Spotlight.
Los reflectores queman como estar justo debajo del sol, ciegan. Gruesas gotas de sudor se deslizan hasta fundirse con las tres capas de tela que envuelven su cuerpo. El aire acondicionado no es suficiente para tantas personas encerradas en un solo lugar, es sofocante. Es un inquieto manojo de nervios, pensará el público, creerán que se debía a presentarse en su tierra natal, o a una mezcla de estupefacientes y ansiedad. No era el caso. Yixing está sufriendo, está en el jodido infierno porque se siente como si intentaran partirle la espalda en dos, se inclina un poco hacia adelante, alterna el peso de su cuerpo de un pie al otro. Junmyeon toca su brazo con una mueca mitad exasperación mitad cansancio, “Habla” le dice. ¿Hablar sobre qué? No estuvo escuchando, así que dice lo primero que le viene a la cabeza.
Baekhyun está mirando a Junmyeon, joder, ese tipo no se cansaba de avergonzarse a sí mismo en público. Sintió pena ajena, luego cuando fue su turno, se robó toda la atención, como era inevitable hacer.
Cantan otra canción, es la última luego todos huyen detrás de bastidores, Yixing es el primero. Se arroja al suelo mientras siente su espalda colapsar, el dolor atraviesa su cuerpo entero, un hombre viene a ayudarlo, no ve quien es, no quiere que lo toquen, solo lo empeora.
Baekhyun ansia un poco de agua, o un montón de agua cuando se arroja sobre las botellas de plástico, está caliente, ni siquiera tibia, casi como si hubiera estado cerca de hervir debido al inclemente calor. Es desagradable, pero es mejor que nada. Todos los demás han hecho lo mismo, nadie ayuda a Jongin con muletas y pierna enyesada, el staff solo le pide darse prisa y alejarse del borde del escenario. Jongin se detiene a ver a Yixing en el suelo, retorciéndose de dolor. Unas píldoras azules son introducidas a la fuerza en su boca mientras le tienden un poco de agua. Junmyeon está mirando la escena con seriedad, decepción, impotencia, y piensa que, si ese año Yixing decide finalmente abandonarlos, él no lo detendrá. Lo apoyará, le comprará ese jodido ticket de avión para que regrese a casa.
Sehun sabe que la primera cosa que la gente pensaría sería que era un horrible ser humano, que envidiaba a Yixing y por eso había pasado de largo. ¿Pero acaso esas personas lo habían visto bailar ese día? Apenas y se movía, estaba agotado. Si el fuera un jodido paramédico, al menos si supiera primeros auxilios, se habría detenido y ayudado, pero deshidratado y mareado, no iba a quedarse en medio a estorbar. Se echó al piso del otro lado del pasillo junto a Jongdae quien había estado sufriendo de jaquecas durante lo que iba de año, vio a Minseok ir a ver que estaba pasando. Ah, Kyungsoo ni siquiera había parpadeado en lo que iba de tarde, tal vez había perfeccionado el arte separar el alma de su cuerpo.
Tres hombres ayudaron a levantar a Yixing, se lo llevaron tomado por las extremidades, no a una ambulancia, no a una habitación donde pudiera descansar, si no al duro sofá de una sala de espera.
Sehun se levantó de su lugar cuando les dijeron que era momento de ir al aeropuerto y regresar a casa. Baekhyun se le acercó cuando caminaban al auto.
“¿Quieres sentarte conmigo en el avión, Hunie?”
“Sé lo que quieres y no estoy de ánimo," responde.
Baekhyun se encoge de hombros, él nunca estaba de ánimo últimamente.
Deja sus pies hacer lo suyo y ponerse uno frente al otro todo el camino a través del aeropuerto, está agotado, su cerebro quiere un descanso, pero su cuerpo sabe como funcionar, solo lo hace. Como siempre.
Baekhyun parecía el más cuerdo— es decir, el más saludable, en ese momento. Pero no lo era no estaba ni cerca de serlo, no viéndose así de hinchado, estaban siendo días difíciles, y todas las píldoras del mundo no eran suficiente para contrarrestar la agonía de estar vivo. Solo, agotado y malditamente muerto en vida.
Las agenda de los días siguientes solo empeora. Llora antes de que sea su turno de salir a ensayar, es un profesional, por eso sonríe cuando está sobre el escenario. Pero cuando regresa al hotel, llora otra vez. No duerme, no come.
Se ríe de una broma estúpida que alguien a dicho en la entrevista en la radio, sonríe para las personas que esperan verlo esa tarde. Sube al auto, intercambia miradas con Sehun. Se recuesta en su hombro, él le acaricia el cabello.
Hay enormes círculos negros debajo de sus ojos. En contra de su voluntad le han teñido el cabello rubio platinado, lo odia. Lo detesta porque su cuero cabelludo está cayéndose a pedazos al igual que su paciencia. Hay cicatrices en él, hay enormes espacios calvos debido a los químicos usados para decolorarle las raíces.
El agua fría le golpea la espalda, no se inmuta. Cubre sus manos con jabón para esparcirlo sobre su cuerpo, sus dedos se topan con las costillas, es eso, solo piel y huesos. Quiere un descanso, realmente lo anhela.
La puerta del baño se abre, no le ha puesto seguro, sabe de quien se trata. Por eso no se inmuta cuando siente las manos sobre su cuerpo.
“Te ves muy estresado, Hunie. Déjame ayudarte con eso," dice.
