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¿Qué pasó anoche?

La cabeza me dolía tanto que sentía como si un taladro me perforara el cerebro. Luché por abrir los ojos, pero los tuve que cerrar con rapidez. El sol me quemó las retinas como si fuera un vampiro recién convertido o algo así. Tomé la sabana y me tape hasta la cabeza para protegerme de los rayos que comenzaban a travesar la ventana de mi habitación.

De la nada la manta me fue arrancada. Gemí y sin abrir los ojos la busqué con la mano y al encontrarla tiré con fuerza y me volví a cubrir por completo.

La sabana volvió a volar lejos y gruñí. ¿Qué rayos?

Me senté en la cama luchando con el dolor de cabeza y jadeé al encontrarme con el cuerpo desnudo de un hombre en mi cama.

Santa.

Madre.

Fruncí el ceño al recorrer la habitación con la mirada y ver que todo estaba en absoluto desorden. Mi celular trabajaba a la velocidad de un caracol.

Me di cuenta de que no estaba en mi habitación.

¿Dónde rayos estoy?

Mi celular vibró y mi ceño se volvió más fruncido al encontrarlo en el suelo. Lo tomé y vi que era un mensaje de Cristina.

"¿Te divertiste?"

Rápidamente le tecleé un mensaje.

"¿Qué pasó anoche?"

"¿Cómo no puedes recordar?"

"Después del sexto shot de tequila tengo unas enormes lagunas mentales".

"¡Fernanda! Tuviste una de las mejores noches de tu vida ¿y no la recuerdas?"

Fruncí el ceño y las sienes me palpitaron aún más. Me tallé los ojos y luche por recordar lo que sea, pero solo tenía destellos de lo que había sido la noche anterior.

Música.

Alcohol.

Y unos labios que sabían al mismo cielo.

"Sandra, por favor. ¿Qué pasó? ¿Tuve una aventura con un extraño?"

"No. Estás con tu esposo".

— ¿Qué rayos?

Grité con tanta fuerza que el chico a mi lado se removió y giró por el colchón de manera que pude observar su rostro. Me cubrí la mano con la boca para no volver a gritar al darme cuenta de que era Tom Hiddleston quien dormía a mi lado.

Desnudo.

Maldición.

¿Esto era alguna maldita broma de mal gusto por parte de mis amigas por haberme emborrachado tanto anoche?

Volví a mirar el celular y con mis pulgares tecleé con rapidez un nuevo mensaje para mi mejor amiga.

"Sara, dime que es una maldita broma. ¡Dime que no me casé con Tom Hiddleston!"

A los pocos minutos llegó un mensaje de ella que contenía varias fotos. Descargué los archivos y con cada foto que iba pasando sentía como el corazón se me iba a salir por el trasero.

Tal vez para una chica sea un sueño casarse con Tom Hiddleston y también para mí lo hubiera sido, si al menos él me conociera de verdad, si yo le conociera de verdad, si estuviéramos enamorados y... si no hubiéramos estado borrachos.

"Felicidades, señora Hiddleston".

Me pasé una mano por la cara con desesperación. Giré el rostro para ver al hermoso hombre con el que había pasado la noche y que ahora era mi esposo. Solo en mis fantasías me imaginé que podría casarme con él, pero nunca imaginé que lo haría estando borracha y en Las Vegas.

Golpeé mi frene con la palma de mi mano, pero me detuve porque eso solo empeoró el dolor de cabeza que tenía por culpa de la cruda.

"Por favor, ven por mí".

Me levanté con cuidado de la cama y comencé a juntar toda mi ropa que se encontraba por todo el piso.

Abroché mi sostén comenzando a vestirme lo más rápido que podía y miré con una terrible pena a Tom. Ojalá todo esto hubiera sido diferente y no como una terrible película.

—Lo siento.

Dejé un suave beso en su frente y tomé mis zapatos.

Salí en silencio de la habitación y me encontré con Sara que iba saliendo del elevador. Corrí a toda velocidad hacia ella.

—Fernanda, ¿qué te pasa?

—Vámonos de aquí—le supliqué—. No quiero verlo cuando despierte. ¿Qué tal si me demanda o algo?

—Fer, tranquila, él no hará eso.

— ¿Cómo lo sabes?

Los ojos se me llenaron de lágrimas y empujé a mi mejor amiga de regreso al elevador.

Las mejores vacaciones habían pasado a ser la mayor vergüenza de mi vida. Solo rogaba que esa noche con Tom no tuviera consecuencias.

—Al menos usaron condón, ¿no?

Me giré para ver a Sara con horror.

—No lo sé.

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