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Capítulo 11

Ya han pasado dos días desde que se llevaron a Matt y Atticus. Todos en el campamento siguen haciendo lo mismo de siempre. Luchan entre sí.

Logan ha mejorado muchísimo desde que Lucía lo está ayudando. Ya puede creer esferas perfectamente redondas y a cualquier distancia y de cualquier tamaño.

Por otra parte, Josh todavía no ha intentando siquiera practicar los suyos. Desde la última vez, le ha tomado un poco de miedo y por eso ya no practica tantas veces como debería ser.

Jennifer y el muchacho rubio han estado practicando juntos. La joven le prometió que ya no iba a tomar la ayuda de Lucía y que por ello iba a entrenar solo con él y con los entrenadores.

Por desgracia, Lucía no estaba muy contenta con eso. Aún le faltaba un poco de práctica a Jennifer y por el amor a un chico, seguramente terminaría mal.

Por otra parte, Belén y Justin sí habían aceptado la ayuda de Lucía y estaba mejorando muchísimo. Belén trataba de almacenar toda la mayor cantidad de energía posible para luego poder utilizarla de noche. Lucía le había dicho que cuanto más tiempo pasara bajo el sol intentando acumular energías, mayor será su capacidad por la noche. Por desgracia, ese almacenaje no era eterno, así que por ello tenía que también aprender a cuidarlo.

Justin, trataba de utilizar sus poderes con mayor responsabilidad. Lucía le estaba enseñado a crear tornados, pero por miedo a destruir el campamento le enseñó como crearlos a una mayor distancia y que en principio empezase con un tornado de estilo F1. En el momento de la batalla, lo único que debería hacer, es incrementar la potencia de sus poderes y con ello logrará crear uno de categoría F5.

Con Hope y Zack, ambos habían comenzado a acercase mutuamente. Aunque en el interior de Hope había una parte que lo odiaba, no podía dejar de pensar que él había sido su mejor amigo y es por esta razón que tenía una relación cortante con Clarisse, no le agradaba que él se juntase tanto con ella y que probablemente hablase mal de ella.

Por otra parte, Hope también mantenía una relación bastante fría con Alex. Ambos seguían enojados mutuamente y es por esa razón que él comenzó a acercarse a Annabeth.

Con el resto de los jóvenes guerrero, todo marchaba bien.

Miranda ya había dejado un tanto de lado todo aquello de lo que había escuchado, pero si se había encargado muy bien de divulgarlo. Todo mundo se había preguntado sobre lo que había pasado con Matt y Atticus y ella contó lo que podría llegar a ser posible.

17 de Junio de 2012

Sarah salía de la cafetería con su bandeja roja llena de exquisitos manjares.

Tomo asiento en una de las mesas de afuera y comenzó a disfrutar de su ensalada multicolor, puré de patatas y una pata de pollo. Pero por alguna razón no tenía mucha hambre. Solo dio un par de bocados y luego alejo su bandeja a un lado dejando solo el jugo de mango que aun tenía en sus manos y había terminado de beber.

Apoyo el codo en la mesa y dejo caer el peso de su cabeza sobre su mano. Aun cuando cerraba sus ojos podía ver el momento en que se habían llevado a Matt y Atticus. Cada vez que pensaba en lo que le habían hecho a aquel joven por el cual su corazón latía con más fuerza... le destrozaba el alma.

Sintió como un par de personas se sentaban en su misma mesa. Levanto la cabeza y se sorprendió al encontrar a Logan y a Josh sentados justo en frente de ella.

Sarah: ¿Qué hacen aquí? -Preguntó la joven.

Logan: Queríamos venir a hablar contigo por lo que había pasado la otra vez.

Sarah: No quiero hablar de eso, ¿Sí? -Volvió a colocarse en la misma posición.

Josh: Se que es difícil pero en verdad queremos saber el por qué de lo que sucedió.

Logan: ¿Por qué les hicieron eso? ¿Qué fue lo que hicieron para que se los llevaran de esa manera?

La joven respira profundo por su nariz y se acomoda algunos cabellos fuera de lugar de su cerquillo.

Sarah: Escuchen -Hace una pausa para mojar sus labios con su lengua-. Supuestamente se los llevaron porque creen que ellos robaron algo, ¡Pero les aseguro...! -Agrego rápidamente. -. Que ellos no son ladrones, jamás pudieron haber robado nada porque siempre estuvieron conmigo, siempre estuvimos juntos y no los creo capaz de haber robado algo.

Josh: Yo te apoyo. Tampoco creo que ellos sean unos viles ladrones. Siempre estuvieron con nosotros, es casi imposible que ellos hayan robado algo.

Logan: Yo también lo creo pero algo tuvo que haber sucedido... sino ¿Por qué le hicieron eso que le hicieron?

