Capítulo 21 - Parte II
Lucía: ¿Qué quieres?
Leto: No he luchado con nadie interesante en este lugar. Por desgracia mis dos contrincantes y nietas lucharon contra otros titanes.
Lucía se mostró sorprendida ¿Con quienes lucharon? ¿Están muertas? ¿Vivieron? Justin no hubiese permitido que mataran a Belén pero sabía muy bien que Hope no dejaría que él se sacrificara por ella.
Leto: Además por si no lo sabías solo quedan ustedes tres —Sonrió.
Lucía: ¿Qué? —Contestó mientras se interrogaba—. «¿Cómo es posible que tan solo quedemos tres? En realidad es mucho peor porque yo no formo parte de ellos así que en realidad Josh y Logan son los únicos sobrevivientes que quedan. ¡Dios mío! ¿Qué es lo que vamos a hacer? Siento que Leto y Océano no son los únicos titanes vivos que quedan».
Y Lucía tenía razón. En aquellos momentos eran cuatro los titanes que estaban vivos pero ¿Dónde estaban? Dos de ellos estaban allí pero los otros dos estaban caminando por toda la arena de batalla.
Leto: ¿Qué? ¿No me digas que te quedaste muda? —Menciono al ver que la joven se había callado a las palabras que ella le había dicho—. Esta batalla debería ser entre dioses y titanes pero por alguna razón que desconozco debemos luchar contra ustedes y eso es algo que admiro ya que son como mondadientes. Son débiles, siempre tienen un punto débil dónde podemos atacarlos y matarlos tan rápido con un simple parpadeo.
Lucía: No pelearé contigo —Dijo con voz firme.
Leto: ¿Adivina qué? Yo sí tengo ganas y en este lugar basta con que uno lo quiera para que comience la batalla.
Lucía observa como la titanide eleva sus brazos y la noche comienza a cernirse sobre ella.
Todo estaba casi en penumbra, por alguna razón no había oscurecido todo el lugar y eso se debía a que deseaba ver morir a su víctima.
Josh y Logan también se vieron afectados pero gracias a los poderes de Josh pudieron ver.
Lucía sintió como entraba en pánico, su corazón se aceleró hasta el punto en que lo pudo sentir en sus sienes. Las manos le sudaban y no fue hasta entonces que vio la enorme espada que traía Leto —Seguramente robada de alguno de los semidioses—, que el miedo comenzó a apoderarse de ella.
En la pálida luz de luna que podía atravesar la oscuridad de la noche, Lucía vio como Leto se abalanzaba sobre ella con su poderosa espada. Lo único que atino a hacer la joven fue cubrir su rostro con la espada que le había dado Josh y consigo evitar un duro golpe. Las espadas al chocar produjeron chispas que volaron por el aire, sobresaliendo de la oscura noche.
Leto se movía rápido y podía luchar bastante bien. Lucía sabía hacer exactamente lo mismo que ella y mucho más pero no era capaz de hacerlo por el miedo que tenía dentro suyo.
Leto: Eres patética —Chilló —. Si que voy a disfrutar de esto.
Siguieron luchando y milagrosamente con cada golpe que Leto lanzaba Lucía lograba esquivarlo pero esto no significa que no tuviese heridas de menor gravedad.
Sentía como la mejilla le sangraba del corte que su propia espada le había ocasionado cuando intento evitar que la espada de Leto le cortase el cuello.
Continuaron luchando hasta subir a una roca. Lucía era la que se deslizaba por esta moviendo su espada para evitar los duros golpes que Leto le lanzaba.
Cuando logró ponerse de pie se dio cuenta de que su tobillo aun no se había curado y esto sería un problema si Leto llegaba a darse cuenta. Fue entonces cuando Lucía dejó un poco de lado el miedo y comenzó a pelear como si hubiese practicado todo aquel mes en el campamento. Ahora era Leto la que resabia cortes pero esto provocaba que ella fuese más ruda y Lucía no pudiese evitar sentir cada vez más dolor en su tobillo. Desgraciadamente para ella Leto se dio cuenta de que andaba algo mal con ella y comenzó a observarla detenidamente mientras luchaban.
Leto lanzó un golpe y cuando Lucía quiso esquivarlo piso mal con su pie herido y no pudo evitar gritar de dolor. Fue allí cuando Leto se dio cuenta de que estaba lastimada y eso era un punto a su favor. Lucía también se dio cuenta de ello pero aun así siguió luchando contra la titanide.
A la derecha a la izquierda, cualquier golpe que alguna de las dos lanzara la otra lo lograba esquivar. La pelea estaba bastante reñida, ambas luchaban como completas profesionales que eran y parecía que nunca acabaría hasta que Leto encontró un momento perfecto para asestar un golpe devastador. Simulo querer ir a la derecha pero Lucía se movió hacia la izquierda moviendo su espada de forma horizontal. Leto se agacho para evadir el golpe y con su espada golpeo a la joven en su tobillo herido.
