21. Olvida
Kyle supuso que su relación con Kenny se iba a llevar entre golpes y regaños mutuo tras pensar en el momento en que "Mysterion" subió a su habitación con un disparo en la pierna. Sin embargo, cuando Kenny le encontró en el estanque de Starks, un abrazo y un "deja de preocuparme así, idiota" es lo que lo recibió. Ya no hubo más estática después de eso. El resto del día fue bastante tranquilo, al menos hasta el anochecer. Una vez que la mayoría estaba dormido, y solo quedaban el rubio, el pelirrojo, y cierta castaña despiertos en la sala.
–¿Están listos?– preguntó Dovah en un susurro bajo. Frente a ella, los dos chicos vestidos, listos para una noche de vigía. –Estaré aquí por si cualquier cosa pasa. En caso de emergencia, les llamaré por los walkies.— ambos asintieron.
–¿Si alguien despierta?– preguntó Kenny.
–Estaré en la sala, nadie pasará de la cocina—.
Kyle murmuró en respuesta, –¿Saben? Deberíamos hablar con Token y juntarnos todos. Ahí no habría que preocuparse por alguien entrando–.
–Pero si por ustedes saliendo– contestó Dovah. –Además, todo estáis vigilado y grabado. No hay manera de que entren ahí y no descubran sus identidades secretas–.
El rubio solo levantó la ceja. –¿Tú como sabes mi identidad?– finalmente decidió preguntar.
La chica sonrió enigmática. –Kenny.. eres un idiota–.
–¡hey!– reclamó el contrario –Se supone que nadie lo sabía. ¿Cómo lo sabes?–.
–Butters me lo dijo–.
–¿¡Butters lo sabe?!–.
–Kenny, vigilas como Mysterion que Butters no se muera jugando al profesor Chaos, por supuesto que lo sabe. Además, yo soy su mejor amiga–.
–Cierto..–.
–No pierdan más el tiempo, tienen que irse ya–.
Ambos asintieron, y salieron de ahí corriendo.
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–Odio la vigía– murmuró Kyle, aburrido. –¿Puedes contarme algo?–.
–¿Que Eres? ¿Un bebé esperando su cuento para dormir?– le preguntó con la gruesa voz de Mysterion.
–Admiro tu capacidad de quedarte en personaje, Mys, pero ya limpiamos la mitad de la ciudad, y no hemos encontrado nada más. Solo unos minutos. ¿Por favor?—.
El contrario dudó. Nunca había "sido Kenny" mientras llevase la capa encima. Y sentía que no lo haría jamás, aún si Karen se lo pedía. Sin embargo, era cierto que Karen no sabía que él era Mysterion, y también era cierto que estaban camuflados; ni siquiera Cartman o Cthulhu podrían encontrarles. Suspiro, quitándose solo la capucha, y volteó a ver a Kyle.
–Bueno, Stan ya sabe que estamos saliendo–.
El de ojos verdes le vio, con una especie de confusión y horror. –Kenny, Stan ya creía que estábamos saliendo–.
El rubio, por unos minutos, tardó en comprender. –¿Qué?–.
–Cuando salvamos a Heidi, le dijimos que estábamos en una cita–.
La cara del McCormick se puso pálida. Aparentemente, Stanley era un poco más inteligente de lo que a veces dejaba ver.
–Mientras no haya reaccionado como la primera vez, estamos a salvo– murmuró Kyle, a lo que él contrario sonrió nervioso.
–¿Quieres las malas noticias?–.
–Estamos jodidos–.
—————
Jodidos era poco. Muy poco, en realidad, por que cuando volvieron a la casa, después de limpiar y ayudar cómo pudieron en la zona centro de la ciudad, se encontraron con Dovah nerviosa en el sofa, y a Stan tomando una botella de cerveza como si fuese un vaso de agua por el que vas en mitad de la noche, tranquilo, apoyado en el mismo mueble que la chica, viéndolos entrar.
–¿Fue una noche divertida, Kyle, Kenny?– preguntó el pelinegro, no tanto enojado como cansado.
–Stan..–.
–No quiero explicaciones, Kyle. Sinceramente siento que no son necesarias, lo entiendo. Somos amigos, pero no confías en mi para esto–.
–Yo solo quiero decir, que es la doceava botella que toma– murmuró la castaña. –Está borracho–.
–Oh, Cállate Dovah. Seguro estás súper feliz por que no solo Ky Te dijo su identidad, sino que también sabias la de Kenny–.
–Si no hay más que hacer, jodanse chicos, voy a dormir– contestó la chica, ignorando acusaciones, encogiéndose de hombros, y casi corriendo hasta llegar a las escaleras y subirlas.
–Bueno, ha sido un honor, pero si me disculpan-– comenzó Kenny a disculparse de su retirada anticipadamente. Antes incluso de notar que Kyle le tomó del brazo y lo pego a sí mismo, evitándole el escape. –Yo me quedo aquí— murmuró un final corregido para el inicio de su frase, al ver sus intentos y planes frustrados.
–¿Hay alguna razón?– preguntó el joven con la botella en mano. –¿Para que no me hayan dicho?–.
Ambos asintieron, sin miedo.
–¿Y es?–.
–Nadie más sabia. En realidad, no se como es que Dovah se enteró– afirmó Kenny, bajando la voz al final, curioso él mismo.
–Bueno, una buena excusa. ¿Y tú, Broflovski? ¿Alguna buena razón para que no le hayas dicho a tu mejor amigo que eres un estúpido vigilante?–.
Kyle no respondió. No al instante. Era obvio para los dos chicos que buscaba una excusa, y eso, al menos a Stan, comenzaba a molestarle.
–¿Y bien? Eres el cerebro del equipo. ¿Cómo es que no sabes que demonios decir, Kyle?–.
–No podía-– intentó hablar para ser interrumpido rápidamente.
–Y una mierda no podías. Se que Wendy, Dovah y Bebe saben–.
El pelirrojo se mordió el labio en frustración.
Cuando se metió a ser un superhéroe, la idea era ayudar, no quedar rodeado de un montón de idioteces. Tenía una mierda por suerte.
–Bebe y Wendy descubrieron lo qué pasó por su cuenta. Dovah sabía por que me estaba ayudando a entrenar. Nadie mas iba saber–.
–¿Y por que le pediste ayuda a Dovah? ¡Yo soy tu mejor amigo!—.
–¡Dovah tiró a una organización criminal creada por Cartman a base de golpes cuando estábamos en cuarto año!–.
–¡Lo hicimos todos! ¿¡Recuerdas?! ¡Éramos los amigos de la libertad, idiota!–.
–¡Pero nosotros estábamos jugando! Terminamos ahí por culpa de Cartman. Los únicos que sabían pelear eran Dovah y Kenny—.
El rubio estaba incómodo, desde atrás, mirando con nervios la discusión. Y planeaba quedarse fuera de esta. Maldijo en el momento en que su novio lo mencionó y ambos le voltearon a ver de manera acusadora.
–Así que, Mysterion– dijo Stan, tras tener un pequeño espasmo por el hipo que le había dado la cerveza. Parecía que iba a decir algo más, pero simplemente se sobó con fuerza el puente de la nariz, levantándose finalmente del sillón. –Estoy demasiado sobrio para esto— suspiró en desagrado, caminando hacia la cocina.
Kyle suspiró de nuevo, aunque sonó más como un gruñido y desesperación atascados en su garganta. Él simplemente se sentó en donde estaba antes el pelinegro. Bostezo. Ya era de madrugada, y aunque no habría escuela por unos días, claramente ocupaban dormir.
Stan volvió, con otra botella de cerveza. Ignoro a ambos chicos, y se subió a la habitación. No hubo portazo, pero algo les decía que tendrían que dormir fuera del cuarto.
–¿Vamos a dormir?–.
Kyle se lo pensó, pero tras unos segundos, asintió.
—Al cuarto de Ike. No le molestará. Subiré en un minuto, tengo que bloquear la puerta– le recordó.
–Te ayudaré-– le dijo Kenny, siendo interrumpido con rapidez.
–No, Ken. Ve a dormir. Necesito unos minutos para pensar. Además, después de la pesadilla de esta mañana, no estoy emocionado. Deberías llamarle a Kevin, ¿no debería haber venido ya? Pasó un día–.
El chico McCormick asintió. Subió a la habitación del hermano de su pareja, que estaba con la puerta abierta, como esperándolo. Una vez adentro se cambio de ropa, y se acostó en la cama, quedándose en la orilla hacia la pared. Saco su celular, revisándolo. Tenía unos cuantos mensajes, algunos ya leídos, otros no, de Kevin. Uno que otro aviso.
"Lo siento Kenn me quede en casa de un amigo de por aca por que sono la estupida toque de queda cuando iba de camino a casa de los brofobskis"
"Shelly ya esta enterada no te preocupes por decirle"
"Me quedare con ellos unos días por que intentaron robarles y solo estan el y su hermana y su mama"
"Estaremos en contacto lo prometo"
"Cuídate Kenn y cuida a Karen".
Eso era lo que le faltaba. Todos distantes, entre disputas, intentos de asesinatos, y familias separadas por la pelea interna de seguridad en La Ciudad. Se preguntaba cómo es que todo terminaría. Era cierto que South Park era un lugar extraño, pero hacia tiempo que no había pasado nada especialmente único, como cuando eran pequeños, y el simple hecho de que todo estaba hecho un caos realmente estresaba a Kenny. Hacia una semana, apenas, todo era tranquilo. La policía, aun como los grandes idiotas que eran, cuando menos ayudaban a Mysterion deteniendo a los criminales y manteniendo una media más alta de seguridad que la actual; ya no era así. Agradecía que Kyle pudiese ayudarle, aunque no era exactamente su mayor alegría, pues no quería que el pelirrojo estuviese en peligro.
Pero de defender solo a la ciudad hasta que la comisaría abriese de nuevo, o tener un compañero, prefería tener un compañero. Solo por esta vez. Además, siempre podía quedar en el camino de alguien o algo que intentara lastimar a su pareja, y darles un infierno.
Se quedó pensando hasta que comenzó a quedarse dormido.
Kyle, por otra parte, estaba sentado en el sofá, en la sala. La puerta estaba bien bloqueada, su telekinesia le había facilitado en gran medida el movimiento de los objetos frente a esta. Estaba cansado, lo suficiente para comenzar a cabecear. Su sudadera, enrollada al rededor de las cosas que utilizaba para el traje, como la máscara y los guantes, estaba encima de sus piernas. Su mirada estaba detenida en la puerta; mejor dicho, en los objetos frente a la puerta. Sentía como si en cualquier momento las cosas fuesen a acomodarse donde pertenecían, o como si simplemente fuesen a salir disparadas. Un reloj de pared sonaba incesante a la lejanía. Cerro los ojos, recordando su plática con Cartman. Pensaba en lo que sucedía, en su pesadilla. Tenía miedo. No como cuando eran jóvenes, que se creían inmortales. Que casi eran realmente inmortales. Que en realidad, ninguno había muerto... excepto por él mismo, cuando pasó lo de imaginacionlandia. Y por Kenny, repetidas veces, durante toda su vida.
Eso era otra cosa. No entendía la inmortalidad de Kenny. No lograba recordar ninguna de las muertes del rubio. Lo único que le llegaba en mente eran muchas veces en que Kenny desaparecía, huía, o ya directamente no le veían en todo el día. A veces incluso por semanas, y después de que Kenny se enfermó horriblemente y casi moría, que estuvieron quedando con Butters y Tweek, por un mes entero y poco más. Le creía, por que demonios, si Kyle podía levantar cosas con pensar en ello, si no le creía sería un hipócrita. Aún dudaba, claramente, pero creía firmemente en ello. Simplemente eran tantas cosas en las que pensar.
Finalmente estaba esa frase que Cartman le dijo después de que él preguntó sobre la estática.
"Hay alguien intentando comunicarse contigo". ¿Que significaba? ¿Quien podría querer hablar con él, y más importante, como? ¿Por qué él? Estaba seguro que Cthulhu quedaba fuera por que él es -al menos de manera teórica- quien le dijo. Y no tendría sentido, por que basándose en el sueño de anoche, Cthulhu ya podía hacer eso. ¿Entonces.. quien?
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El día había pasado increíblemente lento para Tweek. Habían pasado todo el día tranquilos en la casa de Token, sin alguna sola preocupación por el peligro de afuera. Pero esto le estaba comenzando a desesperar. No solo el tener que esperar y escuchar, o el no poder hacer nada. Le desesperaba especialmente el no tener noticias de los idiotas de sus padres, y peor aún, el no poder hacer nada. Sabía que era peligroso, pero el no quería más estupideces peligrosas. Quería poder tener un año sin que alguien causara una ruptura en el tiempo y espacio, para poder salir tranquilamente con su novio sin preocuparse por un robot de 200 metros intentando aplastar a todo el país. ¿Era eso tan difícil?
La mañana comenzaba a llegar. Apenas había dormido, pero esa no era su preocupación. Gruño para si mismo, dado que el lugar en donde estaba, la cocina de la casa de Token, estaba vacía. Saco su teléfono, con al menos la mitad de pila, y busco por sus contactos a su amigo, el único judio que había en su generación, y sin pensarlo dos veces mando un mensaje.
"Cualquier locura que estén planeando para terminar con este caos, cuéntenme dentro."
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