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El peli-plata inspiró profundamente y movió su mano sobre el pomo de la puerta haciendo fuerza hacia atrás para que se abriera. La habitación tenía un usual desorden, y la cama estaba completamente deshecha con todas las sábanas esparcidas entre el suelo y la superficie de la cama, y no había rastro alguno del peluche que le habían obsequiado entre todos por su cumpleaños número dieciséis, y era bien sabido por todos que aunque no lo admitiera en persona, atesoraba mucho aquel regalo y jamás lo deshecharía o abandonaría.
A Gokudera casi le da un paro cardíaco al notar un cuchillo pequeño clavado en el armario del castaño, dejando un hueco bastante grande para el tamaño que aparentaba la cuchilla.
-No te preocupes, no hay señales de sangre en la habitación cuando la inspeccionamos, lo cual indica que no lastimaron a Tsuna, y el desorden no se debe a forcejeo, no hay muestras de que se lo hubieran llevado por la fuerza.
-El secuestro fue nocturno, y suponiendo que Nana-san no escuchó ruidos tenemos la certeza de que el enemigo ya ha hecho éste tipo de cosas antes.
-¿P-Puedo ver lo que decía ese papel? -señaló el pedacito de papel que Reborn apretaba con fuerza, con deseos extremos de romperlo en mil millones de pedazos, esperando una respuesta afirmativa de los guardianes que, aunque parecían nada preocupados y poco afectados por la noticia, ya tenían varias horas llorando a moco vivo antes de que él llegara hasta la casa.
Todos dirigieron sus vistas hasta el azabache, que simplemente asintió y le entregó el papel escrito antes de que sus manos actuaran con vida propia y acabaran rompiendo la nota del secuestrador. Reborn se veía realmente afectado por el secuestro de su alumno, aunque no le gustara admitirlo los guardianes sabían por su tristeza a penas notable a sus ojos pues el sicario era bueno escondiendo sus sentimientos, por algo era un pequeño asesino del más alto rango y sueldo del mundo.
Gokudera pasó sus dedos por sus ojos, frontándolos para secar las lágrimas incontenibles y tomó la nota que Mukuro le extendía con su brazo libre, ya que con el otro se encontraba abrazando a Chrome, que más calmada intentaba ser fuerte para recuperar a su querido e inigualable cielo.
Sus ojos de tristes pasaron a llenarse de confusión al terminar de leer el contenido de la nota. Sentía muy conocida esa caligrafía y aquel acertijo que había escrito llenaba a su mente de preguntas y a su corazón de astillas. ¿Qué clase de loco o loca tenía atrapado a su querido Décimo?.
-¿Qué demonios significa esto?.
-No tenemos ni idea. Por mucho que leímos la nota no logramos descifrar lo que ésta quiere decirnos, así que por ahora nos rendimos a hacer una búsqueda exhaustiva hasta que encontremos a Tsuna -el azabache habló por primera vez en toda la conversación que llevaban ese día, y no se encontraba precisamente estable emocionalmente, estaba sentado sobre la cama del castaño, acariciando las sábanas impregnadas con su delicioso y dulce aroma, mientras jugueteaba con sus pies moviéndolos hacia delante y atrás-. El noveno envió a la mitad de sus subordinados de élite y a todo aquel que pudiera en busca de él; pero como no tenemos la certeza de que se encuentren aquí en Japón también hay personas buscando en Italia y aliados en otros países y continentes.
-Nono-sama nos encargó a cada uno de nosotros a más de quinientos hombres y mujeres dispuestos a ayudar en la búsqueda de Boss, además, gracias a Hibari-san obtuvimos el permiso de no asistir a clases mientras nos encarguemos de buscarlo.
El oji-esmeralda miró algo sorprendido al prefecto que se encontraba desolado, sentado en el marco de la ventana mirando sin expresión al cielo azul. Se acercó al azabache menor, y se puso a su lado mirando a la misma nada con una expresión seria.
-Creo que nadie se esperaba que ayudaría, ¿verdad? -la voz serena de Hibari llegó a sus oídos como una melodía de tan suave que hablaba, como si intentara calmar los nervios y fuertes latidos de su corazón por la preocupación que había detrás de su seria expresión.
-Supongo, no es nada común que te involucres con nosotros.
-Hmp... Aunque no sea precisamente de mi agrado, sigo siendo un guardián del herbívoro -sus palabras sorprendieron un poco más de lo que estaba a Hayato, el cual miró de reojo como Hibari se volteaba nuevamente a ver el cielo-. Por lo que tengo entendido, los guardianes sacrifican hasta lo que no tienen por la protección y el bienestar de su jefe, si es que puedo considerarlo uno... Pero el hecho de que no llegue a involucrarme en sus locuras no significa que no sea parte de su "grupo". Todos tenemos nuestras razones.
-Sí. Igual, agradezco que te nos unas, Hibari, significa mucho para nosotros -le dedicó una sonrisa agradecida, con un brillo lleno de gratitud.
-Tampoco te creas la gran cosa. A pesar de que pienso ayudar, no voy a desproteger mi escuela por encontrar al herbívoro.
"Igual gracias."
▪×▪
Después de una larga y agotadora batalla, Tsuna se dejó caer débilmente en el suelo. Unos brazos fuertes lo sostuvieron para que no se golpeara contra la madera del suelo, y uno de los hombres lo tomó en brazos sonriéndole al castaño que entrecerraba los ojos debido al cansancio por utilizar tanto tiempo su llama.
-¿A... dónde me... llevas? -preguntó mirando hacia arriba, teniendo una perspectiva completa de la persona que lo llevaba en brazos hasta las afueras de la casa.
Se paró frente a todo Namimori, mostrándole el bello atardecer a Tsunayoshi desde sus brazos. El silencio mortal de todo el lugar le dio un mal presentimiento al castaño, que simplemente esperó a las palabras del hombre.
-Es una bonita réplica de Namimori, ¿cierto?.
Alv, como amo hacerles sentir intriga xD
Ah, y Hibaricito (?) Tendrá muuucha importancia en ésta historia, va a ser el apoyo principal de Tsu y todas esas vergas :v
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