12. Correr
No paso mucho cuando escucho la ventana abrirse. Kyle estaba revisando el pizarrón de corcho con todas sus anotaciones. Puso una nota, y sintió a alguien jalarlo del hombro. Después un golpe en la mejilla, y su cuerpo chocando contra la pared. A McCormick mas le valía agradecer al cielo que su madre no estaba, por que lo mataría.
–¿Kyle? ¿Todo bien?– escuchó al menor de la casa gritar. Sus amigos probablemente abajo con el.
–¡Si! ¡No te preocupes!– le respondió. –¡Lo que sea que escuches, ignóralo! ¡Y quédate abajo con tus dos idiotas de amigos!–.
–¡Okey!–.
Escuchó a sus amigos reclamarle, pero no podía importarle menos. Kyle se levantó, sacudiéndose y sobando el golpe. Luego vio a Kenny, que se veía tan furioso como él mismo se sentía.
–¿¡En que mierda estabas pensando, Broflovski?! ¿¡Es que acaso eres idiota?! ¿¡o masoquista?!–.
Kenny intentó acercarse, pero sólo notó como la gravedad se reducía y sus pies dejaban de tocar el suelo, antes de chocar contra la pared encima de la cama, y caer agresivamente a este, sin poder moverse.
–¡Hey! ¡Te estoy regañando!–.
Kyle saco una caja que debería ser de primeros auxilios, pero que, en cuanto la abrió, hizo que el rubio se preguntase si su amigo no estaba listo ya para ser un médico también.
El contrario levantó el pantalón del McCormick, en la pierna que vio que había sido lastimada.
–¡Kyle, maldita sea!–.
–¡Cállate de una puta vez, Kenneth! ¡No tienes derecho a decirme NADA a mi cuando tú llevas años pidiéndome ayuda sin si quiera decirme que seguías haciendo esto!– finalmente le respondió, presionando accidentalmente la herida del chico. No se disculpó, así como el rubio tampoco se quejó.
El silencio llenó la habitación. –Te va a doler– pero no duró mucho. Kenny asintió. Tenía una venda mal puesta.
Kyle tomo unas tijeras y la quito con cuidado. Luego, saco las pinzas, y quitó la bala. El rubio se mordió el labio. Realmente odiaba sobrevivir a un ataque, por que a veces la curación dolía mucho más que la muerte.
Cuando Kyle termino de curarlo, se separó. Kenny finalmente pudo moverse, y se levantó. Observó al pelirrojo, que volvió a sus notas. Tenía un moretón en donde el rubio le había golpeado. Sintió culpa.
Era cierto que no quería ver a aquel chico metiéndose en problemas, o herido. ¿Pero golpeándole él mismo lo alejaría? Tenía que aprender a calmarse.
–Lo siento–.
–Deberías. ¿Cuántos años van ya, Kenny? ¿Cuántos años en los que te he ayudado sin saber que eras tú? ¿Cuántas veces te he puesto en peligro?–.
Él no respondió.
–Joder, Kenny. ¡Respóndeme!–.
–Tu también mentiste– murmuró para sí mismos pero el pelirrojo pudo escucharle. –Sobre lo de Kyrefly–.
–¡Te lo he ocultado por una semana, y no me he acercado a ti! ¡Tú has acudido a mi por años como Mysterion! ¿¡Como es esa una maldita justificación!?– le reclamó en respuesta volteándose hacia él.
–¡De la manera en que lo es!–.
–¿¡Y que es esa mierda de ser inmortal?! ¿¡De que estaba ese puto gordo hablando?!–.
–¿¡Y a ti que te importa?!–.
–¡Mucho! ¡Maldita sea, Kenny! ¿¡Escuchaste lo qué pasó?! ¿¡Viste lo qué pasó?! ¡Deja de ser una jodida diva y respóndeme!–.
Ike tocó la puerta.
–¿Kyle? ¿Todo bien? ¿Que carajos esta pasando?–.
El pelirrojo presionó la quijada, y se acercó a la puerta. –Lo siento Ike. Mira, en la mesa madre me dejo dinero. Toma la mitad, ¡solo la mitad!, y sal con Firkle y Filmore por una nieve o algo así. Es suficiente con las peleas de papá y mamá como para que aguantes las mías también–.
–Oh.. está bien. Pero no creas que te libraste de mi. Me contarás más tarde de que demonios están gritando–.
–Si, claro. Váyanse antes de que me arrepienta–.
Se escuchó al canadiense bajar a saltos, y el más bajo volteó hacia Kenny. –Te disgusta tanto como a mi que seamos quienes somos. Bien, es justo. Pero tenemos que ayudarnos. Te contaré todo lo que se de lo que esté pasando, y tú me ayudarás a mi también. Por que sea lo que sea... es algo grande–.