Sarah: ¿Hablas de ese humo verde? Lo silenciaron. Solo lo hacen cuando no quieren que alguien rebele información importante o secreta.

Ambos jóvenes se miraron. Aquellas simples palabras que había gritado aquel joven la noche en que se lo llevaron retumbaron en la cabeza de Josh.

Josh: Matt... -se rascó un poco la cabeza-. Él alcanzó a decirnos algo.

Sarah: ¿De qué estás hablando?

Josh: Cuando se los estaban llevando Matt nos grito una y otra vez que te dijéramos que es real.

Sarah: ¿Qué cosa es real?

Logan: Fue lo que le preguntamos y nos siguió contestano lo mismo.

El ceño de Sarah se frunció. No comprendía de qué estaban hablando.

Sarah: Pero, ¿No dijeron algo? Es decir... ¿No hablaron algo antes de que él les dijera eso?

Ambos jóvenes se vieron y demoraron un poco en contestar.

Logan: No recuerdo bien pero... escuche que ellos hablaban de algo así como un alma que se comunicaba con Lucía y que esa era la única forma que tenía para hacer no se qué cosa.

Josh: Además antes, Matt había entrado y comenzó a buscar un libro que me había prohibido tocarlo no entiendo por qué razón.

Logan: ¡Oh! Además cuando terminaron de hablar se veían contentos. Recuerdo que Atticus no podía creer que lo habían resuelto.

Sarah miro atentamente al joven, dejando de parpadear por unos segundos.

Sarah: Lo resolvieron -Dijo en un suspiro-. No puedo creerlo -Miro fijamente a ambos jóvenes-. ¿Por qué no me dijeron esto antes? ¿Por qué demoraron tanto tiempo en decírmelo?

Josh: A-a... yo no lo sé.

Sarah: ¿Qué no se dan cuenta de que esto es algo serio?

Logan: ¿De qué hablas? ¿Qué es tan serio?

Sarah: ¡No puedo decírselos!... ¡Oh dios mío, tengo que decírselo a Lucía! -Se puso de pie y salió corriendo de allí.

Josh: ¿Por qué diablos no quieren decirnos nada?

Logan: Ya te dije que debe ser eso que escuché el otro día.

Josh: ¿Pero eso que tiene que ver con nosotros?

Logan: Es la pregunta del millón.

Todas las áreas de entrenamiento estaban vacías, no había nadie practicando en ese momento.

El hermoso brillo de la hoja de la espada atrae la atención de Lucía. Toma una de las majestuosas espadas y la admira. En su mente comenzó a preguntarse si sus poderes de ser ágil con las armas sería verdad. Tomo uno de los cinturones y se lo coloco alrededor de su cintura para luego colocar la espada en la funda, seguramente nadie notaria la falta de una espada, había un montón de ellas.

Se acerca a la zona de tira con arco. Obviamente era mucho más fácil comprobar sus poderes si intentaba tirar al arco ya que con la espada era más difícil porque necesitaría la ayuda de otra persona.

Toma uno de los arcos y luego posiciona una larga flecha en este. Estira, apunta y lanza.

Un tiro limpio y perfecto que dio justo en el centro. Lucía quedo impresionada, jamás había practicado tiro al arco y en su primera vez había logrado embocar. Toma otra flecha para comprobar su destreza. Estira, apunta pero esta vez no lanza. La voz de una persona hizo que girase su cabeza para mirar quien era el que le estaba hablando. Apenas escucho aquella voz supo que no era ninguno de los entrenadores ni de Grover.

-Mucho gusto-. Dijo el joven rubio.

Tal vez Lucía no tenía mucho trato con él pero sabía que no era una muy buena persona.

Lucía: Él chico que habla por todos -Dijo dejando a un lado el arco y flecha.

El joven sonrió ya que le causaba gracia lo que aquella joven había dicho.

-Creo que es la primera vez que tenemos la oportunidad de conocernos.

Lucía: Yo te recuerdo desde el primer día. Dijiste que no querías que hubiese en el campamento una hija de Moira.

-Si lo recuerdo, pero creo que eso fue empezar con el pie izquierdo. ¿Por qué no tenemos un nuevo comienzo?

Lucía: De acuerdo-Estira su mano-. Me llamo Lucía.

El joven toma la mano de la joven y le da un apretón.

-Un gusto conocerte Lucía -Sonríe-. Mi nombre es Luke.

Luke Castellan. Hijo de Hermes, el mensajero de los dioses.

Era un chico alto, con bastantes músculos lo cual lo hacían un chico fuerte. Piel blanca y con cabellos cortos de un bello color rubio con algunos tintes oscuros. Sus ojos eran grandes y de un color gris azulado.

Su personalidad se puede resumir como: egocéntrico, envidioso, siempre desea sobresalir, ser el líder de todo y odia perder. La mayoría de los que están en el campamento no les agradan, solo eligió a unos pocos para que se acerquen a él. Si quiere ganar en la batalla debe elegir cuidadosamente a las personas que lo rodean.

El vive en Oregon, en una gran casa con su madre y dos hermanos más. Aunque él también tiene un poco de trato con su padre, quizás nunca lo vio pero él siempre le esta obsequiando regalos como todos los que tiene en su cabaña-un sinfín de tecnología-.

Es un chico bastante consentido y tiene perfectamente claro cuál es su objetivo en la batalla.

Sarah llega al gran árbol y toma su celular color rosa intenso para marcar un número. Sabía muy bien que posiblemente aquella persona podría explicar las cosas.

El teléfono suena dos, tres, cuatro, hasta ocho veces. Sarah perdió toda esperanza de que la atendiesen que cuando está a punto de cortar escucha la voz de alguien a través del teléfono.

- ¿Hola?

Sarah: ¡Ethan! -Colocando su teléfono nuevamente en la oreja.

Ethan, el hermano mayor de Atticus estaba saliendo de una habitación en lo alto del Empire State. El sol brillaba como nunca y su chaqueta color verde olivo le estaba comenzando a dar un poco de calor. Con una de sus manos sostenía el celular y con la otra un pequeño trozo de papel doblado en cuatro.

Camina hasta llegar a la baranda.

Ethan: ¡Sarah!

- ¡Qué suerte que me atendiste! Tú eres él único que probablemente entienda lo que está sucediendo.

Ethan: Créeme que ni mi hermano ni Matt son ladrones. Acabado de visitarlos.

Sarah: ¿En serio? ¿Cómo están? ¿Qué fue lo que les hicieron esos malditos?

Ethan: Nada, Sarah. Quédate tranquila que por el momento solo están en una celda.

La celda era lo de menos. El castigo impuesto por los dioses hacia aquellos jóvenes era espantoso.

Eran interrogados varias veces al día y por cada respuesta no nada o con significado confuso, eran azotados con un látigo que poseía pequeños dientes afilados, los cuales rebanaban la carne de su espalda. El dolor era insoportable y recibían un mínimo de veinte azotes por día. Lo peor de todo era que ellos siempre decían la verdad pero nadie les creía.

Y como si esto fuese poco, eran atados de pies y manos con enormes y pesadas cadenas que se enganchaban en una columna de piedra, en la cual los hacían colocarse de espaldas a los guardias.

La muñequeras y tobilleras que los apresaban tenían pequeñas púas que cuando eran ajustadas se enterraban bajo la piel lastimando venas y haciendo que la sangre chorreara por todos lados.

Les dejaban la espalda descubierta para que luego los guardias le arrojasen un líquido color anaranjado que al contacto con las heridas, estas comenzaban a picar y arder. Ardían como si colocásemos las manos en el fuego y alguien nos impidiera quitarlas. Sentías que te quemabas y muchas veces terminaban inconscientes.

Al ser ellos guardianes se les había dado el don de ser semi-mortales como los semidioses. Por lo que los dioses podían hacer que sufrieran lo que ellos quisieran ya que sus heridas sanarían.

Pero cuando estas estaban terminando de cicatrizar... la rutina comenzaba de nuevo.

Sarah: Una celda en la cual deben de haber ratas.

- ¡Cálmate! Matt me dijo que seguramente me llamarías cuando Josh te de el recado.

Sarah: Por desgracia dem2oro un tiempo-Pone su mano en el bolsillo del pantalón-. Y ahora si necesito saber si tú sabes, ¿Cómo ellos resolvieron el misterio?

Ethan: Atticus me llamó un día diciéndome que necesitaba ayuda con un artefacto bastante conocido.

Sarah: El cetro de Cronos.

Ethan: ¡Exacto! Por desgracia no pude entrar a la guarida de mis padres hasta que ellos se fueron de viaje, pero cuando entré encontré algo asombroso que seguramente despejará nuestras dudas.

- ¿Qué es?

Ethan: Un pictograma.

- ¿Qué?

Ethan: Son varias imágenes que representan palabras...

- ¡YA SÉ LO QUE SIGNIFICA! -Se escuchó desde el celular.

Sarah: Solo necesito saber si esa es la pista para resolver todo este misterio.

Ethan: Ya lo creo. Atticus y Matt lo único que hicieron fue crear la idea principal pero si logramos resolver esto podremos dar por sentado que es real y los dioses nos engañaron todos estos años.

- ¿Qué te dijeron ellos acerca del pictograma?

Ethan: Por lo que pudimos ver es un pictograma que fue agregado hace un par de años atrás. Así que lo que sea que simbolicen estas imágenes, serán el tema del que trata. Por desgracia ninguno de los tres logramos descifrarlo y tuve que salir de allí antes de que los guardias vieran lo que estábamos haciendo.

Sarah: Dime como es.

Ethan desdobla el papel y lo pone a la altura de sus ojos para contarle a Sarah lo que ve.

- Pues empieza con una enorme cascada de color blanco que antes de llegar al final de la hoja aparece un niño soplando y el agua se transforma en plumas.

Sarah: ¿Agua en plumas? Eso no es normal.

- Y espera a escuchar esto. Las plumas comienzan a formar una especie de cuerda gruesa entrelazada que termina fundiéndose en un charco de oro.

Sarah: ¿Qué hay en ese charco?

- Piedras, piedras de oro que encima de ellas tiene dos flechas. Una apuntando a la izquierda y otra a la derecha.

Sarah: ¿Alguna apunta a algo en especial?

- La de la izquierda apunta a una "U" invertida, la letra omega.

Sarah: El símbolo de los dioses.

- ¡Exacto! Y al final del recorrido en el medio de la página hay un gran ojo dorado. Todos coincidimos en que ese ojo puede ser que tenga las respuestas a nuestras dudas.

Sarah: Yo pienso lo mismo. ¿Puedes mandarme una foto de la hoja?

Ethan: ¡Seguro! Apenas corto contigo y te la mando.

Sarah: ¡Gracias, Ethan!... eres un gran amigo.

Ethan: y tú igual... solo espero que puedas resolver esto.

Ambos jóvenes cortan y a los pocos segundos Sarah recibe en su celular un mensaje que contenía la foto de aquel tan intrigante y complicado pictograma.

Lucía: Con que tu nombre es Luke.

Luke: Luke Castellan para ser más precisos.

Lucía notaba que había algo raro en aquel joven, de otra forma ¿Por qué se acercaría a ella para hablarle? Le ah dejado bastante claro que no desea tener ninguna relación con ella.

Lucía: ¿Por qué estás aquí? -Pregunto integrada la muchacha.

Luke: Estoy enterado de que tu sabes o intuyes algo que yo deseo saber.

Lucía: ¿De qué estás hablando?

Luke: Todo el campamento sabe que hay nueve almas en la línea de cruce hace casi diecisiete años, y yo sé que eso no es normal. Así que tuvo que haber pasado algo para que eso sucediera.

En la cabeza de Lucía solo surgían dudas y mucha rabia porque aquel comentario se había expandido. ¿Cómo lo supieron? Ella no dijo nada a nadie y seguramente Sarah tampoco. Pero en aquel momento eso no le importaba, solo le importaba aquella sonrisa pícara de Luke. Él quería algo y Lucía era la que se lo podía dar.

Luke: Se que existe un arma tan poderosa que puede cambiar el tiempo y es la responsable de que las almas puedan vivir en esa línea por muchos años.

Lucía: ¿A dónde quieres llegar con esto?

Luke: Hace muchos años que tengo una duda dando vueltas en mi cabeza, que surgió cuando tuve el privilegio de entrar al Olimpo.

Lucía: ¿Entraste al Olimpo?

Luke: Y hay un montón de cosas asombrosas allí. Y fue en ese viaje que mi duda surgió.

La joven mira los ojos del muchacho y estos parecían un libro abierto, dejándole a Lucía la posibilidad de leer lo que él pensaba en aquellos momentos.

Lucía: ¿Cómo sabes eso?

Luke: Con qué puedes leer mentes, ¿Eh?... pues es solo una duda que no sé si es verdadera y esperaba que tú me la pudieras contestar.

Lucía: Pues no sé nada sobre eso.

Luke: Típico de las Moiras, siempre dicen que no saben nada cuando en realidad sí. Pero en tu caso creo que es diferente -Quita la espada de la joven de la funda de su cinturón-. No sabes nada. Si lo supieras no habrías dejado que se llevaran a tus lindos amigos.

<< ¡Suficiente!>> Fue la palabra que retumbo en la cabeza de Lucía. Tomo su espada de la mano del joven tan rápido que este no tuvo tiempo de notar que también le quitaron la suya.

Cuando menos lo pensaba sentía el filo de su espada rosando los cabellos de su nuca y la espada de la joven que estaba a unos pocos milímetros de atravesarle la nuez.

Lucía: Tú no sabes de lo que soy capaz.

Un momento de tensión se vivió en aquel lugar. Si Luke se movía apenas unos milímetros para atrás, una espada le cortaría la nuca. Si avanzaba otra espada le atravesaría su cuello.

De pronto, ambos pudieron escuchar el cuerno de Grover que sonaba a lo lejos.

Lucía: Tienes suerte- Dijo la joven devolviéndole la espada a Luke quien la guarda en la funda sin perder de vista a la joven.

Él se va y Lucía se dirige a dejar la espada en su lugar junto con su cinturón. Luego de eso se dirige a la cafetería que ahora era la sala de reuniones para ver cuál era el comunicado que Grover tenía para decirles.

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