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Un nuevo día lleno de expectativas comenzó. El castaño se sentó sobre su cama estirando sus brazos al aire y aspirando el aire fresco que se colaba por la ventana, aprovechando la paz de la ausencia de su tutor esa mañana para hacer quién sabía qué. Tsuna se destapó y se levantó de la comodidad de su calientita cama, dirigiéndose hacia el baño tomando una toalla antes para darse un baño matutino como siempre antes de ir a la escuela.

Salió ya vestido con su uniforme de su habitación, y caminó escaleras abajo en busca de su rico desayuno preparado por su madre. Extrañamente la casa estaba en un pacífico e inusual silencio, y Tsuna comenzaba a sentir un dolor que aumentaba su intensidad cada vez que avanzaban los segundos, un mal presentimiento lo inundaba mientras caminaba a paso lento y cauteloso hasta la cocina donde supondría que todos debían encontrarse.

-¿M-Mamá...? ¿Lambo...? -lanzó unas dos preguntas al aire, que se perdieron en el viento y quedaron en una incógnita que estaba matando por dentro al castaño, que se encontraba parado frente a la cocina teniendo una perspectiva completa de la habitación, y no había precisamente nadie.

Las luces se apagaron por un momento, Tsuna miró hacia todos lados asustado por la situación en que se encontraba y dio varios pasos hacia adelante extendiendo sus brazos para sostenerse de algo que hubiera por allí, pero la realidad era que no había nada a su alrededor.

Cuando las luces volvieron a encenderse, el castaño no se encontraba más en su animado y siempre ruidoso hogar. Estaba parado en medio de una habitación igual a la cocina de su casa, pero más sombría y silenciosa de lo que era usualmente. Movió la cabeza desesperado por cada lugar buscando una explicación lógica para todo lo que estaba sucediendo, las alarmas en su cabeza gritaban peligro por todos lados y el dolor se hacía más poderoso conforme los nervios aumentaban y los segundos corrían tan lentamente que parecían horas.

-¡¿Reborn?! ¡S-Si es una broma, no es p-para nada graciosa! -gritó al aire, llevándose las manos a la cabeza para halar fuertemente sus cabellos desesperado por una respuesta o alguna señal de que era su tutor el culpable.

Unos pasos comenzaron a oírse más cercanos a su posición, así que, creyendo que se trataba de su tutor acercándose para burlarse de sus temores, miró en esa dirección con una sonrisa de alivio y el ceño fruncido con un poco de molestia por los horribles mini-infartos que le había hecho padecer, sin embargo, cuando la silueta de aquella persona salió a la luz y fue más allá de sus creencias borró toda expresión de alivio y molestia, cambiándola por algo de miedo mientras daba varios pasos atrás hasta chocar contra las paredes.

-Lástima, me confundiste con alguien como Reborn, eso es un insulto bastante feo Tsunayoshi -el hombre se quedó a una distancia peligrosa del castaño, haciendo un mohín de desprecio hacia el azabache mencionado en medio de la conversación-. ¿Esperabas volver a verme?.

Tsuna tragó en seco y se guardó todas las palabras que tenía para decirle a la persona que tenía en frente, y simplemente negó como respuesta mientras su frente se llenaba de gotitas de sudor por los nervios que tenía y su cuerpo presentaba un pequeño temblor.

-¿Por qué tiemblas, Tsunayoshi-kun? No debes tenernos miedo, no está en nuestros planes lastimarte... Por ahora.

Una segunda voz se manifestó junto a unas pisadas más pacíficas y una presencia menos agresiva que la anterior. Cuando Tsuna logró ver de quién se trataba la segunda persona abrió los ojos más de lo que debería y tragó saliva nuevamente, temblando aún más pero de la ira.

-Tú... -su voz tembló, y apretó los dientes tan fuerte que un hilito de sangre resbaló por sus labios hacia su mentón. El castaño apretó los puños e hizo lo posible para contenerse y no pegarle un buen puñetazo que iba de regalo con una buena lección-. ¡¿Después de todo lo que hiciste tienes el atrevimiento de aparecer frente a mí?!.

Él rió alegremente, mostrándole una sonrisa plagada de burla disimulada, a la vez que sacaba de su bolsillo un portátil abierto con un video recién empezado. Le acercó el aparato para que pudiera verlo con más claridad.

En la pantalla se podían ver claramente a sus guardianes y todos sus allegados rogar por su ayuda con expresiones notables de sufrimiento.

-Creí que si sabías de esto probablemente no te atreverías a hacernos nada, después de todo podemos asesinarlos si eso queremos -abrió la boca sorprendido al abrir sus ojos y encontrarse con un castaño bastante molesto por las imágenes que había presenciado.

Sus ojos ardían de furia en un color anaranjado a la vez que en su frente se avivaba una llama del mismo color que ondeaba furiosa al compás del viento que se había formado gracias a la presión que el aire había recibido con el inicio de la ira del castaño adjunta a su poder.

-Oh. Parece que te enojaste... 

-¡Déjalos libres ahora mismo o juro que de aquí no sales con vida!.

-Eso es una acusación muy grave, Tsunayoshi-kun. Pero, si quieres luchar por tu libertad, estoy dispuesto.

▪×▪

Gokudera soltó un suspiro de alivio, y sonrió al haber llegado finalmente a la puerta de la residencia Sawada, extendió su puño y tocó la puerta esperando que la madre del castaño lo recibiera como era costumbre y le permitiera pasar a buscar a su jefe en su habitación.

Esperó unos cuantos segundos y unos pasos apresurados se escucharon cada vez más cercanos, hasta que finalmente la puerta se abrió, dejando ver a un bebé mucho más serio de lo que acostumbraba.

-Buenos días, Reborn-san -sonrió alegre, y apretó con más fuerza su bolso de estudiante con ambas manos.

-¿Qué tienen de buenos? -preguntó al aire el bebé, bajando la mirada haciendo que la sombra de su fédora cubriera sus ojos oscuros llenos de preocupación de la vista del contrario-. Qué bueno que llegas. Pasa, ya están todos aquí.

-¿Todos?.

Hayato se adentró en la casa y se sacó las zapatillas dejándolas junto a la entrada de la casa. Reborn se adelantó hacia la cocina y él lo siguió algo asustado por la actitud que había notado en el sicario.

Al poner un pie en la cocina se encontró con la preocupación de todos los guardianes Vongola que estaban sentados en las sillas con los brazos apoyados en la mesa, excepto Hibari que se encontraba cruzado de brazos apoyado en la pared y Mukuro que tenía a Chrome en brazos la cual lloraba en silencio.

-Gokudera, te estábamos esperando -el mencionado dirigió su vista hasta Takeshi, sus voz tenía un deje de tristeza y sus ojos contenían señas de algunas lágrimas que acompañaban a la seriedad.

-¿Qué sucede aquí? ¿Por qué están todos así? -señaló con su mano sus expresiones y actitudes de los niños y las chicas-. ¿Dónde está el Décimo?.

Movió su cabeza alrededor de toda la habitación en busca de la cabellera castaña y los ojos del chico observarlo desde lejos, sin embargo resultó que no se encontraba presente.

Los guardianes bajaron sus cabezas por mero respeto, y el llanto de aquellos que lloraban sin problema alguno en ser escuchados aumentó después de sus palabras.

-Dame-Tsuna... desapareció.

Gokudera abrió la boca y los ojos, y bajó los brazos dejando que su bolso cayera al suelo estrepitosamente y todos los útiles se regaran por el piso mientras sus piernas flaqueaban y caía al suelo de rodillas. Perdiendo el control de sus emociones, sus ojos se llenaron de lágrimas y en un arranque de tristeza se echó a llorar escandalosamente sin importar las miradas de cada persona presente.

Volví para romper clichés, iuju!

Es una historia algo típica, ya saben, Tsuna desaparece dejando una banda de corazones rotos </3 y bla bla bla.

Peeero :B ésta vez las cosas van a ser muuuuy diferentes, tengo una idea re piola y ya quiero llevarla a cabo :3

En ésta historia van a haber puntos de vista diferentes. Ponele que yo relato un recuerdo de Tunita, y después pongo estas cosas "▪×▪", ahí transcurrió un tiempo entre relato y relato. ¿Me explico?

Ah y van a haber una diferencia de tres años entre éstos hechos (osea lo que conté en éste capítulo de introducción) y lo que pasa en el siguiente.

AY LA QUE SE EMOCIONABA CARAJO. Cuando me inspiro no entiendo a mente :v  

Banda: muchos. Una gran cantidad.
Re piola: re bueno. Pa' los que no me entienden 

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