Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

25. Esto es guerra

Se escuchaban disparos desde dentro del ayuntamiento. Gritos de dolor, de desesperación, y de pérdida. Tras el ataque la milicia finalmente apareció y entre el ejército y los cientos de cultistas había una entera matanza.
Cuando Kyle y Kenny llegaron, se miraron de reojo. La escena parecía alguno de sus antiguos juegos de rol. Como esa vez que destruyeron la escuela jugando humanos contra ellos; pero llevado a la vida real y de una manera horrible y sangrienta.

Kenny entro por la ventana, de un salto y sin el menor cuidado, golpeando a varios enemigos y salvando a cinco soldados atrincherados en un espacio. Escuchó un sonido cercano a el, y se tiró al suelo, soltando una patada en vuelta, tumbando a un último cultista, a quien con un fuerte golpe, noqueó y dejó Tirado.

–¡Es Mysterion!–.

–¡y en el mejor momento también!–.

Kenneth tomó un poco de aire. El traje venía con ventajas, si, pero era ligeramente más pesado y eso podría tener consecuencias más tarde. El rubio volteó a los soldados.

–¿Cuantas bajas llevan?–.

La única chica, viva, en el pequeño grupo, hizo una mueca. –Éramos 30, hasta donde se quedamos 12. No estábamos preparados para el ataque, nos mandaron a llamar de la nada a defender una posible amenaza, y de la nada hubo una explosión en la entrada. Estábamo- ¡Cuidado!– Gritó desesperada al ver algo tras del héroe.

Kenny volteó, listo para defender, cuando vio a un tipo en ropa completamente púrpura obscuro con un cuchillo a unos centímetros de su propia cabeza. Por la luz aguamarina que lo rodeaba, Kyle estaba deteniéndole. Se descuidó demasiado. No lo dudo y le dio un fuerte golpe en la cara, tirándolo en knock out del mismo golpe, y probablemente rompiéndole la nariz. El héroe volteó nuevamente al grupo.

–¿llamaron refuerzos?–.

–No. Todas las comunicaciones de nuestros radios están bloqueadas.–.

Kenny lo pensó un momento. Eso explicaba bastante bien por que no escuchaba a Wendy gritándole al oído por los comunicadores.

–No hay tiempo. Yo y Kyrefly detendremos la invasión tanto como podamos y sacaremos a sus compañeros de aquí, pero ustedes son la única esperanza de consigamos refuerzos ahora mismo. Salgan por la ventana y busquen un punto en el que la radio funcione–.

–¡Si!–.

Los cinco salieron por la ventana por la que Mysterion entró, y el chico los vio alejarse por la parte de atrás en silencio. Escucho un poco de desorden en un área contigua y, tras ver la puerta abrirse y ponerse en posición de pelea, vio a Kyrefly entrar tras una enemiga disparada contra la pared. Sus dedos brillaban con el mismo tono de luz que había mantenido a aquel intento de asesino de agujerear su cabeza.

—La radio está desconectada en estas partes– el rubio comentó.

–No jodas, Sherlock. Un rato de intentar contactar a W me lo dejó claro–.

–Bien. Hay militares en el área. Aparentemente quedan 7. Poco más, poco menos. Hay que intentar sacarlos y detener la invasión. Cinco más fueron por ayuda–.

–Entendido–.

Así, Kyle salió por la ventana para poder ayudar a Kenny desde afuera, mientras este mismo comenzó a correr un poco más al centro del lugar, golpeando a cualquier tipo -o tipa- en túnicas moradas.
No sabía cuantos estaban atacando, pero eran bastantes. Tardó al menos quince minutos en bajar la cantidad de enemigos y los bastardos seguían entrando. Finalmente fue gracias a Kyle, que entró de la nada y dio una barrida de cultistas que pudo acceder al área de la gobernante. Estuvieron ahí unos minutos cuando se dieron cuenta de que no había más ruido. Solo se escuchaba algo de fuego y se respiraba el humo, pero era como si de repente el ataque hubiese acabado...
Hasta que, claro, sonó el jodido megáfono con la voz de Cartman desde a fuera.

—Bueno, bueno, pequeños héroes– se escuchaba la voz de su viejo camarada con burla, a lo que ambos voltearon a la puerta vacía. Iban a tener que salir. —Lamento decirles que, bueno, en realidad no. Seré honesto. ¡Están en muchos problemas!–.

–Mierda, ¿crees que estemos rodeados?– preguntó Kyle, frustrado.

–No solo están totalmente rodeados, sino descubrimos a los pobres soldaditos intentando huir por ayuda, ¿no es así tesoro?–.