Kenny no estaba bien con la idea. Pero esto no era algo de lo que pudiese escapar. Esta vez no podía tirarse de la ventana de cabeza para morir y dejar la discusión. Kyle sabía que él era Mysterion, y el margen de tiempo para su muerte había sobrepasado lo que podía utilizar para hacerle olvidar lo qué pasó. Tenía que lidiar con esto como el adulto joven que era, y eso significaba que tenía que aceptar la ayuda de Kyle. No solo por que era cierto que ocupaba su ayuda para entender y averiguar lo que sucedía en South Park, pero por que si se negaba, perdería la confianza de Kyle, y el pelirrojo se aventaría de cabeza contra el peligro. Claramente no estaba ganando, pero el aceptar tenía más ventajas que el negarse.
Y, sabía que podía ocupar algo más de ayuda para proteger a Karen. Podía ayudarle a proteger a Ike en agradecimiento. Si, sonaba a un mejor plan.
–Bien– aceptó en voz baja. El más bajo podía ver el desacuerdo en sus ojos, pero sólo asintió y revisó sus notas.
–Todavía me falta mucha información.– le dijo. –Pero en unas cuantas noches, consigues lo tuyo–.
–¿Sabias que estaba Damien devuelta?–.
Kyle lo volteó a ver, y tras dudar si responderle o no, asintió. –Sí. Nos encontramos ayer en la noche. Cerca de tu casa–.
-Hijo de puta– susurró el rubio para si, aunque lo suficientemente alto para que el chico más bajo lo escuchase. –Pensé que el hijo de perra estaba muerto–.
–Por lo que escuchamos, quizás lo esté para ahora– Se acercó a la cama para sentarse en esta, poniendo sus cosas al lado.
Ambos se quedaron en un silencio incómodo. Entonces Kyle retomó la palabra.
–Mira, Kenny. Estoy molesto de-... te golpearía hasta matarte, probablemente–.
–Oh, créeme. Estoy igual. Solo que, yo se contener un poco más mis emociones– respondió un poco agresivo al sentirse atacado. Solo ganó que el contrario pusiese los ojos en blanco.
–El punto es que, estoy muy molesto– declaró haciendo énfasis en el muy. –Pero, ahora que sabemos esto, y vamos a tener que trabajar en equipo... tenemos que ser honestos. Y, no me refiero a que me cuentes toda tu vida. Me refiero a ser honestos sobre esto. Aprovechemos este momento, y..– dudó sus palabras. –Por más cursi e idiota que suene, hay que conocernos entre nosotros–.
Kenny olvido su frustración para sonreír socarronamente, como solía hacer cuando era Kenny. No Mysterion. Nunca Mysterion. Solo Kenny, el rubio pervertido pero de gran corazón de la pequeña ciudad de montaña. Kyle se sonrojo y volteó a otro lado incómodo.
–¿Conocernos de que manera, Ky?–.
La cara del mas bajo solo se puso mas roja. –Primero, no me llames Ky.– le dijo sin titubear. Luego se aclaró la garganta, y siguió. –Y, para seguir.. me refiero a conocernos más con respecto a nuestros alter ego. Ya sabes, cuéntame un poco más de ti sobre Mysterion, y pregunta lo que quieres sobre el tipo con capucha—.
Kyle supo que Kenny estaba de acuerdo cuando esté se lanzó a la oferta. –¿por que Kyrefly?–.
–... eh.. me.. me entro el pánico y... fue lo primero que se me ocurrió– respondió algo apenado, viendo a Kenny sonreír levemente y aguantarse la risa. –¡No te rías! Mystery on–.
–Oh, no, descubriste que quería decir mi nombre. Gran cosa fosforito–.
Kyle rodó los ojos. –Kyle.– se quedó en silencio por unos segundos, y luego dijo. –¿Porqué seguiste como Mysterion?–.
–Principalmente con Karen– no dudó ni un segundo la respuesta. –South Park Es una mierda, Kyle. Y quiero que, mientras ella esté aquí, esté segura y feliz–. Luego cerró los ojos, pensando. Los abrió de nuevo, y volteó al pelirrojo de nuevo. –¿Tú por que entraste como superhéroe?–.
El chico lo dudó unos segundos. –Quería ayudar. Digo, tengo estos estúpidos poderes. Había que usarlos para algo útil. Pensé en así proteger a mi familia. Esta destrozada, así que, quiero evitar que se destroce más. Además, así podría ayudar a Mysterion.– se detuvo un segundo y luego continuó. –Es decir, a ti. No esperaba que fueses un idiota sobre eso–.
Kenny se encogió de hombros.
–¿Tienes poderes?–.
El rubio no contestó. No en seguida. –Te lo contaré en cuanto me respondas. ¿Como obtuviste tus poderes?–.
Kyle frunció el ceño. –Mi turno de preguntar–.
–Es complicado. Créeme, valdrá la pena que esperes unos minutos–.
El contrario suspiró. –¿Recuerdas esa vez que Cartman se tiró de un techo y la policía creyó que era un psíquico y no creían nada de lo que decía sobre el asesino en serio, así que me tire del mismo techo para que me creyeran?– el más alto asintió. –Me tardo años, cientos de cosas raras y demás para aceptar que la lógica no podía explicar el hecho de que las luces se apagaran cuando me enojaba y que las cosas se levantaban cuando quería ir por algo pero me daba demasiada flojera ir por ellas–.
