Capítulo 20 - Parte III
Helios: ¿A qué vienes aquí?
Selene: Solo vine a traerte un poco de ayuda.
Helios: ¿Qué es?
Luke estaba deseoso por saber quién era aquella otra persona. Sabía que era un titán pero no recordaba exactamente cómo era. Fue entonces cuando bajo la mirada y vio su espada, no podía creer lo que estaba viendo. La espada estaba tan bien pulida que podía ver el reflejo del titán y su compañera. Tomo su espada rápidamente y la posiciono en la mejor manera que encontró para tener un buen campo de visión. Por desgracia su compañera ya se había marchado con una risa un tanto espeluznante.
Pudo notar como las llamas, ardientes como el mismísimo sol se habían extinguido. No lo pensó ni dos segundos más, supo que aquel momento sería el indicado ya que el titán estaba de espaldas, jamás se enteraría de que fue lo que lo atravesó.
Salió por entre los matorrales, volando con sus zapatos alados. Había dejado su escudo entre los arbustos como lo había hecho con su casco. Afirmo fuertemente su espada y comenzó a volar en dirección al titán, estaba decido a atravesarle el corazón. Pero de pronto sucedió algo que lo tomo por sorpresa, el titán se había volteado repentinamente y en su mano traía una lanza, seguramente había sido el regalo de su compañera. Luke vio como la lanza se separaba de la mano de Helios, en dirección hacia él. No sabe por qué pero por alguna razón se detuvo y elevó sus brazos, como si quisiese detenerse. Su espada se alzo para cortar la enorme lanza, logró cortar un gran pedazo del mango pero desafortunadamente no pudo cortar la afilada punta y esta atravesó su brazo izquierdo, muy cerca de la axila. Se arrancó el pedazo de lanza que había bajo su brazo después de haber gritado de dolor.
Cayo en picada al suelo de tierra, la sangre le emanaba demasiado rápido, un enorme charco rojo ya se había formado bajo su cuerpo. El titán había logrado atravesar el punto débil de Luke y ahora se estaba desangrando. Sus ojos estaban bien abiertos. Su aliento era un rápido temblor.
Cuando ambos estuvieron luchando, lo hacían sobre una gran montaña. Ahora, Luke se había dado cuenta de que había caído por el costado de esta ya que pudo ver una gran masa de rocas elevarse por encima de él. En lo alto, pudo ver la sonrisa de Helios, sabía que no le quedaría mucho tiempo cuando lo vio toser y sus labios se tiñeron de rojo.
Luke sabía que no escaparía esta vez, iba a morir y nadie podría solucionar eso. No había logrado conseguir su meta, no pudo tomar el Cetro y ser el más valiente de todos.
Tuvo una fugaz idea de sus compañeros, ¿Qué será de ellos en aquellos momentos? Seguramente ya más de la mitad estarían muertos. Lo que él no sabía era que con su muerte, quedarían tan solo tres en batalla. Todo dependería de ellos pero aun quedaban cuatro titanes y dos bestias. Fue entonces cuando Luke comenzó a preguntarse sobre aquellas bestias. Sabía que la arpía se había dejado ver varias veces y había luchado contra varios en la arena, ¿Pero la Manticora? ¿Qué paso con ella? ¿Dónde se suponía que estaba? No demoro mucho tiempo en averiguarlo cuando giro su cabeza y pudo ver a un enorme león con enormes alas de murciélago y una larga cola de dragón. La enrome bestia estaba gruñendo y sus afiladas garras hacían surcos en la tierra.
Luke comenzó a entrar en desesperación, quiso moverse pero el dolor era tan intenso que gesticulo de dolor. No podía creer lo que estaba sucediendo, la enorme bestia lo había elegido para que él fuera su presa. Todo este tiempo estuvo esperando el momento adecuado para salir de su guarida y alimentarse de él.
Vio como la manticora lanza un enorme rugido antes de abalanzarse encima de él. Luke pego un grito desgarrador, aquella bestia estaba a punto de devorarlo vivo.
Una de sus patas delanteras se posa encima de su brazo, desgarrándolo por completo hasta dañar al mismísimo hueso. La otra pata estaba encima de su coraza, aplastando su pecho y consigo logro dañarle todas las costillas.
Sus afilados dientes comenzaron a desgarrar la piel de su garganta para luego seguir con su brazo herido. Para entonces, Luke ya estaba muerto.
Había tanta carne buena que el animal no sabía por dónde empezar, así que lo primero que hizo fue intentar quitarle la coraza al joven. Estuvo un largo rato pero la recompensa sería la mejor. Cuando sus mandíbulas llenas de dientes afilados se enterraron en el pecho del joven, un piquete la hizo estremecerse. Abrió sus fauces de dolor, las cuales chorreaban la sangre de Luke mezclada con su propia saliva. Sus ojos se tornaron rojos y buscaron por todos lados a esta encontrar lo que le había disparado.
Allí, a un par de metros de distancia se encontraba Miranda. Ella traía consigo un carcaj lleno de flechas doradas, las cuales le pertenecían a Hope.
En su camino por la gran arena pudo ver los cadáveres de sus compañeros, algunos totalmente destrozados. Cuando encontró el cuerpo de Hope sin vida pudo ver cómo cerca de ella había un montón de flechas doradas, (Las cuatro que había perdido, las tres que le había lanzado a Astreo y la que Zack le había quitado de su pecho.)
Sabía que el haberle disparado a semejante bestia la enfurecería aun más y tenía que estar preparada. Alisto su arco con otra flecha dorada la cual la lanzó directo al ojo de la bestia, esta se sacudió de dolor mientras se podía ver el veneno de la flecha salpicar por todos lados.
Continuo disparándole a la bestia un par de veces más tratando de hacer que su cuerpo quede adormecido por el veneno, pero al parecer esto no era tan fácil. La manticora no mostraba señales de adormecimiento y si era así, casi ni se veían.
Miranda sabía que la única forma de acabar con aquella bestia es atravesarle el corazón con una de aquellas flechas y la oportunidad para hacerlo, había llegado.
Los marrones ojos de la joven vieron como aquella bestia tomaba vuelo con sus alas de múrcieloago, con la intención de saltar encima de ella y acabarla. Miranda alisto otra flecha dorada mientras se tiraba al piso boca arriba. Vio como el enorme cuerpo de león de la bestia, habría sus garras y extendía bien sus cuatro patas, lista para atacar.
Miranda mantiene ambos ojos abierto para mejorar la puntería, tenía el arco bien extendido y ni bien notó el cuerpo de la manticora cerca de ella disparó la flecha directo a su corazón. El enorme rugido que produjo el animal, seguramente fue escuchado por los pocos que sobrevivieron en aquel momento.
La joven vio como el enorme y sobre todo pesado cuerpo de la bestia se venía encima de ella.
Se acurruco a sí misma y desapareció en un rayo de luz, haciendo que la manticora se desplomara en el piso, enterrándose completamente la flecha en su interior.
Miranda aparece de pie en otro punto de aquel lugar. Pudo ver como el enorme animal había muerto, ya solo le quedaría la arpía y alguno que otro titán si se lo encontraba por el camino.
Se quito el carcarj para ver que aun tenía tres flechas doradas. Volvió a montar el carcaj al hombro y cuando miro hacia un costado pudo ver el cuerpo semi-devorado y ensangrentado de Luke.
No tiene ni la más remota idea de por qué lo salvo, solo pensó que a ninguno le debería de haber tocado esa muerte por más malvado que sea.
Lucía caminaba por el espeso bosque, la noche no le permitía distinguir nada salvo cuando atravesaba en una zona abierta dónde la luz de la luna le permitía ver las cosas.
En determinado momento se detuvo y elevó la mirada, vio como la enorme luna brillaba en lo alto del cielo. Su cuerpo se estremeció un poco al pensar que todo aquello era un déjà vu. En parte si lo era, tal vez ella no haya vivido aquel momento físicamente pero si lo vio en una visión, su primera visión. Fue en ese momento en el que pensó en algo, algo que no había sucedido aun. Recordó que en su primera visión ella estaba parada exactamente en aquel lugar, todo estaba en silencio como en aquel momento… pero, ¿Dónde estaban los gritos? ¿Dónde están aquellos gritos que la hicieron correr? Supo que si los escuchaba debería correr en su dirección, no como en la visión que lo hizo en sentido opuesto hasta llegar al arco de piedra.
Ni bien se dispuso a dar un paso, un grito desgarrador hizo que se le erizará todo el bello de su nuca. Continuó habiendo gritos mezclados, algunos de dolor y otros de batalla. No podía creer que todo lo de su visión este pasando en aquellos momentos.
Se concentro en aquellos gritos y pudo distinguir uno en particular, uno que la hizo casi llorar.
Lucía: Josh —Dijo antes de salir corriendo de allí.
Logan cae al suelo golpeándose fuertemente la cabeza contra el piso mientras estaba completamente mojado después de haber logrado salir con vida de una enorme esfera de agua. Comenzó a toser desesperadamente por culpa del agua que había quedado atrapada en sus pulmones. Definitivamente pudo experimentar el pánico que sintió Zack cuando estuvo atrapado allí dentro.
La cabeza le latía de dolor y sus manos ya estaban encima de esta. Sus ojos estaban aun cerrados pero al momento de abrirlos, el diminuto iris se agrandó. El Kotonium que había estado en su cuerpo había dejado de surtir efecto por el golpe en la cabeza.
Escucho la risa malévola de Océano. Movió su cabeza hacia un costado y vio a su amigo, quien también había logrado salir del efecto de la droga pero estaba siendo aplastado por una enorme roca que Océano había arrojado encima de él.
Los gritos de dolor de su amigo lo hicieron llenarse de odio e intento incorporarse pero el pie del titán se posiciono en su pecho y lo empujo hacia atrás. Logan aun estaba débil, ya no sentía la misma fuerza que antes.
Océano traía consigo la espada del joven. Ya la había lamino, percatándose de que estaba infectada con Kénato.
Océano: Ustedes son muy listos, pero a la vez torpes. ¿Qué no saben que si llegamos a atravesarle esto en su punto débil o en cualquiera otra parte, mueren?
Logan: Sabíamos que nuestro destino sería morir, pero no sin antes acabar con ustedes.
El titán suelta una carcajada.
Océano: ¿Matarnos? Niño, ¿Qué no sabes que la mayoría de ustedes deben de estar muertos? Nosotros somos más poderosos, nadie puede vencernos.
Logan: Nuestros padres pudieron —Dijo entre dientes.
Océano: ¿Sus padres? —Se agacha para quedar más cerca del joven con su espada rozando la nuez del cuello de Logan—. Sus padres estarán muertos ni bien acabemos con ustedes.
Logan: Eso está por verse.
Nuevamente el titán suelta una carcajada.
Océano: ¿Y quién va a detenerme? ¿Tú amigo? Por si no lo sabías su cuerpo está siendo comprimido.
Los ojos turquesa de Logan con un tinte de desesperación ven como Josh se retuerce bajo aquella inmensa roca y él no puede hacer nada para ayudarlo.
Océano: Y tú estarás muerto dentro de poco.
Logan puede sentir como aquellos ojos celeste cristal del titán se pasean por su cuerpo, estaban en busca de su punto débil. No podía permitir que lo encontrara así que por ello intentó moverse, lo que se vio inútil cuando lo lastimo en su brazo izquierdo.
El joven grito de dolor hasta que sintió nuevamente el roce de su espada contra su cuello.
Vio como los ojos del titán estaban abiertos de par en par, había logrado encontrar su punto débil.
Océano: Vaya, Vaya —Dijo con una sonrisa picara—. ¿Quién lo diría?
Logan vio como su espada se alejaba de su cuello y rosando su coraza de bronce se detuvo justo en medio de su pecho.
Océano: Por tu sangre corre la sangre de un dios… pero tu corazón es tan humano que por eso eres tan débil. Tienes los mismos sentimientos que ellos y hay cosas que experimentas que son totalmente diferentes a las de los demás semidioses—Sonrió grande —. Eres único.
Josh logró mover su cabeza y parte de su cuerpo para ver qué era lo que estaba sucediendo. Prefirió nunca haberlo hecho.
Vio como la espada de Logan, sostenida por Océano, era elevada por encima de la cabeza del titán. Su mirada se poso en el rostro de su mejor amigo, estaba asustado y herido.
Comenzó a moverse con la intención de salvarlo pero solo logró que la pesada roca lo aplastase aun más.
Josh: ¡Logan! —Gritó.
Vio como los ojos de su amigo lo miraron con tristeza, posiblemente después de aquel momento no los volvería a ver nunca más.
Océano: Que te diviertas en el infierno… héroe.
Josh vio como la espada bajo a toda velocidad, dirigiéndose hacia el pecho de Logan.
Éste había cerrado sus ojos para no ver su trágico final.
En aquellos momentos una sensación de pánico invadió por completo el cuerpo de Josh y lo único que logro decir fue…
Josh: ¡NO! —Gritó con todas sus fuerzas.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro