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Capítulo 10 - Parte II

La joven hizo un movimiento con el brazo para intentar liberase y Josh abrió su mano para liberar el brazo de Lucía.

Lucía: ¿Qué quieres? —dijo molesta. 

Josh: Vine a pedirte perdón. 

Las cejas de Lucía se arquearon por la sorpresa de escuchar aquellas palabras.

Josh: Nunca fue mi intención hacerlo, es solo que me intentaba ganar la confianza de los demás para luego así poder tener refuerzos en la batalla—hizo una pequeña pausa—. Te suplico que me creas, esto no es algo que me haya pedido Matt. Esto es algo que viene de mi interior y en verdad necesito tu perdón.

Lucía: Si en verdad quieres refuerzos, no vas a encontrar unos mejores que no sean Logan y Miranda. Como veo que Miranda no debe de darte mucha importancia debes contar con la ayuda de Logan, y en verdad él es excelente. Tal vez si tú practicaras serias tan bueno como lo es él.

Josh abrió su boca para responder a lo que la joven había dicho pero esta lo interrumpió.

Lucía: Y por último… No sabía que ahora si podías ver objetos invisibles.

No lo había perdonado. Josh quiso tratar de arreglar las cosas pero antes de que pudiese decir algo, Lucía ya se había marchado. Quiso ir tras ella pero el sonido del cuerno de Grover viajo por el aire hasta los oídos de Josh. Maldijo en voz baja y a medida que se alejaba del lugar de encuentro volteaba a mirar para atrás, para así poder ver la silueta de la joven que se iba alejando.

Matt salía de la cabaña de Grover.

Matt: No puedo creer que ya sea de noche —Exclamo.

Él había pasado la mayor parte del día en la cabaña de Grover, acomodando algunos libros y recetas mientras que el jefe del campamento realizaba el papeleo. Por lo general ese trabajo lo haría junto con Atticus, pero aquel día no había visto al joven mucho tiempo. Recuerda haberlo visto en la mañana y este le había dicho que iría al gran árbol.

El gran árbol era el único lugar en el campamento en donde podías conseguir señal para tu teléfono. Atticus había estado en aquel lugar esperando la llamada de su hermano. El viernes por fin había llegado y supuestamente aquel era el día en que sus padres se iban de la casa. No sabía a qué hora sería eso y es por esa razón que paso todo el día esperando su llamada.

Matt estaba algo cansado y tenía ganas de irse a duchar porque se sentía algo sucio por la tierra de los libros que limpio, pero antes de que pudiese hacer eso, escucho la voz de Lucía llamándolo.

Matt: ¡Lucía!... ¿Qué sucede? —Pregunto. 

Lucía: Quería decirte algo sobre el alma.

Matt: ¿Tuviste alguna otra visión?

Lucía: Por desgracia no, pero recordé que le había dicho a Sarah que te comentase algo que había escuchado decir a Grover.

Matt llevo su cabeza hacia atrás con una expresión confundida en su rostro.

Lucía: No me digas que no te lo dijo.

El joven no dijo nada y escucho maldecir a Lucía.

Lucía: ¡Sabía que no te lo diría! Ahora entiendo porque no has cambiado de opinión, si ella te lo hubiese dicho cambiarían las cosas.

Matt: Explícate mejor porque la verdad que no estoy entendiendo nada.

Lucía: Hace un par de días atrás escuche a Grover hablar por teléfono y este decía que en infierno, sobre la línea de cruce habían nueve almas de personas que habían estado allí por casi diecisiete años.

Matt: ¿¡Qué!?

Lucía: Es por eso que comencé a creer en la teoría de Atticus. No creo que tu teoría sea errada, es más, es muy posible pero quizás si tu hubieses sabido esto podríamos haber creado más ideas.

En la mantente del joven comenzaron a pasarle un montón de imagines de páginas de enormes libros con millón de información que antes no comprendía lo que quería decir pero ahora, con esta información lo descubriría. 

Matt: No lo puedo creer, ¡Eso es!

Fue lo último que dijo antes de salir corriendo de allí. Lucía quedo intrigada, no sabía a donde él iba pero sea a donde sea, de seguro era por algo que los ayudaría a debelar el misterio.

Atticus estaba recostado sobre una piedra con su Iphone color verde fluorescente a un lado. Había pasado todo el día y casi toda la noche esperando la llamada de su hermano que al final nunca parecía llegar.

Miro el reloj negro en su muñeca izquierda. Las once y diez de la noche.

Atticus: No puedo creer que te hayas olvidado de mí —Dijo. 

Tomo su celular y bajo de la enorme piedra. A esa altura su hermano no lo llamaría, si no lo había hecho antes, ¿Por qué lo haría ahora? Seguramente sus padres no se habían ido todavía o simplemente cambiaron de opinión y no se fueron. Otra razón podría ser que su hermano se haya olvidado, esa era la razón más lógica para Atticus en esos momentos.

