Capítulo 22 - Parte II
27 de Junio de 2012, día del funeral.
Aunque hubo muchas disputas sobre el saber si hacer un funeral como el de los humanos o si simplemente los quemarían como hacen los dioses se logro llegar a un acuerdo. Se armaría un funeral digno, como el que hacen los humanos cuando mueren sus seres queridos pero a cada uno de ellos se les aplicaría una sustancia para preservar sus cuerpos, dejando en claro su mitad de dios.
Los dioses mandaron a construir un gran cementerio en la cima de una montaña, solo para ellos. Han pasado todos estos días construyéndolo y por fin hoy era la apertura.
Se les había informado a todas las familias de cada uno de los guerreros —con excepción de sus madres o padres—. Que ellos habían sufrido un grave accidente en el cual solo lograron sobrevivir tres.
Lo único que se les había dicho era que ellos estaban en un campamento de verano y que ahora en el viaje de regreso el autobús que los trasportaba volcó en la carretera y por desgracia nueve de los doce murieron.
Con respecto al cementerio, se les dijo que había sido recién inaugurado y que les gustaría enterrarlos allí. Nadie se negó a eso y este día asistieron todos.
La carretera que rodeaba a la montaña parecía interminable. Los primero autos que se podían apreciar eran los que llevaban los ataúdes. En total eran cinco, dos por cada auto y uno solo era llevado por uno.
Detrás de ellos venían Lucía, su padre y Sarah. Como el auto del Sr. Jackson se había descompuesto tuviera que ir en el auto de Sarah.
El viento impactaba en el rostro de Lucía haciéndola volver en sí de sus profundos pensamientos. Cuando volvía a la realidad miraba a su alrededor, se podía ver toda la ciudad de Nueva York desde allá arriba, incluyendo el Empire State. No podía creer que hace más de un mes atrás todas aquellas personas habían estado con vida, respirando el mismo aire que ella y ahora todos ellos estaban muertos. ¿Qué fue lo que habrán sentido al momento de morir? Millones de cosas pasaban por la mente de Lucía, la mayoría de ellas le hacían doler el pecho y sentía la necesidad de llorar descontroladamente. Era entonces cuando volteaba para ver la camioneta Ford color negro de Josh. Él se encontraba en el lado del copilo mientras que su madre era quien manejaba. Matt se encontraba en el asiento trasero y estaba hablando por teléfono, seguramente estaba hablando con su familia, la cual se encontraba un par de autos más atrás.
Detrás del auto de Josh venia Logan con su madre. Lo único que hacía era mirar la suave alfombra que cubría la parte interior del auto mientras su mente se proyectaba a otra parte. Ni bien sentía la sensación de lágrimas apartaba la mirada hacia la ventana y apoyaba su mano contra el vidrio semi-abierto.
Atticus se encontraba en el asiento trasero intentando no arrugar la corona de flores que llevaban. Él cada tanto miraba lo triste que se encontraba su amigo, le daban ganas de animarlo y por ello contaba chistes cada tanto. Le hacía sonreír el ver que su amigo como mínimo mostrara una línea curva hacia arriba con sus labios. Deseo poder hacer lo mismo con Belén. Ella venía detrás de ellos y Atticus podía verla por el parabrisas trasero.
Ni bien llegaron a la puerta del cementerio todos los autos se estacionaron alrededor de este. Lucía bajo del auto de su amiga y se acomodo su vestido negro. Tenía mangas holgadas que le llegaban una mano por encima del hombro y estaban hechas de una tela trasparente con un tajo en el medio. El largo del vestido era hasta las rodillas, como el de Sarah, solo que esta tenia tirantes finos en vez de mangas.
Josh y Matt bajaron del auto. Se veían elegantes. Ambos traían trajes negros, camisa blanca y corbata. La corbata de Josh era gris oscuro mientras que la de Matt era negra.
Ni bien ambos bajaron se dirigieron a los autos fúnebres para ayudar a cargar con los ataúdes.
Detrás de ellos estacionó el auto dónde venían Logan y Atticus. Logan traía su traje color negro, su camisa blanca y una corbata azul noche. Atticus se había puesto un chaleco negro y traía una bella corbata verde limón.
Ambos descargaron la corona de flores y junto con otras personas que también traían otras las fueron a colocar en sus respectivos lugares.
Cuando Belén bajo de su auto, Lucía estaba allí para darle un fuerte abrazo. Sintió la fuerte presión que los brazos de la joven hacían en su cuerpo. No fue entonces hasta que sintió como su hombro se iba humedeciendo y sus oídos lograron captar el llanto de la joven, y su corazón se derrumbó en pedazos. ¿Cuán doloroso habrá tenido que ser lo que Belén tuvo que pasar? ¿Cuán doloroso debe haber sido ver o encontrar a Justin muerto? Ella no lo sabía pero la realidad era mucho peor.
Lucía se separa de Belén, le acomoda el flequillo hacia un costado y luego seca sus lágrimas. Belén comenzaba a calmarse, su respiración volvía a regularse. Tenía sus ojos gachos y Lucía no dejaba de mirarla. Estaba vestida tan preciosa, traía un vestido negro con breteles gruesos que salían en ángulo y cubrían sus hombros.
Lucía: No llores —Hizo una pausa antes de continuar—. Te ves hermosa.
La joven sonrió entre las lágrimas que aun brotaban de sus ojos.
Belén: Lo feo es la ocasión.
Lucía se quedo observándola un par de segundos. Se notaba la tristeza en su rostro.
Cuando ambas observaron que todos entraban al cementerio ellas hicieron lo mismo.
El cementerio era un lugar maravilloso, definitivamente mostraba las características de los dioses pero sobre todo de los que habían muerto. Lucía pudo ver justo en frente de ellas las lápidas con dedicatorias de cada uno de ellos. Aparto la mirada ya que no podía soportarlo.
Delante de ella pasaron todos los que llevaban los ataúdes. Todos eran familiares o conocidos de los fallecidos. Ella no lo sabía pero uno de los que llevaba el ataúd de Clarisse era su novio, Andrew. Se notaba que estaba destrozado y que no podría sobrellevar la muerte de la joven.
Belén pudo ver como delante de sus ojos pasaba el ataúd que contenía el cuerpo de Justin. Sintió nuevamente las ganas de llorar pero no lo hizo. Sintió como una mano fría se poso sobre su hombro y al voltearse vio al padre de Justin. Este le estaba sonriendo y se notaba que había llorado por sus ojos enrojecidos. Belén le dedica una mirada y luego le sonríe.
Cuando el cura comenzó a hablar, Lucía empezó a sentir algo dentro suyo. Parecía como si pudiese interpretar los pensamientos de sus amigos y esto se intensifico cuando cada uno de ellos pasó al frente con un puñado de nueve rosas para colocarlas encima de los ataúdes.
Josh fue el primero. Solo se paro frente algunos ataúdes un par de segundos antes de depositar la rosa. Miranda había sido una buena compañera de lucha, incluso Luke lo había sido. También estuvo unos segundos de pie junto al ataúd de Justin.
Logan fue el segundo e hizo lo mismo que Josh. Se paro delante del ataúd dónde se encontraba Annabeth. Definitivamente él había sentido algo por ella pero no había sido tanto como el amor que sentía por Lucía. También se detuvo frente al ataúd de Justin, él había sido un muy buen amigo. Siempre estaba junto a Logan y Josh y su pérdida les dolía.
Dios mío, cuando pasó Belén fue lo más desgarrador que alguien podría imaginarse. Dejo una rosa en cada uno de los ataúdes pasándose por alto el de Justin. Se detuvo unos momentos frente al ataúd de Hope. Sabía que su relación había sido muy áspera pero aquel momento… aquel instante en que ambas se unieron y se apoyaron entre sí para poder derrotar a Hiperion, todo fue distinto.
Cuando dejó la octava rosa sobre el ataúd de Luke camino en dirección hacia el ataúd de Justin y se mantuvo unos minutos allí de pie. Observo meticulosamente la delicada belleza de aquella rosa. Como el roció se deslizaba por la suavidad de aquellos pétalos. Toda aquella belleza representaba lo que ella sentía por Justin.
Intento prohibir la aparición de imágenes en su cabeza pero estas lograron cruzar esas barreras y se reprodujeron como su fuesen una película. Vio cuando Hiperion lanzó una bola de fuego que la hizo volar por los aires hasta caer al suelo. Vio cuando Justin se colocaba de pie y sus almendrados ojos observaban como una espada atravesaría el cuello de Belén.
Vio cuando Justin salto encima de ella y después de eso, todo fue silencio. Aquellos ojos del joven… jamás podrá sacar de su mente aquella mirada mientras el hilo de sangre aparecía de su boca.
Belén apoyo la rosa en el ataúd y a continuación sus brazos abrazaron la madera oscura del ataúd y comenzó a llorar. Las imágenes aun seguían pasando por su mente y esto solo provocaba más llanto.
Lucía se llevo una mano al pecho, le dolía ver a Belén de esa manera.
La joven estuvo un par de minutos abrazada al ataúd de Justin hasta que su madre dio un paso al frente como para sacarla de allí pero Belén ya se había incorporado y estaba secando sus lágrimas. Corrió a los brazos de su madre, quien la abrazó enseguida y volvieron a sus lugares.
Era el momento de Lucía. Traía las nueve rosas consigo. Las manos le sudaban, estaba nerviosa y con mucho dolor.
No fue hasta que empezó a poner la primera rosa en el primer ataúd que los pensamientos que había sentido vinieron a su mente.
Lucía: <<¿Saben ustedes que es lo más doloroso de esto?>>
Ella no lo sabía, pero las imágenes aparecieron en su cabeza como si lo hubiese vivido. Parecía como si se estuviese metiendo en la cabeza de Josh. Recordó aquel día en el museo en el cual Matt y él estaban discutiendo. Josh le decía que no deseaba pelear, no quería hacerlo porque sabía que si lo hacía nadie sabría lo que él hizo. El moriría allí y nadie sabría que Josh Thompson salvo una parte de sus vidas.
Sintió como si le estuviesen oprimiendo el pecho y los pensamientos en su mente volvieron a surgir.
Lucía: <<El saber que estas personas dieron su vida para salvar al mundo… y ahora—Observó a todos los que se encontraban allí, pero su mirada se enfoco en la primera fila. En la fila dónde se encontraba Josh, Logan, Belén, Sarah, Matt y Atticus —. Solo un puñado de nosotros sabemos lo que lograron>>.
Dejo la última rosa en el último ataúd y volvió a su lugar. Todos siguieron allí de pie, rezando. Nadie se fue hasta que terminaron de enterrarlos. Allí todos comenzaron a adornar sus tumbas con más flores.
Belén dejo otra rosa sobre la tumba de Justin. Logan y Josh hicieron lo mismo.
Cuando todos comenzaron a marcharse o a intercambiar condolencias lejos de la puerta de entrada, nuestro grupo de jóvenes camino hacia la puerta de entrada. Lucía había llevado consigo una placa conmemoratoria consigo para colocar en una pequeña caja de cristal que se encontraba pegada en una de las columnas de piedra de la entrada.
Cuando saco la placa del sobre observo la tumba de los nueve guerreros. Un sentimientos de angustia la invadió de pies a cabeza pero repentinamente todo aquello se marcho cuando volvió a leer lo que decía la placa. Una sonrisa apareció en su rostro y se acerco hasta la cajita de cristal para colocar la placa color negro con letras en dorado.
Dio un par de pasos hacia atrás y todos observaron la placa. Lucía los observó a cada uno de ellos y pudo ver que como todos estaban sonriendo.
La idea de lo que allí decía le vino a la mente el día de ayer, cuando tiraron faroles chinos al viento. En lo alto del cielo nocturno se pueden apreciar las constelaciones que fueron creadas para los vencedores… pero si observan con delicadeza, justo a un par de metros se pueden observar nueve constelaciones más que pertenecen a los que lucharon hasta el final y dieron su vida por salvar al mundo.
La idea original era que las constelaciones solo se harían para los vencedores, los héroes, pero al final todos se dieron cuenta de que todos ellos habían sido héroes y debían ser inmortalizados. Fue entonces cuando a Lucía le vino a la mente la idea de la placa conmemoratoria y creo que todos sus amigos estuvieron de acuerdo con lo que allí decía.
A las personas hay que recordarlas por sus momentos felices, no por los tristes.
Cada uno de ellos siempre vivirá inmortalizado en nuestros corazones.
Cada uno de ellos hizo algo por alguno de nosotros que de seguro la mayoría no lo sabe.
Las personas dan su vida solo para proteger a quienes queremos.
No pienses que murieron,
Piensa que son héroes,
Porque los héroes nunca mueren.
FIN
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¡Muchísimas gracias a todas las que leyeron ésta novela! Gracias a ella fue que comencé a sentir pasión por la "escritura de novelas". Se que si miro ésta novela, comparada con las que escribo ahora, las otras son muchísimo mejor... Es increíble el proceso de cambio.
Quiero decirles que ésta no es la única temporada... ¡TIENE UNA SEGUNDA! Y espero que les guste tanto como ésta... También espero que la lean.
MUCHAS GRACIAS... Y NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA TEMPORADA.
PD. Vean el video, está muy bueno.
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