo Taehyung desprendía aquel extraño brillo de color azul?
—¡¡Tae, despierta!! ¡¡No podemos morir en este maldito tren!!... Mierda. ¡Alguien ayúdeme! —volvió a gritar—. ¡¡Por favor, necesito ayuda!!
Corrió hacia la puerta del tren, pero a diferencia de con las personas, no podía traspasar los límites del vagón. Golpeó con ambas manos las puertas, una luz blanca parpadeaba con cada golpe y se disipaba como si fuera una onda en medio del agua. Jungkook también intentó utilizar las ventanas, pero no lo consiguió.
El pánico le dificultaba respirar bien. Estaba encerrado en ese tren y en esa extraña situación sin poder revertirla, ¿Cómo iba a lograr regresar a su cuerpo?... ¿La luz de Taehyung tenía un motivo particular?, ¿Por qué las demás personas no tenían ninguna luz?
Intentó calmarse y pensar. Entonces, consideró que quizás la luz de Taehyung se debía a que él no era una persona común y corriente. Sin embargo, de ser así, el mismo Jungkook debía brillar, y no lo hacía.
Kook buscó en todas direcciones para ver si alguien más brillaba.
Se sorprendió cuando distinguió dos luces en color blanco mucho más adelante, así que corrió para verificar quienes eran.
Cuando miró sus pies, notó que sus pasos dejaban el mismo destello que desaparecía justo igual que sucedía con las paredes. Atravesó muchos vagones, estaba casi al principio de la formación.
Jungkook se detuvo atónito al reconocer a las personas que tenían esa luz similar a la de Taehyung: Por un lado, Seokjin, y en el otro extremo: Namjoon. Ambos tuvieron la desgracia de estar a bordo del mismo tren. El vagón en el que venían estaba destrozado, Kook trató de ignorar las personas lastimadas y las extremidades dobladas de forma anormal en algunas de ellas, y fue cuando vio que la luz de Namjoon era débil en comparación a la de Seokjin.
—Dios, no... —Jungkook se cubrió los ojos. Estaba horrorizado.
Las personas del vagón estaban, en su mayoría, muertas. Namjoon lucía grave, mucho más grave. Seokjin, en cambio, tenía ambas piernas fracturadas pero no parecía tan mal.
Jeon sintió que el pecho se le llenaba de angustia. El número de muertes sería devastador, echó un vistazo y distinguió ancianos, niños y adultos que definitivamente no saldrían de allí con vida. No podía decir a ciencia cierta un número, pero si prestaba atención podía contarlos. No lo hizo.
Apretó los puños. Podía distinguir las llamas del incendio producido por el choque. El tren había chocado contra la plataforma, así que también podía ver a las personas de la estación detenidas, y otras que incluso quedaron debajo del mismísimo tren.
Jungkook no comprendía nada. ¿Acaso estaba presenciando el momento final de su vida y la de aquellas personas?... la luz. ¿Qué significaba la luz en Taehyung, Seokjin y Namjoon?
¿A su corta edad su destino era morir?
Parecía una maldita broma pesada. Descubría que era una Entidad, y aunque lograba continuar viviendo como un humano común, moría en un vagón por un tren accidentado. Tenía que ser una puta broma.
Se agachó sobre sus rodillas y se cubrió la cabeza con los brazos. No quería morir, no así. No sin antes vivir como deseaba, sin lograr algo más. No en un maldito tren por su maldita suerte.
No perdiendo también a su mejor amigo.
Jungkook podía saber que Namjoon probablemente moriría y que Seokjik no, pero no podía saber su condición ni la de su mejor amigo. Quizás porque ambos eran Entidades.
Luego se detuvo a pensar. La luz de su amigo era azul, y la de sus compañeros era blanca. ¿Por qué eran diferentes? Y, ¿por qué solo ellos tres brillaban?...
No quería morir.
¿Por qué sólo ellos tres en medio de un mar de gente?...
—Porque los conozco —dijo en voz alta.
Sí. Namjoon, Taehyung y Seokjin eran sus conocidos. Los únicos a bordo de ese tren, entonces lo entendió.
Por mucho que mirara, el resto de personas estaban en blanco y negro. No representaban nada en su vida. Taehyung sí.
A Seokjin y Namjoon apenas los conocía. A Jin lo conoció un par de horas atrás. Una vez habló con Namjoon en la estación, cuando el estudiante modélico volteó sus gafas por accidente, Kook se las alcanzó y tuvieron un corto diálogo en el que ambos se presentaron.
Namjoon probablemente moriría.
Pero Seokjin no.
Jungkook sabía que tenía que hacer algo para salir de allí. Para no morir.
Se puso de pie intentando pensar. Taehyung seguía inconsciente, nada garantizaba que tras el accidente estuviera a salvo. Maldición, ni siquiera sabía si él mismo sobreviviría porque no tenía forma de saberlo.