Lucía retrocede un par de pasos y se da cuenta de que había llegado al borde de la roca perdiendo el equilibrio. En un momento de desesperación atina a sostenerse de lo que tenía en frente y eso era la espada que le Leto le había extendido. Solo pudo sostenerse con una mano y aun así se resbalaba. Lo peor de esto es que la espada le iba rebanando la piel de su mano a medida que se iba deslizando. Se podía ver como la espada se teñía de rojo.
Una mueca de dolor apareció en el rostro de la joven pero aun así no se soltaba, no quería caer. Sabía que no era una altura tan alta pero el no llevar coraza consigo podía llegar a ser un grave problema.
Leto: ¿Qué tan lejos estaremos del suelo? —Sus ojos se desviaron para ver debajo de la roca—. Tengo una idea, ¿Por qué no lo averiguamos? —Empuja su espada abruptamente hacia adelante y luego la vuelve a traer hacia atrás haciendo que Lucía pierda el equilibrio.
La joven no soportó más el dolor en su mano y la abre cayendo boca abajo al suelo. El golpe fue doloroso pero por suerte no fue mortal. Se encontraba un tanto aturdida y el dolor en su mano y tobillo eran insoportables.
Pudo escuchar la risa de Leto y volteo para verla pero esta no se encontraba en la cima de la roca. Se sentía cansada, ya no quería pelear más y fue entonces cuando escucho la voz de Leto. Lucía se volvió a voltear y vio como la titanide estaba volando a varios metros de altura justo en frente de ella.
Estaba burlándose de ella.
Lucía sabia que probablemente el golpe que ella iba a dar en aquellos momentos seria el definitivo, sería el que terminaría aquella lucha y se definiría el ganador.
Intento ponerse de pie pero el dolor era insoportable. Volteo su cabeza hacia un costado y pudo ver como allí a su lado estaba la espada que Josh le había dado. No podía permitirse morir, si lo hacia una titanide más quedaría y ni Josh ni Logan podrían tomar el cetro.
Lucía tomo su espada y se coloco de pie. Pudo ver como los ojos de la titanide estaban puestos en ella.
Leto: Despídete, sobrina.
La titanide bajo en picada con su espada apuntando al corazón de la joven. Lucía estaba quieta, tenía su espada en su mano derecha con sus ojos fijados en Leto. Cuando vio que estaba a pocos metros de ella afirmo sus pies al suelo de tierra y espero.
Leto siguió con la espada apuntando al pecho de la joven. Cuando estuvieron ambas a la misma altura Lucía movió su espada y se pudieron ver chispas volar.
Ni bien todo se calmo y estuvo en silencio, Leto pudo ver como los ojos de la joven estaban abiertos de par en par. Una sonrisa sombría se pudo ver en su rostro.
Leto: Te lo dije.
La titanide vio como los ojos de la joven se posaron en los de ella.
Lucía: Mira debajo de ti.
El ceño de Leto se frunció y bajo su cabeza para observar algo que nunca se lo hubiese esperado. Una pequeña, pero no tanto, daga color negro estaba clava en su pecho y Lucía aun la tenia sostenida —Era la misma daga que ella había tomado cuando estuvo en los pasillos del Olimpo—. Cuando la joven había caído al piso pudo sentir un dolor punzante en su pierna y recordó que traía la daga consigo. Ni bien Leto comenzó a volar en dirección a la de ella, Lucía había sostenido su espada con su mano derecha —La mano con la que tiene mejor movilidad—. Mientras que con su otra mano, herida como estaba, logro tomar la daga y clavársela en su pecho.
Leto movió la mirada y pudo ver como su espada se había movido notablemente de su objetivo, no podía creer que aquella joven la hubiese desviado tanto. La espada había logrado atravesar la blusa de encaje y el único daño que hizo fue rosarle el costado de la piel.
Lucía pudo ver como el cuerpo de Leto se iba transformando en arena hasta que repentinamente su cuerpo estallo y las partículas de arena volaron lejos.
Lucía quedo un par de segundos en la misma posición, asombrada por lo que había hecho recién hasta que dejo caer la daga y a continuación ella y su espada cayeron al piso. La adrenalina que había dentro suyo sedaba el dolor en su tobillo y mano. Podía ver lo grabe de su herida en la mano pero aun así no sentía nada.
Cerro sus ojos y exhalo antes de sentir un enorme estruendo, fue entonces cuando recordó la batalla entre Josh y Logan contra Océano. Lucía elevo la mirada y no podía creer que estuviesen casi en la cima de la montaña en donde se encontraba el cetro. Estaban parados en una zona llana de la misma pero aun así había varias rocas y en una de ellas estaba Josh, se encontraba boca abajo y se notaba que estaba mal herido. Desvió su mirada y pudo ver como Océano ahora estaba atacando a Logan, él también estaba mal herido pero aun así seguía luchando.
