Aquí os dejo un capítulo de esta historia. Espero que les guste :D
El amanecer de un nuevo día se mostraba en la ciudad, el canturreo de los pajarillos iba despertando a algunos, otros, sin embargo, ya tenían banda sonora que les ayudase a enfrentar el día.
"Good times bad times" de Led Zeppelin, resonaba entre las paredes de aquella enorme mansión, mientras su dueño se duchaba y preparaba para un nuevo día en su cómoda vida. Se sentó a disfrutar de su espectacular desayuno, digno de un rajar, con aquella canción de fondo, que parecía estar en bucle, si no... no me explico.
- Señor – se hizo notar una voz, a su lado, haciendo que se quitase los auriculares, molesto y levantase la vista para observarle, tras tragar el trozo de bacón que masticaba – su Tablet y las reuniones de hoy.
- Siempre tan correcto, Alex – contestó él, divertido, agarrando la Tablet, dispuesto a comprobar las noticias del día.
Siguió alimentándose, mientras su secretario le dejaba a solas, con Tablet en mano, buscando alguna noticia que llamase su atención. Pasó de largo aquella en la que una importante constructora se iba a la quiebra, y se centró en una que no podía creer, incluso se atragantó.
- ¡ALEX! – Llamó, a gritos, levantándose con rapidez, caminando hacia él, que entraba en la estancia, observándole sin comprender - ¿Qué coño es esto? – le cedió la Tablet, haciendo que este mirase hacia ella, quedándose perplejo al ver aquella noticia.
- Sólo serán rumores, no hemos firmado nada de eso... - contestaba el muchacho, temiendo por su propia vida, pues cuando su jefe se enfadaba, ardía Troya.
- Entérate si realmente son rumores, o es obra de alguno de los accionistas para dejarme fuera de la compañía – ordenó, observando como el otro asentía, y le dejaba a solas de nuevo. Se atrevió a mirar hacia la noticia, de nuevo, negando con la cabeza al leerla.
"Neo Hughes, el soltero de oro, ¿el nuevo fichaje de la nueva edición de El Amor de Un Millonario?
Según varios rumores de fuentes cercanas a la revista >>Hello<< Neo Hughes, uno de los presidentes de la junta directiva de General Motors, gran soltero de oro, nuestro millonario favorito, ya sabéis chicas. Ese pedazo de hombre, que antaño se peleaba en un cuadrilátero. A ese sex symbol que más de una nos mataríamos para meternos en su cama, nos referimos. Pues bien, este podría ser uno de los concursantes del famoso reality show que está rompiendo estereotipos últimamente, ese que está dando tanto de qué hablar.
Después de que se convirtiese en todo un derrochador de lo que a sus antepasados les ha costado tanto mantener, un fiestero y un mujeriego en toda regla. Y tras volver de entre los muertos, tras una sobredosis, nuestro hombre de acción está totalmente reformado, o al menos eso dicen sus amigos más allegados.
¿Qué ocurrirá si entra al concurso? ¿Podrá Neo Hughes resistirse a los encantos de la chica que elijan para él?"
Era justo lo que le faltaba, que hubiese rumores sobre su persona, de nuevo. Después de casi un año rehabilitándose, se encontraba como nuevo, así que no tenía ganas de más escándalos que involucrasen a la compañía, no quería perder más contratos, ya había tenido suficiente, cuando Chevrolet, rompió los acuerdos con General Motors el año pasado.
- Tenemos un problema – dijo Alex, entrando en la estancia, lucía terriblemente preocupado, lo que alertó a Neo – Payne te ha inscrito a ese concurso, ha firmado un acuerdo de confidencialidad, y según he estado leyendo, no se te permite echarte atrás, o deberás pagar a la compañía con la misma cantidad que ellos premian a los ganadores.
- ¿De qué coño estás hablando? – estaba que echaba chispas, y no era para menos - ¡No pienso participar en esa mierda de programa!
- Payne pretende manchar tu imagen, ya lo sabes. Así que, lo único que tienes que hacer es comportarte como en el último año, olvidarte de chicas, y salir airoso.
- ¡Qué no pienso ir a ese puto programa! – insistía, mientras su amigo negaba con la cabeza, iba a resultarle más difícil de lo que esperaba convencerle.
- ¿No quieres ir? – preguntó, con cierto tono de sorpresa, fingido, por supuesto – Entonces... ¿prefieres pagarles 50.000 dólares?
- ¿Cuánto? – preguntó, sin dar crédito.
- Tienes que ir, si no vas, Payne se saldrá con la suya, porque habrás hecho perder a la compañía todo ese dinero, Neo.
- ¿Ahora me tuteas? – se quejó, molesto, haciendo que el otro volviese a respetar las distancias – Avisa a Wayne, nuestro abogado, que busque una forma de rechazar el acuerdo, sin salir demasiado mal parado.
- Como digas – contestó, con desgana, volviendo a salir de la habitación, haciendo que el otro se fijase en el plato, ya frío, dándose cuenta de que se le había quitado el apetito, de golpe.
Se levantó, agarró su chaqueta, y dejó la estancia. A medida que avanzaba iba meditando, dejando la mente en blanco, justo como llevaba haciendo el último año, con su ira marchándose, llenándose con toda aquella paz que le embargaba, sonriendo al ver su perfecto Cadillac Celestiq en tono gris azulado metalizado.
Rugió en cuanto pisó el acelerador, y se sintió un hombre afortunado de poder conducir un coche como aquel, el primer híbrido del mundo, el coche del mañana.
Llegó antes de tiempo a la reunión con los presidentes de la junta directiva, pero no le importó, le dio tiempo para echar una hojeada a ese programa, incluso a la cadena.
El procedimiento del programa era elegir a las cinco celebridades que formarían parte del concurso, luego estos debían tener una primera toma de contacto con las cinco chicas que los profesionales habían elegido para él. Una de esas cinco sería la elegida por la cadena para aparecer en el concurso.
Durante cien días las parejas irían a citas para conocerse mejor, con la finalidad de enamorarse. Las parejas enamoradas debían demostrar a la audiencia que eran el uno para el otro, pues estos votarían para que su pareja favorita se llevase el maletín con el dinero.
¡Joder! ¡Era una puta mierda de programa!
Neo no quería participar en aquella mierda, odiaba la tele basura, y no quería tener nada que ver con ella.
La sala se llenó rápidamente con el resto de presidentes que formaba la compañía, aunque el fuese el heredero del imperio, debía compartirlo con otros, y no le molestaba, en lo absoluto, sólo se sentía agradecido, de no tener que tomar las decisiones importantes solo.
Pidió disculpas cuando su móvil vibró sobre la mesa, le quitó el sonido, y se preparó para seguir atendiendo a la reunión, que trataba sobre los proyectos y sus acogidas en el mercado. Leyó por encima el mensaje que Alex acababa de enviarle.
"Wayne no quiere participar. Tu tío está decidido a salirse con la suya. Acéptalo de una vez y trata de hacerlo lo mejor posible, pasa desapercibido, y vuelve a casa al ser descartado"
Estaba enfadado, muy enfadado, pero no podía montar un maldito numerito en la sala de juntas, así que se tragó sus sentimientos, luchó por volver a fijar su atención en la reunión y dejó ese maldito problema para más tarde.
Abrí la nevera, después de levantarme con pelos de loca, escuchando a mi hermana grabando un vídeo en el salón, de nuevo probando nuevos productos que las marcas le habían enviado. Agarré la leche y me la bebí a morro, como si aún viviese sola en mi apartamento. Sentándome sobre la mesa de la cocina, atreviéndome a encender el móvil. Tenía mogollón de mensajes de clientes molestos, la mayoría amenazantes.
Volví a beber a morro, despreocupada.
- ¡Ya estás despierta, qué bien! – me atraganté del susto, y comencé a toser sofocada, dejando la leche sobre la mesa, haciendo que esta me mirase con cara de pocos amigos – Coge un vaso para beber – espetó, perdiendo la ilusión con la que había entrado - ¿sabes qué es lo que he pensado para que puedas afrontar esta situación? – se sentó en la silla, a mi lado, volviendo a recuperar esa ilusión. Eso sólo quería decir una cosa, estaba tramando algo, y no sería bueno – Podrías presentarte a ese concurso.
- ¿Qué concurso? – elevé la ceja, con desconfianza, no me fiaba ni un pelo cuando empezaba por ese camino.
- El premio son 50.000 dólares – explicaba – gánate ese maletín y se acabarán todos tus problemas. Podrás devolverle el dinero al banco y ...
- ¡Qué no pienso participar en ningún concurso! – me puse en pie de un salto, dándome la vuelta, con la intención de volver a mi habitación.
- Pues tendrás que ir, mandé el vídeo en tu nombre hace meses y ... - comenzó.
- ¿Qué? – me volteé, altamente molesta con ella. Odiaba cuando hacía ese tipo de cosas sin consultarme – ¿Qué tú has hecho qué?
- Podrías ganar un maletín con dinero, y enamorarte de alguien... - mi cerebro se detuvo, no sabía a que maldito concurso se estaba refiriendo – piénsalo, podrás pagar el dinero que debes, y vivir dignamente sin preocuparte de nada.
- ¿A qué concurso me has apuntado? – quise saber.
- A "El amor de un millonario"
¡Mierda! ¡Odiaba ese tipo de concursos! Todo lo que echaban en la tele que tenía que ver con tele basura. Eso no era lo mío en lo absoluto.
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