Una Entidad.
Una Entidad sabría cómo salir de aquella situación. Jungkook cerró los ojos tratando de ganar concentración. Mentalmente, se enfocó tanto como pudo en las cosas que quería.
《Quiero vivir. Quiero ser el novio de Jimin. Quiero que Taehyung tenga una familia amorosa. Quiero que mi madre esté bien. Quiero vivir》
Entonces, sucedió.
Jungkook abrió los ojos. Un chispazo en su mente le dijo exactamente lo que tenía que hacer para salir del tren, para salir de esa situación de vida o muerte.
Crear un Mundo Nuevo.
Pero para eso, necesitaba de alguien. Un "hospedador". Kook se sintió mareado, no estaba seguro de cómo esa información llegó a su cabeza. Parecía una voz interna explicándole paso a paso lo que debía hacer. ¿Era ese parte de su poder como una Entidad?, ¿Por eso estaba en aquel trance donde el accidente parecía pausado?
Jungkook miró a su alrededor una vez más. Los únicos sujetos con luces eran su mejor amigo y sus compañeros de clase. El instinto le dijo que no era conveniente usar a Namjoon, y si probaba con Taehyung era probable que, por ser otra Entidad, las cosas salieran mal. Eso le dejaba una única opción: Seokjin.
Kook pensó que su suerte era extraña. Estaba dentro de un tren accidentado, pero de alguna forma conseguía otra oportunidad gracias a alguien a quien acababa de conocer. Si Jin no se acercaba a él, probablemente sus opciones se limitarían a su mejor amigo y a Kim Namjoon.
Ahora era diferente.
El muchacho de cabello oscuro se acercó a Seokjin, tumbado en el suelo del vagón aplastado por otras personas.
—No sé qué estoy haciendo —pronunció temeroso. Una de sus manos se acercó al cuerpo de su compañero, con duda—. No quiero hacer daño, yo solamente quiero...
Cuando sus dedos se acercaron a Jin, el resplandor en su interior comenzó a crecer. Jungkook se cubrió los ojos y se concentró en lo que deseaba: vivir.
La luz blanca lo dejó ciego momentáneamente. El momento fue muy similar a lo que recordaba cuando tuvo su Despertar. Un torbellino imponente que envolvió su cuerpo, su entorno, y lo obligó a aferrarse a lo que tenía cerca para no salir volando.
De un momento a otro, supo que perdió la consciencia. La luz había desaparecido y en su lugar sólo hubo oscuridad.
♦♦♦
"Feel the vibe,
Feel the terror,
Feel the pain,
It's driving me insane.
I can't fake,
For God's sake why am I driving in the wrong lane?
Trouble is my middle name
But in the end I'm not too bad
Can someone tell me if it's wrong to be so mad about you?"
Jungkook abrió los ojos mientras los violines danzaban al ritmo de un suave compás y la voz de una mujer cantaba con dulzura. ¿Qué demonios era esa basura de música?
Abrió los ojos con pesadez. Se sentía aturdido. Con dificultad, se sentó en la cama. Comprobó enseguida que estaba en su cuarto y que la música fuerte provenía de los parlantes que usaba cuando miraba una película o jugaba a algo y quedaban conectados al televisor.
Miró el reloj de mesa a un costado.
18:33 PM
Sentía que su cabeza iba a explotar, parecía resaca. Se levantó de la cama y cayó al suelo porque sus piernas no soportaban su propio peso. Con una mejilla estampada contra la alfombra, se sintió patético.
—¿¡Qué fue ese ruido!? —dijo una voz masculina.
Jungkook se puso en alerta de inmediato. Alguien más estaba en su hogar.
—¿Estás bien? —Jimin apareció en la habitación vistiendo solamente una toalla envolviendo su parte baja. Tenía el cabello negro mojado, el torso desnudo y bien trabajado y una tobillera en su pierna derecha.
Jungkook chilló y se cubrió los ojos de inmediato.
¿¡Qué demonios?! ¡¡¡Park Jimin estaba en su hogar!!!
—Oye, ¿por qué razón estás echo bolita en el piso? —le preguntó con duda.
El corazón de Kook comenzó a latir a toda velocidad. Mierda, mierda, mierda. Se quedó completamente quieto, lo que hizo que Jimin se acercara a él despacio.
—Oye... —colocó una mano en un hombro del menor. Jungkook volvió a gritar y cual animal asustado se escabulló de vuelta a la cama, donde se tapó con las mantas hasta la cabeza.
—Es un sueño, es un sueño, estoy soñando. Vuelve a dormir —dijo en voz alta.
Jimin sonrió con duda.
—Kookie, ¿qué mosca te picó?
"Kookie" Jungkook se sonrojó más y decidido a despertar, volvió a repetir:
—Estoy soñando, estoy soñando.
—Nop. No es ningún sueño —le contestó Jimin—. ¿Te sientes bien?