Lucía comenzó a planear en su cabeza algún plan que pudiese ayudarlos, sabía perfectamente que por separado no podrían vencerlos hasta que una idea llego a su mente. Podría tener efectos negativos ya que probablemente consumiría la mayor parte de su energía pero era necesario.
Se coloco de pie y cogiendo se acerco lo más que pudo a la parte baja de la montaña.
Lucía: ¡Josh!... ¡Josh! —Comenzó a gritar y no paró hasta que él la miro.
El joven estaba un tanto mareado, no podía identificar muy bien de quien era aquella voz hasta que su visión mejoro y pudo ver que se trataba de Lucía. Ella se dio cuenta de que sería mejor dejar de gritar su nombre porque él no le contestaría.
Lucía: ¡Junten sus poderes! ¡Tienen que tratar de trabajar en equipo! —Pudo ver como el joven fruncía el ceño, no entendía de lo que estaba hablando—. ¡Recuerda lo que te dije aquel día en la enfermería! ¡Recuérdalo!
Josh aun no entendía de lo que ella estaba hablando hasta que recordó perfectamente aquel día, el día en que él y Logan habían querido luchar a muerte por Lucía. Cuando ambos estuvieron en la enfermería Lucía le había dicho que si por alguna razón el llegaba a disparar aquel rayo mientras la esfera de agua lo envolvía podría haber muerto.
Josh se colocó de pie rápidamente. Sabía que no podría gritarle a Logan directamente lo que él deseaba hacer ya que el titán podría llegar a usar eso en su contra y fue entonces cuando una idea llego a su mente.
Josh: ¡LOGAN! —Grito éste.
Logan estaba tendido en el suelo pero se encontraba consiente. Elevo la cabeza en señal de que podía escucharlo.
Josh: ¡ESTAS DEMOSTRANDO SER UN RIVAL DÉBIL! —Vio como su amigo le regalaba una mirada de incomprensión —. ¡AL PARECER LUCÍA NO QUERÍA GASTAR TIEMPO CONTIGO PORQUE ERES UN COMPLETO INÚTIL!
Logan aun seguía sin entender nada, ¿Por qué Josh estaba diciendo esas cosas?
Por otra parte Océano se reía de ellos dos, se suponía que estaban peleando contra él y ahora se estaban insultando. El titán se quedo allí parado, sin moverse, deseaba observar como ambos terminarían peleando entre si y al final sería él quien los destruiría.
Josh se coloca a varios metros detrás de Océano.
Pudo ver como Logan, quien estaba a varios metros por enfrente de Océano se coloca de pie y su mirada seguía mostrando incomprensión.
Las opciones de Josh se estaban agotando, ¿Qué más podría hacer para que él entendiera su mensaje? Hasta que por fin lo supo.
Josh: ¡DESPUÉS DE TODO, NO CREO QUE SEAS EL HIJO DE POSEIDÓN!
Y ahí fue entonces cuando Logan lo comprendió pero no sabía por qué él deseaba que hiciera eso.
Afirmo sus pies a la roca dónde se encontraba de pie y extendió sus brazos. Océano no lo sabía pero el agua del río que se encontraba debajo de ellos estaba burbujeando como si un enorme geiser estuviese a punto de estallar. El agua comenzó a subir hasta lo alto de la montaña en forma de cortina gigante. Logan tenía sus ojos turquesas fijados en Josh. Éste tenía sus manos abiertas, las cuales desprendían aquella luz azul indicando que el rayo estaba deseando salir.
Logan: ¡YO SÍ CREO QUE SOY EL HIJO DE POSEIDÓN!
Océano comienza a reírse y voltea a ver a Logan. El joven desvía la mirada hacia él.
Logan: Prepárate para morir.
Logan hace un giro con sus brazos y los direcciona hacia Océano. Ni bien sus brazos se extendieron la cortina de agua salió disparada en dirección al titán y comenzó a cerrarse en una gran esfera. Josh estaba esperando el momento indicado para actuar y ni bien vio como la esfera se estaba cerrando dejo caer la barrera y de sus manos salieron disparados los rayos que impactaron en la enorme esfera. Hubo una gran explosión y el rayo comenzó a disiparse interna y externamente de la esfera. Logan continuaba con sus manos extendidas al igual que su amigo, ninguno de los dos iba a parar hasta que fuese necesario. Ambos podían ver como el titán daba vueltas sin control en el agua mientras que los rayos impactaban en su cuerpo destruyendo parte de su armadura.
Cinco minutos después Josh cerro repentinamente sus manos y logan volvió a girar sus brazos haciendo que la esfera se divida en dos y el agua volviese al río.
Océano cayó al suelo, se notaba que se encontraba débil pero él no era el único, ambos jóvenes también se encontraban débiles pero el pensar que estaban tan cerca de derrotarlo les hizo encontrar una fuerza oculta.
Josh se acerca al titán mal herido y ve como este débilmente se logra sentar.
Josh: Creo que llego tú fin.
Océano escupió el agua que había ingresado en sus pulmones y a continuación comenzó a reír.
Océano: Eso crees tú.
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