–Wow.. eso es.. la forma más idiota de obtener poderes– se burló, para recibir un golpe en el hombro. Para su tamaño, Kyle tenía fuerza. –Vale, Vale, lo siento–.
–Bien. Ahora, ¿cuáles son tus poderes? ¿O no tienes? ¿Has digo lo suficientemente idiota para lanzarte así?–.
–No– contestó en seguida. –Soy inmortal. Tengo regeneración. Y-– cortó su habla antes de seguir hablando. –Creo que es todo–.
Kyle no le creyó con eso último. No con la expresión de duda de Kenny. Pero prefirió seguir con el resto del tema. –Entonces, sea lo que sea que estaba en el gordo.. no estaba mintiendo–.
El rubio negó con la cabeza. –No–.
–Maldición. Eso es.. bueno.. sorprendente–.
Eso le hizo fruncir el ceño. –Si vuelves a decir que yo muriendo y volviendo a la vida es genial, te voy a golpear. No es jodidamente genial. Duele–.
El otro chico levantó los brazos en defensa. –Hey. Yo no dije eso. Dije que era sorpren-... ¿mueres? Entonces- espera. ¿De nuevo?–.
Kenny suspiro. No quería explicar esto ahora mismo, pero habían acordado la honestidad.
—¿Recuerdas esa vez que jugamos a superhéroes y Cartman invoco al Chuthulu por que lo sacamos del equipo?– se esperó a ver respuesta del pelirrojo. Cuando esté asintió, continuó. –Esa vez les dije.. que era inmortal. Que eh muerto cientos de veces y ustedes..– se detuvo, levantando la voz con enojo. –Ustedes..– gruñó. –¡Ustedes nunca recuerdan! Eh ¡muerto! ¡En sus caras! ¡Me han disparado, desmembrado, quemado, explotado, electrocutado! ¡Y nunca recuerdan! Nunca recuerdas.. –.
Kyle se acercó y le puso la mano en el hombro. Kenny le vió. Tenía los ojos llorosos, y estaba frustrado. No sabía que decir, de eso, así que no dijo nada.
–Solo quiero que recuerden..–.
El chico asintió. Quizás no le respondió con palabras. Pero los ojos llenos de determinación del chico, y eso lo relajo.
Ambos se quedaron así por unos minutos, y luego comenzaron a hablar de tonterías, cosas sin sentidos, en el afán de calmar el ambiente que tenían en aquella habitación. Cuando ya ambos se sentían mejor, más calmados, Kyle retomó el tema de superhéroes, y preguntó.
–¿Alguien sabe de tu identidad?–.
La respuesta no se hizo esperar. –No–. Contestó con firmeza. –Digo, no aparte de Theodore y tú.– se corrigió. Luego pensó si devolver la pregunta, y decidió que si. –¿Y sobre ti?–.
–Digo... originalmente sólo le dije a Dovah, por que ella tiene mucho conocimiento sobre ese tipo de mierda. Pero en uno de nuestros entrenamientos, Wendy y Bebe nos encontraron.–.
–Bueno, no es tan malo. Estoy seguro de que puedes confiar en Wendy y Dovah. Dudó un poco de Bebe. Es una chica genial, no lo malentiendas. Pero a veces es una.. perra–.
–Una gran amiga, pero no te lo voy a negar–.
–Al menos es.. considerablemente poca gente–.
El pelirrojo miró al suelo por unos segundos. –Heidi también-– su celular le interrumpió.
McCormick frunció la mueca en disgusto. ¿Turner? ¿Heidi jodida Turner? ¿La chica que le rompió el corazón a Kyle, se volvió una perra, le rompió el corazón a Cartman, intentó ser normal, y se obsesionó con el chico Broflovski? De todos, ¿tenía que saberlo ella también?
El chico más bajo revisó el celular. Era Heidi.
–Hablando de la reina de China..–.
–¿No era el rey de roma?–.
–Pues, es mujer, y es una barata. Así que–.
Ambos aguantaron la risa. El pelirrojo contestó.
–¿Que ocupas Hei-?– su expresión se endureció rápidamente. Kenny se puso un poco nervioso. Sea lo que sea que Heidi le dijo, era malo. –Okey, bien, corre y- Heid- ¡Heidi!– ahora parecía asustado. –...Mierda–.
El chico colgó la llamada, y corrió a su armario, sacando su uniforme. Agradeció internamente que fuesen sólo partes superiores, y partes por encima. Se puso su ropa con velocidad y corrió a la ventana.
–¡Kyle! ¡Espera! ¿Que carajos pasó?–.
–Heidi también nos vio. No lo supe hasta hace poco, aunque llevo meses practicando. Ella vio a Cartman en un culto y la amenizaron. Me pidió ayuda hace unos días. Acaban de atacarla, tengo que ir a ayudarla–.
–Kyle, esp-– él no le dejó continuar, o terminar. Salto desde la ventana, usando su magia para reducir el impacto del salto, y salió de ahí corriendo.
Kenny podía verlo alejarse en dirección a la casa de los Turner. Sabía que no iba a dejarlo solo. Salió de un salto tras de él, y corrió en dirección a su casa.
Era hora de que Mysterion y Kyrefly actualmente uniesen fuerzas.
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