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22. Vino rojo

-¡No, Tweek! No vamos a hacer esto– gruño un pelirrojo. Las ojeras bajo sus ojos eran grandes, y su mirada se mantenía concentrada en el celular en sus manos, contestando al mismo tiempo a Kenny, mientras el contrario temblaba y se mordía las uñas.

–¡Tenemos que hacer algo!– le reclamo molesto el rubio con una colita de caballo, desesperado. –Yo también estoy cansado de esta situación. ¡Es por eso!–.

La misma acción que Stan le había pegado a Kyle de sobarse con fuerza el puente de la nariz se hizo presente. –Lo entiendo, y créeme, haremos algo. ¡Pero lanzarse al problema no es una solución!– la consciencia le remordía, por que era precisamente lo que él joven McCormick y él estaban haciendo.

Tweek parecía desesperarse. Ambos sentados enfrente a guar-dalo-two, discutiendo casi a escondidas de sus amigos y compañeros. Casi, por que todos sabían que estaban fuera, y seguían preguntando donde estaban. A escondidas, precisamente, por que mantenían su punto de reunión escondido, para poder gritarse tranquilamente sin tener a sus respectivos novios intentando calmarlos.
¿Tweek y Kyle? Las dos personas con las que no te quieres meter. El primero, el rubio, te golpearía por cualquier cosa que hicieses en contra de él o de su novio y amigos. Se sabe que hecho a patadas a alguien que intento robar la cafetería el año pasado. El chico Broflovski por otro lado era un no-no. No solo por si descendencia Jersey agresiva, la actitud parecida a la de su madre de "si me parece correcto tiraré el gobierno abajo en un día y medio por qué hay que parar a comer y bañarse", y por su récord como el chico en todo South Park en que más peleas se ha metido, tanto verbales como físicas. Y ahí estaban ambos, discutiendo "tranquilamente" sobre el tema de importancia en la ciudad; el aumento de crímenes.

–Hace años pasó algo parecido, ¿no podemos detenerlo?–.

El pelirrojo se rascó la nuca con fuerza, al punto de que se escuchaba ligeramente sus uñas raspar contra la piel del mismo. —Hace años éramos niños pensando que podíamos hacer todo. Ahora nos damos cuenta que no somos inmortales, Tweek–.

–Jamás fuimos- ¡ACK!- inmortales, Kyle. ¿Que hace que está- ugh- vez sea diferente?–.

Los dedos veloces del -apenas un poco- más bajo se detuvieron. Se mojó los labios con saliva. –esta vez lo es. Créeme–.

–¿pero por que- gee-?– cuestionó una vez más.

Los ojos verdes del hijo mayor de Sheila se centraron en los ojos amarillos con azul del hijo único de los Tweak. –Está vez tendrás que creerme, Tweek. Esta vez..–.

El contrario parecía ponerse de nervios cada vez más, pero finalmente suspiró. Ambos decidieron levantarse, y caminar hasta la casa de Token. Se veían tranquilos, como los dos buenos amigos que eran.

–Aún así, si en algún momento tienes un plan, o ocupas ayuda.. ick- avísame Kyle. Por- gee- favor– pidió Tweek en voz baja.

El pelirrojo se le quedó viendo por unos segundos, y luego asintió. –Lo haré Tweek–.

El contrario le volteó a ver y frunció el ceño. –No, no tu mierda de "lo haré". Promételo, Kyle. Se est- esta estúpida cosa tuya de que- ¡ack!- dices que harás algo y nunca lo haces, así que promételo–.

Otra vez, los dedos del más bajo se encontraron su propia nuca, rascándose agresivamente. –Está bien, lo prometo. Si hacemos un plan te avisaremos. Joder, Tweek–.

El rubio le seguía mirando fijamente con seriedad, pero tras unos segundos, regresó su vista al camino.
No quedaba tan lejos como podía parecer, puesto que en South Park nada está realmente lejos de alguna otra parte; ventajas de vivir en un pueblo de montaña; sin embargo, iban a paso lento, volteaban a ver al rededor. Había poco caos, algo sorprendente tras la destrucción de unos días atrás.

–¿Y cómo está Ike? Escuche que le dieron en- uck- el tiroteo en la escuela. A uno de sus amigos–.

–Está bien sobre todo. El salió ileso, y afortunadamente la herida no fue fatal. No atravesó nada y golpeó en algún lugar importante. Eso ya es ganancia, créeme–.

–¿Cual de sus amigos fue? ¿Filmore o... era Firkle?–.

–era Firkle– confirmó con una sonrisa leve, apenada. –el menor que se junta con los góticos. ¿Sabes lo raro que fue para Ike y mamá entrar al hospital a ver al amigo, y encontrarse rodeados con tres personas más totalmente de negro y llamándoles inconformistas? Ike dice que les ignoro, pero estoy totalmente seguro que eso lo saco de la zona–.

Tweek sonrió un poco también. –Yo también me junte un tiempo con ellos. Ya sabes, no soy exactamente Cristiano- ack-. Creen que no tengo religión aunque soy budista, y tampoco es que me lleve bien con el gobierno- gee-, así que les importa un poco menos si salgo a- ¡ack! Fumar o no a su, "área privada"– dijo lo último haciendo comillas. –Por lo que en algún- ¡ah!- tiempo quede con ellos. Cuando Craig y tú probaron salir, si no mal recuerdo.– terminó su historia poniendo sus manos en las bolsas de su pantalón.

–Hey, Tweek... ¿como es que decidiste obligarme a pedirte ayuda si algo sucede? No por ofender pero, estarías gritando que es mucha presión si yo hubiese ido por ti–.

–No me ofende. Es cierto. Es solo que..– por unos segundos el contrario guardo silencio, pensando. –Estoy cansado de esto- ack-. No es por mis padres, es por mi negocio. Mi vida literalmente gira en torno a el. Y aunque en- gee- en un inicio lo odie por mis viejos, ahora mismo es casi lo único que tengo.– admitió, añadiendo algo de tensión al asunto.

El pelirrojo le observo y sonrió. –¿Sabes? Deberías abandonar a tus padres.– comentó, poniéndose nervioso cuando los ojos como platos de Tweek le comenzaron a mirar. –No ahora, en cuanto sea legal que trabajes. Abandona a tus padres, cásate con alguien, probablemente Craig. Adopten un Niño, y haz tu propia cafetería. Si quieres mudarte lejos de South Park o no, queda en ti. Pero créeme Tweek, con tu experiencia y todo lo que has hecho, superarás la cafetería de tus padres, y no estarás en un ambiente tan abusivo como ese.– se explicó.

El chico de ojos amarillos con azul asintió, y volteó al cielo. –En un principio, ese es mi plan. Pe-Pero no se si irme lejos. Cuando éramos pequeños, esa era la mejor idea que tenía. Largarme de South Park, sin mis padres. ¿Ahora? Me eh dado cuenta que este estúpido p- ¡ACK!- Pueblo se mete en ti. Y personas tan insoportables como tú o Clyde, y Jimmy y Token, y.. Craig.. son personas que hacen que por muy mierda que este pueblo- gee- sea, valga la pena quedarse.–.

Kyle sonrió inconscientemente. –Oye Tweek–.

–¿si?–.

–Le diré a Craig que estás usando droga de nuevo–.

–Quiero ver que lo- ¡ack!- intentes, cabrón, que será divertido patearte el trasero–.

—————

–¿Cuándo será el próximo ataque?– preguntó una mujer a su líder, que estaba sentado con grandes ojos dorados.

–hoy en la noche.– contestó. –Mañana en la noche, al gobierno de este estúpido pueblo. Quiero a esa mujer muerta, y quiero que todos entiendan que yo estoy al poder ahora.–.

–Si, señor. Avisaré a sus seguidores–.

–Bien–.

—————
Kenny llevaba un rato sentado en la sala de la casa de Sheila. En un principio esperaba a Kyle, pero tras unos cuantos mensajes, sabía que llegaría hasta tarde, así que intento concentrarse en otra cosa. Durante todo el día estuvieron entrando y saliendo todos. Butters y las chicas habían salido a hacer las compras mientras Ike visitaba el hospital, y Stan, que no había salido en literalmente todo el día de la habitación, estaba probablemente en un coma por culpa del alcohol.. o en una muy dolorosa mañana. Aún con el teléfono en mano, observaba el chat con su hermano mayor. En este declaraba que llegaría temprano, pero aún no estaba en la casa y comenzaba a molestarle. Un suspiro se escapó de sus labios, y se distrajo volteando a la ventana, cubierta con algunos tablones, por la que entraba un poco de luz de afuera. Esperaba cualquier cosa, ya sea su hermano, su hermana y los demás, a Kyle, o una estúpida noticia para tener de excusa el salir de Vigilante.
Es cierto que Mysterion era su trabajo nocturno, ¿pero ahora mismo? Con tal de no estar en la casa solo o sin hacer nada, tomaría nueve turnos seguidos de cualquier trabajo que le aventaran encima. Quizá era el más tranquilo de sus amigos, al menos en teoría; pero no podía quedarse quiero tanto tiempo. El sonido de su zapato botando repetidamente contra el suelo comenzaba a volverse molesto para Stan, que justamente estaba bajando con una cara de que había tenido una mala noche de resaca.

–Kenny, apreciaría si dejases de hacer esa mierda.– pidió agresivamente en voz baja.

Sus labios resecos tenían una mueca de desagrado que se extendía por toda su cara. No llevaba su usual gorro de lana, y su pelo se veía entre terriblemente despeinado y actualmente bien en una extraña combinación que claramente no era heredada de su padre. Su mano derecha se apoyaba con fuerza en la sien del mismo lado, mientras la otra sostenía su celular. Sus ojos estaban centrados en este mismo, entrecerrados y molestos, como cuando ves directamente al sol, claramente por culpa de la resaca.

–Juro al cielo que voy a lanzarme por la ventana,– siguió hablando en casi un susurro, esta vez para si mismo. –por que este maldito dolor de cabeza me está matando–.

–Bien, eso te enseñara a no ser un hijo de puta.– dijo Kenny apoyándose con falsa confianza y tranquilidad en su mano izquierda, mientras su codo descansaba en el reposa brazos del sofá. –Juro por Dios que si no fuese por que apenas te podías parar, Dovah te hubiese golpeado hasta noquearte. No que no te lo merecieses, tú enojo con Kyle y conmigo era justificado, pero pobre chica–.

El pelinegro negó con la cabeza, sobándosela. –Lo se. Me pase de..– se interrumpió a sí mismo para no terminar la frase, y se sentó junto a Kenny, apretando los ojos con fuerza en un intento fallido de detener el dolor. –Realmente no era tanto el enojo hacia ustedes dos. Discutí con Wendy más temprano, después de que saliste a buscar a Kyle, y se me pegó el fastidio el resto del día. Baje por un vaso de agua, pensé que los encontraría abajo cuando no los vi. Entonces baje y resulta que son superhéroes. Si, necesitaba algo más pesado que ese vaso de agua. Después, la confusión se junto con la furia, me descargue en Dovah y unas cervezas, llegaron ustedes, la discusión pasó- ¿donde durmieron, por cierto?–.

–Bueno, Ike estaba con ustedes en la habitación de Kyle, y las chicas junto con las mamás decidieron quedarse en el cuarto de Sheila, así que usamos el cuarto de Ike–.

–Oh, bien. No durmieron en la sala. Perdón por haberles cerrado la puerta–.

–A mi no me molesta tanto. Ya Sabes, hubiese dormido en la calle con tal de descansar. Hubo veces que lo hacía, cuando mis padres aún tenían la casa–.

Stan murmuró algo para si, con una cara de vergüenza y pena. –De cualquier manera, no llegamos a tanto. Solo, la próxima vez que vayan a hacer una estupidez, inclúyanme.–.

–Bueno, es Kyle el que acaba de empezar, pero..–.

–Si, si. Quizás debería disculparme con él también– dijo el pelinegro en voz baja. –Primero, en realidad, conseguiré una aspirina. Luego intentaré hablar con él–.

–Esa es probablemente una buena id-– el sonido de su teléfono vibrando le interrumpió. Una llamada.

Vio el apodo que tenía para Tweek en la pantalla de su celular. "Tweekers" estaba llamando, lo cual era extraño; la única vez que Tweek le habló en la vida era por que su nombre estaba justo debajo del de Kyle, y colgó en seguida al darse cuenta del accidente. Sin embargo, ahí estaba, el teléfono sonando. Tras unos segundos, respondió, confundido.

–Hey Tweek, ¿que sucede?– contestó con falsa despreocupación, mientras el chico con migraña le veía esperando respuestas. Las tuvo, cuando la mirada de Kenny palideció. –¿Donde están?... Voy enseguida.–.

Colgó y corrió arriba, ignorando las preguntas de Stan. El pelinegro entró a todas prisas detrás del rubio a la habitación de Ike. Lo vio terminar de ponerse la máscara y la capa.

–Escucha bien, Stanley– le avisó Kenny, ahora como Mysterion, en aquella voz sería y grave. –Hubo un incidente. Las chicas, el centro comercial. Tweek y Kyle están en la casa de Token. Entiendo que estes con migraña. Yo me encargaré de esto, pero aún así, debes llevarle esa mochila,– de detuvo para señalar una mochila escolar –a casa de Token. En caso de que sea algo peor de lo esperado, necesitaré refuerzos de Kyle. Y digo, de Kyle. No se te ocurra intentar hacer el héroe–.

Antes de que Stan hiciese algún comentario, o alguna pregunta, Kenny abrió la ventana. El árbol estaba más cerca de la casa de Kyle, pero no tuvo dificultad en saltar a el y con unas cuantas vueltas y brincos, bajar de la casa y salir corriendo de ahí.
Stan, por otra parte, parecía estar siendo torturado. Agarro la mochila, corrió a la cocina, tomó una botella de agua y unas aspirinas con las que enseguida se atragantó sin pensarlo, y salió corriendo a casa de Token.

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