Por unos segundos no se escuchó nada. Un disparo, un grito de desesperación, y nuevamente el megáfono. Solo que esta vez no era Cartman; era uno de los soldados que Kenny había liberado.
El rubio chasqueó la lengua, furioso. Ese maldito gordo..

–¡De verdad lo sentimos! ¡Nos tomaron por sorpresa!–.

Cartman retomó la palabra. –¡Si salen sin hacer desastre, considerare perdonarles la vida, chicos!–.

Se escuchó otro pedazo de silencio, como si el poseso diese nuevamente el megáfono. Esta vez era la chica.

–Si salen con Cui- ¡SALGAN POR LA PARTE DE ATRÁS TODAVÍA NO HAY NAD-!–.

Se escuchó un disparo y un grito. "¡MALDITA PERRA! ¡APRESÚRENSE A LA PARTE DE ATRÁS!".
Kenny tomó eso como una oportunidad. Vió los grandes ventanales del segundo piso en la oficina. Sin duda daban a una salida. Bastó con tomar la silla de la gobernante y tirarla con fuerza hacia uno de ellos. Kyrefly, entonces, usó la energía para mover la mesa como apoyo de salto, y cuando el de capa púrpura le agarró de la mano, no dudó en saltar a su lado y facilitar la caída deteniéndoles levemente al final.
Kenny comenzó a avanzar rápidamente sujetándole y llevándolos por un camino fácil, mientras Kyle desarmaba y cambiaba la puntería de los cultistas que les atacaban desde los lados.

Tras un rato de correr, finalmente salieron del área de ataque. Estaban solos en un callejón, a lo que Mysterion finalmente le soltó de la muñeca y él solo atinó a tirarse de sentón, intentando descansar unos segundos. Entonces la radio de Wendy finalmente sonó.

–Joder, joder, joder–.

–Wendy– contestó el rubio, con seriedad.

–Chicos que carajos acaba de pasar aquí–.

–Nos superaron en número y en Armas. No conseguimos refuerzo. Y asesinaron a los rehenes.–.

Tras la segunda respuesta de Kenny, todo fue un silencio absoluto por lo menos por unos minutos. Entonces se escuchó a Wendy hablar de nuevo.

–Perdimos...—.

–Wendy, vamos en seguida. Entraremos por el patio. No dejen cerca a nadie más. Es una noche peligrosa. Ya no sabemos quiénes son nuestros amigos–.

Joder, que manera de comenzar a ser un superhéroe.

—————

Llegaron a la mansión de Token a las tres de la mañana. Entraron, tal como Kenny avisó, por atrás. Afuera los esperaban Dovah y Tweek, cada un con una pistola de dardos tranquilizantes. Ayudaron a los dos chicos a pasar sin problemas y los cuatro bajaron al sótano, donde Wendy y Token esperaban con preocupación. Una vez que entraron, Wendy sonrió, relajándose un poco.

–Estamos jodidos– murmuró Kyle, con desgana y quitándose la parte superior de su uniforme, quedando con una blusa blanca manchada con sangre.

–Bastante–.

Mysterion repitió la acción. Bajo el uniforme de este había una blusa de tirantes negra. Wendy volteó a la pantalla tras de todos.
El escenario era horrible. La pantalla principal, la más grande, mostraba el frente del ayuntamiento; había fuego y sangre por todas partes. El cuerpo de aquella soldada y sus acompañantes estaba colgado en la entrada, como un desagradable trofeo. En la punta del edificio, donde solía estar la bandera, ya no se encontraba esta. Se encontraba la cabeza empalada de la que solía ser la gobernante de South Park. Y por una ventana, hecha jirones, la bandera de los Estados Unidos.
Wendy se tapó la boca y volvió la mirada hacia los chicos, asqueada.

–¿Que haremos?–.

–P- ¡gah! Podríamos ir al bos-bosque. Oculta- ocultarnos ahí, todos nosotros–.

–No.– se negó el pelirrojo. –Cartman sabe que es lo primero que haremos. Es probable que ya esté todo el bosque rodeado. Es el primer lugar donde el culto inició.–.

–Las comunicaciones de radio serán detenidas, tal como sucedió temprano en la invasión.–.

Token pareció pensarlo. –Podríamos juntarnos todos aquí. Llamar a los demás de la escuela y escondernos, atrincherarnos–.

–Basándonos en la lógica del bosque rodeado,– levantó Kenny la voz esta vez. –te aseguro que debe de haber cultistas entre nuestros compañeros. Quizá incluso haya cultistas en esta casa–.

