Cuando salí del baño ella estaba tranquila durmiendo sobre su cama, incluso las sábanas que pensaba recoger, ya la cubrían ahora. Parecía que nada realmente hubiera ocurrido. Suspiré aliviado.
—Ven a la cama conmigo.— Abrió los ojos.— Así que te bañaste ¿Ah?
Despreciable mujer.
—¿No es bastante obvio?— Alcé mi ceja.— Y de cualquier forma, no creo que sea buena idea.
—Es una orden.— aclaró con firmeza.
—No planeo dormir con usted.— respondí.
—Hace un momento parecías disfrutarlo.
—En lo absoluto.— Me atreví a contestarle.— No hay sensación que odie más que la invasión, y más tratándose de usted, una persona que abusa de su poder para hacerlo y que yo no sé lo pueda impedir.
Ella se sentó y se quedó viéndome fijamente, después se levantó y se aproximó a mí.
—Impídelo.— sentenció.— Yo respeto a mi servidumbre. No soy el monstruo que crees de mí; al contrario, creo que tu actitud hostil habla peor de tu persona que de mí.
—Muy atrevido hablar que soy peor persona de usted cuando me ha pedido que me acueste con usted segundos atrás.— Ella soltó una risa.
—Atrevido es decir que no disfrutaste estar conmigo cuando te sentí acariciarme. Mentir en la cara es algo deplorable. Si te tengo aquí es porque quiero entenderte. Dime ¿Qué te hace odiarme tanto?
Su voz no titubeaba ni un segundo, su vista estaba clavada en mí; desde aquí podía oler su sutil perfume que para mí mala suerte, me invitaba a acercarme más a ella.
—¿Qué clase de entretenimiento planea conseguir de mí? Porque yo no soy ninguna clase de bufón, no me prepare para eso.
Ella también se quedó callada. Se relamió los labios.
Hasta ese momento noté lo carnosos que eran, lucían bastante suaves.
Aún sentía que me daba vueltas la cabeza.
—¿Señorita Dupain?— Luka abrió la puerta sólo para quedarse congelado. Aquella imagen no era bastante favorecedora, dejaba mucho a la imaginación.
Y por primera vez en mucho tiempo sentía que mi corazón latía frenético.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro