Capítulo 3
Era el primer día en que todos pisaban ese campamento y les habían dado un tiempo libre para que se acostumbraran al lugar, se conocieran entre sí y así al otro día podrían empezar con el entrenamiento exhaustivo. Por el momento, podían practicar entre ellos si así lo deseaban.
Para algunos —que tenían un poco más de experiencia en el tema—. El entrenamiento que tendrían que hacer los próximos días sería totalmente complicado de realizar.
Correr por un puente que no tiene baranda y que se mueve para todos lados cuando caminas es verdaderamente complicado. Tratar de dar en el blanco, pero sobre todo tratar de aprender a usar un arco y flecha. Manejar la espada como se debe mientras que intentas cargar un escudo con la otra mano. Pero lo que todos odiaban era tener que usar una armadura tan pesada que les quitaba movilidad y hacia que sus movimientos se volviesen más lentos. Pero era obligatorio usarlas, era por el bien de ellos. Si por alguna razón no llevaban puestas esas armaduras, eran considerados muertos.
La mesa de comidas de la cafetería estaba repleta de manjares. Tartas de todo tipo, carne asada o rostizada, ensaladas miles, frutas exóticas, puré de patatas, de calabaza, etc.
Todo tipo de platillos para chuparse los dedos.
Logan estaba llenándose un plato con un poco de pavo y patatas. Puede escuchar cuando la puerta se abre detrás de él y escucha una voz muy familiar.
Matt: ¿Qué estás haciendo aquí? —posicionándose junto a él.
Logan: estaba cansado y además tenía hambre.
Matt: pues tú no eres quien decide cuando parar.
Logan: están practicando en el bosque, nadie se va a dar cuenta de que me fui —Dijo metiéndose una uva en la boca.
Matt: te meterás en problemas.
En ese momento entra Atticus por la puerta.
Atticus: ¿Oye y tú qué haces aquí?
Logan se voltea para verlo mientras que en su mano tenía un tenedor que usaba para comer sus patatas.
Logan: ¿Qué? —Le enseño el plato—. ¿No puedo comer?
Atticus: ¡Si claro! —dijo mientras tomaba con sus manos una feta de pavo del plato de Logan.
Logan: ¡Oye! —protesto.
Matt: ¡No le digas que hace bien! Sabes que está prohibido.
Atticus: nadie se enterara. Además ahora esto no es el problema.
Matt: ¿Qué sucede? —se cruza de brazos.
Atticus: me encontré con Sarah allí afuera. Lucía no está bien.
Logan: ¿Lucía? ¿Qué tiene? —deja su plato en la mesa. Se notaba un poco preocupado.
Atticus: ¡HOLA!... todo el mundo le dijo cosas horribles. Ahora Sarah no sabe cómo hacer para que ella quiera salir de la cabaña.
Matt: eso es malo.
Atticus: ¡Lo sé!... le dije que intentara convencerla mostrándole sus poderes pero dijo que posiblemente no funcionaria. Dijo que lo mejor sería dejarla allí dentro.
Matt: ¿Y como se supone que ayudara a todos?
Atticus se esconde en sus hombros indicando que no tiene ni la más mínima idea.
Logan: Odio cuando hablan así, no entiendo nada.
Matt: y no tienes que entender. Tú no te metas en esto.
Logan: ¡Oye! Tú no eres mi protector, él lo es —señalando a Atticus—. A él si le hago caso. —Sale de la cafetería.
Atticus: oye tienes que calmarte un poco.
Matt: ¿calmarme? La cuenta regresiva comenzó, no puede haber errores pero sobre todo él no puede saber nada de lo que Lucía nos diga.
Atticus: si, lo entiendo —Toma el plato de comida que había dejado Logan—. anda, vamos a ver como entrenan.
Josh estaba sentado bajo un árbol observando cómo dos de sus compañeros estaban practicando con sus espadas. Ambos eran muy buenos pero una de ellos era más que buena.
Annabeth Chase era una excelente luchadora, podía manejar desde una espada hasta una lanza. Era muy hábil. Ella era hija de Atenea, la diosa de la sabiduría y la estrategia, por lo tanto, ella odiaba perder y hasta ahora ella jamás había perdido una batalla.
Annabeth nació en San Francisco pero cuando cumplió diez años, ella y su padre se mudaron a las afueras de Nueva York porque sabían que tendrían que viajar al campamento cuando el momento llegara.
Hacía mucho tiempo que ella sabía que su madre era una diosa del Olimpo y por ello desde entonces comenzó a entrenar duro para convertirse en una guerrera como es debido.
Ella no tiene protectora o protector como los hijos de los tres grandes, por ende ella debía de protegerse por sus propios medios de cualquier criatura extraña. Su pensamiento era que el no tener protector la ayudaba con sus habilidades, al intentar protegerse sola podía darse cuenta de cómo seguir mejorando y entrenando para derrotar a todo mundo. Ahora que sabe que ella debe luchar contra los Titanes, esta mentalizada para seguir entrenando duro y el día en que ella tenga que enfrentarse cara a cara con ellos, los derrote. No dejara ni rastro de ellos.
Posicionándonos en lo físico, era muy bella. Estatura promedio, piel blanca, cabellos lacios y castaños que caía en capas hasta por debajo de su cintura. Sus labios tenían un tono rosa fuerte que la hacía atractiva, pero lo que más atraía de ella, eran sus hermosos ojos color cielo. Eran tan azules como los de Logan, la única diferencia era que los de Logan eran un tono turquesa oscuro y los de ella eran celeste claro.
El otro oponente de Annabeth era Alexander Britt, pero todo mundo lo llamaba Alex. Él es el hijo de la diosa del amor, Afrodita. Era muy guapo, toda chica siempre caía rendida a sus pies, él problema con él era su personalidad. Siempre estaba sobresaliendo, era muy engreído, egocéntrico, mujeriego, siempre andaba metiéndose en problemas pero lo único positivo era que si sabía cómo tratar una dama.
¿Su ciudad natal? Arizona.
Era un chico alto y fornido. Tenía cabello corto pero con unos hermosos risos dorados que brillaban como el mismísimo oro bajo la luz del sol.
Sus ojos era de un lindo color verde apagado, esta era su arma para enamorar a las chicas. Según él, bastaba solo una mirada de sus ojos para que esa chica cayera a sus pies.
Al igual que Annabeth y todos los demás, Alex no tenía protector. Nunca lo tuvo y nunca lo necesito, él sabe defenderse bastante bien. Aun que tal vez él no sea muy bueno con la espada, si es mucho mejor utilizando la fuerza bruta, aun que en la arena de batalla eso no lo ayudará mucho, por esto él tiene que practicar y tratar de ser bueno con algún arma.
La filosa hoja de la espada pasa rosando la pesada armadura color marrón de Alex. Él se mueve velozmente evitando el contacto con la espada de Annabeth.
Alex levanta su espada y la baja rápidamente hacía el brazo de Annabeth, pero esta era mucho más rápida y hábil como para quitar su brazo justo a tiempo. A Alex le cuesta unos segundos reaccionar el no poder creer que no haya lastimada ni un poco a Annabeth, definitivamente sus movimientos eran demaciado lentos, tanto que fue lo suficientemente lento como para que Annabeth girase sobre si misma trescientos ochenta grados y con su poderosa espada lastimar la pierna de Alex, pero este logra pegar un salto evitando una dolorosa y profunda lastimadura aunque no pudo evitar el haber caído mal y así perder el equilibrio y caer brutalmente al suelo lastimándose un poco la rodilla izquierda y la mandíbula.
Alex: ¡Au! —Deja la espada a un lado y con sus manos se aprieta la rodilla
Annabeth: ¡Perdiste! —dijo sonriente.
Alex: Solo porque perdí el equilibrio—repuso.
Josh: —Se acerca para hablarle al oído a Logan—. Esa chica… sí que sabe pelear.
Logan: lo sé. No me gustaría pelear con ella nunca.
Josh: ¿Y crees que yo sí?
—Siempre poniendo excusas, ¿verdad Alex? —Dijo un chico rubio que estaba sentado en una de las gradas de piedra que habían allí.
Los ojos del joven reflejan odio hacia el chico rubio que había dicho eso.
Con un poco de dolor en su rodilla y mandíbula, se levanta y se va a sentar a las gradas de piedra.
Annabeth: Bien… ¿Quién sigue? —pregunto observando a su alrededor.
Nadie contestaba, sabían que si peleaban contra ella saldrían perdiendo y con lastimaduras grabes o superficiales pero dolorosas.
Annabeth: ¿Nadie? —Comienza a buscar con su mirada a algún oponente digno de luchar con ella. No encontró a nadie, todos eran unos debiluchos que ni siquiera tenían el valor de mirarla a los ojos… hasta que vio a alguien que si valía la pena—. ¡Hey! ¡Tú!
Josh y Logan levantaron la mirada y vieron como Annabeth estaba viendo en dirección a ellos y los había llamado.
Annabeth: ¡Hijo que Poseidón!...Es tu turno.
Logan: Oh por dios, me está llamando.
Josh: ¿Y que estas esperando? Ve—dijo animándolo a ir.
Logan: ¿Estás loco? Me va a partir como un mondadientes.
Josh: ¡Tú puedes! ¡Confió en ti! —Empuja a su amigo en dirección a Annabeth.
Logan no tenía elección. Si se retiraba todo mundo lo creería un cobarde y no podía permitir que las personas pensaran eso de él. Así que se dirigió primero a buscar su espada, cuando la tomó se dirigió al lugar de batalla donde se puso frente por frente a Annabeth.
Annabeth: ¿Listo?
Logan: Si…bueno… en realidad podríamos ser un poco menos violentos, ¿No crees? Digo, tú eres muy buena con la espada y todo eso, yo recién soy nuevo en esto —extiende sus brazos y abre una de sus manos como en son de paz—. Así que tal vez puedes ser más considerada conmigo, ¿No crees?
Annabeth: Bueno… yo creo que si me lo pides de esa manera…—No termina de hablar que levanta su espada y de un solo movimiento le hace un corte de diez centímetros en la mano del joven.
Logan tira automáticamente su espada y con su mano sana agarra su mano herida apretándola para evitar que duela, pero esto hacia que más sangre le saliera y ensangrentara sus manos.
Annabeth: Tú sí que vas a ser fácil de vencer —Nuevamente alza su espada y le hace un corte en el brazo, en la pierna y otro en su mejilla hasta llegar a su oreja.
Annabeth estaba lastimando gravemente a Logan cada vez más.
Josh estaba parado viendo todo lo que estaba sucediendo, no sabía qué era lo que tenía que hacer. Por un lado pensaba que tenía que ir y sacarlo de allí pero Annabeth podría hacerle daño a ambos y en definitiva los dos terminarían heridos. Y por el otro lado él recordaba que Matt le había dicho que los semidioses sanaban solos, así que Logan iban a recuperarse solo.
Annabeth: ¡Eres muy débil! ¿Así es como piensas ganar en la arena? Morirás apenas pises ese lugar.
Para entonces Logan ya estaba tirado en el suelo boca arriba, haciendo un gran charco de sangre que teñía la arena de un rojo vivo.
Annabeth: Quizás tú no seas el hijo de Poseidón —Con ambas manos afirmadas alrededor de la empuñadura de la espada, la levanta y la clava en el medio de la pierna de Logan casi atravesándola por completo.
Ahí es cuando Logan abre bien su boca para tratar de pegar un grito de dolor pero no puede. Sus pupilas se habían dilatado por el dolor que sentía y sus manos comenzaron a temblar.
Annabeth Quita su espada y con una sonrisa ganadora se pone en cuclillas para quedar más menos a la misma altura que Logan y poder decirle
Annabeth: Gane.
Josh: ¡NO! —ahora sí, Josh dudaba de que Logan pudiera recuperarse de eso y por ello corre en la ayuda de su amigo.
Todo mundo estaba riéndose de Logan. Les parecía demasiado tonto de que él no hubiera podido luchar y lo único que había hecho era quejarse de su dolor.
Josh: Logan —se arrodilla en el piso manchándose la armadura que cubría sus rodillas de sangre.
Logan: A-a-ayúdame—le suplico.
Todos ya estaban comenzando a irse y nadie se quedaba para ayudarlos. Allí es cuando Josh deja que su coraje salga y se abalanza directo a Annabeth.
Josh: ¿¡QUÉ DIABLOS TE SUCEDE!? —empujándola bruscamente.
Annabeth: ¿Oye que te pasa imbécil?
— ¡Oye ya basta! —Menciono nuevamente aquel chico de cabellos rubios—. Tranquilo, amigo —se coloco entre medio de Josh y Annabeth.
Josh: ¡Casi asesina a mi amigo! —Le contesto con rencor.
Annabeth: No soy tan torpe como para hacer eso. Él es el que exagera todo.
Josh: ¿¡De qué estás hablando!? —Estaba a punto de perder la compostura.
—No es nuestra culpa de que tu amiguito no sepa cómo funcionan las cosas.
Annabeth: ¿Por qué no se lo preguntan a sus protectores? Al parecer sin ellos no saben hacer nada.
Todo mundo comenzó a reírse por lo que Annabeth había dicho, al parecer todos entendían de lo que estaba hablando. Todos menos Josh, que estaba desesperado y no podía comprender lo que esas personas tan malvadas estaban diciendo.
Al ver que todos se iban y nadie le prestaba ayuda decide que él es el que tiene que hacer algo. Regresa rápidamente al lado de su amigo quien estaba empeorando. Las heridas seguían sangrando y no se estaban curando.
De su bolsillo de pantalón saca un pequeño pañuelo blanco que lo utiliza para tapar la herida de la pierna de Logan, la cual, era la que más sangre perdía. Apenas el pañuelo toco la herida se tiño completamente de rojo.
Josh: ¿Puedes quedarte unos segundos solo? Necesito ir por ayuda.
Logan: N-n-no me dejes —hizo una mueca de dolor. No quería quedarse solo porque sabía que si por alguna razón eso sucedía, posiblemente no sobreviviría.
Josh: es que tengo que ir por…
En ese momento Josh escucha la voz de alguien familiar llamándolo. Voltea para ver quién es y simplemente no pudo creerlo.
Josh: ¡Justin!
Era increíble, Josh no podía creer que Justin estuviera viniendo a ayudarlos. Hacía tiempo que él no les dirigía la palabra y eso les hacía pensar que él ya no quería tener más trato con ellos, pero se equivoco, la amistad puede más que todo. Justin es amigo de Josh y Logan desde que entraron al secundario. Siempre se llevaron muy bien.
Justin demostró ser siempre un muy buen amigo…pero ahora lo demostró mucho más al venir a socorrer a uno de sus amigos.
Rápidamente se coloca al lado de Josh y puede ver el daño que la espada de Annabeth había hecho en el cuerpo de Logan.
Justin: ¿En qué puedo ayudarte?
Josh: ve a buscar a Atticus y dile que es urgente.
Justin: De acuerdo —Se pone de pie y sale corriendo velozmente.
En aquellos momentos, en otro lugar, Matt y Atticus estaban caminando en medio de aquel enorme campamento, ansioso de ver que era lo que estaba sucediendo con el entrenamiento.
Para su desgracia, Grover los había elegido como <<ayudantes>> que ellos traducían como <<sirvientes>>.
Atticus: Es increíble que Grover nos hiciera ordenar sus libros. No me dejo ver como luchaban los chicos y encima me hizo tirar mis patatas.
Matt: más bien las que le robaste a Logan.
Atticus: ¿Eso importa? En ese momento estaban bajo mi poder.
Matt: Ya deja de preocuparte de las patatas robadas. Hay cosas que me preocupan más.
Atticus: ¿Qué sucede?
Matt: en uno de los libros de Grover encontré que todavía, en algunas ocasiones siguen usando el kotó̱niun.
Atticus: ¿Kotóniun?
El kotó̱niun es una droga que se usa para que la persona a la cual se la inyectan, solo pueda pensar en una cosa…matar, asesinar a sangre fría a su oponente y no parar hasta que todos estén muertos.
Una característica física que deja en claro cuando una persona está bajo efectos de esta droga, es que el iris de los ojos se achica tanto como cuando una luz lo ilumina de cerca.
El efecto de esta droga es posible de combatir utilizando dos métodos: el primero es golpearse fuertemente la cabeza contra algo bastante duro, algo que a cualquier persona normal mataría. El segundo es mojar con agua la cabeza de esa persona. Haciendo que él agua fría choque bruscamente con el ardiente fuego interno que lleva la persona dentro de sí.
Atticus: ¿Y eso que tiene? No me digas que te vas a preocupar por que usen esa droga.
Matt: ¡Claro que sí! ¿Qué tal si la usan en los chicos?
Atticus: No lo harán. Todos aquí están dispuestos a luchar, no va a ser necesario el uso de esa droga.
Matt: ¡Bien!...solo espero que tengas razón.
De pronto ambos escuchan la voz de alguien que los llamaba. Cuando voltean se encuentran a Justin, corriendo hacia donde estaban ellos.
Justin: ¡CHICOS! —por fin llega a su lado. Estaba verdaderamente cansado, los había buscado por todos lados y no había podido encontrarlos.
Atticus: ¿Qué sucede? —dijo algo preocupado al ver el estado del joven.
Justin: Es logan…—trago saliva—. Necesita tu ayuda.
Atticus: ¿Qué le paso?
Justin: Lucho contra Annabeth.
Atticus: ¡Oh por dios, Logan! Tengo que ayuda a Logan.
Matt: ¡Apresúrate!
Antes de que Matt terminara la oración, Atticus y Justin ya iban corriendo lejos.
Logan estaba retorciéndose de dolor, ya no podía soportarlo más, las heridas no le estaban sanando rápido y si no hacían algo pronto terminaría desangrado.