Sus parpados se cerraban y frota su mano sobre su rostro para tratar de despertarse mientras dejaba salir un largo bostezo.

Palmea con su mano el bolsillo del pantalón y nota que aun tenía un trozo de galleta de chocolate. La desenvuelve cuidadosamente de la servilleta y comienza a disfrutarla mientras caminaba.

De pronto, escucha como su mano derecha comienza a vibrar. Allí tenía su teléfono y cuando lo levanta para ver el numero de la llamada se alegra al ver el nombre de su hermano, <<Ethan>>. Se apresura a contestar guardando rápidamente la galleta de chocolate en su bolsillo rompiéndola en pedacitos. 

Atticus: ¿¡HOLA!? —Dijo con una enorme sonrisa en el rostro.

Como si pudiéramos tele transportamos a la casa de los Mitchelson, encontraríamos a Ethan en la guarida secreta de su familia. Ambos tenían prohibido entrar ahí hasta que cumplieran los veintiún años.

El lugar era enorme. Había bibliotecas llenas de libros de todos los tamaños y colores. Cada uno hablaba de un tema en particular, por lo que eran bastante gordos y pesados. Algunos tenían hasta diez mil páginas de un mismo tema.

En el medio de la habitación había un escritorio lleno de libros en los cuales Ethan había estado buscando respuestas desde la mañana. Sus padres se habían ido temprano y eso lo ayudo, si no habría estado hasta mañana.

Como ya no había lugar en la mesa, Ethan había apoyado uno de los libros que encontró sobre un atril de madera oscura. Había estado leyendo página por página de las miles que tenía. Todas y cada una de ellas hablaba de lo mismo. El cetro de Cronos.

Atticus: ¡Dime por favor que son buenas noticias!—Cruzo sus dedos.

Ethan: Lo lamento —Dijo. 

La cara de Atticus se deformo. Su sonría se había transformado en tristeza.

—Eh buscado libro por libro y en ninguno dice si el Cetro existe de verdad.

Atticus: No puede ser.

Ethan: El único libro que podría decirnos algo termina hablando de cómo los dioses lo destruyeron en miles de pedazos —Sus manos acariciaban la página final. 

Atticus: En verdad creí que… las historias de la abuela eran verdad.

Ethan: No eres el único que cree eso.

Además de que la habitación secreta poseía luz, Ethan había encendido también una pequeña lámpara de escritorio para poder leer mejor cuando se había sentado a leer. Cuando se paro junto al atril de madera, olvido apagarla.

Mientras escuchaba a su hermano lamentarse, paso dos páginas hacia atrás y luego vuelvo hacia adelante. Paso la última página y por alguna razón, como un destello fugaz, la luz de la lámpara reflejo algo así como una especie de dibujos que resaltaban por detrás de las letras.

Ethan se sorprendió. Volteo la última página y esta estaba en blanco, no había nada más.

Volvió a voltear la página y allí encontró los últimos párrafos.

Su seño se frunció, ya no escuchaba lo que decía su hermano. Muy lentamente levanto la página hasta dejarla en ángulo recto para que la luz volviera a atravesar el papel. Inclino su cabeza y allí estaba. Dibujos raros sin ningún sentido que por alguna razón no se veían a simple vista.

Ethan: Atticus —Musito.

— ¿Qué? 

Ethan: Creo que la abuela tenía razón

Atticus: ¿De qué hablas? 

— ¡Aguarda!

Ethan corrió rápidamente al escritorio y tomo un abrecartas de un lapicero. Coloco su celular en modo de altavoz y con su dedo pulgar acaricio el borde de la página. Era mucho más grueso que el de las demás.

Intento varias veces encontrar algún punto para que estas dos páginas se despegaran. Pincho su dedo barias veces pero no le importo.

Después de dos minutos agonizantes para su dedo índice logró hacer que ambas páginas creasen un agujero y así pudo meter con mayor facilidad la abre cartas y logro separar ambas hojas.

Del lado derecho estaban los dibujos que Ethan había visto. Eran un pictograma.

Del lado izquierdo había una pequeña frase:

Las palabras no siempre son letras,

Las imágenes te dirán la verdad.

Ethan: Este pictograma es reciente. La pintura no está borrosa —Paso su mano sobre los dibujos—. Posiblemente hace un par de años atrás fue hecho.

Atticus: Entonces quieres decir que si resolvemos ese pictograma, ¿Resolveremos el misterio del Cetro?

Ethan: ¡Así de fácil!

Atticus: ¡No lo puedo creer! —Sonrió.

—Mándame una fotografía —Se escucho decir por el teléfono.

Ethan: No creo que sea buena idea, puede verla cualquiera.

Atticus: Tienes razón.

—intentare descifrarlo yo mismo. Te diré si descubro algo.

Atticus: ¡De a cuerdo!... ¡Ah, y…! Gracias hermano, eres el mejor.

Ethan: Me debes una grande.

Ambos rieron y cortaron.

Josh había ido a buscar a Logan ya que le asustaba el comportamiento de Matt. Es por ello que él no estuvo presente cuando Atticus entro corriendo por la puerta.

Atticus: ¡MATT! —Gritó. 

Su amigo lo ve y se levanta rápidamente de su silla.

Como si estuviesen jugando a un juego de decir las cosas a la misma vez dijeron.

— ¡Es real!

Atticus: Espera, ¿Qué?

Matt: ¡Es real! Tenías razón, el cetro si es real.

Atticus: ¡LO SABÍA! —Dijo victorioso—. Espera, ¿Cómo lo sabes?

Matt: Lucía me conto que se entero de que habían nueve almas en la línea de cruce hace diecisiete años.

El joven quedo sorprendido.

Matt: Tú y yo sabemos que eso no es posible. Así que recordé que un libro había leído sobre estos extraños fenómenos que solo ocurrían a causa del cetro.

Atticus: No puedo creer que mi abuela haya tenido razón —Tartamudeo un poco antes de seguir hablando—. A-a-hace un rato hable con mi hermano y el encontró un pictograma que si logramos resolverlo, todas pero absolutamente todas nuestras dudas se verán aclaradas.

Matt: Tal vez estamos juzgando mal las cosas pero por el momento todo apunto a que si es verdad.

Atticus: Pero por el momento podríamos decir que definitivamente es Josh el alma que se comunica con Lucía.

Matt: Lo que significa que él si murió en la batalla.

Atticus: Pero eso nos deja otra duda, ¿Quién volvió el tiempo atrás? 

Matt: Logan lo hizo —Dijo rápidamente. 

Atticus: ¿Cómo lo sabes?

Matt: Fue una idea de Lucía. Al parecer Logan le confesó a Lucía que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para salvar a su amigo. 

Atticus: Así que por alguna razón que no sabemos, Logan conocía la existencia del cetro y volvió el tiempo atrás.

Matt: Pero cometió dos errores.

Con su mano, Atticus enumera los errores.

Atticus: El primero fue que volvió en el tiempo demasiado atrás. 

Matt: Puede ser porque no conocía los poderes del cetro.

En ese mismo instante, Logan y Josh entran por la puerta viendo a sus dos amigos dialogar. 

Al parecer estos estaban tan concentrados que no les dieron importancia a sus amigos. 

Ambos quedaron cayados, no querían decir nada porque definitivamente sabían desde antes que algo raro pasaba y nadie les daba respuestas. Ahora, esta podría ser la respuesta que buscaban. 

Atticus levanta otro dedo.

Atticus: El segundo fue que no sabía que si lo utilizas no recuerdas nada hasta volver a tocarlo.

Matt: Y es por esa razón que la única persona que puede evitar que el muera es la misma alma de Josh comunicándose a través de Lucía.

Atticus sonríe y arrastra sus manos por su sedosa cabellera.

Atticus: ¡No puedo creer que lo hayamos resuelto!

Matt: ¡Hay que decírselo a las chicas!

Cuando ambos amigos voltean se encuentran con dos personas que estaban parados justo en frente de ellos mirándolos.

Atticus: Chicos.

Josh: Con que no sucedía nada, ¿Eh?

Matt: Es difícil de explicar.

Logan: Era lo que estaban hablando ayer con Lucía, ¿No es así?

Atticus: Logan, ahora no.

Logan: ¡No! ¿Qué está pasando? —Estaba algo molesto al igual que Josh. 

Matt: No tenemos tiempo de discutir con ustedes.

Logan: Ayer estaban hablando de nosotros dos, ¿Por qué?

Atticus: ¡Dijimos que ahora no!

Ambos salieron de la cabaña dando un portazo con la puerta. Se dirigían a la cabaña de Lucía para contarle lo que habían descubierto.

Logan y Josh salieron tras ellos pero claramente estos les llevaban ventaja.

De pronto, un espectro de Luz celestial apareció justo en frente de Matt y Atticus. La luz era tan cegadora que ambos tuvieron que taparse los ojos. La luz fue tan intensa que llego hasta Logan y Josh y a todas las cabañas que habían allí.

Cuando se destaparon los ojos, encontraron a dos personas. Dos hombres con armadura de oro y bien musculosos. Claramente eran del doble de tamaño que ellos. Matt pudo ver en su armadura que tenían una <<u>> dada vuelta (la letra Omega), que en griego significaba el símbolo de los dioses. Ambos hombres venían del Olimpo y no se veían muy amigables.

— ¿Ustedes son Matt y Atticus? 

Su voz era gruesa y temible.

Matt trago saliva antes de hablar.

Matt: ¿Quiénes son ustedes? 

—Venimos de parte del Olimpo. 

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