Sehun se voltea de golpe y lo trae hacia él, pegándolo a su cuerpo, robándole el aliento en un beso furioso cargado de frustración. Su lengua se abre paso en la boca de Baekhyun, le acaricia el culo con una mano y le importa muy poco si está siendo demasiado brusco. Baekhyun le entierra las uñas en la espalda, gime contra su boca, le muerde los labios cada tanto. Comienzan a frotarse en busca de fricción, el agua fría corre en medio de sus cuerpos, se tocan uno al otro con creciente desesperación.
Sehun termina follándoselo contra la pared de la ducha, con el grifo abierto para que disimule el sonido de los gemidos, y sus cuerpos colisionando. Se corre dentro de Baekhyun con un gruñido en medio de un embiste furioso. Jadea en su oído, y lo besa.
Baekhyun tararea una tonada alegre cuando sale del baño, envuelto en una bata de algodón blanca, con el cabello húmedo y revuelto. Con una sonrisa plasmada en el rostro después de semejante cogida. Siempre era bueno, siempre.
Se encierra en su habitación, solo de él, como lo tiene bien merecido. Deja caer la toalla al piso y se mete desnudo a la cama. Las sábanas cálidas le dan la bienvenida, se acurruca bien en el medio y cierra los ojos. Creyó que caería rendido en cuestión de segundos, pero después de dos horas entendió que eso no pasaría. Suspirando se sienta en la cama, mira su celular para notar que son las dos de la madrugada, la luz lo ciega momentáneamente en el proceso. Busca en la mesita de noche hasta hallar al fondo del cajón un frasco casi vacío, vuelca su contenido en la palma de su mano, cuenta tres, las toma. Espera dormir un buen rato, antes de cerrar los ojos se pregunta si Sehun estaría dormido.
Junmyeon ha decidido salir esa noche, lo que solo significa una cosa para Sehun; no dormir. Tiene los ojos tan abiertos como le es posible mirando al techo en medio de la oscuridad. El piso entero está en silencio, Seúl se ha quedado en silencio también. Entonces todo el ruido que oye, y que no lo deja descansar está en su cabeza. Está en su jodida mente.
Pasa las manos detrás de su cabeza, vuelve a contar desde cero las pequeñas figuras de estrellas, le habían regalado un pequeño proyector. Era más barato que la terapia.
Son las cinco de la mañana cuando pasan a buscarlos, nadie ha pasado una buena noche. Dos de ellos estaban lesionados, el resto desearía estarlo para ir al fisioterapeuta en lugar de ensayar. Pero no todos podían ser tan afortunados. Sehun jamás se lesionaba, sabía ocultar bien sus emociones, si sentía dolor clavaba las uñas en la palma de su mano y seguía bailando. Incluso cuando el sudor caía en sus ojos, nublándole la vista, su cuerpo sabía hacia donde moverse, no necesitaba ver.
Jongin está sentado en un banco al final de la sala, en la penumbra, la frustración emana de él porque eso que está viviendo no es un jodido descanso, casi haberse roto la pierna no era un merecido período vacacional, era una tortura. Estaba siendo privado de usar su cuerpo, empujado a memorizar y aprender los pasos en menos tiempo que los demás una vez pudiera volver a caminar sin ayuda de las muletas. Pero si Yixing tenía la espalda medio rota, y estaba encerrado en el estudio privado ensayando sus partes, él podía estar ahí sentado torturándose un poco más.
Baekhyun apoya las manos en sus caderas, jadeante, sin haber dormido en semanas, con dos cafés bien cargados en su sistema, si le volaran la cabeza en ese momento le harían un jodido favor. Desde arriba.
“¿Quieres ir a cenar?” pregunta, Sehun apenas lo mira al responder, “Seguro.”
Caminan en la fría noche, madrugada tal vez. El río fluye a un lado, llevan las manos en los bolsillo, hace frío.
“A veces me pregunto como sería mi vida si hubiera decidio ser doctor,” dice. Esta mirando al cielo, las estrellas son bonitas. “Ya sabes, algo normal.”
Sehun voltea para encontrarse con un rostro igual de nostálgico que su voz. “La vida es como es, nada más que eso,” responde. No es lo que cree, solo lo dice.
“Era un desastre en la escuela,” Baekhyun continúa, como si el otro no hubiera dicho nada. “Me pregunto si ya estaría casado a estas alturas. ¿Tendría una esposa bonita?”
“¿Siendo tan jodidamente gay?”
“¡Oh, mira quién lo dice!” dice entre risas.
“Perdón, quise decir bisexual,” dice Sehun.
“Es que sí soy bisexual,” no va a justificar sus preferencias sexuales frente a nadie.
Se quedan en silencio un poco más, siente los dedos congelados aún dentro de su chaqueta. Las calles están vacías, se detienen justo frente a su edificio. No es momento de entrar aún. Están frente a frente.
“No he podido dormir en días," susurra Baekhyun.
Sehun estira el brazo, su piel siente el cambio de temperatura, tiembla. Toma la mano de Baekhyun, tira de él hasta tenerlo contra su pecho, acaricia su rostro.
“Duerme conmigo esta noche.”
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inspirado en la famosa fancam de exo en los top chinese music awards de 2016, donde lay está evidentemente sufriendo, todos lo demás también, pero es el quien de hecho colapsa detrás del escenario. El sebaek es mi religión.
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