Josh ya no sabía qué hacer, el blanco pañuelo que había usado para tapar la hemorragia de la pierna de Logan ya estaba completamente teñido de rojo y escurría sangre como si se tratase de agua.
Logan: J-j-Josh…m-me duele mucho—estaba algo sudado y sus labios temblaban.
Josh: tranquilo, ya viene la ayuda.
Y esa ayuda ya estaba en camino. Apenas Atticus vio desde lejos lo que estaba pasando y lo grave de la situación, comenzó a correr más aprisa para poder ayudar a su amigo.
Atticus: ¡LOGAN! —Dijo desde lejos y una vez que logro estar a su lado pudo ver lo grave de sus heridas sangrantes—. No puede ser, ¿Quién fue el idiota que lo dejo luchar contra Annabeth?
Josh: Jamás creí que le fuera a hacer tanto daño.
Atticus: Annabeth es una profesional, hace años que se está preparando para esto sin mencionar que es hija de Atenea, ¿Qué te pensabas?
Josh: ¡Ok! Ya entendí.
Justin: ¿Qué podemos hacer para ayudarlo?
Atticus: Hay que llevarlo al agua.
Josh: ¿Al ag…?
Atticus: ¡TÚ…! —Dijo en tono severo pero se tranquilizo rápidamente— Solo ayúdame a cargarlo.
Josh y Justin toman una pierna de Logan cada uno mientras que Atticus lo toma por los brazos. Así es como lo cargan e intentan llevarlo hacía el lago que había colina abajo.
Todos trataban de que Logan no sintiera tanto dolor cuando iban bajando pero era inevitable. Todos podían sentir como sus brazos y piernas se tensaban y él se seguía retorciendo de dolor. En una oportunidad, Atticus casi lo deja caer ya que Logan no paraba de moverse y cada vez lo hacía con más fuerza.
Comenzaron a apresurarse hasta que por fin logran llegar a la orilla del lago. Allí sin querer, Josh y Justin sueltan las piernas de Logan antes de que este pudiera llegar a tocar el agua. Atticus no aguantaba todo el peso de Logan ya que este tensaba más su cuerpo y lo hacía cada vez más pesado de lo que en realidad era, así que lo deja caer.
Logan estaba empeorando cada segundo. Se había colocado en posición fetal en el suelo. Sus brazos los tenía acurrucados en su pecho y no dejaban de temblar. Sus parpados estaban entre abiertos, estaba muy cansado pero por momentos el dolor era tan intenso que sus ojos se abrían como platos y sus dientes rechinaban en su boca.
Josh entro en pánico que comenzó a mojarlo con agua para ayudarlo.
Atticus: ¡BASTA! Así no es como funciona.
Josh: ¿Entonces?
Atticus: Justin, ayúdame. Toma tú esa mano mientras yo tomo esta. — Atticus toma la mano izquierda de Logan, justamente la que tenía el corte que le había probocado Annabeth. Justin toma su otra mano y comienzan a arrastrarlo hasta que están cerca del agua. Cuando lo logran, Atticus pone la mano de Logan sobre el agua hasta cubrirla por completo. — Ahora, tú tienes que hacer el resto. Deja que el agua fluya.
Logan podía sentir el frió del agua en su mano. Lentamente levanta la cabeza para poder observar como ésta tapaba la herida de su mano haciéndola arder…pero en ese momento puede sentir como algo dentro de él comienza a anestesiar el dolor y a hacer que se calme.
Josh, Justin y Atticus fueron testigos de algo alucinante. Podían ver como la herida de la mano de Logan comenzaba a desaparecer mágicamente debajo del agua. Luego, un hilo de agua comenzó a subir por el brazo de Logan curando una de las heridas que allí tenía y así todas las heridas del cuerpo del joven comenzaron a desaparecer, incluyendo la de la pierna. Ésta demoro un poco más en curarse pero lo hizo, y al terminar, Logan podía sentir algo extraño dentro de sí. Era como una fuerza que comenzaba a liberarse y cada vez dejaba ver su enorme poder hasta el punto en que Logan ya se creía capaz de manejar cualquier espada, cuchillo, arco y flecha para luchar contra alguien.
Justin: Es increíble —dijo asombrado.
Logan lentamente se va levantando hasta sentarse en el suelo, donde pudo ver en las pequeñas piedras grisáceas, la sangre de sus heridas. Estaba atónito, no podía creer que toda aquella sangre había salido de su cuerpo. En verdad si había estado mal herido.
Logan volteo su cabeza en dirección a Atticus, y abriendo bien sus ojos color turquesa dijo.
Logan: ¿Qué es esto?
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