–Eso tiene sentido. ¿Entonces estamos rodeados?–.

–Tengo una idea– murmuró Dovah, a lo que todos voltearon a verla.

–¿que es?–.

–Podríamos.. definitivamente el último lugar en que van a buscarnos es en la casa de Kenny, ¿no?–.

Todos lo pensaron.

–Es- Es el lugar con menos equipamiento y- ¡gah! menos seguro. Por supuesto- Por supuesto que tardarán en buscarnos ahí–.

–Entonces vayan a despertar a los demás. Díganles que recojan dos cambios de ropa. Nos vamos en seguida.– ordenó Wendy.

–¿Ya?–.

–Ya. Por este mismo orden, este es el segundo lugar donde buscarán. Dovah, pídele a Bebe que guarde mis cosas. Kenny, pídele a Clyde que guarde las cosas de Token. Tweek, tu y Craig saquen tanta comida como haya. Agua también. Usen mochilas pequeñas. Token, tu y yo vamos a guardar tanto equipamiento como podamos–.

Los demás respondieron al unísono un "si, señora", y se fueron por su cuenta a hacer lo dicho.

—————

La luz del sol era baja cuando un grupo de personas iba entre sombras hacia el sur del pueblo. Stan, tan jodido como estaba, llevaba su mochila y la de su madre, que llevaba a Mariam, e iba junto a Shelly. Kevin y Karen iban en medio; Kevin cargaba las mochilas de ambos, y cuidaba a la más joven, que estaba adormilada. Por otro lado, Dovah y Butters rodeaban a los Marsh, principalmente por que Mariam iba con ellos. Token y Wendy seguían a estos, cargando tanto equipaje como sus brazos les permitían, haciendo poco ruido. Bebe iba de apoyo de Jimmy; quizás el chico había mejorado Gracias a la terapia pero aún ocupaban ir rápido. Hasta el frente iban Craig y Tweek, cada uno con un arma de dardos en la mano. Clyde y Nichole iban a los lados, junto con los padres de Token, ellos armados con unos bates, y ellas con un par de palas. Al final, Kenny vigilaba, y Kyle usaba su energia para reducir el sonido.
Llegaron a casa de los jóvenes McCormick cuando el sol ya se mostraba por las ventanas. No había un solo rastro de la caminata de todos. Karen entró por un pequeño espacio escondido, y Kevin tiró a bajo el bloqueo que había, entre ambos abriendo la entrada hacia el hogar. Todos entraron en silencio, dejando las cosas en la entrada.
Token sacó una laptop para revisar las noticias mientras todos los demás bloqueaban ventanas y puertas con objetos.

–Joder, joder. Tuvimos suerte– habló el chico de piel morena mordiéndose las uñas. –Si, el último lugar atacado fue la mansión. Hace doce minutos. Esta hecha trizas.–.

–Mierda.– gruñó el padre de Token. –¿Entonces ya nos van a explicar que esta sucediendo en la ciudad? ¿Por qué acaban de volar nuestro hogar?–.

Wendy tomó aire. –Okey, esto va a sonar súper raro, pero como acaban de destruir su mansión tienen que creernos.– dijo, remarcando el "tienen". –Hay un culto, en la ciudad. Uno de nuestros compañeros es el líder, y aparentemente quieren conquistar el mundo.–.

Los adultos se quedaron en silencio.

–¿Esperan de verdad que creamos esto?–.

Una voz que venía de las sombras resonó.

–No. Como Testaburger aquí les dijo recién. Tienen, que creernos–.

–Oh, Hola Damien, hola Pip–.

–¡Bueno, hola Butters! Tiempo sin vernos, querido amigo–.

–Bastante, si. ¿De casualidad mi madre no está allá abajo? ¿O arriba?–.

–Tu madre está abajo, no te preocupes. Está en rehabilitación por lo de las drogas–.

–Genial, gracias–.

Los demás estaban en silencio. Bebe habló esta vez.

–¿Y Heidi?–.

Nuevamente el silencio golpeó. Damien respondió la duda.

—Precisamente de.. esto, queríamos hablar–.

–¿Esto?– Craig levantó la ceja y se cruzó de brazos.

–Verán... ahora que Cthulhu esta.. fuera, el está agarrando todas las almas de South Park. Su amiga, Heidi, es en realidad la primer alma tomada—.

–Ósea, literalmente todos los que mueran ahora serán.. comidos, por Cthulhu–.

–Digo, joder Pip, estaba intentando ser más sensible, pero básicamente, si–.

—Estamos muy jodidos—.

–¡Stanley, vocabulario!–.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro