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Cap#8 "La cita"

— Yo... Te quería preguntar si... —<¿Por qué titubea tanto?. > Estoy que no puedo más de los nervios y él no acaba de completar la frase. La curiosidad y la expectación que brotan de mi es casi palpable. —Bueno... —Se lleva una mano al pelo desordenandolo y yo tomo el baso de agua sobre la mesa, los labios me duelen de tanto mordisquiarlos y siento mi garganta seca. Acerco el borde del mismo a mis labios y tomo un gran sorbo de agua, pero claro, como mi segundo nombre es torpeza, me ahogo y empiezo a toser como una anciana de noventa años a punto de morir.

—¿Te encuentras bien?. —Pregunta levantándose rápidamente de su silla y colocándose a mi lado para sobar mi espalda suavemente. Miro a mi alrededor en lo que seco mis labios con una servilleta y me percato de que tengo la vista de varios clientes sobre mí.

<Dios, que vergüenza.>

—Estoy bien, gracias. —Le sonrió tímidamente en lo que me pongo de pie. —Si me permites, iré rápidamente al baño...

Salí casi corriendo en dirección al baño en cuanto obtuve como respuesta un leve asentimiento de cabeza y una vez allí saqué mi móvil para llamar a Mía, si estoy metida en esto es todo culpa de ella.

#Llamada#

—¿Y bien? ¿Se te declaró?

—No...


—¿¡No!?

—Bueno... No lo sé, mi torpeza no dejó que descubriera que era lo que me tenía que decir.

— ¡Hay lía!. Siempre tienes que cagarla. —Suspira. —Regresa ahí ahora mismo y arregla lo que sea que hayas hecho.

—Me da mucha vergüenza...

¡—Mi di Michi virguinzi. —Resopla. —Déjate de bobadas y regresa ahí ahora mismo!. ¿¡Que acaso no ves el cacho tío que te he conseguido!?.

<Ni me lo digas> Ya me entretuve mirando sus bíceps mientras me acariciaba la espalda...

—Está bién, voy a regresar.

—Así se habla. Luego me cuentas que tal... Ah, y no la vuelvas a cagar.

Y dicho eso colgó. Di un suspiro más dramático de lo que esperaba mientras me retocaba frente al espejo, y no tan decidida, regresé a la mesa de Jimin aún más nerviosa de lo que entré.

—Estoy de vuelta...

—Veo que lo de ir rápido al baño era en serio. —Se ríe. —Literal saliste corriendo...

Me sonrojo de la vergüenza y decido cambiar de tema.

—¿Qué era lo que me ibas a decir antes de... Eso?.

—Te lo digo luego. —Hace un ademán quitándole importancia. —Me tomé la libertad de pedirte un capuchino, espero que te guste. —Con una gran sonrisa asiento sintiéndome felíz, esta clase de detalles, como pedirme un café, por más mínimo que parezcan, son los más importantes y bonitos. No recuerdo después de pasados nuestros primeros seis meses que Jungkook tuviera ese tipo de acciones conmigo.

Después de unos minutos más decidimos salir a caminar por ahí, a pesar del calor el día estaba realmente bonito y ninguno de los dos tenía más planes.

Por el camino íbamos hablando de trivialidades, temas sin importancia pero que, con él, se hacían realmente divertidos. Hacía ya unos minutos que el rose de nuestras manos se había hecho molesto y Jimin lo solucionó entrelazando delicadamente nuestros dedos, no era la primera vez que lo hacíamos, recuerdo que en la discoteca lo hicimos varias veces, pero esta vez se sentía diferente...

<Especial.> Pensé.

Eso me hacía sentir el... Especial. Su forma de tratarme me hace sentir querida aunque ésto ni siquiera sea una cita oficial y, aunque no quiero, vuelvo a comparar al maravilloso chico que tengo al lado, con el chico frío que amo, sintiendo que la diferencia es más abismal de la que quiero admitir.

Realmente, ¿cuando fue la última vez que hice ésto con Jungkook?. No lo recuerdo... El siempre tenía una excusa diferente para que nos quedaramos en casa y, muy raramente, me daba la mano en público, en ese momento, con mi inexperiencia, lo ví normal y hasta llegué a acostumbrarme, más nunca dejé de soñar con esas hermosas parejas que veía en la calle dándose las manos y demostrandose su amor sin vergüenza o límite alguno.

Salgo de mis pensamientos al sentir que nos detuvimos y miro con curiosidad a Jimin.

—Ya es tarde, ¿quieres que te acompañe a casa?. —Asentí. —Antes de continuar hay algo que quiero decirte. En la mañana me encontraba un poco nervioso e indeciso, no lograba decidirme entre dar ese gran paso o quedarme callado, pero éstas horas que he pasado contigo solo me han hecho darme cuenta que la decisión que tomé no puede ser más acertada. —Trago saliva sonoramente.

Y aquí viene de nuevo... Se lo que me va a decir, lo veo en sus ojos, pero esta vez, mi respuesta va a ser diferente a la que había ensayado con Mía en mi casa, porque ésta cita solo me a hecho darme cuenta de una cosa "Lo mucho que amo a Jungkook" tiene una infinitud de defectos, es verdad, y que no tiene comparación con Jimin es aún más cierto, pero en toda la tarde no he parado de pensar en él aún si era para compararlo, y hay algo que veo aún más cierto y más real que lo que dije antes, y eso es que nadie podrá replazar a ese chico que hace de mis días tan miserables como especiales.

Si Jimin se me llega a declarar la respuesta a sus sentimientos será... No.

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