—¡¡Estoy soñando!! —gritó Jungkook, conmocionado—. ¡¡Auch!! ¡¡Oye, por qué hiciste eso!! —se quejó el menor, quitándose las mantas que lo cubrían.
—Si fuese un sueño, no te habría dolido que te pellizcara en la pierna. ¿Lo ves? —explicó Jimin, sentado en la cama.
—¿P-por qué estás aquí?
—¿Cómo que por qué estoy aquí? —puso los brazos en jarra—. Porque tú me lo pediste.
—¿Y-yo te lo pedí?
—Sí —asintió Jimin, mirándolo fijamente. Luego se acercó más a Jungkook y puso una mano en su frente—. Dulzura, ¿te sientes mal?... No pareces tener fiebre.
Jungkook sintió que sus mejillas volvían a arder. Jamás estuvo tan cerca del chico que le gustaba, todo tenía que ser producto de su imaginación.
Sin embargo, cuanto más tiempo permanecía mirando los ojos del contrario, más información llegaba su mente.
—Somos novios —dijo en voz alta.
Jimin le sonrió.
—Claro que lo somos. Y estás feliz por eso, ¿correcto?
—Correcto —contestó Jungkook, comenzando a calmarse.
¿Pero cuándo?, ¿Cómo?...
—Hace nueve meses. Desde que me lo propusiste en el festival de verano —se respondió a sí mismo.
—¿Eh? —Jimin ladeó la cabeza—. Ah, sí. El día más feliz de tu vida, según siempre dices —se puso de pie y fue hacia el armario. Jungkook lo vio quitarse la toalla y buscar ropa para luego comenzar a vestirse.
La expresión de Kook iba del asombro a la timidez y luego a la calentura, en cuestión de segundos. Nunca imaginó que podría apreciar la desnudez de Jimin desde primera fila.
—El baño ya está libre, ¿Por qué no tomas una ducha antes de que salgamos?
—¿Salir?
—Te llevaré a cenar, ¿lo olvidas? —contestó el mayor, mientras se vestía con un pantalón de jean y una camiseta ceñida al cuerpo—. Debiste golpearte con fuerza hace un momento, parece que has olvidado todo.
—Perdona —se disculpó Jungkook. Se puso de pie, y esta vez logró sostenerse por su propia cuenta—. Uhm... Iré a darme un baño.
—Sí, ve —Jimin le alcanzó una toalla y le dio dos palmaditas en la espalda. Kook desapareció a toda velocidad.
¿Lo había conseguido?
Jungkook dejó que el agua de la regadera cayera por su cabeza empapando sus cabellos y el resto de su cuerpo mientras intentaba poner orden a todos los recuerdos y pensamientos en su cabeza.
Era como si le hubiesen implantado una memoria diferente a la suya. Podía recordar el primer beso que tuvo con Jimin la noche en la que le declaró su amor, podía recordar diversas situaciones desde que comenzaron a salir. Sabía que ya no estudiaba letras, sino sistemas informáticos, y que otros aspectos de su vida eran ligeramente diferentes.
Por mucho que intentaba, no había rastro de Taehyung en sus memorias. Ni de Seokjin, o de Namjoon. No pertenecía al club de boxeo, pero sí al de artes marciales. Jimin y él tenían otros amigos en común, su novio estudiaba Investigación y tenía un pasado culinario debido a su padre. La información que llegaba en forma de oleadas contenía demasiadas cosas, y él intentaba procesarlas a todas para situarse en tiempo y espacio con su Nueva Realidad.
Recordaba claramente que había estado en un accidente de tren, recordaba su vida pasada en donde sólo quería vivir con normalidad y pasaba sus días junto a su mejor amigo. Recordaba el pánico que experimentó al sufrir su Despertar y el miedo que sintió cuando vio su cuerpo tendido en el suelo del vagón con uno de sus brazos ensangrentados. Se propuso escapar de ese sitio y se concentró en hacerlo. Ya no le quedaban dudas.
Lo había conseguido.
♦♦♦♦♦♦♦
¡Bienvenidxs al último libro de la saga!
Creo que con este primer cap puede verse la punta del iceberg y un par de cosas acaban de aclararse. Nos esperan capítulos largos y puede que no tantos, pero sí los suficientes para atar los últimos cabos sueltos.
BTW Find Me ganó en Ciencia Ficción en los Dynamite Awards 2020 :') normalmente no me inscribo a concursos but dije porqué no y bum! Ahora también está participando en los SJ Awards 2020 y Love Me en los TH Awards 2020 xD
Es probable que JK siga siendo el protagonista del siguiente capítulo pero puede que haya alguna escena donde volvamos al "presente" y veamos cómo es la estrategia de Yoongi y Nam junto al TaeJin♥
Pero sí, les adelanto que todxs vamos a sufrir un poco con ésta última historia. Gracias por el cariño, nos leemos pronto. Buena semana :)
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