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Parte sin título 33

Cap. 17.2: Thinking about you

——-KLAUS——-


Siente el fuego en sus labios, como si aún estuviese besando a Caroline. Ella tiene esos labios por los que cualquier hombre mataría. Sus manos la han vuelto a dibujar, esta vez en medio de un festival rodeada de flores y música. Ella no lo había visto, pero estaba preciosa, rodeada de toda esa gente, fundiéndose con las flores. Caroline no lo sabe, pero ella es perfecta, perfecta para él y para su mundo lleno de caos. Ella es la luz que todo el mundo querría ver al final del túnel.

Sacude la cabeza alejando todos esos pensamientos. Se siente como un adolescente enamorado y él está muy lejos de ser alguna de las dos cosas. Sus dedos recorren el trazo de su cara ovalada para luego deslizarse por el cuello. Se sobresalta cuando oye los pasos de Elijah entrar en su estudio y deja el boceto escondido detrás de algunos lienzos.

-¿Se puede?

-¿Para qué preguntas si ya estás dentro?-Le pregunta y Elijah sonríe.

-Me preguntaba si habías descubierto algo-Klaus niega con la cabeza y Elijah deja caer algunos libros sobre la mesilla junto a algunos documentos. Klaus se acerca examinando lentamente cada página-Son objetos, objetos desaparecidos-Murmura cogiendo algunos entre las manos-Este perteneció a una familia de brujos practicantes de vudú, desapareció hace algunos días-Baja el dibujo y enseña algunos más- Éste-Señala con el dedo una especie de grial de plata con decoraciones en color borgoña- Era de la familia O' Connell-Klaus asiente, en Nueva Orleans sólo hay dos O'Connell- y desapareció esta mañana.

-¿Y por qué es importante? ¿Ahora llevamos el departamento de objetos perdidos?

-Tan amable como siempre-Elijah murmura y ojea los libros-Son objetos necesarios para algún tipo de ritual-Pasa las páginas hasta enseñarle una página llena de objetos y símbolos que ninguno de los dos conocen- Si descartamos todos los que han desaparecido, nos quedarían por encontrar la luna, la espada y el sol rodeado de estrellas

-Espera un momento-Klaus pasa rápidamente las hojas del libro y empieza a tachar algunas cosas con una pequeña cruz casi imperceptible. No le gustaba mancillar los libros de aquella manera

-¿Has encontrado algo?

-No es un ritual-Murmura emparejando entre sí los objetos-Es un hechizo, pero no sé para qué exactamente, hay muchos dibujos que no sé lo que significan-Pasa las manos por dibujo de un vial de cristal vacío-Tenemos que encontrar a una bruja, y teniendo en cuenta que todas están de parte de Marcel, esto va algo complicado. Tú te encargas de las brujas-Le dice poniéndole la mano en el hombro a su hermano mayor

-¿y tú? ¿Tú que vas a hacer?

-Voy a hablar con Camille O'Connell, ella tiene que saber algo, quizás vio a alguien.

Sin pensarlo dos veces se dirige al bar de la camarera rubia. Pregunta por ella en la barra y le indican que aún no es su turno. Klaus asiente y se sienta en una de las mesas más alejadas, no se piensa mover hasta que no hable con ella. El móvil vibra en su bolsillo y lo saca para ver de qué se trata.

¿Dónde demonios estás? ¿Por qué no puedo contactar contigo o con Lijah? Stefan y yo necesitamos hablar con los dos. –Rebekah

Klaus suspira, su hermana siempre utiliza ese tipo de trucos para que él le perdone la vida a alguno de sus amantes. Él realmente no tiene-ni ha tenido-la intención de hacerle daño al Salvatore más pequeño, no cuando lo ha considerado como un hermano de verdad. Se dispone a contestarle cuando el perfume de Camille hace que sonría para verla sentada justo en frente.

-Hoy has llegado un poco tarde ¿no?-Klaus le da una de sus mejores sonrisas y Camille baja la cabeza sonrojada

-Sí, es una larga y aburrida historia...

-Tranquila, tengo todo el tiempo del mundo

-Oh, no te preocupes, es una tontería. Una pequeña disputa familiar...a veces podemos llegar a ser muy supersticiosos con algunas cosas-Murmura apenada, y Klaus desliza su mano sobre la de ella- ¡Qué idiotez!...

-Cami...-Acorta su nombre cuando la llama-Puedes contarme lo que sea, soy tu amigo. No voy a pensar que lo que tengas que contarme sea una idiotez-Camille sonríe levemente y pide un vaso de agua y whisky para Klaus.

-Está bien-Da un sorbo pequeño de agua y lo mira- Esta mañana nos hemos dado cuenta de que faltaba algo que lleva en nuestra familia por mucho tiempo: Un cáliz de plata con símbolos extraños en color burdeos, algo que ha pasado de generación en generación, un amuleto para protegernos del mal-Recalca lo último entre comillas y algo irónica- Mi tío se lo ha tomado bastante mal, ha puesto la casa del revés, buscado en todos los rincones y nada. No aparece...

-¿Has buscado bien?

-¡Sí! Hemos mirado en todas partes, no he ido ni a la facultad por tener que buscarlo. Mi tío dice que tiene un valor incalculable, que no podemos perderlo. ¿Sabes qué es lo raro?-Klaus levanta la vista interesándose en lo que tiene que decir- Que yo no salí ayer de casa. Me encontraba un poco enferma así que no vine a trabajar y me quedé en casa estudiando, pero no vi absolutamente nada, ningún movimiento, nadie ha entrado en casa.

-¿Estás segura? Quizás tu tío invitó a alguien de la Iglesia y al verlo se lo llevó sin que tú lo vieses.

-No, no-Ella hace patrones con sus dedos en las servilletas con los ojos entrecerrados-Mi tío estuvo fuera todo el día no llegó hasta esta mañana...sólo...

-¿Sólo...?

-Oh, nada, una tontería-Ella le sonríe y vuelve a beber agua-Marcel vino a verme pero nada más, no entró. Sólo pasó a saludar, y darme una caja de mis galletas favoritas...después de eso seguí estudiando hasta bien entrada la madrugada...

-Voy a ayudarte a encontrarlo si es tan importante para ti-Miente besándole el dorso de la mano y se incorpora para irse- En cuanto encuentre algo , pasaré por aquí ¿Vale?

Camille asiente con un pequeño movimiento y Klaus sale todo lo rápido que puede de allí. Marcel. No tenía ninguna duda, él también conocía a Camille, y seguramente utilizó la compulsión en ella mientras rebuscaba en la casa ¿Para qué quería Marcel todas aquellas cosas? Coge el móvil y descarta el mensaje de Rebekah, ya tendrían tiempo para hablar de banalidades.

Elijah, ¿has encontrado a la bruja? He hablado con Camille, y creo que Marcel está detrás de todo esto. Reúnete conmigo en el parque Louis Armstrong en media hora.

Klaus deja el móvil en su bolsillo trasero y camina hasta el parque donde nació el Jazz, permitiéndose pensar en Caroline, en su pelo haciéndole cosquillas en el cuello, sus rizos despeinados que nunca encontraban el lugar de origen, sus ojos azules en los que se ahogaba cada vez que la mirada, y sobre todo, en esos labios que exigían ser besados todo el tiempo

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